"Buscar los orígenes, establecer
contactos y vincular”.
Considerado uno de los diseñadores de
vestimenta más creativos y emprendedores del país, ha llevado el saber
artesanal a los centros mundiales de la moda e hizo que cooperativistas del
conurbano exporten su propia ropa a Japón.
Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - Fotos: Gaspar Kunis
Se
siente que tiene allí uno de sus hogares. Es que en Casa Matriz,
una casona inmensa del barrio de la Recoleta donde tiene su sede su
empresa Tramando, Martín Churba, a quien suele
mencionárselo como uno de los diseñadores de indumentaria más creativos y
emprendedores de la Argentina, encontró un ámbito donde mostrar al mundo quién
es. En sus vidrieras y habitaciones, la casa muestra el impulso arrollador de
su poder de innovación. Y también su alma vinculante de lo más diverso, al
exhibir un lujoso auto intervenido con sus telas u objetos diseñados según
diseños de culturas indígenas argentinas. El ímpetu vinculante lo llevó a tejer
acciones conjuntas con tejedoras jujeñas o cooperativas de trabajadores del
gran Buenos Aires, al tiempo que hizo de Japón o Francia lugares habituales
donde generar cultura y negocios. Todos esos mundos se dejan ver en la casa, en
cuya escalera hacia el primer piso, ha impreso en sus paredes blanquísimas unos
poemas para armar. “El lugar se teje, dulce lenguaje, dos agujas, coser el
tiempo, el hogar se trama, cosiendo amor, tramar el placer, casa tramada”, se
lee al subir hacia el ámbito donde, en una enorme mesa rústica, el diseñador
trazará algunos sentidos sobre su historia.
- ¿Cuál es tu primer recuerdo de lo estético?
- Había un juguete favorito cuando era
chico, una estructura de cañas de plástico, con una tela encima donde se había
serigrafiado el dibujo de una casa. Hoy me sigue entusiasmando como cuando era
niño, por la idea de un material blando, que configura un espacio y que porta
una imagen virtual, que es parte de una fantasía. Después vivía rodeado de
telas, porque mi madre tenía una casa de confección de ropa para chicos, con
una mesa de corte muy grande donde me subían. Yo gateaba entre recortes, eran
todos colorcitos, como hojas de un libro. Además, mi padre tenía tapicería,
había un sótano lleno de almohadones de colores, donde iba a jugar.
- ¿Cuánto tiempo podías estar así
jugando con telas?
- Bastante, horas.
- ¿Y tenías otros juegos o eso
concentraba tu atención total?
- No, tenía otros juegos. Me
encantaba pintar, dibujar.
- ¿Había alguna figura que te gustara
representar, que se repitiera?
- (Piensa, de fondo se sienten los
pájaros que están en el fondo de la casa). En una época me gustaba dibujar a
Cristo en la cruz. Soy judío, pero me obsesioné, me parecía impresionante la
escena. En mi casa había muchos libros de Magritte y Dalí, los pintores
favoritos de mi mamá. Para un chico es muy fuerte, ves el expresionismo de
escenas que parecen fotos, muchas veces ligadas a tradiciones religiosas.
- ¿Cómo decidís volcarte a esta área
como trabajo y estudio?
- Inicio mi carrera con una especie de dualidad,
porque a los quince, estando en tercer año del secundario, me inscribo
simultáneamente en la carrera de Diseño e Ilustración y en la
escuela de Actuación de Agustín Alezzo. Hice dos años de Diseño y siete de
Actuación, ahí me definí por eso, cuando terminé la escuela de Alezzo hice
acrobacia, me formé en varios aspectos de las artes escénicas. Entonces entro a
trabajar en una estampería de un familiar mío, que tenía un taller artístico
textil, ahí me reencuentro con la cuestión gráfica, pero aplicada a las telas.
Ahí no pude parar, fue un antes y un después, empecé a trabajar con el material
textil. Y hace 20 años que no lo suelto.
