28.3.09

Walter Velázquez



Estado de gracia


Reflexiones sobre el arte del clown y el sentido profundo del humor por parte de un verdadero maestro argentino de actores cómicos del mundo.



Diego Oscar Ramos - Marzo 2009




Tuvo a cargo en 2008 el entrenamiento de actores en la notable Pepino el 88, donde su aporte fue fundamental para recrear el género del circo criollo. Hoy dirige varias obras en Buenos Aires, da clases, escribe teatro y se da tiempo de cruzar el océano para actuar y formar actores españoles en las dotes de convertirse en un buen payaso. Aquel que, con las sutiles herramientas del humor y hasta el absurdo más absoluto, puede moverle estanterías hasta el más pintado. 

- ¿Qué lugar creés que ha tenido el Clown en la historia de nuestro teatro?- Es desde mi punto de vista importantísimo. Clown significa payaso y desde lo más puro del genero creo que la importancia en el teatro argentino es casi fundacional. José Podestá desde su personaje de Pepino el 88 –un payaso que hacia monólogos-dio génesis a uno de los estilos de actuación que más caracterizan al actor argentino, de Biondi, Olmedo, Tato Bores al mismísimo Enrique Pinti. Y el circo criollo de los Podestá dio origen a una forma teatral que podríamos imaginar como el ADN del teatro en argentino, un teatro de identidad criolla.

- ¿Cómo fue el trabajo de coach de clown que hiciste en Pepino el 88?- En primer lugar el trabajo de coach o bien de entrenamiento en clown era sumamente importante para todo el elenco. La obra se desarrollaba en un circo, en uno muy especial, el Circo de los Hermanos Podestá. Mi trabajo tenía que ver con acercarle al actor, bailarín y al mismo director herramientas del universo del payaso. En el caso puntual de Víctor Laplace del clown criollo. Daniel Suárez Marsal, el director del espectáculo le dio al entrenamiento en Clown un lugar muy importante, me permitía casi en todos los ensayos - que fueron entre febrero y junio del 2008- dar una clase de clown de aproximadamente hora y media cada día. Esto permitió trabajar en conjunto mucho tiempo, y hacer que cada actor comprendiese que esos personajes que ellos interpretarían era gente de circo full time, que no es como nos sucede hoy, que nos vamos a casa y podemos ser otra cosa que no sea actor. Yo creo que ayudó a que el actor no se “haga el gracioso” sino que aspire a “estar en estado de gracia”.


- ¿Qué diferencias y especificidades tuviste para trabajar lo clownesco y el circo criollo con los actores ya formados en clown o disciplinas corporales y los que carecían de una formación tan específica?- El elenco estaba claramente definido entre personas que tenían alguna experiencia o idea de lo que es el clown, o que dentro de sus técnicas de formación tenía elementos claros que explota la técnica. Y otra parte del elenco que no. Todos pusieron de sí lo mejor. Sin importar trayectorias ni carteles, pocas veces vi una forma de que nivelasen mejor los egos de esta profesión. En el caso particular de Víctor Laplace debo agradecer la entrega y el respeto con que trabajó y la forma en que me trató todo el tiempo. Puso mucho esfuerzo en comprender, aceptar y poner en marcha el payaso que había dentro de él. Le costó, pero ahora se ven los frutos, los premios, como el Ace, están llegando.




- ¿Cómo te iniciaste en esta disciplina y cuáles fueron los estímulos que te fueron conduciendo?
- Comencé actuando a los 16 y nunca me aparté de la profesión. Primero como actor, luego como docente y finalmente como director. Por estos días la vida me encuentra en pleno desarrollo de todas estas formas de trabajo juntas. Me dediqué al humor o a la comedia casi con exclusividad. Porque los estímulos recibidos a lo largo de mi vida me fueron llevando con alegría por ese camino, desde mis familiares a todos los maestros, compañeros y alumnos que me acompañaron en estos años.


- ¿A quiénes sentís como maestros y modelos estéticos?
- Maestros y modelos artísticos en mi vida hay muchos. Sin duda Los Hermanos Videla, maestros de Circo, tienen una importancia muy grande en mi camino. Si bien nunca estudié con ellos en su escuela, me fueron formando y mostrándome el sendero a seguir. También debo reconocer a muchos artistas que hicieron de mi mundo un lugar mucho más agradable y feliz, en especial Pepe Biondi, que acompañó todos los mediodías de mi niñez, junto con Los 3 chiflados. Y pasando por los Monthy Phyton, Chaplin, Keaton y otros grandes maestros del humor, algunos colegas en actividad, que iluminan con sus trabajos mi vida. Debo destacar todo lo que me enseñan día a día mis compañeros de trabajo, como Alejandro Paker y Karina K. Además de todos y cada uno de mis alumnos.




La justa medida


- En relación a elementos como el humor, la ironía, la acidez y hasta el absurdo, muy presentes en una obra que vos dirigiste como Poyo 3.v, ¿en qué proporciones sentís que deben aparecer estos elementos como para que una obra genere climas y sentidos que vos mismo disfrutes?- Las proporciones son variadas, según el tipo de, técnica, estética y dramaturgia con que se trabaje. En general creo que te reís con lo que te identifica, ya sea por cercano o por lejano, pero que te resulte entendible. Por ejemplo en el caso de POYO 3.v era importante el grado de absurdo a realizar, dado que el protagonista se clona a si mismo 2 veces, las dos veces le sale mal, y no obstante esto uno de los clones decide mejorar la raza clonándose así mismo, tantas veces como haga falta para armar un ejercito de clones que le respondan a sus ideas con el fin de hacer un mundo de iguales. Todo esto dentro de un unipersonal, por lo cual el absurdo tenía que ser elevado a la máxima potencia. A veces creo que en mis obras hay mucho de que reírse y a la vez nada es gracioso.


