1.2.12

Gustavo Gabetta



El viajero regresa



 Luego de décadas en Europa, donde trabajó en todo tipo de formaciones musicales, el músico rosarino regresa al país para seguir produciendo a Paul Carrack -músico inglés reconocido por ser el cantante de la banda Mike and the Mechanichs- y darle un impulso mayor a su carrera solista.


  Diego Oscar Ramos


     Asociado con el cantante inglés ex Mike and the Mechanichs Paul Carrack, a quien produce y organiza giras o grabaciones internacionales, el músico argentino Gustavo Gabetta ha compartido escenarios o grabaciones – desde 1966 hasta el presente- con músicos que van de  Joan Manuel Serrat o Jaime Ross a Gipsy Kings y Nina Hagen. Grabó en Paris con Miguel Abuelo y fue parte de una agrupación de tango con el prestigioso bandoneonista Juan José Mosalini. De regreso a su Rosario natal, desde donde seguirá organizando trabajos con Carrack que incluyen una gira por Argentina este año, Gabetta está formando una banda para tocar sus propias composiciones.    
- ¿Cómo llegás a tener contacto con la música de Paul Carrack y luego a involucrarte en su carrera?
- Fui un fanático de Génesis desde su primer LP, cuando cantaba Peter Gabriel, luego de la etapa que cantaba Phil Collins y tras su separación, siguiendo la carrera de cada uno de ellos, me encantó Mike & The Mechanics y por supuesto de la voz de Paul Carrack. En el año 1994, le pedí a mi amigo Guy Pratt si quería  tocar en una banda que armamos para la presentación de un festival en Barcelona y que invitara a otros músicos amigos. Y se me apareció con medio Pink Floyd: Tim Renwich, Gary Wallis, Andy Caine. Y trajo también a Paul Carrack. Luego de ese show en la estación de Francia en Bcn, Paul me invitó a Londres a tocar unos shows con él y desde allí nos hicimos muy amigos. Ahora soy su músico en la banda acústica Paul & The Macarrack's, en alusión a Mike & The Mechanics y a un juego de palabras: Macarra en España quiere decir “cafiolo” y combina sonoramente con Carrack. Además, soy su representante desde 1997 para América Latina y España. Para mí es un honor haber tocado con él tantos años, haber hecho sus letras en castellano y algunas en catalán y especialmente haber producido su nuevo CD acústico con Paul & The Macarrack's en Barcelona, el que espero terminemos en Argentina este año.

 - ¿Qué te vincula con Carrack?
- Hay muchas cosas que no sé si son casualidades o causalidades. Somos los dos Tauros del 51 y Gatos en el horóscopo Chino, músicos multi instrumentistas, compositores, autores, cantantes y músicos desde temprana edad. Él ama por sobre todo la música, su familia y sus amigos. Y yo también. Creo que solo hay tres cosas que nos diferencian: él es petisito y yo alto, él es inglés y yo rosarino, él es famoso y yo no.


- Este año tenés planificado traerlo al país
 - Sí, este año estoy organizando la venida de Paul Carrack, a mediados de año, para hacer una presentación solista en Buenos Aires, que está planificada como una visita promocional para traerlo con su banda el verano que viene. Hay que tener en cuenta que Carrack está considerado una de las mejores voces del mundo y respetado por su enorme discografía. Además traeré al grupo Smoking Stones, una banda increíble de tributo a los Stones de la que soy manager para toda América Latina.

- Has conocido y tocado, con mayor o menor frecuencia y en algunos casos zapado de forma casual, con próceres del rock argentino como Javier Martínez,  Charly García, Gustavo Bazterrica, Andrés Calamaro   y hasta Luca Prodan. ¿Qué te une musicalmente a estas figuras en relación a lo que más te interesa del rock argentino y a cómo vivís la música en sí?
- Con el que toqué realmente mucho durante años en Francia, donde grabamos 11 temas de los cuales "La Balsa" y "Va Silvestre Bajo El Sol" fueron parte del CD Buen Día Día. Fuimos muy buenos amigos fue con Miguelito Abuelo y a través de él conocí a Javier Martínez,  con quien tocamos una vez en un boliche de Barcelona junto con Miguel y Carlos Johannas. Con Calamaro, Bazterrica y Luca solo tuve la suerte de zapar en la casa de Andrés o en la de Miguel en la calle Serrano. Y con con Charly en mi casa de Sitges, una vez que fue con Fabian Von Quintiero a España para hacerle un reportaje a Elton John. Lo que me une a toda esta gente es el hecho de ser compositores de nuestra propia vida y música. Y repito que gracias a Miguelito Abuelo, porque yo viví 40 años en Europa, allá no se escuchaban estos grupos y sólo lo podías hacer cuando ellos iban de gira. Siento un gran respeto y orgullo por los músicos de Rock Argentino, más cuando un capo como David Byrne, tomando un café en las ramblas de Barcelona, me dijo textuales palabras: "El mejor rock & roll en castellano es el argentino, sin duda alguna". “No Doubt, my friend", me dijo literalmente y pienso exactamente lo mismo, lo que no es por nacionalismo barato, es la realidad. Si no mirá la lista de nominaciones a los Grammys o a los Oscar, amén de los ganados, por gente como Cachorro López o Gustavo Santaolalla, entre otros.


- ¿Y qué te ha estimulado de estas figuras en relación a objetivos de aprendizaje o búsquedas estéticas tuyas?
- Creo que todas me han aportado algo nuevo: un acorde, una manera de comportarse profesionalmente, una manera de afrontar la vida como músico y como ser humano. No sé, si tengo que elegir entre uno y otro, creo que dejaría de ser yo, porque los músicos vivimos de lo que aprendemos de los otros y sería injusto dejar en el tintero a muchos. Sólo puedo decir que de Miguel Abuelo aprendí a ponerle huevos a la vida y a verla como una poesía y de Paul Carrack a ser humilde, un buen profesional. De todos se aprende algo



- ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Miguel Abuelo y en qué sentís que te ha marcado como persona? 
- Miguel Abuelo fue para mí un hermano, en lo humano y en lo musical. Y la prueba es que Gato, su hijo, me llama “Tío Gus”. Quien haya estado a su lado en Europa, como Kubero Díaz, Cachorro López, Jorge Pinchevsky, Miguel Cantilo, Carlos Joannas, el colorado De Lafleur, Coqui Reca o en Argentina, como Andrés Calamaro, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Bazterrica, Chocolate Fogo, Juan del Barrio, Dani Melingo o quien sea, creo cada uno y todos hemos sido tocados por la varita mágica de un ser único y excepcional, que nos dejó enseñanzas a raudales. ¡Y de las buenas! Aunque a veces se ponía como loco y podía terminar dándole una piña a quien le rompiera las guindas, pero hasta en eso no se equivocaba, porque por dentro uno pensaba: "Si no se la daba él, se la daba yo". ¡Te extraño Michael! 

