3.10.13

Guilherme Kastrup editó "Kastrupismo"


El poderoso interior de la música

Para el percusionista y productor brasilero, quien acaba de editar su primer disco solista, el trabajar con el eje en tramas rítmicas y percusivas permite una forma de exploración musical que enriquece la mirada armónico melódica.   


Diego Oscar Ramos - Fotos: Cristina Sanchez\Gal Opido

Es cierto que la palabra viaje y todas sus probables derivaciones han sido utilizadas de cientos de maneras para asociarlas a la música, pero frente a un disco como “Kastrupismo”, primer trabajo expresamente bajo su nombre del músico brasilero Guilherme Kastrup, no sólo debería permitirse un nuevo abrazo de sentido entre los sonidos organizados y variadas formas del desplazamiento. Y es que moverse con la mente y el cuerpo es lo que permite el entramado sónico diseñado por el percusionista y productor musical, reconocido por su trabajo junto a músicos como Arnaldo Antunes, Adriana Calcanhoto, Chico César, Zeca Baleiro o Tom Zé, es una inmersión muy disfrutable en paisajes sonoros que saben combinarse con cierta estructura de la canción popular brasilera más experimental sin que el flujo llegue nunca a pedir una atención específica a ideas transportadas por la palabra. Es más bien un andar fluido lo que se da a través de las 12 estaciones de este tren hecho a base de capas y capas de sonidos ensambladas con don de collage virtuoso, con tanta pericia que el mismísimo Tom Zé, al trabajar con Kastrup en uno de sus discos, instituyó con fuerza de ley como “kastrupismo” a esa manera de procesar y reprocesar fragmentos de sonido, generalmente de base rítmica percusiva, para crear una tela sonora muy efectiva y seductora. Claro que si ya venía trabajando para muchas producciones esta técnica del cortar y pegar, además de procesar y reprocesar, el tiempo, la madurez y la influencia de músicos como Naná Vasconcelos, Ramiro Musotto o Marcos Suzano lo fueron llevando al diseño progresivo de su propio registro autoral. Así, con la base inicial de trabajar sobre tracks que tomó de producciones hechas para algunos músicos amigos, al reprocesamiento le siguió la invitación de más músicos a su estudio, para que agregaran capas nuevas, muchas de ellas a pura improvisación, que fueron recibiendo también sucesivos tratamientos digitales, cuando el oído de Kastrup lo creyó necesario.

El resultado final es un disco que logra ser tan urbano como tribal, donde la presencia del aspecto percusivo rítmico como eje esencial deja espacio suficiente para que no sólo sean formas de la hipnosis lo que nos lleve de paseo, sino también la aparición de instrumentos tan afectos a la labor armónica como el piano ultra creativo y bien presente de Benjamín Taubkin. Claro que este detalle, que habla menos de cualquier clase de ultra novedad sonora que de la sorpresa agradable de esta combinación específica, habla de una marca de identidad de “Kastrupismo”. Porque tal vez sea lo más notable del disco su justa combinación entre elementos que suenen sorpresivos y otros que generen cierta satisfacción de lo que podemos procesar sin que el cerebro se sobrecargue de estructuras que le sean totalmente desconocidas. En ese sentido, el uso de la voz del sambista Cartola, tomada de una entrevista y vuelta elemento rítmico expresivo, una especie de neo rap sobre base nordestina, bien puede remitir a viejos trabajos de Hermeto Pascoal, pero más como huella de un camino ya recorrido, que siempre se circula con la propia impronta. Por eso, la sensación de lo sabido permite abrirse a nuevas configuraciones, que incluyen ritmos que van mutando, en la naturaleza interna de cada tema, en muchos casos o en el traslado que va proponiendo la grabación por regiones sonoras que pueden remitir a geografías específicas o a géneros, pero más como referencia que nos permite apoyar la escucha, pero nunca clausurarla. Para lograr este efecto, Kastrup se ha acompañado de ases como Paulo Tatit en bajo, Edgard Escandurra en guitarra, Ricardo Herz en violines o Sacha Amback en sintetizadores y sampleos de cuerdas, entre muchas otras participaciones, incluyendo la voz de Arnaldo Antunes. El recorrido integral tiene tanto del Kastrup que toca todo tipo de instrumentos acústicos o electrónicos de percusión, como del que reconoce las leyes de la producción musical. Ese diálogo sutilmente balanceado entre todos los músicos que habitan en él vuelven a este disco un muy buen momento, que se va construyendo del principio hasta el final, donde, como reza el músico al final de esta entrevista, ojalá todos salgamos distintos luego de haberlo escuchado.

