La
artista catalana busca la reunificación cultural de Oriente y Occidente, con
canciones místicas y eróticas que reactualizan la tradición mora y sefaradí del
mediterráneo europeo.
Diego Oscar Ramos - Estación
Tierra - 2005
La
cantante y narradora de Barcelona une en su música la riqueza cultural de las
tradiciones musulmanas, judías y cristianas, que en la antigüedad supieron
convivir en el mediterráneo ibérico. En discos como “Erótica Mística”, “Matria”
y “Nacer, renacer”, además de sus trabajos de narración y conciertos en
todo el mundo, la artista catalana, busca reinstaurar esa unión pacífica de las
culturas, con un arte que halla en el cuerpo los placeres más sagrados.
- ¿Qué le sucede a tu persona, a tu identidad y
sensaciones, al haberte entregado a la música de estas tres culturas?
-
Cuando estoy cantando tengo la sensación de que estoy haciendo lo que he venido
a hacer en esta vida, sobretodo cuando siento que la canción, los que la
escuchan y yo somos uno, que lo sagrado está puesto en movimiento, es la
comunión. Y en algunos momentos hay éxtasis, la sensación de que no estoy ahí
con mi personalidad sino fuera de ella, dejando pasar la emoción a través de mí
y los que escuchan también están ahí, conmoviéndose conmigo.
- Toda tu obra parece cantarle a lo femenino y lo sagrado,
en esa capacidad de la mujer dar vida y de sentir placer, de ser santa y
sensual, más aún, de llegar a lo sagrado a través de la sensualidad.
- La relación es de lo sagrado y nosotros , los hombres y mujeres
de este planeta, siempre las mujeres fuimos en un punto más místicas pero creo
que reconocer que lo divino está dentro de nosotros , o directamente , que
somos sagrados, es para todos. Yo quiero hablar sobre los seres humanos y su
condición divina. Claro que quizás tras siglos de patriarcado está bien reivindicar
que somos sagradas y eso no nos impide lo sensual, pero naturalmente, los
hombres también.
- ¿Crees que incorporar esta erótica mística a la vida puede
servir para lograr una convivencia pacífica y más plena entre las personas?
- Creo que la belleza, la cultura, la armonía, forman parte de ese
erotismo al que yo me refiero y sí, es antagónico al concepto de guerra y
confrontación, está cerca de la plenitud y la paz interior.
- Tu rescatas la convivencia pacífica de las tres culturas
en el medioevo mediterráneo. ¿Cuál sientes qué es el rol de la música para
reinstaurar en la actualidad esa convivencia?
- Sería muy significativo que todos los intelectuales con
inquietudes del resto de Europa y alrededores se acercaran a esta tierra en la
que un rey sabio fundó una escuela de traductores para estar al día de lo que
aquí se escribía en hebreo y árabe. El oscurantismo medieval llega con la
inquisición y el fin de la convivencia de las tres culturas, de todo eso
deberíamos aprender en el momento actual. La música pertenece a ese orden de
cosas, como la belleza, la bondad, que nos ponen en paz con nosotros mismos,
nos ponen en éxtasis, nos devuelven la alegría interior. Todo ese trabajo
interno para ser mejor persona lleva a la convivencia y la paz también con el
vecino, con tu madre, con el profe de tu hijo. Y así vamos ampliando el
círculo.
Lesya Starr danzando "Erotica Mystica", de Rosa Zaragoza.







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