26.7.11

Fernando Samalea y Fernando Kabusacki


"Tratamos de inventar mundos nuevos"

De Robert Fripp a Gustavo Cerati, han sido parte de los proyectos más creativos del rock de los últimos 20 años. En Japón consideran a su propia música solista como “el nuevo sonido” argentino. Editaron su primer disco en conjunto, una obra instrumental con pulso rocker, donde los acompaña Tony Levin, bajista de King Crimson.


Diego Oscar Ramos - Diario Z \ Fotos: Fernando Calzada


Con la paradoja de hablar de un disco gestado en Ushuaia bajo el calor sofocante de una estufa palermitana en su cabeza, Fernando Samalea siente que Al límiti del mondo representa una respuesta musical a la fascinación que siempre sintió por las atmósferas fantásticos de los aventureros de Julio Verne. “Había que desafiar qué tanto más podíamos llevar hacia lo misterioso a nuestra música”, dice el baterista, de un currículum que incluye 9 discos solistas y participaciones en la obra de artistas como García, Cerati, Sabina, los Kuryaki o Drexler. “Había una cuestión de ir a lugares nuevos y correr los límites”, coincide Fernando Kabusacki sobre el trabajo que acaban de editar, compuesto por 7 paisajes instrumentales con formato de trío de rock – batería, guitarra y el bajo del ilustre músico de King Crimson Tony Levin – más el agregado de percusiones y vibráfono. En esa búsqueda, el pulso rockero ganó presencia ante el talento habitual del dúo para generar paisajes sonoros. “Es donde siento que vibro más, porque tiene algo de esencial, genuino, visceral”, dice el guitarrista y menciona tanto a Hendrix como a Bartok dentro de un universo rocker al que hace culto, donde quedan fuera referencias actuales como bengalas y violencia extrema: “Es como en el fútbol, una cuestión social y cultural, estaría bueno retomar los valores del respeto y el cuidado”. Samalea asiente, le parece obvio apuntar hacia valores de vida, que nunca son opuestos a lo intenso, como él mismo define el carácter que los une:”Somos personas apasionadas y siempre tratamos de inventar nuevos mundos, somos básicamente entusiastas”.

Para completar ese clima, sumaron a la plástica Renata Schussheim, que aporta sus clásicas figuras realistas y misteriosas,  para el arte de tapa. Se los ve satisfechos del CD como objeto total. “Nos pareció que sus dibujos podían tener que ver con esa cosa ilusoria de los climas del disco y como este proyecto no tiene que ver con la industria discográfica, son gustos que nos damos, somos los que soñamos esta fantasía”, asegura el baterista. “Los músicos no nos olvidamos del disco como objeto, sigue siendo importante el arte total”, enfatiza Kabusacki ante un Samalea que ahora busca sintonizar con otras visiones: “Puede haber  chicos que tengan ganas de escuchar temas aislados, en sus computadoras y uno no puede obligarlos a dejar ese concepto, cada época tiene su tendencia”. Ambos coinciden en que estos proyectos, sea cual sea su formato, les generan felicidad total, sin que haya en ellos ningún ánimo de querer rescatar o cambiar la industria discrográfica. Lo que saben es que en agosto lo presentarán donde nació, en la nueva edición del mismo festival de cine fueguino. Luego tienen marcadas algunas fechas dentro de varias ciudades del país que hacen nacer una humorada. “Vamos a presentarlo de Ushuahia a La Plata y con la misma gráfica que el disco de Gieco para los recitales”, bromea Kabusacki y su amigo de años se ríe. Cuenta que lograron un disco que lo pone contento porque puede escucharlo con gusto, en su casa, pero más porque cumplieron con lo que se pautaron, un año atrás, arriba de un velero. Por eso dice, enérgico: “Sabía que teníamos que hacerlo, es fundamental el valor de la palabra, es algo que intento llevar a todos los órdenes de la vida, me gustan las personas que se hacen un planteo y lo cumplen hasta las máximas consecuencias”.


BONUS TRACK 
Textuales



 Samalea: “Queríamos hacer algo que no hubiera sido igual a lo que habíamos hecho antes, que no tuviera que ver con el Guitar Craft. Me parecía lindo hacer un disco no de atmosferas extrañas, sino con rock, con muchas guitarras eléctricas, con una batería con sonido rockero y un bajo potente, quería que Kabu se luciera con guitarras muy rockeras. Y el vibráfono le agregaba un toque sutil, personal y un guiño con otras músicas, como la oriental. Es un disco con mucho silencio, despojado, no sobrecargado con muchos instrumentos. Me imaginaba un lugar misterioso y eso está emparentado con la elección de los espacios de instrumentación. Toda esa cosa de silencio le da más lugar a los sonidos que hay”. 

Kabusacki: “Afuera somos llamados el nuevo sonido, en Japón nos llaman la nueva música. Seguramente habrá gente que hace música contemporánea que dirá que ellos son lo nuevo, pero nosotros somos una especie de tribu, de escuela, donde están Santiago Vázquez, Alejandro Franov, Samalea, Mono Fontana, Juana Molina, yo”.

Samalea: “Estamos muy acostumbrados a escuchar muchas músicas muy distintas,  estamos condenados a ir de aquí para allá, nos gusta escuchar cosas muy diferentes y podemos disfrutar de músicas tan distintas que es inevitable que terminemos gustando de tocar con muchas personas a la vez. Lo lindo con Kabu es que lo hacemos en un estado de libertad total. Es nuestro punto de encuentro este disco, pero los dos disfrutamos de hacer otras cosas”.

Kabusacki: "El rock es donde siento que vibro más, es lo que más me llega y  entiendo, es más mi mundo y lo que entiendo por rock es algo que tiene esencia, que es más visceral, más real. Tiene eso de directo, simple, genuino, verdadero. Siento que es el elemento donde nos sentimos más, es la tradición de donde los dos venimos. Pienso en Hendrix, Who, Dylan y hasta Bartok. Las arenas del rock son una de las escuelas donde aprendí".

9.7.11

Máximo Salas


"No se puede concebir el teatro sin riesgo"



El director argentino expone en la valiosa obra teatral Aún el viento, una mirada en clave chamánica sobre la violenta irrupción europea al continente americano. 






Diego Oscar Ramos



    Fruto de una mirada curiosa e investigadora sobre sobre la cosmovisión integral de culturas originarias americanas como los Wichi, la puesta en escena que Máximo Salas creó para la obra Aún el viento. El nudo de sangre (Espacio Cultural Pata de Ganso - Zelaya 3122, Buenos Aires, lo sábados 20.30 hs) expone una mirada muy personal sobre lo que por mucho tiempo se ha llamado la conquista de América. Antes que quedarse en la denuncia histórica de un proceso de aculturación vivido con extrema violencia, la obra se adentra con valentía estética sobre un universo cultural americano precolombino donde los viajes en el tiempo y el diálogo con entidades espirituales ligadas a fuerzas de la naturaleza formaban parte de la vivencia concreta de lo real. Viejo conocido de quienes se hayan acercado al teatro a lo largo de estas décadas para buscar sensaciones e ideas que puedan despertar preguntas, vale mencionar trabajos de Salas como la dirección de La Metamorfósis (Frank Kafka), con Lorenzo Quinteros o Tal como gustéis (William Shakespeare) con Pompeyo Audivert. Y serán apenas dos puntos visibles de una trayectoria que incluye, además de todo tipo de obras vanguardistas a nivel estética y temática, la creación de proyectos de arte y teatro para personas con capacidades diferentes y alteraciones psico sociales. Con esa experiencia expansiva sobre el arte escénico, Salas ha puesto en práctica con su puesta teatral Aún el viento sus certezas éticas y estéticas acerca de la posibilidad de impactar al espectador con un arte que puede modificar para mejor la realidad humana.


