8.2.08

Alberto Rojo



Paradigmas integradores


La obra de Alberto Rojo, físico y folclorista, une con naturalidad sus conocimientos científicos con sus saberes musicales.


Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - 2008


“El arte y la ciencia son instrumentos que tienden a descifrar y ejecutar lo mismo”, afirma desde su residencia norteamericana Alberto Rojo, profesor asociado en el Departamento de Física de la Oakland University, con una fuerte presencia de sus investigaciones en prestigiosas revistas científicas y dueño de una capacidad de divulgación popular de la ciencia que expresó en el libro La Física en la Vida Cotidiana, donde explica la forma en que un árbol puede resultar una cámara fotográfica, proporciona tácticas para hamacarse en una plaza y hasta describe físicamente el momento en que Charly García se arrojó a una pileta desde un piso noveno. Que también sea él quien participe de su disco Para mi sombra, producido por Pedro Aznar y recibido con muy buenas críticas especializadas, muestra un gesto integrador que hace que el tucumano le de lugar en sus conciertos a la difusión de curiosidades científicas. “De algún modo nuestro cuerpo y nuestra mente entran en sincronía con un orden y el placer viene de la conexión con ese origen, como cuando una palabra perfecciona su sentido cuando descubrimos su etimología, el arte y la ciencia son para mí esa etimología de lo misterioso”, sentencia como clave unificadora que reconoce también enseñanzas valiosas en figuras como Mercedes Sosa, con quien ha compartido grabaciones y escenarios: “cada vez que hablo o toco con ella aprendo algo nuevo, quizás lo más importante sea el poder que tiene la canción de cambiar vidas, de decir lo más importante desde cierta periferia y cómo tanta música pudo concentrarse en una sola voz es un maravilloso misterio”.
asas
El hombre de las respuestas, que se inició al estudio de la música a los seis años y se formó en el Berklee Collage Of Music, sabe darle su sitio al silencio deslumbrado y reconoce que “la canción es el legislador oculto del destino de los hombres”. En el propio arte confluyen las uniones de los lenguajes: “Aplico cierta disciplina y método que recibí en mi formación como físico, exploro la composición con un sentido de duda perpetua y elijo temas que contienen la esencia poética de la ciencia, como unas teorías sobre el azul del cielo que estoy revisando”. También expresivo pintor, los colores de una infancia en Pennsilvania con un padre filósofo amante de la pintura lo enamoraron a sus ocho años del arte visual y las explicaciones que le daba junto a su madre especialista en Didáctica de las Ciencias lo apasionaron por el pensamiento indagador. “Me infectaron un virus de curiosidad del que nunca me liberé”, cuenta hoy Alberto Rojo, cuya vida cotidiana y científica sigue nutriéndose de la música: “Me siento feliz cuando alguna canción mía se conecta con mi raíz argentina, con mi infancia y con mi sensación de asombro por cómo es el mundo”.





Música de Borges

Amante del lenguaje y la literatura, para el científico Jorge Luis Borges - de quien escribió un ensayo sobre las relaciones de su obra con la Física Cuántica - también puede ser considerado un buen músico: “Gran parte del poder de su literatura deriva del sentido musical que él atribuye a la poesía, el lenguaje es un fenómeno sonoro que existe en el tiempo y sólo alguien con una apreciación exquisita de los ritmos y de las inflexiones melódicas de la palabra puede escribir como escribió Borges”.