24.10.11

Pichón Baldinu


Claro como el agua

Con Hombre vertiente,  una obra que combina el teatro de altura con un relato de ciencia ficción con espíritu de cómic, el director del grupo teatral Ojalá está usando el agua como un efectivo recurso estético y simbólico.

Diego Oscar Ramos - Diario Z  

“El agua es un elemento muy plástico, maleable, es una sustancia maravillosa. Siempre pensé en el agua como un elemento escénico a utilizar, por su potencial de manipulación estética tan vasto y la posibilidad de generar cuadros oníricos, refrescantes, poderosos”, dice Pichón Baldinu, líder de la compañía Ojalá y director de Hombre Vertiente. En la misma sala del Centro Cultural Recoleta que construyera en 2001 su ex compañía De la Guarda junto con la Secretaria de Cultura de la Ciudad, Baldinu le agrega texto al teatro áereo para contar las peripecias de un ser que en la búsqueda de sí mismo debe combatir todo tipo de monstruos y aprender a dominar poderosas energías internas representadas por agua que brota de su cuerpo. “Estos hombres tienen una epifanía física de lo que llevan adentro, el agua empieza a brotarles de un modo que no pueden controlar, les genera sorpresa, dolor y una sensación de anormalidad, hasta que encuentran cómo controlarlo, empiezan a utilizarla como un poder, se les va de las manos, se empiezan a confrontar con otros y el agua empieza a descontrolarse tanto que quedan sumidos en un descontrol total”, relata el director de la obra y agrega: “por eso después viene el personaje de un hombre seco, que lo único que puede hacer es caminar por un territorio que agrieta a cada pisada”. Y si algunas imágenes y hasta el texto en sí pueden remitir al lenguaje del comic, Baldinú dirá que creció leyendo la revista Fierro, una de las que renovaron la historieta argentina durante la década del ´80, antes de confesarse como muy influenciado por la ciencia ficción.

En ese sentido estético y narrativo, la obra incluirá caminatas por cuerdas tenidas sobre abismos, pasajes por laberintos, luchas con alimañas gigantes y un uso de 18 mil litros de agua que se reciclan luego de cada función. Además de las posibles interpretaciones ambientalistas de la obra, con ecos inevitables en el hecho de que su primera versión nace como un pedido de la exposición Zaragoza 2008 dedicada al Agua y desarrollo sostenible, su creador asegura que también expresa las crisis por las que pasa todo creador. “Cuando se estrenó la primera versión  mi desafío fue salir del lenguaje abstracto, no tenía ganas de hacer un espectáculo festivo, donde el agua ocupara el lugar de la magia, entonces pensé tres historias muy simples que pudiera entender un chico, para que pensáramos qué estaba pasando con el agua”, cuenta su autor y revela que fueron justamente los niños los que le generaron más sorpresas por sus reacciones antes la estética del agua, dice que entienden el código, entienden las metáforas y se fascinan. Y los adultos, por suerte, también entran al lenguaje, al menos los que, como asegura el director de Hombre vertiente, “abren sus candados para entrar en otro lenguaje, que es muy infantil”. En este camino de inventar códigos nuevos, como darle más lugar al texto y también al escenario en una obra que sigue usando recursos como los arneses para que los actores usen un espacio que el teatro tradicional no usa. Baldinú dice asumir algunos riesgos. “Me gusta honrar las ideas, por eso siento que hay que seguirlas y transitarlas, incluso cuando te llevan hacia un lugar que no manejás, como me pasa ahora”, comenta y explica algunas intenciones del trabajo: “Quería del espectador una captura visceral, emocional, plástica, para lo que lo bombardeo de imágenes para que se mantenga activo, viendo cómo hace para consumir todo lo que propongo”.

* Hombre Vertiente se presenta los miércoles y jueves a las 21; los viernes a las 20.30 y a las 23; los sábados a las 20 y a las 22.30 y los domingos a las 17 y a las 19.30 en el C.C. Recoleta (Junín 1930). Desde $65 a $150.


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