- ¿Podría contar el proceso de gestación de la obra? 
- La mayoría de las veces una obra se va gestando sin que uno lo sepa. Ideas sueltas, sensaciones y hasta imágenes parecen ir a un lugar y quedar como en suspenso, a la espera. Mientras tanto uno dice no tengo ningún proyecto. En mi caso sino hay una idea-fuerza y un mundo posible a descubrir no me pongo a ensayar. Sino aprendo algo, sino se me revela algo no tengo proyecto. Con Silvia Kalfaian queríamos volver a hacer una obra, yo la dirigí a ella y a Lorenzo Quinteros en Metamorfosis de Kafka en el Teatro San Martin. Con Silvia nos reunimos varios eneros y en uno de ellos hablamos sobre nuestras experiencias sobre Chamanismo, dijimos entonces tenemos una idea y un mundo a descubrir. Pero también susurramos, será posible llevar este mundo al teatro? Bajo que condiciones, sobre todo de espacio-tiempo, porque este es como un huevo donde todo se da a parir, lo posible y lo imposible juntos. Nos miramos como si estuviéramos viendo por afuera nuestro y concluimos; será durante la conquista española, el trabajo que hicieron ahí los chamanes. Ese encuentro fue muy fluido, fue como nuestro primer viaje por el tiempo, es como si hubiésemos sentido el llamado de ese mundo. Y es así, se puede sentir a diario, hay mundos que te llaman para que hagas algo con ellos. Los tomas o los dejas. Nosotros ya estábamos 300 años atrás, y aun hoy desde luego, en medio de los chamanes del pueblo Wichi. Creo que así nos iniciamos en Aun el viento.

- ¿Cómo llegó a la idea estética central, con su enfoque centrado en el universo chamánico?
- No es mi primera obra sobre los pueblos originarios de América. En 1985 dirijí con Ricardo Holcer “América Macbeth”, sobre Shakespeare, fue muy bien criticada por la prensa, una especie de obra de culto para el público. Creo que el mundo de los chamanes pone a prueba toda estética, más bien la hace encontrarse con líneas de todo tipo; micro-percepciones, devenires animales, devenires infantiles, danza, viajes, alianzas etc. Eso que ocurre a cualquiera de nosotros sin que nos demos cuenta, para ellos es el único mundo posible, donde habitan todas las transformaciones, las convenientes y las inconvenientes. En este sentido no hay estética para los chamanes, sería como un juicio a priori, hay pruebas y trabajos, objetos de poder y nombres, pues en realidad toda forma de ser, de poder ser está en continuo cambio, no sabemos lo que puede tal persona en tal momento. Ni siquiera sabemos cual es nuestro nombre propio cuando amamos u odiamos, no creo que sea el mismo. El mes pasado la televisión inglesa nos mostraba a una anciana “muy inglesa” que desbarató a paraguazos el robo a una joyería. He aquí un objeto de poder, una boca que grita, un nuevo cuerpo, quizás un nuevo nombre. El filósofo Gilles Deleuze llama a esto “estética en fuga” un continuo salirse de los límites del yo, una constante búsqueda de superación para sentirse vivo. Pienso que en esta estética en fuga de los chamanes también hay lugar para el disparate, la carcajada para con uno mismo, la sana locura que dialoga con la enfermedad y le ordena o le explica como debe salirse. Todo puede verse como un juego de niños, lo imposible es su objeto exaltado y afectivo.

- ¿Siente como una apuesta teatral de riesgo el haberse centrado en concepciones chamánicas para relatar la transición entre la América previa a la llegada de los conquistadores y la posterior?
- No se puede concebir el teatro sin riesgo. Ahora creo que el mundo del arte, del espectáculo, como está hoy, como lo soportamos hoy, está lleno de falsos riesgos. Los conflictos de la mass-media familiar dominan la escena teatral con su temática de derrumbes, abandonos, homosexualidad y adolescentes embarazadas. Y de ahí no salen como los peores psicólogos. Es cierto que el único riesgo que nos queda por jugar es el del amor, pero al amor hay que buscarlo abriendo la vida y no quedándonos chapoteando en el pozo del resentimiento y la mala conciencia. A esto ya lo mamamos desde pequeños. Los riesgos en “Aun el viento” eran justamente como sobrepasar el resentimiento y la mala conciencia entre dos culturas, la europea y la americana. En la obra, la esposa de un comandante español se enamora de un esclavo indio. El comandante los encuentra y fusila al amante. De seguido, la blanca, embarazada del indio, huye con su vieja mucama wichi y esta la lleva a parir a una cueva sagrada. Alli, cuando pare, la madre muere. Y los indios se quedan con el pequeño mestizo destinado por los dioses para ser el primer jefe mestizo de la tribu. Sin embargo pronto todo cambia. La madre muerta resucita y busca a su niño, cree que lo han raptado. Sin embargo el chamán empieza a entender qué está pasando, y nosotros con él, a ella la están preparando, la están iniciando para ser hechicera. He aquí entonces el nudo de sangre entre estas nuestras dos culturas. Nudo de amor y de barbarie que llega hasta nuestros días. El paradigma del amor se abre, antepasados de una y otra cultura intervienen como sombras, como sueños y pesadillas, todos tienen algo que decir y todas son posibles alianzas. En realidad, nos creemos que estamos solos, pero somos cada uno una cultura y una comunidad de afectos y sentimientos a la hora de tomar una acción, de darnos una idea. Luego está el riesgo de cómo llevarlo a los cuerpos, de cómo hacer que los actores devengan chamanes y parteras, y no hacerlos sucumbir en los planos del naturalismo o realismo. Como meter a los espectadores en la cueva sagrada, como integrarlos como otros tantos espíritus y no dejarlos en sus butacas para que se identifiquen o busquen, una vez más, sentirse representados. Eso sí que sería triste.

- Desde el punto de vista de esas concepciones mágicas o místicas, ¿cambia radicalmente la idea de derrota o conquista que pobló muchos relatos sobre esta transición histórica? 
- Buena pregunta. Creo que eso lo tienen que contestar los espectadores. Recuerdo que era Nietzsche el que decía que esclavitud y dominación son ante todo estados internos. En todo sentimiento de triunfo o derrota siempre hay algo de amor y algo de dolor. Los europeos que triunfamos no dejamos de ser esclavos, lo que nos da a pensar que toda guerra de dominación es una guerra entre esclavos como escribía Foucault. Con Aún el viento quisimos agitar la memoria, la deuda que tenemos todos con los pueblos que nos precedieron y sobre pasar el pensamiento que nos dice “pobre gente”, “sí, que terrible que fue eso, chau buenas noches”. Y la única forma es llegar a la emoción, a la locomoción del corazón, solo allí puede haber futuro y no pasado de lo mismo. Creo que el espectador asiste también a una iniciación en su forma de pensar y de sentir, porque hay en toda la cultura chamánica un modo de pensar y sentir que tal vez esté en el futuro de esta modernidad perezosa. Creo que esta cultura ancestral nos enseña que entre triunfo y derrota hay un cúmulo de situaciones intermedias que hacen que una o la otra no tengan demasiado sentido ni alcanzan la verdad. Lo que si siento es que estas grandes deudas sobre vuelan cada vez más nuestros actos, porque toda deuda es un cuerpo vivo que respira y recorre las ciudades, son como aullidos y cantos de niños que claman por un mejor lugar. Median en nuestros deseos y en nuestro sueño, están en nuestros zapatos. Nada está en la memoria sin tener presencia en acto.

