25.6.10

Crónica


Gastronomía calchaquí

Ciudades catamarqueñas como Santa María y Belén, punto de partida de los Valles Calchaquíes, guardan secretos culinarios de un tiempo donde las formas criollas fueron cociéndose bajo un fuego inocultablemente indígena.  




Diego Oscar Ramos






Así como todo norteño puede señalar el río Santa María allí donde los ojos desacostumbrados precisan la llegada de las aguas de deshielo para no ver sólo tierra seca, es fácil sentir el caudal vivo del pasado indígena en el más puro presente catamarqueño. Y puede ser el paladar el que encuentre las señales de esa presencia en el inicio de los Valles Calchaquíes, un sistema montañoso que se extiende 520 kilómetros de una belleza rustica e impactante y tiene al río Santa María como lazo regional de tres provincias argentinas. Y si son aún más habituales las menciones a Tucumán o Salta cuando se menciona esta zona, el curioso explorador de sitios y sabores sabrá degustar la identidad que ofrece hoy Catamarca en el valle donde supieron llegaron los incas y los calchaquíes supieron resistir la invasión española por una centuria.Llegando a San Fernando del Valle de Catamarcabase del itinerario, hoteles como el renovado Casino Catamarca ofrecen una carta gourmet donde a la necesidad propia de una cocina internacional de las mejores carnes, pastas y pescados, el toque regional se presentará con los recomendables papines andinos dorados e higos salteados en manteca de tomillo, salsa de miel y gotas de aceto. Y podrá ser percibido en el uso de nueces y aceitunas de altísima calidad, dos de los principales productos de la provincia. Tan buenas son los olivares por aquí que hasta dieron lugar a las aceitunas dulces Azenidesas, un emprendimiento local que aprovechó un error en sus procesos para crear un tipo de aceitunas cocinadas en azúcar, las puso en un delicado packaging, generó variedades incluyendo nuez o chocolate y ya piensa en exportarlas. Si bien algunos tradicionalistas la comparan con la aceituna en almíbar y otros han querido imitarlos sin conocer la receta, estos pequeños productores dicen que muchos catamarqueños están tan orgullosos de estar a la cabeza del país en la producción aceitunera como de que haya nacido algo nuevo en su tierra. 
De esas cosas sabe la historiadora Mercedes Díaz, quien trabaja en Recuperando la memoria, un programa de la Universidad de Catamarca para reescribir una historia regional que incluya los saberes del hacer popular. “Nuestro trabajo en lugar de investigación de acción es acción de investigación”, dice, destacando el trabajo de campo realizado para raspar por sobre las muchas capas de aculturación que fueron ocultando lo indígena a lo largo de la historia, desde la conquista. Un buen ejemplo puede ser la harina de algarroba, un alimento nutritivo cuyo uso se está recuperando, luego de una larga cadena de censuras. Incluso se llegó a hablar de la de trigo como la harina de comer, lo que muestra una desvalorización de lo indígena que hoy quiere ser revertido. Para eso Recuperando los sabores es un plan de transformación social que estudia formas de cocinar originarias de la Catamarca diaguita calchaquí para luego devolverle a la tierra sus saberes, entre los que podemos mencionar el redescubrimiento de los usos variadísimos de la algarroba, el maíz y la kiwicha, un grano propicio para harina tanto como para destilaciones alcohólicas, un territorio de muchas represiones a lo largo del tiempo.  “La comida es un lugar de mucha colonización y descolonización”, resume Díaz y pide que nadie deje Catamarca sin probar las jaleas de higo sin azúcar, los papines de Antofagasta de la Sierra y cómo logran por aquí cocinar el chivito sin que se ponga seco.
         Algo de esa expertez, aunque con el cabrito norteño hecho al horno de barro, tienen los responsables de La Aguada, casa en medio de un valle de inusual humedad, apenas alejado del centro de San Fernando. Con una cocina que se nutre de sabiduría popular y adaptaciones más basadas en enseñanzas de abuela que en cualquier imitación de cocina boutique, altos placeres recibirá quien despida un atardecer comiendo aquí sus pasteles de choclo en zapallo, sus quesillos de cabra con dulces de frutas regionales bañados en la famosa jalea de higo. Vaya entonces este puente de dulzura catamarqueña para adentrarnos ya en la naciente de los Valles Calchaquíes, abriendo el olfato para saber cómo huele en realidad el comino o el ají molido. “Comparados con los que consumen en Buenos Aires, por supuesto que el pimentón es diferente de este”, dice con verdad total Jorge Cervantes, responsable de una molinera de Belén, la ciudad que se conoce como la cuna del poncho y que tiene en la producción de aromáticas una clave de su economía. Dicen aquí, por ejemplo, que el ají que nace por aquí tiene más astas que cualquiera de otras provincias cercanas, en mención de la medida que nos dirá el picor que nos llevaremos a la boca. Si ya está picando, conviene comer algo y matizar el asunto con un buen vino, como pueden ser los Diaguita, un ejemplar de factura familiar y sabores fuertes,  con esa agresividad que, aseguran sus hacedores, se da los climas de alta amplitud térmica en que crecen las uvas. Quien quiera beber algo más fuerte, eso sí, deberá ir preguntando bajito por las aguardientes que pueda encontrar en la zona, donde han ido desapareciendo la mayoría de las destilerías, aunque unos cuantos sigan diciendo que son los aguardientes la auténtica bebida de la provincia.  
         Mejor pasar un día cosechando aromáticas, total el trabajo duro puede pasarse si todos juntos comen después un buen mote, un maíz inflado que lleva un día y medio de preparación, cocinado con queperí, que es carne con grasa y una salsa en base a grasa de pella. Hoy se sigue haciendo en muchas casas y trae recuerdos impresos de la melga, el trabajo solidario en comunidad. Si bien puede pedirse hoy en los restaurantes, aconsejan comerlo al mediodía, cosa de no tener sueños indigestos al acostarse. Otra opción es el jigote, un plato también tradicional hecho de capas de carne tiernizada, pan tostado, papas, cebolla, queso y el infaltable comino. Algunas fuentes dicen que la palabra quiere decir, en quichua, comida fuerte, concepto que coincide con el hecho de ser históricamente un platillo de cosecheros y hombres de acción. De esos que, cuentan las leyendas, abundaban en el pasado calchaquí y siguen dando consejos en el aire a quien quiera escucharlos.
      Algo que don Ramón Alvarez, histórico productor de alfajores de capia – un tipo de maíz - en la localidad vecina de Santa María, que tiene su propio altar dedicado a la Pachamama y sabe dedicarle sus mejores cosechas de maíz o de uvas con las que también hace vinos caseros. Y no olvidan algunos secretos de la vieja destilación regional, los que aplican en sus deliciosos licores de aguardiente, macerados junto a carozos de durazno y convenientes de acompañar comiendo con harina de maíz cocida, una comida de antes, esas que ya se empiezan a recordar. Claro que también es disfrutable el toque refinado que también pueden encontrarse en esta localidad, cuando los chefs de los sitios más propicios para la unión de lo regional con la gastronomía de estudio, generan platos como croquetas de harina de charqui con nueces, solomillo de llama y como postre un budín de quinoa, con quesos regionales, salsa en base de cerveza artesanal, panceta y crema. Pocas cosas más llenas de información que estas integraciones, una manera de captar con el paladar un espíritu amable y de gran fortaleza que habitan estos valles calchaquíes.
         Con esa misma fuerza, en su casona de campo preparada para recibir al turista interesado en la cultura del Norte, es que el santamariense Vicente Juarez, mirando las montañas, dice saber de la riqueza arqueológica del lugar, por tener aún santuarios como Fuerte Quemado. Pero pide recordar, en pleno asado norteño con el que celebra las visitas, la figura de Felipe Varela, líder del último pronunciamiento de los caudillos del interior contra los unitarios. “Hoy seguimos buscando que se lo acepte como nuestro prócer catamarqueño, porque seguimos precisando del federalismo, eso es también la cultura del Norte, no sólo es un lugar tranquilo”, enuncia, con potencia y afecto. Justo dos condimentos de la mejor comida de la Catamarca calchaquí, donde los ríos saben esperar por el agua.

