21.4.10

Luis Alberto Spinetta

El sonido 
primigenio

Documentos sonoros



Diego Oscar Ramos    

En el invierno de 1990, Luis Alberto Spinetta aprovechó un ciclo de clínicas musicales dictados por músicos de la cultura rock argentina, no para hablar de su trayectoria o contar detalles de sus grabaciones que pudieran servirle a un auditorio en su mayoría músicos, sino para exponer una temática poco habitual en estos encuentros: partir del instante donde el hombre ancestral tuvo su primer contacto con la materia sonora, donde la sorpresa frente a la magia de la naturaleza fue el primer paso para la creación musical.  "La verdadera maravilla sonora está en la vida antes que en cualquier música organizada y compuesta por el hombre"; así podría condensarse el mensaje esencial de la Clínica de Poesía Musical que diera un artista argentino que desde siempre le brindara a la música su propia naturaleza generosa en exploración sensible y con una actitud de constante sorpresa ante la poética vastedad del mundo.


13.4.10

La Bomba de Tiempo


Serena euforia
Al frente de La Bomba de Tiempo, seleccionado de grandes percusionistas, Santiago Vázquez generó un ritual masivo que une a miles de personas a través del baile. 



Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - marzo 2008



     Santiago Vázquez es uno de los músicos más creativos y emprendedores de la última década en la música popular argentina. Su concierto semanal con La Bomba de Tiempo, un grupo donde unió hace ya dos años a lo más destacados percusionistas de la ciudad para generar una música vital e improvisada, nos dio a los porteños una verdadera fiesta percusiva semanal. Y sumó a la ciudad una calidad rítmica propia de las capitales mundiales de la percusión, con una continuidad de trabajo investigativo en vivo, al que cada semana se agregan invitados de todo tipo de vertientes musicales. Todos parecen querer tocar al son del grupo dirigido por Vázquez – que también va haciendo rotar la batuta a otros miembros del grupo -  con un preciso lenguaje corporal de señales que inventó inspirado por el trabajo del norteamericano Butch Morris.
     Vásquez ya había guiado la experimentación sonora de otro seleccionado, el Colectivo Estereofónico y con su propio grupo Puente Celeste – junto a talentos como Edgardo Cardozo o Marcelo Moguilevsky - le devolvió sorpresa al folclore argentino. Ese mismo elemento estuvo en su más reciente disco solista, Mbyra y pampa, enteramente grabado con un instrumento religioso africano en ambientes como iglesias o a la vera de un río. Todo en Santiago Vásquez parece pendular entre la euforia y la serenidad, con una intensidad que ya tendría a sus ocho años, cuando lograba que sus amigos fuesen público de sus habituales shows de percusión con objetos caseros. Ese ímpetu lo condujo en una carrera como baterista, percusionista, director musical o productor de músicos como Dino Saluzzi, Luis Salinas, Pedro Aznar, Néstor Marconi, Roberto Goyeneche o Lito Vitale, antes de darle tiempo total a sus agrupaciones, destacadas por improvisar y componer en tiempo real. Su clave de encuentro musical, asegura, es muy simple: saber escuchar y estar atento para traducir lo que la música está queriendo decir.

Trance colectivo



     “Más allá de que musicalmente la forma en que trabajamos quizás sea nueva para este tipo de grupos, lo que se genera en el espacio no es tan nuevo, aunque sí es algo que faltaba acá en Buenos Aires, que un grupo de tambores de la posibilidad de que la gente pueda venir, conectarse con el ritmo, bailar y ser feliz”, comenta el músico casi una hora después del final de un concierto de La Bomba de Tiempo. Habla con pausa, busca las ideas que quiere expresar tratando de que la mente no lo saque del lugar que le dan las dos horas de pura música. “Cuando terminamos quedo en un estado de vacío muy lindo, que me gusta respetar, para no llenarlo de muchas cosas, hasta que va bajando, decantándose lo que pasó durante la noche, a todos nos pasa un poco eso, al principio nadie podía dormir después de los conciertos, ahora hemos ido aprendiendo a manejar la energía que se genera, para que la podamos compatibilizar con el resto de nuestra vida”, explica en pleno segundo aniversario desde que ensayaron juntos por primera vez, unidos en una aventura sin red en la que crearon al poco tiempo un ritual de encuentro eminentemente corporal.
     “Es necesario para un grupo de gente tener un momento de comunión con la música, que es abstracta, sin ideología, algo previo a nuestra conciencia y a nuestra razón, por eso me parece importante tener dónde hacer eso”, comenta el director y aclara que puede ser que en las discos se den fenómenos similares de trance rítmico, pero una diferencia que ve es la variedad de grupos humanos que bailan en sus conciertos. Y parte de esa variedad social y hasta de edades tiene vínculos con una libertad expresiva que se estimula desde arriba del escenario. “Intentamos tocar todo lo que nos viene sin descartar nada, sin prejuzgar las sugerencias que cada uno tenga, simplemente dejamos que afloren y en ese sentido se vuelve una música para cualquiera”, dice Vázquez, quien puede no ver a la gente mientras dirige la improvisación, pero siente los aportes del público en la composición en tiempo real: “La gente se siente, con sus pasos, con los murmullos, hay una energía que va cambiando y eso uno lo toma como un músico más, algo está sucediendo y lo tenés en cuenta en la improvisación”, precisa.  