En la historia de
magia textil, la que fue creciendo junto a su placer actoral, el comenzar a
trabajar en el taller de su tío León Churba, fue básico, porque luego de
cumplir su horario haciendo telas serigrafeadas por metro, se quedaba para
hacer sus diseños, en un tiempo que sentía como onírico, por como dialogaba con
colores y materias. Esos juegos continuaron, comenzó a exponer sus telas, se
vinculó con otros diseñadores y fue seleccionado en la Segunda Bienal
de Arte Joven de Buenos Aires, donde tuvo que optar entre colgar sus
telas o presentarlas en una pasarela. Responder la segunda opción marcaría
hasta hoy su rumbo. “Esa noche tuve un sueño casi iniciático, con ese desfile y
un camino de luz, me desperté con una felicidad plena”, cuenta Churba, que
ahí supo que combinar performances escénicas con diseño de ropa sería un signo
preciso de su accionar.
- ¿Cómo se dio la etapa entre plasmar
inicialmente tus ideas y el momento donde ya estás establecido en tu carrera?
- Primero hice Trosman Churba, donde
no pude poner las cosas como las quería, pero armé una propuesta que
tuvo un éxito fabuloso. Ahí me quedé construyendo, en un ascenso fuertísimo de
oportunidades. Fue una experiencia de mucho placer, disfrute y aprendizaje, al
descubrir que en la moda había una posibilidad fuerte de decir y proponer algo.
Luego de la experiencia de exportar, que fue una explosión genial, la relación
con mi ex socia termina y me pongo a pensar cómo quería mi proyecto.
Antes
que congelar sus ganas de cambio en el éxito comercial, con una marca que tuvo
fuertísimas conquistas empresariales y estéticas, quiso seguir solo, concretó
la separación, se tomó un mes de vacaciones en una casa en el Tigre y, no
exento de dudas y temores, diseñó la manera en que quería que fuese su trabajo.
Así nace Tramando, con el concepto de integración de disciplinas
diferentes y la moda como un espacio más de trabajo de la empresa, donde la
atención a aspectos sociales sería un eje importante. Tanto como haberse
decidido a alquilar el mismo la casona que su tío dejaba libre justo en ese
momento en que se gestaba su emprendimiento. Desde entonces, el sitio fue
inspirador para incubar el proyecto de darle al mercado algo nuevo, sin
asesores de negocios que lo guiaran, pero con la certeza de estar en el mejor
hogar para su marca. Desde allí es que fue conectándose con muchas búsquedas
estéticas ligadas a tradiciones de fuerte arraigo a lugares
concretos.
- En tus colecciones hay muchas
referencias a ejes culturales autóctonos, como ciertas tradiciones del Norte,
que las mostrás desde otros ángulos. ¿Cómo vas llegando a esas vinculaciones?
- En el fondo, uno está atravesado por
miles de cosas, uno va tirando y va llegando a quien quiere. Y desde ahí es ir
buscando los orígenes, establecer contactos, tener proyectos y vincular. En
esta idea de la visión de resignificar, genero una imagen nueva de algo. Lo que
me parece interesante como mensaje, es que la moda sea un canal de comunicación
y de transmisión de significación.
- ¿La moda puede trasmitir un mensaje
tan denso de sentidos como un libro?
- Absolutamente. Transmitir en el
sentido no de que alguien va a mirar esa prenda y pensar en ese libro o
entender lo que quiere decir, sino que cualquier elemento puede transformarse
desde lo profundo en una pieza de moda.
- Y esas piezas pueden tener una
vibración interna de mucha fuerza.
- Exacto. Pero no es mi objetivo ver
cómo llega, mi objetivo es dotarlas de poder. Después que hagan su propio
camino.
- Pareciera como traer al presente
cuestiones casi chamánicas, lo que puede generar una textura en una persona.
- Y vestirlo. El manto ceremonial, ¿no?
(Se queda rápidamente en silencio)
- Y en estos links que armás, puede
entrar hasta un cacique indígena...
- Ahí está el otro aspecto de Tramando.
Hace tres años que viajamos a Jujuy a hacer una experiencia con tejedores. Y no
están en Internet, hay que ir a su lugar a buscarlos y trabajar con ellos,
tomar esto como una experiencia inspiracional para hacer cosas para ellos y
para todos, para el Universo. Y ahí hay que moverse.
-¿Cómo se da en vos ese salto al
trabajo solidario por el cual se te conoce?
- Es que me atraviesan cuestiones
sociales. Y no hice un gran salto para hacer esto. Está muy cerca, si querés
hacer algo por la gente, hacés así (estira el brazo) y agarrás la mano a uno.