- ¿Qué sentís ahora, con el disco en las manos de la gente o con los archivos sonoros en sus computadoras?
- ¡Qué interesante esa pregunta! Porque esa es exactamente la sensación más fuerte ahora: la de comenzar a sentir la música fluyendo para otros lugares, otros oídos, personas de diferentes regiones y países, contándome de las sensaciones que mi música ha provocado. Unos me dijeron “tu música me hace viajar”. Otros: “tu música hace bien para despertar y darle ánimo al día”, “pasé el día ordenando la casa y escuchando tu disco” o hasta “adoro su música para escuchar en el teléfono mientras corro o ando en bicicleta”. ¡Qué sensación deliciosa que trae esto!

- ¿Qué te impulsó a crear un disco autoral en este etapa de tu carrera?
- Este disco viene siendo creado desde hace mucho tiempo. Comenzó como una broma o estudio, cuando empecé a jugar con mis primeros programas de grabación digital y mis samplers. Muchas de ellas comenzaron por bases de percusión que grabé para alguna canción y que separadas de ella tenía muchos aspectos con fuerza propia. Empecé entonces a jugar con eso: samplear, manipular, transformar tambores en melodías. Y todo esto no tenía exactamente la intención de convertirse en un CD autoral. Poco a poco, el material fue creciendo y tomando cuerpo. Fui llamando amigos que pasaban por mi estudio para grabar sobre ese material y ponerle sus colores, que pasaron de nuevo por un proceso de edición. La construcción de este álbum es casi como una construcción de tipo gráfica. Y fue ahora que el álbum quedó listo, como una historia que tiene principio, medio y fin. Fue su tiempo para madurar.

- ¿Qué crees que hay en el disco Kastrupismo que no aparezca en tu trabajo con Soukast y en tu historia como productor? ¿Y qué es lo que sí sentís como una continuidad?
- Como productor musical, siempre estoy al servicio de una idea autoral de algún otro. Ayudo a diseñar el proceso de grabación , de registro y creación, pero siempre desde la perspectiva de tener que extraer y mostrar lo mejor de la personalidad del autor. El trabajo del productor, en este sentido, es parecido al trabajo del arquitecto. Nosotros diseñamos, pero la casa es el dueño. En este álbum son mis asuntos, es mi casa la que estoy mostrando. Con Soukast, que es también un trabajo de autor, la diferencia es que se trata de un dúo y toda la dinámica de la creación y el resultado de la música viene de este diálogo con Simone Sou: brillante instrumentista y una mujer con una personalidad fuerte. Creo que al escuchar el CD de Simone y el mío será fácil entender lo que musicalmente viene de cada uno de nosotros.

- Ya desde el título, casi hacés un manifiesto de tu marca o tu manera de hacer las cosas. Pero la palabra, al igual que hicieron Marisa Monte, Arnaldo Antunes y Carlinhos Brown, termina con "ismo", lo que da idea de movimiento, arte de revolución estética. ¿Pensaste estas cosas? ¿Fue una broma? ¿Fue un autovaloración justa de tu obra integral?
- "Ismo" también puede incluir el sufijo para una enfermedad (risas). En este caso se trataría de la enfermedad de quedarse en la computadora, durante horas, cortando y pegando audio, experimentando manipulaciones y viendo dónde puede llevarme cada sonido o cada ruido. Sin dudas, es una broma. Así como quiero hacer el "Kastrupício", derivado de ese. Pero el nombre, con el que algunos amigos ya bromeaban conmigo, "...llega el Gui con sus Kastrupismos...",  se hizo concreto con Tom Zé, cuando al comienzo de la grabación del CD "Estudando a Bossa"  abrió los brazos para recibirme y dijo: "está instaurado el Kastrupismo". Y pensé, listo, bautizó! Se convirtió en padrino sin saberlo.

- En la estética del CD, tu cara aparece detrás de un diseño tribal y alrededor hay naturaleza. También se puede ver una ciudad en otras fotos, pero siempre con la figura tribal superpuesta. ¿Qué sentís que habla su estética de la obra musical?
- Cuando empecé a buscar lo que sería la tapa que representaría este sonido, pensé en algo que tuviese varias capas superpuestas. Algo que tuviese profundidad e instigase a mirar dentro del paisaje, como en mi música. Quería algo que tuviera esa atmósfera bucólica, pero también el lado urbano y además una africanidad, que representase los tambores. Finalmente, es un disco de un percusionista, por sobre todo. Comenzamos a buscar dentro de la técnica de la doble exposición, pero no era fácil agregar todos estos elementos y no conseguía sentirme representado por los caminos que se estaban proponiendo. Fue cuando pasamos por los estudios de Gal Oppido (quien además de gran fotógrafo y diseñador también es baterista del grupo Rumo) para hacer algunas fotos, cuando él me dio de regalo un libro, me lo dedicó haciendo este dibujo, que era casi una caricatura mía, donde al instante me sentí representado. Me pareció increíble su capacidad para, en un dibujo de apenas un trazo, sin levantar la birome de la hoja, me representara tan profundamente y al mismo tiempo tuviera la africanidad de raíz que estaba buscando. A partir de ahí me enloquecí con el dibujo, hice una transparencia con él y salí a fotografiarme por la ciudad. Esa foto de la tapa es un autorretrato con el iPhone, hecha con este proceso, en una plaza al lado de mi casa en São Paulo. De repente, todo estaba allí: lo bucólico, lo urbano y los tambores.

