16.12.12

Música Universal


"El arte es una guía para los que quieren dejarse guiar"

Nacida en Bélgica y cada vez más presente en Argentina, Ananta Roosens es una compositora y violinista que ha encontrado en las sonoridades del tango una forma de desarrollar sus ideas en grupos  como "La siesta del dromedario". Ha hecho giras con "Gotan Project" y suele visitarnos anualmente para tocar con músicos de alma musical rioplatense y estilo refinado como el "Tomassini Reinaudo Project".  


Diego Oscar Ramos

        Como le pasaba a esos arqueólogos aventureros que de niños fascinaban nuestra imaginación cuando escuchábamos historias de tesoros ocultos tras la arena y el tiempo, esa fascinación misteriosa puede brotar inesperadamente al encontrarnos con historias de vida y arte, donde la música nos prueba una vez más sus capacidades para engendrar movimientos del cuerpo y de las ideas. En Buenos Aires, en algún momento del año podremos tener el goce de escuchar el violín de Ananta Roseens, compositora nacida en Bélgica en 1981 y una compositora que encontró en el tango una plataforma sensible para lanzarse al mundo con ideas musicales inquietas. Y lúdicas. Por algo eligió un nombre como "La siesta del dromedario" para prestarse a la aventura de recrear desde su visión personal los climas del tango, evitando cualquier crítica que viniera de miradas solemnes y juzgadoras, las que, por otra parte, poco tienen que ver con el espíritu expansivo y libre de un arte como la música. Seguramente por compartir esta misma visión, donde ser libre puede ir de la mano de tener cuidado afectivo con lo que se interpreta y se ofrece al público, es que se ha unido a músicos como el clarinetista Néstor Tomassini, el guitarrista Hernán Reinaudo y el percusionista José Balé para hacer giras porteñas y europeas dentro del marco del "Tommassini Reinaudo Project". Juntos hacen una música delicada, enérgica y atenta a ser tan abierta al mundo, con inclusión de todo tipo de géneros o recursos, como de carácter eminentemente proveniente del Río de la Plata. En esta entrevista, la música que también ha hecho giras europeas con un grupo vinculado al llamado tango electrónico como Gotán Project, da cuenta de su atracción por esta región del planeta y cómo dejarse llevar por ella ha implicado en su propia visión sobre la música. Y también sobre la misma vida. 


- ¿Qué te atrajo del tango como para dedicarle una buena parte de tu presente y pasado cercano?
- El tango argentino es un estilo que descubrí en el Conservatorio de Rotterdam en Holanda. En el principio toqué mucha música de Horacio Salgán como lo del Quinteto Real, pero Piazzola también ayuda mucho para descubrir el tango porque tiene mucho en común con la música clásica y otros estilos como el jazz. Luego entré en una orquesta típica en donde tocábamos todos los estilos del tango tradicional. ¡Y me encantó! Escuchando y tocando el tango, descubrí que me siento identificada con él. Igual sé que el tango no es mío, que es una historia ajena. Pero me interesa la esencia del tango para usarlo en mi propia música, mezclándolo con diferentes estilos que me gustan, como la música árabe, el flamenco, el choro, el jazz y tantos más. Lo que sale de todo esto es un collage de mis imágenes favoritas. Con el Tomassini-Reinaudo Project tocamos música del Río de la Plata y en este proyecto también hay de todo: hay candombe, milonga, folklore y un poco de tango si querés. Y Gotan Project no es tango, pero utiliza algunos elementos del tango tradicional. Como podrás ver, me gustan muchas cosas: disfruto intensamente de cualquier melodía linda, los ritmos intensos, la sorpresa de la armonía, los sonidos extraños y las imágenes que la música nos brinda. Para mí, eso es la esencia de la música y puede ser no más que una sola nota.

- ¿Qué sentís que aportaste a la musicalidad de Gotan y qué aprendiste con ellos?
- Gotan fue una experiencia bastante especial por los muchos viajes que hicimos y las muchas cosas que vivimos. Ahí toqué el violín, la trompeta, el violín trompeta y coros. Tocar todos estos instrumentos fue un desafío técnico que me hizo crecer. En la música de Gotan, el sonido ya tiene su identidad y poner su propia personalidad deviene algo muy sutíl. En mi caso fue la combinación de mis instrumentos, el amor por los sonidos y la paz que encontré a pesar de tocar 150 veces lo mismo.

- ¿Y con el Tomassini-Reinaudo Project?
- El Tomassini-Reinaudo Project me deja ser y descubrir quién soy. Con ellos toqué de muchas maneras que nunca había tocado antes, porque siempre me dejan libre y siempre aceptan mi interpretación. ¡Nunca me han querido cambiar! Con ellos aprendí un montón sobre mí mismo y qué quiero como músico. La forma de tocar es más libre, y todo se adapta en el momento, una costumbre de los argentinos que me gusta mucho. Y además son unos amigos muy queridos que por su generosidad en general, les agradezco de todo corazón.

