2.5.10

Experiencias interiores


 Sendero interno
    

La enfermera y educadora Graciela Busto, devota de Sai Baba, desanda los valores transformadores que surgen al silenciarnos de sonidos y pensamientos. 


Diego Oscar Ramos


      Todos sabemos de él o creemos saber, lo ubicamos en la ausencia de sonidos, solemos ofrecerle nuestro temor antes que nuestro respeto o lo asociamos con algo que hay que evitar. Es así el silencio, una especie de realidad que podemos percibir cuando muchas de las cosas que sí apreciamos desaparecen, como podría pasar si se corta el suministro de electricidad mientras escuchábamos nuestra música más especial. Pero escuchemos otra aproximación a su naturaleza: “El silencio es una forma de conocimiento, es, en cierto modo, una revelación. De ahí surge una manera nueva de ver el mundo, porque si uno mira realmente desde el silencio, las cosas se muestran en otra dimensión, se revelan, ante el ojo del que contempla, desprovistas del velo con que las cubren las palabras. Pensar algo acerca de una cosa mientras uno la mira es estar atento al pensamiento sobre la cosa, no a la cosa misma. Mirarla sin pensar es ver lo verdadero de esa cosa y también acceder a lo verdadero de uno cuando mira”, sostiene en La magia del silencio (editorial Deva´s) su autora, Graciela Busto, maestra y licenciada en Enfermería por la Universidad de Buenos Aires, quien recoge y difunde enseñanzas que recibiera de Sai Baba, a quien conoció en 1989 y con quien tuvo encuentros para ella muy marcantes en una serie prolongada de viajes a India.
        Vale aclarar que un aspecto valioso del libro de Busto está en que todo lo que profesa acerca de la función del acallar la mente, entendido como uno de los pasos en todo camino de trabajo sobre nuestra faceta espiritual, puede ser sumamente didáctico para quien tenga simpatía por el líder religioso hindú como para quien ni siquiera lo conoce o incluso lo rechace como figura portadora de algún tipo de santidad. El mérito del trabajo está en que el manuscrito en su totalidad se presenta como un homenaje afectivo a lo que todo maestro espiritual deja en su discípulo cuando lo estimula con amor incondicional y respeto absoluto. Desde ese vínculo que puede respirarse en las hendiduras de su escritura, es que son legadas a quienes se acerquen a su lectura, reflexiones sobre cómo el espacio silencioso puede ser fuente sanadora. Y aquí podrán sentirse tocados tanto quienes crean que puede ser una vía de recuperarse del distress de las exigencias desaforadas del mundo laboral, como para los que sientan que es probable una manera cercana y poderosa de resetear nuestra mente como lo hacemos nuestras computadoras. “En la época actual los desafíos cotidianos son cada vez más complejos, la exigencia por responder a ellos desestructura al hombre, lo fragmenta, lo desarmoniza”, expresa la autora, como prólogo a su fervorosa enunciación de la virtud de toda forma profunda de meditación como “medicina para el cuerpo, la mente y el espíritu, y una garantía de encontrarse centrado y de poseer salud”.
        Indagando en ideas expresadas por su guía espiritual, tamizadas por su propia experiencia y sensibilidad despierta, la educadora irá una y otra vez sobre los numerosos niveles que hacen a la práctica del voto de silencio. “Debes procurar que tu mente se vuelva silenciosa. Esto se logra dejando que la mente piense, sin poner atención en ninguna idea en particular, sin forzar nada. Si la mente piensa y no sigues el derrotero de ninguna idea, la mente seguirá pensando, pero tú tendrás la impresión de un crecientesilencio interior”, indica en el libro, tomando en la voz de Sai Baba un consejo para quien quiera iniciarse en estos conocimientos espirituales donde el hombre puede encontrar su maestro interno a través de la llave otorgada por técnicas precisas y continuadas. Elsilencio, como acceso a una mayor intensidad en la percepción de la vida, asegura Busto, puede llevar a quien comienza a practicarlo a una cotidianeidad con claras sensaciones de regocijo. E incluso encontrar un espacio habitual donde sentirse cuidado, a salvo de todos los estímulos, externos e internos, que nos desarmonicen. El silencio interior “te va ganando como una fuerza dulcemente magnética, como un hilo de seda que envuelve tus sentidos y los lleva hacia un centro más allá de la piel, más allá del latido o la respiración, todavía más hondo”, nos dice el maestro a través de las palabras de la discípula, quien ha escrito todos sus libros devocionales a través de una especie de conversación espiritual que en ella acontece. El propio Sai Baba, cuando la recibe junto a otros discípulos, le ha dado su visto aprobatorio a los textos de Busto, incluso diciéndole que en ella habitaban las dudas, pero no en él, cuando percibió en la devota argentina signos de que le costaba aún aceptar sus propias capacidades de ser un medio preciso para transmitir sus enseñanzas.   
    Cuando se aceptan todos los dones trascendentes que portamos como seres humanos, los estados ampliados de conciencia que abrió la práctica del silencio, acontecen donde sea. “Pueden estar haciendo un trámite ante una ventanilla y en medio de una frase se abre la conciencia y están allí, en el lugar del adentro de sí mismos que saben que está del todo a salvo”, se cuenta en La magia delsilencio, libro que, mejor que convertirse en manual práctico de autoayuda, genera atracción para tomar o profundizar caminos de búsqueda existencial, sea cual sea el que llame a la puerta de cada lector y sabiendo que pocas veces es por voluntad racional que surgen las vías de explorar las aguas profundas donde cuerpo y alma se comunican. Por eso, cuando el sentido habitual nos dice que el silencio es algo para ser evitado, el maestro, con las palabras transmitidas a su discípula, nos señala otra posibilidad de apreciarlo y vivirlo: “Tómalo como ocasión de luz y deleite, de salud y alegría, y también de gozosa preparación para el disfrute de la melodía universal que pulsa en cada acontecer bajo la divina batuta del Creador”.

Salud

       Según la autora, con amplia experiencia en el área de la Salud, la práctica del silencio incorporado progresivamente en la vida cotidiana y aplicado con disciplina en el camino espiritual, proporciona benéficos influjos al sistema nervioso central, el aparato psíquico y el sistema endócrino, haciendo que disminuyan las hormonas generadoras de distress y estimulando la secreción de endorfinas. Además, uniendo salud y mirada espiritualista, asegura que dos cosas, como le indicó su maestro, incrementan la energía total del organismo, al aprender a respirar y el aprender a callar. Así lo expresó el líder espiritual según la transmisión de Busto: “Calla y respira. Respira y calla. Tu energía se multiplicará”.

Autora

       Graciela Busto es argentina, licenciada en Enfermería y docente a nivel universitario en esta área de la salud. Conoció a Sai Baba en 1989, luego de haber transitado diversos caminos de la búsqueda espiritual. Realizó una docena de viajes a la India, donde tuvo encuentros con el líder espiritual en sus estadías en el Ashram ubicado en la ciudad de Puttaparthi, donde recibió preparación para el voto de silencio, una práctica milenaria por siglos limitada sólo a los iniciados y actualmente recomendada como ejercicio cotidiano para incorporar mayor bienestar a la vida. En su recorrido como devota, Busto sintió pronto el llamado del testimonio escrito, que trajo ya, previamente al actual, libros como Swammi, un camino de amor, Cuando el maestro llama, Sai Baba el Señor y Baba está aquí.Todos bendecidos por el maestro hindú. 

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