21.1.13

Discos necesarios



Ritmo, rito y encuentro


El sello independiente Los Años Luz editó en Argentina –y antes que en Brasil- el primer disco solista del percusionista carioca Léo Leobons, destacado músico de la escena contemporánea brasileña, experto en tambores batá y compañero musical del recordado Ramiro Musotto. 


Diego Oscar Ramos - Diario Z - 2012


Hay algo misteriosamente natural en el hecho de que el primer disco solista del músico carioca Léo Leobons, el bellísimogestado por uno de los más destacados maestros de tambor batá del Brasil, haya sido editado en Argentina antes que en su tierra de origen. Y es que aquí su musicalidad de fuerte impronta ritualista ha dejado una huella firme en quienes lo llegaron a ver en vivo como miembro esencial de la banda de Ramiro Musotto, el percusionista argentino que más se destacara en la escena musical brasilera. Y si con él trabajó durante años para combinar con virtuosismo y respeto todo tipo de ritmos y tradiciones, tanto en vivo como en sus dos registros solistas, hoy es inevitable escuchar la presencia del recordado Musotto en los doce tracks del disco, porque aún cuando no llegara a grabar ningún sonido en sus doce canciones, hay un aire más que familiar en la manera en que el disco entrelaza formas musicales y temáticas de tradiciones religiosas afroamericanas -tanto de Brasil como de Cuba, donde Leobons aprehendió las fuentes de la cultura Yorubá- con una sonoridad con pies en el presente. Por eso no sólo los apasionados de la cultura afro podrán disfrutar de este trabajo editado por el aventurero sello Los Años Luz, sino todo amante de un arte que hace confluir con swing lo arcaico con lo moderno.

Con participación de músicos como Leo Saad, Lucas Santtana, Sacha Amback, Pedro Luís, Paulo Brandão, Adriano Sampaio y autoridades religiosas de la tradición del candomblé brasileño como Erenilton Bispo Dos Santos y Nei de Oxosse, se deja oir de principio a fin como una celebración calma, que tiene a los atabaques, tambores batá, los berimbaus y voces en portugués o yoruba de Leobons como un punto central donde orbitan arreglos sutiles de teclados, bases electrónicas, guitarras, bajo y batucadas diversas. En ese concepto sonoro, una especie de suave trance electro acústico, hay tiempo para intensidad nordestina en Cartao de visita, pulso dance en el ijexá Babá didê diseñado por Santtana, belleza melódica en la Suite Oxum cantada junto a Beth Marques y arreglada por Amback y hasta una despedida tributaria del mundo religioso afro en Desencabula, donde el cavaquinho y la voz de Pedro Luis le dicen adiós a las presencias espirituales que compartieron esta fiesta de música y movimiento. Si en toda música creada con pasión hay componentes de ceremonia, también en la escucha de una obra como -palabra que en yoruba significa “encuentro”- podemos unirnos al clima mágico de sus 50 minutos de música sin necesidad de saber dialectos afros o conocer con precisión qué ritmos tradicionales están siendo tocados. Porque si bien los músicos formados, los estudiosos africanistas y quienes toman cursos con Leobons podrán disfrutar de una obra que también estimula al intelecto, el placer que causa este disco es apto para todo público. 



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