Sonidos sagrados 

     “Cada día y cada momento tiene su magia, si uno conecta con eso, es todo, pero si uno no conecta se queda deseando alguna otra cosa que no está ahí”, comenta Vázquez y dice que esto lo puede vivir en cada concierto donde se improvisa: “a veces estoy dirigiendo y no logro concretar lo que tenía en mente, por eso lo mejor es entregarse a lo que está sonando, con todos los sentidos lo más alerta posible para reaccionar rápido”. Ese nivel de atención a lo que quiere ser dicho fue base del disco Mbyra y pampa, donde grabó músicas nacidas de improvisaciones con un instrumento africano de uso ritual y apenas lo matizó con leves aportes de percusión argentina, trazando un puente entre culturas donde lo más intenso estuvo en el propio proceso creador. “La mbyra es como un trance, tiene poder de conexión con el mundo de lo espiritual, dicen que se usa desde hace más de mil años para tocarles a los espíritus shonas y conectarse con esas energías”.  Grabado en un monasterio de Gándara que ya había utilizado por su acústica para otros proyectos, el contexto tuvo especial incidencia en conectarlo con una vivencia de la música como cura, en parte por la creencia afro en las virtudes sanadores del instrumento hasta en sus propias vivencias: “esta música tiene algo que hace bien, puede conectar cosas aparentemente rotas, como la vida y la muerte, no en un sentido espiritista, sino simplemente de los espíritus que viven en uno, de gente que ya no está, ayuda a integrar esas dos partes”, comparte. Esa ruta íntima lo hizo terminar las sesiones en una capilla de Córdoba y en una isla del Tigre, para conectar con “lo que para cada uno es lo espiritual”, como dice para expandir a planos generales una dimensión que puede tener nombres e imágenes diferentes para cada persona.
     Si lo que más parece haber logrado con su arte haya sido lograr enlazar lo diverso en ritos de unión, que dejan su aura un buen rato en el aire del Konex, ya a dos años del inicio. “Lo principal de la música para mí es la conexión, poder escuchar y dejar de dividir”, resume el director del seleccionado. Habla de ellos y de sí mismo como personas que se respetan, admiran y aprenden unos de los otros, funcionando con una energía grupal muy fuerte y sostenible. Sin escuchar sus palabras, pero esperándolo para festejar el cumpleaños colectivo, esa conexión se percibe en los músicos. Todos se ven contentos, en un lugar entre relajado y eufórico. Como la música que hacen y los une.  


Crónica del concierto por el 3er. Aniversario

12.4.10

Ramiro Musotto

Hijo Natural


A menos de un año de su partida y en el mismo instante en que una ceremonia religiosa sincrética lo está despidiendo con fe y alegría en Río de Janeiro, vaya aquí la publicación de la primera entrevista que le hiciera a Ramiro Musotto, en la etapa en que presentaba en la Argentina su disco Sudaka. 



Fotos: Marcos Hermes


Diego Oscar Ramos - Inrockuptibles - Abril 2005


Radicado en Brasil, el músico argentino es uno de los percusionistas y programadores con más participación en la MPB de los últimos años. Trabajó con brasileros como Caetano Veloso, Gilberto Gil, Gal Costa, Marisa Monte, Lulu Santos, Maria Bethania, Martinho da Vila, Adriana Calcanhotto, Os Paralamas, Sergio Mendes, Titãs, Daniela Mercury, Zeca Baleiro, Lucas Santana y argentinos como Fernando Samalea y Diego Frenkel. En Sudaka, su primera experiencia solista, hace lo que más disfruta y mejor le sale: trazar con su música puentes entre mundos diversos que conviven en nuestro continente: la africanidad, las tradiciones indígenas y hasta personajes urbanos como un botellero de su Bahía Blanca natal, convertido vía sampler en pregonero dance de una Sudamérica que transforma limitaciones en riqueza cultural. 


Sin fronteras 
     
La identidad puede buscarse con juego, con placer de niño que junta objetos para transformarlos en otra cosa, nueva, diferente, que lo hace sentir bien, creador y creado por eso que nace de lo disperso. La materia que moldea con soltura desde hace más de 20 años Ramiro Musotto son las matrices rítmicas, con preponderancia de la cultura afrobrasileña, donde se consolidó su formación musical desde que decidió vivir a los 18 años en ese Brasil que le regalaba ritmos en todos sus rincones. Ya sea Río, su amada Bahía o el nordeste más extremo. Por eso, después de haber trabajado programando ritmos, tocando todo tipo de instrumentos percusivos y produciendo músicas para el espectro más rico de la música popular brasilera, sintió necesidad de hacer su propio disco, un entramado sonoro que usa las posibilidades técnicas y tímbricas de la electrónica sin perder de vista la riqueza musical de una Sudamérica con raíces indígenas y africanas ni dejar de lado las caras urbanas que nos hacen ser quienes somos. Por eso, aunque pueda ser incluido en cierta cultura dance actual, ya desde el nombre el disco tiene un planteo político no tan habitual: “Sudaka es una palabra que siempre me fascinó, porque une Sudamérica, Brasil y Argentina, lo que yo soy, un resultado de esta mezcla y da una identidad al casi perdido sueño, ¿utópico?, de la unidad sudamericana, aquella de Bolívar y San Martín”.
     En tiempos de Mercosom, como llamó el gran Hermeto Pascoal a esa virtud de la música necesaria por estas tierras para borrar las fronteras con más verdad e inmediatez que los  acuerdos económicos, la música de Musotto ayuda a asumir la complejidad de ser sudamericanos, sabiendo tanto de las carencias materiales que vive gran parte de la población como de la enorme riqueza simbólica de nuestras tradiciones, más aún cuando saben unir la música con la religiosidad, como pasa naturalmente en el Brasil afroindígena que el disco revaloriza en el uso respetuoso de grabaciones de cánticos rituales. “Estoy totalmente fascinado por la música religiosa afrobrasileña y la de carácter ritualístico religioso en general – explica Musotto -, la religión afroamericana me parece la más interesante, su mitología es hermosa, su relación con la naturaleza, la no-noción del pecado, su sexualidad, su relación con los antepasados, con sus muertos y por sobre todo su música, su percusión y sus cantos me llaman, me atraen sobremanera y siempre intento entender su significado y respetarlos lo máximo que pueda”. Esa búsqueda de respeto incluyó no pensar en el tiempo para lograr la autorización de todos los samplers, lo que incluyó varias reuniones con la madre del cineasta Glauber Rocha, el prócer del Cinema Novo homenajeado en uno de los tracks más logrados, Antonio das mortes, donde usa grabaciones del film Deus e o diabo na terra do sol. Y otras tantos encuentros con indígenas xavantes: “después de varias negociaciones, siempre abiertas y fraternas, con miembros de la tribu que residían en Sao Paulo, me dijeron que los jefes en la tribu habían aprobado la mezcla que había hecho y les parecía muy linda. Cuando les pregunté el significado de lo que había sampleado me dijeron que nunca podría saber lo que dice la letra, pero que me despreocupara, porque lo que había hecho estaba bien. Por eso si utilizás un sampler que tiene un significado definido para una determinada cultura y lo reciclás en una nueva música, respetando su esencia y originalidad, ya estás aportando algo nuevo y ayudando a que esta cultura no se muera”.
  En una estética reiterada del trance como zona de unión de cánticos recuperados de viejos discos, atabaques propios del candomblé o las programaciones de máquinas de ritmos, la nueva música sudamericana que diseña Musotto quiere unir la pista de danza con el terreiro, en un sincretismo constante, natural y festivo donde las distintas tribus se extienden y funden, recibiendo de presente nuevos ropajes para músicas que continúan su recorrido. “Siempre fui fascinado por la música primitiva o folclórica, la música sin dueño, transformada y mejorada de generación en generación donde cada uno aporta lo suyo y se va codificando, purificando, a lo largo de los años y a veces siglos. Paradójicamente, mi encuentro con la batería electrónica, las drum machines, que surgieron a fines de los 80 fue fulminante; enseguida me dije: esto fue hecho para mi, un aparatito con el cual podés simular varios instrumentos de percusión tocando juntos y ver cómo se entretejen los complejos ritmos que venía estudiando. Siempre para mí lo orgánico, lo humano, lo no digital, estuvo muy ligado e íntimamente relacionado con lo digital, lo programado, lo electrónico, este es el camino que me interesa, juntar mundos diferentes y hacer parecer que sea un mundo solo”.


