El señor de los símbolos
Cineasta de
culto, actor, escritor, investigador, místico, tarotista, es el creador de la Psicomagia, una terapia basada en
el poder transformador del arte que dialoga con el inconsciente.
Diego Oscar Ramos - Revista
Beglam
Si hay algo que
el humanista chileno ha estado haciendo desde que pusiera sus manos en el arte,
como poeta y hombre de teatro en Chile hasta como mimo junto a Marcel Marceau o
cineasta de culto con El topo o La montaña sagrada,
ha sido bañarse en símbolos e invitar al mundo a mojar sus pies en
esas aguas. Y es que sólo tomando conciencia del poder que tiene lo simbólico en
la humanidad podremos comprender una obra tan valorada, que incluye
admiradores como John Lennon o Marilyn Manson, como polémica por cierta crudeza
en muchas etapas de su creación. Y sobre todo por su creación más apreciada por
él mismo, la Psicomagia, una disciplina terapéutica que nació de
búsquedas místicas y crisis personales, cuando comprendió que lo que más lo
hacía feliz era darle a las personas algo que les hiciese bien, que aportase
algún tipo de cura. Claro que, hasta el presente, esta unión de saberes
chamánicos, psicoanalíticos y teatrales, han hecho de Jodorowsky un ser que,
cerca de los 80 años, ejerce una fascinación a su alrededor que incluye
testimonios de quienes han superado antiguos traumas cuando él los ha mandado a
realizar actos mágicos, transformadores, como quien lo critica por no contar
con títulos científicos para aportar cura a los males humanos. Presente en Buenos
Aires para realizar un acto simbólico de cura del dolor por la desaparición de
personas durante la última dictadura, el hombre de los símbolos sanificadores
trajo con él un culto al diálogo intenso que se manifiesta apenas con saludarlo
con respeto e interés por su propia humanidad.
- ¿Cómo se siente, hoy, Alejandro?
- Bueno, es una pregunta un poco
compleja. Mentalmente estoy en paz, he terminado con el diálogo interior, logro
hacer el silencio mental y puedo recibir mis ideas tranquilamente. No estoy
enojado con nadie, no tengo definiciones, no pertenezco a partidos políticos,
mi nacionalidad es difusa y la edad sólo la encuentro en el espejo.
Emocionalmente, no critico a nadie, no tengo rencores, estoy en paz. Me
preocupan mis hijos, muchísimo, porque están en pleno desarrollo. Y tengo una
mujer que me llena el corazón. Estoy contento. Sexualmente, soy fiel, no porque
crea en la fidelidad, pero porque no tengo más energía que para una. A esta
edad uno es fiel por obligación.
- ¿Respondió a una cuestión sólo de
edad o porque encontró una mujer que le hizo sentir eso?
- Me hizo sentir eso (con voz
risueña). Pero como da como vergüenza decir que uno es fiel en esta época
en que casi nadie es fiel, lo adjudico a mi edad. Pero, creativamente, es una
leyenda que a medida que uno envejece crea menos y pierde facultades. Al
contrario, se desarrollan. Es muy simple si tú vives una vida sana. Para lograr
lo que he logrado a la edad que tengo, no he bebido, ni he fumado, ni me he
drogado. Me he cuidado, porque la vida puede ser larga.
- Es curioso, porque su cine haya sido
objeto de culto por comunidades contraculturales ligadas al consumo de
psicotrópicos, a finales de los ´60.
- Pero porque dije: “Yo no quiero tomar
droga, quiero ser la droga”. Entonces hice películas que hacían el mismo efecto
que el LSD. El arte debe ser la droga, el artista no tiene por qué ser un
drogado. Debe convertirse en la droga, eso es lo que viví.
- ¿Le sorprende que aún se emparenten
búsquedas místicas, estéticas y psicológicas con el uso de drogas?
- Es por necesidad, cuando una persona
no tiene la fuerza de hacer el trabajo interior, necesita de pronto una ayuda
exterior. El peligro no es tomar una vez o dos veces un psicotrópico, el
peligro es hacer de ellos un vicio y una forma de entretención para fiestas,
una cosa superficial. Es la autodestrucción.
- ¿Y el trabajo con ciertos mitos de
diferentes culturas puede ser adictivo? Es decir, ¿puede haber un componente
destructivo en el profundizar o trabajar sin cuidado con arquetipos?
