17.8.11

Angela Pappiani

“Los pueblos indígenas son guardianes de conocimientos que todos vamos a necesitar”


A través de libros, emisiones radiales y sitios de Internet, la comunicadora brasileña realiza un intenso trabajo de difusión del corazón espiritual y cultural de los pueblos originarios brasileños.


Texto: Diego Oscar Ramos
Fotógrafías: Heio Nobre/IDETI

(Portugues ao final do texto)


Con el impacto que produce la belleza cuando ayuda a transmitir información que emociona, los libros vinculados a culturas originarias brasileñas que há escrito la periodista Angela Pappiani ayudan a comprender muchas de las maneras con que sienten la vida sociedades como los Xavante, Kiriri, Yanomami o Guarany. Y es que en ellos – Povo verdadeiro (2009) y Entre dois mundos (2010), de los que se incluye fragmentos al final de este artículo – la periodista brasileña desarrolla dos caminos diferentes para un propósito similar: lograr un acceso rápido del lector a puntos centrales de la cosmovisión indígena de este tipo de comunidades. En el primer caso, lo hace a través de un texto de placentera simpleza, a través del cual la mirada global sobre 16 etnias originarias brasileñas lleva a focalizar sobre lo que todas ellas tienen en común. En el segundo caso, es la indagación de un caso específico del pueblo Xavante lo que hace que una historia ficcional se convierta en una via emocional para percibir procesos estratégicos con que una comunidad indígena encuentra en ciertas formas de integración con la cultura urbana una manera de supervivencia. Lo particular de estos textos de la creadora de Programa do Indio - una emisión radial que le dio voz masiva a distintas culturas originarias brasileras – es que sus contenidos nacen más de la vivencia personal de la autora dentro de estas culturas que de estúdios apenas intelectuales. Claro que esto no implica que no haya rigurosidad en la organización de la información, ya que textos como Povo verdadeiro aportan una mirada global de las sociedades indígenas brasileras difícil de encontrar en trabajos académicos. Por su parte, Entre dois mundos aporta el uso de un elemento sensible:, dibujos realizados por niños de aldeas Xavante sobre la historia narrada por Pappiani, que permiten percibir de primera mano algunas sensaciones de los propios niños sobre la relación que mantienen con sus tradiciones y lo que les pasa con las maneras de integración que sus adultos generan con el mundo urbano.

- ¿Cómo fueron los procesos de escritura de ambos libros?
- Siempre me gustó escribir. Es una forma de superar mi timidez, de comunicarme, con las personas y expresar mis sentimientos. Estudié periodismo para usar esa habilidad de escritura como profesión, como forma de relacionarme con el mundo, de conocer y hablar sobre las nuevas experiencias, aprendizajes, sueños. Pasé buena parte de mi vida escribiendo: reportajes, artículos, textos, cuentos y poesias que nunca muestro pero a veces presento a las “víctimas” que me inspiraron.En los años andados con los pueblos indígenas escribí presentaciones de proyectos para sítios, para carpetas de proyectos, informes, exposiciones o publicaciones técnicas. Pero nunca me había atrevido a escribir ficción o hablar de una forma más didáctica sobre los pueblos originarios, ya que no soy una investigadora. Las voluntades vinieron más o menos juntas: en este momento de mi vida, después de tantos proyectos y viendo la carencia de información sobre los pueblos indígenas, sentia la necesidad de escribir algo más didáctico para principiantes, con un lenguaje más leve, contando sobre las cosas que conozco, sin preocuparme de los tratados que los antropólogos ya escribieron sobre esos mismos pueblos. 
     La idea del libro Povo Verdadeiro surgió así, como una conversación con el lector, hablando de las cosas que viví y aprendí. La oportunidad de publicación surgió de uma editorial de la Secretaría de Cultura. El recurso fue limitado. La verdad, quería escribir más, tener más imágenes, más textos indígenas. Lo hice de la mejor manera que conseguí, lo que era posible en ese momento. Pero tengo todavia en mi memória muchas historias vividas o presentidas en la convivencia con esos pueblos. E decidi usarlo, contando uma primera historia. De ahí surgió el libro Entre Dois Mundos, que un amigo escritor leyó de primera mano, Le gustó y lo llevó para uma editora, a la que también Le gustó y me llamó para conversar sobre la publicación. Fue todo muy rápido e inesperado, pero uma buena experiencia primera. No hubo investigación para los libros, las informaciones estaban en mi cabeza. Tuve apenas que rescatarlas y organizarlas. El proceso de Povo Verdadeiro fue sufrido, porque quería ir más Allá y no estaban las condiciones. Me tuve que contener. Escribir la historia Xavante fue más placentero: estaba lista, solo tuve que encontrar las palabras para traerla a la vida. Me gustó mucho trabajar con ficción y ahora es un camino que preciso continuar. Tengo una urgencia interior por contar muchas otras historias.

