15.6.11

Alejandro Jodorowsky


El señor de los símbolos 

Cineasta de culto, actor, escritor, investigador, místico, tarotista, es el creador de la Psicomagia, una terapia basada en el poder transformador del arte que dialoga con el  inconsciente.

Diego Oscar Ramos - Revista Beglam

    Si hay algo que el humanista chileno ha estado haciendo desde que pusiera sus manos en el arte, como poeta y hombre de teatro en Chile hasta como mimo junto a Marcel Marceau o cineasta de culto con El topo o La montaña sagrada, ha sido bañarse en símbolos e invitar al  mundo a mojar sus pies en esas aguas. Y es que sólo tomando conciencia del poder que tiene lo simbólico en la humanidad podremos comprender una obra tan valorada, que incluye admiradores como John Lennon o Marilyn Manson, como polémica por cierta crudeza en muchas etapas de su creación. Y sobre todo por su creación más apreciada por él mismo, la Psicomagia, una disciplina terapéutica que nació de búsquedas místicas y crisis personales, cuando comprendió que lo que más lo hacía feliz era darle a las personas algo que les hiciese bien, que aportase algún tipo de cura. Claro que, hasta el presente, esta unión de saberes chamánicos, psicoanalíticos y teatrales, han hecho de Jodorowsky un ser que, cerca de los 80 años, ejerce una fascinación a su alrededor que incluye testimonios de quienes han superado antiguos traumas cuando él los ha mandado a realizar actos mágicos, transformadores, como quien lo critica por no contar con títulos científicos para aportar cura a los males humanos. Presente en Buenos Aires para realizar un acto simbólico de cura del dolor por la desaparición de personas durante la última dictadura, el hombre de los símbolos sanificadores trajo con él un culto al diálogo intenso que se manifiesta apenas con saludarlo con respeto e interés por su propia humanidad. 

- ¿Cómo se siente, hoy, Alejandro?
- Bueno, es una pregunta un poco compleja. Mentalmente estoy en paz, he terminado con el diálogo interior, logro hacer el silencio mental y puedo recibir mis ideas tranquilamente. No estoy enojado con nadie, no tengo definiciones, no pertenezco a partidos políticos, mi nacionalidad es difusa y la edad sólo la encuentro en el espejo. Emocionalmente, no critico a nadie, no tengo rencores, estoy en paz. Me preocupan mis hijos, muchísimo, porque están en pleno desarrollo. Y tengo una mujer que me llena el corazón. Estoy contento. Sexualmente, soy fiel, no porque crea en la fidelidad, pero porque no tengo más energía que para una. A esta edad uno es fiel por obligación.

- ¿Respondió a una cuestión sólo de edad o porque encontró una mujer que le hizo sentir eso?
- Me hizo sentir eso (con voz risueña). Pero como da como vergüenza decir que uno es fiel en esta época en que casi nadie es fiel, lo adjudico a mi edad. Pero, creativamente, es una leyenda que a medida que uno envejece crea menos y pierde facultades. Al contrario, se desarrollan. Es muy simple si tú vives una vida sana. Para lograr lo que he logrado a la edad que tengo, no he bebido, ni he fumado, ni me he drogado. Me he cuidado, porque la vida puede ser larga.

- Es curioso, porque su cine haya sido objeto de culto por comunidades contraculturales ligadas al consumo de psicotrópicos, a finales de los ´60.
- Pero porque dije: “Yo no quiero tomar droga, quiero ser la droga”. Entonces hice películas que hacían el mismo efecto que el LSD. El arte debe ser la droga, el artista no tiene por qué ser un drogado. Debe convertirse en la droga, eso es lo que viví.

- ¿Le sorprende que aún se emparenten búsquedas místicas, estéticas y psicológicas con el uso de drogas?
- Es por necesidad, cuando una persona no tiene la fuerza de hacer el trabajo interior, necesita de pronto una ayuda exterior. El peligro no es tomar una vez o dos veces un psicotrópico, el peligro es hacer de ellos un vicio y una forma de entretención para fiestas, una cosa superficial. Es la autodestrucción.

