3.7.11

Gente con Swing


“El Groove tiene que ver con despojarse del ego”
  
El cantante y baterista Fernando Caver Ares, a través de agrupaciones como La Gorda Groovernarios, ha desarrollado en Europa el arte de vincular personas diversas a través del la música. Nacido en Bahía Blanca, fue parte de míticas batucadas de Ramiro Musotto y hoy trabaja como DJ y gestor cultural en Zurich, donde vive.


Versión en alemán, por Mónica Stadler, al final del texto

German translation, by Mónica Stadler, at the end.



Diego Oscar Ramos 


    Con esa cercanía natural que se gesta entre algunas personas cuando descubren que tienen amigos en común o que vibran con alegría ante algunas manifestaciones mágicas de la vida, con Fernando Caver Ares es probable que todo amante del universo funk pueda sentarse a charlar un buen rato con él. Aficionado al básquet desde chico, fue por entonces cuando este bahiense recibió el apodo de cavernario, por el look sauvauge de su cabello, signo presente y futuro de una manera de andar por el mundo. Si hoy organiza encuentros de música con alto poder rítmico, basadas en un camino electrónico propio del universo DJ, mucho de su capacidad de agrupar personas con intereses en común pudo haberlo aprendido de jugar en grupo y de ver cómo se organizan los equipos para ir hacia objetivos de triunfo. Y lo que no vio, hasta hoy apela a su fuerte capacidad de sacar partido de cierta facilidad para hallar patrones, de percibir historias, de hallar ideas que nutran voluntades de agrupamiento. Por eso es que, aunque no se llame a sí mismo músico, sí sabe que suelen alumbrarse en él ciertas ideas musicales. Con un toque de humor y mucho swing, el funk, el rap, el hip hop y un tamiz latino por debajo de toda superficie electrodance es lo que usa hoy Caver para juntar artistas. Así tocó los últimos años en Europa con grupos como La Gorda y Groovernarios. Allí habitaron amigos que admira, argentinos, ecuatorianos, colombianos, españoles, cubanos y también suizos. Músicos o parte del equipo de producción, ellos pueden ser bien diferentes a Caver, tal vez algunos muy parecidos. Pero todos coinciden, necesariamente en algo, saben que hay un componente que debe estar para que una música sea sabrosa, genere placer y den ganas de estar gozando juntos: el groove.

- Solés usar mucho la palabra Groove, como si definiera algo que sintieras como básico en la música.  ¿Es así? ¿Qué dirías que es el groove?  ¿podés rastrear los orígenes de tu uso de la palabra o de los discos o tipos de música que identificás con esa palabra?
- Esta palabra la descubrí aquí en Europa, con algunos conciertos funkis o con algunos djs, como  DJ Perón. Más  que nada aprendí a respetarla con amigos músicos, que entienden las claves y el respeto a la música a la hora de tocar, sobre  todo en vivo. El groove es lo que prevalece, la unión de pinceladas en bien de la música, el respeto al tempo sin discusiones. Tiene que ver con que la unión hace la fuerza tiene que ver con despojarse del ego, para tocar lo justo y necesario que requiere ese momento. Tiene que ver con asumir cada cual su rol dentro del engranaje, es algo que parece fácil a simple vista, pero que no es tan así.  Tiene que ver con abrir los poros, con escuchar, con acompañar, con sugerir, con parar de tocar si es necesario, con aunar el sonido, el color, la furia, el swing, en  pos de la música. Cuando se llega a esas situaciones es muy difícil querer volver atrás.

- Me has dicho alguna vez que sentías que naciste para unir gente, ¿qué te hace sentir eso?
- Fui criado como hijo único, mi hermana es 12 años mayor que yo y nunca vivimos juntos. Por eso siempre, desde pequeño, fui muy proclive a armar grupos de amigos, las barras. Jugué muchos años al básket, de base, que precisamente  es el que une a los otros cuatro en busca de un mejor juego. ¿Ves?, el básket tiene mucho Groove cuando hay sintonía, se pasa por encima a cualquiera.

