20.7.13

Creaciones

Movimientos necesarios
Sensaciones y pensamientos sobre la obra "Entranse", de Julieta Esquenazi basada en música del gran Ramiro Musotto.

Diego Oscar Ramos
    
      Hay un arte que habla, con voz de potencia, con ímpetu de regalo de sentidos nuevos. Hay danzas que pueden conectar lo sagrado con lo cotidiano, para hacer que sea precisamente lo cotidiano lo que pueda ser vivido como santo. Y si todo ese diálogo está dispuesto para que nuestros instintos sean movilizados, para que vivamos con estética el llamado de unión de las voces de lo espiritual con la celebración de los cuerpos, qué mejor que entregarse a un arte intenso. Se agradece entonces la manera en que la bailarina y coreógrafa Julieta Eskenazi puso su energía y su talento, junto con la gracia de los bailarines de su compañía, para ofrecerle una dimensión corporal a la música del enorme músico argentino Ramiro Musotto. 
 Como su nombre lo manifiesta, el eje más claro de la obra está en el trabajo artístico con distintas manifestaciones del trance, ese instante de comunicación del hombre con lo trascendente, que tiene en la ritualidad de base afro una expresión corporal de gran belleza. Un verdadero acontecimiento artístico el tener en Buenos Aires, una ciudad donde el pensamiento parece tener más valoración que el instinto, una obra como "Entranse", que estetiza esas formas del ser comunicado con la esfera trascendente. Y le aporta una mirada más amplia ligada a la danza contemporánea, con sus lenguajes exploratorios expansivos, incluyendo imágenes que pueden remitir a religiosidades de otras fuentes culturales, como las orientales. Haciendo, además, que las concepciones de uno de los músicos más creativos que dio Sudamérica en mucho tiempo sea celebrada con un espíritu altamente festivo, un ánimo entusiasta propio de quien ve transformado lo que siente sobre lo cotidiano cuando su percepción entera se vio impactada por la comunicación con eso otro, a veces lejano, otras muy cercano, que algunos llaman sagrado. Y que tal vez sólo haya que mencionar como parte de la propia vida. 



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