- Bueno, el hombre débil, hasta con la Coca
Cola se puede suicidar. Depende de la fuerza que tenga la persona. Las
débiles deben tener cuidado, las fuertes tienen que tener una inmensa
curiosidad de verlo todo, incluso de verse a sí mismos. En el tarot de Marsella
hay una carta llamada El diablo, que tiene ojos por todos lados, eso significa
que no tiene miedo de verse. Uno de los grandes impedimentos del progreso de la
conciencia es el temor de verse, porque nos obliga en todos los lugares a tener
buenas notas. En la familia tienes que ser gentil, buenito, en la escuela
tienes que tener inteligencia, tienes que ser bueno. Y la mayoría de las
personas débiles se están justificando todo el tiempo y tienen miedo de verse.
Entonces, de vez en cuando usan el alcohol como ayuda, pero al final el alcohol
termina convirtiendo a la gente en un estropajo, en un violento, rompe a la
gente, las destroza. No sirve. Un hongo alucinógeno, una vez es muy útil, si no
sigues, te muestra un poco quién eres tú fuera de tus límites, eso puede ser
bueno.
- ¿Tuvo miedo alguna vez a la
disolución?
- Yo no. Pero lo que más me molestó,
porque tuve un maestro al que le pedí que me iluminara y me dio un LSD. Primero
me dio una gran rabia de la demolición de mi ser, que yo no la había pedido,
son ocho horas de soportar un estado bastante inquietante, pero después me
acostumbré y lo pasé muy bien ese día. Lo usé para descubrirme a mí mismo.
¡Pero hay que tener cierta valentía psíquica, ehh! No todo el mundo la tiene.
No es que los critique.
- ¿Qué características tiene una
personalidad débil?
- Las personalidades débiles son
subyugadas por un ego más fuerte. Pueden admirar un futbolista, un cantante de
rock, una estrella de cine o de tv. Empiezan a admirar personalidades fuertes.
La persona que quiere encontrarse, lo primero que tiene que hacer es no ser
subyugada por personalidades fuertes, se puede acercar a un maestro, que tiene
personalidad fuerte, pero no tiene porqué entregarse a él de manos y pies
atados. Tiene que siempre tener una mirada objetiva y acercarse a las personas
con personalidad fuerte, ver para qué te sirven, pero no entregarse.
- Esto sirve para todos los órdenes de
la vida, para pensar cuestiones artísticas como para encontrar un maestro de
conocimiento, ¿no?
- Claro, incluso para tu familia, para
todo. La primera preservación, el primer cuidado que tienes que tener es tu
integridad psíquica. Tienes que tener tu jardín secreto, donde solo tú entras.
Es lo primero.
- ¿Puede hablar más sobre el jardín
secreto?
- Es un sitio tuyo que no das. Puedes
tener tu nombre secreto, tus gustos secretos, tus pensamientos secretos. Te
encuentras contigo mismo, tranquilo. No es egoísmo. Porque es un sitio privado
que después te permite dar y actuar con los otros.
- ¿Qué entiende por salud, tanto para
una persona como para una sociedad?
- La salud es ser lo que tú eres, no lo
que los otros quieren que tú seas. Cuando estás siendo lo que tu familia, tu
sociedad o tu cultura piden que seas, pero tú no eres, estás enfermo. Cuando
estás siendo realmente lo que tú eres, y te obedeces a ti, entonces empieza la
salud. También cuando trabajas en lo que te gusta y cuando te gusta aquello que
haces. Y si una sociedad está imitando a otra está enferma. Todo el movimiento
económico de las sociedades actuales están imitando una sociedad económica
central y están enfermas porque están endeudadas con ella. Cuando un pueblo va
a realizar sus propios tesoros, su propia cultura, su propio modo de vivir, eso
es salud.
- Usted ha asegurado que vivimos un
tiempo de conexiones neuronales caducas. ¿Cómo vincula este tema con lo que
estábamos hablando?
- Creo que habiendo vivido lo que hemos
vivido, el desarrollo del mono hasta el ser humano actual, hemos empezado
bastante limitados como animales y hemos ido subiendo, poco a poco, por la
civilización, hacia el ser humano. Pero el ser humano está en formación, nos
falta mucho para llegar a la perfección. El momento actual es el de un cambio
de conciencia, por eso se habla tanto del 2012. El mundo no va a terminar, pero
se anuncia el deseo de un cambio de conciencia. Por otro lado, hay
otro grupo que se está animalizando, militarizando. Nuestras sociedades están
enfermas de una vieja cultura. Lo que nos está impulsando un poco al cambio son
las nuevas técnicas, como la Internet, una revolución técnica, no moral. Pero
como todo tiene significados varios, puede ser también espiritual, nos puede
servir si lo aprovechamos bien. Tengo una gran fe, de que vamos hacia un
desarrollo, pasado el derrumbe de esta sociedad económica.