- ¿Qué piensa sobre la famosa previsión maya del 2012 de la que tanto se habla desde hace unos años? Me interesa saber qué opina globalmente sobre este tema, tanto desde la visión más plana que habla del fin del mundo como las lecturas espiritualistas que mencionan la llegada progresiva de un cambio de conciencia colectiva.
- Ah sí, está esa predicción de los mayas. La verdad que no tengo opinión. Lo que si me parece interesante de los mayas es su concepción de la muerte y del fin del mundo. Hay una hermosa obra de ficción de Liliana Bodoc, La Saga de los Confines donde la autora se acerca a ese pensamiento. Ella plantea, como otros, que los mayas se fueron de esta tierra a través del fuego en un momento del cielo determinado por sus hechiceros astrónomos, que por ese agujero en el espacio-tiempo viajo la mayoría del pueblo. La concepción de la muerte y del fin del mundo de estas culturas dista mucho de la nuestra, ya podemos ver en ellos que la muerte es un pasaje, una puerta o un túnel, o bien que lo que llaman fin del mundo es la terminación de una era, en cambio para nosotros es el terror apocalíptico. Se ve esto también en la educación y formación de los niños. Tocar el frío de un cadáver daba coraje y determinación para la vida. En cambio, en mi caso, cuando murió mi abuelo paterno, yo tenía 8 años, y mis padres creyeron conveniente que no asistiera a su velatorio. Consecuencia de esto, tuve pesadillas en que mi abuelo salía como un zombi desde su tumba y me mostraba cómo estaba. De seguro que esto plantó mi miedo a la muerte. Hay que ver que toda nuestra sociedad está construida sobre el miedo. El miedo es dinero, capital que se mueve constantemente en armas, medicamento, consumo masivo, y es por supuesto estado interno de cosas que nos asfixian. Creo que sin embargo hay un cambio en la conciencia colectiva, y esto a mi entender habría que buscarlo en los terremotos que sacuden a las grandes religiones que da a lugar a nuevos caminos espirituales, aun dentro de esas mismas religiones. Y esos caminos espirituales son como aire fresco que llega a la ciencia, a la educación, al arte y a los proyectos sociales. Para mi la conciencia colectiva se abre cuando la muerte camina junto a nosotros, como un doble nuestro, porque vemos que si la rechazamos ella se agranda como un fantasma y va a nuestra espalda. Entonces todos nuestros actos de creación tienen su sello.

- ¿Podría explicar qué es lo que le interesa más del chamanismo americano? ¿Cuál es su historia en sí con estas concepciones mágico espiritualistas de la vida?

- Hace unos años, con la psicóloga Haydé Romero y otros profesionales, hemos formado la Asociación Entrelazos. Nos dedicamos a la creatividad en los vínculos, el trabajo y los talentos. Hemos investigado mucho un tema que hace cientos de años que ha sido dejado de lado; los cuatro elementos, la tierra, el agua, el fuego y el aire. Tema que en ciertas culturas americanas es decisivo a la hora de curar, alimentarse y predecir acontecimientos. Pensamos que la Creación del Todo a terminado y esto es un error. La Creación está viva y de continuo tiende a expandirse. Cómo? A través de las creaciones de todos los seres vivos. Y que comunica la Creación del Todo con las nuestras? Los cuatro elementos. Porque ellos son medios y están en todo lo creado. Hay en ellos una ecología dramática de la creatividad. Sentimos que hay una rueda de los elementos en cada uno de nosotros, rueda que permite que pasemos de un elemento a otro fluidamente, espontáneamente. Los problemas de creatividad sobrevienen, esto lo sabían los chamanes y casi toda la antigua cultura oriental, cuando un elemento domina en exceso y obstaculiza el paso de los otros. Imaginemos una dominancia de fuego que crea acciones de ira y desesperación, o una dominancia de tierra, con sus nostalgias, depresiones, fobias y ocultamientos. Los otros dos elementos son los que pueden hacer saltar la dominancia y volver a girar la rueda. Esto es posible sentirlo y registrarlo tanto interna y externamente vía respiración y bio-energía. Nuestra idea actual de Ecología aun está en términos de Naturaleza y no aun de creación. Sin embargo sabemos que la Naturaleza, incluidos por supuesto nosotros, somos todos una comunidad de seres de creación, y de esto depende la expansión del Todo. Para quien le interesa el tema pueden entrar a la pagina web de Entrelazos.


- ¿Siente que hoy el teatro puede ser un lugar de transformación humana? ¿Y considera que su trabajo a lo largo del tiempo ha estado vinculado a ideales de este tipo?
- Ah sí, dalo por hecho. La prueba está que cada vez más personas hacen teatro, y por distintos motivos. Siento que esto se debe a que el teatro abre las puertas a la auto-afirmación y la confianza, y por otro lado nos permite sentir todos los personajes que puede haber dentro nuestro. Hace años que trabajo teatro y danza en personas con necesidades especiales, en la Asociación de Padres de Hijos Especiales, APHE, de Bernal. Son jóvenes y adultos con discapacidad física y mental. Esto fue una prueba para mi, una hermosa prueba que cambió mi vida otra vez. Cuando me llamaron para ver si quería hacer un taller de teatro en un Centro de Día contesté que ni loco, que no sabría ni por dónde empezar. Claro, yo estaba dirigiendo teatro profesional producido por Carlos Rotemberg, otro mundo. Sin embargo la sorpresa fue enorme con estos jóvenes, ya que todos disponemos de una capacidad de teatralización que está a la espera, como dormida, y vasta que la pongamos en acción para que se despierte. Hoy los padres pueden ver y hablar sobre lo que el teatro les dio a sus hijos. Hacemos funciones y salimos de gira. A su vez hay otra cosa, el escenario. El poder del escenario es algo colosal. Algo elevado y suspendido entre la tierra y el cielo hace vibrar la energía desde otro lado, y la sentís. Por eso podés tocar a los espectadores.

3.7.11

Gente con Swing


“El Groove tiene que ver con despojarse del ego”
  
El cantante y baterista Fernando Caver Ares, a través de agrupaciones como La Gorda Groovernarios, ha desarrollado en Europa el arte de vincular personas diversas a través del la música. Nacido en Bahía Blanca, fue parte de míticas batucadas de Ramiro Musotto y hoy trabaja como DJ y gestor cultural en Zurich, donde vive.


Versión en alemán, por Mónica Stadler, al final del texto

German translation, by Mónica Stadler, at the end.