- ¿Y el trabajo con ciertos mitos de diferentes culturas puede ser adictivo? Es decir, ¿puede haber un componente destructivo en el profundizar o trabajar sin cuidado con arquetipos?
- Bueno, el hombre débil, hasta con la Coca Cola se puede suicidar. Depende de la fuerza que tenga la persona. Las débiles deben tener cuidado, las fuertes tienen que tener una inmensa curiosidad de verlo todo, incluso de verse a sí mismos. En el tarot de Marsella hay una carta llamada El diablo, que tiene ojos por todos lados, eso significa que no tiene miedo de verse. Uno de los grandes impedimentos del progreso de la conciencia es el temor de verse, porque nos obliga en todos los lugares a tener buenas notas. En la familia tienes que ser gentil, buenito, en la escuela tienes que tener inteligencia, tienes que ser bueno. Y la mayoría de las personas débiles se están justificando todo el tiempo y tienen miedo de verse. Entonces, de vez en cuando usan el alcohol como ayuda, pero al final el alcohol termina convirtiendo a la gente en un estropajo, en un violento, rompe a la gente, las destroza. No sirve. Un hongo alucinógeno, una vez es muy útil, si no sigues, te muestra un poco quién eres tú fuera de tus límites, eso puede ser bueno.

- ¿Tuvo miedo alguna vez a la disolución?
- Yo no. Pero lo que más me molestó, porque tuve un maestro al que le pedí que me iluminara y me dio un LSD. Primero me dio una gran rabia de la demolición de mi ser, que yo no la había pedido, son ocho horas de soportar un estado bastante inquietante, pero después me acostumbré y lo pasé muy bien ese día. Lo usé para descubrirme a mí mismo. ¡Pero hay que tener cierta valentía psíquica, ehh! No todo el mundo la tiene. No es que los critique.

- ¿Qué características tiene una personalidad débil?
- Las personalidades débiles son subyugadas por un ego más fuerte. Pueden admirar un futbolista, un cantante de rock, una estrella de cine o de tv. Empiezan a admirar personalidades fuertes. La persona que quiere encontrarse, lo primero que tiene que hacer es no ser subyugada por personalidades fuertes, se puede acercar a un maestro, que tiene personalidad fuerte, pero no tiene porqué entregarse a él de manos y pies atados. Tiene que siempre tener una mirada objetiva y acercarse a las personas con personalidad fuerte, ver para qué te sirven, pero no entregarse.

- Esto sirve para todos los órdenes de la vida, para pensar cuestiones artísticas como para encontrar un maestro de conocimiento, ¿no?
- Claro, incluso para tu familia, para todo. La primera preservación, el primer cuidado que tienes que tener es tu integridad psíquica. Tienes que tener tu jardín secreto, donde solo tú entras. Es lo primero. 

- ¿Puede hablar más sobre el jardín secreto?
- Es un sitio tuyo que no das. Puedes tener tu nombre secreto, tus gustos secretos, tus pensamientos secretos. Te encuentras contigo mismo, tranquilo. No es egoísmo. Porque es un sitio privado que después te permite dar y actuar con los otros.

- ¿Qué entiende por salud, tanto para una persona como para una sociedad?
- La salud es ser lo que tú eres, no lo que los otros quieren que tú seas. Cuando estás siendo lo que tu familia, tu sociedad o tu cultura piden que seas, pero tú no eres, estás enfermo. Cuando estás siendo realmente lo que tú eres, y te obedeces a ti, entonces empieza la salud. También cuando trabajas en lo que te gusta y cuando te gusta aquello que haces. Y si una sociedad está imitando a otra está enferma. Todo el movimiento económico de las sociedades actuales están imitando una sociedad económica central y están enfermas porque están endeudadas con ella. Cuando un pueblo va a realizar sus propios tesoros, su propia cultura, su propio modo de vivir, eso es salud.

- Usted ha asegurado que vivimos un tiempo de conexiones neuronales caducas. ¿Cómo vincula este tema con lo que estábamos hablando?
- Creo que habiendo vivido lo que hemos vivido, el desarrollo del mono hasta el ser humano actual, hemos empezado bastante limitados como animales y hemos ido subiendo, poco a poco, por la civilización, hacia el ser humano. Pero el ser humano está en formación, nos falta mucho para llegar a la perfección. El momento actual es el de un cambio de conciencia, por eso se habla tanto del 2012. El mundo no va a terminar, pero se anuncia el deseo de un cambio de conciencia.  Por otro lado, hay otro grupo que se está animalizando, militarizando. Nuestras sociedades están enfermas de una vieja cultura. Lo que nos está impulsando un poco al cambio son las nuevas técnicas, como la Internet, una revolución técnica, no moral. Pero como todo tiene significados varios, puede ser también espiritual, nos puede servir si lo aprovechamos bien. Tengo una gran fe, de que vamos hacia un desarrollo, pasado el derrumbe de esta sociedad económica.