21.6.10

Villa Diamante


Pachanga digital

Villa Diamante lidera una movida DJ que está renovando la escena musical argentina. Sus mezclas a lo bastard pop sorprenden con uniones impensadas entre electrónica, cumbia villera, hip hop, folclore y rock nacional.


Diego Oscar Ramos - Crítica de la Argentina - Julio 09


Bailar hip hop unido a ritmos cumbieros, de la más pura vertiente villera, se ha vuelto un goce moderno de la mano de Diego Bulacio, conocido en el ambiente DJ como Villa Diamante y con un historial como musicalizador de sitios míticos como El Dorado o La Cigale. El seudónimo, que tomó del nombre del barrio del sur bonaerense donde creció, parece el mejor posible para quien derriba límites entre géneros de valoraciones contrastantes. En cualquiera de sus sets, en eventos electrónicos masivos como el último Creamfields o como DJ residente semanal en el Vodoo Club de Chacarita, hará mover cuerpos en un río sonoro en nada parecido a la abstracción de mucha electrónica. Diamante usa partes de canciones populares entremezcladas entre sí o desarmadas y vueltas a armar, lo que globalmente se conoce como bastard pop, género que usa al mashupcomo técnica digital de cortar y pegar.
“En mis sets intento no tener un género musical imperante, me gustan varios, del hip hop a la cumbia, pasando por el folklore, llegando al reggaetón, terminando en techno, pero nunca son puros, siempre están mashapeados, remixados, retocados, rebajados”, explica Bulacio, quien antes de llegar a su treintena ya ha hecho un buen ruido en la escena electrónica porteña, al hacer del mash up una forma de traer de nuevo a la pista el elemento emocional que tiene toda canción. Así suele hacer convivir temas de Gustavo Cerati, Intoxicados, Calle 13, Los Encargados o Plastilina Mosh con todo tipo de voces hiphoperas y matrices rítmicas nuevas, provocando las sorpresas que podía dar una vaca arriba de una cama en una película de Buñuel y Dalí. Y dejándonos bailar cumbia sin culpas modernas. “No tengo demasiada historia cumbiera, vivía en Villa Diamante, Lanús, donde la cumbia suena en todos lados, pero durante los ´90s, con la moda de cantantes pelilargos, escuchaba otra cosa, era adolescente y me parecía muchísimo más interesante Babasónicos, la épica emotiva de las drogas y todo el lado más contracultural del rock”, confiesa Diamante, quien tardó años en rendirse a sonoridades de los sintetizadores villeros que el tiempo volvió marca de identidad de Zizek, colectivo de trabajo que fundó hace dos años. Junto a otros Djs y músicos, organizan presentaciones, hacen giras y editan discos. Eso sí, quien busque los suyos se podrá encontrar con la sorpresa de que su obra tenga un cuidado arte gráfico, pero ningún cd dentro, apenas un link para descargarlo de forma gratuita. “Manejo la ética del mashupero, que no está escrita en ningún lado, pero según mi forma de accionar es poner en mp3 de descarga gratuita losmashups, porque los hago como un ejercicio de admiración con artistas que me gustan, son pequeños homenajes, donde bastardeo con respeto”.
El último homenaje de Villa Diamante, su tercer obra, es Empacho Digital, un disco triple, con más de 40 tracks de mushups que pueden hacer que Luca Prodan renazca en un Abasto inundado de rappers, entre muchos otros paisajes nacidos de la percepción desbordada de un habitante full time de la Internet. “Con las industrias culturales a tope, las discográficas pasando por su peor momento y la web como máximo recurso a la hora de buscar información, ya la libertad del wi fi va mostrando sus primeros daños colaterales y Empacho Digital no es más que una consecuencia de toda la música que pasó por mi disco rígido”, anuncia Villa Diamante en su sitedonde ya puede descargarse. En un juego de contradicciones que convierte en manifiesto, el DJ pone en circulación una cuarentena de sus juegos para decir que siente a esta época como excesiva en información, donde consumimos música que no escuchamos. Claro que reconoce que empacharse de mp3s también puede traer nuevas formas de percepción: “Hago recorridos históricos para entender las carreras de artistas que me interesan, descargar AlmendraPescado Rabioso e Invisible puede ayudar a entender mejor la evolución de Luís Alberto en los 70, la respuesta está en 5 gigas”. De esas búsquedas, llegó a mashapear hasta un tema de Pappo´s Blues, un homenaje polisémico teniendo en cuenta la postura anti DJ del guitarrista. “Creo que si me junto ahora con Mariano Roger, guitarrista de Babasónicos, no vamos a discutir si soy músico o no”, dice Diamante y explica su militancia de la hibridación con sentido: “mi idea es que el cruce entre artistas tenga otros niveles de lectura, junto cosas diferentes para que entren en armonía”.

