27.11.07

Carlinhos Brown

“Las canciones son voces continuas del tiempo”

    Además de crear o participar como músico, compositor o productor de gran parte de los mejores discos de las últimas décadas de la MPB – donde el festejado Tribalistas parece ser el fruto natural de su amor profundo por la música y la belleza – Brown gestó continuados movimientos de acción social a través del arte en su barrio natal de Salvador que lo definen como un hombre tan abierto al mundo como comprometido con su comunidad. En esta entrevista hecha a mediados del año 2000 en Bahía, Carlinhos Brown prefiere lo eterno del arte antes que apenas lo moderno, habla del rol social y espiritual del artista y considera a la música como una manera de vivir en estado de celebración.


Diego Oscar Ramos - Estación Tierra - 2003


  
Carlinhos Brown emana libertad a su alrededor, en la forma natural en la que se mueve con goce, sea en un escenario, encima de un trío eléctrico en el carnaval de Salvador o mirando cuadros e instalaciones en el hermosísimo Museo de Arte Moderno de la ciudad, una noche de invierno donde habla con calma de lo que parece más natural en su vida: ser quién es y ayudar con la música a que todos sean, entregándose a la riqueza que la misteriosa Bahía regala a los hijos que saben captar con ojos nuevos su magia de calores santos y sin tiempo. "Todo bahiano quiere ser pop" dicen muchos paulistas o cariocas. Y la frase calza justo y sin ironía alguna en el exotismo visual que es identidad natural de este músico de estéticas estridentes y sentimientos claros.

- Mucha gente ve a lo moderno en Bahía pensando en vos, pero ¿se puede hablar de modernidad?
- Creo que no se puede hablar de modernidad, ese concepto se parece mucho con la vanidad de los hombres y las personas, creo que todos buscamos la claridad para vivir, buscamos en el arte una explicación que la gente no encuentra en el mundo y a veces en el propio espíritu, entonces ¿qué es ser moderno? Sólo vivimos, no existe la modernidad, todo el mundo transforma el cúmulo de vivir en su existencia y eso termina transformando, materializando y despertando alguna cosa. Lo que acontece es que los ojos y los oídos son curiosos y por eso la gente termina infligiendo con rótulos, como es el caso de llamar de moderno, de nuevo o hasta de pasado.

- Es agradable escuchar hablar con tanta naturalidad sobre música y espiritualidad. Hermeto Pascual siempre dice que todo es sonido y todo es música. Creo que, como él, también tenés esa sensibilidad para encontrar la música que todo tiene.
- Creo que todas las personas que se encuentran atentas, viendo y observando las cosas son las más propensas a realizar. Entonces, en lo que creo es que entre nosotros, seres humanos, existe una distancia en la que creemos que sólo nosotros estamos vivos. Y todo lo que está a nuestro lado está vivo. Organizamos conceptos y códigos de supervivencia a nuestro vivir, y eso quita la percepción de la existencia de las otras cosas, de todo lo que esta a nuestro lado. Es percibir eso. Tal vez la voz de Hermeto, su reacción musical es sólo para reactivar ese adormecer de la visión de que las cosas están presentes, para ser celebradas, utilizadas.


- ¿Un verdadero artista tiene que tener un estado de atención fuerte con las cosas?
- Creo en eso. Tenés que tener un estado de atención muy fuerte con las cosas, porque si naciste como artista naciste aguzado, profesionalmente listo, no con una estructura industrial de la profesionalidad, es como si el don fuese una profesión con una responsabilidad. Esas personas fueron delegadas para mostrar lo que otros no ven, o sea, todo mundo vive en función de otro, todo mundo necesita de otro, yo preciso del hombre que hace el zapato porque yo no lo sé hacer, pero el hombre del zapato precisa a veces o puede precisar de una melodía para mostrar que el zapato de él existe.

- Entonces tenés una responsabilidad como artista.
- Todos tenemos una responsabilidad como artista.