Compartir belleza


“Las cosas que sampleo y uso en mi disco y mi show son cosas de las que me enamoro, las guardo y dejo en remojo, hasta que me viene una idea de lo que hacer con ellas; son cosas que cuido como joyas, como cosas en extinción, están tal vez olvidadas o desapercibidas y me parece una pena que sea así”, dice Musotto, gustoso de unir mundos, de poner en tiempo presente todo lo que pueda ser valioso de compartir: “me gusta reciclar, buscar en el tacho de basura musical donde se pone lo que ya pasó de moda, lo que no sirve, tiene quizás algo que ver con el pop art y la idea de llamar la atención de cosas aparentemente no bellas y hacer que parezcan o sean bellas, intentar otro modo de ver las cosas, de percibir lo que nos rodea”.

Esa tarea de embellecimiento y puesta en observación novedosa la practica con audacia en Botellero, el tema que más comentarios ha despertado hasta ahora, donde el pregón típico de un tradicional reciclador de Bahía Blanca en su carro se convierte en un mantra danzable: “Muchas veces acá en Brasil se dan cuenta de lo que es, hay cosas parecidas, le dicen garrafeiro en algunos lados y ferrovelho en otros; los comentarios son que les suena familiar, que cuando eran chicos escuchaban cantos o pregones así pero hoy no más, hay algo de universal en el canto y hasta amigos de USA habían escuchado cosas muy similares en sus ciudades”.

Esa virtud de coleccionista afectivo lo emparenta con muchos de los artistas con que ha trabajado, como Caetano Veloso o Marisa Monte, talentosos a la hora de rescatar del pasado canciones o sonoridades aparentemente perdidas y en hacer que todo lo que hagan suene actual, virtud que en muchos casos han realizado contando con la ayuda de Musotto como productor, percusionista o programador, como pasó en discos como Livro Tropicalia II de Veloso, Memorias, crónicas e declaracoes de amor de Marisa, Liga lá de Lulú Santos o Maritmo de Adriana Calcanhotto, por mencionar sólo algunos de los discos donde este argentino ha sabido ser profeta en una tierra que también es suya. Tanto como los sonidos y artistas que lo han formado, los que ha sabido devorar con ese mismo respeto y devoción antropófaga que tuvieron en los sesenta los tropicalistas para mezclar, con mayor o menor suerte artística, los sonidos clásicos de la bossa con las corrientes más modernas de la industria cultural musical internacional. Reconociéndose en la familia de músicos como Lenine, Carlinhos Brown, Zeca Baleiro, Chico Cesar, Chico Science, Paulinho Moska, Daniela Mercury, Marisa Monte, Lucas Santana, Mylene, o Adriana Maciel, “todos hijos de la Tropicália”, según Musotto, a quien sólo su acento genera a veces comentarios sobre su lugar de origen, porque, como asegura, “los brasileños se enorgullecen de que quieran aprender su cultura y son muy abiertos a todo tipo de participación y colaboración  artística”.



 

10.4.10

Pequeñas huellas


Hijos de la música

La fundación internacional Pequeñas Huellas trabaja, a través de una orquesta infantil, para garantizar los derechos de los niños. Este año tocaron en Buenos Aires y fueron parte esencial del cierre de la Marcha Mundial por la Paz en Mendoza.  


Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - Abril 2010

      Quienes hayan estado en las presentaciones que la Orquesta Pequeñas Huellas dio en la Argentina entre diciembre y enero pasados, seguramente hayan quedado impactados por una música bellísima, pero más aún por su gesta para lograr la paz mundial y el cumplimiento de los derechos de los chicos. Es que en los recitales que dan por el mundo, esta orquesta de niños con base en la ciudad italiana de Torino, interpreta música barroca americana y concientizan sobre los derechos básicos de los más chicos.
                Pequeñas Huellas favorece la interactividad entre niños del mundo entero implicándoles en acontecimientos musicales y funda una orquesta internacional de jóvenes músicos que, en giras mundiales va asociando conciertos y difusión didáctica de la música, para llamar la atención de los Gobiernos de los distintos países y garantizar los derechos de los niños en todas las partes del mundo”, explica la cellista italiana Sabina Collona Pretti, fundadora de esta asociación italiana, cuya gestación se dio en Cuba, cuando un concierto compartido entre casi un centenar de chicos italianos y cubanos se reveló a la fundadora la posibilidad de combinar la energía de los niños con la de la música para dejar impresa en las personas la sensación plenamente posible de la convivencia pacífica entre las personas.

