14.6.08

Pedro Aznar


“Hemos sido buscadores y eso nos hermana”


Nacido de una serie de presentaciones realizadas en el teatro ND Ateneo, el CD doble que editaron Pedro Aznar y David Lebón testimonia 30 años de amistad creativa y moviliza emociones en públicos de todo el país. Con canciones de toda su trayectoria y sin hacer foco en Serú Girán, el encuentro celebra al amor en todas sus formas. 


 Por Diego Oscar Ramos - Rumbos - 2007




      “Cuando pase aquí, oirán mi voz... pronto verán resurrecciones en el mundo”, canta épica la voz conjunta de dos hombres, aliados desde hace treinta años en bucear en sus sentimientos para transmitir emociones que sean de todos. Y ha sido tan efectivo el entusiasmo que Pedro Aznar y David Lebón condensaron en la interpretación electro acústica de una veintena de sus canciones, que un par de presentaciones anunciadas en marzo fue aumentando hasta generar un disco y una gira nacional. En un tiempo de homenajes a la madurez del rock argentino y un año de reuniones, de Los Gatos a Soda Stereo, dos de quienes formaron uno de los grupos más respetados de la historia del género optaron en su encuentro por la sobriedad de quien no necesita ya de fuegos de artificios para hacer visible sus búsquedas. Con una calma nada ingenua, como la del centro de un huracán, Aznar habla en esta entrevista de la etapa humana y artística en la que se da su encuentro con Lebón, recuerda con afecto al desaparecido Oscar Moro, el baterista de Serú Girán y da pistas de los próximos caminos de su música. 


- ¿Cómo surge el proyecto de los recitales del ND Ateneo y el disco doble que están presentando en todo el país? 
- Fue una propuesta del teatro, como parte de los festejos del aniversario de cinco años desde que fue reabierto como espacio para la música. Nos propusieron hacer un show a dúo y nos pareció una buena oportunidad para cumplir nuestro viejo proyecto de hacer algo integralmente a dúo, no sólo invitarnos a los conciertos.


- ¿Hubo algún eje a la hora de elegir el repertorio? 
- La idea fue no hacer demasiado incapié en Serú Girán, porque este proyecto es una celebración de una amistad de 30 años y si bien ese fue un momento importantísimo y lo que fundó nuestra amistad musical, no es lo único que hicimos juntos. El show recorre toda esa trayectoria y hay mucha música solista de los dos. 


- De Serú, igualmente, eligieron bastantes canciones del regreso en 1992. - No fue por una decisión particular, tiene que ver conque en Serú ´92 hay más canciones mías. La elección de canciones para un repertorio responde a un montón de motivos: el espectáculo tiene que tener coherencia musical, narrativa, dinámica, ser estimulante para el que toca y el que escucha. Es como si fuese una pieza musical macro y todas esas consideraciones pesaron al armar la lista. 


- Sigue siendo placentero el trabajo vocal, se los ve disfrutando de cantar juntos. 
- Desde el principio de Serú Girán nuestro timbre vocal y lo que podemos hacer vocalmente fue un potencial claro a explotar. En los arreglos corales había mucha mano mía. Esa impronta, ese sello, siguen estando.


- ¿Puede decirse que el disco habla del amor en un sentido bien expansivo? - Sí, es sobre un amor más universal. David ha escrito mucho sobre la búsqueda de un amor más allá del que hay entre dos personas. Tiene que ver con búsquedas espirituales, incluso con necesidades religiosas. Los dos somos tipos espirituales, hemos sido bastante buscadores y eso nos hermana.


 - ¿Es también una búsqueda de la intensidad en la vida cotidiana? 
- Sí. Y también como algo de la vida interior. Las primeras charlas que tuvimos cuando nos conocimos, muy jovencitos, cuando yo tenía 18 años y él 25, rondaban alrededor de la práctica con su gurú, de la meditación. Me fascinaba que me contara cómo había sido su experiencia. Fue un punto de encuentro muy interesante y lo ha seguido siendo. Hay un reconocimiento de que hay en el otro ese lugar, de habitar ese espacio interior. Aunque no toquemos el tema, hace años que no hablamos puntualmente de eso. Por ahí uno dice: “ayer, después de meditar hice no se qué”. O me dice que viene su gurú a Buenos Aires. 


- ¿Quién es el gurú de David? 
- Maharashi.


- El mismo con el que ironizaban en José Mercado, con Serú Girán. 
- Ese era un chiste de Charly. David se reía, le parecía en realidad un poquito picante, porque él era devoto. Pero también le causaba gracia y no le parecía mal tomarle el pelo a cierto cholulismo que se había instalado alrededor de la búsqueda espiritual, que se había convertido un poco en un supermercado espiritual. 


