26.9.07

Arto Lindsay


Distorsión Tropical




Entrevista en Salvador, Bahía, al guitarrista atonal y productor modernizador de grandes músicos de Brasil y el mundo.






Diego Oscar Ramos - La contumancia - 1998




 En pleno carnaval bahiano y luego de casi un año desde un polémico concierto en Buenos Aires, el músico norteamericano brasilero habla del Tropicalismo, de su amistad y trabajo con Caetano Veloso, de las nuevas generaciones de la MPB con pilares en Marisa Monte y Carlinhos Brown, del eterno Joao Gilberto y de su particular visión sobre la música.



Escena 1 - Noche - Interior - Buenos Aires - La Trastienda - 24 de mayo de 1997.


     El hombre delgado, rubio y con anteojos ataca a la audiencia con su guitarra distorsionada. Su apuesta parece estar en que sus dedos no alcancen nunca un acorde, deslizándose en atonalidades prolongadas que regalan un disfrute a muchos y molestan a otros tantos, que se van retirando o se quedan para escribir críticas demoledoras en los diarios de los días siguientes. Pero a la actitud extrema la acompañaba un canto disfrutado y disfrutable de bossa novas: noise de New York redibujado por el trópico, bossa post punk. Arto Lindsay, rara mezcla de vanguardista de la isla de Manhattan con brasileño del nordeste apegado a la música de su infancia y adolescencia, canta en portugués y tiende un puente grato a los porteños. En Buenos Aires se lo conoce menos por su carácter de pope de la escena no wave - e inspirador de grupos como Sonic Youth - que por su trabajo de producción de artistas brasileños como Marisa Monte, Gal Costa, Carlinhos Brown y esencialmente Caetano Veloso.


Escena 2 - Noche - Exterior - Bahía - Domingo 22 de febrero de 1998.


    Desde hace días Salvador es carnaval y Tropicalismo: a 30 años del efímero pero poderoso movimiento, la ciudad homenajea a las caras bahianas más visibles del fenómeno, Caetano, Gilberto Gil y Gal Costa. Caricaturas pop en colores rabiosos de los tres personajes en sus tiempos psicodélicos inundan las calles. Algunos critican la paradoja de un homenaje oficial a lo que en su momento fue revolucionario, otros disfrutan de un carnaval más y desconocen la historia. Dona Canó - madre de Caetano y Bethania - genera un titular periodístico al parecerle horrible la decoración carnavalesca. Zé Celso Martínez Correia - director teatral ya mítico y una de las influencias artísticas e ideológicas del Caetano de los sesenta- protagoniza una comentada performance en el Museo de Arte Moderno, trayendo al presente el clima happening de los años tropicalistas. Miles de personas transpiran en las calles, los festejos más participativos de todo Brasil, decenas de tríos eléctricos - camiones equipados con moderna tecnología de sonido transportando a grupos musicales - recorren Salvador. Locura de baile, embriaguez, multitud y volumen extremo. Demasiada música comercial, axé music de exportación, consumido por muchos turistas - y no pocos brasileños - como la mejor expresión musical posible. Pero son los antiguos rebeldes y ahora próceres eternos de la MPB los que salvan de la chatura musical. Un día atrás la banda de Gilberto Gil recorría el trayecto que bordea la costa, de Porto da Barra a Ondina, junto con sus invitados: Caetano, Djavan y Milton Nascimento, regalando fiesta y calidad, novedad y tradición. Ahora es domingo y Gal Costa se une a la partida tropicalista, cantando con Gil y Caetano las canciones que lanzaron el movimiento. Delirio y emoción, las caricaturas pop ven desfilar entusiasmados a sus dobles humanos. Bailando entre la multitud, soportando el calor inmenso y la presión agotadora de los cuerpos, un hombre delgado y rubio parece tan emocionado como los demás. Podría estar arriba del camión con aquellos que lo conocen tanto, pero Arto Lindsay prefiere vivir el carnaval bahiano como debe hacerse: bailando en la calle.


 


TROPICALISMO, ADOLESCENCIA Y ANTROPOFAGIA 


Escena 3: Mediodía- Interior- Bahía - Porto da Barra - 27 de febrero, 1998.