- ¿Recordás alguna vivencia musical donde hayas sentido que estabas realizando ese objetivo de unir personas?
- Sí,  en dos, bueno o al menos lo intenté. En el año ´94 o ´95, cuando pasé unos cuantos meses en Bahía Blanca, por cuestiones personales, y me encontré con un montón de amigos músicos, muy buenos, medio sin hacer nada, y les propuse aunar fuerzas y talentos para crear  una bomba que nos sacara del letargo. El caso fue que  en dos  meses éramos 14. Fue imposible mantenerla, pero hicimos ensayos, armamos como seis temas y tuvimos un concierto y medio. Digo y medio porque varios no llegaron a tocar nunca. Duró lo que un gas en un aro de basket. Lo recuerdo con cariño, de verdad. Hacíamos una versión de La cotorra, un rap venezolano, era genial! Había dos chicas, Vero Enríquez y Mariela Brunori, que cantaban y tocaban surdo al mismo tiempo. Años después, de vuelta en Zurich, armé La gorda – urban latin Groove, más o menos con la misma intención: unir almas y talentos sueltos, para armar algo más fuerte  entre todos.

- También te he escuchado hablar del objetivo de groovalizar las vidas…
- Tiene que ver con la unión, con sumar fuerzas, con compartir talentos, con ser solidarios. El mundo está muy bravo como para andar peleándola solito.

- ¿Cómo se vive el hacer música con mucho groove en un lugar de climas muy fríos?
- El clima espantoso te hace estudiar. Y sí, por estos lares el invierno es muy largo, así que ayuda a ensayar.

- ¿Qué fue lo que más recordás de todo lo hecho con La Gorda?
- Lo que guardo con mucho orgullo es haber podido desarrollar músicas o ideas de músicas sin ser músico. Todavía alucino cuando escucho músicas de La gorda. Ante todo fui muy fan. Hubo cosas muy piolas, la ensalada cultural dio sus frutos. Recuerdo un concierto en St. Moritz en la pista de esquí, bien arriba, al aire libre, con público de snow board. O en el festival caliente en Zurich, un festival de salsa por excelencia. Los pusimos a gozar con nuestra clave trash (risas). O mismo en el Moods, que es un club de jazz muy importante en Zurich y en toda Europa.

- Estuviste en España unos cuatro años, sin estar involucrado con la música, ¿cómo fue ese período?, ¿por qué sentís que pusiste pausa con la música? ¿Hubo algo que reemplazara internamente a la música, que te generara sensaciones parecidas?
- La hago muy cortita, sin papeles y sin familia que te banque, había que laburar de lo que sea para poder comer, sumado a que estaba maravillado de estar en Europa. Eso hizo que me distrajera unos años. Laburaba un poco y viajaba, me encantaba hacer eso con el Renault 7 que teníamos con mi hermano querido Flavio Serra, nos recorrimos España enterita, un delirio genial.

- ¿Qué podrías contar hoy de tus experiencias de batucada con Ramiro Musotto?
- A Ramiro me unió el básket, antes que nada. Nos conocemos bien de pibes. Las batucadas fueron una escuela para mí en varias épocas. Las primeras fueron en la adolescencia, Ramiro ya juntaba gente y tambores. Bahía Blanca entera lo mirábamos como si fuera marciano, pero siempre me sentí atraído, pero medio cagón para acercarme, hasta que me animé en Monte Hermoso, en La Cueva. Reduerdo que la clave de samba al tamborín me la pasó Luis Sagasti. Luego fueron los patios de Fabricio, que cosa hermosa! En total fueron navidad y año nuevo durante cinco años. Recuerdo el primero de todos: Ramiro me sacó el zurdo, porque me crucé mal, qué vergüenza, qué dolor! Y es lo mejor que me pudo haber pasado, porque aprendí la lección. Luego agarré el tamborín y no me lo quitó ni Dios. Aseguré hasta morir, terminé sangrando, recuerdo que todo Bahía se había ido a dormir y nosotros todavía chispeando, tocando, llorando, bailando. Mi último encuentro con Ramiro fue acá en Zurich, me discutía cómo se hacía una tortilla de papas, mientras yo cocinaba. Le dije: “Ramiro, si hablamos de clave te pregunto a vos, cocinando no me rompas los huevos”. (Risas) Nos abrazamos y luego lo acompañé al aeropuerto, con sus 800 berimbaus a cuesta.

