“El arte me enriquece desde el placer”
Con su voz,
su inteligencia y su sentido estético, gestó un estilo propio muy influyente en
la radio argentina. Hoy privilegia su rol de entrevistador sensible y dice
estar aprendiendo a ser comunicador.
Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - 2010
Hablar con Lalo Mir es un acto estético, múltiple de sentidos, por la manera en que puede levantar la voz para reforzar una idea o llevarnos directo a la escena que relata, como siempre hizo en la radio, la que convierte en escenario de circo ambulante, con su conocimiento preciso de producción sonora y la gracia campechana con que puede jugar con la ironía, sin que ningún oyente salga herido. El locutor sanpedrino supo transmitir radialmente las pasiones aventureras de sus lecturas infantiles de Emilio Salgari o Mark Twain y el goce le generaron en muchas etapas las voces de ídolos suyos como Héctor Larrea, Hugo Guerrero Marthineitz o Cacho Fontana. Como ellos, su voz también se ha vuelto inconfundible y lo ha llevado hasta a ser la identificación sonora de canales de televisión, un medio en el que hoy está mostrando una faceta tal vez menos percibida en su carrera, más ligada a su sensibilidad que a su agudeza mental. Ahí parece estar la clave de programas como La vida es arte o Encuentro en el estudio, emisiones dedicadas a dos de sus pasiones.
- Pocas veces te he visto disfrutando
tanto de hacer televisión como en La
vida es arte y Encuentro
en el estudio. ¿Qué sentís con este recorte que
hago?
- Lo siento así. Para mí la tele
siempre fue complicada, porque construyo la radio más desde lo que no se ve,
donde todo es posible. Cuando lo tenés que llevar a la imagen es mucho más
complejo. Pero a medida que fui elaborando diferentes proyectos me fui
sintiendo más cómodo. Y el arte es un
tema que me gusta, tengo muchos amigos pintores, escultores, una gente muy
loca, que me divierte mucho, que tienen otra frecuencia, piensan todo de una
manera muy diferente. Al comentario del plástico nadie lo entiende de entrada,
salvo que tengas mucho el código. Me interesó trabajar con la dicotomía entre
el artista plástico y cómo se los muestra. Como era un proyecto propio encontré
libertad, pero sin duda, ahora me siento más cómodo. En Encuentro
en el estudio, si bien es una idea a la que me sumo,
no soy sólo el conductor, estoy en la cocina del asunto. Y me siento muy
privilegiado, como un chico con juguete nuevo, de tenerlos a Rubén Juárez,
Kevin (Johansen), Fito (Páez), (Germán) Daffunchio o Divididos, cantándome a
mí, levantando la vista y diciéndome: “¿Cómo salió?”. Y se da una situación, en
todos los casos sale el alma del artista. Todo eso se da naturalmente, lo puede
captar la cámara y se puede transmitir, con la mejor calidad de imagen, sonido
y luz.
- En los dos programas sentí que
lograbas generar algo en la interrelación con pintores y músicos, que pareciera
darse porque hablás un lenguaje en común.
- Soy un aficionado, me gusta y juego,
pero ese amor y esa familiaridad que tengo con los elementos, tanto en la
plástica como la música, evidentemente me acercan mucho. Como aprendí a
preguntar sin dañar, siendo cómplice de la situación, muchas veces logro saber
cosas de una manera que parece que supiera, pero en realidad lo estaba
descubriendo en el mismo momento que el televidente. Este fenómeno también es
lindo de ver, porque no es rupturista, agresivo, ni chocante. Hay una empatía
con el televidente, un sentimiento de que estamos aprendiendo al mismo tiempo.
- ¿Qué sensaciones diferentes encontrás
con ese rol tuyo más rupturista que tuviste en los ´80, con la Rock & Pop, y esto de lograr cada vez más cercanía y
afectividad en la comunicación?
- Creo que ahora estoy más cerca de la
comunicación que en los ´80, cuando era un fenómeno más artístico. Iba a la
radio y armaba de la nada una cosa que no existía, en un proceso artístico,
como llenar una hoja de palabras, hacer una poesía o una canción. Ahora estoy
dejando de conceptualizar mi trabajo como si fuese una obra de arte y buscando
vínculos, o sea, haciendo comunicación, tratando de llegar de la manera más
perfecta, llana, directa, entendible, legible, comprensible. Cuando le hago una
pregunta a Chico Novarro o Adriana Varela y llego a esa intimidad que nos pone
sensibles, estoy cada vez más cerca de que todos entiendan lo mismo. Encuentro
en el estudio es casi una piedra preciosa a la cual lentamente le
vamos limando alguna cosita, para ir perfeccionándola.