- Rolando Toro, el creador de la Biodanza...
- Rolando Toro fue un amigo de la juventud, no era todavía el creador de la Biodanza, era poeta.
- El solía decir que a nivel afectividad la humanidad aún estaba en la edad de piedra. Y que el mundo precisaba un crecimiento potente en ese nivel.
- Sí. Y el vehículo de las viejas
actitudes humanas, por un lado son las religiones, que transmiten una moral,
entre otras cosas, antifeminista. Y la familia, que va repitiendo modelos.
Acabo de terminar un libro, que se llama Metagenealogía, ir más
lejos que la genealogía. Son casi 700 páginas, donde describo todas las trampas
que hay en las familias y todo el tesoro que hay. Los seres humanos son
portadores de un gran tesoro, dentro de una cárcel, caminan dentro de una
cárcel de paredes transparentes. Es una cárcel mental y hay un tesoro dentro de
esta cárcel, que tenemos que descubrir, la esencia del ser humano. No usamos el
cerebro completo, usamos unas poquitas células, para el estado de vigilia y
millones de neuronas para el sueño, para el inconsciente. Entonces somos mucho
más inconscientes que conscientes. Pero tengo una gran fe, de que vamos hacia
un desarrollo, pasada la crisis, pasada la violencia, pasado el derrumbe de
esta sociedad económica, se va a derrumbar.
- En uno de sus libros usted habla del
gusano que, al transformarse en mariposa, debe dar un salto total de su
condición anterior, para no sentirse luego apenas un gusano con alas. ¿Esta
humanidad de hoy puede olvidarse a sí misma como cree que es para pasar a otro
modelo?
- Llegaremos, con gran trabajo, con
mucha más oportunidad en el continente centro y sudamericano, porque hay una
vida más primitiva, más cerca del corazón. Con mucha más dificultad en los
países europeos, que están presos en la cárcel mental, desde años. Pero
se llegará, porque si no el mundo se acaba.
- La gente que ayuda a otros a sanar
heridas internas, no siempre logra sanarse a sí mismo, ¿cómo fue su proceso
para sanarse?
- Me fui buscando, tuve el valor de
verme a mí mismo. Mira, Adán, que es hijo mío, tiene una canción sobre el
incesto, el vio su pulsión incestuosa y la muestra. No hay vergüenza en tener
una pulsión, porque las pulsiones hay que verlas, otra cosa es que la pases al
acto. Entonces me fui viendo y en la medida en que estaba enfermo, empecé a
curar a la gente que tenía los mismos problemas. Y curando a la gente te curas
a ti mismo, es un proceso, tú das y te dan. Por eso digo: “Lo que das, te lo
das. Y si no das, te lo quitas”. Para poder obtener hay que dar, eso también,
psicológicamente, es igual. No tienes por qué ser totalmente sano para curar a
los otros, al contrario, si has pasado por una enfermedad, es la que mejor
curas.
- Me recuerda a lo que su maestro zen,
Ejo Takata, que fumaba y le habló de subirse a la barca aunque esté despintada.
- Claro. “No te preocupes de que la
barca esté mal o bien pintada. Preocúpate de que te ayude a cruzar
el río”.
- ¿Se siente una persona fiel a sí
misma?
- Bueno, esa pregunta. Es terrible,
porque si te digo sí soy vanidoso. Y si digo no, soy un tipo que no se ama a sí
mismo. Tendría que contestarte que soy una persona fiel a mí mismo.
- ¿Qué imagen le vino cuando le
mencioné la palabra fidelidad?
- No hay que ser vanidoso y hacerse
propaganda. No soy un gurú. Soy un artista humano, no soy la perfección. Hablar
en mí en términos de perfección es muy molesto. No puedo, pero tengo que
reconocer que soy fiel a mí mismo en la medida en que no cometo errores. Porque
puedo cometerlos y ser un infiel, pero si me doy cuenta me detengo.
- ¿Qué considera un error?
