23.9.07

Ramiro Musotto




Sonrisa Bilingue



Diego Oscar Ramos - BA Metropolis - Verano 2007


   “Cuando sos extranjero y llegás a Brasil enseguida sentís buena onda, en el aeropuerto la gente que limpia te sonríe, vas a un bar y la gente te dice hola, eso es genial, lo más lindo es esa alegría natural, impagable”, dice Ramiro Musotto, profeta en su tierra amada, donde vive desde hace más de dos décadas. Allí produjo, tocó o modernizó el sonido de músicos como Caetano Veloso, Gilberto Gil, Marisa Monte, Carlinhos Brown, Daniela Mercury, Lulú Santos, Maria Bethania, Gal Costa, Paralamas, Sergio Mendes, Lenine, Zeca Baleiro, por mencionar algunos de los popes de la MPB que supieron admirarlo como percusionista y programador. Muchos músicos lo han llamado milagro argentino, por el suceso que ha tenido como mago de los ritmos en uno de los lugares con mayor magia musical percusiva. Ahora mismo, que editó y tocó en Buenos Aires su segundo disco, Civilizacao & Barbarye – editado por los años luz discos -, Musotto menciona a su banda y la gente que quiere aquí y allá como Sudaka, palabra que desnuda de ecos despectivos porque le es práctica para nombrarnos como hermanos continentales, unidos por una música que fusiona las raíces africanas, indígenas y también europeas que laten en nuestra gente. “En Argentina lo más lindo es la capacidad de hacer lazos fuertes rápidamente, amigos, una conexión que no pasa tanto por la alegría, pero que es muy importante también, lo que en Brasil es más difícil”, detalla con la precisión del que conoce ambas tierras, desde que llegara a Sao Paulo para perfeccionar su dominio de la percusión cuando apenas tenía 18 años y supo seguir el llamado de lo que tenía que hacer, sin dudas ni muchas preguntas. Así, con su talento ampliado llegó a Salvador de Bahía, capital cultural afro del continente. “Llegué en el ´84, caí al Pelourinho y dije aquí es mi lugar, había berimbaus por todos lados, capoeira, samba, era y es un lugar único, era el epicentro de la cultura”, recuerda Ramiro, cuyo ímpetu de trabajo que lo llevó a dar clases de berimbau a turistas y luego en la misma universidad estatal bahiana, a seguir estudiando y ser quien junto a Carlinhos Brown, inventó de algún modo el sonido básico de la explosión de la música de Bahia con la música axé. El disco más famoso de Daniela Mercury, suceso total e icono de la movida que llevó al carnaval de Salvador a un crecimiento impresionante, está montado sobre sus programaciones de percusiones, baterías electrónicas y berimbaus delicadamente afinados. “Nunca estaban afinados con la armonía, eso lo introduje yo, verlo de forma erudita”.Si bien muchos solían llamarlo gringo, algo habitual para llamar a todo el que no sea brasilero, acabaron todos por sentirse orgullosos de la valoración que Musotto hacía de una cultura popular que aún hoy muchos círculos intelectuales siguen sintiendo como expresiones de marginalidad. En 1989 se mudó a Río, donde tocó con todos y tuvo dos hijos. “Es una ciudad de cantores, poetas y música, con el chorinho, la bossa nova, el samba, todo filtrado ahí, hasta lo que viene de Bahía, la gente tiene un nivel intelectual piola, te habla de cosas más interesantes que en el Nordeste, pero está dividida entre las clases media alta y la baja por una montaña y un túnel, casi en estado de guerra civil en algunos lugares”, describe Ramiro y completa la pintura: “Sería la ciudad ideal del mundo, pero es muy difícil vivir, sentís miedo, si hubiera una manera viviría en Río, tuve hijos ahí y tres músicos de mi banda son cariocas”. Feliz con su música y sus músicos, Musotto construye su música de pulso electrónico y alma de ritos de transe en su morada actual de Bahía, en el barrio residencial Pituba, donde si bien tiene cerca centros comerciales, librerías y otros sitios donde se nutre de modernidad, siempre está en el aire esa aroma de cantos y tambores dedicados a los Orixás. “El candomblé es un mundo fascinante, pero no entré a la religión, lo respeto, he tocado en ritos, me han hecho rituales, creo y al mismo tiempo no, pero más que creer hay que estar ahí y compartir”, dice Ramiro, calmo y contento de la etapa musical actual, donde sale de gira con su Banda Sudaka, produce sólo lo que le gusta, da clases en Europa e incluso formó una orquesta de berimbaus en Francia. Mira contento la tapa de su disco, hecha por su hija argentina de 21 años, dice que es “re padre” y sonríe, con alegría y profundidad, uniendo lo mejor de sus tierras, como en su música.





Ramiro Musotto afrobrazilian percussion group with Nikima, Seu Jorge , Tonho Materia e Daniela Mercury, playing in a trio eletrico at Carnival of Salvador de Bahia, Brazil .2006


        

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