- ¿Te hacen bien esos lugares de
cercanía, de intimidad?
- Sí, con este programa sí, el guión,
los músicos, mi equipo me llevaron ahí. Son químicas, trabajamos muy
seriamente. Siempre lo hago, aunque esté haciendo locuras totales, mi laburo es
muy responsable.
- En toda tu carrera parece haber un
trabajo claro en las relaciones entre formas y contenidos.
- Sí. Para mí son muy importantes la
forma y el contenido, por momentos era más importante la forma que el
contenido, por otros era al revés, buscando formas descubrí contenidos y
viceversa. Una vez estaba haciéndole escuchar unas piezas que hacía a un
director pedagógico de la Alianza Francesa,
que me dijo (pone voz de francés como en los doblajes de las series del
naturalista Jaques Costeau):“Lalo,
cuando hacés radio estás haciendo hipertexto”. Era lingüista y me explicaba que
la música que ponía con textos o voces fabricaba un híper sentido, por el que
podías razonar de formas diferentes. Construía otra lógica desde la ironía, la
sátira. Yo lo hacía por una pulsión artística, me gustaba como sonaba. Y cada
vez me enloquecía más.
Las palabras y las cosas
- Hay palabras o conceptos de los que
vas y venís, la locura y el arte, como un lugar por el que pareciera que te
gusta circular.
- Sí, absolutamente. El arte y la
locura tienen muchas cosas en común. El artista está un poco loco, o concibe
las cosas de una manera no lineal ni racional.
- Trabaja con símbolos.
- Y son decodificables de acuerdo a las
percepciones mentales. El loco puede entender los símbolos de otra manera y
puede decodificar muchas cosas artísticas más sencillamente que una persona
plana, que se para frente a un cuadro abstracto y se pregunta: “¿Esto es
pintura?”. Un loco, sin ningún entrenamiento, le diría: “Sí, ¿no ve que tiene marco
y está en una pared?”. El artista juega todo el tiempo, porque tiene papeles,
lápices, pinturas y si no le gusta lo que salió, lo abolla y sigue. ¿Por qué
Maradona o Messi mueven la pelota como lo hacen y no se les cae nunca? Porque
cuando eran chicos hicieron jueguitos, estuvieron horas y horas, días y días (sube
la voz, dentro de la frase). Si
hago lo mismo con el lápiz, la pintura o las ideas, me va a pasar lo
mismo. Para llegar a ese grado hay que jugar, libremente y mucho. Lo lúdico es
importantísimo en la vida del hacedor de cosas inexistentes.
Si
en sus programas ha sabido transitar con soltura los formatos que permiten
percibir sentidos múltiples, no escapa esa virtud suya en una actividad que
practica como hobbie desde hace décadas. En sus oficinas, una casa de varios
niveles donde tiene su propia tecnología de grabación de sonido, un estudio de
radio y muchos aparatos ligados a la historia del medio, también tienen su
lugar, en perfecto caos ordenado, unos cuantos cuadros y esculturas simbólicas
suyas, donde el collage de sentidos surge como signo de identidad.
- ¿Cómo llegás a esta actividad?
- Esto para mí es un hobbie. De chico
dibujaba, en el colegio, cuando me aburría. En algunas épocas me dio por
agarrar pincel, acrílico, por construir cosas, por el collage, pero todo muy
inconcluso. Después me agarró la época del programa e hice objetos y obra
conceptual. Me divierto, es terapia, no vivo de esto, me enriquece desde el
placer.
- ¿Nunca tuviste maestros?
- No. Los maestros son los que conozco,
los que miro y a los que robo.
- ¿En cuáles de tus objetos sentís que
hallaste algo, un sentido?
- La tierra esa, “Huy, como me duele
la planeta”. (Muestra un globo terráqueo atravesado de elementos
punzantes, como la cabeza de una vieja publicidad de una aspirina). Hay uno
que son marcos, marcos y marcos, dentro de otros. Y en el centro dice: “El
marco no es lo más importante, pero a veces ayuda”. Y está firmado por el
licenciado Marcos de Marcos. Es un chiste. El de las religiones (se refiere
a una imagen de una ruleta en primer plano, donde cada espacio tiene un símbolo
religioso), también me gusta, porque si te toca nacer en Abu Dabi sos
musulmán, si te toca en Israel sos judío. Y el diablo está en todas las
religiones. (Levanta la voz). Tira la bola, gira. “¡No va más!” El bien
y el mal son una abstracción del ser humano. Me gusta jugar con el humor, la
ironía, la sátira. Me sale por ahí, quiero ser serio y no puedo.