El salto lo dieron ellos.
Churba pertenecía
a la agrupación civil Poder Ciudadano, quienes lo ponían en
contacto constante con proyectos sociales y políticos, donde su capacidad de
diseño se apreciaba para asociarlo a campañas de distinto tipo. En ese circuito
de sus acciones, lo vino a ver La Cooperativa “La Juanita”, de La Matanza.
Entre sus actividades, tenían un taller de confección que querían reactivar. La
intervención de Churba fue ir conduciendo esas acciones, llegando a
la conclusión de que el mensaje a transmitir era el de la cultura del trabajo,
por lo que sintió que lo mejor que podían hacer era guardapolvos, la prenda más
simbólica de una gran mayoría de oficios. Jugando con metáforas de acciones
colectivas, comunales y unificadoras, los guardapolvos terminaron siendo
expuestos en el Fashion Week y luego vendidos en Japón, donde
su ropa ya había abierto el mercado. Lo que siguió fue quizás sí un salto
conceptual, porque lo que les trasmitió Churba a los
trabajadores fue la valorización de su propia capacidad creativa. “Me dijeron
que lo que más tengo para dar es mi capacidad de diseño y que eso es lo
que les brindé, mi manera”, cuenta con orgullo el diseñador, que le regaló
también maquinaria para que trabajaran. El gesto hizo que ellos siguieran
produciendo y hasta exportando a Japón. Ese ciclo, comenta el diseñador, se
completó cuando se contactó en Jujuy con tejedoras de la Red Puna,
con quienes fundó un proyecto laboral y formativo, donde generó el refinamiento
de algunos procedimientos y creó vínculos entre la producción artesanal y su
venta en mercados internacionales de alta costura.
- ¿Te sentís haciendo un trabajo
antropológico al hacer estos cruces entre lo arcaico y lo moderno,
entre América y Europa?
- Sí. Pero lo más antropológico que me
pasó fue llevar Santiago del Estero a Tokio. Me inspiré en Santiago para hacer
una colección, reproduje el suelo santiagueño y le puse trenzas a las
japonesas, como chinas de campo. La llevé a Mariana Baraj, que empezó a tocar
el bombo mientras estábamos preparando el suelo, todos nos sacamos los zapatos
y empezamos a bailar, haciendo la tierra, por tres horas. Trajimos la energía
del suelo santiagueño.
- ¿Después de vivir momentos tan
intensos, vas en búsqueda de más o sólo te dejás llevar?
- No quiero más momentos así. (Lo dice
con voz de exhausto), porque son maravillosos, pero cuando empieza a suceder
todo esto no pensás en otra cosa, sólo en esa energía maravillosa que te
empieza a envolver. Después de esa experiencia, imaginate volver, bajar de esa
historia. Igual nunca paro de hacer, pero estoy tratando de controlar y de
organizar.
- Volviendo a las metáforas de la casa,
es como si precisaras ubicar cada situación en una habitación determinada.
- Sí. (Enérgico). Tal vez con el tiempo
es ir decidiendo cuáles son esos momentos de conmoción que uno busca por
objetivos muy puntuales y en qué contextos los tenés que hacer. Me interesa
mucho encontrar la lógica de eso.
- ¿Podría hablarse de buscar la
regulación?
- Sí, de economía, regulación, madurez,
de no estar buscando todo el tiempo estar siempre arriba. (Hace ruidos de
respiración agitada, como éxtasis u orgasmo). Ahora entendí que Tramando tiene
que ser mi sponsor, me busqué un CIO que maneja la compañía, con una visión
alucinante del negocio. Fueron muchos años haciendo cosas como lo de Tokio,
pero llevando una casa encima de mi cabeza. Hoy quiero que lo intenso llegue,
pero con el cielo abierto.
- ¿Qué te entusiasma hoy?
- Que funcione la
estructura. Me parece un milagro. Quiero estar contento y ordenado.
