26.5.09

Adrián Iaies


El arte de la elegancia 


Entrevista a uno de los pianistas más destacados de la escena actual del Jazz argentino, innovador en sus formas sutiles de combinarlo con el tango. La nota fue realizada en el tiempo en que estaba editando de forma independiente su arriesgado disco triple.
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Diego Oscar Ramos - Playboy México - 2007 .


.. Podría decirse de Adrián Iaies que es uno de los más destacados pianistas actuales de Jazz argentinos, que ha renovado como arreglador e improvisador las formas de interpretar Tango y que es un arriesgado editor discográfico al dirigir el ahora independiente sello S´Jazz. Fue nominado tres veces el Grammy, Down Beat le dedicó una página como rising star del Jazz y compartió escenarios con artistas como Toots Thielemans, Ron Carter, Stanley Jordan, Bebo Valdez, Michael Brecker, Dave Holland, John Patitucci, Chucho Valdés, Dino Saluzzi o Pedro Aznar. Para quien desee conocer su arte, su cd Las cosas tienen movimiento y su DVD Astor Changes en vivo en Buenos Aires con su Tango Reflections Trío pueden ser el primer paso para comprender que en su universo cada tema y cada nota tienen un lugar y formas precisos de ser tocados. El mismo orden cuidado con que habló a Playboy del nuevo disco triple que editará en marzo, de sus músicos, sus afectos, sus cambios y de los artistas que lo influenciaron por una elegancia que busca también en la vida.


Round music


“No dar nada por sobreentendido, no aceptar lo que sea como inexorable y menos aún, resignarse a que las cosas ocurrirán siempre del mismo modo”. (En DVD “Astor Changes en vivo en Buenos Aires”) 


- Imposible no sentirse atraído por la gran cantidad de cds que hay en tu estudio. Con todo lo que grabás y componés, ¿cómo y cuándo escuchás música?
- Escucho música por el trabajo que tengo con el sello, una inversión grande de tiempo. Porque alguien te manda su disco y está esperando una opinión constructiva y sincera. Y de todo lo que mandan llegás a editar un uno por ciento.


- ¿Cuáles son tus parámetros?
- Mis parámetros son mi gusto. Ahora, evalúo la calidad y que esté diciendo algo personal, que tenga identidad. Como el sello ahora es independiente, ya no pertenece a EMI, tiene que cuidar más un presupuesto y nos concentramos en artistas como Ricardo Cavalli, Mariano Otero, Juan Cruz Urquiza y Pepi Taveira, un staff de artistas que permita sacar y defender los discos.


- ¿Además de tu trabajo para el sello, qué estás escuchando?
- El 90 por ciento de mi tiempo, ya sea en el auto o en mi cuarto a la noche, escucho Jazz. Tengo predilección por tríos de piano, contrabajo y batería, discos de solo piano, formaciones pequeñas en general y me gustan pianistas como John Lewis, Bill Evans. También otros como Paul Blake, Brad Mehldau o Fred Hersch.


- ¿Hay alguna característica que los una?
- Sí, la elegancia. Es lo primero que escucho en un músico y veo en alguien para que me atraiga. Evans, Lewis, Hank Jones, Tommy Flanagan, Keith Jarret, son pianistas elegantes. Y me gustan Duke Ellington, Thelonius Monk, Charles Mingus, el Miles del ´50 y el ´60.


- ¿Con qué relacionás a la elegancia?
- Con cierta actitud de... (busca la palabra como si estuviese componiendo) ...austeridad. Tiene que ver con lo que uno decide no tocar, con el manejo del silencio, con la economía. Escuchar una versión de Afternoon in Paris o de Autumm in New York de tres minutos de John Lewis, donde no le sobra ni le falta nada, es magia.


- ¿Y los músicos de los que te rodeás tienen esa elegancia?
- Busco eso. O al menos que cuando tocan conmigo entren en ese plan. Eso habla de la inteligencia del tipo que estás llamando, que se mete en la situación musical que proponés. Uno de mis músicos preferidos es Ricardo Cavalli, un tremendo saxofonista, que cuando toca conmigo lo hace diferente que cuando toca sus propias cosas. Mariano Otero en seguida entra en situación. Sin salirse del contexto enriquecen tu música, te sorprenden y aportan algo que está en el estilo pero es superador.

