19.11.07

Mariano Giraldes


MAESTRO DEL CUERPO

Profesor Nacional de Educación Física, con perfeccionamientos en Europa y Estados Unidos, Asesor del Comité Olímpico Argentino y gestor desde hace 30 años de gimnasios privados, Giraldes es ante todo un docente que transmite con pasión la certeza de que el cuerpo es la herramienta esencial para conocer y establecerse como persona en el mundo. Este pensador del cuerpo, Profesor de la Universidad de Flores y de La Plata, habla del rol y responsabilidad de los formadores corporales en una cultura que tiende a disociar antes que integrar al cuerpo con la persona como individuo y parte de una comunidad.


Por Diego Oscar Ramos . Cuerpo & Mente en Deportes . 2006




- Aunque tenga experiencia como entrenador, suele marcar que es profesor de Educación Física. ¿Cuáles son las diferencias marcantes? - La diferencia es que un profesor de educación física es un maestro del cuerpo y un entrenador debería serlo también, pero sus objetivos tienen que ver con el desarrollo de las máximas posibilidades de rendimiento deportivo de una persona. Un maestro del cuerpo trata de desarrollar también los máximos potenciales que un chico pueda tener, pero un profesor de Educación Física no se dedica a ese uno por ciento de la población mundial que tiene talentos excepcionales, una franja privilegiada. Cuando estaba en el secundario por influencia de muy buenos profesores de educación física que tuve me decidí por seguir la carrera.


- ¿Qué veía en esos profesores?
- Ellos trabajaban con algo que no tiene contra en el sentido educativo, a formar la corporalidad, como formación del ser humano. Uno trabaja sobre la corporalidad en pro de una formación más integral del ser humano. Esta formación no tiene contra, porque trabaja con el juego, con la gimnasia, con la naturaleza como recurso, son las cosas mas atractivas para un niño y un adolescente. Es muy difícil que un adolescente se pueda resistir, sobre todo en aquella época. Ahora esta sociedad tecnologizada tiene otros atractivos que logran que el chico se olviden de su cuerpo y se dedique a estar sentado en la computadora.


- ¿Lo ve como un signo de época?
- Absolutamente. Muchas cuestiones corporales se olvidan. Muchas cosas que antes surgían espontáneamente en el barrio, en tu casa, que implicaban una fuerte presencia del cuerpo hoy están olvidadas. En las grandes ciudades no se puede jugar mucho en la calle. Por eso nacen escuelas deportivas que enseñan fútbol cuando antes aprendíamos en la calle. Esta sociedad de la información hace que se olvide el cuerpo.


- ¿Se desintegra a la persona desde muy pequeña?
- Totalmente. Creo que eso es una cosa bien clara. Este énfasis que se pone en lo corporal las personas se han dado cuenta que el porcentaje de sedentarismo es mucho mayor. Casi ninguno de nosotros pasa una hora sin estar sentado. Esta sociedad ha comprendido que tiene que hacer un retorno total al cuerpo y a la naturaleza. Antes un 98 por ciento de la fuerza necesaria para la producción venia de la fuerza humana, ahora no llega a un 3 por ciento el uso de la fuerza muscular en la industria.


- Y esa fuerza debería ser usada de alguna otra forma.
- Tiene que ser usada. Porque sino aparecen las enfermedades de la civilización. Todos los cinco grandes grupos de enfermedades están influenciadas por esta quietud del ser humano, que se ha transformado en un homo sentado. Desde las musculares articulares hasta las metabólicas como la obesidad, las respiratorias como el asma, pasando por las cardíacas que son la principal causa de muerte en las sociedades civilizadas. Hoy la medicina concuerda que en todas es crucial la prevención y la rehabilitación a través del ejercicio.


- ¿Entonces la tarea del profesor de Educación Física no sería elemental para regenerar desde el jardín de infantes esta cultura del cuerpo?
- Sería fundamental que se comprenda que el rol fundamental de todos los maestros del cuerpo, sean profesores de Educación Física o no, son a la prevención lo que el médico a la enfermedad. Son agentes de salud. Los profesores que comprendan que no están para divertir sino para enseñar la relación con el cuerpo, estarían llamados teóricamente a desempeñan un papel preventivo elemental en estas sociedades tan tecnificadas, que tanto aman la ciencia pero que tan poco conocen de ella. Saben muy poco qué actividad física sería científicamente ideal para ellos, para no verse presos de las enfermedades. Y la gente hoy se compra un producto de la ciencia, como zapatillas de 400 pesos, pero la compran por la parte de arriba o por la marca. La gente debería saber una ciencia necesaria para no dejarse engañar por los mensajes estupidizantes que rondan en torno a la educación de lo corporal. La más importante es que este hombre sedentario por ahí comienza a consumir actividades físicas que no son la mejor opción.