- Aceptar situaciones que no me
corresponden. Y decir “Sí, hago esto” por debilidad, por falta de atención.
- ¿Qué valores siente como centrales,
que lo construyen?
- El valor central es la búsqueda de
una conciencia completa, es decir, ir rompiendo límites de la conciencia, para
llegar a una mentalidad infinita. Eso es la búsqueda, no es la obtención de lo
que quiero, lo primero que nada. Segundo, comprender a todo el mundo, llegar a
la no discriminación, a no juzgar a nadie, a ver a la persona de forma
objetiva, no juzgarla.
- Cuando venía para aquí, a verlo, se
me vino la imagen del Mago de Oz…
- (Se ríe, con expresión de
satisfacción). Acabo de venir de un festival de Cine Extraño en París,
donde me invitaron, donde presenté El mago de Oz, como película
iniciática. Y mucha gente me comparó al mago por la explicación que di. Porque
la muchachita, que va con su perro, es el cuerpo, como el loco del Tarot. El
hombre de acero, que no tiene corazón, es el emocional. El espantapájaros, que
es tonto, es el intelecto. Y el león, que es cobarde, es el sexo, en este caso
castrado. A cada uno le dan su premio, con un diploma el espantapájaros se
siente inteligente, con un reloj en forma de corazón el hombre de acero se
siente que ama. El león, que le dan medalla del valor, se siente poderoso,
capaz sexualmente. En ese momento ella encuentra su camino. Haces bien en
compararme. El mago de Oz es una persona que usa técnicas
para ayudar a la gente.
- Y se siente cómodo ahí, ¿no?
- Soy cómodo, porque no soy mago. Pero
ando buscando útiles que ayuden un poquito a aliviar al ser humano.
- ¿Y qué siente frente a quienes le
hacen críticas porque no tiene formación científica, que lo quieren invalidar
porque no es médico?
- No me siento mal, siempre
lo he dicho. El psicoanálisis está hecho por médicos, que ven los sueños y los
conducen a lo racional, los analizan. Yo no soy científico, vengo del arte,
tomo el racional y le enseño el lenguaje de los sueños, es el camino inverso. Y
precisamente por eso puedo servir, porque el inconsciente no es científico, es
totalmente irracional, es artístico. Para poder comprender a alguien, si eres
científico, no lo comprendes. Es como querer saber lo que son las rosas y
deshacerlas en pétalos, pistilos y estambres. Un artista toma la rosa y la
cuida, no la corta, siente su perfume. Y la comprende.
- ¿Y un científico que la diseccione,
pero luego la pinte?
- Pero no se trata de pintar una rosa,
se trata de hacer vivir las rosas. Es diferente. Yo dije: “Para una rosa las
espinas son muy agradables”. Estoy comprendiendo la rosa. Pero no estoy contra
la ciencia. La ciencia debe aplicarse donde pueda aplicarse. Por ejemplo, los
cirujanos actuales han hecho cosas que son una maravilla.
- ¿Esa dicotomía, no está dentro de
esas conexiones caducas de las que hablábamos?
- Claro. Los científicos han hecho
progresos formidables, pero hay que aplicarlos a lo que pueden. Lo aplican al
cuerpo, pero la ciencia aplicada al inconsciente es una aberración.
- ¿Y cómo vive hasta hoy el recuerdo de
la experiencia con sanadores populares, operaciones de curanderos?
- Eso lo he contado mucho ya en La
danza de la realidad. Me ha servido mucho. Cree la Psicomagia y lo
que tuve que crear, no copiando, aprendiendo, porque en todo puedes aprender,
hasta de una araña cazando una mosca. Hay que observar. Con el Tarot de Marsella
aprendí a leer, con los arcones menores, me pasé años viéndolos, hasta que
aprendí lo que querían decir. Aprender a ver es fijar la atención. Cuando tú
fijas la atención, aparece la magia.
- La magia es, entonces, algo que está
aquí mismo.