Teatro Ciego


Luminosa Oscuridad

Un grupo teatral, desde hace una década, integra a personas ciegas con otras que ven, en una refinada y experiencia estética, realizada en total oscuridad. 



Diego Oscar Ramos  - Uno Mismo



       Una máquina de escribir, antigua, de teclas pesadas y campanilla al final de cada línea de texto, hace su aparición en medio de la oscuridad total. Se le suman otra máquina, una más y otra, en una sinfonía de trabajo rutinario, en una oficina de una Buenos Aires de mediados del siglo pasado, que termina de construirse en nuestra mente, cuando aparece un entrañable aroma a café, que parece darle otra dimensión a la imaginación del espectador de una propuesta teatral pionera en su tipo. Es que desde hace una década, el Grupo Ojcuro, dirigido por José Menchaca, le dieron un marco totalmente inédito a una pieza crítica y costumbrista del gran escritor argentino Roberto Arlt para integrar en un mismo espacio escénico a actores que ven junto con otros que no ven. En la oscuridad absoluta, todos forman parte de una trama delicada de movimientos precisos que hacen viajar, por una hora, a espectadores que aceptan las reglas de la más pura oscuridad, por todo tipo de paisajes exóticos que terminan de percibirse sin la necesidad de la luz. Así, en La isla desierta, somos llevados a un lugar mágico, donde sonidos, aromas y estímulos táctiles sutiles, harán que compartamos con los empleados contables la posibilidad de vivir momentos de intensidad, bien más allá de las rutinas que empequeñecen la existencia.
       “El espectador es parte de la obra, cada uno construye espacios, es un hacedor de la escenografía sonora y el hecho de que esté en el centro de la escena lo hace más partícipe, La isla desierta le pertenece a cada espectador”, comenta luego de la obra José Menchaca, su director y fundador del grupo que desde el año 2000 está realizando esta propuesta donde estímulos extra visuales tienen un valor de gran potencia. “Me gusta mucho trabajar con aromas, porque es algo concreto, son partículas que se están metiendo adentro de tu cuerpo, no es ver o sentir la vibración del sonido, es materia que está entrando a tu cuerpo”, se entusiasma el creador de la puesta que nació de una investigación personal luego de que una obra de teatro en la oscuridad de un grupo con el que tuvo contacto hace 15 años en Córdoba lo hiciera sentir como inevitable el hecho de incluir a personas ciegas en ese tipo de espectáculos. Así, junto al actor  Gerardo Bentatti, inició un trabajó de estudio que concluyó con la realización de esta obra a partir de un Taller de Investigación y Experimentación Teatral en la Biblioteca Argentina para Ciegos.
     En la primera etapa trabajó sólo con ciegos, algunos de ellos con trayectoria en teatro leído, que debían dar el paso al trabajo en el espacio. “La propuesta era salir de la silla, el primer reto fue poder moverse con tranquilidad en el espacio, sin la vergüenza de que los vean moverse torpemente, porque no sabían qué tan oscura iba a ser la sala, pero después la oscuridad fue una red tremenda, un colchón, muchos me comentaron que es un momento mágico para ellos no sentir la mirada prejuiciosa del otro. Es un momento donde nadie los mira y pueden moverse con la tranquilidad de no ser mirados. Ahí vencieron ese miedo”, cuenta el director y agrega que la etapa siguiente fue trabajar también con actores que ven, los que se entrenaron con vendas en los ojos, hasta llegar a moverse en el espacio y manipular objetos sonoros con destreza. ¿Por qué esta conformación grupal? “Me parecía que la integración era el mensaje, no tratarlos diferente, porque nunca quise ir con la bandera de los ciegos, desde la raíz, no es esa mi intención, porque podía dar la sensación de que era una obra menor, no quería que hubiera un atractivo que fuese a la vez descalificativo”, confiesa el fundador de Grupo Ojcuro y suelta sus sentimientos en torno a un tema que podría causar confusión en cuanto a los alcances de la propuesta: Yo respeto que se enternezcan con la ceguera, pero no es lo que me llama la atención ni alimenta mi ego, la gente se sorprende por la oscuridad primero, porque pasar una hora en la oscuridad moviliza, pero no hay que pasar en alto la obra de Roberto Arlt, que es maravillosa, el golpe final puede ser que el espectador sepa que algunos son ciegos, pero nada sobresale del resto, ni los efectos, ni las actuaciones, ni la dirección, con todo hacemos La isla desierta”.
      El hecho de que todos los actores lleven anteojos oscuros subraya esa igualdad que a la vez se expresa en que, desde el principio, el grupo se constituyó como cooperativa, teniendo cada miembro los mismos derechos y los mismos porcentajes de ingresos, sistema que funciona hasta la actualidad. Y no fueron los actores no videntes los únicos que han vencido miedos, también el director ha pasado por la necesidad de superar alguno en este proceso de trabajo. El que más disfrutó de superar fue el de la actuación. “Básicamente el miedo es al rechazo, uno corre riesgo siempre que se expone, al dirigir lo he vencido, pero acá actué, he vencido ese miedo, la oscuridad te da esa protección”, dice Menchaca, que pudo comprobar con su propio cuerpo una de las sensaciones expresadas por sus dirigidos. A todos ellos, junto al espectador, los hace viajar en cada función con una habilidad técnica y un cuidado respetuoso de los géneros históricos del teatro costumbrista argentino que se suman al específico atractivo sensorial. Y las emociones, más allá del tiempo en que viene dirigiendo la obra, no sólo pertenecen a los espectadores que se vieron tocados por el texto o la puesta. También hay algo que acontece cada noche, que no hay rutina que pueda desvanecerlo. “El momento que más me emociona es cuando termina la obra, corro las cortinas, la gente grita bravo, los aplaude y a mí se me caen las lágrimas, porque veo a los chicos, gente que vive una vida como ciegos en un mundo que nos les da facilidades, con caras de felicidad, de reconocimiento, eso me emociona”, asegura Menchaca y dice que sólo por eso, siente que su trabajo tiene total sentido. Y se siente privilegiado.