- ¿Qué sentís que te aportan los viajes y los trabajos en Argentina? ¿Y sentís que aquí trabajarás con La siesta del dromedario también?
- En Argentina la manera de vivir la música es diferente: las cosas siempre aparecen y transcurren espontáneamente como en la vida misma, y eso me gusta mucho. Después de haber ido varias veces a Argentina me siento como en casa en Buenos Aires, gracias a los músicos que me integran tan generosamente y al público que aprecia mi música. No creo que vaya a tocar el tango tradicional en Argentina ni en Europa, porque no es lo mío, pero hay algo muy tanguero que la gente percibe en mi música. Con La Siesta Del Dromedario tocamos en el CCC y en La Sanata Bar el año pasado. Fue divino de mostrar el “tango visto por un dromedario” al público porteño.

- Sobre La siesta del dromedario, has dicho: "It could be modern tango with a lot of influences from outside. Or it could be any music with a lot of tango in it depends on where you're living!", por qué sientes que esa visión depende del sitio donde se viva y no sólo de las concepciones musicales de quien emita el comentario?
- Esta frase hay que tomarla irónicamente! No es tanto “donde alguien vive” sino más de donde viene el punto de vista que alguien tiene escuchando una música. Porque se escucha diferente cuando se piensa que algo es tango que cuando tiene un nombre de un animal grande y torpe, como un dromedario. Quiero que la gente escuche sin la etiqueta que dice de dónde viene o cómo debe sonar. Elegí el nombre “La Sieste Du Dromadaire” porque el dromedario no tiene mucha relación con el tango, por lo que no hay que justificar el estilo y me permite tocar lo que yo quiero. Mis composiciones están muy influenciadas por el tango, como por otras muchas cosas que me gustan. Esto me da toda la libertad que necesito tener en la música, porque ahí no hay fronteras, no hay límites de culturas. Y también en este proyecto uso la fantasía que crean los secretos lindos de este animal mágico. Me gusta mezclar la música con la poesía, las imágenes, los dibujos y los videos para generar fantasía, que finalmente es lo que más me interesa.

- ¿Cuál es el primer recuerdo que hoy relaciones con la llegada de la música a tu vida y que sientas como fundamental para haberte convertido en música?
- Eso es algo muy difícil de describir, porque fue algo sin pensar, sin razones claras. Y porque nada o nadie tuvo que explicarme ni convencerme. Lo que me acuerdo muy bien es que cuando era muy pequeña escribía música de una manera muy simple, con dibujos o símbolos, pero era algo muy natural. También mi padre era muy creativo con la música. Siempre estaba componiendo algo e involucró a sus hijas dejándoles cantar y grabar, a veces con un micrófono en el medio del campo para no molestar a los vecinos. Mis padres siempre nos dejaron hacer lo que queríamos y eso fue la base para seguir lo que dice el corazón.

- ¿Y cómo llega el instrumento principal que tocás, el violín?  ¿Y los demás, como la trompeta?
- El violín cruzó mi camino cuando una amiga de mi madre tenía uno en casa y me dejo probarlo. A partir de ese momento no me acuerdo otra cosa que querer tocar el violín. Podría haber sido otro instrumento, pero fue lo que me hizo alucinar porque lo había tenido en mis manos. Marcaba con tiza el lugar exacto en donde se encontraba la nota de la melodía que quería tocar. La trompeta empecé a tocar hace unos años debido a que no encontré un trompetista que se acople a las ideas de mis composiciones. Un amigo me prestó una trompeta y comencé a sacarle notas en un camino sin retorno.  El violín trompeta (como usaba Julio de Caro entre otros) es un violín amplificado por una corneta, una mezcla entre los dos instrumentos que ya toco. Pero el sonido es diferente, un poco antiguo y genera un ambiente nostálgico que me gusta mucho. Entonces, todos los instrumentos me gustan, algunos mas que otros, pero no existe alguno que no me gustaría tocar. La elección pasa en un momento especial por una razón mística y quizás química, pero es el mensaje que saldrá lo que importa.

-   ¿Qué sentís que le dio la música a tu vida?
- La música y todos los artes nos permiten refugiar en un mundo elegido, un terreno en donde podemos buscar y encontrar lo que necesitamos o lo que nos hace falta en la vida física. Está siempre ahí y es siempre honesta, porque la música es capaz de existir hasta solo en nuestra mente. Y es honesta, porque nunca saldrá diferente de como tendría que salir. Por eso me da la sensación de que el arte en general es más fuerte que muchos otros poderes, es más que el amor y es más que cualquier creencia. El arte es una guía para los que quieren dejarse guiar. El arte no se rompe y no me va dejar si yo no lo dejo. Estoy segura de que en el peor momento de mi vida, en alguna forma va estar también la música, y eso me da tranquilidad, seguridad y paz.

















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