Diego Oscar Ramos 


    Con esa cercanía natural que se gesta entre algunas personas cuando descubren que tienen amigos en común o que vibran con alegría ante algunas manifestaciones mágicas de la vida, con Fernando Caver Ares es probable que todo amante del universo funk pueda sentarse a charlar un buen rato con él. Aficionado al básquet desde chico, fue por entonces cuando este bahiense recibió el apodo de cavernario, por el look sauvauge de su cabello, signo presente y futuro de una manera de andar por el mundo. Si hoy organiza encuentros de música con alto poder rítmico, basadas en un camino electrónico propio del universo DJ, mucho de su capacidad de agrupar personas con intereses en común pudo haberlo aprendido de jugar en grupo y de ver cómo se organizan los equipos para ir hacia objetivos de triunfo. Y lo que no vio, hasta hoy apela a su fuerte capacidad de sacar partido de cierta facilidad para hallar patrones, de percibir historias, de hallar ideas que nutran voluntades de agrupamiento. Por eso es que, aunque no se llame a sí mismo músico, sí sabe que suelen alumbrarse en él ciertas ideas musicales. Con un toque de humor y mucho swing, el funk, el rap, el hip hop y un tamiz latino por debajo de toda superficie electrodance es lo que usa hoy Caver para juntar artistas. Así tocó los últimos años en Europa con grupos como La Gorda y Groovernarios. Allí habitaron amigos que admira, argentinos, ecuatorianos, colombianos, españoles, cubanos y también suizos. Músicos o parte del equipo de producción, ellos pueden ser bien diferentes a Caver, tal vez algunos muy parecidos. Pero todos coinciden, necesariamente en algo, saben que hay un componente que debe estar para que una música sea sabrosa, genere placer y den ganas de estar gozando juntos: el groove.

- Solés usar mucho la palabra Groove, como si definiera algo que sintieras como básico en la música.  ¿Es así? ¿Qué dirías que es el groove?  ¿podés rastrear los orígenes de tu uso de la palabra o de los discos o tipos de música que identificás con esa palabra?
- Esta palabra la descubrí aquí en Europa, con algunos conciertos funkis o con algunos djs, como  DJ Perón. Más  que nada aprendí a respetarla con amigos músicos, que entienden las claves y el respeto a la música a la hora de tocar, sobre  todo en vivo. El groove es lo que prevalece, la unión de pinceladas en bien de la música, el respeto al tempo sin discusiones. Tiene que ver con que la unión hace la fuerza tiene que ver con despojarse del ego, para tocar lo justo y necesario que requiere ese momento. Tiene que ver con asumir cada cual su rol dentro del engranaje, es algo que parece fácil a simple vista, pero que no es tan así.  Tiene que ver con abrir los poros, con escuchar, con acompañar, con sugerir, con parar de tocar si es necesario, con aunar el sonido, el color, la furia, el swing, en  pos de la música. Cuando se llega a esas situaciones es muy difícil querer volver atrás.

- Me has dicho alguna vez que sentías que naciste para unir gente, ¿qué te hace sentir eso?
- Fui criado como hijo único, mi hermana es 12 años mayor que yo y nunca vivimos juntos. Por eso siempre, desde pequeño, fui muy proclive a armar grupos de amigos, las barras. Jugué muchos años al básket, de base, que precisamente  es el que une a los otros cuatro en busca de un mejor juego. ¿Ves?, el básket tiene mucho Groove cuando hay sintonía, se pasa por encima a cualquiera.

- ¿Recordás alguna vivencia musical donde hayas sentido que estabas realizando ese objetivo de unir personas?
- Sí,  en dos, bueno o al menos lo intenté. En el año ´94 o ´95, cuando pasé unos cuantos meses en Bahía Blanca, por cuestiones personales, y me encontré con un montón de amigos músicos, muy buenos, medio sin hacer nada, y les propuse aunar fuerzas y talentos para crear  una bomba que nos sacara del letargo. El caso fue que  en dos  meses éramos 14. Fue imposible mantenerla, pero hicimos ensayos, armamos como seis temas y tuvimos un concierto y medio. Digo y medio porque varios no llegaron a tocar nunca. Duró lo que un gas en un aro de basket. Lo recuerdo con cariño, de verdad. Hacíamos una versión de La cotorra, un rap venezolano, era genial! Había dos chicas, Vero Enríquez y Mariela Brunori, que cantaban y tocaban surdo al mismo tiempo. Años después, de vuelta en Zurich, armé La gorda – urban latin Groove, más o menos con la misma intención: unir almas y talentos sueltos, para armar algo más fuerte  entre todos.

- También te he escuchado hablar del objetivo de groovalizar las vidas…
- Tiene que ver con la unión, con sumar fuerzas, con compartir talentos, con ser solidarios. El mundo está muy bravo como para andar peleándola solito.

- ¿Cómo se vive el hacer música con mucho groove en un lugar de climas muy fríos?
- El clima espantoso te hace estudiar. Y sí, por estos lares el invierno es muy largo, así que ayuda a ensayar.

- ¿Qué fue lo que más recordás de todo lo hecho con La Gorda?
- Lo que guardo con mucho orgullo es haber podido desarrollar músicas o ideas de músicas sin ser músico. Todavía alucino cuando escucho músicas de La gorda. Ante todo fui muy fan. Hubo cosas muy piolas, la ensalada cultural dio sus frutos. Recuerdo un concierto en St. Moritz en la pista de esquí, bien arriba, al aire libre, con público de snow board. O en el festival caliente en Zurich, un festival de salsa por excelencia. Los pusimos a gozar con nuestra clave trash (risas). O mismo en el Moods, que es un club de jazz muy importante en Zurich y en toda Europa.

- Estuviste en España unos cuatro años, sin estar involucrado con la música, ¿cómo fue ese período?, ¿por qué sentís que pusiste pausa con la música? ¿Hubo algo que reemplazara internamente a la música, que te generara sensaciones parecidas?
- La hago muy cortita, sin papeles y sin familia que te banque, había que laburar de lo que sea para poder comer, sumado a que estaba maravillado de estar en Europa. Eso hizo que me distrajera unos años. Laburaba un poco y viajaba, me encantaba hacer eso con el Renault 7 que teníamos con mi hermano querido Flavio Serra, nos recorrimos España enterita, un delirio genial.

- ¿Qué podrías contar hoy de tus experiencias de batucada con Ramiro Musotto?
- A Ramiro me unió el básket, antes que nada. Nos conocemos bien de pibes. Las batucadas fueron una escuela para mí en varias épocas. Las primeras fueron en la adolescencia, Ramiro ya juntaba gente y tambores. Bahía Blanca entera lo mirábamos como si fuera marciano, pero siempre me sentí atraído, pero medio cagón para acercarme, hasta que me animé en Monte Hermoso, en La Cueva. Reduerdo que la clave de samba al tamborín me la pasó Luis Sagasti. Luego fueron los patios de Fabricio, que cosa hermosa! En total fueron navidad y año nuevo durante cinco años. Recuerdo el primero de todos: Ramiro me sacó el zurdo, porque me crucé mal, qué vergüenza, qué dolor! Y es lo mejor que me pudo haber pasado, porque aprendí la lección. Luego agarré el tamborín y no me lo quitó ni Dios. Aseguré hasta morir, terminé sangrando, recuerdo que todo Bahía se había ido a dormir y nosotros todavía chispeando, tocando, llorando, bailando. Mi último encuentro con Ramiro fue acá en Zurich, me discutía cómo se hacía una tortilla de papas, mientras yo cocinaba. Le dije: “Ramiro, si hablamos de clave te pregunto a vos, cocinando no me rompas los huevos”. (Risas) Nos abrazamos y luego lo acompañé al aeropuerto, con sus 800 berimbaus a cuesta.

- ¿Qué dirías que va a encontrar quien quiera conocer tu música, ya sea que la encuentre en Internet o que te vea cantando en vivo en algún lugar del mundo?
- Mucha sinceridad, algo de humor quizás, pero por sobretodo fuerza. Creo que en vivo lo expreso con mucha más facilidad. Me entrego hasta quedar seco. El escenario me da tanto vértigo que entrego todo desde la primer semicorchea. En  estudio pago y con creces mi no haber estudiado música, así que la gran cantidad de músicos que me ayudan y ayudaron hacen malabares para  que todo suene bien.