- Con tu trío con Pablo Mainetti y Horacio Fumero sentí que había un afecto muy claro en la comunicación entre ustedes... 
- Necesito estar enamorado de los músicos con los que toco. Lo que no sólo no es lo usual, sino que uno ha escuchado anécdotas como la del disco famoso de Stan Getz con Joao Gilberto, que es una maravilla, pero los tipos se odiaban. Cuando se grabó Money Jungle de Duke Ellington, Mingus y Max Roach estaban peleados. Personalmente necesito ilusionarme con la idea de compartir el escenario, una grabación. Ahora estoy en el medio de un nuevo disco. Decidí grabar únicamente con músicos con los que nunca había grabado, me hizo mucha ilusión porque los quiero, admiro y, de algún modo, estoy enamorado de ellos. Funciono bien así. 


- Cuando tocás pareciera que estás enamorado de cada una de las notas.
- Trato de pensar lo que toco... (construye una variación imprevista sobre un tema conocido) ...Mi viejo, que era mecánico, decía: “La velocidad a la que podés ir en un auto es la velocidad en la cual en una situación extrema o imprevista podés controlarlo”. Cuando tocás es lo mismo: Tocá cuánto quieras en la medida en que tu cabeza tenga capacidad de procesar información a esa misma velocidad. Sé que tengo más ideas que dedos y es una herramienta, un aliado. 


Round changes


- ¿Cómo es el disco que estás haciendo?
- Es todo nuevo. No tiene tangos. Hay una versión de Años de soledad a de Piazzolla a dúo con Cavalli, pero cuando hice el arreglo estaba pensando más en Gerry Mulligan. Es una caja triple, que sale en marzo. Uno es sólo piano, el otro son dúos y el tercero son tríos. Y se va a completar en el 2008 con un triple con cuartetos, quintetos y sextetos. La mayoría de la música es mía, hay algunos standards reescritos. Un 70 por ciento del material del piano solo es una suite dedicada a John Lewis, inspirada en lo que a me produce su música. Grabé con músicos con los que no había grabado, cambié de estudio, toqué en el Stenway más lindo de mi vida, cambié de productor del audio, vuelvo a estar en el mundo independiente. Además, más allá de que ame el tango, ahora logré concentrarlo en ciertos proyectos. Soy un músico de Jazz. 


- ¿Y este cambio vino con relación a algún proceso que estabas viviendo?
- Soy un tipo bastante estratégico. No hago las cosas a lo loco y de un día para el otro. Vengo pensando en eso hace más de un año. Y encontré el momento.


- En estos seis discos que sacarás, mas allá de que la mayoria sea música propia, ¿puede decirse que habrá un mapa de tu propia lectura de la historia del Jazz?
- Está mi gusto, gran parte de esta caja no tiene batería, porque me gusta tocar sin batería y los arreglos son muy mínimos, porque prefiero dejar espacio, soy muy de pedirles a los músicos que sean económicos. Es la música que me gusta escuchar y tocar. Siempre hay una lectura personal.
- ¿Influyó en tu música el trabajo como director del sello?
- Así como sé por qué vamos a editar a alguien, con mi propia música no me permito cualquier cosa, he dejado mucho fuera de esta caja, porque un disco tiene que tener un punto de homogeneidad, prefiero hablar de una sola cosa por vez. Y soy bastante exigente con lo que edito. 


- ¿Cuando improvisas también aplicás ese rigor? 
- Cuando improvisas lo hacés sobre la forma del tema, que te contiene. Tocás el tema, lo mostrás, luego hacés un solo sobre esa secuencia de acordes, la relación de esos acordes y la melodía. Si vas a hacer un comentario sobre un tema se supone que va a ser eso. Trato de que haya una continuidad. Cuando escuchás Afternoon in Paris por John Lewis, el solo tiene unidad, están tocando una canción. Soy respetuoso de esos detalles, porque los disfruto cuando los escucho. 