LA VIDA


- ¿Cómo viviste la partida de Oscar Moro el año pasado? ¿Te movilizó en cuanto a descuidos del cuerpo, no muy respetado en ciertos mitos del rock? 
- No creo que se trate de no cuidarse, hay fuerzas con las que es muy difícil luchar. Las adicciones son muy peligrosas y hay gente que pierde la batalla. Morito se internó varias veces, contó con la ayuda de amigos, entre los que me cuento y estuvo muy bien acompañado, por gente como Nito Mestre o León Gieco, que hicieron cosas muy amorosas. Pero hay cosas que van más allá de la capacidad de una persona. En Moro se disparó una cosa que le resultó inmanejable y se llevó su vida, es muy lamentable. Todos tenemos un lado destructivo y necesitamos meter el dedo en la olla de aceite hirviendo un poquito para ver si quema tanto como dicen. El problema es que puede salir muy mal. 


- ¿Te cambió su desaparición alguna mirada de las cosas?
- Que él no esté me dejó desolado. Además, estos dos últimos años fueron de pérdidas muy fuertes. Perdí a mi padre hace pocos meses. Y viene siendo un tiempo de duelo muy fuerte.


- Al mismo tiempo estás alumbrando muchas cosas nuevas. Incluso abren el disco con Dos edificios dorados, el clásico de David, hablando de resurrecciones. ¿Lo eligieron concientemente? 
- Salió así. No lo había pensado desde ese punto de vista. Ahora hay un motivo más para que el show me conmueva. Ha habido momentos de estar tocando y estar en el escenario sobre una especie de tembladeral emocional constante. Está siendo fuerte. No sólo para la gente, para nosotros también.


- Deben estar movilizando el nivel emocional de muchos. ¿Qué les dice la gente?
- Es muy impresionante. La gente se siente muy conmovida y muy emocionada. Lo agradece, me cuentan: “me la pasé llorando todo el show, pero no de pena, sino de alegría, me contactó con cosas muy profundas”.


- ¿Qué te entusiasma hoy de estar tocando con David? 
- Tocar con él es siempre una alegría, porque además de que somos amigos de tantos años, hay una sensación de que uno es copiloto del otro con una espontaneidad total. Hay una responsabilidad compartida que te saca también mucho peso, porque estás haciendo algo entre dos que empujan por igual para adelante. Es muy placentero hacerlo con alguien a quien querés y respetás tanto, aparte de saber que es mutuo. 


- ¿Y qué te enamora hoy de él como músico?
- Que es un tipo que toca el corazón, directamente. David tiene la varita mágica. Escuchás dos sílabas, tres notas y sabés que es él. Te derrite, es algo instantáneo y maravilloso. 


EL CAMINO


- ¿Cómo está siendo la gira por el interior?
 - Bien, súper. Tocamos en muchísimas capitales de provincia y fue bárbaro. En algunos casos estamos yendo a algunas ciudades por segunda vez, otras por tercera. La respuesta fue fantástica.


- En el verano hiciste un concierto acústico donde versionaste canciones que marcaron tu vida y anunciaste que formarían tu próximo disco. ¿En qué quedó ese proyecto? 
- Eso está en carpeta y va a salir el año que viene. Va a ser un disco doble, uno de autor, con música mía inédita y otro con versiones de canciones favoritas mías de la adolescencia.


- Y en esto que viene, ¿hay alguna puerta nueva, otro camino sonoro?
- Sí, el disco nuevo va a tener una óptica distinta. Si bien no va a ser un quiebre demasiado radical con respecto a lo que vengo haciendo, va a tener una sonoridad diferente, algunos lados más crudos, un poco más salvajes. 


- ¿Esos de los que hablabas con la metáfora de la olla caliente?
- Sí, Tal vez esté queriendo meter el dedo un poquito en el aceite hirviendo.

Biografía 


 Pedro Aznar nació en Buenos Aires en 1959 y un interés por la música y el arte que parecen haber nacido junto a él lo llevan naturalmente a dos de las formas que siempre lo acompañarán a lo largo de su carrera, el estudio comprometido y el cuidado de las formas. Así, luego de tocar en distintas formaciones guitarra, bajo y hasta batería junto ya a músicos también exploradores como el Mono Fontana o Lito Epumer, la notoriedad pública le llega con apenas 18 años cuando es convocado por Charly García para formar Serú Girán junto a David Lebón y Oscar Moro. El grupo terminó siendo un fenómeno histórico por la calidad musical y creativa de su obra, por su masividad y por haber sido un espejo donde los argentinos podían aliviar su necesidad de expresión en los tiempos de la dictadura. En pleno suceso, viaja a Boston para estudiar en Berkle, se incorpora como multiinstrumentista y vocalista al Pat Metheny Group, con quienes grabará tres discos premiados con el Grammy, además de realizar numerosas giras mundiales. En ese proceso y hasta la actualidad, compuso músicas para películas, instalaciones, obras de teatro y se convierte en uno de los más respetados productores, arregladores e instrumentistas de la escena musical argentina. Grabará y tocará muchas veces con García, Lebón y Moro, llegando a conformar un regreso en 1992 donde es mayor su protagonismo como cantante y compositor que en la formación histórica. Ha participado en distintos roles en más de 90 discos de artistas de todo tipo y su carrera solista, con una docena de grabaciones editadas, tiene una mirada atenta a la riqueza del cancionero popular latinoamericano.