11.5.09

Arte Argentino


Nuevas voces salteñas


Salta se sabe tierra madre de los más grandes grupos vocales de nuestro folclore. Vivir su renovado circuito de peñas y escuchar hoy a sus jóvenes músicos puede dar más pistas para desentrañar el misterio de por qué es allí donde se cuecen estas virtudes armónicas aparentemente naturales.

Diego Oscar Ramos - Revista Rumbos - Febrero 09

     “Acá en Salta o sos cantante o te convertís en remisero”, dijo el hombre que conducía el remís en la calle Balcarce, el epicentro de la actual movida cultural y turística salteña desde media década. La humorada condensaba una realidad cultural y social de la Salta que ha sabido crecer y organizarse para recibir con habilidad el auge turístico internacional del Norte Argentino. Por eso en esas tres cuadras recicladas que arrancan estratégicamente frente a la estación donde parte el Tren a las Nubes, a la veintena de peñas la acompañan unas cuantas remiserías que trasportan a quienes llegan porque aquí se cuece buena música. Es que aquí donde se gestaron Los Chalchaleros, Dino Saluzzi, Juan Carlos Dávalos, Cuchi Leguizamón, Juan Manuel Castilla, Los Tucu Tucu y más recientemente Los Nocheros o El Chaqueño Palavecino, siguen apareciendo nuevas grandes voces, que desde niños nacen con gusto delicado por los arreglos vocales.


Reserva espiritual


   Para no simplificarlo todo en la mirada embriagada del recién llegado, hablamos con varias nuevas voces, aquellas que el destino bien nos fue presentando, entre vino tinto y empanadas de llama. “Uno lo lleva de cuna, es lo nuestro y es inagotable”, asegura Juan Rueda, fundador del grupo Amaneceres, quien rearmó recientemente la formación original de su proyecto nacido en 1997, nutriendo con un puñado de veinteañeros una experiencia que lo llevó por escenarios cordobeses, porteños, chilenos y bolivianos. “Ellos son la nueva sangre y llegaron justo cuando buscaba el nuevo color del grupo”, cuenta el hombre que estructura las armonías y le pasa la posta a sus jóvenes compañeros. Pablo Zabala tiene 24 años, es la segunda guitarra y tiene la voz grave del grupo. Dice que le gustan que los arreglos de su grupo sean bien folclóricos, “porque si te pasás un poco de rosca con la armonización suena denso, por eso cuando hacemos zambas o chacareras no las deformamos ni a palos”, aclara y muestra sus modelos en en su celular, donde tiene archivadas 500 canciones de hitos como Los cantores del alba, Los Chalchaleros y Los Fronterizos. “Acá en Salta hay boliches de toda la onda, pero ¿sabés cómo enganchamos con la guitarra?”, agrega con leve picardía y va directo a la fuente generadora del semillero vocal salteño: “Esto es parte del cuerpo, quizás no todos saben tocar la guitarra, pero la gran mayoría lo hace y todos cantan, algunos mejor que otros”. Facundo Burgos, 25 años y músico del grupo, completa: “Acá todos nacemos con la cultura de la guitarra, de estar en reuniones, donde después de comer, cantamos, ¿qué vamos a hacer?”. Zabala aprueba: “Es cierto, las guitarreadas son hermosas, aprendés una vida, hay gente muy sabia, acá le dicen los bohemios, tipos que andan en la noche”. No dice de ellos mucho más, pero puede sentirse que en esta misma peña andan unos cuantos y quizás hayan sido ellos quienes dicen que es en el Norte donde se guarda una suerte de reserva espiritual argentina. “Son cosas que se dicen, pero las otras provincias tienen sus cosas”, dice Facundo y Pablo agrega con euforia: “Estoy muy orgulloso de ser salteño, amo mi tono, mientras más gaucho más orgulloso, amo que las calles sean coloniales, aunque acá muchas personas renieguen de ser norteños, dicen que son negros, algunos salteños se creen menos que los otros, pero yo amo Salta”.