 - Has trabajado en producciones musicales ligadas al cine y la televisión. ¿Qué has aprendido hasta ahora en relación a la música  y la imagen? 
- Sí, en España he hecho muchos trabajos ligados al cine y los vídeo clips. Compuse la música de tres films: "Junts" (1999) de la directora Mireia Ross, "Libro de Familia" (2005) de Ricard Figueras y junto con mi querido amigo Luis Ceravolo el film "Más allá de las Estrellas" (2003) del director Jesús Segura (en el que trabajó por primera vez la joven actriz catalana Michelle Jenner. Y aunque me fue muy bien y me ofrecieron varios trabajos más, no los acepté porque me aburría muchísimo trabajar solo. Además, la mayoría de los directores de cine no saben de música y te piden cosas imposibles en relación con lo que pagan y quieren la música de "Titanic" con un presupuesto de pocos pesos, cosas que no se puede hacer con sintetizadores sino con una gran orquesta. Pero lo que sí me encantó es trabajar en video clips con gente como el argentino Carlos Lascano, un capo con quien hemos hecho trabajos para  Paul Carrack que están en Internet. Y él ha hecho también para él cosas como "A short Love Story", un clip para uno de sus temas que saldrá este año. Pero en resumen, soy músico de banda y de tocar en vivo, el cine lo dejo para quien quiera hacerlo y para quien le sea grato hacerlo.
  
- Trabajaste con bailarines argentinos como los Saavedra en Europa, ¿qué recordás de aquella experiencia y qué te pasa como músico con las traducciones que los bailarines talentosos hacen de tus creaciones?
- ¡Qué experiencia, Dios mío! ¡Una de las mejores de mi vida! Trabajé durante muchos años en París, casi toda Francia y otros países de Europa con "Los Indianos": Juan Saavedra y su hermano Carlos, el padre de Coki y Pajarín, que en los 70 eran muy jóvenes. Y junto con unos músicos del copón como Chango Farías Gómez, Gustavo Beiltelman, Juan José Mosalini, el Gringo Anselmi y el guitarrista de Virus Daniel Sbarra. Yo tocaba el bajo y esta experiencia me aportó el amar aún más a nuestro folclore y aprender in situ como siente la gente "auténtica" nuestra música, la amistad, el compañerismo, la alegría de estar tocando y bailando todo el tiempo. Con ellos todo era fabuloso y me muero por verlos en Buenos Aires y abrazar a Coki y Pajarín para decirle lo mucho que los quiero y agradecerle todo lo que aprendí con ellos. Para mí fue una de las épocas más lindas y productivas de mi vida en todo sentido.

- ¿Y cómo fue la experiencia tocando tango en la agrupación Tiempo Argentino, con una figura casi mítica como Juan José Mosalini?
- Eso pasó así. Cuando llegaron a París Juan Jose Mosalini, Gustavo Beiltelman, Luis Ceravolo, Tomi Gubitsch y Enzo Gieco  con Astor Piazzolla para grabar un LP en vivo en el Olimpia, estos músicos se quedaron a vivir en París. Y me invitaron a tocar con ellos. Formamos Tiempo Argentino, donde cantaba mi hermano Piru Gabetta. Como yo no sabía leer música, Juan José  Mosalini comenzó a darme clases para poder tocar con ellos. Para mí fue muy importante aprender con un monstruo del bandoneón como él, cosa que hasta hoy le estoy muy agradecido por su paciencia y dedicación al igual que a Tomi, que me pasaba ejercicios de guitarra que hoy en día todavía los hago. Al año abandoné la formación porque se me hacía muy difícil compaginar el rock loco y descontrolado que hacíamos con Miguel Abuelo y la disciplina de los tangueros y de Los Indianos que también tocábamos en la misma época. Eran dos polos opuestos y yo elegí el del rock y el folclore, que más que un polo era el Ecuador. Pero repito, con Tiempo Argentino aprendí mucho de música y de lo que era tener un método de trabajo distinto. Y también fue muy importante tocar por primera vez con mi hermano, que canta como los dioses. Con Tiempo Argentino grabamos tres temas demo y ellos grabaron Tango Rojo, que se editó en Paris en 1978, en el sello Hexa.

 - ¿Estás con planes de vivir a tiempo completo en el país? ¿De alguna manera no estarías renunciando a posibilidades musicales más atractivas en lo estructural al estar instalado en Europa y al trabajar con músicos como Carrack?
- Espero quedarme en Argentina todo el tiempo que sea necesario pero en la vida de un músico eso nunca puede saberse. Trataré de que sea así porque amo mi país y  no creo que renuncie a nada ni a ninguna oportunidad musical, porque está en mis planes terminar de armar mi banda, terminar de producir el CD de Paul acústico, si es posible con Cachorro López. Y quiero hacer exposiciones de mis pinturas. Hoy en día se puede vivir en Rosario, para desde aquí hacer mil cosas por internet. Cuando tenga shows con Paul en Europa viajo. ¡Y chaupinela! Ahora lo que estoy haciendo es preparar los temas para un CD nuevo, componiendo y estudiando cada día, armando mi banda con músicos rosarinos O sea que estoy haciendo lo que he hecho toda mi vida pero nuevamente desde mi amada Rosario. 


- Decís haber compuesto más de 400 canciones, ¿qué destino han tenido en su mayoría y qué sentís con respecto a ese mismo camino que han tenido?
- Más de la mitad de esas canciones, si no me apuro, me las llevaré a la tumba. Otras estás grabadas en CDs de bandas que formamos en Argentina, Inglaterra, Francia, Suiza, Alemania y España, como "Los No", "El Calefón", "L@ R€D", " Las Vírgenes del Espacio", "G.G.Gabetta Bar". Y algunas han sido cantadas por solistas como Joan Tena o Carles "Litus" Bosch. El camino es largo y en este momento me ha traído a mi país, en donde estoy armando una nueva banda, que se llama "Nuevos y Usados", para seguir recorriéndolo. Espero poder sacar este año el primer CD, el que estamos ensayando en Rosario y usar parte de esas canciones, para no llevármelas al otro lado.