13.6.10

Yusa


Nueva trova  funk 

Representante de la vanguardia musical de Cuba, la música une en sus canciones la herencia de la trova cubana con el son, el pop, el funk y hasta la música brasileña.  


Diego Oscar Ramos - Revista Rumbos 


Fotos: Ariel Sabatella

       
  A Yusimil López Bridón, a quien todos llaman Yusa desde niña, le gusta hablar. Eso se vuelve evidente tanto en lo que dice antes de cada canción, cuando se presenta en vivo, como al sentarse a hablar para una entrevista. Claro que su verba vertiginosa no transitará cualquier camino, más bien irá buscando los sentidos que más la identifiquen y se detendrá una y otra vez en palabras llaves como libertad y armonía, que parecen dar en el punto justo de lo que siente suyo, en la música y en la vida. “Siempre necesito armonía a mi alrededor para existir, se convierte en algo vital, básico, eso tiene que ver con la música, porque no la hago para nadie, simplemente es mi necesidad, por suerte no he tenido que lucrar con ella, no he estado presionada, siempre hice lo que he querido”, comenta la representante de una nueva ola de músicos cubanos que unen la riquísima tradición musical de su país, tanto la trova como los ritmos de vertiente más afro, con las sonoridades universales de nuestra era. 
       En su caso, a la rumba o el son cubano de raíz, podrá vestirlo con ropas de jazz, pop, funk o música popular brasileña. Y si su concepción musical tiene base firme en su formación académica, iniciada hace casi tres décadas, cuando apenas era niña, asegura que lo que la rige es la necesidad de la libertad absoluta para hacer lo que desea y como lo desea. “Esa es mi base, el día que tenga que estar haciendo cosas que no aumenten mi integridad como  persona dejaría de hacer música, porque no fue lo que me hizo tomar una guitarra a los seis años”, afirma enérgica, da algunas vueltas con sus palabras y lanza una frase con la musicalidad propia de quien haya una forma precisa: “Tengo como clave la libertad, es vital, es lo único que me hace poder estar haciendo música todos los días, con mis amigos, sin prejuicios”. Entre esos amigos, pueden estar el brasileño Lenine, con quien grabó el valioso DVD In Cité formando un trío junto al gran percusionista argentino Ramiro Musotto, desaparecido en septiembre del 2009 y a quien Yusa recuerda con afecto y admiración. En esa obra se hizo conocida de los melómanos argentinos, quienes supieron gozar de su fase como bajista de fuerte presencia y sonido, un lugar al que ha dejado descansar en Haiku, su disco reciente, donde estuvo buscado en las fuentes de su lado más delicado y minimalista.