- Ahora se te percibe más tierno.
- Esas son múltiples facetas, que voy
desarrollando. Puedo ser tierno y demoníaco. Obviamente, cuando te ponés más
viejo te volvés un poco más tierno.
- ¿Qué te modificó ser padre? (Tiene
hijas de 7, 13 y 16 años)
- Todo, la vida te cambia. Todo lo que
me importaba dejó de importarme y todo lo que no me importaba empezó a
importarme.
- ¿Vivís con tus hijas?
- Sí, parte del tiempo.
- Me imaginaba, tres hijas juntas,
mucha energía femenina alrededor.
- ¡Ufff!
- ¿Cómo se vive como padre?
- Mucha energía femenina. (Se ríe).
Literalmente. Y aprendés muchísimo, te da mucha sensibilidad, mucho cariño,
mucho mimo, todas esas cosas.
- Se te nota muy afectivo al hablar. Imagino que todo padre
debería serlo, pero no siempre acontece.
- Sí, son un dulce, un caramelo, es lo
más lindo de esta vida.
- Y más allá de todas las formas en que
logres sacar tu mundo interno afuera, ¿qué te da bienestar, calma, sosiego?
- Bueno,
obviamente me siento contenido y bien cuando estoy entre afectos, los
familiares fundamentalmente. Uno está como en su mundo, con la coraza de la
familia. Me hace muy bien el río, me gusta el agua, la isla, en San Pedro, el
delta. Estoy mucho en el agua. Hace dos semanas fui, solo, me emponché, fui dos
horas y media a dar vueltas por el río, entre las islas, sin música y en el
medio del río, paré el motor y me quedé, mirando. Es maravilloso, San Pedro es
mi cable a tierra, ahí estoy con una vida muy llana, algunos amigos de toda la
vida, leo, pinto, hago un rompecabezas con mis hijas, juego a la Wii (consola
de juegos electrónicos). Soy normal. Pero lejos de la energía de Buenos
Aires, que tiene una cosa eléctrica, medio letal y fatal. Me encanta viajar,
conocer cosas nuevas, diferentes, exóticas.
- ¿Hay algún lugar que te llame más la
atención?
- Sí, muchos. Al Cuzco y Machu Pichu,
volveré siempre. Nueva York es una ciudad que siempre me movilizó, Europa no me
pega tanto, antes sí. México me gusta también. América Latina conozco un poco
de Perú, Colombia, Paraguay, Uruguay algunas cosas, Brasil conozco. Por ahí me
gustaría más perderme, salir sin rumbo.
- ¿Tiene que ver con esa sensación de
estar en el río, sin pensar?
- Sí. En realidad pensás, pero la
frecuencia es otra, más minimal todo, estás más con vos mismo, escuchás las
voces de adentro.
- ¿Te dicen algo en particular?
- Me gritan, me retan (Se ríe).
Te dicen cosas, nada particular, es otra manera de conectarse y de pensar.
- ¿Se te aparece la palabra Dios en
algún momento así?
- (Piensa, deja que entre el
silencio). Tal vez, a veces hay algunos interrogantes que pueden rozar la
palabra Dios. (Hay ahora más silencio, que no inquieta). Dios es el
hombre, creo, y su manera de relacionarse, de hacerlo más lindo o más feo todo.
Encuentro que Dios está más cerca de la belleza. Y el diablo, en la concepción
clásica de las religiones, no es otra cosa que la otra mitad del alma humana.
En algunos gana una y en algunos otra. Pero los malos trabajan las 24 horas. Y
no se cansan.
- ¿En San Pedro trabajan menos que en
una ciudad como Buenos Aires?
- No lo sé. Tal vez parezca, pero no sé
si trabajan menos. Están adentro nuestro. (Regresa el silencio).
- Hay que elegir.
- (Con
voz de presentador de circo, que irrumpe, volcánica) Todo es una elección
en esta vida. Uno elige qué paso va a dar, qué puerta va a abrir, en qué se va
a meter, en dónde no va a entrar. Uno elige todo.
- ¿Y hay algo que identifiques con la
felicidad?
- Sí, tengo imágenes de la felicidad.
Son muy familiares, muy íntimas. No necesitás nada más y está todo bien, todo
lo externo pasa a un segundo plano. Se traduce también en ese pensamiento que
me cambió cuando supe que iba a ser padre. Te sentís pleno, feliz. Y dura un
rato.