- ¿Qué sentido tiene para usted, como escritora, que los libros estén hechos para el sistema educativo? ¿Cómo influyó la forma de escritura y de trabajar las ideas? ¿Qué dejaría igual y qué cambiaría se tuviese que editarlos por fuera del sistema educativo?
- Povo Verdadeiro fue pensado para el sistema educativo. No me ceñí a la currículo escolar por las carencias que he sentido en los educadores y estudiantes sonbre la cuestión indígena en contactos directos con ese público. La intención era traer temas más básicos para una reflexión, provocar en las personas las ganas de buscar más información. Pero, como dije, muchos asuntos todavia quedaron fuera y otros precisarían ser más profundizados. Entre dois mundos no fue pensado para el sistema educativo, a pesar de que está siendo usado en algunas escuelas. Mi voluntad era contar la historia para los chicos y jóvenes, para que ellos pudieran entender un poco las diferencias culturales y reflexionar sobre su propia vida y cultura. A pesar de haberme enfocado en chicos y jóvenes, creo que la historia es para cualquier edad. El formato de libro tal vez lo haya limitado al público infanto juvenil, lo que fue uma decisión de Editora Nova Alexandria.

- ¿Qué valor tienen los libros en su carrera? ¿Y a nivel afectivo?
- No sé qué valor pueden agregarle los libros a mi Carrera.  En Brasil se le da mucho valor a las carreras acadêmicas y no es mi perfil. También existe un mundo muy específico de escritores, com muchos egos y negocios. Eso no me interesa. Um trabajo creativo como el mio es reconocido por un pequeño círculo. Pero lo que realmente me toca no es la carrera, sino el valor afectivo y el resultado de esa comunicación para um público. Me siento bien compartiendo las cosas buenas que vivi y aprendi con los demás, con emocionarlos, hacerlas reflexionar, e ir más allá de lo que escribí.

- ¿Cuál fue el mayor aprendizaje que le dio escribirlos?
- Escribir sobre la realidad de los pueblos indígenas y contar la historia de superación de los Xavante me ha permitido profundizar en mis recuerdos y experiencias. Revivir momentos importantes de mi vida,  rescatar amigos de mucho tiempo y conocimientos que estaban dormidos dentro de mi. Los libros me ayudaron a conocerme más y alcanzar a ver la trayectoria de mi vida. Fueron una buena terapia. Y me dieron el placer de construir un lenguaje, de jugar con mi idioma – el portugués - que adoro!
  
- ¿Y el mensaje más importante que guardan?
- La revelación de que hay otras maneras de vivir en este planeta, que es  posible vivir con muchos menos bienes materiales, pero con mucha más profundidad, alegría, calidad de vida, conexión con el universo. Mi intención es que los libros propongan una nueva mirada sobre nuestro país y cultura, el reconocimiento de la existencia de otros pueblos y sus derechos.