- ¿Cambió en algo tu apreciación de tu papel como productor musical y como percusionista después de haber terminado tu propio disco?
- Creo que ese cambio está siendo más fuerte ahora, al empezar a hacer shows y presentarme como autor, dejando el fondo para ir al frente del escenario.

- ¿Qué discos de percusionistas y productores te gustan  y hasta pueden haber sido modelos?
- “Telling Stories” de Nana Vasconcelos, "Civilização & Barbarye" de Ramiro Mussoto y "Atarashi" de Marcos Suzano. Sin duda, estos tres pilares son muy fuertes. Pero también tiene mucho de Carlinhos Brown, de Caíto Marcondes, de Siri, de Airto Moreira, quienes me gustan mucho, además de haber sido influencias e inspiración.

 - ¿Qué proporciona de bueno, diferente, especial que la base de formación de un compositor sea la percusión?
- Creo que lo más interesante es el ángulo de visión de la creación musical. Por tocar tantas músicas a partir de la base percusiva es como si mirásemos la música desde dentro para fuera, o desde abajo hacia arriba, de los pilares al revestimiento. Siento que con eso terminamos por explorar y exponer otros temas y asuntos musicales, no siempre teniendo a la melodía y la armonía como el foco principal.

- Si tuviera que pensar en una historia, una idea, un par de fotos, para hablar de lo que estás diciendo "Kastrupismo" en su relato casi instrumental, ¿qué dirías?
- Es un disco de paisajes, hecho para escucharse entero y embarcarse en el sonido. Espero que al escucharlo entren en un túnel y salgan diferentes del otro lado.


KASTRUP RESUME AQUI PARTE DE LOS CONTENIDOS DE ESTA ENTREVISTA



    

  ENTREVISTA COMPLETA
  VERSIÓN EN PORTUGUÉS



- O que você sente agora, com o disco nas mãos das pessoas ou com os arquivos sonoros nos seus computadores?
- Que interessante essa pergunta! Porque é essa exatamente a sensação mais forte agora: a de começar a sentir a música fluindo pra outros lugares, outros ouvidos, pessoas de diferentes regiões e países me contando das sensações que minha música tem provocado. Uns me falaram “sua música me fez viajar”. Outros: “sua música faz bem pra acordar e dar ânimo ao dia”,   “passei o dia arrumando a casa e ouvindo teu disco” ou ainda “adoro sua música pra ouvir no fone enquanto corro ou ando de bike”. Que sensação deliciosa é isso!

- O que lhe impulsionou a criar nesta etapa da sua carreira um disco autoral assim?
- Esse disco vem sendo criado a muito tempo. Começou como uma brincadeira ou estudo, logo que comecei a mexer com meus primeiros programas de gravação digital e meus samplers. Muitas delas começaram por bases percussivas que eu gravei pra alguma canção e que separadas da canção tinham muitos assuntos com força própria. Comecei então a brincar com isso: samplear, manipular, tranformar tambores em melodias…E tudo isso não tinha exatamente o intuito de virar um CD autoral. Aos poucos esse material foi crescendo e tomando corpo. Fui chamando ou aproveitando amigos que passavam pelo meu estúdio pra gravar sobre esse material e colocar suas cores, que novamente passaram por um processo de edição. A construção desse disco é quase como uma construção de edição gráfica. E agora é que o  álbum ficou pronto, como uma história que tem início, meio e fim. Foi o seu tempo de maturação.

- O que você acha que tem no disco Kastrupismo e que não pode ser achado no seu trabalho com Soukast e na sua história como produtor? E que coisa, sim, você acha que pode ser uma continuidade?
- Como produtor musical, eu estou sempre servindo a uma ideia autoral de um outro alguém. Ajudo a desenhar o processo de gravação, de registro e criação, mas sempre sob a perspectiva de que tenho que extrair e expor o melhor da personalidade do autor. O trabalho de produtor nesse sentido é parecido com o trabalho do arquiteto. Nós desenhamos, mas a casa é do dono! Nesse álbum são os meus assuntos, é a minha casa que estou mostrando. Com o Soukast, que é um trabalho também autoral, a diferença significativa é que é um duo e toda dinâmica de criação e o resultado da música vêm desse diálogo com a Simone Sou: instrumentista brilhante e mulher de personalidade forte. Acredito que ouvindo o CD da Simone e o meu, vai ser fácil  entender o que musicalmente vem de qual de cada um de nós.

