22.9.07

Ramiro Musotto

Sudamérica sampler


           

Radicado hace más de veinte años en Brasil y después de una amplia experiencia como percusionista, programador de ritmos o productor de prestigiosos artistas de la MPB, el llamado nuevo milagro argentino vuelve a Buenos Aires para presentar en vivo su nuevo disco Civilizaçao & Barbarie. El pulso central de la música de Musotto sigue estando en construir puentes orgánicos entre la electrónica y las manifestaciones rítmicas y culturales de la Sudamérica tribal, de los ritos del candomblé a los cantos de niños indígenas guaraníes.


Diego Oscar Ramos - Radar . Página 12 - Nov. 2006

Música junguiana. Ramiro Musotto vive en Salvador da Bahía, donde todos somos hijos de los Orixás, aunque hayamos crecido como él en Bahía Blanca, desde donde  partió a Brasil a los 18 años para estudiar percusión allí donde los multipresentes atabaques del candomblé hablan de una tradición cultural y religiosa que se respeta hoy y que seguirá respetándose siempre. Como Carlinhos Brown, uno de sus artistas admirados, Musotto incorpora los cánticos rituales a lenguajes musicales actuales haciendo una música que alguna vez llamó de junguiana. “Es como si fuera colectiva, anónima, una vez un amigo bahiano que es una autoridad del candomblé me dijo que la música que habíamos hecho era como si incluyese  muchas  personas que no estaban en el escenario, tal vez  de generaciones anteriores”, dice desde su casa, donde arma collages sonoros donde toca sobre voces que lo fascinaron, generalmente ligadas a ritos de transe. “Mi amigo se refería al  concepto afro y amerindio del ancestral”, aclara y da una clave: “es importante mantener el link con el pasado, los temas y sonidos que elijo son como música de sentimientos colectivos, que nos incitan a congregarnos, a juntarnos sobre una emoción compartida y lo interesante es que se de mediante el uso de la tecnología, es la paradoja y la gracia”.

Voces musicales. “El cacique guaraní  Timoteo, un indígena argentino de Misiones que vive en una aldea cerca de  Angra dos Reis, me prestó su grabación con niños de su aldea, con cantos que le enseñó su madre”, cuenta Ramiro, que en cada disco va incorporando sonidos de una colección personal donde guarda grabaciones que usa en vivo o guarda hasta que algo le diga que llegó el tiempo de darles más música. En el tema Gwyra Mi comparte el regalo del cacique superpuesto a un discurso del Subcomandante Marcos sobre la causa indígena que encontró en Internet y que le generó un conflicto que solucionó la música: “Después de mucho collage quedó como imaginaba, lo mostré a algunos amigos totalmente metidos en política y todos sin excepción me sugirieron sacar la voz, me decían que para qué me iba a comprometer con eso, que su imagen estaba saturada, intenté encontrar  otras voces sobre causa indígena pero no tenían musicalidad y lo que había logrado sonaba bien, aparte de lo político que implicaría, entonces lo dejé”.

Milagro argentino. “Sería por lo insólito de destacarme como percusionista en Brasil siendo argentino, como un bandoneonista carioca”, explica Musotto sobre su apodo de "milagro argentino", lo que da gracia aunque no se considere un caso insólito, porque “el samba y la percusión brasileña cada vez más son menos privilegio de los brasileños, doy clases de berimbau,  batucada y samba-reaggae en Suiza, Francia, Suecia y Finlandia, donde vi excelentes batucadas y grupos de samba sin ningún brasileño, porque se está transformando en una música universal como el rock, que antes era sólo de negros”. Es más, presagia una evolución universal de la MPB: “creo que los propios brasileños van a ser influenciados por  la batucada pos moderna europea”. Fue en Francia donde él mismo fue parte de esta evolución al crear la BERIMBAO MODERN ORCHESTRA, una formación de 12 berimbaus afinados que pueden oírse en la apertura de Civilizaçao & Barbarie, disco que Musotto, que toca percusiones y electrónica, presentará en Buenos Aires con su ORCHESTRA SUDAKA, compuesta por Leo Leobons, percusión y voz, Sacha Amback, teclados, Wilson Batata, percusión, Mintcho Garramonne, cavaquinho y acordeón y Ramirito Gonzalo en percusión.