- Y en esa esfera, ¿ponés al arte
también?
- Sí, cuando estoy suelto, creando y no
tengo apuros. (Regresa un silencio plácido, como de colores pasteles, leve). Un momento de mucha felicidad es cuando estoy en
mi mundo, libre, haciendo cosas. Y me salen.
Biografía
1952.
Nace el 14 de junio en San Pedro, provincia de Buenos Aires.
1964.
Bajo el modelo de pioneros como Antonio Carrizo, Hugo Guerrero Marthineitz y
Cacho Fontana, a quienes admiraba, ya comienza a hacer radio en radios locales
de San Pedro.
1973.
Se recibe de locutor en el Iser. Un
año después hace suplencias en Radio Rivadavia y luego ingresa a Radio del
Plata. En los años siguientes, también trabaja para una productora de
contenidos radiales, en escritura de guiones, musicalización y edición.
1979.
En Splendid hace el programa La isla del tesoro.
1982.
Conduce 9pm, en la Fm de Radio Del Plata.
1987.
En la naciente FM Rock & Pop, conduce Radio Bangkok, un ciclo recordado por
su humor, su ironía, su renovación del lenguaje radial y su artística de tintes
surrealistas.
1989.
Conduce Rock & Pop TV,
junto a Mario Pergolini, un ciclo que buscó llevar a la TV el lenguaje
desenfadado de la emisora, donde los años siguientes conducirá programas como Buenos
Aires, Una Divina Comedia y Johnny Argentino,
en ambos profundiza su unión de periodismo y arte, con notable trabajo de arte
sonoro.
1994.
Comienza, en Rock & Pop, Animal de Radio, uno de sus ciclos más populares y
duraderos, estando al aire más de una década. Junto a Carlos Barragán,
co-conductor del programa, editó el libro Manual animal.
1995. Conduce por América
TV el recordado programa periodístico Las patas de la mentira, finalista del Emmy
Award y
galardonado con el Premio Iberoamericano Rey de España.
1996.
Conduce Planeta Caníbal en
América TV, un ciclo más ligado al humor.
2003.
Conduce Lalo bla bla en
Radio del Plata, en cuya FM tuvo una etapa como gerente artístico.
2004.
Conduce Animados en
Radio Mitre.
2007.
Conduce hasta la actualidad, Lalo por hecho,
en FM 100.
Y comienza el ciclo La vida es arte, en Canal 7.
2010.
Inicia el ciclo Encuentro en el Estudio, en canal Encuentro. Da clases en Eter de
Dirección Artística en Radio.
La Colifata y el acto mágico
Indefectiblemente, es ya común asociar a Lalo Mir con La Colifata, el colectivo de trabajo terapéutico
del Hospital Borda que generó un espacio radial entre internados del nosocomio.
Es que, además de ser uno de los primeros padrinos de la institución, Mir pasó
sus micros radiales en muchos de sus programas radiales y los llegó a incluir
en sus transmisiones cumpliendo roles periodísticos en eventos políticos, lo
que aportaba más de esa multiplicidad de sentidos tan amiga de su forma de ver
las cosas. La experiencia de haberlos tenido muy cerca, le dio una visión
precisa tanto de la insanía mental como de las formas valiosas de generar
formas de salida progresiva del encierro. En ocasiones en que los cronistas colifatos, como él los llama cariñosamente, participaban de
eventos externos al hospital, donde la gente les decía que los escuchaba,
recibían una dosis de sanación. “El gran tema que tiene el loco es el
aislamiento y mientras los talleres terapéuticos para ayudarlos a expresarse
eran in, como pintura, la poesía o la escritura, la radio
era out”, explica
Mir y detalla, en altísima voz, que la salida de sus voces por fuera del
hospital creaba un acto mágico, porque los internados recobraban la sensación
de ser personas, que habían sido escuchadas por un otro. “Hay que tirar abajo
los neuro-psiquiátricos y tener en los hospitales un ala especial para gente
que se la interne cuando se brota y que cuando se desbrote se haga cargo la
familia, porque si lo metés en un lugar cerrado, tenés un criadero de locos,
como tener uno de salmones”, dice con ese humor levemente ácido, quien en su
San Pedro natal, muchos amigos apodan el
loco, apodo de cuyas motivaciones tiene
certeza: “Me dicen el loco porque
para ellos, que tienen una vida más normal, más llana, más lineal, la mía es
loca, sencillamente eso”.







