Encuentros
cercanos
En Viaje al Cosmos,
el tecladista
histórico de Rata Blanca Hugo Bistolfi se unió a
Fabio Zerpa. El mítico investigador del tema OVNI es el narrador en un disco
conceptual que habla de la redención final de una humanidad en crisis.
Diego Oscar Ramos . Revista Rumbos . 2011
Fotos: Bistolfi Producciones . Nicolás Gallini - Walter Macchi, Reinhard Lackner.
“Desde que terminé
la composición de Viaje al cosmos había
soñado este show, con tocar en una
sala prestigiosa y que estuvieran todos los amigos músicos con que he
compartido gran parte de mi vida. Disfruté cada nota que toqué, cada vez que entraba
el artista correspondiente a cada tema, cuando Fabio Zerpa terminaba su
narración y lo ovacionaban”, cuenta Hugo Bistofi, hablando entusiasmado sobre
la presentación oficial de su creación conceptual, un disco de rock sinfónico
con climas de metal clásico y aires de new age, donde cuenta una historia suya,
escrita primero como novela y finalmente como canciones unidas por un relato.
Para quien haya estado en La Trastienda,
durante septiembre, seguramente debe
de ser entendible la pasión con la que el tecladista habla del concierto, ya
que no sólo tuvo la presencia de la mayoría de los músicos que participaron del
disco, sino también la actuación de Zerpa, octogenario en su documento, infante
en éxtasis lúdico al narrar el viaje de una pareja a un lejano punto del
Universo, guiados hacia un planeta habitable por entidades espirituales, para
que regeneren una humanidad en crisis ecológica y espiritual.
- Fabio Zerpa:
Realmente fue un acontecimiento vital inolvidable, por la manifestación
cultural que se vivió, con mucho talento y espiritualidad. Además, se cumplió
la ley de la causalidad, porque exactamente ese día, 10 de setiembre, pero de
1950, desembarcaba en el puerto de Buenos Aires, viniendo de su natal Uruguay,
un botija de 21 años que venía a hacer cultura y arte, como actor y
director teatral. Se cumplió, 60 años después, un balance de
vida, pero también una nueva apertura con un tema lejano a mí, como el rock.
Pero otros rockeros me han ido metiendo en esta temática desconocida pero
apasionante, desde Gustavo Santaolalla, quien se acercó a mí en 1968 para hacer
la música de los primeros documentales sobre vida extraterrestre, pasando por
Andrés Calamaro, Gustavo Beitelmann, con quien creamos juntos El ovni y sus
misterios, en 1975 y Martín Bianchedi. Según ellos, tengo alma de rockero.
- ¿Cómo
conseguiste que participara en vivo?
- Hugo Bistolfi: Con
Fabio somos amigos hace muchos años. Cuando le conté la idea se enganchó
inmediatamente y desde ese instante soñábamos hacerlo en vivo. Gracias a Dios
lo logramos. Fabio es la persona más representativa de los temas del universo y
fue un gran actor. Nadie lo podía hacer mejor que él, su interpretación fue
maravillosa. Es una persona muy sabia, con una energía y una onda que muchos jóvenes
no tienen.
- Fue notable su entusiasmo en el show.
¿Cómo se decidió a participar en vivo?
- Fabio Zerpa:
Cuando vino Hugo a mostrarme los bocetos de lo que luego sería este Viaje al
Cosmos, me entusiasmé con la idea, sentí que era un gran músico, grosso,
como ustedes dicen. Y no dudé, porque estamos en la misma orientación, porque
influí en sus compactos anteriores como solista, Uritorco y Machu
Picchu, dos sitios que visito permanentemente por su fuerza magnética y
energética. Hugo está con el mismo cordón umbilical que el de nuestra Fundación
Disciplinas de Apertura. Y cómo no voy a poner fuerza, vitalidad y energía
en los relatos, si sus ideas las tengo bien adentro desde hace más de 50
años de investigación.
- Hugo Bistolfi: Fue
buenísima la aceptación del público que me ha seguido a lo largo de mi carrera.
Las mentes y almas se van abriendo en estos tiempos y no existe el prejuicio de
tener que pertenecer a tal estilo y no poder disfrutar de otros tipos de música
y letras. La música es libertad y es sagrada. Hay etapas en la vida que se van
cumpliendo. A los 20 años podés dar un mensaje y a los 40 otro. Yo elegí dar el
mensaje del hombre que soy en esta etapa.
- Igualmente,
es probable que hayan dudado o hasta bromeado con el viraje místico.
- Hugo Bistolfi: Hay
hechos que son difícil de explicar, creo que todos los humanos tenemos estas
incógnitas. No me volví ni monje ni iluminado. Sí tuve mi crecimiento
espiritual. Lo que hago es plasmar artísticamente todos estos enigmas que
tenemos como humanidad, de una manera respetuosa y sin delirios. Nunca dije que
vi un Ovni, ni que nos vienen a buscar. Pero sí que hay hechos a través de la
historia que no se pueden explicar. Como estoy en esa búsqueda doy mi punto de
vista, siempre dando un mensaje positivo.
- Ese
lugar preciso tiene la canción final, que cantan todos juntos.
- Hugo Bistolfi: La
canción La esperanza es un
himno. En la obra es el triunfo, porque se ha encontrado el nuevo planeta para
continuar con la vida humana. Pero este
tema se fue de la obra y está siendo un himno de deseo de todos los
seres de buena voluntad que queremos un mundo mejor. En el escenario de La Trastienda éramos más de 20 artistas,
de muchos estilos diferentes, cantándolo. Con este tema cerré también el Cosquín Folklore de este año, cantando
con Folklorista. Es mi mensaje a través
de la música.