- ¿Cómo fue el trabajo general de dirección que hiciste con este unipersonal? ¿Que detalle te parece significativo para destacar, alguna cuestión que te haya planteado novedad a vos mismo como director?
- El trabajo en POYO 3.V fue especial por muchas razones. En especial porque surgió la “rareza” para un espectáculo de teatro independiente, de tener confirmada la sala y la temporada antes de tener hecho el espectáculo. Por lo cual el trabajo fue sumamente contrarreloj. Esto es súper raro en teatro Independiente dado, que es siempre un largo peregrinar con la obra a cuesta en busca de salas. Así fue entonces como tuvimos que trabajar rápida y ajustadamente con los tiempos de realización en todos los campos, especialmente en la escenografía. Me todo resultó muy placentero, gracias al talento del actor GABRIEL KIPEN.


- En la obra tiene mucha importancia la música de Stevie Wonder, primero aparentemente como música incidental para la espera, pero luego con gran presencia y muy disfrutable. ¿Cómo fue esa elección?
- Elegí a Stevie Wonder como compañero de ruta para este espectáculo, pero no lo deje manejar a él!, porque me encanta su música. Sus canciones son muy de clima, son casi dramatúrgicas, te instalan en una situación, te colocan en un lugar privilegiado para contar. Además es un músico que es mucho más de lo que conocemos de él. Su obra es, en su mayoría, casi popularmente desconocida. Es un placer para mí que hayas disfrutado de ese guiño.


- ¿Qué tiene que tener un texto teatral como para que decidas dirigirlo?- Generalmente trabajo de dos forma puntuales: Componiendo los textos teatrales y tomando las ideas que me acercan. En el primer caso, busco historias reales que me conmuevan que me lleven a sentir la necesidad de contarlas, escribo una historia base y me pongo a investigar sobre el acontecimiento, luego convoco los actores con quienes deseo y creo que debo trabajar esas historias y continuo redondeando con las improvisaciones y el fruto del entrenamiento necesario para poner en escena las situaciones. Finalmente realizo el cierre dramatúrgico hilvanando todos los elementos resultares. En el segundo caso, los artistas que me convocan para dirigir, me cuentan la idea -generalmente sin desarrollar- y yo solicito participar de la composición dramatúrgica del espectáculo. De esta manera resulta que cada espectáculo es bien distinto entre sí, ya que en caso de componer mi propio material surge un resultado y otro en caso de tomar la idea de trabajo sobre la estética de otro artista.



- Solés trabajar parte del año en España. ¿Encontrás diferencias en las formas de trabajo en los entrenamientos que haces acá y allá?
- La verdad es que depende mucho de las ciudades y de las técnicas que maneje cada actor. De aquí lamentablemente solo puedo opinar de actores de Capital Federal, Rosario y Mar del Plata, poco trabaje en el interior del país y es un sueño para mi poder producir en el resto de las provincias. Los actores argentinos son muy completos e ingeniosos, creo que este estado permanente de crisis los llevó a ser especialistas en ingenio, estoy gratamente sorprendido con la formación técnica amplia y el profesionalismo de los actores de comedia musical de nuestro país, fruto de eso creo que es en parte la tendencia en auge de ese género. Con respecto a los actores españoles siento que es sumamente increíble el concepto de universalidad que tienen, tal vez por estar inserto en el mercado europeo. Creo la cercanía de distintas culturas y el nivel económico les juega a favor. Pero en ambos casos jamás me comí un garrón.


- ¿Personalmente qué te hace reír?- Muchas cosas, en especial las ocurrencias de mis hijos Joaquín de 9 y Felipe de 3, ellos me ayudan a replantearme constantemente de qué reír. Me reconciliaron con lo simple. Y me hicieron reafirmar esto que creo tal vez equivocadamente, que el espectador es cruel e inocentemente se ríe de cosas que les suceden a los personajes.




Algunos datos



Walter Velázquez es actor, profesor de clown, director, dramaturgo y coach. En el 2008 actuó en Pepino el 88 en el Teatro Presidente Alvear, entrenó a los actores de ese espectáculo en clown especialmente a Victor Laplace, quien se ganó un ACe por ese trabajo. Viaja desde hace 6 años a España a dictar clases y dirigir espectáculos, En Valencia ganó en 2008 el premio IGNACITO a mejor clown en el marco de la Trobada de Pallassos de Alzira. En Buenos Aires estrenó en enero como director el espectáculo POYO 3V (CAZOTE DE POYO) en el Centro Cultural de la Cooperación, un unipersonal con el actor Gabriel Kipen. En marzo estrenó, también como director en el Becket Teatro, la obra EL PEZ EN LA LUNA con Eloisa Colussi. Y muy pronto, en mayo, estrenará también como director en el teatro Belisario LA ULTIMA HABITACION (el despertar de Clara), obra de su autoría.

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