- ¿Qué dirías que va a encontrar quien quiera conocer tu música, ya sea que la encuentre en Internet o que te vea cantando en vivo en algún lugar del mundo?
- Mucha sinceridad, algo de humor quizás, pero por sobretodo fuerza. Creo que en vivo lo expreso con mucha más facilidad. Me entrego hasta quedar seco. El escenario me da tanto vértigo que entrego todo desde la primer semicorchea. En  estudio pago y con creces mi no haber estudiado música, así que la gran cantidad de músicos que me ayudan y ayudaron hacen malabares para  que todo suene bien.

Músicos de Groovernarios

Bere (argentino, en batería), David Staufacher (suizo, percusión),  Ale Panetta, (argentino, percusión), Ariel Rossi (argentino, guitarra), Pablo Miguez (argentino, guitarra), Rodrigo Aravena (chileno australiano, bajo), Pocho Cruz (colombiano, teclados, efectos y coros), Belen y Vanesa Ledenberguer (ecuatorianas suizas, coros y multimedia), Horacio Gamarra (argentino, riesgo), Rosa medina (española, escenario), Carlos Piloto (cubana, escenario).

Músicos de La gorda:
Buho Briglia (argentino, guitarra)
Laucha Iencenella (argentino, multiinstrumentista)
Charo Ares (española, comentarios)Coqui Torres  (cubano, bajo y voz)
Franck Ammeter (suizo,  guitarra)
Aldo Reis (brasilero, batería)
Hormiga Conde  (uruguayo, percusión y canto)
Frank Schoenfeld (alemán, teclados)








"Groove hat damit zu tun, das Ego abzulegen"

Der Sänger und Schlagzeuger Fernando Caver Ares hat durch La Gordaoder Groovernarios, in Europa die Kunst ganz unterschiedliche Menschen durch eine Kunst mit swing zusammenzubringen. In Bahía Blanca geboren war er Teil der mythischen Batucadas von Ramiro Musotto, heute arbeitet er als DJ und Kulturvermittler an seinem Wohnort Zürich.

Diego Oscar Ramos -   Übersetzung: Monica Stadler


     So wie sich zwischen Leuten, die entdecken, dass sie gemeinsame Freunde haben, oder die freudig berührt sind von manch zauberhaften Offenbarungen des Lebens, eine natürliche Nähe entwickelt, so ist es wahrscheinlich, dass jeder Funkliebhaber sich mit Caver Ares eine gute Weile unterhalten kann. Den Ubernamen Cavernario (Höhlenmensch) hat der Mann aus Bahia, der von klein auf angefressener Basketballspieler war, zu jener Zeit erhalten - wegen dem wilden Look seiner Haare, die noch immer ein Symbol sind für eine Art und Weise, durch die Welt zu gehen. Wenn er heute Musiksessions mit grosser rhythmischer Kraft organisiert, die auf der elektronischen Grundlage des Universums der DJ's basieren, so hat er seine Fähigkeit, Leute mit gemeinsamen Interessen zusammenzubringen, möglicherweise durch das Spiel in der Gruppe und durch die Organisation des Teams, um zum Sieg zu gelangen,  erfahren. Was er dort nicht gelernt hat, schöpft er aus seinem Talent, Muster zu erkennen, Geschichten wahrzunehmen und Ideen zu haben, die den Willen zum Zusammensein stärken. Obwohl er sich selbst nicht Musiker nennt, so weiss er doch, dass er immer wieder bestimmte musikalische Einfälle hat. Mit einer Prise Humor, viel Swing, Funk, Rap, Hip Hop und einem Quentchen latin unter der Oberfläche des Elektrodance vereint Caver heute Künstler. Während der letzten Jahre spielte er in Europa mit Bands wie La Gorda und Groovernarios. Dort leben Freunde die er bewundert, Argentinier, Equatorianer, Kolumbianer, Spanier, Kubaner und auch Schweizer, Musiker oder Leute des Produktionsteams, die sehr anders sein können als Caver, und von denen einige ihm vielleicht auch sehr ähnlich sind. In einem Punkt jedoch sind sie sich unbedingt einig: Sie wissen, dass es eine Komponente braucht, die gute Musik und die Freude und Lust an ihr hervorbringt: den Groove.