Músicos de Groovernarios

Bere (argentino, en batería), David Staufacher (suizo, percusión),  Ale Panetta, (argentino, percusión), Ariel Rossi (argentino, guitarra), Pablo Miguez (argentino, guitarra), Rodrigo Aravena (chileno australiano, bajo), Pocho Cruz (colombiano, teclados, efectos y coros), Belen y Vanesa Ledenberguer (ecuatorianas suizas, coros y multimedia), Horacio Gamarra (argentino, riesgo), Rosa medina (española, escenario), Carlos Piloto (cubana, escenario).

Músicos de La gorda:
Buho Briglia (argentino, guitarra)
Laucha Iencenella (argentino, multiinstrumentista)
Charo Ares (española, comentarios)Coqui Torres  (cubano, bajo y voz)
Franck Ammeter (suizo,  guitarra)
Aldo Reis (brasilero, batería)
Hormiga Conde  (uruguayo, percusión y canto)
Frank Schoenfeld (alemán, teclados)








"Groove hat damit zu tun, das Ego abzulegen"

Der Sänger und Schlagzeuger Fernando Caver Ares hat durch La Gordaoder Groovernarios, in Europa die Kunst ganz unterschiedliche Menschen durch eine Kunst mit swing zusammenzubringen. In Bahía Blanca geboren war er Teil der mythischen Batucadas von Ramiro Musotto, heute arbeitet er als DJ und Kulturvermittler an seinem Wohnort Zürich.

Diego Oscar Ramos -   Übersetzung: Monica Stadler


     So wie sich zwischen Leuten, die entdecken, dass sie gemeinsame Freunde haben, oder die freudig berührt sind von manch zauberhaften Offenbarungen des Lebens, eine natürliche Nähe entwickelt, so ist es wahrscheinlich, dass jeder Funkliebhaber sich mit Caver Ares eine gute Weile unterhalten kann. Den Ubernamen Cavernario (Höhlenmensch) hat der Mann aus Bahia, der von klein auf angefressener Basketballspieler war, zu jener Zeit erhalten - wegen dem wilden Look seiner Haare, die noch immer ein Symbol sind für eine Art und Weise, durch die Welt zu gehen. Wenn er heute Musiksessions mit grosser rhythmischer Kraft organisiert, die auf der elektronischen Grundlage des Universums der DJ's basieren, so hat er seine Fähigkeit, Leute mit gemeinsamen Interessen zusammenzubringen, möglicherweise durch das Spiel in der Gruppe und durch die Organisation des Teams, um zum Sieg zu gelangen,  erfahren. Was er dort nicht gelernt hat, schöpft er aus seinem Talent, Muster zu erkennen, Geschichten wahrzunehmen und Ideen zu haben, die den Willen zum Zusammensein stärken. Obwohl er sich selbst nicht Musiker nennt, so weiss er doch, dass er immer wieder bestimmte musikalische Einfälle hat. Mit einer Prise Humor, viel Swing, Funk, Rap, Hip Hop und einem Quentchen latin unter der Oberfläche des Elektrodance vereint Caver heute Künstler. Während der letzten Jahre spielte er in Europa mit Bands wie La Gorda und Groovernarios. Dort leben Freunde die er bewundert, Argentinier, Equatorianer, Kolumbianer, Spanier, Kubaner und auch Schweizer, Musiker oder Leute des Produktionsteams, die sehr anders sein können als Caver, und von denen einige ihm vielleicht auch sehr ähnlich sind. In einem Punkt jedoch sind sie sich unbedingt einig: Sie wissen, dass es eine Komponente braucht, die gute Musik und die Freude und Lust an ihr hervorbringt: den Groove.

- Du benützt das Wort "Groove" sehr oft, als ob dieses Wort etwas für Dich Grundsätzliches in der Musik ausdrücken würde. Ist das so? Was glaubst - Du, ist der "Groove"? Kannst Du den Ursprüngen deines Gebrauchs des Wortes auf die Spur kommen oder der Herkunft der Platten oder Musikstile die Du mit diesem Wort gleichsetzst?
 - Ich habe dieses Wort hier in Europa entdeckt, durch einige Funkkonzerte oder mit DJs wie DJ Peron. Vor allem aber lernte ich das Wort schätzen durch Musikerfreunde, die die "Clave" beherrschen und den Respekt vor dem Musikmachen haben, vor allem live. Der Groove steht im Vordergrund, die Verbindung der Beiträge der einzelnen Musiker im Sinne der Musik, die übereinstimmende Achtung des Tempos. Es hat damit zu tun, dass diese Einheit die Kraft erzeugt, und damit sich dem Ego zu entledigen, um gerade das Richtige und Notwendige zu spielen, das dieser Moment verlangt. Und auch damit, dass jeder seine Rolle im ganzen Gefüge spielt, etwas, was auf den ersten Blick einfach erscheint, es jedoch nicht ist, dass man die Poren öffnet, zuhört, begleitet und vorschlägt, zu spielen aufhört wenn es nötig ist, den Sound zusammenbringt, die Farbe, die Wut, den Swing, der Musik folgend. Wenn man in diesen Zustand gerät will man nicht mehr zurück.

- Du hast mir mal gesagt, du denkst, dass du geboren wurdest um Menschen zusammenzubringen. Was macht aus, dass Du so empfindest?
- Ich wuchs als Einzelkind auf, meine Schwester ist 12 Jahre älter als ich und wir wohnten nie zusammen. Deswegen hatte ich bereits als kleiner Junge ein Flair, Freundesgruppen zu schaffen,  "las barras". Während vieler Jahre spielte ich Basketball, als Playmaker, als der Spieler, der die anderen vier zusammenbringt, und so versucht, ein besseres Spiel zu machen. Siehst Du? Basket hat viel Groove wenn die Spieler im Einklang sind, kommt man an jedem vorbei.

- Erinnerst Du Dich an ein musikalisches Erlebnis, wo Du fühltest, dass Du dieses Ziel, Personen zu vereinen, verwirklichen konntest?
 - Ja, bei mindestens zwei Gelegenheiten versuchte ich es. 1994 oder 1995, als ich während einiger Monate aus persönlichen Gründen in Bahía Blanca war, traf ich sehr viele Musikerfreunde, sehr gute Musiker übrigens, die gerade nicht so viel zu tun hatten und da schlug ich ihnen vor, Kräfte und Talente zu vereinen um eine Bombe zu schaffen, die uns aus der Lethargie befreien würde. Nach zwei Monaten waren wir 14 Leute, es war unmöglich, diese Gruppe zusammenzuhalten, aber wir probten, komponierten sechs Stücke und gaben ein Konzert und ein halbes. Ich sage ein halbes weil einige der 14 gar nicht spielten. Es dauerte gerade mal so lange wie ein Fingerschnippen. Ich habe eine schöne Erinnerung daran. Wir spielten eine Version von La cotorra, ein venezolanischer Rap, es war genial! Da waren zwei Frauen, Vero Enríquez y Mariela Brunori, die sangen und gleichzeitig surdo spielten. Viele Jahre später und wieder in Zürich gründete ich La Gorda - urban latin Groove, eigentlich mit derselben Absicht: Verstreute Seelen und Talente zusammenzubringen, um gemeinsam etwas Stärkeres, Kräftigeres zu erschaffen.

- Du hast auch schon vom Ziel gesprochen, die Leben zu groovisieren....
-das hat mit dem Zusammensein zu tun, damit, Kräfte zu vereinen, Talente zu teilen und solidarisch zu sein. Die Welt ist zu hart um ganz alleine zu kämpfen.