"São os guardiões de um conhecimento que todos vão precisar"



- ¿Cómo foram os processos de escritura de ambos livros, en que foram similares e em que foram diferentes? Penso aqui tudo o que seja interessante para voce, desde como surgira a ideia ate  cómo foi se dando a pesquisa e a escritura mesma.
- Sempre gostei de escrever. É uma forma de superar minha timidez, de me comunicar com as pessoas, de expressar sentimentos... Fui cursar jornalismo para usar essa habilidade da escrita como profissão, como forma de me relacionar com o mundo, de conhecer e falar sobre as novas experiências, aprendizados, sonhos. Passei boa parte de minha vida escrevendo: reportagens, matérias, textos. Contos e poesias que nunca mostro, mas que às vezes presenteio às “vítimas”que me inspiraram. Nos anos de caminhada com os povos indígenas escrevi apresentações de projetos, para sites, para folders de projetos, relatórios, exposições, publicações técnicas... Mas nunca havia me atrevido a escrever ficção. Ou a falar de forma mais didática sobre os povos originários, já que não sou uma pesquisadora. As vontades vieram mais ou menos juntas: neste momento de vida, depois de tantos projetos e vendo a carência de informação sobre os povos indígenas, sentia a necessidade de escrever algo mais “didático” para iniciantes, com uma linguagem mais leve, contando sobre as coisas que conheço, sem me preocupar com os tratados que os antropólogos já escreveram sobre esses mesmos povos. A idéia do livro Povo Verdadeiro surgiu assim, como uma conversa com o leitor, falando de coisas que vivi e aprendi. A oportunidade de publicação surgiu num Edital da Secretaria de Cultura. O recurso – muito pequeno- foi um limitador. Na verdade eu queria escrever mais, ter mais imagens, mais textos indígenas. Fiz da melhor forma que consegui, o que era possível naquele momento. Mas tenho ainda em minha memória muitas histórias vividas ou pressentidas na convivência com esses povos. E resolvi ousar, contando uma primeira história. Daí surgiu o livro Entre Dois Mundos que um amigo escritor leu em primeira mão, gostou e levou para uma editora, que também gostou e me chamou para conversar sobre a publicação. Foi tudo muito rápido e inesperado. Mas uma boa primeira experiência. Não houve uma pesquisa para nenhum dos dois livros. As informações estavam na minha cabeça. Tive apenas que resgatá-las e organizá-las. O processo do Povo Verdadeiro foi sofrido porque eu queria ir mais longe e não havia as condições. Tive que me conter... Escrever a história Xavante foi mais prazeroso. A história estava pronta, eu tinha apenas que encontrar as palavras para trazê-la à vida. Gostei muito de trabalhar com ficção e agora é um caminho que preciso seguir... Tem uma urgência interior para contar muitas outras histórias.

- Que sentido tem para voce, como escritora, que os livros estem feitos para o sistema educativo? Cómo influiu a forma de escritura e a forma de trabalhar as ideias? Que deijaria igual e que trocaria se tivesse que editar eles para fora do sistema educativo?
- O Povo Verdadeiro foi pensado para o sistema educativo. Não me prendi ao currículo escolar mas às carências que tenho sentido nos educadores e estudantes sobre a questão indígena em contatos diretos com esse público. A intenção era trazer temas mais básicos para uma reflexão, provocar a vontade nas pessoas de ir atrás de mais informação. Mas, como disse, muitos assuntos ainda ficaram de fora e outros precisariam ser mais aprofundados. O Entre dois mundos não foi pensado para o sistema educacional, apesar de estar sendo usado em algumas escolas. Minha vontade era de contar a história para as crianças e jovens para que eles pudessem entender um pouco sobre as diferenças culturais e refletir sobre sua própria vida e cultura. Apesar de eu ter focado crianças e jovens, acredito que a história é para qualquer idade. O formato do livro talvez tenha limitado o público ao infanto-juvenil... Foi uma decisão da Editora Nova Alexandria.