- ¿Hay algo central en que la melodía sea clarísima?
- La melodía, en músicas populares como el Jazz, es siempre la hoja de ruta del tema. Si no tenés melodía no tenés nada. Soy muy dogmático con eso. En principio hay una melodía y luego una vestimenta, una textura para esa melodía. No disfruto escuchar músicas donde todo sucede alrededor de un groove, una línea del bajo o un riff. 


- En los temas que elegís para versionar, ya sea tangos clásicos como canciones de Fito Páez o Juan Manuel Serrat, ¿buscás la elegancia en la melodía? 
- Siempre. La elegancia es un parámetro que no tiene que ver con el estilo de música. No hay diferencia si estoy tocando Nada, Vida mía, Arrabal amargo, un tema mío o Round midnight. El encare, mi posición frente a lo que voy a tocar es siempre la misma: en principio flirtear, coquetear con el tema, ver qué es lo que me ofrece naturalmente. Antes de escribir un arreglo lo toco días, semanas. En algún momento se deja, empieza a mostrar algo y sigo esa luz. No lo violento. Entonces podés encontrar algo que no está dicho y que suena natural. Eso es elegante. 


Round passion


- ¿Cómo vinculás lo sensual y erótico con la música? 
- En principio mi idea es gustar. Estás queriendo seducir con lo que tocás. Estás tratando que del otro lado vibren con lo que estás haciendo. Eso es sensualidad, es erotismo. No me interesa que alguien me escuche con una actitud cabezona al principio, me interesa llegarle, emocionarlo, seducirlo. A partir de eso tendrá un interés posterior de analizar lo que toqué. Como cuando leo un libro, quiero que me atrape, después vemos. 


- ¿De tu música, hay algunas donde sientas que lográs una intensidad mayor?
- Me gusta tocar y escribir baladas. Tiene que ver con lo que más me gusta escuchar. Ahora grabamos un par que están buenísimas. Los músicos me dicen que me sale bien y la opinión de mis colegas para mí es muy importante. 


- ¿Sentís que hay algo que le hayas dado a la música?
- No. Creo que hay algo que la experiencia y la vida te enseña. No hay que tomarse tan en serio. Importante es un cirujano que opera a corazón abierto. Nosotros somos entretenedores, más allá de la pasión que pongamos. Hacemos algo que la gente consume en sus momentos de esparcimiento. Ya alcanza si alguien fue, te escuchó, pasó un buen momento, lo disfrutó, se sensibilizó y le sirvió para aflojarse.


- ¿Y qué te aportó la música?
- Todo, todo, me salvó. Me ha dado amigos, amigas, amores y un placer único. Viajé, me compré una casa, mantengo a mi familia. Y me relaciona con la gente en un momento en que están mejor dispuestos, vienen en estado Alfa. Eso es una gloria, un trabajo bendecido.


- Me gustó la frase que usás sobre no ver las cosas como si fuesen a ser de la misma forma siempre... 
- Porque sé que no. La vida me enseñó que las cosas cambian de la mañana a la noche. Perdí a mi viejo y a mi mujer a una edad en la que uno no los pierde. A los dos años de perder a mi mujer tuve otra hija con otra mujer. La vida cambia todo el tiempo. Ese movimiento tiene que estar reflejado en la música que hacés.


- Ese movimiento, ¿no es la propia música? 
- Sí, claro, no quedarte atado. El jazz es eso. No hay posibilidad de repetir, cada momento es único, lo tocado ya fue tocado. Porque las cosas van sucediendo, hay improvisación. Eso está vivo. 


- ¿Y en el Tango qué acontece?
- El problema son los tangueros. Cuando alguien decide que va a pasarse la vida tocando La cumparsita siempre igual, porque les da de comer o es lo que los turistas quieren escuchar, te perdés de mirar más allá. Yo no quiero tocar como Pugliese. Una cosa es tener a alguien de referente, como una plataforma de despegue para ser uno mismo, pero otra es estar buscando sonar como alguien que tocaba así hace cincuenta años. Tenés que hacer algo nuevo. Algo tuyo.

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