                “El niño en todas sus manifestaciones es natural, no tiene las barreras que ponemos nosotros, adultos, hasta los 17 o 18 años no las tienen y es fácil que la música salga del corazón y del alma, por lo que el mensaje es más trascendente. Cuando se juntan los niños en un concierto siento que la Tierra se ilumina, ningún lugar queda igual después de que pasa Pequeñas Huellas”, asegura Colonna Pretti. Reconocida cellista y especialista en música antigua, ya viajaba por el mundo dando conciertos y clases de instrumentos típicos del período barroco, cuando en 2003 participa en Cuba, uno de los países donde trabajaba como docente, de un concierto donde se unían niños europeos y americanos. Lo que sintió esa noche fue como un llamado de la vida para mostrarle cómo trabajar por transmitir valores transformadores, cumpliendo una voluntad que de niña, confiesa, tenía por hacer del mundo un lugar mejor. Fue llegar de vuelta a Italia desde Cuba, cuando de inmediato comenzó a crear una fundación que tuviera alcance universal, para realizar conciertos itinerantes de una orquesta formada por niños. La fórmula sanadora de la cualquier intolerancia, sintió, era transmitir a los distintos públicos una emoción primordial, donde los niños y su música generaran una corriente de hermandad. “El nombre es un homenaje a Cuba, por eso lo pusimos en español, reconocimos el lugar de nacimiento del proyecto como parte de su identidad, ya que la historia es el fundamento para el presente”, comenta la cellista, quien desde el inicio de la asociación, solventó siempre los movimientos de la orquesta a través de créditos bancarios que siempre ha logrado cubrir con parte de las recaudaciones de los conciertos, un detalle que da cuenta de cómo la providencia aporta lo necesario cuando algo debe ser realizado. Con esa seguridad trazó los objetivos fundantes: “Pequeñas Huellas unirá a niños y chicos de diferente edad y nacionalidad, divulgará a través de la música la cultura de la paz. La vida de cada miembro será la vida del grupo y representará junto a la música uno de los puntos fundamentales del proyecto. Pequeñas Huellas hará conocer modos diferentes de vida además del occidental, para que la cultura de la diferencia se convierta en tolerancia”.

Derechos infantiles

       Con satisfacción evidente, la fundadora de la asociación, cuenta que una de sus hijas, también música, la que hoy dirige la orquesta con apenas 16 años, fue quien aportó la inspiración para que naciera Pequeñas Huellas. Fue en el segundo concierto que realizaron en Cuba, en 2005, cuando con apenas once años, le pidió decir en público unas palabras. “Hizo un discurso político, dijo que la oportunidad que habían tenido de encontrarse chicos de culturas diferentes habría una ventana en el mundo, que era urgente forjar una cadena de niños, para que se conocieran de pequeños, antes de ser adultos con prejuicios y conocimiento de diferencias que un niño no conoce, para lo que necesitaban de la ayuda de los adultos, sobre todo de artistas que los ayudaran a dar la vuelta por el mundo y de los jefes de Estado de los países”, cuenta Sabina y asegura que crió a sus hijos con gran libertad, criándolas entre partituras e instrumentos. 
                Hoy, que la asociación es una realidad tangible, viaja y hace música con ellas, compartiendo itinerarios que implican un crecimiento personal basado en la convivencia y el aprendizaje, con todos los chicos de la orquesta y con aquellos de cada ciudad donde llegan para conocerse e interpretar música juntos.  “Han tenido encuentros con chicos con grandes problemas sociales, algo que no les pasa en Italia, les sirvió a todos los niños para que asumieran lo que sí tienen y así poder apreciarlo, además de la enseñanza implicada en compartir espacios y saber convivir, lo que va reforzando su concientización de los derechos de los niños”, analiza la cellista y cuenta que los chicos de la orquesta van a escribir una carta con su derecho a vivir en un mundo sin violencia, para presentarla a los jefes de Estado de la Tierra. “La parte más compleja es llegar al corazón de los políticos, para que entiendan la verdad del proyecto y puedan ayudarnos”, dice la creadora de la orquesta cuyas presentaciones son siempre una oportunidad de interactuar con niños de cada ciudad donde se presenten, ya sea dentro de Italia, como en países como Alemania, España, Cuba y Argentina. En nuestro país, además de sus varias presentaciones en Buenos Aires y Mercedes, incluyeron a Mendoza, donde fueron protagonistas del cierre de la Marcha Mundial por la Paz. En todos estos eventos, los niños italianos se unieron con otros niños músicos, algunos de ellos miembros de orquestas y coros que también propugnan la igualdad social a través de la música. Todos juntos, se unieron para interpretar el Códex Trujillo del Perú, una música nativa americana registrada en 1780 mediante la notación europea. “Es una recopilación que hizo un obispo español, a modo de enciclopedia, en cuyos 9 volúmenes hay uno con 9 hojas con música de folclore andino, fue un primer encuentro de culturas, con algunas canciones cantadas en idiomas que han desaparecido, además de tener acuarelas donde se ve que bailan juntos negros, indios y europeos, mostrando que, en una tierra de tanta sangre derramada, el momento de la música reunía pacíficamente a todo el mundo”, explica Sabina, segura del papel inspirado del repertorio elegido y contenta de poder plasmar en la realidad lo que en algún momento fue una idea. La fuerza para todo su trabajo, asegura,  la trasciende y aumenta su sentido: “Este proyecto viene del cielo, yo simplemente soy una canalizadora, encontré mi manera de hacer una revolución diaria de amor y comunicación, ahora necesitamos que la mayor cantidad posible de gente nos ayude a que esta ola vaya a todas las orillas posibles”.
  






Cómo Ayudar

Quien quiera comunicarse con la fundación puede escribir a su presidente, Sabina Colonna Pretti, al mail sabcolon@gmail.com. Dentro del site, http://www.pequenashuellas.com, hay más detalles de cómo ser partícipe del trabajo.


Medicina musical

   La Fundación Argentina de Transplante Hepático (FATH), obra del cirujano argentino Horacio Aziz, fue altamente inspiradora para que Sabina Colonno Preti creara Pequeñas Huellas, ya que fue testigo de la manera en que creó un completo centro de  asistencia a pacientes de enfermedades graves a partir de un edificio abandonado cedido por el Estado argentino. “Vi una persona que pensó algo y lo hizo posible, me cambió la vida, me dejó una huella muy marcada”, comenta la música sobre Aziz, a quien conocía ya que su esposo, el músico argentino Eduardo Eguez, enseñaba guitarra barroca al médico. “Fue la música lo que hizo que nos conociéramos, pero más tener la misma perspectiva del mundo y las necesidades las que hacen que nos hayamos mantenido juntos”, asegura el cirujano, para quien la orquesta Pequeñas Huellas representa una transformación de la realidad. “No hay manera de no escuchar a chicos que a través de su arte están llamando a que no haya trabajo infantil, a que no exista abandono de los niños y que tengan una condición mejor de vida en el mundo, es un mensaje es muy claro y tremendamente necesario de difundir”, dice con convicción Aziz y asegura que pronto será una orquesta convocada a tocar cada vez más por el mundo, por la trascendencia de sus valores: “Si no existe un mensaje de dignidad, de igualdad de oportunidades, de protección a la infancia, no hay futuro inmediato. Y este mensaje de los chicos, es muy concreto, la necesidad del amor”. Para contactarse con FATH, ingresar a www.fath.org.ar o escribir al mail fundacion@fath.org.ar. También a los teléfonos: 4362-1119 begin_of_the_skype_highlighting            4362-1119      end_of_the_skype_highlighting o 5088. 