    Arto habla pausado y soporta con gusto el encuentro periodístico. Contesta con concisión y no teme al silencio prolongado para reflexionar. Hablar del Tropicalismo homenajeado en esos días es cercano para él, no sólo porque su música lo formó en su adolescencia brasilera, sino porque él mismo está encargado de traducir al inglés el libro de su amigo Caetano - Verdade Tropical - best seller absoluto en Bahía. Su contacto con el movimiento se dio cuando tenía 15 años y aún vivía en el interior de Pernambuco, en el nordeste brasileño: "Los veía en televisión y tenía los discos, me gustaba mucho y estaba excitado con todo eso, con Os Mutantes, Caetano, Gil, pero no conocía la parte teórica, las ideas, sus contenidos, llegaba mucha información junto con la música, eso era algo marcante del movimiento". "Con ellos uno podía acercarse a los Beatles", asegura Arto, que entendió mejor al Brasil desde los Estados Unidos: "cuando cursé la facultad allí comencé a escuchar cosas brasileñas que no escuchaba tanto aquí, como Joao Gilberto, compré todo y comencé a entender más lo que había sido el Tropicalismo, acá yo ya escuchaba a Joao, pero allí lo hacía desesperadamente, con mucha saudade de Brasil". 


- Caetano ocupa muchas páginas de Verdade Tropical para explicar la fuertísima influencia que Joao Gilberto tuvo no sólo para el Tropicalismo sino para la MPB en sí. ¿Opinás lo mismo que él?
- Creo con certeza que también, pero no sólo Caetano piensa así, todo el mundo acá piensa así, para quien ama la música brasileña creo que es obvia su importancia.


- Como una especie de autocrítica, dice también que aunque los tropicalistas trajeron modernidad y generaron una gran ruptura con el tradicionalismo que se había posesionado de la bossa nova y la MPB, nunca pudieron generar algo nuevo con la solidez de la bossa. De ahí la característica insuperable del aporte de Joao.
- Es que Joao nunca fue igualado, pero encuentro muy interesante esa idea, la manera brasileña de encarar la modernidad. Sólo ahora está siendo entendida por el resto del mundo. De muchas formas, con mucha incidencia por ejemplo en el mundo de las artes plásticas. Hace un tiempo en Alemania hubo una gran exposición donde los artistas privilegiados fueron Helio Oiticica [1] y Lygia Clark [2], dos artistas brasileros.


- Justamente Oiticica fue el denominador involuntario del Tropicalismo, al servir su obra Tropicália como nombre para la canción manifiesto de Caetano. 
- El actuó en paralelo con el Tropicalismo. Yo lo conocí en Nueva York, donde ambos vivíamos y me hice amigo de él. Ahí profundicé muchos conocimientos sobre Brasil. A través de Wally Salomao [3], con quien compartía el departamento y de Julio Bressane [4], que iba siempre a Nueva York. Conocí muchas cosas sobre Brasil en las que no pensaba demasiado cuando adolescente. Entonces aceptaba y adoraba aquello, era una relación espontánea hacia la música y la novedad.


Lindsay no veía entonces esa música como ruptura, pero sabía que algo detrás la sustentaba: "la sentía como novedad y como promisoria de alguna cosa, porque creo que la música tiene naturalmente una relación muy fuerte con la adolescencia y cuando una persona se va formando va comenzando a entender el mundo y la música sugiere muchas cosas. Ese proceso tuvo su auge en los años ´60, donde la música de gente como Bob Dylan, Beatles, Hendrix parecía cargar muchos mensajes y en Brasil esa fuerza la tenían los tropicalistas.


 


Insert: Encuentro afectivo entre un star tropicalista y su futuro productor. Interior - Aeropuerto JFK - Estados Unidos - 1983. 


