14.2.09

Mariano Alvarado



Pintor del Universo


El artista plástico crea, desde hace 20 años, imágenes naturales nacidas de estudios de Taoísmo e investigaciones con pigmentos puros.




Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - Feb. 09






“Las imágenes que pinto surgen de una necesidad interna y puedo decir que el arte me ha dado la posibilidad de conocer otros mundos, aunque siempre lo más importante es vivir”, comenta el artista plástico argentino Mariano Alvarado, de visita en Buenos Aires, donde se formó como licenciado en Bellas Artes, tuvo su primera formación plástica con maestros como Alberto Sorzio y expuso en importantes galerías porteñas. Hoy vive en la localidad española de Murcia, donde al llegar en 1989 la experimentación constante con pigmentos puros lo llevó a lo que hoy considera su más fuerte identidad como artista.Lo particular es que estas Cosmogonías, que a primera vista podrían ser percibidas como un trabajo inspirado en las imágenes captables con telescopios o satélites, han tenido como fuerza gestante a la meditación y su pasión básica por la naturaleza y sus misterios. “La pintura está ligada a mi sentimiento fuerte de religiosidad y me gusta mucho crear espacios de contemplación, que evoquen sentimientos, por lo que me hace sentir bien que la gente viva sensaciones de paz con el arte, eso es lo que me motiva a seguir creando”, dice Alvarado, hombre ligado en distintas etapas de su vida a filosofías orientales que pasaron por el budismo tibetano o el I Ching y desembocaron en el Taoísmo, que hoy en día siente como una fuente de comprensión de la vida misma, con sus ciclos y sincronías.


“Cuando encontré la palabra cosmogonías en el diccionario me di cuenta de que tenía que ver con todo lo que estaba haciendo, porque había trabajado mucho tiempo en cómo se cierra y se abre la materia, en cómo se va gestando, temas a los que llego por la filosofía oriental que descubro hace 20 años”, cuenta el artista plástico y agrega que el título elegido es apenas una pista para conducir levemente la lectura del espectador. 
“Lo que verdaderamente me interesa es sugerir, crear espacios donde la gente pueda imaginar”, dice Alvarado, artista de una fuerte influencia del expresionismo europeo, que vivió de cerca en su estadía en el París de los años 80, antes de radicarse en España. Entonces se caracterizaba por pintar rostros de expresión muy fuerte, hasta agresiva, que luego entendió que reflejaban la crisis política de los setenta latinoamericanos. De todos modos sería apenas una etapa previa a su búsqueda de zonas internas más pacíficas, cuando incorporó la meditación, en un proceso de cambio personal que también aparecía en su arte.






“Empecé por una parte abstracta, fui llegando a los espacios de cielo y de suelo, a la Tierra vista desde el espacio, me fui yendo cada vez más para arriba y así despegué”, comenta, gesticulando con fuerza y explicando luego que la temática astronómica ha estado entre sus gustos, pero nunca específicamente enfocadas para realizar obras basadas en tomas fotográficas. sí lo aclara: “Trabajo con la imaginación, siempre me ha gustado ver esas imágenes, me pasó que algunas llegaran a parecerse a algunas reales, pero llego a ellas sin ningún tipo de premeditación”. Su tarea cotidiana, detalla, opera sobre la mutación, pintando capa sobre capa y dejando surgir transformaciones. “Los hago trascender, algunos quedan a veces como sustrato de otros, todo es pura intuición, de repente surge un planeta, creo lugares y siento que necesito hacerlos”, comenta y define el lugar que estas Cosmogonías tienen en el espacio total de su obra: “Es la punta más auténtica que tengo como pintor”.


Trayectoria


Después de estudiar en 1961 con el pintor argentino Alberto Sorzio y de formarse como licenciado en Bellas Artes en el Consudec en el 78, se especializa en Arte Moderno en el Instituto de Cooperación para Ibero-América. En el 84 viaja a Paris, donde reside varios años, trabaja y recibe becas para diferentes proyectos artísticos, lo que repite en Murcia, donde se establece en 1989. Ha expuesto en Argentina, (Galería Sara García Uriburu, Azul Galerie, Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, entre otras galerías porteñas y cordobesas como Galería Giacomo LoBue), en Francia (Caisse d'Epargne Ecureuil de Versalles, parisinas como 17 Rue du Dragon, Fundación Argentina en la Ciudad Universitaria, Fondation Internationale d'Acueuil Post-Universitaire) y España (en Murcia: Colegio de Arquitectos, Consejo de la Juventud, Contraparada 13, Galería Babel, Galería Detrás del Rollo, Molinos del Río, Hotel Melía, Glorieta de España o Galería Bambara, en Badajoz: Castillo de Luna Alburquerque en Badajoz y en Pamplona: Festival de Navarra).

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