La bendición salteña 

Grupo Cantares



    Con el eco del amor a la tierra, los músicos de Cantares, otro de los grupos característicos de esta renovación del folclore salteño, dan su visión. “Salta tiene una bendición muy grande, sus muy buenas voces, que nos identifican como pueblo, cada vez están saliendo mejores cantores y una muy linda competencia que estimula a mejorar”, dice Carlos Palisa, 31 años, voz bajo y segunda guitarra del grupo nacido en 1998 y premiado en 2006 como Revelación Espectáculos Callejeros del Festival Nacional de Folclore. “Por haber tanta cantidad de buenos cantantes y de conjuntos ha sido el éxito de esta movida de peñas”, explica y se mueve a su infancia: “Acá cantar es un estilo de vida, en nuestras familias desde que éramos chiquitos se valoró el folclore, por eso una canción muy linda dice que en Salta en cada esquina hay un cantor y eso es verdad”. Atento, Rodrigo Marcelo Grabaruk, 29 años, primera voz del grupo, da su opinión. “¿Por que en Salta predomina este tipo de voz que te llega hasta el pecho, te retumba, te hace emocionar en un solo?”, se pregunta y responde: “Llegué a leer que tiene mucho que ver con la tierra, la altura, la comida y con los años las generaciones van mejorando, porque no se pierde con la juventud, a los chicos les gusta el folclore”. El tema estimula su reflexión: “He conocido cantores espectaculares en todo el país, pero ese plus salteño es por esa cuna de folclore, los changos nacen con esa voz, es inconciente, uno lo va mamando en las radios, en el tocadiscos, en el CD, con Los Chalchaleros, Los Tucu Tucu y los más nuevos, como Jorge Rojas”. Además de los artistas modelos, una clave es bien sensorial. “En las juntadas o asados se estima más que le presumas a una chiquita tocando la guitarra y cantando un temita, es más emotivo que ir a bailar”, dice y refuerza lo sensible: “Algunos hasta no tienen mucha voz, pero quien canta con el corazón lo trasmite”. Tomando el hilo propuesto, Emilio Gemio, 30 años y tercera voz del grupo, cuenta su historia. “Entré a cantar folclore a los trece años, porque me gustaba una chica que bailaba folclore, ahí aprendí a tocar la guitarra y comencé a cantar”, cuenta. Nacido en la vecina provincia de Jujuy, fue la pasión de su madre sanjuanina por Los Tucu Tucu la que dio una orientación especial a sus búsquedas musicales y lo llevó a integrar este grupo salteño, donde su número solista es una canción del grupo que más escuchó de chico. Como norteño de pura cepa responde entonces al rumor de los bohemios sobre la reserva espiritual del Norte: “Agradecido al que lo dice, creo que el alma es todo el país, pero Salta, Santiago, Jujuy, Tucumán, Catamarca, son lugares que siguen manteniendo sus cosas, una mejor enseñanza, un modelo mejor, que en otras provincias se ha perdido”. Habla entonces de tradiciones como las fiestas de la Pacha Mama, como ritos de unión y respeto por valores comunes: “La gente se pone de acuerdo en organizar la fiesta y mientras más le brinden a la tierra mas cosas recibirán”. Luego agradece a Dios por haberle dado el don del canto y deja sentir que todos ellos, por compromiso y entrega, seguramente recibirán de vuelta de algún modo toda la belleza que han sembrado con su música.


Muchachas y guitarras


“La gente de afuera nos dice que en el Norte se vive una experiencia cultural muy grande y eso nos hace sentir orgullosos, por lo que dicen y por lo que uno vive, se siente mucho y se mama mucho la tierra de uno acá”, cuenta Gustavo Siansi, primera voz y segunda guitarra de Los Serenateros de Salta, agrupación nacida hace tres años bajo la impronta de grupos clásicos como Los Chalchaleros, de quien Siansi es fanático desde bien pequeñito, además de íconos como Hernán Figueroa Reyes, Daniel Toro, Los cantores del alba, Los Fronterizos, a quienes recrean en peñas salteñas y conciertos en todo el país. Tal es el contacto con ese tipo de folclore clásico que hasta sus vestimentas, a diferencia de la mayoría de la movida actual que circula habitualmente por las peñas de Balcarce, guardan el blanco gauchesco y el poncho colorado típico de los queridos Chalchas. “Tengo 23 años y todos los muchachos del grupo rondan esa edad, la idea es experimentar una musicalidad nueva, pero con saborcito a antiguo, sin dejar lo que nos legaron los grandes maestros”, dirá con respeto la voz principal serenatera. “Salta es nuestra casa y no la vamos a dejar nunca, así nos tengamos que ir a otro lado, es hermoso y cada vez va a mejorar más”, asegura Marcos Maggi, primera guitarra y segunda voz del grupo, quien da con humor sus pistas sobre el misterio salteño. “Uno levanta la baldosa y sale un cantor, en cada guitarreada se arma un conjunto, eso es lógica aquí”, dice. Y muestra otro aspecto de la abundancia: “Hay que saber sobrellevarlo, muchos conjuntos nos ven como competencia y otros como compañeros de trabajo”. “La oportunidad está para todos, acá no hay gente que cante mal, gracias a Dios, cada uno tiene su identidad y puede llegar a ser alguien”, asegura firme Siansi y deja para el final la explicación sobre el el nombre del grupo. “Nació por las serenatas de antes, cuando llegaba un enamorado al balcón de una mujer, sacaba su guitarra y se ponía a cantar, si se prendían las luces entraban todos a tomarse alguito y se armaba una fiesta, si no prendían la luz, a cantarle a una mujer que nos haga caso”. “Nacimos pensando en las mujeres”, dice la primera guitarra. ¿Habrá en esto alguna clave de la magia vocal salteña?, pienso en voz alta y un viejo bohemio me responde: “La música es mujer. Y le gusta ser conquistada”.


Folclore melódico



Los Nocheros
     “Tenemos un oído estirado más hacia la música que hacen Los Nocheros, Mario Teruel es uno de los referentes, la onda va por ahí”, explicaría Facundo Burgos, músico de Amaneceres, siendo portavoz de una tendencia establecida ya en el circuito peñero, el de incorporar arreglos vocales y formas de la música melódica romántica al repertorio más netamente folclórico. Y eso se solidificó luego de Los Nocheros. Puede causar aún cierta polémica en los puristas, pero la tendencia está ya marcada. “Ellos son buenos, Dios los bendijo con esas voces y llegaron a ser lo máximo”, dice el miembro de Cantares Rodrigo Grabaruk y explica que además de escondidos, zambas, valsecitos, guainos y chacareras es fijo que hay que tocar melódicos. “La gente necesita eso, uno intenta enamorar y que la gente se enamore, la música llena el alma y uno paga una entrada para sentirse parte, para ser feliz”, sintetiza la voz de Cantares y Carlos Palisa, su registro grave, finaliza: “Los temas movidos llevan alegría a la gente, para que baile y cante, pero para mí lo melódico hace lucir un poco más a las voces”.

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