Sudamérica sampler
Radicado hace más
de veinte años en Brasil y después de una amplia experiencia como
percusionista, programador de ritmos o productor de prestigiosos artistas de la
MPB, el llamado nuevo milagro
argentino vuelve a Buenos Aires para presentar en
vivo su nuevo disco Civilizaçao & Barbarie. El pulso central de la
música de Musotto sigue estando en construir puentes orgánicos entre la
electrónica y las manifestaciones rítmicas y culturales de la Sudamérica
tribal, de los ritos del candomblé a los cantos de niños indígenas guaraníes.
Diego Oscar Ramos - Radar . Página 12 - Nov. 2006
Música junguiana. Ramiro Musotto vive en Salvador da Bahía, donde todos somos
hijos de los Orixás, aunque hayamos crecido como él en Bahía
Blanca, desde donde partió a Brasil a los 18 años para estudiar
percusión allí donde los multipresentes atabaques del candomblé hablan de
una tradición cultural y religiosa que se respeta hoy y que seguirá
respetándose siempre. Como Carlinhos Brown, uno de sus artistas admirados,
Musotto incorpora los cánticos rituales a lenguajes musicales actuales haciendo
una música que alguna vez llamó de junguiana. “Es como si fuera colectiva,
anónima, una vez un amigo bahiano que es una autoridad del candomblé me dijo
que la música que habíamos hecho era como si incluyese muchas
personas que no estaban en el escenario, tal vez de generaciones anteriores”,
dice desde su casa, donde arma collages sonoros donde toca sobre voces que lo
fascinaron, generalmente ligadas a ritos de transe. “Mi amigo se refería
al concepto afro y amerindio del ancestral”, aclara y da una clave: “es
importante mantener el link con el pasado, los temas y sonidos que elijo
son como música de sentimientos colectivos, que nos incitan a congregarnos, a
juntarnos sobre una emoción compartida y lo interesante es que se de
mediante el uso de la tecnología, es la paradoja y la gracia”.
Voces musicales. “El cacique guaraní Timoteo, un indígena argentino de
Misiones que vive en una aldea cerca de Angra dos Reis, me prestó su
grabación con niños de su aldea, con cantos que le enseñó su madre”, cuenta
Ramiro, que en cada disco va incorporando sonidos de una colección personal
donde guarda grabaciones que usa en vivo o guarda hasta que algo le diga
que llegó el tiempo de darles más música. En el tema Gwyra Mi comparte
el regalo del cacique superpuesto a un discurso del Subcomandante Marcos sobre
la causa indígena que encontró en Internet y que le generó un conflicto que
solucionó la música: “Después de mucho collage quedó como
imaginaba, lo mostré a algunos amigos totalmente metidos en política y todos
sin excepción me sugirieron sacar la voz, me decían que para qué me iba a
comprometer con eso, que su imagen estaba saturada, intenté encontrar
otras voces sobre causa indígena pero no tenían musicalidad y lo que había
logrado sonaba bien, aparte de lo político que implicaría, entonces lo
dejé”.
Milagro argentino. “Sería por lo insólito de destacarme como percusionista en Brasil
siendo argentino, como un bandoneonista carioca”, explica Musotto sobre su
apodo de "milagro argentino", lo que da gracia aunque no se considere
un caso insólito, porque “el samba y la percusión brasileña cada vez más son
menos privilegio de los brasileños, doy clases de berimbau, batucada y
samba-reaggae en Suiza, Francia, Suecia y Finlandia, donde vi excelentes
batucadas y grupos de samba sin ningún brasileño, porque se está transformando
en una música universal como el rock, que antes era sólo de negros”. Es más,
presagia una evolución universal de la MPB: “creo que los propios brasileños
van a ser influenciados por la batucada pos moderna europea”. Fue en
Francia donde él mismo fue parte de esta evolución al crear la BERIMBAO
MODERN ORCHESTRA, una formación de 12 berimbaus afinados que pueden oírse en la
apertura de Civilizaçao & Barbarie, disco que Musotto, que toca
percusiones y electrónica, presentará en Buenos Aires con su ORCHESTRA SUDAKA,
compuesta por Leo Leobons, percusión y voz, Sacha Amback, teclados, Wilson
Batata, percusión, Mintcho Garramonne, cavaquinho y acordeón y Ramirito Gonzalo
en percusión.
