8.2.09

Carlos Regazzoni


Arte Visceral


La inagotable imaginación del artista argentino Carlos Regazonni, reconocido mundialmente por sus enormes esculturas hechas con metales, se ocupó de recrear los personajes de Don Quijote de la Mancha. Instalados en el municipio de Azul, las piezas de la obra de Cervantes se suman a ese universo estético visceral que puede visitarse en su espacio de Buenos Aires.




Diego Oscar Ramos - Revista Gabo - 2007




En pleno Retiro, en el número 405 de la avenida Libertador, quien ingrese a ese parque de la imaginación desmesurada hecho de fierros fundidos, piezas de metal y restos de maquinarias ferroviarias se encontrará también con una de las moradas donde habita el artista argentino Carlos Regazzoni. La otra está en París, donde también crea sus obras monumentales en enormes galpones nacidos en épocas donde el Ferrocarril era un símbolo universal del progreso y la comunicación. Valuadas muchas en miles de dólares, bien podría decirse que estas vacas, cocodrilos, avionetas con sus aviadores, vírgenes hechas de máquinas de escribir, hormigas en su hormiguero o hasta la figura del escritor aventurero Antoine de Saint Exupery, el valor mayor que tienen está en está en la manera en que estimulan un sentido de la belleza más cercana a la mirada sorprendida del niño que a la del intelectual que enfría con palabras lo que debería dejarlo mudo. Eso logró este hombre nacido en Comodoro Rivadavia en 1943 hasta con industriales del petróleo que financiaron una parte de su idea de poblar la Patagonia con dinosaurios de metal o hasta en el dueño de un castillo francés donde ha estado alojando una gran parte de su obra. En el Habitat del Gato Viejo, el espacio donde suele cocinar en persona y recibe a sus comensales en eventos culturales gastronómicos, Regazzoni nos recibe con esa gestualidad de ogro gigante de fábula que sólo asusta a quien no percibe que esa dimensión está también en su sensibilidad.


Proyectos y epopeyas


- ¿Cómo está, Carlos?
- Un poco cansado, porque acabo de terminar la estatua del Quijote en Azul, que fue nombrada ciudad cervantina en América del Sur, está colocado en una plaza que se llama Castilla La Mancha, en un hermoso lugar frente al río que cruza Azul. Fue interesante el calor popular, el auspicio del intendente, convivir con esta gente. Quieren seguir con el Proyecto Sol Negro, que implica una escuela, siempre para trabajar con material reciclado. Azul no es Patagonia, pero está en el límite, empieza abajo, en Viedma.


- ¿Encontró un político que entendió y valoró su arte?
- Sí. Entendió. Después hubo montones de inconvenientes. Las gobernaciones tendrían que darle plata a este hombre. De cualquier manera me di el gusto de dejar una obra importante, muy linda y grande, en un buen lugar público. Con la producción de la obra fundé la Escuela Arte e Industria, con siete alumnos. Ahora quieren cerrarla. Yo la quiero abierta para que siga proliferando la obra.


- ¿Qué le toca personalmente del Quijote?
- La epopeya. Es una obra cumbre de la literatura. En un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía un ilustre caballero con su cabalgadura.... Es un iluminado el que lo inventó, Miguel de Cervantes Saavedra.


- ¿Qué escena lo impacta más?
- Lo más interesante es la relación que tiene con Dulcinea, que era una tabernera, una gorda tirapedos, pero él se había enamorado. Y desarrolla toda una charla de epopeya con Sancho Panza. Es imperdible, desde que empieza la primer palabra hasta la última línea. Una potencia. Yo también soy medio epopéyico. He tenido epopeyas para venderles molinos de viento a muchos insensibles.


- ¿Para ser sensible hay que ser epopéyico?
- No, todos somos sensibles. Sólo que he tenido que poner la sensibilidad al servicio del arte. Poder sacar algo que tenga sentido de belleza con los fierros, que no hablan, no tienen calor y son objetos brutales, inanimados, me parece un logro.


- ¿Que pasó con el proyecto Sol Negro en la Patagonia, ahora que la Argentina tiene un presidente patagónico?
- Le leí el proyecto en la embajada francesa, cuando era gobernador. Lo agarró con sus manos, pero nunca me llamó ni contestó.


- Igualmente ya hay varios dinosaurios emplazados...- Sí. está el Petrosaurio en Neuquén y el Ridasaurio en Pico Truncado. Los hice con fierros petroleros, que son tan lindos. Los dinosaurios fueron los habitantes de esas tierras hace 150 millones de año y se convirtieron en el petróleo que usufructuamos. Y como el proyecto era para un ámbito petrolero, me pareció interesante hacer un conjunto que rodara por toda la Patagonia.


- Ahora que se habla de cambiar el petróleo por biocombustibles, ¿va a hacer algo sobre el maíz o la soja?
- (Se ríe con ganas). No se sabe eso todavía.