-  Y antes de todos tus trabajos en relación a la música, ¿cuáles identificás como tus primeros recuerdos musicales?
 - Recuerdo a mi madre escuchando a Glen Miller, Elvis Presley, Aznavour, Sony and Cher, Gardel,  los Chalchaleros, Mina o  Los 5 Latinos. Y todo lo que pasaban por la radio en los años 50/60. Y apareció una guitarra en casa, no sé de qué manera, a la que me aferré y comencé a tocar “Vidalita” con una sola cuerda. De allí en adelante comencé a aprender de oreja hasta que a los 15 años armé una banda que llamamos "Los No" en la que tocaba el bajo. Y desde entonces, me considero una persona afortunada de poder decir que soy músico cuando me preguntan qué hago o de qué trabajo. Porque sé que he hecho feliz a más de una persona con mis canciones y las de otros. Eso me llena de alegría y le da un sentido a mi vida.



Temas de Gustavo Gabetta



Tema How long (versión con letra en catalán de Gabetta)


Temas grabados con Miguel Abuelo


Temas grabados con grupo Tiempo Argentino.



La otra faceta





“Pinto profesionalmente desde el año 1997 y he hecho cinco exposiciones en Barcelona, tres en Cadaqués, una en Vigo, dos en Saint Gallen y dos en Zürich, dos en París, una en Tolouse, dos en Bangkok, una en Tokio, dos en  Munich y otras tres en ciudades de Inglaterra, pero la más importante fue una conjunta que hice en Barcelona con algunos de los mejores pintores del mundo, como Antoni Tapies o Mariscal”, cuenta Gustavo Gabetta, revelando otra de sus aficiones estéticas, que este año tendrá una oportunidad de ser vista en varias ciudades americanas: “Este año me harán una muestra en Rosario y me han ofrecido hacer algo en Punta del Este y Buenos Aires”. 








 

Adrián Iaies & Horacio Fumero


Dos músicos que saben contarse historias

Con el fin de grabar un disco en vivo que complementará un registro conjunto en estudio aún inédito, el pianista presentará este mes una sutil relectura de viejos tangos en clave de jazz, junto al contrabajista Horacio Fumero.

Diego Oscar Ramos - Diario Z

Suele resultar complejo traducir en palabras simples las operaciones complejas con que dos maestros en sus instrumentos, como lo son los músicos argentinos Adrián Iaies y Horacio Fumero, transforman antiguos tangos en una música de gran libertad armónica y mucha belleza.  Pero alcanza con hablar del juego también musical que se dan en sus miradas, gestos y respiraciones en las primeras presentaciones en vivo en Café Vinilo, un lugar que el pianista menciona como una especie de hogar donde se siente bien tratado, para entender desde otras coordenadas la enorme complicidad musical que comparten. Para quien no los conozca, puede decirse que Iaies ha contado en sus cerca de 15 trabajos  una historia de unión posible entre el jazz y la mejor música popular argentina. Y Fumero, radicado en España hace 30 años, es un virtuoso contrabajista que ha tocado con hitos jazzeros como Gato Barbieri, Lalo Schifrin, Eddie Henderson o Teté Montoliu. Juntos, han tocado antes en proyectos de Iaies como su Tango Reflections (2001) o el dvd Astor Changes (2006), estas presentaciones complementarán el disco inédito Conversaciones desde el arrabal amargo, que ahora se transformará en una placa doble a editarse por el sello de la Universidad Tres de Febrero.

- ¿Cómo se dio este nuevo encuentro con Fumero?
- Con Horacio somos como hermanos desde que nos conocimos en el año 2000. Todo el tiempo estamos hablando o nos escribimos. Hace dos años estuvo un verano acá y me propuso grabar algo. Suspendí un viaje, escribí arreglos sobre tangos y canciones de músicos como Thelonius Monk o Spinetta. Lo grabamos con la idea de editarlo en España, pero por la crisis quedó en stand by.  En noviembre el sello de la Universidad de Tres de Febrero me pidió que grabara con ellos y justo me había llamado Horacio con ganas de tocar. Ahí les propuse un disco doble, el que ya tenía y otro en vivo, con un sentido artístico especial, de mostrar dos caras, una especie de noche y día.

- Hace unos años parecías no querer que se te asociara únicamente con el tango…
- Mi relación con el tango es la misma. No me gusta la ideología del tanguero, esa cosa conservadora, misógina y dogmática. De sólo pensar de tocar El choclo durante 30 años con los mismos acordes se me cae el pelo. Lo que sí tengo es una relación entrañable con algunos tangos, que me han permitido mostrar mi identidad como músico. Y en el caso del dúo con Horacio, toda nuestra relación musical se fue haciendo más cercana más a través de esos tangos que de standards de jazz, un territorio que conocemos los dos muy bien. Pero cuando nos metemos con el tango no podemos poner el piloto automático y no ponerlo es una regla número uno del jazz.

- ¿Dónde ves la diferencia en tocar tangos desde la esencia del jazz y no desde cierta pose intelectual?
- Es sencillo. Puedo juntarme a tomar un café con vos, que me cuentes algo, escucharte, mirarte y creerte o no. Hay un convencimiento y convicción en lo que se toca, que puede sentirse Y en lo que respecta al tango y los músicos de jazz de acá, más que pose, hay desconocimiento y prejuicios, porque históricamente vieron al tango como un género menor y no le prestaron la debida atención.

- ¿Compañeros como Fumero te ayudan a conocerte más como músico?
- Sí, eso pasa cuando tocás con músicos que se animan a saltar el alambrado. Yo escribí todos los arreglos que vamos a tocar, pero a Horacio los estudia, prueba, toca y mejora. Me devuelve una versión muy mejorada y distinta del tema. En la medida en que estás dispuesto a dejarte sorprender por las ideas de otro, necesariamente vas a crecer. Los dos somos buenos conversadores y buenos escuchadores, lo que también se ve sobre el escenario. Yo tuve la suerte y el talento de elegir bien mis compañeros musicales, la mayoría gente que me obligó a repensar todo el tiempo mis ideas, lo que es pura ganancia.

- ¿Y cómo te afecta en la vida la relación que construís con tus músicos?
- Mirá, todo buen pensamiento que tenés hacia los demás te mantiene vivo, joven y alerta. Lo que te mejora es eso. Me senté a trabajar durante un mes para escribir música para Fumero, con la ilusión de que a él le gustara. Y toda la vibración positiva que generás te vuelve.

- ¿Tenés percepción global de tu carrera?
- Solo sé que tengo 30 años laburando de músico, en un país donde no es fácil nuestra situación. Logré mantener una familia, educar a mis hijos, grabar discos, hacer giras. Soy un tipo serio, honesto, que estudia y escribe música todos los días. No paro de trabajar y por sobre todo amo tocar el piano.