- Du benützt das Wort "Groove" sehr oft, als ob dieses Wort etwas für Dich Grundsätzliches in der Musik ausdrücken würde. Ist das so? Was glaubst - Du, ist der "Groove"? Kannst Du den Ursprüngen deines Gebrauchs des Wortes auf die Spur kommen oder der Herkunft der Platten oder Musikstile die Du mit diesem Wort gleichsetzst?
 - Ich habe dieses Wort hier in Europa entdeckt, durch einige Funkkonzerte oder mit DJs wie DJ Peron. Vor allem aber lernte ich das Wort schätzen durch Musikerfreunde, die die "Clave" beherrschen und den Respekt vor dem Musikmachen haben, vor allem live. Der Groove steht im Vordergrund, die Verbindung der Beiträge der einzelnen Musiker im Sinne der Musik, die übereinstimmende Achtung des Tempos. Es hat damit zu tun, dass diese Einheit die Kraft erzeugt, und damit sich dem Ego zu entledigen, um gerade das Richtige und Notwendige zu spielen, das dieser Moment verlangt. Und auch damit, dass jeder seine Rolle im ganzen Gefüge spielt, etwas, was auf den ersten Blick einfach erscheint, es jedoch nicht ist, dass man die Poren öffnet, zuhört, begleitet und vorschlägt, zu spielen aufhört wenn es nötig ist, den Sound zusammenbringt, die Farbe, die Wut, den Swing, der Musik folgend. Wenn man in diesen Zustand gerät will man nicht mehr zurück.

- Du hast mir mal gesagt, du denkst, dass du geboren wurdest um Menschen zusammenzubringen. Was macht aus, dass Du so empfindest?
- Ich wuchs als Einzelkind auf, meine Schwester ist 12 Jahre älter als ich und wir wohnten nie zusammen. Deswegen hatte ich bereits als kleiner Junge ein Flair, Freundesgruppen zu schaffen,  "las barras". Während vieler Jahre spielte ich Basketball, als Playmaker, als der Spieler, der die anderen vier zusammenbringt, und so versucht, ein besseres Spiel zu machen. Siehst Du? Basket hat viel Groove wenn die Spieler im Einklang sind, kommt man an jedem vorbei.

- Erinnerst Du Dich an ein musikalisches Erlebnis, wo Du fühltest, dass Du dieses Ziel, Personen zu vereinen, verwirklichen konntest?
 - Ja, bei mindestens zwei Gelegenheiten versuchte ich es. 1994 oder 1995, als ich während einiger Monate aus persönlichen Gründen in Bahía Blanca war, traf ich sehr viele Musikerfreunde, sehr gute Musiker übrigens, die gerade nicht so viel zu tun hatten und da schlug ich ihnen vor, Kräfte und Talente zu vereinen um eine Bombe zu schaffen, die uns aus der Lethargie befreien würde. Nach zwei Monaten waren wir 14 Leute, es war unmöglich, diese Gruppe zusammenzuhalten, aber wir probten, komponierten sechs Stücke und gaben ein Konzert und ein halbes. Ich sage ein halbes weil einige der 14 gar nicht spielten. Es dauerte gerade mal so lange wie ein Fingerschnippen. Ich habe eine schöne Erinnerung daran. Wir spielten eine Version von La cotorra, ein venezolanischer Rap, es war genial! Da waren zwei Frauen, Vero Enríquez y Mariela Brunori, die sangen und gleichzeitig surdo spielten. Viele Jahre später und wieder in Zürich gründete ich La Gorda - urban latin Groove, eigentlich mit derselben Absicht: Verstreute Seelen und Talente zusammenzubringen, um gemeinsam etwas Stärkeres, Kräftigeres zu erschaffen.

- Du hast auch schon vom Ziel gesprochen, die Leben zu groovisieren....
-das hat mit dem Zusammensein zu tun, damit, Kräfte zu vereinen, Talente zu teilen und solidarisch zu sein. Die Welt ist zu hart um ganz alleine zu kämpfen.

- Wie erlebst Du das Musikmachen mit viel Groove an einem Ort, wo das Klima sehr kalt ist?
- Das schreckliche Klima bringt dich zum Nachdenken. Ja, hier ist der Winter schon sehr lange, das hilft einem, zu proben.

