9.5.16

Arte necesario

Teatro rugido

Desde su estreno el año pasado y a punto de reestrenarse, Insanía indaga con crudeza y estética en los extremos maltratos que una mujer recibe por parte de su pareja, en una semana donde es secuestrada y sometida a todo tipo de violaciones psicológicas y sexuales. Una de las protagonistas de la obra, Zuleika Esnal, cuenta lo que la llevó a darle cuerpo a este trabajo y da cuenta del poder del teatro para transformar la realidad. Las funciones, desde el 4 de junio, serán los sábados, a las 20, en IMPA La Fábrica, Querandíes 4290, ciudad de Buenos Aires.


Diego O. Ramos


       La escena teatral puede ser espacio de denuncia de males sociales, de exploración de la naturaleza humana que se manifiesta en ellos. Y también poderoso rito de transformación. Todo esto se aúna en Insania, una obra  con libro y dirección general de Paul Caballero, basada en la historia de una mujer que sufre el secuestro durante una semana, por parte de su pareja, como reacción ante su decisión de separarse, justamente por una serie de violencias ejercidas durante la relación. Entre los vejámenes extremos, psicológicos y corporales,  que sufrió durante esa semana, se incluyeron no sólo violaciones por parte del victimario sino también por otros hombres. A partir de este hecho, la obra expone la manera en que nuestra sociedad no logra dimensionar la verdadera prisión que viven muchas mujeres en relaciones habitadas por la violencia, donde deben soportar golpes, maltratos, humillaciones y también violaciones. Para trabajar sobre esta compleja temática, Insania realiza dos enfoques: el de la intimidad de una relación violenta y el de la construcción social de lo femenino desde una óptica machista y patriarcal. La obra, entonces, pone luz sobre los mandatos sociales y familiares que conforman un concepto de mujer frágil, débil y menor en relación al varón, que termina siendo base de comportamientos violentos. Sobre la obra y las maneras que la afectan como artista y mujer, habla aquí Zuleika Esnal, una de las protagonistas. 


- ¿Qué te hizo decidir ser parte de esta obra?
- Cuando Paul Caballero , amigo y director de esta obra me contó lo que estaba escribiendo sentí un deseo muy grande de ser parte. Luego leí el texto, y me pareció de una sensibilidad y una crudeza impresionantes. Y no dudé.

- ¿Qué te genera como artista y mujer?
- Me parece que Insanía es una de esas obras que no te pasan dos veces. Como mujer es inevitable sentirse tocada especialmente porque todas pudimos estar en ese lugar de violencia y desamparo.

- ¿Qué sentís sobre el tema de los mandatos sociales y familiares que sostienen y dan base a la misoginia? ¿Te sentiste interpelada?
- Personalmente, por suerte nunca le di importancia a ningún mandato, de ninguna clase. Interpelada, sí, claro. Como cualquier mujer que camina por la calle. La falta de respeto, el creer que el solo hecho de que seas mujer les da derecho a decirte cualquier barbaridad con toda impunidad, naturalmente, lamentablemente es cosa de todos los días.

 - ¿Cómo fue el proceso de trabajo? ¿Qué te dejó como aprendizaje?
- Fue intenso, crudo, por momentos muy doloroso. Pero sanador también. En cada obra se aprende sobre uno mismo, siempre. Por suerte.

- ¿Crees que Insanía puede ayudar a transformar el estado actual en la violencia de género?
- Yo creo que un mundo mejor se construye desde el lugar de cada uno, con lo que cada uno es. Yo soy actriz, mi modo es este. Todos podemos hacer ruido, todos podemos hacer algo. Yo tengo la suerte de poder hacerlo desde el lugar que más amo: el teatro.




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