- También el zapatero.
- Todos, hasta principalmente él, porque es el don del vestir, el don del calzar, tal vez hasta un zapatero sea más importante que el músico, independientemente de que él le de una utilización. La música muchas veces es bonita, envuelve, pero tiene una virtualidad en ese contexto. Cerrás los ojos y es música. A veces la gente elige músicas o artistas para el gusto personal, “quiero gustar de aquella persona, de aquel artista, de aquel sonido”, pero todo el mundo tiene su propia música.

- ¿Cada cual tiene su melodía?
- Cada uno tiene una melodía, tiene sus cosas, entonces creo que el artista está captando un poco eso en los personas.

- Cuando se piensa en algunas religiones indígenas, en los chamanes, se dice que encuentran siempre una música en sus viajes astrales, él trae músicas para la tribu y creo que tiene relación con lo que estás hablando del rol del artista.
- El compositor es nada más que un medium que tiene la oportunidad de firmar las cosas de los espíritus, se puede dar el nombre de espíritus, yo voy a decir que es Dios. La verdad es que tenemos la oportunidad de firmar debajo de las cosas que compone Dios, firmar como el hecho de identificación de esa persona, en un momento en la Tierra.

- Por eso es importante el estado de atención, para oír eso.
- Sí, es el estado de atención. Porque principalmente la gente ve cosas y cree que está viendo.

Formas de construcción

- ¿Qué es lo que hallás de la canción como genero, en la importancia que tiene para la gente? Porque tiene algo de primitivo: desde el principio de los tiempos debe de haber canciones.
- Tiene el nombre de canción. La verdad, las canciones terminan siendo voces continuas del tiempo, como si el tiempo tuviese apenas una música, apenas una voz, pero absorbemos, la escuchamos siempre de forma diferente, pero la música es una sola, son como colores, cada persona que canta esa única música emite un color diferente, traduciendo esos colores para su gusto personal, para su estado de espíritu, para su momento.


- Por eso no tiene tanta importancia discutir la diferencia de géneros entre una música u otra, como si una fuese más importante que otra. No tiene nada que ver con eso.
- No, la función de la música es de quien da y de quien oye, quien la consume, cosa ruin eso de ser crítico, porque el está criticando desde el gusto de él, no el gusto de quien la hace, a veces es él quien no consigue entender y alcanzar aquel género, por eso critica.

- ¿Muchas veces no tiene sensibilidad, crees?
- No, hasta tiene sensibilidad, pero no está aguzada para entender aquello, cuando otros la entienden, generalmente critica todo lo que llega a las masas, será que mucha gente está gustando y uno o dos se hallan diferentes. Ahí es cuando en vez de criticar tenés que mostrar nuevas formas de construcción.

- Y el trabajo que hacés en el área social tiene mucho que ver con lo que hacés con la música, no deben ser áreas que estén separadas o las que le des menos importancia.
- Creo lo siguiente. La música tiene que hablar de cosas buenas o llamar la atención hacia cosas también diferentes, pero las personas confunden mucho el movimiento de Bahía, nuestro discurso es práctico, no es textual y eso es lo que precisa el mundo, hay gente que termina textualizando, intelectualizando de más, lo que llamo estetización de la miseria. No queremos eso, queremos cosas aconteciendo, no sirve criticar al gobierno si no hago nada, si no pago impuestos, si no paro en el semáforo, de cierto modo la sociedad, incluso la artística se encontró enmascarada, porque la misma sociedad que critica al sistema es la misma que por ejemplo consume drogas y todo el mundo sabe como ellas influencian, no en el ámbito mental, hablo del ámbito social, aquello termina trayendo violencia, trastornos para las personas. A veces es discutido superficialmente, se discute el efecto que provoca en el hombre pero nunca los efectos sobre la sociedad.

- ¿Que estás haciendo ahora, preparando material nuevo?
- Siempre.

- Siempre debés estar grabando...
- Siempre estoy haciendo cosas, porque es parte de lo que soy como persona, como ciudadano. Siempre en busca de alguna cosa, pero no de resultados, en busca de construcción.