Política y alegría


- ¿Qué lo pone contento por estos días?
- A mí no me pone contento nada. Mete miedo esta época. Pensá bien y no hay un solo motivo. Nos han robado el corazón. Hemos perdido toda capacidad de diversión, han convertido al argentino en un hombre triste. Lejos estamos de esos días de sol, de disfrute de los asaditos, todo eso se ha perdido.


- Sin embargo, en este mismo lugar, usted ayuda a que se recuperen esos disfrutes. Es un placer verlo trabajando y hasta cocinando.
- Claro, en el bolsón de cada uno eso en algún momento sirve. Pero la situación política es tan dominante que te lleva a tener una actitud estúpida. Lo veo en la gente que viene, están todos mortadela. Tenés que levantarlos vos. En lo personal estoy salvado. Soy artista, hago lo que me gusta, encima me pagan. Es como haberse sacado la chancha, los veinte y la maquina de hacer chorizos. Pero cuando vas al fondo de las cosas no podés estar muy contento.


- ¿No siente que el arte puede cambiar ese fondo?
- El arte lo puede cambiar. Por eso hice esto en Azul. Cuando tuve la primera reunión le expliqué al intendente que él tenía una obligación real con el pueblo, que es darle de comer al alma. ¿Cuántos años hace que no hay fundación de nada público, un teatro, una biblioteca? Todo se concentra en una exposición de arte que hace la Secretaría de Cultura donde van 20 tipos a tomar un vaso de champagne. Y ahí termino la cosa.


- ¿Qué imagen o símbolo le gustaría para Buenos Aires?
- Uno no se puede arrogar el hacer un símbolo. Los símbolos nacen, crecen y se instalan en el inconsciente de la gente. La Torre Eiffel, por ejemplo, se hizo para durar un año y nunca más se sacó. Hoy es el símbolo de Francia. Tiene que ser una escultura. La forma y el objetivo ideológico es secundario. Tengo hecho un perro, una jirafa, la máquina de hacer electricidad, un montón de cosas. Pero ahora no sé que haría para Buenos Aires. Por ahí un perro con dos colas.


- Y, más allá de los símbolos, ¿qué siente aún después de tanto tiempo con el trabajar figuras tan delicadas con elementos como fierros?
- Siento que se me modificaron las manos, los dedos, los tendones. Es fantástico. Porque aunque podría haberme pasado por la brutalidad de los elementos, no perdí la sensibilidad de mis yemas. Las tengo mucho más sensibles que antes. Soy extremadamente sensible. Tengo hasta hipertensión arterial.

- ¿Cómo trabaja cotidianamente con esto?

- Tiene que ver con todo. Con el deseo de matar a todos los gatos que encuentre, con el mal carácter, con hacer milanesas, con ver a mis hijos. Es la vida. En realidad el fondo de todo está en el miedo a la muerte. El artista lo tiene más visible que la gente común. Es de todos los seres humanos el que más miedo le tiene. Y el arte aparece por eso.


- ¿Y qué le sugieren las palabras orden, caos y belleza?
- Creo, a esta altura del partido, que la belleza está en el caos, en el origen de las cosas. El orden minimiza mucho, la quiere mostrar y no se puede. Lo dijo Cortázar: la belleza hay que encontrarla, no está visible. Donde ves que falta algo, que hay como un vacío, ahí atrás está la belleza.




Niñez y afecto






- Siempre está relacionado con niños, como en sus proyecto artístico educativo Sol del 25, ¿qué siente que puede enseñarles?
- A los chicos no se les puede enseñar nada. Tienen que cumplir su misión, que es ser chicos. La enseñanza a un niño es un vaso de agua que hay que saber cómo llenar. Si le das uno con un centímetro de agua lo toma, si le das uno lleno lo toma también. Siempre hay que ser excesivo con ellos


- ¿Porque están en un momento de absorber todo?
- Obvio. Hay que cuidarlos, generarles un ámbito de pensamiento, no para que sean Einstein, sino para que puedan ir haciendo realidad sus pensamientos. Esa es la verdadera idea de la escuela El sol del 25. Se podrá implementar cuando los que se ocupan de la educación oficial me ayuden a completarlo.


- ¿Cuantos hijos tiene?
- Seis, de 39 a 5 años. No puedo vivir sin mis hijos.

- ¿Qué dicen de su arte?

- Mi hijo mayor está escribiendo un libro sobre mi obra, es mi mayor crítico. Al ultimo tuve la suerte de tenerlo a una edad distinta que a todos los otros. Pude ver todo de nuevo. Los primeros fueron hijos de padre pobre y los últimos de padre rico. Y las situaciones cambian. Es poderosa la diferencia. Uno es padre cuando aprende a serlo. El hijo crece y uno crece como padre.


- ¿Siente viva su sensibilidad de niño?
- Si!!! El artista no pierde nunca su capacidad de asombro ni la fantasía.


- ¿Hay algo que quiera lograr ahora con su arte?- Hago todo esto para que la gente me quiera. Es eso.

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