Percusión emocional: “Un buen percusionista tiene que tener huevos, cerrar los ojos y viajar, dejar el alma en el escenario, tocar con enorme placer, rabia o vuelo, tiene que conocer bien una  tradición musical, que le formateará la cabeza para entender y respetar las otras y moldeará su musicalidad hacia la que le interesa, alejándolo de la tentación técnica”, detalla Musotto, que le dice a los que tocan sólo con técnica que se dediquen a las demostraciones circenses, porque lo valioso es la emoción. Nombra a Domingo Cura, Naná Vasconcelos,  Facundo Guevara, Minino Garay, Airto, Talvin Singh, Rubén Rada, Carlinhos Brown, Leo Leobons, Mario Gimenez, Marcio Víctor, Mariana Baraj, Santiago Vázquez, Ney de Oxossi y Chepito Areas como músicos que lo emocionan con la percusión. Hoy dice sentirse más cerca de la música que de la percusión en sí: “no siento esa necesidad  tremenda de tocar  un instrumento, puedo estar un mes sin  agarrar un palillo, pero ni diez minutos sin pensar en música, estoy todo el día tocando cosas imaginarias con los dedos, mis manos nunca paran, a veces estoy hablando de una cosa y pensando en un ritmo recomplejo que no me sale, como ahora mismo”. Ramiro se ríe y cierra la idea: “me ponés una compu con una buena silla y estoy un mes programando, reciclando grabaciones o sampleando”.

Cortar y pegar. Ramiro toca percusiones y corta y pega sonidos en su computadora, desde siempre, también cuando creaba en los estudios patrones rítmicos y diseños sonoros para gente como Caetano Veloso, Gilberto Gil, Lulú Santos, Daniela Mercury, Gal Costa, Adriana Calcanhotto, Martinho da Vila, Os Paralamas, Sergio Mendes, Titãs, Zeca Baleiro, Lucas Santana, Lenine y últimamente Paulinho Moska, uno de las puntas de ese trío mercosureño que forman con Kevin Johansen y Jorge Drexler. Con todos ellos ha trabajado Ramiro, que luego de tanto producir sorprendió a todos con Sudaka, su primero disco donde convertía el pregón de un botellero de su Bahía Blanca en canto dance, además de hacernos bailar con el canto de una tribu pigmea, una línea de trabajo que continúa en Civilizacao & Barbarie: “Las primeras idean salen del computer, paso a estudios grandes a grabar cosas acústicas como voces, berimbaus, percusiones, tambores, cavaquinhos y después vuelvo al computer para retocar todo y poner teclados”. “Es como pintar – explica - vas poniendo una cosita aquí, otra más allá, después le das una camada de otra cosa a todo desde el principio al fin y detallás otra vez”. Si bien iba a ser un CD doble, Musotto se concentró en 10 temas que fue desarrollando casi al mismo tiempo, para que hubiera una idea clara de unidad en este disco con título de inevitables ecos sarmientinos. Aquí Ramiro corta y pega elementos que la cultura separa, jugando como los chicos, que ven todo unido, como enseñan los tambores.

BONUS

ENTREVISTA ORIGINAL


- ¿Qué recepción sentís que tuvo Sudaka y qué ves que te cambió en tu música y en tu vida el haberlo realizado?
- La recepción me sorprendió mucho. La gente ligada  sólo a música electrónica lo percibe de una manera y los  sólo ligados a percusión y música étnica de otra. Los más abiertos lo entienden más,  porque ya me ha pasado de percusionistas que les parece que hay mucha cosa electro y electros a los que les parece que hay mucha cosa percusiva. A mí me dio mucha alegría, porque la idea de poner videos y gente tocando arriba de máquinas era rarísimo, no tenía ninguna fórmula ya testada de donde agarrarme. Era todo nuevo. El sistema de sonido, los videos sincronizados, no sabía cómo iba a ser la reacción. En el primer show de SUDAKA en Río me llevé una alegría enorme, había muchísimos artistas entre el público: Lenine, Chico Cesar, Paulinho Moska, Mart'nalia. Todos estaban asombrados.

- ¿Cuál es el eje más claro que define el nuevo disco? ¿Hay alguna forma de trabajo diferente de lo que venías haciendo hasta ahora?
- La forma de trabajo cambio un poco  en lo que se refiere a los tipos de computadores que usamos, pero la manera es la misma, básicamente. Las primeras idean sale del computer, paso a estudios grandes a grabar muchas cosas acústicas, voces, berimbaos, percusiones, tambores, cavaquinhos, y después vuelvo al computer para retocar todo. Al final del todo puse teclados, se parece mucho al proceso de artes  plásticas, es como pintar, vas poniendo una cosita aquí, otra más allá, después le das una camada de otra cosa a todo desde el principio al fin y detallás otra vez. Trabajo con muchos temas a la vez, los voy terminando todos más o menos al mismo tiempo, para tener una idea de unidad. En un principio iba a ser un CD doble, porque tenía muchísimo material, pero al final decidí concentrarme en 10 temas.