- Que valor tem os livros na tua propia carreira como jornalista e pesquisadora? E qué valor afetivo tem eles para voce?
- Não sei de que forma os livros podem acrescentar à minha carreira... No Brasil se dá muito valor às carreiras acadêmicas. Não é meu perfil. Existe também um mundo bem específico de escritores,  de muitos egos e negócios. Que também não me interessa. Um trabalho mais criativo como o que faço, é reconhecido por um pequeno círculo. Mas na verdade o que me toca não é a carreira, mas o valor afetivo e o resultado dessa comunicação para um público. Me sinto bem compartilhando coisas boas que vivi e aprendi com outras pessoas... Tocá-las, emocioná-las, fazê-las refletir e ir além do que escrevi... é isso que me interessa.
 - Qual foi o máximo aprendizado que deram os livros para voce mesma? 
- Escrever sobre a realidade dos povos indígenas e contar a história de superação dos Xavante me permitiu ir fundo em minhas memórias e vivências. Reviver momentos importantes de minha vida, resgatar amigos de muito tempo, conhecimentos que estavam adormecidos dentro de mim. Os livros me ajudaram a me conhecer melhor. A enxergar a minha trajetória de vida. Foram boa terapia. E me deram o prazer de construir a linguagem escrita, de brincar com meu idioma – o português – que eu adoro!

- Qual é a mensaggem mais importante que voce acha que tem cada um dos livros?
- Revelar que existem outras formas de viver neste nosso planeta. Que é possível viver com muito menos bens materiais, mas com muito mais profundidade, alegria, qualidade de vida, conexão com o universo. Minha intenção é de  que os livros proponham um novo olhar sobre nosso país e cultura. O reconhecimento da existência de outros povos e de seus direitos.

- Como tem sido ate agora o processo de recepcao dos livros? E teve contato com leitores que deram sua opiniao?
- O contato com leitores tem sido muito bom! Momentos de prazer e de mais aprendizado. Já ouvi relatos carinhosos e positivos de amigos ou conhecidos – que talvez sejam suspeitos de parcialidade. Mas também de pessoas que fizeram comentários sem saber que eu era a autora. As pessoas se comovem. Algumas dizem que choraram em alguns momentos do Entre dois mundos, que se comoveram com a determinação de um menino e de um povo, que aprenderam sobre alguns aspectos da cultura Xavante. Alguns meninos na faixa de 12 a 14 anos, muito resistentes à questão indígena e à leitura, também gostaram da leitura, se envolveram na história, fizeram perguntas. A maioria das pessoas quer saber o que aconteceu depois que o menino voltou para a aldeia... Isso é outra história... Que está a caminho. Alguns adultos reclamaram do formato do livro. Disseram que se tivesse um formato mais padrão, com menos ilustrações e mais texto, pudesse ter o público ampliado. Mas minha vontade, neste momento, era de conversar preferencialmente com esse público infanto-juvenil. Creio que estão mais abertos para as transformações necessárias, para um novo jeito de viver.

- Que diría hoje sobre a integracao dos povos indigenas no Brasil e Sulamerica?
- Infelizmente não vejo integração. Faz tempo que não viajo para outros países da América do sul e é difícil avaliar somente pelo que chega através da mídia... As informações de modo geral não são confiáveis... Na década de 80 e 90  tive a oportunidade de visitar muitas comunidades na Bolívia, Equador, Chile, México, de fazer amigos e acompanhar trabalhos desses povos. Gostaria de estar mais ativa e saber mais sobre o continente. No Brasil, e creio que nos outros países a situação não mudou muito nas últimas décadas, o povo indígena continua sendo um obstáculo, aqueles que deveriam ter desaparecido há muito tempo, exterminados ou absorvidos pela sociedade nacional. Mas eles são “insistentes”, teimam em sobreviver, em manter sua cultura e modo de viver. E isso é um grande problema para o Estado, para a economia, para as religiões... Os povos originários não se enquadram, não tem espaço. Podem ser lembrados em alguns poucos momentos. Podem ter sua arte exposta e admirada em museus, lindas fotografias em caros e sofisticados livros, alguns conhecimentos tradicionais expropriados por interesses econômicos.... Mas sua realidade, seu pensamento, seu conhecimento mais amplo... isso não é visto. Eles estão além da margem, num espaço do tempo que não combina com o contemporâneo. São como uma aberração que envergonha os brasileiros que querem se afastar de seu passado “tupiniquim” e ingressar no grupo dos mais... Mas viva a teimosia ! Eles estão aqui para incomodar ! Já ultrapassaram a barreira limite da sobrevivência e se fortalecem a cada dia. São os guardiões de um conhecimento que todos vão precisar daqui a pouquinho!