Medios verdes



Comunicación ecologista




El pensamiento ambientalista está sabiendo tener un aliado en las redes sociales. Un nuevo diario digital, especializado en desarrollo sostenible, da muestras de un uso estratégico de las nuevas tecnologías comunicacionales.   




Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - Abril 2010


          “Ecodez es el primer diario digital sobre desarrollo sostenible que se hace en Galicia, como fruto de un grupo de emprendedores españoles”, explica desde su casa gallega el periodista Javier Gundín Vázquez, haciendo uso de una de las redes sociales más masivas para seguir expandiendo el impulso con el que ha fundado un diario (www.ecodez.es) dedicado específicamente a la información ecológica, que se vale muy especialmente de la tecnología de redes sociales como posibilidad de rápida distribución. Para quien esté leyendo este texto y aún nada sepa de estas formas novedosas de la interacción humana, digamos que son aplicaciones o programas cuyo propósito es conectar personas entre sí, teniendo como plataforma a Internet y contando con la posibilidad de compartir tanto palabras – como puede acontecer con el ya popularísimo email – como material audiovisual en tiempo real. Un eje particular de esta tecnología es la creación de comunidades sobre intereses en común, algo que los comunicadores de Galicia, han tenido muy en cuenta. “Las redes sociales son el pilar de nuestro proyecto porque nos dan la posibilidad de que nuestro mensaje llegue a todo el mundo a través de Facebook y Twitter y darle la posibilidad a los ciudadanos de expresar sus opiniones acerca de las informaciones que publicamos. A través de las redes sociales pueden participar en el periódico enviándonos sus comentarios, noticias, fotos o vídeos y, con ello, sentirse partícipes de Ecodez”, comenta Gundín Vázquez y explica la manera precisa con que trabajan con redes sociales: “Internet y en especial las redes sociales han revolucionado el mundo desde el punto de vista de la comunicación y han democratizado la información. Los medios tradicionales están, en muchos casos, coartados por los poderes económicos y políticos e Internet ha supuesto una inyección de aire fresco en la comunicación, las redes sociales son ahora un vehículo de comunicación fundamental. En Haití, por ejemplo, las informaciones sobre el terremoto o los desaparecidos llegaron antes vía Twitter que por los medios tradicionales”

 La propia comunidad virtual del flamante medio de comunicación, aunque pueda parecernos lejana, tiene grandes contactos con nuestro país, ya que aquí se ha dado el mayor grado de concentración de suscriptores a los envíos informativos en redes sociales luego de España, el lugar real desde el cual se emiten los artículos de tipo ambientalista. ¿Cómo se explica esta avidez global de temas utilizando esta fuente no tradicional? “No debemos de olvidar que los medios de comunicación son empresas cuyo objetivo es tener audiencia para ganar dinero. Hasta ahora, la problemática medioambiental no está entre sus prioridades porque no vendía, aunque la ecología cada vez tiene una mayor presencia en los medios”, reflexiona el comunicador, antes de darle palabras a la gesta inicial del proyecto: “Tanto yo como mis compañeros de la productora Dez Comunicación siempre estuvimos sensibilizados con la conservación del Medio Ambiente, pero nos dimos cuenta de que esa sensibilización no está todavía arraigada en la sociedad, no sólo en Galicia, en donde residimos, sino en España y el mundo. Vimos que no hay una concienciación sobre el peligro que supone el cambio climático o sobre lo importante que es gestionar los recursos naturales de los que disponemos y que los medios de comunicación no trataban estos temas con la relevancia que se merecen, por ello, el pasado mes de enero decidimos crear Ecodez, para hacer esa labor de concienciación e informar sobre el Medio Ambiente desde un punto de vista original. Desde un principio teníamos claro que queríamos hacer un diario diferente, que abordase el medio ambiente desde la originalidad, con temas que llamen la atención al ciudadano, que le interesen y que le animen a participar a través de nuestros perfiles en Facebook y en Twitter, un pilar básico de nuestro proyecto, de hecho estamos teniendo bastante éxito en las redes sociales donde seguimos acumulando admiradores”.
         Un interés mayor genera este medio en el hecho de que se propone interactuar fuertemente con las instituciones comunales intermedias, no gubernamentales, que trabajan estos temas. ¿Cómo es que sienten que un periódico digital puede traer mejoras a nivel de su ciudad? Para el comunicador, un medio de estas características  “puede poner su granito de arena en cuanto a la educación de los ciudadanos, no sólo de nuestra ciudad, y también puede ayudar a promocionar a empresas que realicen proyectos sostenibles, que necesiten comunicarlos y que no sepan cómo hacerlo”. De esa manera, la comunicación pasa a darle visibilidad mayor a proyectos que no siempre tienen lugar en medios tradicionales. Claro que, vía redes sociales, la agenda temática acaba transformando el mismo alcance de lo que se siente como la comunidad. Por eso, es que Gundín Vázquez expresa: “En un mundo tan globalizado nos parece un error reducir la información a un lugar determinado, ya que el hecho de que se están derritiendo los polos es algo que le interesa a un español, a un argentino, a un australiano o a un japonés”. En este sentido, la pregunta obligada era revisar cuáles eran estos temas prioritarios del flamante medio, para comparar con nuestras propias apreciaciones como lectores de estas temáticas, para poner en discusión los ejes con los que consumimos habitualmente información ambientalista en noticieros televisivos tanto como en diarios masivos.  ¿Cuáles son los temas de ecología que sienten los hacedores de Ecodez como esenciales?: “El cambio climático es un tema prioritario. No hay más que ver las especies que están en peligro de extinción por sus efectos o la pérdida de biodiversidad. No obstante, existen aspectos muy importantes que deberíamos tomarnos muy en serio como cambiar nuestros hábitos de consumo, fomentar el reciclaje o minimizar el uso de los coches para frenar el lanzamiento de CO2 a la atmósfera”, indica el especialista y explicita luego la valoración que hacen del desarrollo sustentable, seguramente uno de los temas más buscados por los lectores ecologistas, y las maneras en las que trabajan estos contenidos en su mirada atenta a la comunidad local y global. “El desarrollo sostenible consiste en gestionar adecuadamente los recursos naturales de los que disponemos para que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de ellos. Estos recursos no son inagotables y la sociedad debe tenerlo presente. En este sentido, la función de los políticos es fundamental, por lo que urge que lleguen a un acuerdo global para combatir el cambio climático. La conferencia de Rio de Janeiro creó las bases de las Agendas locales 21 que atribuyen a los ayuntamientos (municipios) un papel de primer orden en la protección del medio ambiente, esto es una apuesta estratégica de primer orden ya que en la actualidad el 33% de las emisiones de CO2 provienen del tráfico rodado, la mayor parte del cual se genera en las ciudades. Por lo cual es necesario dotar de medios a los ayuntamientos por parte de las autoridades superiores,  para situarlos en primera línea de la reducción de los gases de efecto invernadero a través de políticas de movilidad urbana, como transporte público, vehículos eléctricos o híbridos, carriles-bici o fomento del teletrabajo”. En este sentido, cada comunidad, sea cual fuese su tamaño, puede ir generando acciones para cambiar el rumbo de las cosas. Es ahí donde, ciudadanos informados y con voluntad de acción, tienen herramientas nuevas para comunicarse e intercambiar la más completa y compleja información, para ser ellos mismos quienes se acerquen a sus autoridades y ejerzan los derechos que da la ciudadanía, ya sea en un ayuntamiento español o en cualquier municipio de la Argentina.  