    El músico bahiano viaja por la presentación de su disco Uns, no era la primera vez que iba a los Estados Unidos, pero estaba especialmente inquieto por su suerte artística allí. Años más tarde escribiría en su libro sobre esa llegada: "cuando poco después de mi primera visita fui allí por trabajo encontré esperándome en el aeropuerto JFK a un americano típico al que traté de dirigirme en inglés, aunque después él me sorprendió en un portugués perfectamente pernambucano: era Arto Lindsay, guitarrista atonal y figura histórica de la escena musical del sur de la isla de Manhattan. El había pasado parte de su infancia y adolescencia en el nordeste brasileño y la música de los tropicalistas había sido muy importante en su formación. Se declaró star strucked ante mi presencia y yo consideraba eso un modo de, más allá de estar sinceramente emocionado por trabar conocimiento con alguien que lo impresionara en su adolescencia, demostrar (no sin humor) un cariño independiente por un artista del mundo subdesarrollado. Nació una amistad". "Nos conocimos cuando fui a recibirlo al aeropuerto como su intérprete, para ayudarlo, los que lo traían a Estados Unidos eran mis amigos y me llamaron para trabajar - relata Arto - y aunque soy un habitante del primer mundo, mi formación es de aquí. Después de que él me conoció mejor vio que realmente ellos habían sido ídolos para mí, yo era un apasionado de Gal Costa, soñaba con ella, mi adolescencia fue todo aquello". 


- ¿El Tropicalismo influyó sólo en Brasil o tuvo una proyección mayor?
- Yo creo que está teniendo más proyección ahora, porque la historia va corriendo y el resto del mundo está entendiendo que la vida afuera es contemporánea al primer mundo.


- Se está aceptando una visión no lineal de la historia también en el arte. - Sí y además en la historia de las artes no es que un movimiento acabe con el anterior, todos continúan y siguen produciendo cosas importantes. Creo que el Tropicalismo dio a la música brasileña una actitud que el resto del mundo recién está comenzando a tener ahora, la manera en que mezclaba muchas cosas, como usaban estilos chatos, bien rústicos, populares, cafonas; mezclaban eso con información muy nueva y eso pasó primero en Brasil en los años ´60 y recién está pasando ahora en el resto del mundo. Esa es la razón por la que muchas personas comienzan a ver el valor del Tropicalismo.

- Ellos hablaban de antropofagia, un término tomado del manifiesto del modernista Oswald de Andrade, como una forma de captar y reprocesar información local y global. 
- Claro y ahora todos los movimientos de DJ´s hacen eso, el propio hip-hop, todas son cosas hechas encima de ritmos de los años ´60 y ´70, es el mismo concepto de trabajo.




 


EL PAPEL DEL PRODUCTOR


Escena 4 - Interior - Casa de Caetano Veloso - Brasil - 1987.


    El bahiano mira la contratapa de su disco una y otra vez, con un disgusto que no disimula, la fotografía no salió impresa con la calidad necesaria, la técnica se burlaba de su gesto de amistad. "En su disco Caetano [5] el cassette que se ve en primer plano era de mi grupo Ambitious Lovers, él quería que el nombre del grupo apareciese - explica Arto más de diez años después - también me dedicó una canción del disco y tocó en su show una de nuestras canciones, ahí se fue consolidando nuestra amistad". Poco antes había llegado a Brasil con un objetivo preciso: "quise vender mi primer disco con mi nombre a una grabadora brasileña, pero nadie quería comprarlo, Caetano adoró el disco, le di muchas copias y él se la dio a muchos amigos músicos. Mucha gente lo escuchó, músicos, periodistas, artistas en general y aunque no pude venderlo tuve mucha publicidad y mis ideas se diseminaron". - Cuando con Peter Scherer - mi compañero de Ambituos Lovers - escuchamos ese disco creímos percibir lo que Caetano quería hacer y pensamos que podríamos ayudarlo, pero fue el director del sello Nonesuch quien le sugirió a Caetano que trabajara con nosotros. Después que hicimos Strangeiro hablamos sobre hacer el próximo disco juntos, pero Peter no quiso hacerlo y yo propuse producirlo solo.


- ¿Estrangeiro fue exitoso en los Estados Unidos?
- Fue suceso de crítica pero no de ventas, Caetano tiene cada vez más éxito de críticas, todo el mundo que entiende de música sabe quién es Caetano Veloso. 


- En Argentina también. - Pero en Argentina tiene éxito, cuando hace un show va mucha más gente que cuando está en Estados Unidos, donde no van tantos americanos.


- Siendo uno de los primeros discos que producís solo, con Circulado parecés haber llegado a un punto alto de colaboración creativa con Caetano. 
- Con muchos discos de Caetano yo quería oír sus ideas en los discos, veía muchas ideas en la banda y me parecía que la grabación, el sonido, no estaban al nivel de la composición. Entonces intenté incentivar a Caetano para someterse más. Cuando pienso en ese disco pienso en lo que yo aprendí, creo que una de la mejores escuelas que tuve, de creación, fue trabajar con él en la grabación de las voces. Es tan concentrado, sabe lo que quiere y va siempre detrás de eso, es muy especial la manera en que consigue ser muy emocional siendo a la vez muy racional, es increíble. 