Percusión emocional: “Un buen percusionista tiene que tener huevos, cerrar los
ojos y viajar, dejar el alma en el escenario, tocar con enorme placer,
rabia o vuelo, tiene que conocer bien una tradición musical, que le
formateará la cabeza para entender y respetar las otras y moldeará su
musicalidad hacia la que le interesa, alejándolo de la tentación técnica”,
detalla Musotto, que le dice a los que tocan sólo con técnica que se dediquen a
las demostraciones circenses, porque lo valioso es la emoción. Nombra a Domingo
Cura, Naná Vasconcelos, Facundo Guevara, Minino Garay, Airto, Talvin
Singh, Rubén Rada, Carlinhos Brown, Leo Leobons, Mario Gimenez, Marcio
Víctor, Mariana Baraj, Santiago Vázquez, Ney de Oxossi y Chepito Areas
como músicos que lo emocionan con la percusión. Hoy dice sentirse más cerca de
la música que de la percusión en sí: “no siento esa
necesidad tremenda de tocar un instrumento, puedo estar un mes
sin agarrar un palillo, pero ni diez minutos sin pensar en música, estoy
todo el día tocando cosas imaginarias con los dedos, mis manos nunca paran, a
veces estoy hablando de una cosa y pensando en un ritmo recomplejo que no me
sale, como ahora mismo”. Ramiro se ríe y cierra la idea: “me ponés una compu
con una buena silla y estoy un mes programando, reciclando grabaciones o
sampleando”.
Cortar y pegar.
Ramiro toca percusiones y corta y pega sonidos en su computadora, desde
siempre, también cuando creaba en los estudios patrones rítmicos y diseños
sonoros para gente como Caetano Veloso, Gilberto Gil, Lulú Santos, Daniela
Mercury, Gal Costa, Adriana Calcanhotto, Martinho da Vila, Os Paralamas, Sergio
Mendes, Titãs, Zeca Baleiro, Lucas Santana, Lenine y últimamente Paulinho
Moska, uno de las puntas de ese trío mercosureño que forman con Kevin Johansen
y Jorge Drexler. Con todos ellos ha trabajado Ramiro, que luego de tanto
producir sorprendió a todos con Sudaka, su primero disco donde convertía
el pregón de un botellero de su Bahía Blanca en canto dance, además de hacernos
bailar con el canto de una tribu pigmea, una línea de trabajo que continúa en Civilizacao
& Barbarie: “Las primeras idean salen del computer, paso a estudios
grandes a grabar cosas acústicas como voces, berimbaus, percusiones, tambores,
cavaquinhos y después vuelvo al computer para retocar todo y poner teclados”.
“Es como pintar – explica - vas poniendo una cosita aquí, otra más allá,
después le das una camada de otra cosa a todo desde el principio al fin y
detallás otra vez”. Si bien iba a ser un CD doble, Musotto se concentró en 10
temas que fue desarrollando casi al mismo tiempo, para que hubiera una idea
clara de unidad en este disco con título de inevitables ecos sarmientinos. Aquí
Ramiro corta y pega elementos que la cultura separa, jugando como los chicos,
que ven todo unido, como enseñan los tambores.
- ¿Qué recepción sentís que tuvo Sudaka
y qué ves que te cambió en tu música y en tu vida el haberlo realizado?