- A veces se toma con ironía la obra de
quien se dedique a estas temáticas, ¿qué siente con esa actitud?
- Fabio Zerpa: Hace muchos años atrás
me preocupaba y trataba de dar explicaciones, pero ahora no. Porque sé que, a
la larga o a la corta, van a comprender esta realidad. Es cuestión de
entendimiento, comprensión y tiempo. Y, como siempre digo, al tiempo hay
que darle tiempo. En nuestro país, el 92.7% de la población acepta la
existencia de la vida extraterrestre y el 73.6% acepta la realidad ovni. Los
científicos, sobre todo los cuánticos, ya hablan de esta realidad.
- ¿Hay algo fuerte que haya cambiado en tu vida
a partir de todo este camino musical que se abrió al conocer el Uritorco y
comenzar a construir tu camino solista?
- Hugo Bistolfi:
Se fue dando de a poco y a medida que fui creciendo. No hay ninguna transformación
extraña, mi cambio es la persona que soy ahora y lo expreso musicalmente, con
toda la coherencia que puedo.
- ¿Se
te han acercado personas volcadas a caminos místicos que tomen tu música como
un mensaje a seguir?
- Hugo Bistolfi: Sí,
pasa. Hay mucha gente apasionada a estos temas, que siente de una manera más
extrema. De algún lado te envían las cosas, pero esto es sólo un pensamiento
mío. Realmente caben todas las teorías y creencias. Ningún humano conoce la
respuesta correcta de todos los misterios que nos ha tocado vivir en esta vida.
- ¿Qué siente con las ideas del disco
de Bistolfi?
- Fabio Zerpa:
Total unidad y sincretismo. Me siento orgulloso de haber participado en esta
muestra cultural del nuevo tiempo. Porque ha empezado a vivirse una nueva
civilización, un nuevo ser humano y una gran transformación, en todos los
aspectos de la vida. Se están cambiando paradigmas, en forma impresionante y se
viene, como dicen todos los profetas de todas las culturas y todos los tiempos,
la Civilización del Amor, el homus spiritualis. Nosotros sabemos
querer, tomar, agarrar, poseer, pero no sabemos amar, que es dar. Estamos
aprendiendo.
- Hugo Bistolfi: Me siento igual que siempre, una persona más del
pueblo. Sí siento que han seguido mi carrera de una manera muy especial, están
esperando lo que se viene, que me apoyan y alientan constantemente. Estamos
logrando conciertos maravillosos, con un tipo de música que no se hace en otros
lados. Y todo el pueblo vibra en esta frecuencia, eso provoca una comunión muy
especial. Entre medio de mis giras voy a recargar energía y vuelvo lleno de
proyectos. Es mi lugar en el mundo.
- ¿Cuál siente que es el mayor sentido
que ha tenido y tiene su carrera?
- Fabio Zerpa:
Hermosa pregunta, difícil de contestar. Desde mi infancia siempre fui
investigador. Es un excelente camino a transitar, porque buscás, indagás,
analizás todas las circunstancias para encontrar el sí o el no. No soy como mis
compañeros de universidad, que dicen no sin haber investigado la
parapsicología o los ovni, ni como los simples creyentes, que dicen sí a todo sin
investigar. Es un formidable camino el del medio. Te lleva a encontrar la
verdad.
Admiración mutua
“Lo conocí hace ya más de 10 años,
cuando iba a hacer Uritorco. Me encontré con un gran tipo, de esos que
están escaseando y sincronizamos inmediatamente, en ideas y formas de
vida. Además estando mucho con él fui descubriendo al gran músico, que está
profundamente metido en nuestra temática espiritual”, comenta Zerpa sobre
Bistolfi, quien ya ha dicho públicamente que conoció a quien admiraba de niño
por leer su revista Cuarta Dimensión al encontrarlo en un aeropuerto.
Ese fue el punto inicial de una relación que tiene ya mucho de cotidianeidad,
encuentros frecuentes en familia, donde disfrutan de un contacto cercano, de
afecto y admiración mutua.
El
espíritu del interior del país
-Hugo Bistolfi: En
Córdoba, donde alterno mi vida, se fueron dando conciertos maravillosos. Hoy en
día no paro de tocar por esta provincia en diferentes formatos musicales. Ahora
acabo de terminar una gira maravillosa por Salta y Jujuy, entre medio de la
grabación de mi próximo disco, que fui a grabar al norte de nuestro país, con
artistas consagrados del folklore, para que el sentimiento fuera real. Desarrollo
mi carrera en el interior, porque vivo compartiendo mi vida con la gente de los
pueblos donde encuentro el verdadero espíritu humano, lleno de amor, todavía no
tan contaminado.
Calamaro tiene razón
- Fabio Zerpa: Andrés, otro gran músico, me hizo un homenaje en vida con Fabio Zerpa tiene razón. Pude vivirlo y sentirlo en tantos lugares del planeta, porque tuvo mucho éxito. En cualquier nota radial o televisiva lo colocan desde hace más de 25 años. En un reportaje que me estaba haciendo un gran conductor radial, Víctor Camacho, con la máxima audiencia de Los Ángeles, en California, el operador de sonido puso al tema. Me emocioné profundamente. El padre de Andrés, un gran literato, me dijo que mi nombre y mi figura formaron parte de su vida en toda la niñez y adolescencia de sus dos hijos, fanáticos míos. ¿Hermoso, no?









