16.10.10

Ecología urbana


Bicicletas para el cambio

 Desde hace dos años, Argentina tiene sus salidas mensuales de ciclistas que ocupan masivamente las calles propugnando valores ambientalistas. El movimiento es mundial, sin líderes y propone un cambio vital de las ciudades a través de rituales lúdicos andantes.

Diego Oscar Ramos - Uno Mismo . Fotos: Felix Busso 

          El mundo puede cambiar en un segundo, como en un big bang, cuando se reúna la energía precisa. Y a esa transformación, podemos alumbrarla apenas sumándonos con nuestra bicicleta a rituales lúdicos de encuentro humano. Eso acontece con La MasaCrítica, un evento masivo que se inició en San Francisco, Estados Unidos, en 1992, cuando una media centena de personas se juntaron para disfrutar de las calles con las bicicletas, como disfrute grupal y respuesta a la creciente contaminación por el uso del petróleo como combustible. El fenómeno se comenzó a extender por varias ciudades norteamericanas y en menos de un año ya eran 500 los ciclistas que inundaban avenidas y calles, con la certeza de que tenían tanto o más derecho que los automovilistas a ocuparlas. Primero se llamó a estos grupos, Commute Clot, pero pronto se adoptó el nombre actual, puesto por el diseñador George Bliss, quien se basó en un hecho observado en China, donde abunda el uso de bicicletas y se aumenta la seguridad en los cruces sin semáforo al esperarse entre los ciclistas para llegar a ser una cantidad que haga que juntos no tengan riesgos para cruzar.
         Ese mismo sentido de generar una masa que brinde un cambio es lo que hizo que el concepto, proveniente de la Física para explicarla forma en que se logra mantener una reacción nuclear en cadena, haya sido usado para dar nombre a estas reuniones que se fueron expandiendo por el mundo, pero que no buscaron nunca convertirse en organización política o social como solemos conocerlas. “MasaCrítica no es una organización. Es una coincidencia no organizada, es un movimiento de bicicletas en las calles, un paseo mensual para celebrar el ciclismo y para afirmar los derechos del ciclista en las calles. Es una idea y un evento. Es gratis. No es una carrera. Es sólo por diversión. Sucede cuando muchos ciclistas se reúnen en el mismo lugar, a la misma hora y deciden pedalear juntos el mismo recorrido por un rato. A menudo los participantes disfrutan mucho este paseo y deciden encontrarse nuevamente en el mismo lugar y a la misma hora el mes siguiente e invitar a sus amigos ciclistas a compartir el siguiente paseo”, puede leerse en uno de los tantos sitios donde se van explicando las pautas centrales de este evento descentralizado que tiene adeptos en distintas ciudades de países como Estados Unidos, Alemania, México, España, Dinamarca, Suiza o Noruega, por mencionar algunos de los que tienen más registro de las actividades. En la Argentina existe, desde hace aproximadamente dos años, en ciudades como Buenos Aires, Pinamar, Rosario, Mar del Plata, Mendoza y Santiago del Estero, cada una de las cuales cuenta con su sitio de Internet para compartir experiencias, consejos, fotografías y relatos de una experiencia que, en su mayoría, suelen mencionar como divertidas y transformadoras.