- El mundo es mágico, no es racional,
es un milagro continuo. Que esas mujeres (dirige
su mirada a una escena que está aconteciendo en el hotel donde se realiza la
entrevista) estén bajando la escalera, es que tienen los huesos de sus
caderas bien en su sitio. Como el esqueleto está funcionando bien es que pueden
bajar. No se dan cuenta, pero pon ahí una persona que no pueden andar y que le
fallan los huesos, que ande cojeando, ese sí se va a dar cuenta que es un
milagro andar. Nosotros usamos las manos y vemos, el otro día cerré los ojos en
el avión, y vi que lo que había visto antes se reproducía completamente dentro
de mi cabeza, en el negro. Estamos continuamente fotografiando con los ojos. Lo
que vemos dura unos segundos dentro del cerebro, luego las fotos se van
borrando, pero se necesitan. Muy bien tú podrías desarrollar, hay gente que lo
ha desarrollado, que con una mirada, cierran los ojos y te dicen todo lo que
vieron, porque lo recorren. Aprendes a ver. Yo con un rinconcito que
veo del Tarot, te digo que carta es. Porque me lo conozco, mi atención ahí está
dirigida. Pero hay espías, ciertos policías de perfección, que con
una mirada sola te graban todo y luego te lo reproducen. Eso existe, no te
estoy diciendo nada raro. Depende del entrenamiento. Por eso, donde fijas la
atención, está la magia. No es que nace, la ves.
- Pareciera que estamos disponibles a
ver la magia, después de tener pérdidas o luego de todo un camino de búsqueda,
para llegar a algo que ya estaba acá. ¿Ese es nuestro relato como especie?
- Es la iniciación. Porque tenemos que
recorrer toda la escala, desde el mineral. Tenemos todo eso en el cerebro,
fuimos minerales, vegetales. Tenemos que recorrer todo ese largo camino para
llegar a lo que vamos a hacer. Porque todavía no somos lo que vamos
a ser. Lo seremos.
- ¿Y qué vamos a ser cuando
evolucionemos?
- Vamos a ser telépatas todos. Vamos a
poder mover objetos con el cerebro, probablemente ayudados por máquinas, que
son una prolongación nuestra. Las nuevas técnicas no son extranjeras a
nosotros. Ahora las tienes fuera de ti, con la nanotecnología las tendrás
dentro de tu cuerpo, introyectadas. Y va a ser un cambio feroz de la humanidad,
para bien o para mal. Pero esos aparatos los tendrás en el cerebro, injertadas.
Las máquinas son nuestro resultado mental. No son extranjeras a nosotros, son
como las telas para la araña, sólo que la araña tiene su tela perfecta ya.
Nosotros, en las máquinas, recién estamos desarrollando las telas de la araña.
Y lo vamos a lograr, poco a poco.
- En muchos momentos ha hablado del
instinto, ahora lo escucho mucho hablar del dar, de la parte más afectiva del
ser humano. Y usa la palabra corazón.
- Eso es instinto. Eso es lo que es.
Tengo gatos, tengo dos ahora, los adoro. Yo me pongo así, vienen y se ponen
aquí (en su pecho), se acuestan en mi lado izquierdo. A veces ni los muevo,
estoy escribiendo los twitters, con una mano, porque no quiero
molestarlos. Un día me pregunté: “¿Por qué está ahí el gato?, ¿Por qué no se
pone en la pierna, en el vientre?”. Me di cuenta que se pone donde está
latiendo mi corazón. Se ponen en el centro emocional mío. Ellos sienten el
corazón. Entonces, en todo momento estamos latiendo, respirando y
viendo. El feto, cuando está adentro de la madre, desea respirar, el está
latiendo, ya lo sabe. Cuando ves por el microscopio la yema de un huevo
fecundado, hay un punto rojo que está latiendo, ese será el pollo. Primero está
el latido, luego está el ser. Nacemos del latido. El latido lo tenemos, no
tenemos la respiración ni tenemos la luz. Entonces ansiamos completar el latido
con la luz, por eso se llama “dar a luz”. Y con lo otro, que es la respiración.
Nuestra propia respiración, porque estamos respirando por la respiración
maternal. En el momento en que cortamos el cordón umbilical entramos en nuestro
propio ritmo respiratorio. Y somos nosotros. Es el instinto de respirar, el
instinto de ver. Y todo eso basado en el latido del corazón, que tiene que ser
el latido del universo. ¿No me digas que no es instintivo amar? ¿Por qué
Rolando Toro, que lo citas, inventa la Biodanza? ¿Por qué es muy
importante? Porque es muy simple: la Tierra gira alrededor del sol, el sol gira
alrededor de una estrella mayor, la estrella mayor gira alrededor de una más
grande, la galaxia entera alrededor de otra galaxia. Y todo el universo es una
especie de danza de elementos que están girando y moviéndose. Es una danza
cósmica.