15.12.11

Ramiro Gonzalo en Argentina


Heredero del berimbau

Discípulo musical de Ramiro Musotto, el músico platense presentará Sacis Project, donde sigue trabajando, con impronta personal, el legado musical de sus años como miembro fundamental de la banda Sudaka.

Diego Oscar Ramos


    En esa familia que dejó por el mundo Ramiro Musotto, cada vez más reconocido como uno de los más grandes berimbau players de toda la historia, Ramiro Gonzalo aparece como el portador de un potente legado musical. Inicialmente roadie en las presentaciones germinales de lo que sería la banda Sudaka, la pasión para aprender a tocar berimbau y todo tipo de instrumentos percusivos ligados a la tradición afroamericana lo convirtió finalmente en su discípulo. Una de las maneras en que está transformando esa zozobra que dejó la partida de Musotto en un buena cantidad de músicos ligados con mayor o menos cercanía a sus ideas e impulsos musicales, Gonzalo ha venido desarrollando un proyecto personal donde busca la expansión personal de esa nueva tradición que aprendió junto a su maestro de combinar un saber preciso sobre ritmos ancestrales con formas tecnológicas actuales que le aporten sentidos renovados. Así, Ramiro Gonzalo (percusión, bases, efectos, voz y dirección), presentará en Argentina su SACIS PROJECT junto a su compañero de Sudaka Leo Leobons (percusión), Pablo Palleiro (percusión), Juan Zabala (percusión), María Julia Sendín (voz), Alejandro Gamba (electrónica en vivo), Santiago Asef (visuales y ambientación) y María Paz Ricciardi (ambientación). 


Será a las 21 hs. del domingo 18 de diciembre, en el Centro Cultural Estación Provincial, calles 17 y 71, La Plata. El show de apertura será con Cosmosolar (http://soundcloud.com/cosmosolar). Precio: $25. En el siguiente video, Gonzalo explica brevemente cómo será el show o y da algunas precisiones sobre las búsquedas estéticas de su presente. Le siguen algunas presentaciones en vivo de Gonzalo de estos últimos años, como para percibir algunas de las formas estéticas de los caminos que sigue descubriendo. 

ENTREVISTA A RAMIRO GONZALO: 



RAMIRO GONZALO EN VIVO: 







10.12.11

Propuestas musicales



Música instrumental contemporánea

Con una música instrumental con groove jazzero y delicadeza que trasciende fronteras genéricas, el guitarrista australiano Stephen Magnusson se presentará por segunda vez en Argentina. Será en Buenos Aires, el 15 de diciembre, junto a talentos argentinos como Pedro Giorlandini en teclados, Federico García Del Cerro en bajo y Sergio Beresovsky en batería. 

 Con el jazz como territorio amplio para abarcar una música instrumental que tiene a la improvisación como uno de sus ejes y atractivos, la música que traerá a Buenos Aires –Club deJazz Boris, Gorriti 5568, Palermo- el guitarrista australiano bien puede prescindir de etiquetas para que el oído curioso por el arte de calidad se sienta atraído y cuidado. Magnusson ha sido ganador del premio Aria, equivalente al Grammy en Australia. Vale mencionar que Magnusson ha tocado con músicos como Jim Black, Charlie Haden, Mark Elias, Tim Berne, George Garzone, Ricky Lee Jones, Me`Shell Ndegéocello y Australian Art Orchestra, una lista que puede guiar  cierto parentesco estético con la música instrumental internacional. El guitarrista tendrá una banda de lujo para su presentación porteña, ya que tendrá en piano a Pedro Giorlandini, productor e instrumentista que trabajara en Brasil, junto a Ramiro Musotto, con figuras como Margareth Menezes y Daniela Mercury. En bajo tocará Federico Garcia Del Cerro, reconocido como un virtuoso de su instrumento y en batería se presentará Sergio Beresovsky, quien trabaja con el australiano desde 1994 en  todo tipo de formaciones musicales, tocando desde free jazz hasta composiciones propias. Beresovsky, quien también ha tocado con artistas europeos ligados al jazz como Eric Truffaz, Harald Haerter y Arthur Blythe, es quien explica - en una breve entrevista que sigue a este texto- lo que tocarán en Boris, los vínculos que tienen con el jazz y la influencia que la estadía en países como Brasil por parte de músicos como él y Giorlandini han tenido para la musicalidad del cuarteto. Los videos musicales insertados corresponden a la presentación del grupo el año pasado en Buenos Aires. 









29.11.11

Música y estados de conciencia



“Estamos endeudados con él”
  
A diez años de su partida, un devoto krishna, especialista en música y autoridad mundial en publicaciones del Movimiento Hare Krishna, reflexiona sobre la espiritualidad en la música de George Harrison. Además, aporta claves sobre la importancia de los mantras para el contacto con lo sagrado y el acceso a estados elevados de conciencia.


Sin haber sido iniciado como devoto al movimiento para la conciencia de Krishna, George Harrison tuvo un vínculo intenso con todo su pensamiento en el período final de su etapa como beatle, cuando ya había tomado antes contacto con la música clásica de India y algunos fundamentos generales de su espiritualidad. Explorador de sentidos que saciaran sus necesidades estéticas y espirituales, la experiencia del canto del mantra Hare Krishna - Hare Krishna Hare Krishna Krishna Krishna Hare Hare Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare – tuvo en él una resonancia potente con sensaciones de calma y misticismo que había conocido mediante la meditación trascendental. Y poco antes en drogas psicoactivas como el LSD, aunque con resultados más caóticos y riesgosos. Fue tal la cercanía que sintió con los devotos del movimiento que llegaron a Inglaterra desde Estados Unidos, donde a principios de la década del 60 había llegado el líder espiritual Srila Prabhupada para legar el conocimiento que tenía su centro en el canto de sílabas en sánscrito consideradas nombres de Dios, que pronto vio afectados su arte y su vida. 
Para quien venía siguiendo sus canciones de temática trascendente y musicalidad hindú desde 1966, pudo no ser sorprendente que produjera un disco con cánticos de los devotos ya en 1970, pero sí lo fue incluso para el movimiento que su intervención musical pusiese a un mantra –en sánscrito, man es mente y tra liberación- con miles de años de historia en Oriente en las listas de éxitos musicales en un Occidente enamorado de la estética beatle. Más tarde incluiría el mantra en su primer hit solista, My sweet lord, donde manifestaba abiertamente su fascinación por un camino posible de encuentro con lo más sagrado que habita en cada ser humano. Muchas de sus canciones desde entonces, con más radicalidad en los esenciales All things must pass y Living in the material world, han transmitido aprendizajes espirituales que incluyeron tanto lecturas de libros religiosos del movimiento como una relación directa con Srila Prabhupada. Como sólo la vida acaba sabiendo las motivaciones más reales que cada acción humana termina teniendo, tal vez haya un sentido tan único como su manera de tocar la guitarra  a partir de la separación de los Beatles en las aparentes contradicciones que habría en algunas recaídas en adicciones a drogas legales e ilegales que tuvo casi en sincronía con sus manifestaciones religiosas más extrovertidas.
Sobre estos caminos laberínticos y plenos de un orden que se ve desde las alturas del tiempo y la mente tranquila habla aquí Aravinda Das, devoto desde 1987, coordinador editorial de la Bhaktivendanta Book Trust para México y Centro América, director de un colegio de estudios de literatura clásica de India en el estado mexicano de Guanajuato y experto en temáticas musicales ligadas al movimiento por la conciencia de Krishna. Quien haya podido verlo tocar armonio durante alguna ceremonia, como suele pasar también en sus visitas a Buenos Aires, podrá comprender con todo el cuerpo activo el hecho de que él mismo asegure al terminar la entrevista, que todo lo que hable, sólo se trata de darle palabras al “concepto holístico de la música en la conciencia de Krishna”. Para llegar a este tema fundamental, otra vez George Harrison aparece como un puente, con ese brillo pop que hasta hoy carga consigo, más ya en su rol de transmisor de saberes accesibles a todos los hombres, que dueño de algún tipo de magia que lo separe del mundo.


- ¿Qué valor siente que tuvo George Harrison dentro de la historia del movimiento para la conciencia de Krishna?
- El entendió que podía hacer un buen servicio a Krishna en su posición de ser uno de los músicos más famosos de todos los tiempos. Y gracias a él muchas personas en el planeta conocen el maha mantra y la conciencia de Krishna. Estamos endeudados con él.

- ¿Se siguen escuchando en los templos actualmente esas grabaciones suyas de finales de los 60 con devotos en Inglaterra?
- Sí. Srila Prabhupada, nuestro maestro fundador, gustaba muchísimo de las canciones que George hizo para Krishna

- He leído opiniones de devotos que decían no sentirse representados por Harrison como modelo de vida devocional, por su no cumplimiento en algunas etapas de su vida de todas las prescripciones indicadas para un devoto, como el no consumir alcohol o drogas. ¿Qué opina de esas reacciones?
- Srila Prabhupada no dio iniciación a George Harrison precisamente porque para él era muy difícil llevar una vida regulada. Pero la conciencia de Krishna nos permite a todos que hagamos algún servicio a Krishna y podamos ir purificándonos,  los que sí pueden regularse como los que no. Hasta el camino más largo empieza por el primer paso. Y a pesar de que él tuvo una vida de hábitos irregulares, pudo entender que el camino de la limpieza de la mente estaba en el mantra hare krishna y eso es lo que nosotros apreciamos. Además, su maravilloso servicio fue del agrado de nuestro maestro espiritual y cuando alguien satisface al maestro espiritual, sin duda va a hacer algún avance espiritual para sus próximas vidas. Como siempre fue respetuoso de las prácticas de conciencia de Krishna y nunca envidiaba a Krishna ni a sus devotos, él está avanzando en su camino espiritual donde sea que se encuentre ahora. 

- Como músico y devoto, ¿qué siente frente a canciones como My sweet lord, con esa unión del mantra krishna con el aleluia cristiano?
- Nuestro concepto es precisamente unir todos los senderos espirituales en el canto y por eso me parece maravilloso.

- Y de sus discos, ¿qué le parece más enfocado a nivel religiosidad, pensando en fundamentos básicos doctrinarios reflejados en letras, pero también sobre lo que generan en sí sus músicas en las personas?
- Pues, desde que el conoció a Srila Prabhupada revolucionó sus letras y canciones hacia el sendero del autoconocimiento. La canción Aquí llega el sol la compuso porque conoció a Srila Prabhupada. Y la oscuridad de su conciencia empezó a disiparse a partir de entonces.

- En resumen, a diez años de su muerte, ¿cuál cree que es la mayor importancia que tiene el trabajo artístico de George Harrison? 
 -  Si ves el ultimo reportaje que le hicieron antes de dejar este mundo, dejó claro que su música dejo de ser trivial cuando conoció a Bhaktivendanta Swami. Él mencionó que Srila Prabhupada decía que la meta de la vida es volverse “un sirviente del sirviente del sirviente de Dios” y que si un devoto tan avanzado como Bhaktivendanta Swami decía esto, a él como músico sólo le quedaba seguir sus pasos a través de la música, intentando ser un sirviente de estos sirvientes de Dios. Y en ese mismo reportaje dijo que su música pop era muy superficial, pero que el concepto musical de los Vedas era entender el ser y la conciencia más allá de las coberturas materiales, como lo expresa en sus letras de Viviendo en el mundo material.

Un placer superior

- ¿Qué relación tiene la música en su propia vida?
- Mi relación con la música es la de usarla como un servicio a Krishna. Inicialmente, cuando era adolescente, un grupo de amigos y yo solíamos tocar en algunos lugares canciones compuestas por nosotros y también de los Beatles y Sui Generis. Aunque musicalmente hablando esta música es muy buena, el objetivo es la complacencia de los sentidos y no la satisfacción del supremo. Me sentía frustrado de tocar para gente buscando satisfacer mi ego y el de los demás. Pero cuando conocí la conciencia de Krishna  vi que la música, así como todas las demás artes, tiene por objeto complacer a Krishna. Y al complacer a Krishna la música eleva tu conciencia y de da un placer superior.

- Y ¿cómo vive la devoción religiosa a través de la música?
- Según los Vedas, el primer elemento creado en el mundo material es el sonido, este viaja a través del éter para indicar un objeto. La descripción puede ser descriptiva, por ejemplo decir “El agua está caliente”, pero también puede ser emotiva, como pasa al decir “Me encanta el pastel”. Y también puede ser devocional, para glorificar a Dios. La combinación de las siete métricas sa re ga ma pa da ni sa, que es más o menos do re mi fa sol la si en nuestra cultura, es para glorificar al Señor Supremo, la fuente de toda belleza y todo amor. El sama veda es el veda de la música. En los Vedas  se explica que el sonido tiene 4 fases, el sonido en el plano físico se llama viakary, luego está el sonido, puede estar en el  plano mental o mana,  el plano de la inteligencia o Buddhi y el plano del Ser o Prana. Un músico que solo mueve sonidos para el plano de los sentidos o de las emociones de la mente es muy superficial.

- ¿Podría explicar qué importancia tiene la música como conexión con lo sagrado para el movimiento krishna?
- El sonido en la conciencia de Krishna se usa para motivar que las personas usen  todos los planos, los sentidos, la mente, la inteligencia y el ser en el crecimiento espiritual y el desarrollo del amor por Dios. Mientras la música de músicos materialistas o superficiales es para despertar los chakras sexuales -como en el reggaetón u otros tipos de músicas que despiertan el deseo sexual- hay otra usada para energizar a los soldados en la guerra, a los vendedores de las multinacionales, al romance mundano o hasta al amor por los perros. Hay también música sin ningún sentido. Y sonidos para despertar la conciencia de Krishna o de Dios. Toda la música es mantra.  

- ¿Qué importancia tiene la música en su vida desde que se convirtió en devoto?
- La música definitivamente tiene un propósito superior. Si cuando un futbolista hace un buen gol todo el mundo lo vitorea o glorifica, le aplaude y cantan su nombre, cuando uno percibe la grandeza de Krishna no queda más que vitorearlo, glorificarlo y aplaudirle por todo lo genio, dulce, poeta y músico que es. Si nuestra filosofía es que Krishna es una persona, la persona Suprema y como toda persona tiene contacto con las finas artes, entre ellas la música, a Krishna se le llama Tri bhanga murali Dhari, o alguien que tiene mucha capacidad de elongación, pues su cuerpo trascendental se curva en tres direcciones opuestas al mismo tiempo. Y además es el flautista más experto. En El néctar de la devoción se explica que él es el mejor músico pues es la fuente de todo o Dios. Y se habla de la variedad de flautas que tiene Krishna. Cuando estuvo ejecutando sus pasatiempos trascendentales en esta tierra hace 5000 años, tocaba la flauta embelesando toda la atmósfera de la aldea de Vrindavana.

- ¿Qué fuerza de vida, de conexión con lo sagrado tiene el mantra krishna?
- Entre todos los sonidos espirituales o que despiertan conciencia espiritual, entendiendo espiritual por algo que agrada a Dios y no un sentimentalismo mundano que la gente confunde con espiritualidad, el mantra Hare Krishna es el mantra de mayor potencia espiritual. El maha Mantra es una petición de servicio, todos somos servidores de Dios y de  los demás, conciencia material es la fuerza que hay en nuestra conciencia que nos impulsa a ser servido por los demás y usar a los demás en nuestros intereses egoístas. El 99 % de los músicos son egoístas, buscan fama, les encanta que les aplaudan por sus composiciones e interpretaciones y no logran verse como un instrumento de Dios, aunque de la boca para afuera hablen de paz, de no violencia y de Amor. Casi todos somos egoístas pues no buscamos la satisfacción de Krishna y no nos interesamos en despertar nuestra conciencia espiritual. Por ejemplo, me da mucha lástima ver a un excelente músico como Charly García, tan carente de conciencia de Krishna, cuando podría haber hecho un muy buen servicio para Krishna en la posición que su karma le dejó estar como famoso. Por eso el maha mantra hare krishna es la solución práctica para la re espiritualización de toda la humanidad, porque aunque estemos aun infectados con conciencia egoísta y materialista nos permite transitar un camino de limpieza de conciencia y saborear un néctar al vibrarlo. Todos estamos buscando felicidad y en este mantra hay un placer que puede romper con todo apego de placeres mundanos. Retamos a cualquier materialista mundano a que cante este mantra durante un mes en las cuentas o japas, durante dos horas diarias. Si hacen eso sin fallar durante 30 días, verán que no hay placer mundano que se le acerque. Además, es gratis y no tiene ninguna contraindicación, como pasa con las drogas, que hacen subir la mente, pero luego te hacen sentir frustrado.


Cómo cantar el mantra 
Por George Harrison
PASO 1. Consiga una japa con 108 cuentas y su bolsa correspondiente. La meditación a través del mantra Hare Krishna es un método muy efectivo para controlar la mente y elevar la conciencia. Al meditar repitiendo el mantra Hare Krishna debe usar una “japa” o cuentas de 108 bolas. Una ronda consiste en repetir el mantra Hare Krishna 108 veces lo que suele llevar entre 7 y 10 minutos. Comience con dos o cuatro rondas y mantenga este numero diario. Luego vaya subiendo según vaya adquiriendo practica.
PASO 2. Busque un lugar tranquilo y apartado donde nadie le vaya a interrumpir. Puede ser en su casa o al aire libre.  La mejor hora es por la mañana a partir de las 6am. 
PASO 3. Sujete la japa como aparece en la fotografía y repita un mantra completo por cada bola. Después de repetirlo 108 veces habrá completado una ronda.  El mantra Hare Krishna: Hare Krishna Hare Krishna Krishna Krishna Hare Hare  Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare

 Consejos:
•Concéntrese en la correcta pronunciación del mantra. No diga el mantra demasiado rápido.
•Si su mente comienza a pensar en otra cosa deténgala y vuelva a escuchar el mantra con atención.
•Mantenga un numero fijo de rondas al día. Los devotos cantan 16 rondas lo que suele llevar unas dos
horas diarias.
•Lea literatura espiritual como Bhagavad Gita tal como es. Le ayudara a elevar la conciencia y facilitara la meditación.

George Harrison y el movimiento Krishna: 


- 1967: Viajó a India por primera vez
- 1969: Se encontró con el primer devoto de Krishna, Shyamsundar Das en una fiesta en Apple Records.
- 1970: Produjo y grabó con los devotos Hare Krishna el disco The Radha Kriushna Temple, que llegó al top 10 de ventas durante ese año. Pronto grabó My sweet lord, una canción sobre Krishna, que incluye el maha mantra.
- 1971: Pagó por la producción e impresión del libro Krishna, la suprema personalidad de Dios.
- 1972: Donó el actual templo Iskon en Londres, Bhaktivedanta Manor. Participó en la producción del libro Chant and be happy, una conversación entre John Lennon, Yoko Ono, Srila Prabhupada y él sobre cantar Hare Krishna.
- 1972- 2001: Mantuvo contacto con los devotos de Iskon, específicamente Makunda Maharaja y Shyamansundar Das hasta el tiempo de su partida el 29 de noviembre de 2001.



19.11.11

Juan Palomino



“Cada uno es responsable de ser protagonista del tiempo que nos toca”
  El popular actor cree en un arte que estimule valores colectivos y religue a las personas con su identidad. En este entrevista inédita de 2008, habla de la herencia cultural africana de América, temática que  vive muy de cerca por el trabajo difusor de su padre comunicador. Y por su participación en el grupo musical Negros de Miércoles. Además, expresa los vínculos fuertes que lo unen con la Medicina.  


