6.1.09

Babel Orkesta


Foto: Martin Santarelli.

Se vino el estallido


El cuerpo agradecerá ser invitado a las vulcánicas noches donde Babel Orkesta recrea tiempos de clubes, con orquesta en vivo y lamparitas de colores. Y poco importa si este combo de experimentados actores y músicos nos hace mover con pasodoble, tango, gipsy, klezmer, vals, tarantela, tango o swing. Lo mejor es no pensar y saltar rápido a la pista, para quemar las suelas hasta que las velas no ardan. 




Diego Oscar Ramos - 2009



Pocas cosas debe de haber tan santas como pasar una navidad bailando con alegría una música que parece haber sido hecha para lograr un propósito tan simple y complejo como invitar al movimiento, tocando donde debe tocar en los cuerpos de los bailarines y sin hipnotizar apenas a la cabeza, como suele pasar con tantas de las creaciones actuales para discoteca. Como sé de lo que se trata poner con suceso el disco de Babel Orkesta en una reunión de gente querida y dispuesta al movimiento, tanto como haber integrado sanificadores trencitos en sus conciertos de clubes como el Premier de Caballito, puedo recomendar a todo el que lea estas palabras que vaya a donde se presente este grupo, muñido de al menos dos camisetas, si se es propenso a la transpiración, para continuar sin problemas la fiesta de ritmos que sus miembros llaman de música vulcánica. Lo hacen para dejar aclarado que la propuesta va bien más allá de lo que lo que las modas de los Balcanes han dictado como festivo.



Foto: Martín Santarelli.
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Y vale la aclaración para precisar que, más allá de la usual euforia alimentada por los grupos netamente kusturiqueanos, Babel sabe dar en el blanco del romanticismo elegante que también habitan los valses criollos o hasta ciertos pasodobles o tangos, los momentos donde las tías que hacían silla en los bailes tenían que afilar el ojo con las intenciones de los señores con sus palomitas blancas que pasan bailando. Estos climas, que traen aromas de tardes de películas con Tita Merello o Sofía Loren, es mejor vivirlas desde adentro, sea donde sea que se presente este grupo formado por Zeta Yeyati (saxo y flauta), César Pavón (acordeón), Miguel Rausch (percusión), Santiago Castellani (tuba y trombón), Pablo Maitía (guitarras y composición), Laura Alonso (actriz y cantante), Diego Brizuela (actor y bailarín) y Ana Granato (actriz). Si primero llama la atención la presencia de los actores y hasta nos trae recuerdos de performances del under porteño de los ´80, al aceptar su invitación a ser parte activa del show, pronto moveremos los pies con ellos y notaremos suavemente que la música está muy bien tocada, un plus ideal para que la cabeza no reprima el cuerpo con consideraciones sesudas sobre lo que es arte o lo que es sólo para bailar. Como siguiendo las huellas de Mintcho Garramone, amigo de Zeta Yeyati y fuerte estímulo fundante del grupo, Babel Orkesta suma todos los porotos de la mesa y gana la partida con su truco simple: hacer buen arte para bailar bien. Así de simple.




Clip: Miguel Rausch.



Leyenda y realidad


“Santiago recibió una tuba desde las tierras altas y sopló sin parar. El viento llevó ese sonido a todas partes. Mintcho, el mesías; lo escuchó y pidió a su amigo Zeta que encontrara el origen. Zeta y su saxofón partieron. Más fieles se sumaron en el camino: César, el del acordeón; Pablo, el del guitarrón y Miguel, el de los tambores. Distintas lenguas hablaban pero el encuentro fue una celebración. Una explosión de ritmos y sonidos unieron sus diferencias. De Babel nació esta Orkesta y su música volcánica aun se escucha”. Así se cuenta su origen en los pergaminos históricos del grupo que surcan la Internet, en gacetillas de prensa o papeles que el viento lleva a quien quiera oírlos. Para confirmar estas leyendas hablamos con Zeta Yeyati, histórico integrante de la banda blusera La Missisippi y una de las caras más visibles de esta orkesta. “Babel desde su nacimiento tuvo viento a favor, siempre tuve ganas de tener un proyecto propio, con una música particular, entre gitana y judía, tanguera y festiva. Los músicos se sumaron espontáneamente, a Miguel, por ejemplo, lo vimos tocar e impactó por su imagen y su manejo de los elementos no convencionales, por lo que quisimos que estuviera”, cuenta el vientista y nos lleva con su relato al cumpleaños de Sergio Dawi, saxo de Los Redondos, donde le hizo la invitación formal al hoy percusionista de Babel, que aceptó inmediatamente. “Así pasó con todos, el acordeón de Cesar fue el primer instrumento deseado, ya nos conocíamos y también se sumó”, continúa y resume: “la formación tiene orígenes diversos tanto en lo musical como en lo cultural, de la mixtura de saber y de intuición de los que formamos Babel, de esa mezcolanza viene su nombre, no sólo de la música que resulta, porque somos distintos ingredientes que le dan ese sabor particular, pero todos coincidimos en la alegría de tocar esta música”.