Amar la palabra

      Y fue para presentar su tercera grabación, la primera editada en la Argentina, cuando nuestro país la vio en una gira donde mostró su expresividad con la palabra. “Es muy importante la relación con el público, crear un lugar común donde todos estemos cómodos, creo en la comunicación real de las personas”, comenta la compositora, que confiesa que preferiría estar entre la gente antes que arriba de un escenario, donde la altura puede generar una distancia de algún modo jerárquica. Pero sea como fuese el lugar, suele lanzar sentidos como este: “Anda, que la conga la marcan tus pies y no habrá piedra si la tierra, Canta, si sientes la necesidad de ser feliz y quien te escucha, Cambia, que la vida puede ser mejor si es el amor el que se impone y, Manda, tus sueños todos a volar y ya verás que la alegría, Salta”. Jugando en Conga Pasajera con pausas que crean sentidos múltiples a las frases, el mensaje es de clara vitalidad, una de las facetas suyas, que dice cantar siempre con sinceridad. Es por eso que dice, explicando el valor que le da a presentarse en vivo, que para ella tiene una importancia total esa verdad de lo que se dice. Y ese poder mostrarse como es, además, lo siente como una gracia. “Qué bueno que tenga la oportunidad de poder decir las cosas que están dentro de mí, uno necesita mostrar todas esas cosas para que otras personas lo vean, uno necesita generar una reacción con eso que ha hecho”, dice quien tocara junto a la mexicana Lila Downs o la peruana Susana Baca, creadoras de canciones de sentires a flor de piel. Yusa asegura, pensando en este nivel de ideas sobre la canción, que el arte tiene una utilidad, la que siente que, inevitablemente, se da cuando se es íntegramente uno, arriba del escenario o entre la gente. 
     Por eso es que cantar y tocar, para ella, es ser quien se es. Eso está también en su disco. “Haiku le habla al centro de cada persona, no estoy haciendo nada para nadie, sino que mi necesidad es poder estar en paz conmigo, el único modo de poder estarlo con los demás y poder convivir de un modo pacífico. Lo que puedo hacer en el escenario es que esa persona a la que vea a los ojos pueda serle útil hoy”, piensa Yusa, segura de que tiene algo que comunicar: “Sin querer dar un mensaje, tengo la necesidad de expresar lo que necesito, hay que transmitir que hay que ser buenas personas, porque somos muchos, cada vez vamos naciendo más y si no aprendemos a convivir unos con los otros, vamos a terminar aniquilándonos a nosotros mismos, sin que nadie venga a hacerlo”.

Amar la tierra

      En ese sentido, y encaminando sus palabras con atención, Yusa cree que el músico tiene la oportunidad de darse por entero en sus discos y presentaciones, cuidando todos los detalles, desde la estética de los programas de mano a la sinceridad de los sentimientos emitidos en las canciones que nacen de una búsqueda genuina. “Cada vez que me paro en un escenario lo único que puedo hacer es dar gracias porque esas personas estén ahí para compartir un acto amoroso, eso lo hace algo importante, el hecho de que yo venga de tan lejos, que haya un público en ese lugar y  que ese encuentro se convierta en algo útil para los dos, que te vayas diciendo Me sentí cerca de Cuba, quiero conocerla, porque además me siento orgullosa de ser cubana, tengo arraigada la identidad, soy de ahí”, lanza en un borbotón emocionado la constructora de canciones que quieren ser tan libres como nacidas de un ser que sabe de dónde viene. Porque Yusa puede reconocerse como una persona del mundo, que podría vivir donde sea y pocas cosas parece disfrutar más que dejar sus canciones por los sitios más impensados del planeta, pero sus frases mencionarán repetidamente a sus colegas músicos cubanos de su generación, a antecesores como Pablo Milanés, Silvio Rodriguez o Santiago Feliú y a mujeres valientes que superaron todo antiguo prejuicio cultural frente al hecho de que ellas pudieran dedicarse a la composición musical. Menciona así a Marta Valdez, una vigentísima creadora con hoy más de 70 años, una de sus influencias más grandes y también a María Teresa Vera, una pionera en gestar grandes canciones de formas eruditas y sentimientos profundos, cuyas melodías fueran interpretadas por hitos como el pianista Bola de Nieve. Por esa senda anda Yusa, caminante de la música, “mujer, negra y cubana”, como afirma orgullosa y desafiante, para quien quiera oírla, haciendo música, entre las personas. Para que seamos un poco mejores y disfrutemos de ser quienes somos. Aquí, en su querida Cuba, o donde los caminos la lleven para lanzar al mundo sus canciones sinceras.

Para conocerla

    Con su música Yusa se ha presentado en numerosos festivales y escenarios de Inglaterra, Francia y Alemania, Brasil, Japón e Italia, participó de la Gira Mujeres Latinas junto a Lila Downs y Susana Baca por Europa, realizó presentaciones en el prestigioso club Blue Note de Japón y formó parte del Trío Planetario junto a Lenine y Ramiro Musotto, con quienes tocaron en Francia y participaron de la clausura de los XV Juegos Panamericanos en Río de Janeiro, Brasil, compartiendo escenario con Jorge Drexler. Para escuchar su música y saber más de sus próximas, ya que aún no se han precisado las fechas de su próxima gira argentina, conviene entrar a su site en Internet. Luego de dos discos editados internacionalmente desde un sello inglés, su último trabajo es Haiku, un disco minimalista producido por el brasilero Ale Siqueira,  apreciado por su producción deTribalistas 
  

Hija única

 “Nací en una época donde supuestamente ya muchos de los logros de la mujer ya estaban logrados, eran batallas ganadas en mi país, soy mujer, soy cubana, soy negra y nunca sentí un rechazo en ese sentido”, confiesa Yusa y reconoce que casi no había percibido como algo a tener muy en cuenta la condición racial en su país natal. “Como todo el mundo, he tenido mis momentos de golpes, de prejuicio racial entre personas, pero son temas más culturales que de racismo”, agrega y va más lejos: “Es cierto que todavía no somos tantas las mujeres músicas, somos más cada vez, pero noto que como es tan cultural que ha sido marginada por tantos siglos, muchas personas notan que soy una mujer que está haciendo cosas”. Sin dudas, siente que su hiperactividad, tiene una cuna muy precisa: “Mi padre y mi madre me decían que la felicidad son pequeños momentos y que por eso había que ser libre en lo que hiciéramos, me criaron de ese modo”. 

8.6.10

Rita Ribeiro





Alto astral

La cantante maranhense, con una carrera de más de dos décadas, encabeza un proyecto cultural basado en una investigación personal del universo musical religioso afrobrasileño. 








Diego Oscar Ramos


En 2006, el disco Tecnomacumba materializaba un interés prolongado de la artista brasileña Rita Ribeiro por hallar vínculos precisos, firmes y posibles de sistematizar, entre las expresiones estéticas de la herencia africana en Brasil y su manifestación más o menos directa en la canción popular de los últimos tiempos. De esta búsqueda, la carrera de la artista nacida en la región del Maranhão ha salido fortalecida en cuanto a una visibilidad mayor y el surgimiento de un programa de acciones culturales que han ido más allá de un repertorio elegido para un disco o un concierto. Puede percibirse la comodidad con que aborda canciones clásicas de músicos como Jorge Benjor, Martinho da Vila, Gilberto Gil o Caetano Veloso ligadas a expresiones de sentir religioso, sumadas a un tratamiento que pone al frente una relectura tecnológica, electrónica, que también cuenta ya con una especie de tradición en la música del Brasil. Y es esta soltura la que vuelve atractivo un trabajo musical surgido de un apasionamiento artístico y humano, que quiere poner el foco en componentes culturales de la musicalidad brasileña que, no por natural, es siempre absolutamente evidente. En esta entrevista, Ribeiro explicita estas intuiciones y le da palabras concretas a las intenciones de una obra que el año pasado ganó una versión grabada en vivo para CD y DVD, donde pudo incorporar más canciones que el primer CD no pudo integrar. Y le dio una costura más a sus objetivos de mostrar la fuerza viva en que el componente negro e indígena de la identidad brasileña dejaron huellas sonoras en la constitución del corazón musical de una tierra que también sabe estar atenta a todo lo que pueda llamarse de moderno. 


- ¿Cómo percibe la importancia de la religiosidad afrobrasilera dentro del universo de la música popular de tu país?
- Somos um país que ha resultado de la mezcla de razas, indios, negros y brancos, con una fuerte influencia sobre nuestra cultura y costumbres. Lo que la África negra nos legó se hace presente en hábitos, bromas, vestuário, acessórios, objetos, gastronomía y también en nuestra música. Esta herencia cultural está ligada, sobretodo, a la religiosidad de aquellos africandos que, aquí, fueron esclavizados. Una religiosidad que aún se mantiene viva en terreiros y centros de todo Brasil. Tal vez, por eso, el lugar de la cultura brasilera en que la herencia africana se vuelva más presente sea en la Música Popular Brasilera, pues está presente en géneros musicales como el samba en sus vertientes, en los instrumentos musicales como agogó y atabaques, además de en motivos que sirvieron y aún sirven de inspiración para melodías y letras que fueran éxito en la voz de artistas como Carmen Miranda, Dorival Caymmi, Clara Nunes, Geraldo Pereira, Gilberto Gil, Vinicius de Morais y Baden Powel con sus afro-sambas, entre outros. La MPB es una herencia, sobre todo, de los negros.

- ¿Cómo fue la decisión de hacer Tecnomacumba? ¿Qué modelos tenía en mente y cuál fue la idea marcante para la realización?
- Creé el projecto Tecnomacumba para explicar el proceso de mezcla de cánticos y mantras, en la religiosidad del pueblo brasilero y su fusión con las batidas electrónicas, que para mí representa la incorporación de la cultura genuinamente brasileira con lo contemporáneo, la tecnología y la modernidad. A lo largo de los años, antes de lanzarlo, hice una investigación sobre música en  la religiosidad popular de todo Brasil, especialmente en Maranhão, mi tierra natal, y  en mis andanzas rescaté algunos cánticos típicos de los terreiros de candomblé y umbanda. Seleccioné dentro del cancionero brasilero músicas de grandes compositores como Jorge Benjor, Gilberto Gil, Caetano Veloso, Dorival Caymmi, entre otros, que también trabajan con esas referencias y vi que la música popular brasilera carga una fuerte influencia de los ritmos de origem africano. Percibí, también, que en esas manifestaciones rituales la música y la danza son elementos importantes de catalización de energías y que eso acerca a las personas con sagrado. Tecnomacumba es un manifiesto de brasilidad donde todas las razas, creencias y diferencias comulgan en una única sintonía donde la música es la entidad principal y la condutora de esa energía. 

 - ¿Qué músicas adoró que quedaran dentro del disco y cuáles le habría gustado que quedaran aunque no dio para hacerlo? 
- Tecnomacumba tiene dos registros, un cd grabado  en estudio y un cd/dvd en vivo. Algumas músicas quedaron afuera por razones circunstanciales. Me gusta el repertorio como un todo y no habría dejado nada fuera, pero sucedió que en el cd de estudio, grabado en 2006, quedaran fuera las músicas DIvino (Zeca Baleiro/Rita Ribeiro), Moça Bonita (Evaldo Gouvéia y Jair Amorim) y Xango, o vencedor (Rui Maurity) . En el cd en vivo, grabado en 2009, opté por mantener esas músicas , más un remix de Canto para Oxalá (dominio publico). Lo  bueno es que todas están dentro del DVD.
  
- ¿Cómo fue la elección del productor? ¿Tenía que tener alguna forma de trabajo en particular  o alguna forma de ver la música?
- Cuando lijo un productor para trabajar conmigo, normalmente ya tengo todo el esquema montado en la cabeza, el concepto, la idea básica del repertorio, la sonoridad que quiero trabajar, entre otras cosas, pero es extremadamente importante que exista entre nosotros una gran sintonía de trabajo y eso se da por la forma como pensamos la música, cada uno de su manera, con sus afinidades y diferencias musicales. El encuentro musical de um artista con el produtor debe ser claro,objetivo y apaixonante. Por surte tuve encuentros así en todos mis projectos: Rita Ribeiro (1997), Pérolas aos povos (1999), Comigo (2001), Tecnomacumba (2006).  

- ¿Qué formas de abordar un repertorio en el espíritu de tu disco tuvo como referencia para no hacer algo similar?
- Resolvi hacer Tecnomacumba sin respaldarme en ningún projecto anterior que fuese similar, porque no había hasta el momento en la música brasilera algo similar. Tengo consciencia que muchos artistas como Clara Nunes, Maria Bethania, Clementina de Jesus y todos los compositores que grabé, trabajaron y trabajan  el tema de la religiosidad en la música brasileira, pero nunca hubo un projecto tan explícito y completo sobre o tema. Estoy hace 7 año en cartel con el proyecto Tecnomacumba y se renueva cada año que pasa.  

- ¿Qué tradición personal tiene con las músicas rituales afrobrasileñas? ¿Ha participado del Candomblée? ¿Tiene un orixá guía?
- Me gusta la mitología africana, sus dioses y características. Me gusta la asociación con  los elementos de la natureza, me gusta la visión humana de lo sagrado, sin culpas y pecados. Me gustan los rituales de música y danza por la   celebración de la vida y, principalmente  por la aproximación con lo sagrado. Fui criada en el catolicismo, pero soy adepta de varios pensamientos religiosos y digo siempre que mi religión es la música. Soy practicante de Umbanda y tengo varios guías, entre ellos Iansã y Ogum.   

- ¿Qué maestros fueron influencias fuertes dentro de la música? 
- Cuando pienso en maestros, pienso también en mestres. Son muchos os maestros y mestres en la música del mundo, me gustan Villa Lobos, Tom Jobim, George Martin, Mario Manga, Dorival Caymmi, Luis Gonzaga, Ry Cooder y otros.

- ¿Cuando recuerda que la música ya era algo importante? 
- Cuando entré al escenario por primera vez. 

- ¿Y cual es su primer recuerdo musical?
- Mi primer baño de mar, las cantigas y brincadeiras de roda, mi papá tocando guitarra en la puerta de nuestra casa en día de luna llena en São Luis do Maranhão. Mi papá era músico y tocaba varios instrumentos, pero principalmente la guitarra, y nos gustaba reunirnos para tocar y cantar siempre que conseguíamos reunir a toda la familia. Escuchaba siempre la rádio y absorví mucho de la sonoridad típica de mi región, las ladaínhas do divino, el bumba-meu-boi, el tambor de crioula, el tambor de mina, todas manifestaciones culturales del Maranhão.

Outras palavras 

Texto de Caetano Veloso para Tecnomacumba

Hacía algún tiempo que venía oyendo con curiosidad y agrado una voz de mujer que impresiona por la firmeza, por la limpieza del sonido, por la naturalidad de la afinación. Es una voz que oí primero, casualmente, en la radio de mi automóvil, y que siempre me hacía detenerme para atenderla y preguntarme: ¿quién será esta cantante que tiene la emisión lisa (sin vibratos) más impresionante que he oído en mucho tiempo? ¿De quién será esa voz incorporada y delicada, de quién son esos glisados seguros y de gran efecto experimental, sin sombra de vulgaridad?




Conocí el nombre de Rita Ribeiro al encontrar las respuestas a tales preguntas. Ahora, siendo parte de un movimiento que busca usos significativos para sus invenciones vocales, Rita desarrolló este proyecto al que ha dado el nombre "Tecnomacumba". Los cantos y toques de las religiones afro-brasileiras en sintonía con ritmos obtenidos en el uso de instrumentos eletrónicos. El resultado es rico, honesto y sugestivo.
El disco es un producto de nivel profesional impecable, prueba de que Brasil anda con sus propias piernas. Las combinaciones rítmicas y timbrísticas de la programación eletrónica con instrumentos tocados por personas son equilibradas. El repertorio, una antología de composiciones sobre el tema de las religiones africanas de Brasil, siempre moduladas por cantos salidos directamente de esas prácticas religiosas. 
En ciertos casos estamos obligados a preguntarnos algunas cosas, como por ejemplo, si la "Oración al Tiempo" fue creada por las lavanderas de Monsueto, o si en cambio la samba de Monsueto resultó extraída de aquella oración. Así, hay una mezcla de temas, una red de recuerdos y referencias que otorga una textura interna especial al trabajo. El resultado gira más hacia un pop elegante, en el que una buena banda de acompañamiento está atemperada por sonidos tecno que hacia una zambullida radical en el mundo de batucadas y de eletrónica. En más de una ocasión lo que resalta es la voz de Rita, su simpática seguridad (nada fácil ni frecuente), su timbre completo, sus ornamentos chic por lo personalísimos, su nobleza maranhense. Este disco tiene un futuro intrigante y puede llegar a decirnos más de lo que parece decir ahora. Vamos a oirlo y a esperar.






Alto astral


"Tecnomacumba é um manifesto de brasilidade".


 - Como voce percebe a importancia da religiosidade afrobrasileira dentro do universo da musica popular do teu pais?
- Somos um pais miscigenado, resultado da mistura de raças(indios, negros e brancos), com forte influencia sobre nossa cultura e costumes.O que a África negra nos legou se faz presente em hábitos, brincadeiras, vestuário, acessórios, objetos, culinária e também em nossa musica .Esta herança cultural está ligada, sobretudo, à religiosidade daqueles africanos que, aqui, foram escravizados – religiosidade que ainda se mantém viva em terreiros e centros de todo Brasil. Talvez, por isso, o lugar da cultura brasileira em que a herança africana se faça mais presente seja na Música Popular Brasileira, pois está presente nos gêneros musicais como o samba e suas vertentes, nos instrumentos musicais como o agogó e atabaques, e em motivos que serviram e ainda servem de inspiração para melodias e letras que fizeram sucesso na voz de artistas como Carmen Miranda, Dorival Caymmi, Clara Nunes, Geraldo Pereira, Gilberto Gil, Vinicius de Morais e Baden Powel com seus afro-sambas, entre outros. A MPB é uma herança, sobretudo, dos negros.