- Woran erinnerst Du Dich am meisten von allem was ihr mit La Gorda gemacht habt?
- Woran ich mich mit grossem Stolz erinnere ist, dass ich Musik oder Ideen von Musik entwickeln konnte, ohne Musiker zu sein. Ich bin immer noch begeistert, wenn ich Stücke vom La Gorda höre. Ich war vor allem ein grosser Fan, es gab tolle Dinge, der "Kulturensalat" trug Früchte. Ich erinnere mich an ein Konzert in St. Moritz, auf der Skipiste, hoch in den Bergen im Freien, mit einem Snowboarder-Publikum. Oder ans Festival Caliente in Zürich, dem Salsa-Festival par excellence. Wir heizten das Publikum mit unserer "latintrash-clave" auf (Gelächter). Oder auch im Moods, ein sehr wichtiger Jazzclub in Zürich und auch in Europa.

- Du warst vier Jahre in Spanien ohne etwas mit Musik zu tun zu haben. Wie war diese Zeit und warum hattest Du damals eine Pause in der Musik gemacht? Gab es etwas für Dich, was die Musik innerlich ersetzte, und in Dir ähnliche Empfindungen auslöste?
- Ich fasse mich ganz kurz: Ohne Papiere, ohne Familie, die dich unterstützt musste man arbeiten was immer man fand, um zu Essen. Hinzu kommt, dass ich begeistert war in Europa zu sein. Das waren die Gründe dafür, die mich für einige Jahre von der Musik abhielten. Ich arbeitete ein wenig und reiste, ich machte das extrem gerne mit dem Renault 7, den ich mit meinem geliebten brüderlichen Freund Flavio Serra besass, wir bereisten ganz Spanien, ein geniales Delirium.

- Was würdest du heute über deine Batucada-Erfahrungen mit Ramiro Musotto erzählen?
- Mit Ramiro verband mich vor allem der Basketball. Wir kennen uns seit unserer Kindheit gut. Die Batucadas waren für mich immer wieder eine Lebensschule. Die ersten während meiner Adoleszenzzeit, wo Ramiro bereits Leute mit Trommeln zusammen brachte. Ganz Bahía Blanca schaute ihn an, als wäre er ein Ausserirdischer, ich fühlte mich aber immer zu ihm hin gezogen, obwohl ich etwas Angst davor hatte, mit ihm in Kontakt zu treten, bis ich eines Tages Mut fasste. Das war in Monte Hermoso, in La Cueva. Ich erinnere mich, dass mir Luis Sagasti mir die Samba-Clave für das Tamburin gab. Danach waren es die sogenannten "Patios von Fabricio", wunderbar! Das war immer an Weihnachten und Neujahr während fünf Jahren. Ich erinnere mich auch an die allererste Batucada: Ramiro nahm mir das "Surdo" weg, weil ich schlecht spielte, das war so peinlich und tat weh! Dabei war es das Beste, was mir passieren konnte, es war mir eine Lehre. Danach nahm ich das Tamburin und keiner konnte es mir nehmen. Ich spielte ohne Fehler, am Ende blutete ich sogar, ganz Bahía war bereits schlafen gegangen und wir waren noch in vollem Feuer am spielen, weinen und tanzen. Mein letztes Treffen mit Ramiro war hier in Zürich, er wollte mir beibringen, wie man eine Tortilla macht, während ich am kochen war. Ich sagte ihm: "Ramiro wenn wir von "Claves" sprechen frage ich Dich, wenn ich aber koche, lass mich in Ruhe." (Gelächter). Wir umarmten uns und dann begleitete ich ihn mit seinen 800 Berimbaus zum Flughafen.

- Was meinst du erfährt jemand, der Deine Musik kennenlernen will, sei es über Internet oder wenn er dich irgendwo auf der Welt live singen hört?
- Eine grosse Ehrlichkeit, vielleicht eine Prise Humor, aber vor allem Kraft. Ich glaube, dass ich das bei Live-Auftritten sehr viel besser hinüberbringen kann. Die Bühne berauscht mich so sehr, dass ich mich von der ersten Sechzehntelnote an total hingebe. Im Studio muss ich teuer dafür "bezahlen", dass ich nicht Musik studiert habe, die vielen Musiker die mir schon geholfen haben und helfen vollbringen wahre Kunststücke, damit es gut klingt.

No hay comentarios: