3.9.09

Arte Digital


Del pincel al píxel
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En la era de la Comunicación el arte se genera más cerca del código binario que de los pigmentos de un taller. Aunque es presa de prejuicios tradicionalistas, la disciplina está creando un circuito paralelo en el mercado y ya aparece, según especialistas, hasta un Leonardo 2.0.


Diego Oscar Ramos - Concepto F - 2008

         
      Una de las primeras referencias que surgirán al ingresar el término Arte Digital al Google será la de Wikipedia, la enciclopedia virtual en la que confiaremos inicialmente, como para estar bien a tono con estos tiempos. Considerado entonces como una “disciplina creativa que comprende obras en las que se utilizan elementos digitales en el proceso de producción y/o en su exhibición”, pareciera que podríamos incluir hasta los dibujos más simples hechos hasta con el programa Paint del primer Windows, no todo es tan simple. Porque la enciclopedia colectiva de Internet también asegura que no incorpora en esta corriente a retoques menores de fotografías, escaneo de obras realizadas a mano o la creación básica de objetos geométricos en 3D. En realidad, el punto central del uso considerado artístico de estas tecnologías informáticas está dado en su logro efectivo de servir a “la expresión de sensaciones, ideas y búsquedas personales”. En esa relación suelen apoyarse algunas visiones tradicionalistas que, antes que arte, consideran como pericia técnica a estos procedimientos.




Lo cierto es que la discusión sobre la relación entre arte y tecnología tiene ya tanta tradición como los cuadros más clásicos de la historia del arte occidental, por lo que para despejar dudas teóricas sin abandonar la sensibilidad estética, pocos testimonios son tan ideales como el de Susana Pérez Tort, artista plástica argentina de formación clásica, con producción convencional y digital, además de ser una investigadora con amplia participación en eventos internacionales ligados al Arte Electrónico. “En todas las oportunidades he presentado conceptos sobre el tránsito del arte analógico al digital, el estatuto de veracidad de la imagen a partir de la aparición de lo digital y sobre el vínculo entre imagen digital y sociedad”, resume la artista antes de desgranar el tema. Dirá que estamos viviendo un giro inmenso en el campo del arte, donde un punto de transformación se da por la inmaterialidad de obras que nacen de un código binario descifrado por la computadora y creado sin contacto material con la imagen en su producción. “Es sólo apariencia vista en el monitor, no es física como el contacto del pintor con los pinceles y la tela”, explica y detalla que la virtualidad de este tipo de creaciones presentan grados muy distintos: “Se puede trabajar con un software creado por terceros, como pasa hasta ahora con mi obra, o bien crear el propio software para lo que se desea realizar, como un movimiento robótico o una interacción entre espectador y obra”.


Arte mediático


     Pérez Tort menciona al artista brasilero Eduardo Kac, premiado en certámenes de Arte Electrónico como el ARCO BEEP 2007, como uno de los artistas que sobresale por ser capaz de usar toda la oferta brindada por el universo electrónico. Agrega en su lista de destacados a la obra Faccsinum del francés Christophe Bruno o a la reciente Brain loop del italiano esloveno Davide Grassi, donde hace interactuar un casco de realidad virtual con el programa Google Earth para producir imágenes, como ejemplos extremos “para percibir cuán lejos estamos del caballete y la tela”. Y antes de que sigan las preguntas, recomienda buscar estas obras en Internet, para ver con los propios ojos un destino inmaterial del arte que, al menos por ahora, se halla lejos de su propio trabajo. “Mi obra se inicia con los medios tradicionales, impresa y presentada como el tradicional grabado, con una tirada de copias, impresas por medios digitales, o bien proyectándose en pantallas”, explica la artista rosarina y da pistas para rastrear un proceso estético técnico y social que habla mucho de cómo se van transformando nuestras formas de vida: “El arte ha girado mucho desde que un artista pintaba solo en su taller, o un grabador frente a su prensa o un escultor frente al barro, del taller giramos a una suerte de laboratorio de ideas y luego a un laboratorio de ingenierías para luego consolidar obras que se maridan con video, cine, fotografía, escultura, actuación en vivo e inclusión de robots”. En esta tendencia unificadora, perceptibles cotidianamente en el celular que incluye ya fotos y acceso a Internet, la figura misma del genio individual está mutando hacia la creación colectiva y se presentan nuevos puntos críticos. “En este momento en los grandes premios y festivales electrónicos asistimos a obras que como requieren de alta tecnología o ciencia dan como resultado obras que son más ingeniería que arte y se acercan más al juego electrónico que a la creación artística”, expresa sin caer en tecnofobia, ya que considera que “llegará el momento en que sean cada vez más los artistas formados en tecnología para que este fenómeno se revierta”.
En ese sentido, luego de acentuar que hasta el nombre de la Escuela Nacional de Bellas Artes acaba siendo anacrónico, está ocupada actualmente en una creación colectiva, una video instalación interactiva en base a La invención de Morel, el antiguo texto donde Adolfo Bioy Casares preanunciaba complejas tecnologías de virtualidad. Lo considera una verdadera apuesta, porque más allá de los premios que le ha traído su obra individual pasada, siente que hay un plus de sinceridad artística en estar alineada con el actual paradigma: la obra multimedia interactiva. “Este tipo de proyectos implica años de debate y de creación de medios electrónicos, filmación de video, edición, antes de llegar a los aspectos puramente artesanales de la manipulación de los instrumentos con los que se consolida la obra”, detalla y aporta sentidos contrastantes con los conceptos radicales – y seguramente superficiales – que catalogan al arte digital o electrónico como puro artificio técnico ajeno al alma humana. “Hay cierto desdén por la tecnología en sí misma, los apocalípticos sostienen que el medio electrónico y esta sociedad de la información es algo antinatural y ese es un prejuicio”, sentencia y comenta que muchos artistas tradicionales ningunean lo digital, como si los pinceles o las pinturas no fueran también instrumentos técnicos. Así, el mercado puede estar comenzando a incorporar las nuevas creaciones multimediáticas en una categoría híbrida llamada Nuevos Soportes, pero suele dejar a lo digital a certámenes específicos de imagen electrónica. En este contexto, Pérez Tort no se siente hermanada ni con los intransigentes tecnófilos ni con los tremendistas tecnófobos y pone en el centro del arte a la creación de sentido y se muestra sensible a lo que quiere hablarnos esta época: “Protagonizamos un nuevo sistema perceptivo abierto por el menú que ofrecen las nuevas tecnologías y será capacidad y don de cada artista el que este campo sin límites tenga sentido para el espectador, como lo ha tenido el arte a lo largo de su historia”.


Arte natural




“Como ha pasado cada vez que una nueva disciplina ha intentado sumarse al mundo del arte, la obra de arte digital es resistida por la mayoría que desconoce los procedimientos técnicos y suponen que se logran mágicamente con un click del mouse”, asegura Alicia D'Angelica, fotógrafa y artista digital formada bajo las influencias del nuevo paradigma, creadora de bellísimos fractales, gráficos generados por fórmulas matemáticas que repiten un patrón con variaciones, al ejemplo de lo que acontece en sistemas naturales de este tipo “presentes en los árboles, las nubes, los ríos, las costas, las montañas y nuestro sistema circulatorio”. Su aprendizaje autodidacta en técnicas de diseño la fue llevando desde sus primeras incursiones en los inicios de los ´90 hasta una actualidad donde ha logrado exponer sus creaciones no sólo en nuestro país sino en Cuba, Italia, Estados Unidos y Puerto Rico. Y todo a través de un arte que muchos califican como pura acción maquinal. “Si bien algunos efectos suelen lograrse de esta manera, está en el artista el ser honesto para no engañarse ni engañar con estos procedimientos básicos que, tarde o temprano, todos sabremos detectar”, dice segura, aclara que no suele retocar a sus fractales, haciéndole apenas ajustes de brillo o contraste sólo cuando lo cree necesario.




     “Los programas para diseño de fractales parten de fórmulas complejas y es el artista quien debe modificar los valores y las funciones para generar sus imágenes, los colores se aplican también en base a fórmulas y el resultado depende del manejo que haga de estas herramientas”, comenta la diseñadora y asegura que las matemáticas pueden generar mucha belleza. Reconoce también el riesgo presente de cierta estandarización de algunos adelantos técnicos que hasta pueden congelar la creatividad. Eso le aconteció con el advenimiento de  la comercialización vía Internet de numerosos objetos en 3D prediseñados y texturizados  preparados para el uso inmediato en la publicidad, el diseño de video games o la arquitectura. Los que ponen en crisis el concepto de autoría de algunos desarrollos de artistas digitales dedicados a esta rama del arte que sólo combinen elementos listos para usar. Su entusiasmo original se basó en su propósito, desde el inicio de su carrera, para “armar escenarios virtuales, colocar cada objeto en su lugar, aplicar una textura acorde, crear las luces correspondientes y determinar el ángulo más ventajoso para obtener una buena imagen final”. En cuanto a sus diseños en 3D, asegura que poseen una ardua postproducción, ya que "los renders suelen no ser perfectos y siempre es necesario retocar errores y corregir varios efectos indeseados".




      Mientras tanto, sigue estudiando programas, plugs inns y diferentes procedimientos para mantener la espontaneidad en las técnicas informatizadas y dice sentirse muy cómoda en esta categoría estética en la que nació como creadora y acepta que llevará aún un tiempo lograr la aceptación total:. Por eso, asegura:  “Debemos tener paciencia hasta que se den cuenta de que no desplazaremos a ninguna otra disciplina para tomar su lugar, sino que estamos apareciendo para sumarnos, porque la computadora, como los pinceles, cinceles o espátulas, es una herramienta más al servicio del arte, que pone en nuestras manos herramientas inéditas que amplían los límites y permiten lograr obras imposibles a través de los métodos tradicionales”.




Popes digitales




“Creo que el Leonardo del arte electrónico es Eduardo Kac, artista también del llamado arte transgénico y arte telemático", asegura Pérez Tort, destaca también a las obras interactivas de Antoní Muntadas y menciona como valiosos los tempranos aportes del argentino Gyula Kosice, “un artista visionario quien desde los años ´40 propone una estética que culminará con las expresiones electrónicas”.


LINKS
http://www.cgsociety.org/ (portal de arte digital)
http://www.artecg/ (artistas y noticias de arte y nuevas tecnologías)
www.uoc.edu/artnodes/esp  (revista especializada)

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