- Como foi a decissao de  facer tecnomacumba? Que modelos tinha na mente? Cual foi a idea marcante para a realizacao do disco? 
- Criei o projeto Tecnomacumba para explicar o processo de mistura de cânticos e mantras, na religiosidade popular do povo brasileiro e sua fusão  com as batidas eletrônicas, que para mim representa a incorporação da cultura genuinamente brasileira com o contemporâneo, a tecnologia e a modernidade. Ao longo dos anos, antes de lança-lo, fiz uma pesquisa sobre a música na religiosidade popular de todo o Brasil, especialmente no Maranhão, minha terra natal, e em minhas andanças resgatei alguns cânticos tïpicos dos terreiros de candomblé e umbanda. Selecionei dentro do cancioneiro brasileiro musicas de grandes compositores como Jorge Benjor, Gilberto Gil, Caetano Veloso, Dorival Caymmi, entre outros, que também trabalham com essas referências e vi que a música popular brasileira carrega forte influência dos ritmos de origem africana. Percebi, também, que nessas manifestações rituais a música e a dança são elementos importantes de catalisação de energias e que isso aproxima as pessoas do sagrado. Tecnomacumba é um manifesto de brasilidade onde todas as raças, crenças e diferenças comungam em uma única sintonia onde a musica é entidade principal e condutora dessa energia. 

 - Que musicas adoro que ficaram dentro do disco e cuais tivera gostado que ficaram  mais nao deu? 
- O Tecnomacumba tem dois registros, um cd gravado  em estudio e um cd/dvd ao vivo. Algumas musicas ficaram de fora por razões circunstanciais. Gosto do repertório como um todo e não teria deixado nada de fora, mas aconteceu que no cd de estudio gravado em 2006 ficaram de fora as musicas "DIvino (zeca baleiro/rita ribeiro), Moça Bonita (evaldo gouvéia e jair amorim) e Xango, o vencedor (Rui Maurity) . No cd ao vivo, gravado em 2009, optei por manter essas musicas que citei anteriormente e mais um remix de Canto para Oxalá (dominio publico). O  bom é que estão todas inseridas no dvd.  

- Como foi a escolha do produtor? Por que escolheu? Tinha de ter alguma forma de trabalho particular o alguma forma de enxergar a musica que voce precissaba?
- Quando escolho um produtor pra trabalhar comigo, normalmente já tenho todo o esquema montado na cabeça, o conceito, a ideia basica do repertorio, a sonoridade que quero trabalhar, entre outras coisas, mas é extremamente importante que exista entre nós uma grande sintonia de trabalho  e isso se dá pelo forma como pensamos a musica, cada um do seu jeito, com suas afinidades e diferenças musicais. O encontro musical de um artista com o produtor deve ser claro,objetivo e apaixonante. Por sorte tive encontros assim em todos meus projetos: Rita Ribeiro (1997), Pérolas aos povos (1999), Comigo (2001), Tecnomacumba (2006).  

- Que formas de abordar um repertorio no astral do teu disco voce teve como referencia para nao facer algo similar?
- Resolvi fazer Tecnomacumba sem me respaldar em nenhum projeto anterior que fosse similar a ele, porque não havia até o momento na musica brasileira algo similar.Tenho consciência que muitos artistas como Clara Nunes, Maria Bethania, Clementina de Jesus e todos os compositores que gravei, trabalharam e trabalham  o tema da religiosidade na musica brasileira, mas nunca houve um projeto tão explicito e completo sobre o tema. Estou há 07 anos em cartaz com o projeto Tecnomacumba e ele se renova a cada ano que passa. 

- Voce que tradicao pessoal tem com as musicas rituais afrobrasileras? tem participado do candomble? tem um orixa guia?
- Gosto da mitologia africana, de seus deuses e características.Gosto da associação com  os elementos da natureza, gosto da visão humana do sagrado, sem culpas e pecados. Gosto dos rituais de musica e dança pela  celebração da vida e, principalmente  pela aproximação com o sagrado. Fui criada no catolicismo, mas sou adepta de vários pensamentos religiosos e digo sempre que minha religião é a "musica". Sou praticante da Umbanda e tenho vários guias,entre eles Iansã e Ogum.   

- Qué maestros voce acha que foram influencias fortes para voce dentro da musica em geral? 
- Quando penso em maestros, penso também em mestres. São muito os maestro e mestres na musica do mundo,gosto de Villa Lobos, Tom Jobim, George Martin, Mario Manga, Dorival Caymmi, Luis Gonzaga, Ry Cooder e outros mais.

 - Quando se lembra que a musica ja era algo importante para voce? 
- Quando entrei no palco pela primeira vez. 

 - Qual é a tua primeira lembrança da música?
- Meu primeiro banho de mar, as cantigas e brincadeiras de roda, meu pai tocando  violão na  porta de nossa casa em dia de lua cheia em São Luis do Maranhão. Meu pai era musico e tocava varios instrumentos, mas principalmente o violão e, gostávamos de nos reunir pra tocar e cantar sempre que conseguíamos reunir  toda familia. Ouvia sempre rádio e absorvi muito da sonoridade típica da minha região, as ladaínhas do divino, o bumba-meu-boi, o tambor de crioula, tambor de mina, todas manifestações culturais do maranhão.