- La recepción me sorprendió
mucho. La gente ligada sólo a música electrónica lo percibe de una manera
y los sólo ligados a percusión y música étnica de otra. Los más abiertos
lo entienden más, porque ya me ha pasado
de percusionistas que les parece que hay mucha cosa electro y electros a
los que les parece que hay mucha cosa percusiva. A mí me dio mucha
alegría, porque la idea de poner videos y gente tocando arriba de máquinas era
rarísimo, no tenía ninguna fórmula ya testada de donde agarrarme. Era todo
nuevo. El sistema de sonido, los videos sincronizados, no sabía cómo iba a ser
la reacción. En el primer show de SUDAKA
en Río me llevé una alegría enorme, había muchísimos artistas entre el público:
Lenine, Chico Cesar, Paulinho Moska, Mart'nalia. Todos estaban asombrados.
- ¿Cuál es el eje más claro que define el nuevo disco? ¿Hay alguna
forma de trabajo diferente de lo que venías haciendo hasta ahora?
- La forma de trabajo cambio un
poco en lo que se refiere a los tipos de computadores que usamos, pero la
manera es la misma, básicamente. Las primeras idean sale del computer, paso a
estudios grandes a grabar muchas cosas acústicas, voces, berimbaos, percusiones,
tambores, cavaquinhos, y después vuelvo al computer para retocar todo. Al final
del todo puse teclados, se parece mucho al proceso de artes plásticas, es
como pintar, vas poniendo una cosita aquí, otra más allá, después le das una
camada de otra cosa a todo desde el principio al fin y detallás otra vez. Trabajo
con muchos temas a la vez, los voy terminando todos más o menos al mismo
tiempo, para tener una idea de unidad. En un principio iba a ser un CD doble,
porque tenía muchísimo material, pero al final decidí concentrarme en 10 temas.
- ¿Qué sonidos interesantes has
sumado en estos años a tu colección? ¿Hay alguno con el que te hayas
entretenido mucho y que lo hayas incluido en tu último disco?
- Claro!! Hoy mismo hable por
teléfono con el cacique guaraní Timoteo (en realidad resulto ser
indígena argentino de Misiones que vive en una aldea cerca de Angra dos
Reis, porque son los mismos guaraníes aquí y allí), él me "prestó"
su grabación con niños de su aldea, son cantos que le enseñó su madre en
Misiones. Son increíbles. En el CD es el tercer tema, se llama Gwyra Mi. Otra
cosa curiosa en ese tema es que una voz del subcomandante Marcos que
escuche por Internet me pareció que cabería y combinaría perfectamente con
estos cantos y con la base y arreglo que le estaba haciendo a los cantos. Es un
discurso sobre la causa indígena, con textos hermosos, de esos que el escribe.
Lo probé y después de mucho collage reamente quedó como imaginaba. Después
le mostré mi idea a algunos amigos totalmente metidos en política y
simpatizantes de la causa de Marcos y todos sin excepción me sugirieron sacar
la voz del subcomandante: "Para qué te vas a comprometer con eso, eso
es un lío, dejá, su imagen está saturada". Entonces intenté encontrar otras voces por ahí
de gente discursando sobre causa indígena. Fue muy difícil y lo que encontré no
sonaba bien. No tenía musicalidad. Me pareció que lo que había logrado con
Marcos y los guaraníes, sonaba bien, aparte de todo lo político que implicaría.
Entonces lo dejé. El tema 3 tiene a Marcos y a los chiquillos guaraníes juntos, y me gusta.
- ¿Cómo se forma tu banda
y qué vas a mostrar en noviembre?
- Voy a presentar mi nuevo CD,
llamado CIVILIZACAO & BARBARYE, el 25 de noviembre en La Trastienda. El
show incluirá temas nuevos de este CD, pero también hare cosas del CD Sudaka y
del DVD SUDAKA en vivo, mis anteriores trabajos (este último no lanzado en Argentina).