- Wie erlebst Du das Musikmachen mit viel Groove an einem Ort, wo das Klima sehr kalt ist?
- Das schreckliche Klima bringt dich zum Nachdenken. Ja, hier ist der Winter schon sehr lange, das hilft einem, zu proben.

- Woran erinnerst Du Dich am meisten von allem was ihr mit La Gorda gemacht habt?
- Woran ich mich mit grossem Stolz erinnere ist, dass ich Musik oder Ideen von Musik entwickeln konnte, ohne Musiker zu sein. Ich bin immer noch begeistert, wenn ich Stücke vom La Gorda höre. Ich war vor allem ein grosser Fan, es gab tolle Dinge, der "Kulturensalat" trug Früchte. Ich erinnere mich an ein Konzert in St. Moritz, auf der Skipiste, hoch in den Bergen im Freien, mit einem Snowboarder-Publikum. Oder ans Festival Caliente in Zürich, dem Salsa-Festival par excellence. Wir heizten das Publikum mit unserer "latintrash-clave" auf (Gelächter). Oder auch im Moods, ein sehr wichtiger Jazzclub in Zürich und auch in Europa.

- Du warst vier Jahre in Spanien ohne etwas mit Musik zu tun zu haben. Wie war diese Zeit und warum hattest Du damals eine Pause in der Musik gemacht? Gab es etwas für Dich, was die Musik innerlich ersetzte, und in Dir ähnliche Empfindungen auslöste?
- Ich fasse mich ganz kurz: Ohne Papiere, ohne Familie, die dich unterstützt musste man arbeiten was immer man fand, um zu Essen. Hinzu kommt, dass ich begeistert war in Europa zu sein. Das waren die Gründe dafür, die mich für einige Jahre von der Musik abhielten. Ich arbeitete ein wenig und reiste, ich machte das extrem gerne mit dem Renault 7, den ich mit meinem geliebten brüderlichen Freund Flavio Serra besass, wir bereisten ganz Spanien, ein geniales Delirium.

- Was würdest du heute über deine Batucada-Erfahrungen mit Ramiro Musotto erzählen?
- Mit Ramiro verband mich vor allem der Basketball. Wir kennen uns seit unserer Kindheit gut. Die Batucadas waren für mich immer wieder eine Lebensschule. Die ersten während meiner Adoleszenzzeit, wo Ramiro bereits Leute mit Trommeln zusammen brachte. Ganz Bahía Blanca schaute ihn an, als wäre er ein Ausserirdischer, ich fühlte mich aber immer zu ihm hin gezogen, obwohl ich etwas Angst davor hatte, mit ihm in Kontakt zu treten, bis ich eines Tages Mut fasste. Das war in Monte Hermoso, in La Cueva. Ich erinnere mich, dass mir Luis Sagasti mir die Samba-Clave für das Tamburin gab. Danach waren es die sogenannten "Patios von Fabricio", wunderbar! Das war immer an Weihnachten und Neujahr während fünf Jahren. Ich erinnere mich auch an die allererste Batucada: Ramiro nahm mir das "Surdo" weg, weil ich schlecht spielte, das war so peinlich und tat weh! Dabei war es das Beste, was mir passieren konnte, es war mir eine Lehre. Danach nahm ich das Tamburin und keiner konnte es mir nehmen. Ich spielte ohne Fehler, am Ende blutete ich sogar, ganz Bahía war bereits schlafen gegangen und wir waren noch in vollem Feuer am spielen, weinen und tanzen. Mein letztes Treffen mit Ramiro war hier in Zürich, er wollte mir beibringen, wie man eine Tortilla macht, während ich am kochen war. Ich sagte ihm: "Ramiro wenn wir von "Claves" sprechen frage ich Dich, wenn ich aber koche, lass mich in Ruhe." (Gelächter). Wir umarmten uns und dann begleitete ich ihn mit seinen 800 Berimbaus zum Flughafen.

- Was meinst du erfährt jemand, der Deine Musik kennenlernen will, sei es über Internet oder wenn er dich irgendwo auf der Welt live singen hört?
- Eine grosse Ehrlichkeit, vielleicht eine Prise Humor, aber vor allem Kraft. Ich glaube, dass ich das bei Live-Auftritten sehr viel besser hinüberbringen kann. Die Bühne berauscht mich so sehr, dass ich mich von der ersten Sechzehntelnote an total hingebe. Im Studio muss ich teuer dafür "bezahlen", dass ich nicht Musik studiert habe, die vielen Musiker die mir schon geholfen haben und helfen vollbringen wahre Kunststücke, damit es gut klingt.

Davi Moraes


"Creo en la fuerza de los Orixás"

Con su guitarra, nutrida tanto por las  corrientes más experimentales del rock más sónico como por el pulso rítmico de los tríos eléctricos de Bahía, ha grabado y tocado con astros de la MPB como Caetano Veloso, Adriana Calcanhotto, Marisa Monte e Ivete Sangalo. Hijo de Moraes Moreira, miembro del mítico grupo Novos Baianos, nació en Río de Janeiro pero supo nutrirse de la mística musicalidad de Bahía. Ha editado dos discos solistas, donde cultivó tanto la experimentación rocker como un sonido pop bailable y refinado. Para su tercer disco, a editarse antes de que termine 2011, promete un sonido calmo, sin bajo ni batería, ligado a climas emocionales de su presente.  

Diego Oscar Ramos


       Si entre los atabaques del Candomblé, la voz suave de Joao Gilberto y la guitarra noise de Arto Lindsay puede trazarse un mapa de esa construcción intensa, constante, movediza de lo que se conoce como música popular brasilera, hay una figura que parece concentrar muchos de los mejores valores del Brasil cosmopolita y arcaico, en ese sentido de la pureza viva de sus tradiciones de raíz afro. Es que Davi Moraes, guitarrista, compositor y cantante carioca con alma bahiana, ha sabido reunir en su música una buena parte de eso que reconocemos como moderno y clásico en la mejor música hecha en Brasil. Miembro de la generación de músicos como Moreno Veloso, Doménico y Kassim, parte de esa voluntad de sembrar de ideas musicales todo tipo de discos y shows hechos en su país estuvo desde el principio en el hijo de Moraes Moreira, de quien parece haber legado una forma de cantar que hace que sintamos de inmediato que todo está bien en la vida. De muchas maneras esa sensación la habían logrado los Novos Baianos, banda que en los 70 llevó a un nivel de delicadeza musical el espíritu hippie que los hizo vivir en comunidad para crear discos de gran belleza, combinando aires rockeros de la época con ritmos tradicionales como el frevo o el chorinho. Y si bien hoy no vive en una comuna como lo hizo su padre, una parte de esa forma de accionar en tribu está presente en todo lo que hizo hasta ahora Davi: desde la manera en que aportó su musicalidad experimental a bandas de Caetano Veloso, Marisa Monte, Ivete Sangalo y Vanessa da Mata hasta el programa televisivo que condujo este año para la red O Globo. En Som e Areia, el guitarrista compartió con Doménico Lancelotti - astro indie del prestigioso combo + Dois - un ciclo donde improvisaban con todo tipo de músicos brasileros en una casa estudio con vista y salida directa a las playas de Jericoacoara, estado de Ceará. En ese entorno natural, el músico compartió entorno y clima creativo con artistas como Arnaldo Antunes (quien volvió muy popular su composición A massa), Sandra de Sá, Toni Garrido o Thalma de Freitas. Según asegura, todo ese clima de relax estará también en el disco que promete editar antes de que finalice el año 2011, un trabajo que reflejará también el estado más calmo de quien estos últimos años fuese señalado por cierta prensa brasilera más por sus virtudes de conquista femenina - fue novio de Marisa Monte y esposo por dos años de Ivete Sangalo - que por la gran creatividad de discos como Papo Macaco (2002) y Orixá Mutante (2004). Sea como sea, y sin separar toda virtud que siempre hay en dejarse acompañar de Eros en la vida, vale destacar la gran musicalidad presente en la obra de Davi Moraes: hasta ahora atenta a todo lo que va sonando en el mundo y tributaria de todo lo que se cuece en el Brasil, con aroma de novedad y sabor a tiempos eternos.   