Bicicletas porteñas

        En su segundo aniversario de salidas, el obelisco tuvo el primer domingo de septiembre cerca de 500 ciclistas que partieron desde el símbolo máximo de lo porteño, para llegar a diferentes sitios de la ciudad, andando siempre en grandes grupos y sin una planificación específica, lo único que suele saberse es el punto de salida y la hora, pero luego será la propia colectividad la que deje emerger un destino y un punto final. De ese medio millar, Felix Busso, de 30 años, supo desde su primera salida que era lo que estaba precisando para su vida. “Necesitaba de un grupo heterogéneo, con la mente abierta a poder compartir algo sin preguntar quién sos, por qué estás ahí o con exigencias de ningún tipo, sólo se trata de pasear y disfrutar, al mismo tiempo de reafirmar mi derecho a poder circular por las calles con más espacio, respeto, y paciencia”, comenta antes de hallar vínculos ecológicos: “La bici se mueve gracias a nuestra propia energía física, sin consumir otro recurso más que calorías, emanando sólo dióxido en vez de monóxido de carbono, además no genera ruido ni el sobrecalentamiento generado por la misma temperatura del motor del auto, el colectivo o la moto y los gases contaminantes que estos emanan. ¡La bici es ecología!”. Para Busso, hay un potente valor humano implicado. “Podés charlar en el camino con un desconocido que va por la misma ruta, elegir un camino, lo que no pasa con el auto, que es una cápsula que te aísla de todo y de vos mismo”, dice el ciclista, para quien esta verdadera aventura, que lo deja soltar miedos y fluir, es sobre todo una fuente de alegría.
            Para Sergio Pérez, desde que se unió a La Masa, al ver un folleto en un negocio, sintió que la vivencia le aportaba la percepción corporal de la fuerza humana positiva. “Somos una fiesta rodante, andamos gritando, cantando, sonriendo, transmitimos felicidad”, asegura y destaca que se respeta siempre un ritmo común. “Nadie gana ni pierde, algunos tienen súper bicis, otros unas muy hermosas, pensamos todos muy diferentes, pero vamos todos a ritmo de paseo, sin distinción de rendimiento físico, edad o sexo”, comenta y teoriza el valor ambiental: “Este medio de movilidad no genera ruido, ni polución, ni necesidad de petróleo para moverse, ocupa menos espacio y genera tranquilidad por donde pasa”. En ese aspecto, Leo Fishman, a sus 41 años, utiliza todos los días la bicicleta y es ferviente creyente en los cambios que traería el que cada vez más personas lo adoptaran como su vehículo. “Es menos contaminante, no emite gases tóxicos ni de efecto invernadero”, asegura y revela el inicio de la red porteña. “Hace dos años una chica de Austria, Nadine, convocó a la gente para relanzarla y desde entonces venimos pedaleando el primer domingo de cada mes”, relata Fishman y agrega: “Todos nos llevamos bellos momentos y experiencias, tanto como la gente que ve pasar tal variedad de personajes y bicicletas, que se transforma en un espectáculo inesperado”.