FRAGMENTOS DE LOS LIBROS
 TRECHOS DOS LIVROS



Aldeias 


Sobrevoando a floresta num bimotor por mais de duas horas, o mar que ondula suas ondas lá embaixo é formado por árvores de todos os tamanhos, algumas floridas, outras de tons variados de verde. O rio-serpente leva suas curvas de um lado para o outro como brincadeira de esconde- esconde. Às vezes uma curva quase chega a tocar a outra, e quem navega pelo rio leva horas para percorrer essas distâncias pela água.

De repente, no meio de tanto verde, uma clareira revela a visão surpreendente de uma enorme construção de palha e madeira, com uma área circular coberta e um grande pátio central onde pessoas parecem pequenas formigas movendo-se diante da majestade da arquitetura. Estamos no Amazonas, divisa com Roraima, território Yanomami, e nessa casa que se chama Xabono vivem quase 200 pessoas. Essa é uma aldeia Yanomami.

Na Região Centro-Oeste do Brasil, cortando as fazendas de soja e gado no Estado do Mato Grosso, o viajante pode percorrer dias sem conhecer o rico Cerrado brasileiro que cobria toda essa região. Saindo da estrada principal, subindo e descendo a Serra do Roncador, entre árvores retorcidas, com emas cruzando a trilha, araras e tucanos sobrevoando o céu azul, um caminho de terra leva à aldeia Xavante de Etenhiritipá. As casas redondas de palha formam um semicírculo voltado para o rio, com os caminhos percorridos todo dia desenhados no chão do Cerrado. O povo A’uwê Uptabi, gente de verdade, como se autodenomina, segue vivendo nesse mesmo lugar, dentro de sua tradição, desde o contato com os warazu – os estrangeiros – há cerca de 60 anos.

Quem circula pela cidade de São Paulo, numa avenida movimentada que vai para o Parque Turístico do Jaraguá, passa por uma esquina onde uma placa do Ministério da Justiça identifica a Terra Indígena do Jaraguá. Ali, entre a avenida e a Rodovia dos Bandeirantes, num terreno de menos de um quarteirão, vivem cerca de 700 pessoas, em casas improvisadas de madeira, sapé, papelão e outros materiais. Na confusão da cidade grande, o povo Guarani resiste. Segue os ensinamentos da autoridade espiritual e política, fala seu idioma, canta e dança todas as tardes no Opy, a Casa de Rezas, para manter o equilíbrio na Terra.

São Paulo, a maior cidade da América do Sul, sem que seus habitantes se deem conta, também abriga outras três aldeias do povo Guarani, habitantes originais dessa terra.

As aldeias são milhares, espalhadas por todo o território nacional, na Floresta Amazônica, na Mata Atlântica ou no Cerrado, em todos os Estados da Federação. Aldeias tradicionais, aldeias de zinco e alvenaria, de papelão, aldeias nas periferias das cidades, aldeias circulares ou em formato de ferradura, voltadas para o rio ou para a igreja da missão religiosa.

Mas o que há de comum entre elas?

Vivem ali pessoas indígenas, que se identificam com sua origem e tradição, mesmo em estágios diferentes de contato com a sociedade envolvente. Um povo que canta, dança, toca o maracá e suas flautas sagradas para manter o céu suspenso, para manter o pulso da vida, o movimento do universo em equilíbrio.

Essa força e energia estão em cada palavra mágica e criadora, em cada cerimônia, em cada rito. São o elo que aproxima os povos nativos da terra, sua forma de estar no mundo e de partilhar com todos os outros seres o grande milagre da vida, a consciência de que somos parte de um mesmo organismo vivo, pulsando, em conexão com o Espírito Criador.