- ¿Cómo se gestó la canción Ela, ela?
- El me pidió que grabase una improvisación y después creó aquello encima de lo que grabé, fue un gran regalo que me dio. Escuchó minuciosamente lo que estaba hecho y creó encima de esa estructura, estoy orgulloso de esa canción y el disco me gusta mucho.


- ¿Te gustó el trabajo en vivo con Circulado? 
- Me gustó, aunque es otra cosa. Me gusta mucho Jaques Morelenbaum, es un gran músico, aunque tenemos otras ideas.


- ¿Cómo fue tu desvinculación como productor? 
- El quiso hacer un trabajo con Jaquinho, porque en Circulado comenzó la relación con él, lo llamamos para hacer un arreglo y Caetano quería llegar a ese lado, con más cuerdas. Ese disco en vivo es muy bueno, tiene cosas increíbles. 


- En la primera canción, A túa presença, se usa el berimbau como un efecto de distorsión, como si fuese una guitarra. 
- Exactamente. En ese trabajo, el primero de ellos dos juntos, muchas ideas vinieron de Circulado, como la guitarra bien al frente, después sí fueron creando otras cosas. 


- Los materiales sonoros con los que trabajás desde la escena no wave, los mismos que parecen ahora estar relanzados por la música electrónica, sirvieron finalmente para darles un sonido más vanguardista a Marisa Monte o a Caetano. 
- Yo no puedo decir que le di eso a Caetano, porque discos como Araça azul ya eran muy vanguardistas. 


- Pero sí le aportaste una nueva fuerza, un viraje en su trabajo, Estrangeiro y Circulado son discos que reimpulsaron su carrera, le dieron más proyección internacional, además de mejorar notablemente la calidad de sus grabaciones.
- Es que el trabajo de un productor es ayudar a un artista a realizar lo que el artista hace, ayudarlo a hacer lo máximo, lo mejor que él puede. Es una función de diálogo que uno tiene con el artista, se le pueden presentar algunas informaciones para ver su reacción, cómo es que va a utilizar eso, uno está ayudando a la persona a hacer lo que ya hace. Pero uno cree que él lo puede hacer mejor. Como productor uno tiene una visión completa de la carrera de la persona, una visión que muchas veces el artista no tiene, al hacer un disco tras otro. Un artista como Caetano tiene bastante esa visión, pero uno puede mostrarle otra versión de su carrera.


 


NUEVO MOMENTO EN BRASIL


Escena 5 - Interior - Noche - Brasil - Final de la década del ´80.


   El músico americano regresa al país donde pasó sus primeros años y se hospeda en casa de su amigo bahiano. Seguro de su sentido estético, le pregunta sobre algún descubrimiento musical: "hay una cantora nueva, Marisa Monte, que es muy buena", contestó rápido el anfitrión y le hizo escuchar su primer disco. Poco tiempo después Arto y Marisa estarían juntos en Nueva York, tocando en un teatro viejas bossas novas desde su relectura noise mientras grababan el segundo disco de la revelación brasilera. - Marisa me llamó para trabajar con ella porque había escuchado Estrangeiro y trabajar con ella fue interesante y difícil, porque fue el primer disco que hice solo, yo había trabajado ese disco trabajando muy entre los tres, con Peter Scherer y Caetano, no había tantas exigencias, Peter resolvía muchas cosas, yo le mostraba unos arreglos (canta imitando un instrumento de percusión) y él lo pasaba a las máquinas. Pero con Marisa fue una experiencia increíble, radical, me tuve que esforzar mucho, tuve que usar mi guitarra como elemento y no tenía experiencia como productor. Cuando llegué a la mezcla tenía unas músicas grabadas, pero seguían faltando cosas, pero no tenía más músicas ni a nadie, entonces tuve que tomar mi guitarra - no sé tocar violao - y hacer cosas que nunca había hecho, usar mi sonido como cola. Aprendí mucho haciendo Mais.

- Creo que Marisa es una de las más grandes aquí y en parte por la forma en que se sabe rodear de gente que le aporta mucho a su sonido, desde tu trabajo de producción hasta músicos y compositores como Carlinhos Brown, Arnaldo Antunes, Nando Reis.
- Con certeza. Ella tiene mucha gente alrededor, hay toda una generación nueva que comienza a hacer cosas. También Davi Moraes que toca la guitarra con ella, va a ser un grande, lo mismo que Lucas Santana, que es bahiano. El propio Moreno, hijo de Caetano - que no toca con Marisa - hace canciones muy lindas.


- ¿Crees que está surgiendo un nuevo movimiento?
- No sé si un nuevo movimiento, sí un nuevo momento. Es una cosa fuerte que está pasando con la música brasilera.

- ¿Qué pensás de Carlinhos Brown? No dudaría en afirmar que es uno de los músicos más interesantes que generó Bahía, o más bien todo Brasil, en los últimos tiempos. 
- Con certeza, él es un músico genial, después que murió Chico Science él quedó como uno de los más grandes de esta generación. Chico era increíble, creó un estilo muy armonioso, redondo, creo una nueva síntesis. Brown es muy absorbente, capta todo del mundo entero y lo coloca dentro de lo que él hace.


- ¿Es más ecléctico?
- Sí y es increíble, me parece que el show de la banda de Brown es el mejor que puede verse hoy en día en el planeta, un tipo de show como el de James Brown o Funkadelic, con el mismo nivel que el de los grandes.


- Fue impactante su actuación en el carnaval en su trío eléctrico independiente, con un concepto integral de show, totalmente distinto del común de las agrupaciones bahianas, con un repertorio cuidado, mucho funk, un homenaje al Tropicalismo y a figuras como Chacrinha [6] y con invitados como Marisa. 
- Justamente realicé ahora mi sueño, al tocar arriba de un trío eléctrico y fue con Brown en el camión de Timbalada. Fue una cosa increíble, muy interesante. La obra de Carlinhos es enorme, porque también es social, él no salió de Bahía, él se quedó cuando podría haberse mudado a Río, a Los Angeles, a Nueva York, convirtiéndose en músico de estudio, volviéndose rico y teniendo otro tipo de vida. El invirtió mucho. En el inicio de Timbalada no tenían nada, ni camión, era pobre, pequeño y de a poco se fue agrandando hasta lo que es ahora.


- Más allá de Brown, es increíble la cantidad de músicos excelentes que genera Brasil. 
- Sí, es increíble, creo que hasta puede decirse que la colonización tuvo su sentido, hay tres países que tienen una cantidad increíble de música, como Estados Unidos, Brasil y Cuba. Pero la diferencia con Cuba, que fue este año la moda en la world music, es el tamaño tan pequeño en relación a la cantidad de músicos que genera.


- En cuanto a Brasil, ¿crees que es negativo que su música sea captada por la world music? 
- Creo que esa idea de la world music es muy pequeña para la riqueza del Brasil, pero es una manera de vender música, no hace mal, es una cosa chata pero pasajera. Sí creo que es racista la idea, es música de gente que no es del primer mundo, de gente que no es blanca como si fuese un mundo más primitivo, más romántico, pero no es así.


- ¿La idea del buen salvaje de Rousseau? 
- Exactamente, pero aunque la idea no sea muy legal, el resultado muchas veces es bueno, porque se difunde música muy buena.



MI REINO POR LA DISTORSIÓN



Escena 6 - Mediodía - Shopping Porto da Barra - Febrero 1998.


    El guitarrista atonal, como suelen glosar las gacetillas de prensa, piensa en cómo definir el movimiento con el que cobró reconocimiento, tan lejos de Brasil hogar: "como fui criado en los años ´60 para mí lo máximo fue Hendrix y la música de Miles Davis de esa época, entonces pensé que si hacía la cosa más extrema iba a ser un héroe inmediato y eso iba a atraer mujeres, pero luego vi que no era tan así". Se ríe ante la ocurrencia, pero sugiere serio que la no wave - que tomó el nombre como una burla a la glamorosa new wave- "sucedió en un momento en el que la relación de las personas con los medios era diferente, no teníamos espacio para crear una cosa antes de ser consumida, hoy en día ese espacio es cada vez menor, es diferente, ni mejor ni peor, si eso pasase hoy tendría más repercusión".