Diego Oscar Ramos 


Juan Palomino habla del placer que siente siendo parte del grupo afroperuano Negros de Miércoles, con una potencia corporal que también llena de gestos cada relato de lo que ha vivido los últimos años haciendo de Martín Fierro para el cine, de Juan Moreira en giras teatrales por todo el país o como compañero de su padre - el comunicador José Palomino Cortez - en la difusión de valores naturales del ser americano en programas radiales como el ya histórico Nuestro continente. Hoy el actor, popularísimo por sus roles seductores en televisión y cine, se amiga con un para él inimaginable rol de galán y valora que los papeles masivos le permitan sostener un arte que construya identidad y restituya memoria. Como argentino se ha sentido feliz de convertirse en Fierro, pero como ser criado en el Cusco profundo supo ver que el personaje tenía una similaridad social con muchos excluidos sudamericanos y encontró un mensaje potente: los grandes desencuentros se dan por estar distraído a lo que le pasa a los otros, pensando que podemos salvarnos solos. Eso también lo quiere transmitir en el documental Causas, en etapa final, donde la convivencia con los integrantes del grupo musical fue el inicio de una investigación sobre la negritud en América.

- ¿Qué recuerdos tenés de tu infancia en Cusco?
- Los primeros recuerdos son el descubrimiento de las sensaciones, el primer enamoramiento. Me acuerdo claramente del nombre de la primera chica de la que me enamoré, Rocío Castañeda Carolingo, cuando tenía cinco años. Nunca fui correspondido, hacía todo lo posible. Y recuerdo también que no pude hacer de San Martín porque era moreno. Después aparece toda la majestuosidad de la cultura quechua, una ciudad construida con bases de la cultura incaica. Ese clima distinto donde confluyen muchas personas del mundo me permitió tener una visión más universal de la realidad. En mi madurez, cuando hice Atahualpa en teatro, me di cuenta que los puntos de referencia que tomaba eran de mi historia. Y cuando regresé, después de 18 años, sentí que mi actitud frente a la vida tenía que ver con algo que pude cerrar allá, en el año ´96.
         Palomino había regresado antes a la Argentina, con 16 años, poco antes que el teatro llegara a su vida, la principio para ayudarlo a integrarse socialmente en una cultura bien diferente a la cusqueña. Y se convirtió en su profesión. Ya adulto y exitoso, en 1996, regresa por primera vez a la tierra de su infancia y hace algo que aquí no acostumbraba, afeitarse en una barbería. El cholo que lo afeitaba le habló de un hombre peruano que había vivido en Argentina, al que le agradecía de por vida el gesto de haberlo llevado de chico a conocer el Macchu Picchu junto a otros hijos de obreros de una cervecería. Ese hombre era su padre José. “Ahí se me puso la piel de gallina”, cuenta el hijo, religado desde entonces a un mundo que antes hasta rechazaba: “Redescubrí todo lo que yo de niño sabía que había, esos fantasmas, ese mundo de conquistadores y conquistados, saldé deudas y pude reconocerme en cada uno de los monumentos arqueológicos”.

- ¿Y cómo vivís la actual difusión mediática de la riqueza precolombina?
- Me parece fantástico que todo ese bagaje cultural se proyecte al mundo, pero ¿qué le queda al auténtico habitante? Eso me llena de contradicciones, pero no me quedo quieto. Transmito mi esencia como hombre, mi gran desafío es mostrar las culturas originarias a partir de la música y la actuación. Y tomo lo afro como algo originario, porque responde a una identidad muy fuerte. Sin ser afrodescendiente directo, con la mixtura de un papá cusqueño con raíces españolas e indias y una mamá argentina con raíces vasco francesas, mi memoria recurre a toda la información que corporalmente llevo. Y aparecen cosas que aparentemente no están, como lo negro, pero a las que me siento muy conectado.

- ¿Y con qué valores te ligó el trabajo con el grupo musical?
- Con la tolerancia, con acomodar las piezas, escuchando, para poder sacar lo mejor de uno, con proyectos que nos permitan vivir en este mundo. Y es responsabilidad de cada uno el ser protagonistas de los tiempos que nos tocan vivir, en la responsabilidad con la familia, en lo que pasa en tu cuadra, tu barrio, tu ciudad. Uno no puede estar indiferente a la vida.

- ¿De todo lo que hiciste con qué te has sentido más identificado?
- Con Atahualpa, que fue la génesis de este mensaje, luego haber hecho al Martín Fierro en la versión de Gerardo Vallejo, me permitió darme cuenta de que la realidad del gaucho es la misma que la del llanero venezolano o del campesino peruano, uruguayo, paraguayo, ecuatoriano o colombiano. Y me permitió ver que estaba ya presente esto de ocuparse sólo de lo individual, porque Fierro no veía que en los otros ranchos se iban llevando a la gente para formar parte del ejército que combatía al indio. Se dio cuenta cuando tocaron a su puerta, como en el poema de Bertold Brecht y todo parte de que sólo le importaba su familia. Es fundamental dejar de lado intereses individuales para pensar en lo colectivo, porque a todos nos conviene darnos cuenta que el sistema individualista ha llevado al hambre y la miseria. De nada sirve la beneficencia, si los que tienen responsabilidad para opinar no son críticos del sistema. Hay que juntarse entre los artistas de América Latina para presionar a los gobiernos al cambio.

- ¿Sentís que los artistas tienen un poder real de acción social?
- Si, tienen una herramienta fundamental. Yo quise ser actor para contar historias  que me representen y cuando hago teatro trato de ser un referente del tiempo en que vivo, ese es el rol de los hombres que se dedican a comunicar emociones públicamente. No entiendo la indiferencia del artista frente a la realidad que vive.

- ¿Qué has sentido con el teatro popular participativo que has protagonizado en estos años?
- Haber hecho Juan Moreira en 10 localidades de la provincia de Buenos Aires, en relación directa con el público, con miles de espectadores en una calle que significa mucho para ese lugar, con gente del pueblo incorporándose al espectáculo, opinando, gritando, es un antes y un después.