Mi banda se llama ORCHESTRA SUDAKA y está compuesta por tres brasileños
(Leo Leobons, percusión y voz, Sacha Amback , teclados y Wilson Batata, percusión)
, y tres argentinos (Mintcho Garramonne, cavaquinho y acordeón, Ramirito
Gonzalo, percusión y yo mismo, percusión y computer). Claro que habrá
participaciones de músicos locales, con seguridad.
- ¿Cómo es el proyecto con
berimbaus en Francia. ¿Vas a hacer algo con eso en Buenos Aires?
- Formé en 2005, a pedidos de una
órgano cultural francés , una orquesta de 12 berimbaos afinados, con la cual
hice una gira por Francia. Todo indica que montaré el mismo proyecto en Japón
en 2008, como parte de la conmemoración de los 100 años de la inmigración
japonesa en Brasil. Afinar el berimbau para tocar en grupos es inédito.
Abro el CD nuevo con un tema que compuse para la BERIMBAO MODERN ORCHESTRA,
llamado Ronda. Ahí se podrá ver cómo
es eso de los berimbaus afinados. Infelizmente no creo que pueda interpretar
temas de la orquesta en Argentina, porque preciso de una orquesta de
berimbaus, y todavía no tenemos una en Argentina.
- ¿Qué te ha sorprendido musicalmente en estos últimos tiempos?
- Que pregunta difícil! Camille, Lhasa,
Noir Desire, porque descubrí la nueva música francesa. Pero yo soy medio
aparato escuchando música, porque puedo tragarme tres horas de Stockhausen o
Artaud recitando y después escucho a Argentino Luna. Este año
escuché Lygeti, Steve Reich, Schoenberg y también rock, porque produje
una banda de rock y escuché mucho Fleetwood Mac, Pink Floyd, Ventures, Sonic
Youth, Sumo. Tengo un CD de baile funky de los 90, música suburbana electrónica
bailable carioca considerada degradante por ciertas gentes, que hace
parecer careta a Chemicals Brothers. Eso sí es impactante, fresco! Siempre
escucho los clásicos: Beatles, Caetano, Joao Gilberto, Novos Baianos, Dylan, Troilo,
Charly.
- ¿Qué estás produciendo de otros artistas? ¿A quién te gustaría
producir y por qué? ¿Y qué sentís que le aportarías?
- Mi sueño es producir
poco, a casi nadie. Ser productor para mí no es un objetivo. Mi objetivo es
hacer mi música, producir mi propia música. Produzco porque alguna persona por la cual tengo simpatía
por su música, me pide (y me paga). Pero
da mucho trabajo, muchísimo, producir un CD de un artista. Y es un gasto de energía
enorme, tengo horror de la idea de producir CDs de otros artistas uno atrás de
otro, no te queda más energía para nada. Para los que no saben, y ya sé que la
mayoría no sabe, producir en este caso es dirigir artísticamente un
proyecto discográfico y no bancar o poner plata, como mucha gente cree. Por
ahora me encantaría producir a Mariana Baraj, ella me invitó y hemos hablado al
respecto, espero que salga algo lindo.
- ¿Por qué te dicen el milagro argentino? ¿Qué sentís con eso?
- Sería por lo insólito de
destacarme como percusionista en Brasil siendo argentino, sería como el
bandoneonista carioca, algo así. Me resulta cómico, me hace gracia, y si
puede ser que sea insólito, cada vez es menos insólito. El samba y la percusión
brasileña cada vez más es menos privilegio de los brasileños. Yo doy clases de
berimbau, batucada y samba-reaggae, la batucada bahiana de carnaval, en
varios países de Europa. En Suiza, Francia, Suecia y principalmente
Finlandia, vi excelentes batucadas y grupos de samba sin ningún brasileño.