- En todo tu trabajo se ve una importancia marcada de la distorsión como recurso musical y de carácter, logrando un efecto de contraste que genera un extrañamiento muy disfrutable incluso en canciones de Caetano o Marisa, al estar enrarecida la dulzura melódica de sus voces por sonidos de marcada disonancia. 
- Creo que para mí eso aumenta el placer, se trata casi de una necesidad física, algo que me da un goce y me parece muy bonito: aquella oposición de extremos. En mi música también tiene una relación con el hecho de no ser tan buen cantor, un cantor como Joao Gilberto no precisa hacerlo porque ya da esa tensión entre la melodía y la armonía. Yo no tengo esa técnica, entonces para crear esa tensión hago lo que me parece bonito y muchas veces choca con las personas, pero me gusta cuando consigo llevar a la gente cerca del shock, para que ellos gusten también de aquello. Mucha gente lo halla gracioso, cree que estoy haciendo un chiste, pero sigo adelante tratando de mostrar que no es simplemente eso, aunque tiene su lado gracioso que también me parece bueno.


- En tu recital del año pasado en Buenos Aires hubo reacciones diversas en el público y la crítica, muchos disfrutaron la energía y cierta rudeza casi punk del show, mientras otros lo hallaron hasta carente de musicalidad. Sin embargo, un efecto interesante era justamente el contraste entre algunas bossas y lo que parecían improvisaciones con extrema distorsión.
- Gusté mucho del show de Buenos Aires, me gusta mucho algo cuando también es comprometido, porque quiere decir que tiene impacto. Sé que se habló bastante, a mucha gente le gustó y a mucha otra no. Encuentro muy interesante eso, cuando una cosa está viva, sé que mucha gente se decepcionó, pero me agradan las cosas más peligrosas, dan más presión.

- Pero debe ser más difícil para organizar una carrera. 
- Eso sí (ríe). Aunque tengo público en el mundo entero, sólo que especializado. 


Notas

[1] La obra de Oiticica fue exhibida por primera vez en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro en abril de 1967. Era una instalación con dos tiendas que imitaban la forma de las favelas cariocas en cuyo interior laberíntico el público encontraba un televisor encendido. Alrededor de la casilla se creaba un ambiente tropical, con plantas y arena. En un manifiesto de 1968 escribió Oiticica: "la verdad es que con Tropicália quise recrear el mito del mestizaje - somos negros, indios, blancos, todo al mismo tiempo -, nuestra cultura no tiene nada que ver con la europea, a pesar de estar hasta hoy a ella sometida: sólo el negro y el indio no capitularon a ella. Para la creación de una verdadera cultura brasileña, característica y fuerte, expresiva al menos, esa herencia maldita europea y americana tendrá que ser absorbida, antropofágicamente, por la negra e india de nuestra tierra, que la verdad son las únicas significativas, pues la mayoría de los productos del arte brasileño son híbridos, intelectualizados al extremo, vacíos de un significado propio." (Citado por Carlos Calado en su libro Tropicália: a historia de uma revolucao musical, Editora 34 - Sao Paolo - 1997). Los conceptos de Oiticica podrían servir para expresar la ideología general del Tropicalismo, que buscaba integrar al regionalismo imperante en la MPB las características propias de la cultura mediática global y asumir las contradicciones propias del subdesarrollo, lo que incluía una aceptación festiva de lo kisch o para usar una expresión bien brasilera, lo brega.


[2] Clark: artista plástica de Minas Gerais. La canción If you hold a stone, del primer disco inglés de Caetano Veloso, trabaja sobre una imagen de un trabajo de la artista expuesto en el Museo de Arte Moderno de Bahía a mediados de los sesenta.


[3] Músico y poeta bahiano, formó parte del grupo tropicalista.


[4] Cineasta underground brasilero. En Verdade Tropical Caetano, que participó como actor en alguno de sus films, lo define como un cineasta poeta "realizador de experimentos en estado puro, sin compromisos, sea con la colectividad creativa, sea con la colectividad espectadora" y asegura que su film Matou a familia e foi ao cinema es uno de los más poéticos hechos en Brasil. 


[5] Caetano (Polygram, 1987). El detalle sólo puede apreciarse en el disco vinilo original, la versión en CD no conserva la fotografía entera. 


[6] Figura cómica televisiva rescatada por el Tropicalismo por su humor corrosivo y surrealista.

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