Voluntariado online


         Focax es una red social sobre voluntariado y medio ambiente hecha desde Málaga, España. En ella es posible crear un perfil personal para comprometerse con proyectos o para demandar colaboración en alguna causa. El nuevo sitio se plantea como una “alternativa a las grandes redes”, ideada para personas, grupos y asociaciones “con conciencia solidaria y participativa”. Cuenta con aplicaciones de vídeos, chat y multiconferencias que permite publicar noticias sociales, contactar personas interesadas en trabajar con estos temas, informarse de campañas de solidaridad o participar en proyectos de voluntariado.

6.4.10

Enrique Pinti


“Si tenés humor para reírte de vos mismo se sobrellevan todos los problemas”

Reconocido por sus talentosos monólogos, es uno de los más lucidos humoristas argentinos de nuestra historia. A sus 70 años, hoy celebra la salud de su memoria, a la que dedica un nuevo espectáculo.




Diego Oscar Ramos - Revista Uno Mismo -Marzo 2010

Fotos: Gaspar Kunis

         Esperaba, calmo, en una oficina del teatro Maipo. Y aunque alcanzó con sugerir una palabra para que su destreza verbal se encendiera, en ningún momento de la entrevista alcanzará las velocidades con que suele sorprender a los argentinos desde hace décadas. Y la que primero estimula la verba generosa de Enrique Pinti en el encuentro será la palabra memoria, término que bien podría resumir su talentoso trabajo teatral de cuatro décadas en el arte del monólogo socio político, donde ha hecho recordar hasta momentos de la historia que han querido olvidarse. De su agudeza para retratar personajes y comportamientos humanos ha hecho espectáculos, escrito guiones para él mismo o para artistas como Antonio Gasalla. Y ha generado numerosas columnas periodísticas y hasta obras infantiles, lo que aumentan las ganas de prestarle mucha atención a todo lo que su mirada curiosa pueda decir sobre la memoria. Esa que hoy, habiendo cumplido 70 años, tematiza en Antes de que me olvide, una obra que une su habitual crítica política a una reflexión sobre las etapas de la vida donde hasta exorciza ese olvido que puede traer la edad.

- ¿Ve alguna relación entre la memoria y el aprendizaje?
- Directa, total. La memoria es la mejor manera de aprender, memoria y aprendizaje son un solo cuerpo, aprender y recordar lo que uno aprendió, pero no es lo mismo que estudiar de memoria, porque se te va la información a los cinco minutos. Y es lo que las sociedades hacen muchas veces, por eso los políticos y los gobernantes tienen discursos, que se aprenden de memoria, quedan cuatro o cinco slogans en la cabeza de la gente y con eso los manejan. Pero, la verdad, si uno aprovecha la experiencia de vida y sabe quién es quién, qué hizo, cuando lo hizo, cómo lo hizo, si se vuelve a presentar la misma persona.
        Pinti deja un segundo de hablar y luego suelta una conclusión basada en una situación cotidiana, para que la entendamos de inmediato y podamos cotejarla con una experiencia personal. Si el concepto es el valor de la memoria, qué mejor entonces que traer la historia de un plomero que hizo un arreglo deficiente de una cañería, a quien si anotamos su nombre y si lo recordamos con el tiempo, ese dato será esencial para no cometer un error nuevamente. “Con la mala o buena experiencia aprendés”, dirá pronto y dará un salto a la política, para mostrar cómo la memoria suele usarse de forma selectiva, como si nos gustara a los seres humanos volver a cometer errores y confundir nuestras propias percepciones al disfrazar de nuevo lo que ya conocemos porque lo vimos o hasta padecimos antes. Sobre esos misterios de la conducta se basan muchos de sus monólogos y también esta entrevista.

- ¿Donde siente que tener memoria ha sido vital en su vida?
- Para todo. Uno hace un viaje, lo estructura mal, lleva más cosas de las que necesita, va a lugares donde hay conflictos. Tenés que aprender, esa es la experiencia. Vas al lugar donde tenés que ir, no tenés problema, viajás con lo que necesitás. Yo lo uso para todos los actos de mi vida. Después están los errores que uno comete. Vamos a hablar de la salud: uno puede tener memoria de lo que le pasó por no hacer  lo que el médico dijo, pero a veces es más fuerte que uno.  Ahí  viene el equilibrio entre lo que debo y lo que quiero hacer, para mantenerme vivo, lo más sano posible. Si he visto morir a unas diez mil personas de cáncer de pulmón y sigo fumando, evidentemente la adicción no me deja valorar mis experiencias de vida. Las adicciones no se enfrentan con memoria, se enfrentan con toda una serie de cosas para poder salir.