- ¿Podrías comentar algún detalle del disco nuevo? ¿Qué semejanzas y diferencias encontrás con los dos primeros?
- En este disco nuevo, hecho en conjunto con mi amigo y gran productor Chico Neves, tuve un reencuentro muy fuerte con los instrumentos acústicos. Todo comenzó con guitarra y voz, bandolim, cavaquinho, el piano increíble de Daniel Jobim, el cello mágico de otro gran amigo Jaques Morelenbaum, la percusión de Marcelo, el vibráfono de Marcos Lobatto, de O RAPPA. La guitarra eléctrica fue el último instrumento que entró, con fuerte presencia, pero de una forma más cruda. En este nuevo disco no tuve batería ni bajo y nunca me hubiese imaginado hacer un disco sin la presencia de estos instrumentos. Fue algo natural, una cara nueva que apareció a través de nuevas composiciones y de la sonoridad que Chico me ayudó a encontrar.

- Si tuvieses que describir el trabajo nuevo, ¿encontrás algún pulso central, alguna característica especial?
- Creo que este disco marca una fase nueva como compositor, también como cantante y me fortalece como instrumentista brasilero. Toco una variedad mayor de instrumentos. Y la guitarra eléctrica está siempre ahí, siendo siempre fundamental para definir mi estilo. La mitad del disco es instrumental y la otra cantado, fue bueno unir esos dos lados.

- ¿El disco tiene influencias do programa de televisión que estuviste haciendo? ¿Y qué valor le das a haber hecho un show televisivo con participación de tantos músicos buenos?
- Tiene que ver con el hecho de que no ha tenido un guión pre definido, fuimos haciendo lo que venía a la cabeza en cada día. Me gustó mucho hacer el programa, fue todo muy divertido: ejercitar la improvisación, el intercambio con tantos amigos y el lugar especial que es Jericoacara. Nunca había pensado en hacer TV, pera esa experiencia fue por invitación de mi amigo y director Candé Salles. Conté con la ayuda de mi empresaria Bel Kurtz para definir el formato ideal. ¡Fue maravilloso, estaba en un lugar lindo con mis mejores amigos y todos nuestros instrumentos! Y recibiendo visitas todos los días, terminamos estando muy cómodos con las cámaras. Seguramente lo haría todo de nuevo.

- Grabaste O como é grande meu amor por voce, una canción de Roberto Carlos. ¿Qué sentís con su música, su carrera y su persona en sí?
- Roberto es nuestro rey. Comencé a cantar ese tema en mis shows y terminó siendo la canción de apertura de una novela en aquel tiempo. Él autorizó nuestra versión, que se pasa hasta hoy en las radios por aquí. Me dio mucha felicidad y continúo cantado algo de él en mis shows. Roberto y Erasmo son parte de la vida y las emociones de todos. Y así pasa conmigo también.

- Orixa mutante, tu segundo disco, tuvo un sonido bien diferente al primero, que parecía más experimental y lleno de un espíritu rock hasta casi noise. ¿Qué te pasó como artista y ser humano, para llegar a ese cambio? Lo pregunto porque el segundo tiene mucha paz y alegría, aporta sensaciones de vitalidad y afecto.
- Fue natural, en el primero tenía eso de querer juntar todas las mezclas e influencias: sonido más sucio, más pesado, más rock. Era mi momento. En  Orixá mutante tuvimos una mega estructura, grabamos en el estudio de mi gran amigo Carlinhos Brown, en Salvador, Bahía, con mucha percusión y caños. Además estaba en un momento más pop, menos experimenta y más radiofónico. Me gustan los dos por retrara exactamente mi etapa en cada uno. En este nuevo, por ejemplo, no pensé mucho, lo fui haciendo. Es más suave, como lo es mi momento ahora.  

- Los dos primeros salieron con poco tiempo de diferencia. ¿Qué pasó que dejaste pasar tanto tiempo ahora? ¿Fue por una cuestión comercial?
- No, estuve haciendo otros trabajos, toqué más en vivo, me reciclé. Había comenzado a hacer un disco nuevo hacía más tiempo, pero después paré,  le di más tiempo y comencé todo de nuevo. Terminó siendo algo bueno, sucedió en el momento justo, y llegó un sonido que ni esperaba, una sorpresa para mí mismo.

- ¿Qué relación sentís que tiene tu música con el ánimo que tenés a la hora de hacer tus discos?
- Adoro el estudio y grabar, hago esto desde que era chico y lo encuentro tan placentero como los shows. Las grabaciones son los registros de los momentos, de la creatividad, de los trabajos en conjunto. Me gusta mucho grabar.

- En estos años, desde el 2004 que editaste tu último disco, creció mucho la cultura digital, con blogs de música que permiten bajar antiguos discos de vinilo y también de los nuevos. ¿Cómo impactó en  tu carrera esta cultura y qué opinás de las nuevas maneras de compartir música?
- Estoy feliz con la vuelta del vinilo y todavía, como todos, me estoy adaptando a todas estas novedades. La velocidad es otra hoy y tenemos que hacer que nuestra música llegue a todos. Con todo, un disco continúa siendo el generador, la tarjeta de presentación, lo que posibilita llevar mi sonido para Brasil y para fuera también.

- ¿Qué importancia le das a hacer música que pueda ser bailada?
- Mi manera de tocar está totalmente influenciada por la percusión, en Brasil tenemos una riqueza enorme de ritmos. Soy fanático de la percusión y mi guitarra baila. Con el peso del rock, pero siempre con el swing natural brasilero, del carnaval, todo eso. Mi papá fue el primer cantante de Trío Elétrico, en mi sangre y en mi guitarra está eso de las levadas, el frevo, el afoxé, el samba-reggae. Es donde veo mi firma, mi identidad musical.

- ¿Qué podrías decir de la importancia que tienen para vos y para Brasil los Novos Baianos?
- Ellos fueron únicos. No se parecen con nada, tienen una sonoridad y estilos únicos. Influenciaron y alegraron a muchas personas con toda aquella energía y esas mezclas de chorinho y samba con rock. Fueron uno de los pioneros en eso. Creo que están entre los encuentros más importantes que se dieron en nuestra música.

- ¿Y qué dirías del estilo de canto de tu padre? ¿Sentís una influencia fuerte de su parte?
- Es un estilo que él creó  en Trio Elétrico y al mismo tiempo aprendió con la suavidad de João Gilberto, que marcó mucho a todos en el grupo Novos Baianos. Pero creo que él se formó en el carnaval, en Trío Elétrico, que es una especie de heavy metal carnavalesco brasilero.

- Sos carioca, pero  es muy perceptible en tu música cierta identidad de Bahía. ¿Qué sentís con la fuerza que tiene esta ciudad en tu musicalidad?
- Es la fuerza del trío eléctrico y de la percusión. Mi familia por parte de padre es toda bahiana y me siento un poco bahiano en la música también.

