7.8.09

César Pavón


Foto: Diego Oscar Ramos


Acordeón en transe




Tocando por años en el subterráneo, Cesar Pavón financió un disco que ganó un premio de la UNESCO. Hoy toca profesionalmente y sigue llevando su música a espacios públicos.
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Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - Agosto 2009





En esta historia la identidad, la memoria, la tenacidad y la confianza se enlazan con la música, especialmente con una tradición que el acordeón trae desde su nacimiento con el generar ambientes festivos y aunar muchas comunidades, tanto europeas como las que se fueron generando aquí con las corrientes inmigratorias. Comencemos focalizando en el presente de un músico santafecino, nacido en Laguna Paiva, una localidad santafecina, en 1976. César Pavón es acordeonista, muchos pueden haberlo escuchado tocando música festiva con Babel Orquesta, un grupo en pleno ascenso creativo y en preparación de un nuevo disco. Otros quizás compraron su disco Un vagón de tango en algún subte, tocando con su trío El Vagón unos cuan tos tangos de Piazzolla que le hicieron recibir de la UNESCO un premio como mejor disco de música ciudadana. Y otros pueden conocerlo de fiestas privadas, contratado por gente que lo vio en los transportes públicos o espacios públicos como Plaza Francia, donde practicó por años una rutina de continuidad casi religiosa con la música, tocando semanalmente sea como sea que estuviese el tiempo o la generosidad de paseantes o turistas.
“Toco en la calle desde que llegué de Santa Fe, hace 13 años, vine también como artesano, pero acá descubrí que se podía vivir de la música en los lugares públicos”, cuenta Pavón y resalta que el subterráneo fue siempre para él una sala de concierto en movimiento, donde la cercanía de las personas lo hacía sentir en un intercambio tan potente que en el escenario estaban todos, músicos y espectadores, unidos en un impulso musical. “Antes iba todos los días, pero ahora que trabajo con diferentes bandas, que a mis 33 años ya me hice mi carrera, no quiero dejar al subte, voy una vez por semana, cuando antes tenía que ir todos los días para comer”, cuenta el acordeonista y resume lo que significó y significa este lugar: “me proporcionó todo, conocer a todos los músicos que conozco, a gente que me llama para fiestas, cumpleaños, casamientos, me sigo encontrando con colegas”. Entre los músicos que cuenta que se contactó a través de sus días de puro subte menciona a Gustavo Cordera, cantante de Bersuit Bergarabat, el dúo folclórico Coplanacu y acordeonistas ilustres como Raúl Barboza y el Chango Spasiuk.
Hoy él también es parte de lo que es una cofradía. “Pensaba que éramos pocos, pero somos muchos, hay hasta una peña de acordeonistas que se hace el cuarto domingo de cada mes, donde tocan casi todos viejos instrumentistas”, cuenta Pavón, quien comenzó a ser músico de la mano de sus mayores cuando era un niño. Su abuelo era parte de una Orquesta Típica y su padre heredó también la afición por la guitarra o el bajo. Mi primera escuela de música fue con ellos, a los 3 años ya presenciaba los ensayos de la orquesta y a los 9 mi abuelo me hacía agarrar el acordeón y me pasaba temas como Quitapenas, un pasodoble español, Quejas de Bandoneón o Bella Morena”. Muchos de esos temas, verdaderos clásicos de acordeonistas estrellas como Feliciano Brunelli, hoy los toca con Babel o cuando va a los geriátricos donde toca para personas que vivieron la época de esplendor del instrumento, donde cada fiesta tenía su orquesta en vivo. “Hace poco estuve en un asilo de la colectividad judía, toqué chamamé, klezmer, valses y temas de Brunelli, yo de un lado, los viejitos del otro, fue espectacular, todo el tiempo siento que puedo estar ayudando a despertar recuerdos”. Algunos le hacen comentarios, le piden canciones o apenas le sonríen, lo que vale un jornal entero. Quizás sólo se trate de eso, de establecer contacto, de poder comunicarse, sin que importe el tiempo, la edad o el origen cultural de las personas involucradas. Por eso es que, como dice Pavón, es importante prepararse y estudiar mucho, pero siempre para que la comunicación se haga presente. Por eso dice, mientras se prepara para el concierto del día, “hay que estar pendiente de la música, del trato con la gente, de seguir progresando y de proponerle cosas buenas a las personas”.


Más información: http://www.unvagon.com.ar/

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