- ¿Se siente una persona con fuerza de voluntad como para poner freno a las adicciones?
- Regular. Pude dejar de fumar, pero con la comida subo y bajo, ahora estoy manteniéndome bastante bien. No tengo problemas de colesterol, de lípidos, pero me tengo que moderar. Igual siempre diferencio. El problema de las adicciones al alcohol y las drogas es que se desparraman sobre los demás, tu responsabilidad es doble, por eso ahí hay que tener el doble de voluntad. Esas adicciones, gracias a Dios no las tuve nunca, pero debo decir que a la comida me cuesta limitarla, desde los 8 años estoy con tratamiento, tratando de mantener bien la salud.

- Ha contado este tema de la obesidad en su infancia en sus monólogos. ¿Pasarlo a la escena sirve como alguna forma de exorcizar el tema? ¿Cómo vive hoy ese recuerdo?
- La naturaleza es sabia, borra lo malo, remarca lo bueno y si tenés humor para reírte de vos mismo, que no sé de donde se saca, si es de fábrica o si uno lo adquiere, creo que se sobrellevan todos los problemas. Se pueden ver con una claridad, con una falta de dramatismo, con una diafanía que realmente es impecable. El humor te salva, el exorcismo del problema en un monólogo humorístico es muy liberador, porque uno hace partícipe a los demás. Y lo peor que puede hacer una persona cuando tiene un problema es ocultarlo. Si hablas del caso específico de la obesidad, hay personas que intentan disimularla, poniéndose ropa negra o barba si tienen la cara redonda. Lo mejor es asumir la cara de galleta, es más simpático. No quiero decir que la gente no tenga derecho a embellecerse, pero hay quien se quiere disfrazar de flaco y cuando ya revienta los trajes, empieza a decir: “No sé lo que me pasa, porque yo no como”.

- ¿Hay un momento donde el posible cuidado estético se puede convertir en máscara?
- De la gente que esconde, que quiere mostrar otra cosa de lo que es. Sea un gordo, un colérico, un violento, creo que hay que mostrarlo todo. Hay que asumir que uno tiene momentos de violencia o de debilidad. No es fácil, porque primero uno no se ve a sí mismo, uno tiene la visión de lo que uno cree y lo que le devuelven los demás con el comentario. Uno no se ve completo, uno no sabe hasta qué punto es generoso, egoísta,  cobarde, valiente, tiene doble discurso. Y so pretexto de la educación, uno dice: “Yo no soy quién para decirle que habla mal, que tiene olor a transpiración”. Y de verdad uno no es quien si no conoce a alguien.

- Quizás decir las cosas sin herir sea más sano como hábito cultural.
- Pero es muy difícil decir sin herir ese tipo de cosas a la gente que no conocés. Entonces hay un límite, que es la educación. Cuando se trata de cosas más serias, hay gente que en su círculo de amistades o relaciones tarda mucho en sincerar situaciones y gente muy necia que jamás va a sincerar sus errores. Cuando le preguntás a la gente cuál es su peor defecto, te dicen: “Soy demasiado bueno, me creo todo lo que me dicen, soy demasiado generoso, no me doy cuenta a quién le abro la puerta de mi casa”. Siempre son víctimas. Los supuestos defectos siempre son victimizaciones de actos fantásticos, de generosidad absoluta. Cuando te hablan de defectos, son la Madre Teresa. Ni que hablar de virtudes, ahí son San Martín.


- ¿Y puede tener entre su círculo cercano a ese tipo de personas?
- No, a esta altura de la vida, no. Pudo pasar por los 20 o 25 años, después uno ya no tiene excusas, ha vivido lo suficiente. Si has estado como anacoreta en una torre, si has sido cura, si estuviste metido en un retiro espiritual hasta los 35 años, está bien, pero los que hemos vivido la vida, ya los vemos venir. Y también a la gente con la que no nos vamos a llevar bien. No es que no de oportunidades, pero en general, trato de pasar por la vereda de enfrente.

- ¿Esta percepción es corporal?
- No, son actitudes.  No creo nunca en eso de “No me fío de la gente que no mira de frente”. Porque hay gente que tiene la costumbre de no mirar, no es que sea falsa ni nada por el estilo, es un tic, que andá a saber de dónde viene.

- No compraría un manual de lectura veloz de gestos.
- No. Para nada. No puedo condenar a nadie por portación de cara. La sociedad, argentina y mundial, por la violencia, por el odio, está muy dispuesta, hoy en día más que nunca, a creer que el problema está en los negros, en los judíos, en los nazis… (Hace una pausa, de fracciones de segundo)…en los árabes. Soy absolutamente enemigo de ese tipo de cosas, lo cual no quiere decir que si veo una persona que viene con signos de borrachera o totalmente drogada voy a decir “Hermano, te voy a dar la mano”. Cruzo de vereda, pero no me baso es en la tipología exterior para juzgar a nadie.

- Cuando hacía la mención de posibles estigmatizados sociales, se frenó al mencionar a los nazis.
- No, claro, se me prendió la lamparita. La gente que preconiza teorías donde la tolerancia no está no puede exigir tolerancia. Tolerancia se puede tener con la gente que no piensa como uno, con quien es más de izquierda o de derecha, pero no con teorías que parten de la intolerancia.

                La conversación comienza a vestirse con climas habituales de sus reflexiones periodísticas, habla de malas políticas, aquí y en el mundo, que traen problemas de discriminación y violencia. Y los caminos de la memoria lo retrotraen a sensaciones de su infancia, cuando asegura que había mayores oportunidades de elegir destinos de vida. Se interna en recuerdos de infancia, cuando vivía en un petit hotel entre Parque Patricios y Constitución, siendo, como dice, quizás el chico rico de la cuadra, lo que nunca generó separatismos, ya que compartía lo que su familia había generado desde que un abuelo italiano había llegado al país ya con una posibilidad de hacer negocios con el azafrán y los vinos. En su casa podían ir todos sus amigos e hizo la primaria en una escuela pública, donde recuerda al patio y las aulas como un espacio de integración social, el valor que más recoge de aquellos tiempos. “Eran bien conservadores mis padres, pero me enseñaron a compartir, a no discriminar y a integrar, eso es fundamental”, dice Pinti y trae al presente una anécdota del colegio. Cuenta que en su aula había cuatro chicos judíos, quienes no eran obligados a asistir a las clases de religión católica, una materia más de la escuela pública de otras épocas, pero uno de ellos, un día, tuvo una actitud que lo sorprendió. Le pidió a la maestra si podía quedarse, porque como se hablaba de la Biblia, a él también le interesaba.