- Rolando Toro, el creador de la Biodanza...
- Rolando Toro fue un amigo de la juventud, no era todavía el creador de la Biodanza, era poeta.

- El solía decir que a nivel afectividad la humanidad aún estaba en la edad de piedra. Y que el mundo precisaba un crecimiento potente en ese nivel.
- Sí. Y el vehículo de las viejas actitudes humanas, por un lado son las religiones, que transmiten una moral, entre otras cosas, antifeminista. Y la familia, que va repitiendo modelos. Acabo de terminar un libro, que se llama Metagenealogía, ir más lejos que la genealogía. Son casi 700 páginas, donde describo todas las trampas que hay en las familias y todo el tesoro que hay. Los seres humanos son portadores de un gran tesoro, dentro de una cárcel, caminan dentro de una cárcel de paredes transparentes. Es una cárcel mental y hay un tesoro dentro de esta cárcel, que tenemos que descubrir, la esencia del ser humano. No usamos el cerebro completo, usamos unas poquitas células, para el estado de vigilia y millones de neuronas para el sueño, para el inconsciente. Entonces somos mucho más inconscientes que conscientes. Pero tengo una gran fe, de que vamos hacia un desarrollo, pasada la crisis, pasada la violencia, pasado el derrumbe de esta sociedad económica, se va a derrumbar.

- En uno de sus libros usted habla del gusano que, al transformarse en mariposa, debe dar un salto total de su condición anterior, para no sentirse luego apenas un gusano con alas. ¿Esta humanidad de hoy puede olvidarse a sí misma como cree que es para pasar a otro modelo?
- Llegaremos, con gran trabajo, con mucha más oportunidad en el continente centro y sudamericano, porque hay una vida más primitiva, más cerca del corazón. Con mucha más dificultad en los países europeos,  que están presos en la cárcel mental, desde años. Pero se llegará, porque si no el mundo se acaba.

- La gente que ayuda a otros a sanar heridas internas, no siempre logra sanarse a sí mismo, ¿cómo fue su proceso para sanarse?
- Me fui buscando, tuve el valor de verme a mí mismo. Mira, Adán, que es hijo mío, tiene una canción sobre el incesto, el vio su pulsión incestuosa y la muestra. No hay vergüenza en tener una pulsión, porque las pulsiones hay que verlas, otra cosa es que la pases al acto. Entonces me fui viendo y en la medida en que estaba enfermo, empecé a curar a la gente que tenía los mismos problemas. Y curando a la gente te curas a ti mismo, es un proceso, tú das y te dan. Por eso digo: “Lo que das, te lo das. Y si no das, te lo quitas”. Para poder obtener hay que dar, eso también, psicológicamente, es igual. No tienes por qué ser totalmente sano para curar a los otros, al contrario, si has pasado por una enfermedad, es la que mejor curas.

- Me recuerda a lo que su maestro zen, Ejo Takata, que fumaba y le habló de subirse a la barca aunque esté despintada.
- Claro. “No te preocupes de que la barca esté mal o bien pintada.  Preocúpate de que te ayude a cruzar el río”.

- ¿Se siente una persona fiel a sí misma?
- Bueno, esa pregunta. Es terrible, porque si te digo sí soy vanidoso. Y si digo no, soy un tipo que no se ama a sí mismo. Tendría que contestarte que soy una persona fiel a mí mismo.

- ¿Qué imagen le vino cuando le mencioné la palabra fidelidad?
- No hay que ser vanidoso y hacerse propaganda. No soy un gurú. Soy un artista humano, no soy la perfección. Hablar en mí en términos de perfección es muy molesto. No puedo, pero tengo que reconocer que soy fiel a mí mismo en la medida en que no cometo errores. Porque puedo cometerlos y ser un infiel, pero si me doy cuenta me detengo.

- ¿Qué considera un error?
- Aceptar situaciones que no me corresponden. Y decir “Sí, hago esto” por debilidad, por falta de atención.