Moda, teatro y magia
Martín Churba,
estético como signo de su andar, de bermudas negros y musculosa, parece gustar
de los contrastes y de las combinaciones inusuales. En esos juegos de los
sentidos, el diseñador tuvo una vida de actor, trabajando en la
película de Albertina Carri No quiero volver a casa, en
la obra Perlas quemadas del poeta Fernando Noy, además de
muchas otras obras de teatro donde diseñó el vestuario. “Soy yo en ambas
partes, no sé si se juntan o si se superponen en algún punto, sé que atrapan
profundamente”, dirá el creador de Tramando, sobre esas dos facetas
de su historia, las que, de todos modos, es justo decir que aplica en las
siempre efectivas performances que genera en los desfiles mainstream con
que presenta cada temporada sus diseños. Por eso se vuelve más interesante
conocer más de estos lazos.
- ¿Qué te dio la actuación?
- Me dio la comprensión de la
creatividad como un acto absolutamente empírico e inmaterial, porque crear un
personaje es crear una idea y que exista, porque lo actuás, sin que lo tengas
que tocar. Es una metáfora muy poderosa.
- ¿Encontrás parecidos entre encontrar
un personaje y diseñar moda?
- Sí, el relato. Para crear un
personaje o una colección de ropa siempre hay un relato, una historia que me
cuento, de la cual se desprenden las ideas. Hay un devenir, un anecdotario, una
invención, un afecto, un rechazo. Se da como una historia.
- ¿Hay relatos que a lo largo del
tiempo te atraigan más?
- (Piensa unos segundos, cuando regresa
vuelve con una voz muy firme, muy segura). Sí, me atraen mucho las historias de
la magia, desde Harry Potter hasta la estructura de la neurolingüística o las
historias mágicas más esotéricas. En el fondo, esas historias tienen que ver,
de nuevo, con la creatividad. Que algo que no existe empiece a existir a partir
de un hecho creativo es casi un acto de magia.
1970. Nace el
3 de octubre de 1970, en una familia con actividades ligadas al comercio e
industria textil.
1986. Mientras
promedia el secundario, comienza a estudiar diseño gráfico y teatro. Comienza a
trabajar en el área textil.
1991. Participa con sus
diseños en la Segunda Bienal de Arte Joven de Buenos Aires.
1998. Crea
junto a Jessica Trosman la exitosa marca de diseño de indumentaria Trosman-Churba.
Se destacan por originalidad y unicidad de sus prendas. Logran exportar a
países como Alemania, Japón e Inglaterra.
2001. Protagoniza
la película No quiero volver a casa, de Albertina Carri.
2002. Se separa
de Trosman y funda Tramando, uniendo venta al público, laboratorio
textil y diseño estratégico. Es premiado comoEmprendedor Endeavor.
2004. Exporta
a Estados Unidos y Japón, donde abre una tienda. Realiza trabajos y
exposiciones con una cooperativa de trabajadores
bonaerense.
2005. Trabaja
junto a la Red Puna, con tejedoras jujeñas, a quienes entrena en la
optimización de sus productos artesanales, un proyecto que une el arte con lo
social.
2007. Abre
una fábrica de ropa en Barracas.
2008. Recibe
el premio Konex a Empresarios PyME. Realiza una performance vanguardista, Tramando
Rompecabezas, donde deconstruye el mundo de la moda, auspiciado por el
British Council y junto a artistas ingleses.











3 comentarios:
ME PARECE MUY INTERESANTE Y EJEMPLAR LO DE MARTIN CHURBA PORQUE A VECES NO NOS DAMOS CUENTA DE LAS COSAS QUE TENEMOS AL LADO Y TODO LO QUE HAY POR HACER EL DISEÑO ES ALGO FANTASTICO PORQUE ES AHI DONDE UNO SE SUMERGE EN UN MUNDO CASI ENCANTADO, VIENDO ESTA PAGINA SIENTO QUE ESTA CARRERA ES FANTASTICA, ES UN ORGULLO TENER UNA DISEÑADOR ARGENTINO ASI
Una Nota muy interesante y realizada con mucha destreza periodística.
Si se me permite hacer una corrección, la directora del film es ALBERTINA CARRI (y no Agustina Carri, como se cita).
Y la visión de Martín como artista y como empresario es un ejemplo que podría servir de inspiración para los miembros de la clase empresaria argentina.
Gracias Leonardo por tu lectura tan atenta! Ya está corregido el nombre que detallaste. Muchas gracias!!
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