- Recuerda ese gesto como algo muy significativo.
- Sí. Porque por más que los nazis estaban refugiados acá, había una especie de integración y tolerancia, que creo que partía del hecho de la oportunidad. Todo el mundo trabajaba. Algunos en el taller, otros en la oficina, otros tenían consultorio, otro tenía la librería, todo el mundo laburaba.

- ¿Y cómo nace la elección del teatro?
- A los cinco o seis años fui a ver una película de Nini Marshall, una película de Catita, Yo quiero ser bataclana. No sabía ni lo que decía, porque la mayoría de los chistes tenían deformación del lenguaje, decía “tengo los moluscos de las piernas bien desarrollados”, no entendía bien el chiste, pero era irresistible. A los ocho años vi una película de piratas, con Tyron Power, El cisne negro. Y me dije, “Yo quiero subir ahí también”. Todos los chicos tenían delirios, pero generalmente deportivos y algunos querían ser veterinarios, porque le gustaban los animalitos. Pero yo le contestaba a todo el mundo, artista.

- ¿Que implicaba ese concepto de artista?
- Laburar, ser actor, cómico, dramático, atlético, hermoso, gracioso, bailar, cantar. Me daba lo mismo El rancho 'e la Cambicha  que La Traviata. Yo escuchaba a los cantantes de chamamé, discos de Caruso de mi abuelo, y quería hacer todo. Asi que no hubo manera de sacármelo de la cabeza. Uno cree en las cosas genéticas, porque no fue hereditario, en mi familia solo había habido un locutor de radio, Roberto Marasco, y mi tía abuela Rosita, su madre, que había hecho teatro en 1918. Mis padres decían que lo mío era un gen enfermo.

- ¿Qué conversación tiene hoy con ese niño?
-  Me está reclamando por qué no me cuidé un poco el físico, como para poder haber hecho de Tyron Power, ya que tenía facilidad y plasticidad.  ¿Por qué no estudié baile y canto realmente?
- ¿Y hoy cuál es hoy el valor mayor que rescataría, como artista y ser humano?
- Sigo siendo integrador y tolerante. Sigo creyendo en todas esas cosas con las que me formaron en mi escuela y en mi barrio. Evidentemente, mucha gente se olvidó. En aquella época, la época peronista, en mi casa eran antiperonistas y cuando se hacían barrios obreros, en mi casa estaba el comentario de que rompían el parquet para hacer asado. A los 9 años decía que por un bruto que hiciera eso, había cien que por primera vez pisaron un parquet. Todavía sigo insistiendo que el mal que nos ocurrió, es haber ido perdiendo, poco a poco, esas cualidades, habiendo privilegiado la especulación por sobre el trabajo.

- ¿Dónde focaliza las salidas?
- En la recuperación de esas cosas. Porque la gente dice los argentinos no quieren laburar, que los alemanes son laburantes, pero eso es porque se les explotó el país y no tenían más remedio que poner piedra sobre piedra. Pero no hay que olvidar que ellos también produjeron a Hitler y los campos de concentración. Yo no me caso con nadie. Creo que en la medida en que se regenere el tejido social, va a haber menos violencia, menos odio. No es una utopía, a esta altura de la vida, es un trabajo muy largo que hay que hacer, pero alguna vez hay que empezar.

- ¿No siente, como ese chico judío de su clase que tomó la decisión de integrarse, que hay una posibilidad personal de movilizar fuerzas internas como para generar eso?
- Por supuesto. Las revoluciones, los cambios, se hacen de a uno.
              

   
BIOGRAFIA

1939. Nace el 7 de octubre en  Buenos Aires.
1957. Debuta teatralmente en Queremos que venga.
 1967. Premio mejor actor del año por La chinche, con Pepe Soriano y Ulises Dumont.
1969. Escribe guiones para TV (La Botica del AngelCasino, La luna de Canela) y para la historieta El Mono relojero.
1973. Comienza a realizar unipersonales, con gran suceso, como Historias recogidas I y II y El Show de Enrique Pinti. Durante el resto de la década escribirá guiones para obras de Gasalla y Jorge Luz. Y actuará en televisión junto a Niní Marshall.
1981. Actúa en Sentimental, de Sergio Renán, con elogiosas críticas.
1982. Estrena Pan y Circo.
1983.  Estrena Vote Pinti.
1985 Estrena "Salsa Criolla", reseña musical de la historia argentina, resulta su obra más exitosa de su carrera y el espectáculo récord en el teatro de habla hispana. Ganó numerosos premios Por "Salsa Criolla" Pinti ha ganado los premios (Estrella de Mar, Prensario, Argentores, ACE) y superó los 3 millones de espectadores en 10 años. Actúa en otro hito de la comicidad, la películaEsperando la carroza.
1973. Estrena El Show de Enrique Pinti.
1987. Graba un disco con monólogos. Los años siguientes filma un especial de TV dedicado al teatro argentino, edita videos basados en sus monólogos, un disco junto a Charly García y Pedro Aznar y un libro de conversaciones.
1990. Filma la película Flop, de Eduardo Mignona.
1991. Comienza a editar columnas periodísticas en Clarín. Al año siguiente tiene un micro en Radio Mitre y un programa en canal 9. 
1993. Filma el policial Perdido por Perdido, por la cual obtiene el premio mejor actor de reparto en el Festival Internacional de Cine de La Habana.
1998. Estrena Pinti canta las 40 y el Maipo cumple 90.
2000. Estrena Pericon.com.ar. Durante esta década pasará a escribir para La Nación y la revista Noticias. Además de tener una columna en el programa de Magdalena Ruiz Guiñazú.
2006. Protagoniza la premiada y exitosa Los productores, junto a Guillermo Francella.
2008. Actúa en la comedia musical Hairspray.
2010. Estrena su obra Antes de que me olvide.