- En la canción Tô Na Sua cantás “orixá fala de amor”. ¿Qué vivencia tenés con el mundo del candomblé?
- Soy un admirador de la cultura del Candomblé y de los Orixás. No soy seguidor de ninguna religión, pero respeto mucho la música del Candomblé y creo en la fuerza de los Orixás.




"Acredito na força dos Orixás".


- Poderia comentar algum detalhe do disco novo? Que semelhancas e Diferenças voce acha com os dois primeros?
- Nesse disco novo em parceria com meu amigo e grande produtor Chico Neves,tive um reencontro muito forte com os instrumentos acústicos. Tudo começou com violão e voz, bandolim, cavaquinho.... O piano incrível de Daniel Jobim, o cello mágico de outro grande amigo, Jaques Morelembaum, a percussão de Marcelo, o vibraphone de Marcos Lobatto (O RAPPA). A guitarra elétrica foi o último instrumento a entrar, com forte presença mas de forma mais crua também. Nesse novo disco não teve bateria nem baixo, nunca tinha imaginado fazer um disco sem a presença desses dois instrumentos. Foi uma coisa natural, uma cara nova que apareceu através das novas composições e da sonoridade que Chico me ajudou a achar.

- Se tivesse que describir o trabalho novo, acha que tem algum pulso central, alguma característica especial?
- Acho que esse disco marca uma nova fase minha como compositor, nova fase também como cantor e me fortalece também como instrumentista brasileiro. Toco uma variedade maior de instrumentos e a guitarra elétrica está lá, sempre sendo fundamental para definir meu estilo também. Metade do disco é instrumental e metade cantado,foi bacana isso também,unir esses dois lados.

- O disco novo tem influencia do programa de televisao que esta facendo? Tem a ver com isso, tem vínculos, o nada a ver? E que valor teve para voce facer o show de tv com tantas parcerias tao boas?
- Tem a ver no fato de os dois não terem tido um roteiro pré-definido,fomos fazendo o que vinha na cabeça em cada dia. Gostei muito de fazer o programa,foi tudo muito divertido,exercitar o improviso,a troca musical com tantos amigos e o lugar especial que é Jericoacara.  Nunca tinha pensado em fazer TV,mas essa experiência a convite do amigo e diretor Candé Salles e com a ajuda da minha empresária e paeceira Bel Kurtz para definir o formato ideal foi maravilhoso. Estava em um lugar lindo com meus melhores amigos e nossos instrumentos todos! Recebendo visitas todos os dias,acabamos ficando muito a vontade com as cameras. Faria tudo de novo com certeza. 

- Voce grabou O como é grande meu amor por voce. Que sente com a músca e acarreira do Roberto Carlos, sua música, seu astral?
- Roberto é nosso rei,comecei a cantar essa música nos meus shows e acabou sendo tema de abertura de uma novela na época,ele autorizou nossa versão que até hoje toca nas rádios por aqui. Fiquei muito feliz e continuo cantando algo dele nos meus shows. Roberto e Erasmo fazem parte da vida e das emocões de todos e é assim comigo também.

- Orixa mutante, o segundo disco, teve um som bem diferente ao primeiro, que parescia mais experimental e ate cheio de um espíritu rock e quase ate noise. Que foi que aconteceu com voce, como artista e ser humano, para chegar a esa mudanca? Pergunto tambem porque acho que o segundo tem muita mais paz e alegría, aporta muitas sensacoes de vitalidade e ate afeto.
- Foi natural,no primeiro tinha aquela coisa de querer juntar todas as misturas e influências, som mais sujo, mais pesado, mais Rock,era o meu momento. No Orixá mutante, tivemos uma mega estrutura, gravamos no estúdio do grande amigo Carlinhos Brown em Salvador-Bahía, muita percussão e sopros. E eu estava em um momento mais pop, queria fazer um disco menos experimental e mais radiofônico. Gosto dos dois por retratarem exatamente o meu momento em cada. Nesse novo por exemplo, não pensei muito, fui fazendo, é mais suave, como meu momento agora.  
 - Qué relacao sente que teve e tem na tua música o animo que voce tem no tempo de facer teus discos?
- Adoro estúdio e adoro gravar, faço isso desde novo e acho tão prazeroso quanto os shows. As gravações são os registros dos momentos, da criatividade, das parcerias.

- Os dois primeros sairam com pouco tempo de diferencia, que foi que aconteceu que deijou pasar tanto tempo agora? Foi algo comercial?
- Não,fui fazer outros trabalhos,tocar mais ao vivo,me reciclei. Tinha começado a fazer um novo disco há mais tempo,depois parei,dei mais um tempo e comecei tudo de novo. Acabou sendo bom,aconteceu na hora certa e veio um som que eu nem esperava,uma surpresa pra mim mesmo. 


- Nestes anos, justamente, creceu muito a cultura digital, como blogs de música que deijam baizar antigos discos de vinil e tambem novos. Como impactou na tua carreira esta cultura digital? Que opiniao tem das novas formas de compartilhar música?
- Estou feliz com a volta do vinil, e ainda, como todos, me adaptando a todas essas novidades. A velocidade é outra hoje e temos que fazer nossa música chegar pra todos. Com tudo isso, um disco continua sendo o gerador, o cartão de visita, o que possibilita levar meu som para o Brasil e para fora também.

- Qué importancia tem para voce facer música que possa ser danzada? E gosta voce mesmo de danzar?
- Minha maneira de tocar é totalmente influenciada pela percussão,no Brasil temos uma riqueza de rítmos gigante. Sou louco por percussão e minha guitarra dança. Com o peso do Rock mas sempre com o suingue natural brasileiro,carnaval,tudo isso. Meu pai foi o primeiro cantor do Trio Elétrico e essa coisa das levadas, frevo, afoxé, samba-reggae, está no meu sangue e na minha guitarra, é onde eu vejo a minha assinatura, minha identidade musical.

- Que poderia dizer da importancia que teve para voce os novos baianos? Que lembrancas tem com a música deles na tua infancia? E que sente agora pelo valor do grupo dentro da música popular do Brasil?
- Eles foram únicos. Não é parecido com nada,tem uma sonoridade e estilo único. Influenciaram e alegraram muita gente com toda aquela energia e todas aquelas misturas de chorinho e samba com Rock por exemplo,foram um dos pioneiros nisso. Acredito que estão entre os encontros mais importantes que aconteceram na nossa música.

- E que poderia dizer do estilo de cantar do teu pai? Sente que é uma influencia forte para voce?
- É um estilo que ele criou no Trio Elétrico e ao mesmo tempo aprendeu com suavidade de João Gilberto que marcou muito todos o grupo Novos Baianos. Mas acho que ele se formou no Carnaval, no Trio elétrico,que é uma espécie de heavy metal carnavalesco brasileiro.

- Voce é carioca, mais da para sentir na tua música certa identidade que tem muito da Bahía. Que sente como a forca que tem essa cidades na tua musicalidade?
- É a força do Trio elétrico e da percussão. Minha família por parte de pai é toda Baiana e me sinto um pouco Baiano na música também.

- Voce cantou “orixá fala de amor”, que vivencia tem com o mundo do candomblé? Acha que Oxossi cuida da tua música?
- Sou um admirador da cultura do Candomblé e dos Orixás. Não sou seguidor de nenhuma religião,mas respeito muito a música do Candomblé e acredito na força dos Orixás.