Recuperación social

         “Creo que hay un cierto consenso en el reclamo de las bicisendas y también en el objetivo de ser cientos de miles de bicicletas yendo en masa, que se van cumpliendo mucho más rápidamente de lo que pensábamos hace tan solo 2 años”, indica Fishman, dice quela ciudad muestra tolerancia, más allá de algunos enojos de algunos automovilistas o accidentes menores, que se vuelven detalles pequeños al lado del apoyo general que encuentran por donde pasan. Sobre este aspecto, Martín Malamud, de 53 años, escribió un texto dedicado a los automovilistas, donde les dice: “Queremos recordarle que nuestro modo de trasladarnos es más sano, más sustentable, más ecológico, más respetuoso del medio, cuidadoso de los recursos, silencioso y feliz que el suyo; así que sería bueno que empiece a pensar quién es el que molesta”. En su carta, asegura que el automóvil es una droga dura, por lo que se muestra paciente a larecuperación social de los conductores, pero les hace varios pedidos para que se vayan adaptando a tiempos futuros donde reinarán las bicicletas: “No abra la puerta sin mirar hacia atrás, no se adelante para doblar cinco metros después y cerrarnos, pásenos a una distancia prudencial y no invada ni estacione en las bicisendas”. Para que se comprenda más el valor de esta cultura de las dos ruedas, este adepto a la masa porteña desde sus inicios, cuando eran menos de 100 personas, destaca el hecho de que es un medio que no contamina sonoramente el ambiente, colabora con la salud humana por el ejercicio implicado y es además, una herramienta convivencial, como lasupo definir el sacerdote y pensador vienés Iván Ilich. “Hay otro modo posible”, reza el ciclista y deja en claro lo que lo mueve a pedalear cada domingo junto a cientos de personas: “La heterogeneidad y la falta de jerarquías”.
         En la próxima salida, seguramente podrá encontrar, si el destino lo permite, a Fran de Vedia, de 31 años, cuyo disfrute por la masalo hace hacer volantes, que reparte o pega donde se le va ocurriendo. Además, tiene una bicicleta que se pliega en dos, la que lleva hasta en el subte, con un cartel que dice “Un auto menos”. Cartel andante de este colectivo, su pasión nació de la mano de un autor francés,Guy Deboard, quien en “La sociedad del espectáculo” propugnaba en los 70 el concepto de deriva como forma de liberación mental, corporal y filosófica. La Internet llevó al ciclista argentino, en actos de deriva virtuales, a movimientos como “Reclama las Calles”, que quiere recuperarlas como zona de intercambio humano. Sus pasos dieron pronto con La Masa, donde halló “una gran bocanda de libertad mensual” y se siente reconfortado por la compañía de gente que quiere vivir mejor. Un acto concreto para lograr un gran cambio, asegura, sería que grandes masas usaran la bicicleta todos los días. “Compartir una fiesta colectiva es hermoso, pero pedalear todos los días hace el cambio en cómo vivimos”. Aunque parezca muy lejana la disminución de autos, siente que es posible ir operando cambios psicológicos profundos: “Si cada vez más gente pedalea van a surgir masas realmente espontáneas y la presencia en la calle de las bicis va tener existencia en el imaginario de muchos automovilistas, que parecen no ver a la bici como la verdadera energía alternativa, mucho más que el biodiesel”.




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Alto Rendimiento        

 "Mi tesis sostiene que no es posible alcanzar un estado social basado en la noción de equidad y simultáneamente aumentar laenergía mecánica disponible, a no ser bajo la condición de que el consumo de energía por cabeza se mantenga dentro de límites”, escribió el teórico Ivan Ilich en Energía y equidad, texto de 1974 inspirado en la crisis energética y propulsor del ciclismo como un vehículo de gran eficacia económico energético. “En terreno plano, el ciclista es tres o cuatro veces más veloz que el peatón, gastando en total cinco veces menos calorías por kilómetro que éste. El transporte de un gramo de su cuerpo sobre esta distancia no le consume más que 0,15 calorías. Con la bicicleta, el hombre rebasa el rendimiento posible de cualquier máquina y de cualquier animal evolucionado", escribió el teórico, para quien el verdadero cambio social llegaría pedaleando: “El socialismo exige para la realización de sus ideales un cierto nivel en el uso de la energía: no puede venir a pie, ni puede venir en coche, sino solamente a velocidad de bicicleta”.

1.10.10

Teorías


El Big Bang no fue el inicio del universo

Lo prueba un modelo matemático realizado por dos científicos. Uno de ellos fue premiado este año por la Sociedad Internacional para la Relatividad General y la Gravitación.