Sudamérica y el abrazo del padre
- ¿Hoy siente
más cerca las posibilidades de cambios sociales que en la época en la cual estaba realizando sus primeras películas?
- Sí, porque
ahora tengo el regalo de poder manifestar mis ideas, hace unos siglos me
hubieran quemado. Es un regalo que una persona como yo pueda hablar de estas
cosas, antes estaba prohibido, entonces vamos progresando, lo mido por lo que
me sucede. Cuando empecé con la contracultura y todo eso, estaba en mi ombligo,
totalmente en el plan de triunfar artísticamente, creía en eso, que triunfar
era obtener aplausos y admiración por una obra donde hablaba de mí. Después por
enfrentarme al dolor de la pérdida de seres amados, caí en crisis, empecé a
preguntarme qué significaba el arte, para qué sirve, era un bufón de la
sociedad, sobre todo de una sociedad que tenía el dinero, mientras gran parte
de la sociedad se estaba muriendo de hambre y sufriendo, para qué servía el
arte. Y llegué a la sensación de que no iba a hacer más un arte personal,
quería hacer un arte terapéutico, que sirviera para sanar y ayudar. Entonces di
un paso, el ombligo se abrió y entré al mundo. Entré a preocuparme del mundo,
lo que es diferente.
- ¿Y las figuras fuertes en su vida fueron
apareciendo en simultáneo con esa apertura, o primero fueron apareciendo estas
figuras y fue sintiendo luego la apertura?
- Las figuras
nunca aparecieron, siempre las busqué. Cuando veía alguien que me podía
aportar, yo lo iba a buscar. Nos buscábamos. Es increíble que en esa época de
Chile, un país tan alejado, había un Rolando Toro, que después hizo la Biodanza mundial, había yo, que cree la Psicomagia, había poetas y una serie de
gente que se andaba encontrando, no es que se andaba buscando. Después cada vez
que he visto a alguien interesante para mí lo he buscado, en todos los
terrenos, porque el ser humano aporta al otro ser humano si tú crees. Uno no
puede medir el mundo con la vara de medida de su ego, no quiero usar mi ego
como medida del mundo, hay otras medidas que me gusta conocer y discutir.
- ¿Qué siente que hay en Chile que, en la
misma época, surgieron figuras que buscaron este nuevo ser humano, más completo,
más integrado? Pienso en Rolando Toro, en Humberto Maturana, en Claudio Naranjo, en
usted.
- Es en todos
los países. Aquí nació Borges. Él ahondó en la metafísica, también se salió del
plano personal. Fue transpersonal
en el estudio de lo que es metafísico, en el amor a la literatura fantástica.
Aquí tienes a Antonio Porchia, un inmenso poeta metafísico, poco conocido. Pero
supongo que en la Argentina lo tienen que venerar. Yo lo venero, con Voces y otras voces. He intentado que lo
traduzcan, porque es un fenómeno. Y está en la Argentina. En todos los países
hay.
- Mi pregunta no implicaba no ver el mundo,
pero me pareció muy particular que salieran buscadores de un paradigma nuevo en
una misma época y en un mismo lugar, como de una misma matriz.
- Te voy a
explicar porqué. Tanto (Julio)
Cortázar, o los chilenos como Nicanor Parra, había la guerra en los años 40, se
estaban matando millones de personas. Y en Argentina y Chile no pasaba nada,
Argentina vendiendo su carne se hizo rica, Chile también vendiendo su cobre.
Era un momento increíble de fiesta, mientras
mataban 6 millones de judíos nosotros decíamos “¿Qué fiesta hay hoy?”.
Veíamos la guerra como un partido de fútbol. No nos tocó la guerra. Toda la
libertad del mundo, toda la euforia de vida se concentró aquí.
- ¿Cuando dice aquí piensa también en
Brasil, en toda Sudamérica?
- Brasil no lo
conocí bastante. Conocí principalmente Chile y Argentina. En Chile en esa época
no había televisión, era como una isla cerrada. Lo más cercano era Argentina y
ahí arriba, arriba, era Bolivia, con quien estábamos en deuda, porque le
habíamos robado las tierras del norte. No había comunicación. No sé si en otros
países hubo esa euforia, pero en Argentina y Chile la hubo. Aquí en Argentina
estaba el Rico Tipo, era una
maravilla esa revista. Y en las revistas infantiles había el Billiken, era una maravilla, cosas que
pasaron aquí.
