27.5.09

Daniel Pérez Acosta


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Herencia africana..

Desde Palermo Negro, su taller y sala de exposiciones, el artista plástico nacido en Uruguay desarrolla un arte con fuerte raíz en la tradición afro sudamericana. En plena expansión mundial de su trabajo, es parte también de Ciudadano de nuestro continente, flamante entidad que propugna la unidad real de los pueblos americanos....
Diego Oscar Ramos - Revista Uno Mismo - Sept. 08
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Algo primitivo y afectivo llama la atención en la vidriera de la galería, que no está apenas en la belleza estética de las imágenes expuestas, sino en el conjunto que forman con el mueble de madera que les da sostén. Ese rasgo de refinamiento pictórico con una rusticidad de carpintería popular ya estaba cuando hace seis años el uruguayo Daniel Pérez Acosta - autor del mobiliario y de los cuadros - creaba Palermo Negro en una zona donde ahora se genera una nueva región de galerías. Quien además de pasar rápido se haya tomado el tiempo de pararse a mirar sus imágenes y hablar con él, que allí tiene su taller, habrá tenido en su culto a la conversación calma y plena de historias de sus antepasados una continuidad con lo que se siente con su arte. Es que en sus elogiadas series de músicos de jazz, sus personajes elegantes de principios del siglo XX o sus enormes damas de mirada penetrante – que lo han convertido recientemente en artista de la galería Punto Arte de Barcelona y de compartir un cotizado espacio junto a pintores como Miró o Waldimar Las en la casa de subastas Lamas Bolano de Madrid – pueden verse las huellas de lo que vivió en una infancia donde la plástica, la música y el baile eran manifestaciones cotidianas.

Arte y tiempo

“Siento que en estos seis años la galería ha ido siempre creciendo, se estableció un espacio, que no existía en la zona cuando llegué y ahora los artistas hasta me consultan dónde instalarse”, cuenta sobre el presente Pérez Acosta, orgulloso de lo que se creó entre el local y las personas. “Ahora la gente se acostumbró y es hermoso lo que comentan de la vidriera, tienen orgullo de tener una galería de arte, porque las obras son parte de su paisaje, de su vida diaria, incluso ha entrado alguna vez un vecino que me pidió que cambiara un cuadro porque lo veía desde hacía diez días y quería ver expuesto alguno que estaba adentro, eso es hermosísimo”, dice y ofrece otra anécdota sobre estos vínculos: “Pasan albañiles que salen al mediodía a buscar sus alimentos, se limpian mucho sus zapatos, se sacan la gorra, me piden permiso para ver las obras y encuentran en los mobiliarios mucho parecido con el oficio de carpintero y redescubren su oficio, les manifiesto que hay arte en todos lados y que el asunto es poderlo ver”.
Todo puede percibirse si se observa con la dedicación precisa. “No se puede apreciar la belleza con tanta velocidad, con tanto apuro, y la lentitud está asociada a los oficios, a la disciplina, porque el arte tiene mucho de sacerdocio, de ritual, de llegar a tu taller, limpiarlo, poner tus objetos de uso diario en su lugar perfecto para trabajar, tenés que tomarte tu tiempo, concentrarte, juntar las manos y ver que tiene para entregarte el día”, reflexiona el plástico y lleva a los encuentros sus ideas sobre el tiempo. “Estoy convencido de que tenemos que desacelerarnos, recuperar los espacios de diálogo, los momentos de intercambio”, afirma.
Y ese espíritu lo recibió desde niño, cuando religiosamente había un momento dedicado a lo que él llama el relato, en singular. “Mi madre sacaba una caja de tabaco, de Cuba, viejísima, donde tenia fotografías, serian cuarenta, lo máximo que se podía tener en esa época, te las mostraba, iba relatando la historia de cada una de las personas y uno se los imaginaba correr o bailar, eran relatos de dos o tres horas, que escuchábamos en el piso, a veces comiendo tortafritas o pasteles con mate dulce”, recuerda el pintor, comenta que el tema de la esclavitud era inevitable y que en el lenguaje era común que se usaran palabras de origen africano. A esas reuniones venían tíos abuelos que llegaban de trabajar en el campo, a lo que retrata oralmente con sus grandes sombreros aludos, botas y una prédica constante de hacerse respetar y ser rebeldes a cualquier tipo de sometimiento. “Usted no puede estar bajo el yugo nunca”, le decía un tío, lo que hizo que en general a todos sus hermanos les haya costado tanto permanecer mucho tiempo en trabajos a nivel de dependencia. Pero también les instaló una firmeza que hoy Pérez Acosta ve muy viva en la manera en que establece cualquier tipo de acuerdo comercial con su obra.