“Quiero hacer esto toda mi vida”, dice Palomino y relata entonces una escena vivida en Chivilcoy que lo conectó con el poder del teatro para ligarse con un reservorio de memoria popular. En la escena final de su personaje escuchó que un hombre gritaba “No te mueras nunca Moreira”, desde las entrañas, como en un tiempo mítico. “Eso no lo olvido más”, dice, también él con voz profunda y agrega que algo intenso sintió también con todo el ciclo de la obra La tentación, donde interpreta a Dorrego, por distintas provincias. “Hemos ido a pueblos de mil habitantes donde 500 vieron la obra en la escuelita abarrotada, algo está pasando compadre”, expresa satisfecho el actor, que ve en ese interés por la discusión de visiones de nuestra historia, un signo positivo para sentirnos unidos. En este tiempo, así, la palabra en escena tiene para él un papel importante: “Recuperar el teatro de texto es uno de los hechos esenciales de mi carrera, me da mucha alegría, estoy ganando el pan dignamente, cumpliendo con los cometidos del teatro, entretener e inducir a la reflexión y la emoción”.

Arte curador

- ¿Qué quedó en vos del joven que quería ser médico?
- Quedó en un personaje, ahora, que hago de médico. (Se ríe con ganas, luego de hacer referencia a su papel actual en la novela Mujeres de nadie). Lo que queda esencialmente es el estar atento a la mirada del otro, el poder estar solidariamente ante aquellas personas que a uno lo necesitan.

Mucho de esto ya estaba presente al inicio de la carrera de Palomino, cuando estudiaba teatro y trabajó en el hospital neuropsiquátrico Melchor Romero. “Estuve durante 3 años, los dos primeros como auxiliar de enfermería sereno, quedándome de noche con 200 pacientes en los pabellones, después como administrativo en el servicio de Rehabilitación”, detalla, cuenta que vio situaciones de gran maltrato con los pacientes a las que él no se hacía el distraído, por lo que tuvo problemas con los médicos, salvo con tres profesionales atentos – “el Dr. Serafín Pérez, el Dr. Grinberg y la Psicóloga Silvia Cardona” - que le propusieron dar un taller de teatro. “Formé un grupo que aún subsiste y fue la primera vez que los pacientes del hospital salían a la sociedad a mostrar una obra, cuando fuimos en un colectivo que contratamos la Escuela de Teatro de La Plata e hicimos Un sueño inolvidable, un gran circo donde todos tenían roles, el mago, el domador, el payaso, los animalitos, era muy simple, pero empezaban a emitir opinión”. Palomino se entusiasma, dice que fue un momento clave humano y artístico de su juventud, donde vivió otras situaciones bien creativas: “Un día se me ocurrió dar vueltas en moto con los pacientes peligrosos con los que estaba encerrado 9 horas, les hacía dar vueltas, uno por uno, en los pasillos anchos - hace ruidos de acelerador, gesticula - pero me cuestionaron que le estaba cambiando la rutina a los pacientes y pedí la renuncia”.

- Por cómo hablás, se nota que son cosas que te toman por entero.
- Sí. Lo mismo sentí al plantar árboles en San Luis en un plan de inclusión social con personas sin trabajo. Planté como cien con la gente. Y mis compañeros de filmación me miraban y algunos se reían porque hacía eso en los ratos libres. Pero, ¿cómo te vas a perder la posibilidad de plantar árboles con compatriotas de otras provincias? Todo esto te va nutriendo, colocándote en un nivel de sensibilidad, como para poder relacionarte con lo esencial de las personas.

- ¿Sentís internamente el arquetipo del hombre silencioso, para adentro, que puede definir ciertos aspectos del hombre originario americano?
- Sí lo he tenido. Cuando vine de Perú, de adolescente, con una forma rara de hablar, con una miopía galopante, con anteojos gruesos, vestido a la usanza peruana, no encajaba por ningún lado y me iba deprimiendo. Estaba a destiempo con los adolescentes, con el hablar, con el color de la piel. Eso me hizo hablar poco, imaginar mucho y estar solo. Pasé como siete meses sin contacto con gente de mi edad. Me la pasaba caminando y yendo al cine.

- ¿Ahí te propone tu papá estudiar teatro?
- Sí, mi viejo es muy intuitivo, pasó un día por la escuela de teatro y le pareció que me iba a hacer bien. Me dijo que lo hiciera, mientras me preparaba para Medicina. Fui y me llevó dos o tres años darme cuenta de que quería ser actor. Yo quería ser médico, bombero, piloto, policía, soldado, astronauta. Es que vivía jugando solo, me encantaba construir mundos. (Se mueve como habitado por el niño que juega).

- ¿Qué te dio el teatro?
- El teatro me dio seguridad, construyó mi autoestima. Descubrí la lectura, los clásicos, empecé a ver cine europeo, a tener otro lenguaje, a entender la realidad política que se estaba viviendo. Y me permitió tomar conciencia de que valía vivir la vida desde el lugar de la entrega sin dudas, de dar lo que uno tiene para dar.

- ¿Y que significó trabajar con tu padre?
- Fue un reencuentro con sus puntos de vista y los míos. Me parecía fantástico poder ver la identidad a partir de la relación padre hijo. Cualquier cosa que encaremos juntos está hoy teñida de tolerancia, respeto, discrepancia, pero fundamentalmente de amor. Nos elegimos para estar juntos.

Amor de familia


Juan Palomino habla de sus hijos y se le ilumina la cara. Nombra con ganas a Sofía, de 18 años, Arón, de 10 y Floriana, de 4, como una verdadera familia, donde los tres son hermanos, sin que el hecho de que hayan nacido de madres diferentes le reste algo a la hermandad natural. “Ellos se llaman, se juntan en casa, festejamos juntos los cumpleaños, a veces se suman las mamás de mis hijos, que son parte de mi patrimonio de afectos, pudimos entender que hay formas de construir respeto, en las buenas y en las malas, cuando hay desencuentro lo atravesamos y cuando hay encuentro seguimos avanzando, porque hay tres personas a las cuales hay que cuidar, amar, acariciar y demostrarles que la vida no es solamente el bombardeo al que uno está expuesto”, asegura el actor, dice que tiene diálogo con todos y que intenta que compartan todas sus facetas laborales con él, incluyendo los recitales con Negros de Miércoles y las giras teatrales con las obras que lo comprometen de cuerpo y alma. “Quiero que entiendan que su padre no es solamente ese muchacho famoso, entre comillas, que aparece en la tele, sino que uno vive de otra manera, hace escenografías, va a marchas, no oculto nada y ese es mi legado, construyo la familia desde el estar y siempre hago cosas para ser más feliz todos los días”, dice y con su cuerpo los gestos de abrazos y caricias nutren de intensidad palabras sobre sus amores, cuando comenta que con todos fue esencial el contacto físico y la expresión continua del afecto. ¿Qué es entonces para Juan Palomino el elemento que más organiza su tiempo, entre tantas actividades y la voluntad de ser un padre presente? “El amor nos organiza”, dice, con el brillo del sol quechua, en sus ojos criollos.