17.4.09

Ciruelo




Soñador de dragones


Por su imaginario visual, habitado por criaturas mágicas, es uno de los ilustradores argentinos de mayor suceso mundial.




Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - Abril 09
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     Ciruelo Cabral vive sobre una montaña solitaria, al borde del mar, en contacto con la naturaleza, en la localidad española de Sitges, a media hora de Barcelona, la gran ciudad cuyo patrono espiritual es San Jorge, el santo guerrero que enfrenta con su espada a un enorme dragón, bajo la mirada atenta de una princesa cautiva. Pocos sitios deben de ser más propicios para un trabajo como el de este argentino que, desde su hogar y rodeado de su familia, elabora arrobadoras imágenes de mundos habitados por caballeros, doncellas, amazonas, hadas y dragones, los que recientemente lo han llevado a protagonizar una exposición en Buenos Aires. “El mundo del dragón me invadió cuando me vine a vivir a Barcelona y desde entonces vengo estudiando todo lo relacionado con él en las diferentes culturas ancestrales. En mis constantes viajes por exposiciones o ferias se me acerca mucha gente a contarme experiencias realmente increíbles con la figura del dragón y las que más me suelen impresionar son las que me cuentan niños de corta edad”, cuenta el dibujante, que en su propia infancia se vio llamado por la estética fantástica de las historietas, los libros y hasta la televisión argentina, con sus matinés de cine épico. “Me impresionaban mucho, sobretodo por la combinación con las músicas orquestales, aunque sospecho que mi interés por esos mundos viene con mi propia personalidad”, comenta Ciruelo, sin dar muchas más claves analíticas y mostrándose más afecto a confiar en sus sensaciones.


    Como lo que sintió al observar a su hijo Angelo, cuando tenía siete meses, reaccionando frente a una pintura suya en el suelo. “Se acercó gateando y se puso a observarla detenidamente, mi mujer y yo nos sorprendimos por la atención y el tiempo que estaba dedicando, tenía una gran sensibilidad visual ya a esa edad y pensé que probablemente yo también era así”, reflexiona el dibujante. Dice que con el nacimiento de sus hijos, no sólo llegó una regularidad mayor en sus horarios, sino la rutina de seguir trabajando muchas horas, como siempre lo hizo, pero ahora compartiendo con la familia sus míticos diseños: “No separo mi trabajo de mi vida personal, de hecho mi estudio está en el medio de mi casa y mientras pinto mis hijos hacen sus deberes a mi lado y mi mujer trabaja en su escritorio en una zona del mismo espacio, somos muy familieros”, asegura el hombre que logra fascinar al mundo con sus criaturas fantásticas, las que hasta pueden dar miedo en el caso de algunos de sus dragones. O hasta ser calificadas de oscuras al retratar un universo tan polisémico como el medieval, que inspira una obra donde magos y hechiceros también tienen su presencia marcada. “Mi trabajo es interactuar con energías y conciencias de la naturaleza que en nuestra sociedad actual se han olvidado, pero mi mundo no tiene nada de oscuro y si en alguna pintura se ve un dragón amenazante se debe entender más como si se tratara de un documental de leones que en ciertos momentos son fieras peligrosas”, explica Ciruelo, recuerda que hubo un proceso católico de demonización de la serpiente y el dragón, que luego se extendió a la estigmatización del aborigen americano como un ser sin alma. “En otras culturas la figura del dragón es una más de tantas que pueblan el universo, y no se la considera ni buena ni mala de por sí”, agrega el plástico, que en sus últimas creaciones ha trabajado especialmente sobre la figura del dragón blanco, una imagen no tan presente en las ilustraciones clásicas.




Sentimientos puros


     Claro que aparecen en leyendas anglosajonas como las del Mago Merlín, como acota el ilustrador. Pero el que creó recientemente, llamado Hobsyllwin y a quien describe como “un ser especial, de sentimientos puros y conciliadores, protector de la justicia y el conocimiento ancestral”, es nada menos que el personaje central de su primera novela, Hadas y Dragones, lanzada el año pasado. “No hay muchas historias en las cuales las hadas y los dragones se vean interactuando, sin embargo en mi arte aparecían continuamente como dos fuerzas antagónicas, me gusta pintar ese contraste y poner en evidencia esas texturas tan opuestas e igualmente ricas”, señala el artista, que tuvo necesidad de decir más cosas que lo que expresó en 2004 en su Cuaderno de Viajes, donde los textos tenían el espíritu sintético de un haiku. Ahora, dice Ciruelo, “necesitaba contar un montón de cosas importantes, como el verdadero poder del arte, la necesidad de que volvamos a vivir en unión con nuestra Pachamama y el respeto al conocimiento de nuestros ancestros”. Para este mensaje el formato de novela ilustrada le resultó ideal, por el poder conjunto de las imágenes y las palabras. Hechizo al que habría que sumar la música, no sólo porque ha hecho tapas de discos para artistas como Steve Vai o Luis Alberto Spinetta, sino por su propia creación como músico, la que acompaña muchas de sus exposiciones. “Toda mi vida busqué la unificación total entre todas las artes para crear un universo mágico, escucho música continuamente mientras trabajo y gracias a la tecnología actual puedo grabar en mi propia casa con gran calidad y comodidad, así que en el futuro habrá más producciones musicales mías”, promete Ciruelo desde su casa en Sitges. Allí la cercanía afectiva de sus hijos Angelo y Lys, inspiradores de su novela, acentúan su alegría de poder dedicarse a la creación de universos mágicos. Esos que intuía de niño en Buenos Aires y que pudo ver en su montaña española, donde dicen algunas leyendas que, en lo más hondo de una cueva, habita un enorme dragón blanco, que sólo conversa con quien quiera dibujarlo.

Biografía





  Ciruelo Cabral nació en Buenos Aires, el 20 de Julio de 1963. Trabajó en una agencia de publicidad desde los dieciocho hasta los veintiún años, hasta que se convirtió en ilustrador independiente. En 1987 viajó a Europa y se estableció en Sitges, Barcelona desde donde trabaja para editores de países como España, Inglaterra, Estados Unidos, China o Alemania. Trabajó en varias ocasiones para el director de cine George Lucas para quién realizó las tapas de su trilogía Chronicles of the Shadow War, continuación de la historia Willow. También realizó dos pinturas para su colección personal y está trabajando en una nueva vinculada a Star Wars. Además de haber expuesto en todo el mundo y publicado seis libros propios, realizó pinturas para las famosas Cartas Magic Wizards of the Coast y entre sus quienes le encargan imágenes figuran Bantam, Berkley, Tor Books, Warner, Ballantine, Heavy Metal y Playboy.




Petropictos



Entre las creaciones de Ciruelo, un lugar especial ocupan los petropictos, imágenes sobre piedras que aprovechan sus relieves. “Siempre fui un coleccionista de piedras y fue en 1995 que espontáneamente me puse a pintar en ellas desatando una tormenta de sensaciones artísticas que nunca antes había experimentado”, comenta el artista y agrega: “El hecho de que yo me base en la forma y las rugosidades que ya tiene la piedra para conseguir figuras reconocibles con sólo pintarlas es un trabajo en colaboración, siento que hay un diálogo entre las piedras y yo que me revela las formas que se han almacenado ahí, la mayoría de los que ven mis Petropictos sienten ese proceso mágico y se emocionan”.

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