Flores y carboncillos
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De aquellos tiempos quedan en él claras imágenes de ritos de limpieza espiritual de la casa familiar, con sahumerios en forma de grandes tachos, rezos, cánticos, tambores y otros pequeños gestos tributarios de la africanidad como echar sal al fuego para que no llegaran visitas indeseadas. Aún quedan dos de sus hermanos en esa antigua casa, donde se mantiene el oficio de cultivar flores y venderlas, como había ordenado su abuela. Y también cada semana les ofrecen sus ofrendas florales en el cementerio cercano a sus tíos abuelos y a todos los negros que padecieron la vida de esclavos. Y cuando viaja, esa casa es el lugar preciso para que acontezca el rito de oralidad e integración. “Mi hija y mis sobrinas siempre quieren que nos juntemos, para escuchar el relato y ver cómo bailamos, embromamos, hacemos teatro, como lo hacíamos a los diez años, tocamos percusión, cantamos mucho y recuperamos nuestro coro de cuatro hermanos”, cuenta con alegría en sus ojos. De niños sus padres habían destinado una habitación para que los hermanos cantaran y bailaran, era un lugar de creación, donde el cuerpo liberaba tensiones y también aprendía a servirse de la comicidad para hacer catarsis, como explica el artista, que también era estimulado entonces con sus hermanos a crear imágenes, usando lápices pequeños o carboncillos preparados con varillas de mimbre. Las imágenes que más disfrutaban eran figuras humanas, con amigos como modelos o mirando fotos de los diarios, que diseñaban en papel que conseguían en los almacenes o utilizando el que venía envolviendo el pan. Todo podía aprovecharse para que el impulso creativo se expandiera sin límites ni carencias materiales. Cuando hoy habla de ese tiempo asegura que hasta las figuras que no están llegan al recuerdo con alegría y humor, si hasta cuando se juntan con sus hermanos siguen imitando gestos de su madre que les causaban risa. “Nosotros no recordamos con ese dolor de los blancos, sentimos que la vieja está ahí riéndose con nosotros”.
Con su acerbo integrado a su presente, Pérez Acosta dice tener hoy una necesidad natural de investigar la cultura africana, lee mucho y hasta compró un mapa, con destinos ya marcados que quiere conocer: Benin y Senegal, la cuna de sus abuelos. Con posibilidades de viajar con una fundación europea para intercambiar visiones estéticas con artistas africanos, lo motiva vivir un presente donde la Argentina está aumentando su población afrodescendiente con nuevas migraciones que la están acercando a la riqueza mestiza de capitales culturales mundiales como Barcelona. “Están llegando muchos negros de Cuba, Colombia, Brasil, casi todos en la música, el teatro, la danza y eso le da otra tónica a la ciudad, otra vibración”, asegura con la sonrisa de quien sabe ver a tiempo un cambio positivo. Amante del simbolismo pictórico de artistas como William Blake, con esa capacidad de captar los niveles múltiples de sentido que hay en todo, vive con calma la expansión europea que están teniendo sus imágenes. Tan americanas como herederas de la sensibilidad africana, ellas tienen su propio mensaje para legar al mundo. Son parte del relato.


TRAYECTORIA

Nació en San José, Uruguay, donde se nutrió su imaginario visual afroamericano. Ganó el premio Senado de la República en Uruguay, expuso con menciones de Honor para la OEA y el Banco Interamericano de Desarrollo y es mundialmente reconocido por sus montajes con figuras de Jazz. Ha ilustrado diarios, libros y revistas. Su obra se puede ver en la Galería PALERMO NEGRO - Julián Álvarez 1724 - y en colecciones particulares de Argentina, Brasil Uruguay, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, Suiza y España. También puede accederse en Internet:

CIUDADANO AMERICANO


Como colaborador habitual del programa de radio Nuestro Continente, donde su creador José Palomino Cortez trabaja desde hace años en la difusión de la cultura de Latinoamérica, Pérez Acosta se ha integrado a una asociación sin fines de lucro nacida de la emisión de Radio Nacional. Así, también él tiene su carnet de Ciudadano de Nuestro Continente, que certifica su participación activa en reuniones donde su adoración por la cultura de la oralidad se ve fortificada en intercambios de ideas e historias con personas de diferentes nacionalidades y orígenes. Todas hermanadas en un anhelo de unificación continental. Junto a miembros creadores como Juan Palomino o José Narosky, el artista se dice entusiasmado en la posibilidad que brinda este espacio de recuperar el diálogo de cosas que nos pertenezcan. “Tener delante personas de otras latitudes, con otro clima, con otra historia, me fascina y ratifica mi identidad”, expresa Pérez Acosta y habla de su aporte: “Transmitiré desde mi oralidad mi historia, mi origen, mis costumbres, que inevitablemente tendrán que ver con lo afro latinoamericano”.

7 comentarios:

Myriam dijo...

gracias Por mostrarnos una parte del verdadero arte de Buenos Aires,
y que bueno contar con artistas como Peréz Acosta que le dan vida y cálidez a un barrio que se está transformando en algo muy comercial

Diego Oscar Ramos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

conoci a perez acosta , es realmente un tipo extraordinario y un artista en el cabal sentido de la palabra

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

muy bueno. me gustaria conocerlo. conoci su obra a traves de una amiga.
me parece que es muy sutil. finisima.

mariela camaño

dyp creatividad dijo...

El Espacio de arte Palermo Negro abre sus puertas el 13 de mayo a partir de las 20 horas, con las obras de Daniel Perez Acosta.
El artista expondrá entre sus cuadros, cien piezas de pequeño formato,dedicadas a la temática de jazz. Cada una de ellas se encuentra numerada con lo cual se podrá acceder , con el favor del azar, a la posibilidad de una obra de mayor formato, que ha elegido el pintor.
A lo largo de la apertura se exhibirá el Documental "Causas", dirigido por Claudio Posse y Juan Palomino, destacada filmación acerca de losnegros en Latinoamérica.
Contarán los presentes con Musicos en vivo,
especialmente invitados para la ocasión.
Los esperamos en : julian alvarez 1724 -- palermo viejo --buenos aires contacto : 155 6534 305 .
tallerperezacosta@yahoo.com.ar www.palermonegro.blogspot.com

Anónimo dijo...

conoci hace poco al negro perez acosta. es un tipo muy afable e inclinado a contar largas y muy amenas historias. en cuanto a su arte es de una sensibilidad exquisita un maestro de la linea y el color.

alejandro prieto