- Já desde o título, você fez quase um manifesto da tua marca, ou de um jeito teu de fazer as coisas. Mas a palavra, como já fizeram Marisa Monte, Antunes e Carlinhos, acaba com "ismo", o que da ideia quase de movimento, arte de revolução estética. Você pensou nestas coisas? Foi uma brincadeira? Foi uma autovaloração justa do teu trabalho integral?
- “Ismo” pode ser também o sufixo para uma doença (risos). Nesse caso seria uma doença de ficar no computador, horas a fio, cortando e colando áudios, experimentando manipulações e vendo aonde cada som ou cada ruído podem me levar. É, sem dúvida, uma brincadeira. Assim como tenho vontade de fazer o “Kastrupício”, derivado desse. Mas esse nome, com o qual alguns amigos já brincavam comigo, “ ...lá vem o Gui com seus Kastrupismos...” se concretizou com Tom Zé, quando no início das gravações do CD “Estudando a Bossa”, ele abriu os braços pra me receber e falou: “está instaurado o Kastrupismo!”. E eu pensei, pronto, batizou! Virou padrinho sem saber.

- Na estética do CD, teu rosto aparece detrás de um desenho tribal e tem natureza ao redor. Também dá para enxergar uma cidade em outras fotos, mas sempre com a figura tribal.  Que é o que você sente que a estética fala do trabalho musical?
- Quando comecei a procurar o que seria a capa que representaria esse som, pensei em algo que tivesse várias camadas sobrepostas. Alguma coisa que tivesse profundidade e instigasse o olhar pra dentro da paisagem, como na minha música. Queria alguma coisa que tivesse essa atmosfera bucólica, mas também o lado urbano e ainda uma africanidade, que representasse os tambores, afinal é um disco de um percussionista acima de tudo. Começamos a procurar pela técnica de dupla exposição, mas não foi fácil agregar todos esses elementos e eu não conseguia me sentir representado pelos caminhos que estavam sendo propostos. Foi quando passamos pelos estúdios do Gal Oppido (que além de grande fotógrafo e designer é também baterista do grupo Rumo) pra fazer umas fotos e ele, ao me presentear com um livro , fez uma dedicatória que foi esse desenho, quase uma caricatura minha, onde instantaneamente me senti representado. Achei incrível a capacidade dele de em um desenho de apenas um traço, sem tirar a caneta da folha, me representar tão profundamente e ao mesmo tempo ter a africanidade da carranca, que estava procurando. A partir daí fiquei maluco com o desenho, fiz eu mesmo uma transparência com ele e saí me fotografando pela cidade. Essa foto da capa é um autorretrato com o iPhone, feita por esse processo, numa praça ao lado da minha casa em São Paulo. De repente estava tudo ali: o bucólico, o urbano e os tambores.

- Mudou algo tua apreciação do teu rol como produtor musical e como percussionista logo de ter acabado o teu próprio disco?
- Acho que essa mudança está sendo mais forte agora, ao começar a fazer shows e me apresentar como autor, saindo do fundo pra frente do palco.

- Quais discos de percussionistas produtores você gosta e até pode chegar a ter tido como modelos antes de fazer o teu?
- “Telling Stories” do Naná Vasconcelos, “Civilização & Barbarye” do Ramiro Mussoto e “Atarashi” do Marcos Suzano. Sem dúvida esses três são pilares muito fortes. Mas tem também muita coisa do Carlinhos Brown, do Caíto Marcondes, do Siri, do Airto Moreira que gosto muito e que  foram  influência e inspiração.

- O que aponta de bom, de diferente, de especial, que a base da formação dum compositor seja a percussão?
- Acho que o interessante é o ângulo de visão da criação musical. Por tocarmos tantas músicas a partir da base percussiva é como se olhássemos a música de dentro pra fora ou de baixo pra cima, a partir do pilar pra cobertura. Sinto que com isso acabamos por explorar e expor outros temas e assuntos musicais, nem sempre tendo a melodia e a harmonia como foco principal.

- Se tivesse que pensar em uma história, uma ideia, umas poucas imagens, para falar do que esta dizendo “Kastrupismo” no seu relato quase instrumental, o que diria?

- É um disco de paisagens, feito pra ouvir inteiro e embarcar no som. Espero que ao ouvi-lo as pessoas entrem entrem num túnel e saiam diferentes do outro lado.

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