Foto: Yaba dabadoo.


Esa festividad se da en buena parte por lo que ve que provocan en las personas cuando bailan. “El baile es una catarsis, la gente se expresa y no piensa en ritmos ni en determinados pasos de baile, se deja llevar, no importa el genero musical, sino lo que la música provoca en los cuerpos”, dice y comenta lo que les pasa como músicos: “Nos entusiasma y estimula ver a la gente divertirse y bailar hasta el delirio”. En esa potencia es donde se basa la etiqueta de música vulcánica, más allá del doble juego de identificarse y separarse un poco de un género convocante desde una moda que coincide con el culto en los ´90 a los films del serbio Emir Kusturica y la música de Goran Gregovitch, un poco antes de que el mismo director llegara aquí como bajista de su propia banda. “Siempre nos identifican con esa música, aunque no es la que hacemos particularmente, pero tiene una formación instrumental similar, es potente y festiva, por eso nosotros la llamamos volcánica, para diferenciarla y asemejarla a la vez, porque es una explosión de sonidos y movimientos”, define el vientista de Babel. Luego remarca aspectos bien identificables de su propuesta. “Revitalizamos los clásicos, que siempre están de moda, la música de nuestro acerbo cultural, de donde venimos, pero con una estética actual”, define el músico que disfruta de hacer bailar en pleno siglo XXI con temas como Palomita Blanca, Bajo el cielo de París o un potpourrí de clásicos kletzmer. Y más aún si es en un club: “Somos una orquesta itinerante y nos adaptamos a todos los espacios, pero tocar en clubes de barrio, como estuvimos haciendo estos últimos seis meses en el Club Premier de Caballito, se acerca a la propuesta musical, es el entorno justo, porque la gente quiere recuperar espacios perdidos, los bailes populares donde la orquesta tocaba y la gente se divertía, como con Feliciano Brunelli, que es un referente importante de nuestro repertorio”. Tan importante como el mensaje implícito de integración que quieren dar. “La música tocada por Babel promueve la integración a través de los no géneros y los no modelos culturales, no hay barreras para la proyección de la música”, revela Yeyati y habla de lo que sí existe, para bien de todos: los sentimientos alegres como pulso central de lo que hacen. “La alegría es un concepto un poco vapuleado en estas épocas, por eso nuestro lema es Tiempos difíciles, música alegre”, dice conciso, guarda las palabras en un estuche. Y estalla en música.




Amigo Mintcho


  Mintcho Garrammone, el carioca nacido en Dolores, no sólo ha dado grandes canciones del repertorio danzante de Babel, sino que fue uno de los mentores de la agrupación, al vincular a muchos de ellos para acompañarlo en sus shows porteños del 2007. Esto dice Zeta yeyati de su amigo: “Mintcho, con su empuje, siempre estuvo detrás de mis iniciativas, ayudando a concretar, con esa practicidad y desapego que tiene, es un ejemplo de perseverancia y lo digo de verdad. El una especie de padrino virtual, además de un invitado permanente cuando anda por Buenos Aires”.


Foto: Martín Santarelli.
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Batido Explosivo 


“Los actores tomamos como referencia el lenguaje teatral que tiene que ver con nuestra formación y nuestra elección en la forma de trabajo, expresiones poderosas y una impronta bien argentina”, asegura la actriz Laura Alonso sobre las fuentes estéticas que toman los actores para trabajar las escenas teatrales de los shows. Menciona como uno de sus grandes maestros a Ricardo Bartis y da palabras a lo que siente que produce la banda: “Cuando escuchas Babel Orkesta parece que escucharas la banda de sonido de nuestras historias, te remite a las anécdotas que contaban nuestros abuelos, es como mezclar el ayer y el hoy. Y batirlo hasta que explote”. 

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