Uma noite fria



Sereru abriu os olhos. A casa estava escura na noite fria de julho. Apenas algumas sombras se projetavam nas paredes de palha quando o foguinho, aceso no centro da casa, se movia e estalava. Ele acordou com o som das vozes do pai e da mãe conversando baixinho.

Na cama grande, feita com pranchas de madeira suspensas, com esteiras recobrindo as folhas macias da palmeira de buriti[i], estavam os pais e os irmãos menores, todos juntinhos e encolhidos, tentando se aquecer melhor.

Do outro lado da casa circular, os avós maternos dormiam e roncavam, como sempre. A tia, irmã de sua mãe, dividia outra cama com o esposo e os filhos.

Ele ficou atento à conversa. Estava curioso. O som do canto dos wapté[ii] chegava também a seus ouvidos. Esse canto embalava o sono todas as noites. Vinha do pátio da aldeia, onde os adolescentes, que estavam em plena cerimônia de furação de orelhas, cumpriam sua missão de cantar de madrugada para alegrar o povo. Era tão bonito o canto!!! Seu irmão mais velho estava lá, junto com outros vinte e seis meninos, completando o ciclo de formação.

E esse era o assunto dos pais agora. Eles falavam sobre a cerimônia que aconteceria no dia seguinte. Sereru ouviu o que mais lhe interessava – o nome da noiva escolhida para o irmão mais velho.

- Já conversei com meu iamon[iii]. Ele está de acordo. Também acha que sua filha do meio será uma boa esposa para nosso filho. Ela é muito curiosa e alegre, vai ajudá-lo a descobrir o mundo...

- Meu marido, eu concordo com a escolha. Desde que ela era muito pequena eu observo seu jeito... Ela é muito caprichosa nas tarefas do dia a dia, não é preguiçosa. Os dois farão um belo par.

Os pais continuaram conversando, mas agora Sereru já podia dormir sossegado e esperar a agitação do dia que logo ia raiar.

No aconchego da casa, ele adormeceu novamente e sonhou um sonho estranho... Alguns velhos, que ele não reconhecia, estavam no pátio central da aldeia, sentados em suas esteiras, em torno de um grupo de meninos. Sereru estava no centro do círculo, com alguns de seus primos.

Os velhos pareciam assustados e falavam coisas que ele não compreendia. Sons terríveis que ele nunca ouvira antes, barulhos ensurdecedores se aproximavam, vindos de todos os lados...

De repente, a terra começou a ruir em torno daquele círculo, as casas da aldeia desapareciam, afundando num buraco escuro. Eles permaneceram ali, juntos, os meninos e os velhos, como que suspensos no ar. E uma luz forte e azulada brilhou no céu.




[i] Buriti – espécie de palmeira típica do cerrado. Nasce nos lugares mais úmidos, à beira de córregos e lagos. É muito importante para o povo Xavante, que aproveita suas folhas e brotos para fazer cestos, esteiras e a cobertura das casas; os talos, para preparar carvão para as pinturas corporais e os frutos, que são muito apreciados por seu sabor. O tronco da palmeira também é preparado para a corrida de tora de buriti.


[ii] Wapté – nome dado aos meninos que ficam reclusos por um período de cerca de cinco anos de formação até a cerimônia de furação de orelhas. Nesse período, o contato com a família é esporádico e eles convivem mais com os padrinhos e os velhos da aldeia. Equivalente a adolescente.

[iii] Iamom – cada menino ou menina na aldeia tem um companheiro da mesma idade e do clã oposto que será sua outra metade para toda a vida. Os iamon estão sempre juntos, nas brincadeiras e nas atividades cotidianas e geralmente decidem os casamentos entre seus filhos.



2 comentarios:

Angela Pappiani dijo...

Diego, querido.
Agradeço a oportunidade de tornar público meu trabalho e meus sentimentos através de seu blog.
Que essa rede de amigos e sonhos se fortaleça cada vez mais!
Um grande abraço,
Angela Pappiani

Olivio Jekupé dijo...

eu vi a materia e gostei muito...
sucesso no trabalho...