Diego Oscar Ramos - Espacio

         “Desde que era adolescente me interesaban las preguntas fundamentales de la Física, como ¿De qué está hecha la materia?, ¿Qué son los agujeros negros?, ¿Tuvo el Universo un origen?”, asegura Alejandro Corichi, físico del Quantum Gravity Group de la Universidad Nacional Autónoma de México, galardonado recientemente por con una beca por la Sociedad Internacional para la Relatividad General y la Gravitación, justamente por aportes teóricos actuales tendientes a acercar respuestas precisas a esas preguntas fundamentales. La prestigiosa beca, otorgada a 10 científicos menores de 45 años por “contribuciones significativas a la gravedad cuántica de lazos y su liderazgo en numerosas iniciativas para la comunidad internacional”, nació como estímulo al modelo teórico que el científico mexicano desarrolló en 2008 junto al físico canadiense Parampreet Singh en 2008 para demostrar que en el universo hubo un antes al Big Bang.
         Publicado en la revista Physical Review Letters, el trabajo teórico de Corichi y Singh prueba que antes de la gran explosión aparentemente originaria hubo lo que se llama “un gran rebote”, un ciclo previo del cosmos que se caracterizó por estar en un estado de contracción, contrastante con el del actual de expansión. En ese estado de Big Crunch el universo se iba encogiendo, con una tendencia a desaparecer que no llegó a ese resultado por los efectos cuánticos de la gravitación, que detuvo la contracción y generó una fuerza de repulsión tan intensa que dio lugar a una fase signada por la expansión. En lugar de hablar de un punto cero por la gran explosión, se considera que hubo un gran rebote o big bounce, lo que los investigadores probaron a través de ecuaciones matemáticas.

Orígenes y conflictos

         “Esta investigación está contemplada desde el marco de lo que se conoce como la Gravitación cuántica de lazos o  loop quantum gravity, una de las aproximaciones al problema de la Gravedad Cuántica, el nombre con  el que se conoce al intento por unificar a los dos pilares de la Física Moderna, a saberse, la Relatividad General y la Mecánica Cuántica”, explica el científico de la UNAM, para quien ambas teorías tienen su régimen específico de validez, lo macro y microscópico, aunque son incompatibles entre sí. “La Relatividad General tiene dos problemas fundamentales, no es una teoría cuántica, cuando sabemos que la descripción fundamental del universo tiene que ser cuántica, y predice su propia destrucción,  en las llamadas singularidades en el interior de los agujeros negros y el Big Bang. Y por otro lado, los métodos que han sido muy exitosos dentro de la teoría cuántica para describir a las otras interacciones fundamentales, conocidos como Teoría Cuántica de Campos, no funcionan cuando se intentan aplicar a la Relatividad General”, prosigue con detalles minuciosos el investigador premiado, lanzado a teorizar sobre el punto en el cual se emplaza su trabajo, ni más ni menos que avanzar por los caminos de la integración. Antes de explicar su aporte, continúa con lo previamente existente en su campo: “ La Gravedad Cuántica de Lazos trata de tomar muy en serio las lecciones de la Relatividad General, como lo es que la gravitación es geometría y que el fondo que describe es un ente dinámico. Cuando esta teoría se aplica a modelos cosmológico se conoce como Cosmología cuántica de lazos, una simplificación de la teoría que ve al universo como homogéneo e isotrópico, una buena suposición cuando se le ve a gran escala, que hace que las ecuaciones se simplifiquen mucho”. Por eso, continúa el doctor en Física,  si las ecuaciones de evolución se pueden resolver de manera exacta en el caso clásico, en el cuántico se describe el estado del Universo a través de una función de onda específica, denominada función de onda del universo.
         Ya imbuidos Cosmología Cuántica, “que surge en 2001 con los primeros artículos de Bojowald y toma nuevos bríos en 2006 cuando Ashtekar Singh y Pawlowski (APS) escriben el primer modelo completo, con números concretos para observables como el volumen y la densidad”, Corichi indica como problemático el que la ecuación por la cual se describía la evolución temporal de la función de onda, sólo podía ser resuelta numéricamente. A partir de este trabajo con ecuaciones complejas es que surge el concepto de bounce o rebote. Y aquí es que se monta la contribución teórica del físico mexicano y su colega canadiense. “Primero, mostramos con Ashtekar y Singh, que un modelo muy parecido al de APS, pero físicamente más justificable, podía resolverse de manera exacta, por lo que teníamos una forma de escribir la solución general de la ecuación y conocer su evolución en el tiempo. Podíamos calcular de manera exacta la evolución de ciertos observables y mostramos que el bounce que se observaba en las simulaciones numéricas era totalmente genérico, ocurriendo para cualquier estado inicial que diéramos”, comenta el teórico y agrega: “Mostramos que existe una cota máxima para la densidad de energía, también para todos los estados iniciales posibles, que se observaba en las simulaciones numéricas, pero no se entendía bien y en segundo lugar estudiamos con Singh, el asunto de la semiclasicalidad”.          Para entender este concepto valga decir que una teoría clásica se recupera de una cuántica a través de la existencia en ésta de estados semiclásicos, que siguen la dinámica clásica y permiten que el científico esté seguro de poder describir el sistema cuántico, de forma muy aproximada, a través de la teoría clásica.