En toda ciudad europea mediana hoy en día hay por lo menos una batucada
organizada, que ensayan y tocan regularmente. Se está transformando en
una música universal como el rock. El rock era música negra, solo de
negros. La batucada era música de brasileños, sólo de brasileños. Era, hoy ha
cambiado, creo que para bien. Intuyo una evolución positiva a partir de
esta universalización del samba, creo que los propios brasileños van a ser
influenciados por la batucada pos moderna europea que se está
haciendo hoy por allí.
- ¿Qué tiene que tener un buen percusionista?
- Tiene que tener huevos, cerrar los ojos y viajar,
emocionarse, dejar el alma en el escenario, tocar con enorme placer, o enorme
rabia, o enorme vuelo. Tiene que conocer bien al menos una tradición
musical, pienso, porque esto le formateará la cabeza para entender y respetar
las otras y moldeará su musicalidad hacia lo que realmente le interesa, alejándolo
de la tentación técnica. No me mueven un pelo los que tocan técnicamente
perfecto, pero que le ves la cara y están pensando en cualquier cosa. Que vayan
a un circo a hacer demostraciones, como los malabaristas!!!
- ¿Quiénes te gustan?
- A mí me gusta Domingo Cura ,
Nana Vasconcelos , Facundo Guevara , Minino Garay, Airto, Talvin Singh,
Rada, Carlinhos Brown, Leo Leobons, Mario Gimenez, Marcio Victor,
Mariana Baraj, Santiago Vazquez, Ney de Oxossi, Chepito Areas y miles otros que
veo tocar en los lados más raros y no los juna nadie.
- ¿Hoy te sentís un percusionista
o ves ampliado lo que hacés con la música?
- Me siento músico, pero no soy
percusionista como mis amigos percusionistas, porque puedo estar una
semana tocando todo el día sin parar, 8 horas por día, y no me canso. Pero
después me pones una compu adelante mío con una buena silla y estoy un mes
programando música y reciclando cosas que ya grabé antes, y sampleando. Y me
olvido que soy percusionista, no siento esa necesidad tremenda de
tocar un instrumento, es rarísimo. Eso sí: puedo estar un mes sin
agarrar un palillo, pero no puedo estar diez minutos sin pensar en música.
Estoy todo el día tocando cosas imaginarias con los dedos y pensando en ritmos
y mis manos nunca paran, aunque casi no producen sonidos, los imagino. Soy insoportable en ese sentido! A veces estoy
hablando de una cosa y pensando en un ritmo recomplejo que no me sale, o algo
así, al mismo tiempo. Ahora mismo estoy pensando en un ritmo al mismo
tiempo!
- Hablaste alguna vez que tu
música es Junguiana. ¿Podés contarme por qué?
- Qué responsabilidad haber
dicho esto! Lo
que me parece es que mi música es como si no fuera mía. Es como si fuera música
colectiva, anónima, música que no me pertenece. Una vez un amigo baiano que es
una autoridad del candomble, la religión afro que implica transes, como
el vudú, me dijo que el show y la música que
habíamos hecho estaban increíbles porque no éramos sólo la banda y yo, era
como si el show incluyese muchas otras personas que no
estaban en el escenario, tal vez de generaciones anteriores, o sea ya
muertas, pero que se sentían en el escenario - incluso porque tocamos junto a
grabaciones - y que en eso consistía su fuerza. Se refería al
concepto afro - e amerindio también- del ancestral, que es tan
importante. Aprovechar lo que ya hubo antes, para mejorarlo, depurarlo, no
comenzar de cero todo el tiempo, mantener el link con el pasado. Creo mucho en
eso. Entonces los temas que elijo, los sonidos que pongo, es como música
colectiva, de sentimientos colectivos, de sensaciones colectivas, como si nos
incitaran a congregarnos, a juntarnos, sobre una emoción compartida con todos.
No es algo "personal": te amo, no te amo, el día que te vi, etc. Es
sobre eso que hablaba cuando salió eso de "jungiano". Lo interesante
es que ese link con el pasado se da mediante el uso de la tecnología. Eso es el
paradoxo y la gracia.







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