- Se le iluminan los ojos cuando habla de
estas revistas.
- Es mi
infancia. Me trae recuerdos de mi infancia, me nutrió eso a mí. Mi infancia y
adolescencia. Cuando se habla de Argentina y el tango, lo único que me recuerda
es que mi madre estaba enamorada de los cantores de tango, me acuerdo de haber
ido con ella a un recital de Hugo del Carril, y del doctor Castillo, era
admiradora de eso. Yo quería ser cantante de tangos, para seducir a mi mamá,
inconscientemente. ¿Y qué me resultó? Tengo un hijo rocker, Adanowsky, que me
realizó el ser cantante. Así que lo
admiren.
- Al final del documental Constelaciones, hace un trabajo de
psicomagia con el realizador del documental, si tuviese que ponerse ahí con su
hijo, con su madre…
- Lo hice muchas
veces, el árbol genealógico. Te tendría que hablar horas.
- Se lo propuse en relación al tema que
salió, del canto…
- Yo le hice
análisis de árboles genealógicos a gays. ¿Y qué hay? Siempre vi que la persona
gay tiene padres que reprimieron las pulsiones homosexuales. Los hijos las
realizan. Entonces yo reprimí el deseo de ser cantante de moda, de escena,
porque mi madre los admiraba. Entonces mi hijo lo realizó.
- ¿Y su padre que reprimió que usted haya
realizado?
- Mi padre fue
un filósofo fracasado. A los 13 años se encontró con su padre muerto y tuvo que
trabajar en un circo, pero él quería ser el gran pensador, era un gran
nihilista. No creía en nada. Por eso yo entré en el Zen, que es nihilista. La
base de mi pensamiento es no creer en nada. Y de ahí empezar a creer en lo que
acepto y vivo como real.
- Ese no creer en nada y entrar en el
nihilismo, ¿era como abrazar a su padre?
- Cierto,
claro. Tú siempre buscas a tus padres. Siempre creí que no me interesaba que
mi madre me amara. Y en la leyenda
familiar, el padre de mi madre se quema vivo cayendo en un tonel de alcohol al
prender una lámpara. Y luego una amiga psicoanalista dijo: “¿Cómo que no te
interesa y que no tienen ningún complejo de Edipo? ¿Cómo mueres en El Topo?”. En El topo soy un monje que se echa una lámpara de alcohol en la
cabeza y se quema vivo, como mi abuelo. Me quemé como mi abuelo porque el ideal
de mi madre era su padre quemado. Uno, quiera que no quiera, tiene el amor al
padre y la madre, aunque diga que el padre es una mierda. Ese amor está en ti.
Y el odio a los padres es solamente amor no realizado. Se convierte en odio, en
rabia, en dolor. Pero somos animales y está impresa en nuestra alma el amor
materno y el amor paterno.
La danza del conocimiento
Alejandro Jodorowsky Prullansky, nacido en Chile en 1929, bien podría responder a un esquema de hombre de conocimiento renacentista. Se ha desarrollado como escritor, dramaturgo, cineasta, guionista de comics, escenógrafo, mimo y más tarde tarotista y psicomago, áreas donde ha unido todas sus experiencias y conocimientos. Polémico y explorador desde sus inicios, hizo del mimo un arte performático y con ese impulso trabajó en Francia con Marcel Marceau, a quien le desarrolló algunos de sus actos más reconocidos. Fundó el Grupo Pánico junto a Roland Topor y Fernando Arrabal y filmó películas ultrasimbólicas como El Topo o La Montaña Sagrada, que le valieron la adoración de la contracultura psicodélica a fines de los 60. En este período tuvo contacto con sanadores y chamanes mexicanos, de quienes dice haber recibido un fuerte legado de saber, el que complementó con un prolongado período de práctica de Budismo Zen. Ya en París, donde vive desde 1980, se especializó en el Tarot de Marsella y desarrolló la Psicomagia, como terapia de curación a través de actos autocurativos. El tan reconocido por estas prácticas como por los guiones de historietas místicas realizadas con dibujantes míticos como Moebius y sus numerosos libros, donde su propia historia pasa a ser parte de su trabajo intelectual. Entre sus textos más reconocidos están La danza de la realidad, Psicomagia y La vía del Tarot.
Artículo Original
Beglam - Junio 2011











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