- ¿Qué sonidos interesantes has sumado en estos años a tu colección? ¿Hay alguno con el que te hayas entretenido mucho y que lo hayas incluido en tu último disco?
- Claro!! Hoy mismo hable por teléfono con el cacique guaraní  Timoteo  (en realidad resulto ser indígena argentino de Misiones que vive en una aldea cerca de  Angra dos Reis, porque son los mismos guaraníes aquí y allí), él me "prestó"  su grabación con niños de su aldea, son cantos que le enseñó su madre en Misiones. Son increíbles. En el CD es el tercer tema, se llama Gwyra Mi. Otra cosa curiosa en ese tema  es que una voz del subcomandante Marcos que escuche por Internet me pareció que cabería y combinaría perfectamente con estos cantos y con la base y arreglo que le estaba haciendo a los cantos. Es un discurso sobre la causa indígena, con textos hermosos, de esos que el escribe. Lo probé y después de mucho collage  reamente quedó como imaginaba. Después le mostré mi idea a algunos amigos totalmente metidos en política y simpatizantes de la causa de Marcos y todos sin excepción me sugirieron sacar la voz del subcomandante: "Para qué te vas a comprometer con eso, eso es un lío, dejá, su imagen está saturada". Entonces  intenté encontrar  otras voces por ahí de gente discursando sobre causa indígena. Fue muy difícil y lo que encontré no sonaba bien. No tenía musicalidad. Me pareció que lo que había logrado con Marcos y los guaraníes, sonaba bien, aparte de todo lo político que implicaría. Entonces lo dejé. El tema 3 tiene a Marcos y a los chiquillos guaraníes  juntos, y me gusta.

- ¿Cómo se forma tu banda y qué vas a mostrar en noviembre?
- Voy a presentar mi nuevo CD, llamado CIVILIZACAO & BARBARYE, el 25 de noviembre en La Trastienda. El show incluirá temas nuevos de este CD, pero también hare cosas del CD Sudaka y del DVD SUDAKA en vivo, mis anteriores trabajos (este último no lanzado en Argentina). Mi banda se llama  ORCHESTRA SUDAKA  y está compuesta por tres brasileños (Leo Leobons, percusión y voz, Sacha Amback , teclados y Wilson Batata, percusión) , y tres argentinos (Mintcho Garramonne, cavaquinho y acordeón, Ramirito Gonzalo, percusión y yo mismo, percusión y computer). Claro que habrá participaciones de músicos locales, con seguridad.

- ¿Cómo es el proyecto con berimbaus en Francia. ¿Vas a hacer algo con eso en Buenos Aires?
- Formé en 2005, a pedidos de una órgano cultural francés , una orquesta de 12 berimbaos afinados, con la cual hice una gira por Francia. Todo indica que montaré el mismo proyecto en Japón en 2008, como parte de la conmemoración de los 100 años de la inmigración japonesa en Brasil. Afinar el berimbau para tocar  en grupos es inédito. Abro el CD nuevo con un tema que compuse para la BERIMBAO MODERN ORCHESTRA, llamado Ronda. Ahí se podrá ver cómo es eso de los berimbaus afinados. Infelizmente no creo que pueda interpretar temas de la orquesta  en Argentina, porque preciso de una orquesta de berimbaus, y todavía no tenemos una en Argentina.

- ¿Qué te ha sorprendido musicalmente en estos últimos tiempos?
- Que pregunta difícil! Camille, Lhasa, Noir Desire, porque descubrí  la nueva música francesa. Pero yo soy medio aparato escuchando música, porque puedo tragarme tres horas de Stockhausen o Artaud  recitando y después escucho  a Argentino Luna. Este año escuché Lygeti, Steve Reich,  Schoenberg y también rock, porque produje una banda de rock y escuché mucho Fleetwood Mac, Pink Floyd, Ventures, Sonic Youth, Sumo. Tengo un CD de baile funky de los 90, música suburbana electrónica bailable carioca considerada degradante por  ciertas gentes, que hace parecer careta a Chemicals Brothers. Eso sí es impactante, fresco! Siempre escucho los clásicos: Beatles, Caetano, Joao Gilberto, Novos Baianos, Dylan, Troilo, Charly.

- ¿Qué estás produciendo de otros artistas? ¿A quién te gustaría producir y por qué? ¿Y qué sentís que le aportarías?
- Mi sueño es  producir  poco, a casi nadie. Ser productor para mí no es un objetivo. Mi objetivo es hacer mi música, producir mi propia música. Produzco porque alguna persona por la cual tengo simpatía por su música,  me pide (y me paga). Pero da mucho trabajo, muchísimo, producir un CD de un artista. Y es un gasto de energía enorme, tengo horror de la idea de producir CDs de otros artistas uno atrás de otro, no te queda más energía para nada. Para los que no saben, y ya sé que la mayoría no sabe, producir en este caso es  dirigir artísticamente un proyecto discográfico y no bancar o poner plata, como mucha gente cree. Por ahora me encantaría producir a Mariana Baraj, ella me invitó y hemos hablado al respecto, espero que salga algo lindo.