- Cuando ese hombre que quiere recuperar su cuerpo tiene que elegir, ¿no debe enfrentarse a una oferta gigante que tiene que ver quizás con necesidades más de marketing que de su cuerpo?
- Y desgraciadamente sí. Habría una guía sencilla de cómo saber si lo que se está haciendo es lo más recomendado para determinada persona. Hoy muchas actividades corporales nacen y desaparecen con la lógica de la mercancía. Como un objeto que se piensa para ser consumidos. Así nacen muchas gimnasias. Pilates nació así y en poco tiempo va a desaparecer. Estas propuestas apuntan a lo más superficial del cuerpo humano, aquellos aspectos que sólo tienen que ver con la estética. Hoy es más importante parecer que ser. Una actividad corporal que se respete debería ser aquella en que la persona aprende a ser. El primer interrogante que se te plantea es para qué hago actividad física. Y la respuesta es que hago actividad física porque moviéndome me doy cuenta de que estoy vivo, moverme me acerca a la vida y estar quieto me acerca a la muerte. Son preguntas de tipo existencial que una buena actividad física debería ayudarte a enfrentar. La segunda cosa que debería enseñarte es a hacer con el cuerpo, es decir, tenés que aprender a moverte. No alcanza con que te metan en una clase de aeróbica y que empieces a moverte al compás de una música aturdidora siguiendo las técnicas de un profesor de digamos kick boxing. Vos no estás sabiendo que le pasa a tu codo o a tu rodilla con esos golpes o patadas. Tenés que hacer una actividad que te enseñe a hacer cosas razonables que no te lastimen. Hay que aprender a hacer para no lastimarse. Hoy los médicos traumatólogos y los kinesiólogos atienden a más gente que hace actividad física que a sedentarios. Atienden aquellas personas que se lastiman por un uso inadecuado del cuerpo, fundamentalmente de la estructura ligamentosa muscular. En cambio, los médicos clínicos atienden a más sedentarios.


- Por eso, el retorno al cuerpo tuvo un lado positivo y otro negativo.
- Hay estadísticas en Estados Unidos de los millones de dólares que se pierden de horas de trabajo por las lesiones que se ocasionan en los gimnasios. Dejan de trabajar, tienen que operarse de las rodillas, de los hombros. Y tiene que aprender a saber. Debe haber un conocimiento detrás de cada cosa que hace. Si te vas de vacaciones, si tenés un conocimiento teórico vas a poder auto entrenarte, vas a poder moverte con inteligencia. Y por último tenés que conectarte con los demás. Eso es lo que no suele suceder en las propuestas que se hacen en los gimnasios. La gente vive cada vez más encerrada y sola, después va a clases que le proponen una situación de imitación con respecto al profesor y de aislamiento con respecto al espacio. Están pedaleando en bicicletas de miles de dólares, evitando el infarto, pero solos, sin ninguna cosa vincular, con el walkman o leyendo el diario. Aislados en su mundo.

- ¿Y estar pedaleando y leyendo el diario o mirando el noticiero en el monitor no implica una actividad disociativa?
- Claro, porque su cuerpo ahí es nada más que un instrumento que tiene que mantener apto, para no morirse de un infarto. Está en un aislamiento absoluto y total. Y con una concepción de cuerpo instrumento. No hay nada vinculado con el placer y el deseo. No hay nada lúdico ni relacional con el otro. Este cuerpo está expresando a la sociedad en la que vivimos. Pero hay otras formas de expresión más humanistas que estas.


- ¿Cuál es la forma de trabajo que propone?
- Recomiendo comprender la brutal influencia de los medios que son la que impulsan estos consumos de la industria corporal. El Fitness es una industria con cosas positivas porque ha capturado gente para la causa de la actitud física, pero lo negativo es esta cosa del consumo y la estupidización de las personas. Cuando una persona decide hacer cosas con su cuerpo o cuando un padre quiere llevar a su chico a hacer una actividad corporal, entiendo que una cosa es que reproduzcan sociales puede ser muy pernicioso. Esos modelos pueden ser equivocados. Hay otras cosas más libres y profesores que pueden hacerles descubrir a los seres humanos las inmensas posibilidades de una actividad física bien entendida, emancipatoria. No hay muchos lugares. Hay dos tendencias bien definidas, lugares que se manejan con la lógica del cliente y otros donde las personas son sujetos no son tomados como masa. Con la excusa de la gimnasia se la puede formar con una actitud crítica y pensante hacia la sociedad en la que vive.