Preguntas infinitas

         A partir de comprender este proceso integrador, la pregunta que se hicieron los investigadores fue la siguiente: “Si suponemos que tenemos un estado semiclásico para un instante mucho después del bounce y seguimos la a través de él la evolución temporal de estado, ¿cómo será el estado a un tiempo grande antes del bounce?”. A partir de esta cuestión surgían otros interrogantes: “¿será nuevamente semiclasico?, ¿se perderá esta característica?”. Y aparecían estos supuestos: “Si del otro lado el estado cuántico fuera extremadamente cuántico, no podríamos hablar de un universo como lo conocemos con un concepto bien definido de espacio y tiempo, sería una espuma cuántica o quantum foam”. A partir de aquí, lo que demostraron fue que “el estado tuvo que haber sido también semiclásico en el otro lado del bounce, también había una noción clásica de un universo con las propiedades del universo de este lado”. Para decirlo en otra manera: Ante la pregunta ¿Qué pasó antes del Big Bang?, la respuesta era poderosa: “No hubo Big Bang como lo conocemos, pero hubo unbounce y antes de este el universo se parecía mucho al nuestro, pero en contracción, llegó al régimen en donde los efectos cuánticos dominan y estos causaron que se detuviera y comenzara entonces un periodo de expansión en el que nos encontramos ahora”. Hay, además, una tercera contribución, más matemática, relativa a la consistencia en sí de la Teoría Cuántica. Frente a distintas posibilidades de construcción teórica del modelo, a partir de diferentes escogencias que determinan teorías no equivalentes desde el punto de vista físico, Singh y Corichi propusieron criterios de consistencia matemática y física, demostrando que existe una única elección que es consistente: “la que habían tomado APS en 2006 y también nuestro modelo soluble”.
         Fue a partir de 2006, en su doctorado en la Universidad Estatal de Pennsylavania cuando el físico mexicano de dedicó de lleno a las preguntas que habían signado su pasión por la disciplina. Y, ya trabajando con  Ashtekar y Singh, es que dejó de cuestionarse por lo que pasó antes del universo, un concepto que ahora le parece desprovisto de sentido. “Si el universo tuviera un comienzo como lo sugiere la teoría del Big Bang, sería como preguntar ¿qué hay fuera del universo? o ¿qué hay al norte del Polo Norte sobre la superficie de la tierra? El paradigma que se está desarrollando a partir de nuestras investigaciones es que no hubo un comienzo en un punto de volumen cero/densidad infinita, sino que pudo haber una fase del universo en contracción, un rebote en el que las leyes de la física se siguen valiendo y la evolución está bien definida y en una etapa de expansión”. “Demostramos que el bounce es inevitable y que existe un universo muy parecido al nuestro antes de dicho rebote”, resume el teórico latinoamericano, antes de aceptar que este descubrimiento teórico, de alguna manera, puede estar señalando coincidencias con todo tipo de tradiciones del pensamiento que hablan de un cosmos eterno: “Si el universo solo tuviera esas dos fases, una en contracción y otra en expansión, sería infinito tanto en el pasado como en el futuro, lo  pensaba en cuanto parece establecer una duda fundada en cuanto a que reconozcamos en el Big Bang al inicio del tiempo y el espacio, pero en este nuevo paradigma no hay inicio, tanto el espacio como el tiempo serían infinitos”.
         Será entonces que debemos pensar que el universo en expansión que conocemos está en un camino hacia otro momento de transformación para pasar a otra fase? “Eso es algo que más bien depende de las observaciones que se puedan realizar, ahora lo que se cree es que no solamente está en expansión, sino que está acelerándose y al ente culpable de este comportamiento tan inesperado se le ha bautizado con el nombre poco imaginativo de energía obscura, que si se comprueba que existe y que no tiene propiedades demasiado exóticas, el universo se expandirá para siempre”, contesta rápido Corichi y continúa: “Si fuera más exótico, como ocurriría si hubieracampos fantasmas, trataría de desgarrarse, pero nuevamente entrarían efectos cuánticos a impedir el desgarramiento y generarían unrebote, ahora haciendo que el universo se comenzara a contraer, para así tener un universo cíclico, aunque debo aclarar que esta posibilidad última cabe en el terreno de las especulaciones”. Siguiendo este camino tan humano, podríamos preguntarnos si este modelo pone en crisis la teoría de la relatividad einsteniana y lanza la necesidad de algún tipo de modelo cuántico superador o integrador para comprender realmente la historia del universo. En ese punto, el físico es firme en sus conceptos: “La teoría de la Relatividad General, desde que se formula, tenía incluida la semilla de su propia destrucción,  como decía aproximadamente JA Wheeler, claro que la gente tardó muchos años en entender que ese era el caso, desde los 60's sabemos que es a lo más una muy buena aproximación, en regímenes donde la curvatura es pequeña. Y que, para describir fenómenos extremadamente violentos como el Big Bang, se necesitaría una teoría cuántica. Por otro lado, en el régimen donde debe funcionar, la Relatividad General ha pasado todas las pruebas experimentales de manera sobresaliente, por lo que la confianza en que es la descripción correcta de fenómenos astrofísicos está más fuerte que nunca”.



El recorrido

- El modelo matemático tiene un tiempo de existencia, ¿cómo ha sido la vida de este modelo en cuanto a las reacciones  que ha provocado en sus colegas científicos de distintas universidades y países?
- Desde los resultados del 2008, en varios grupos se ha trabajado para extender los resultados a modelos con diferentes tipos de materia, con menor grado de simetría y se está tratando ahora de tener un formalismo que permita poner a prueba el modelo al incluir de maneraperturbativa algún grado de inhomogeneidades, para poder explicar por ejemplo el patrón observado en la radiación cósmica de fondo. La comunidad externa a la Loop Quantum Cosmology están con un sano escepticismo. Es decir, están esperando a que seamos capaces de tener una predicción experimental para ver si este modelo podrá convertirse en una teoría física que remplace a la del Big Bang.

- ¿Y qué reacciones han tenido de los creadores de la teoría del Big Bounce?
- Como explicaba, hay mucho sentimiento de comunidad entre los diferentes grupos y estamos tratando de entender los aspectos del modelo, siempre construyendo sobre el trabajo de otros colegas.




Café cósmico


- ¿Qué aplicación tiene actualmente el modelo?
- Estamos en la etapa de incluir lo que se conoce como perturbaciones que puedan describir el patrón de la radiación cósmico de fondo. Eso es el gran reto actual.

- ¿Qué sintió en las etapas de consolidación del modelo teórico? ¿Qué hace un científico en esas etapas, con quién comparte esas etapas de logros que pueden haber llevado mucho tiempo de trabajo y mucha etapa de preparación intelectual?
- La manera como trabajamos en general es en equipo, siempre rebotando ideas con los colegas, haciendo cálculos a veces individualmente, a veces en equipo y discutiendo mucho, con mucho café, eso sí.

- Como el universo, ¿el modelo está en etapa de expansión?
- Así es, siempre estamos tratando de entender los alcances de la cosmología cuántica de lazos y de poder hacer modelos cada vez más realistas.