- ¿Por qué te dicen el milagro argentino? ¿Qué sentís con eso?
- Sería por lo insólito de destacarme como percusionista en Brasil siendo argentino, sería como el bandoneonista carioca, algo así. Me resulta cómico, me hace gracia,  y si puede ser que sea insólito, cada vez es menos insólito. El samba y la percusión brasileña cada vez más es menos privilegio de los brasileños. Yo doy clases de berimbau,  batucada y samba-reaggae, la batucada bahiana de carnaval, en varios  países de Europa. En Suiza, Francia, Suecia y principalmente Finlandia, vi excelentes batucadas y grupos de samba sin ningún brasileño.  En toda ciudad europea mediana  hoy en día hay por lo menos una batucada organizada, que ensayan  y tocan regularmente. Se está transformando en una música universal como el rock. El rock era música negra, solo de negros. La batucada era música de brasileños, sólo de brasileños. Era, hoy ha cambiado, creo que para bien. Intuyo  una evolución positiva a partir de esta universalización del samba, creo que los propios brasileños van a ser influenciados por  la batucada pos moderna europea  que se está haciendo hoy por allí. 

- ¿Qué tiene que tener un buen percusionista?
- Tiene que tener  huevos, cerrar los ojos  y viajar, emocionarse, dejar el alma en el escenario, tocar con enorme placer, o enorme rabia, o enorme vuelo. Tiene que conocer bien al menos una  tradición musical, pienso, porque esto le formateará la cabeza para entender y respetar las otras y moldeará su musicalidad hacia lo que realmente le interesa, alejándolo de la tentación técnica. No me mueven un pelo los que tocan técnicamente  perfecto, pero que le ves la cara y están pensando en cualquier cosa. Que vayan a un circo a hacer demostraciones, como los malabaristas!!!

- ¿Quiénes te gustan?
- A mí me gusta Domingo Cura , Nana Vasconcelos ,  Facundo Guevara , Minino Garay, Airto, Talvin Singh, Rada, Carlinhos Brown, Leo Leobons,  Mario Gimenez, Marcio Victor,  Mariana Baraj, Santiago Vazquez, Ney de Oxossi, Chepito Areas y miles otros que veo tocar en los lados más raros y no los juna nadie. 

- ¿Hoy te sentís un percusionista o ves ampliado lo que hacés con la música?
- Me siento músico, pero no soy percusionista como mis amigos percusionistas, porque  puedo estar una semana tocando todo el día sin parar, 8 horas por día, y no me canso. Pero después me pones una compu adelante mío con una buena silla y estoy un mes programando música y reciclando cosas que ya grabé antes, y sampleando. Y me olvido que soy percusionista, no siento esa necesidad   tremenda de tocar  un instrumento, es rarísimo. Eso sí: puedo estar un mes sin  agarrar un palillo, pero no puedo estar diez minutos sin pensar en música. Estoy todo el día tocando cosas imaginarias con los dedos y pensando en ritmos y mis manos nunca paran, aunque casi no producen sonidos, los imagino. Soy  insoportable en ese sentido! A veces estoy hablando de una cosa y pensando en un ritmo recomplejo que no me sale, o algo así, al mismo tiempo. Ahora mismo estoy pensando en un ritmo al mismo tiempo! 

- Hablaste alguna vez que tu música es Junguiana. ¿Podés contarme por qué?
- Qué  responsabilidad haber dicho esto! Lo que me parece es que mi música es como si no fuera mía. Es como si fuera música colectiva, anónima, música que no me pertenece. Una vez un amigo baiano que es una autoridad del candomble, la religión afro que implica transes, como el  vudú, me dijo que el show y la música que habíamos  hecho estaban increíbles porque no éramos sólo la banda y yo, era como si el show  incluyese  muchas  otras personas que no estaban en el escenario, tal vez  de generaciones anteriores, o sea ya muertas, pero que se sentían en el escenario - incluso porque tocamos junto a grabaciones -  y  que en eso consistía su fuerza. Se refería al  concepto afro -  e amerindio también-  del ancestral, que es tan importante. Aprovechar lo que ya hubo antes, para mejorarlo, depurarlo, no comenzar de cero todo el tiempo, mantener el link con el pasado. Creo mucho en eso. Entonces los temas que elijo, los sonidos que pongo, es como música colectiva, de sentimientos colectivos, de sensaciones colectivas, como si nos incitaran a congregarnos, a juntarnos, sobre una emoción compartida con todos. No es algo "personal": te amo, no te amo, el día que te vi, etc. Es sobre eso que hablaba cuando salió eso de "jungiano". Lo interesante es que ese link con el pasado se da mediante el uso de la tecnología. Eso es el paradoxo y la gracia.




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