- ¿Sería formar un cuerpo más atento?
- Perfecto. Un cuerpo más atento a todo. Creo que los profesores, los maestros del cuerpo, deberíamos ser pensadores de la cultura. No puede la cultura imponernos pautas que tienen que ver más con la industria que lo que le sirva al ser humano. García Márquez dijo que la cultura debería ser el aprovechamiento social de toda la experiencia humana. Y el cuerpo debería ser usado en beneficio del ser humano. Mucho de lo que se está haciendo en la industria del Fitness está siendo perjudicial para el ser humano. Porque aturden, no dejan pensar, lastiman, no permiten enfrentar críticamente esta sociedad donde la apariencia es todo. ¿Cómo puede ser que chicas de 15 a 17 años sean las que más cirugías de mamas se hagan? Están en plena etapa de crecimiento, cómo el padre le va a regalar de cumpleaños de quince una operación así. Es una sociedad de padres ausentes que no se animan a decirle no a sus hijos.


- ¿El cuerpo, además, no presenta sus propios límites genéticos, que deberían ser tenidos en cuenta a la hora de comenzar una actividad?
- Desde luego. Los límites están planteados por la edad, el sexo, por la historia con su cuerpo, por lo genético. Así llegamos a que cuando se va a emprender una actividad física no hay cuerpos, hay un cuerpo. Hay que hacer una actividad física que sea razonable para esa persona, con toda su historia, sus deseos. Lo primero que hay que hacer es evaluar en un lugar es ver cuánto lo escuchan. Si uno llega a un lugar para iniciar una actividad física y le dicen “justo está empezando un clase de Aeróbica, metase”, eso es un desastre. La persona debería tener una larga entrevista con los responsables, donde toda su historia, sus motivaciones inconscientes y concientes, su historia clínica, los exámenes médicos, si hace falta pedirle una ergometría y hasta hablar con su médico, ver realmente por qué viene, cuáles son sus deseos. Y luego debe haber medidas de investigación clínica médica, para saber con qué parámetros puede realizarse el trabajo. Los programas dependen de lo que la persona quiere conseguir y de lo que los profesionales recomendamos que hagan. De la mezcla de las dos cosas surge la propuesta. 


- ¿Le tocó atender a personas que vengan con un modelo corporal deseado al que no pueden acceder?
- El ejemplo más sencillo es el del peso. El inmenso porcentaje de las mujeres desean estar más livianas, más flacas que lo que les correspondería para su biotipo, para su salud. Las más presionadas por los ideales de belleza son las mujeres. Habría que preguntarse ahora que han caído en relación con la mujer los sometimientos sexuales, laborales, aún siguen presas de ideales de belleza. Creo que es el único mecanismo que se nos ocurrió a los hombres para mantenerlas en vereda y siempre sometidas. De esa presión no se han podido liberar, es una presión muy grande. No es algo lógico. En cambio se tolera perfectamente el exceso de grasa en el abdomen del hombre, lo que sí puede ser perjudicial para su salud cardiovascular. Son resabios de una cultura machista. Y la maquina publicitaria te pone como alcanzables modelos de cuerpo a los que llegarás si consumís determinado producto. Eso es absolutamente perjudicial. Las personas quieren ser Stallone o cualquiera de las modelos de moda. Son modelos inalcanzables. Una actividad corporal razonable debería ayudar a la gente a aprender que lo importante es no querer ser otro sino ser uno mismo, con sus límites y posibilidades, con su cuerpo y no el que le quieren vender las campañas publicitarias. Se empieza a perder hasta el propio cuerpo. El proceso es deshumanizado. Porque es a través del cuerpo que me apropio de la realidad. 


- Y el cuerpo en relación con otros.
- Para relacionarte con el otro hay que aceptar que el otro existe. Y como en nuestra cultura se exalta el Yo, esta cultura actual después de siglos de represión ahora se vive la expansión del auto-desarrollo personal. Tiene aspectos positivos, pero no podemos olvidarnos del otro. Te enseñan que el otro puede ser un obstáculo en tu camino ascendente. Hay que trabajar sobre eso. En la escuela se puede hacerlo. Yo puedo enseñar un deporte donde el otro es mi rival o donde el otro es mi compañero de juego y el contrario es el que me permite jugar. Y no necesito ganar la competencia para haber ganado en el juego. Hay que trabajar un montón de conceptos de lo deportivo en la escuela. Lo que tiene valor no es el deporte sino la manera en que se enseña el deporte.