- ¿Qué valores siente como centrales, que lo construyen?
- El valor central es la búsqueda de una conciencia completa, es decir, ir rompiendo límites de la conciencia, para llegar a una mentalidad infinita. Eso es la búsqueda, no es la obtención de lo que quiero, lo primero que nada. Segundo, comprender a todo el mundo, llegar a la no discriminación, a no juzgar a nadie, a ver a la persona de forma objetiva, no juzgarla. 

- Cuando venía para aquí, a verlo, se me vino la imagen del Mago de Oz
(Se ríe, con expresión de satisfacción). Acabo de venir de un festival de Cine Extraño en París, donde me invitaron, donde presenté El mago de Oz, como película iniciática. Y mucha gente me comparó al mago por la explicación que di. Porque la muchachita, que va con su perro, es el cuerpo, como el loco del Tarot. El hombre de acero, que no tiene corazón, es el emocional. El espantapájaros, que es tonto, es el intelecto. Y el león, que es cobarde, es el sexo, en este caso castrado. A cada uno le dan su premio, con un diploma el espantapájaros se siente inteligente, con un reloj en forma de corazón el hombre de acero se siente que ama. El león, que le dan medalla del valor, se siente poderoso, capaz sexualmente. En ese momento ella encuentra su camino. Haces bien en compararme. El mago de Oz es una persona que usa técnicas para ayudar a la gente. 

- Y se siente cómodo ahí, ¿no?
- Soy cómodo, porque no soy mago. Pero ando buscando útiles que ayuden un poquito a aliviar al ser humano.

- ¿Y qué siente frente a quienes le hacen críticas porque no tiene formación científica, que lo quieren invalidar porque no es médico?
-  No me siento mal, siempre lo he dicho. El psicoanálisis está hecho por médicos, que ven los sueños y los conducen a lo racional, los analizan. Yo no soy científico, vengo del arte, tomo el racional y le enseño el lenguaje de los sueños, es el camino inverso. Y precisamente por eso puedo servir, porque el inconsciente no es científico, es totalmente irracional, es artístico. Para poder comprender a alguien, si eres científico, no lo comprendes. Es como querer saber lo que son las rosas y deshacerlas en pétalos, pistilos y estambres. Un artista toma la rosa y la cuida, no la corta, siente su perfume. Y la comprende.

- ¿Y un científico que la diseccione, pero luego la pinte?
- Pero no se trata de pintar una rosa, se trata de hacer vivir las rosas. Es diferente. Yo dije: “Para una rosa las espinas son muy agradables”. Estoy comprendiendo la rosa. Pero no estoy contra la ciencia. La ciencia debe aplicarse donde pueda aplicarse. Por ejemplo, los cirujanos actuales han hecho cosas que son una maravilla.

- ¿Esa dicotomía, no está dentro de esas conexiones caducas de las que hablábamos?
- Claro. Los científicos han hecho progresos formidables, pero hay que aplicarlos a lo que pueden. Lo aplican al cuerpo, pero la ciencia aplicada al inconsciente es una aberración.

- ¿Y cómo vive hasta hoy el recuerdo de la experiencia con sanadores populares, operaciones de curanderos?
- Eso lo he contado mucho ya en La danza de la realidad. Me ha servido mucho.  Cree la Psicomagia y lo que tuve que crear, no copiando, aprendiendo, porque en todo puedes aprender, hasta de una araña cazando una mosca. Hay que observar. Con el Tarot de Marsella aprendí a leer, con los arcones menores, me pasé años viéndolos, hasta que aprendí lo que querían decir. Aprender a ver es fijar la atención. Cuando tú fijas la atención, aparece la magia.

- La magia es, entonces, algo que está aquí mismo.
- El mundo es mágico, no es racional, es un milagro continuo. Que esas mujeres (dirige su mirada a una escena que está aconteciendo en el hotel donde se realiza la entrevista) estén bajando la escalera, es que tienen los huesos de sus caderas bien en su sitio. Como el esqueleto está funcionando bien es que pueden bajar. No se dan cuenta, pero pon ahí una persona que no pueden andar y que le fallan los huesos, que ande cojeando, ese sí se va a dar cuenta que es un milagro andar. Nosotros usamos las manos y vemos, el otro día cerré los ojos en el avión, y vi que lo que había visto antes se reproducía completamente dentro de mi cabeza, en el negro. Estamos continuamente fotografiando con los ojos. Lo que vemos dura unos segundos dentro del cerebro, luego las fotos se van borrando, pero se necesitan. Muy bien tú podrías desarrollar, hay gente que lo ha desarrollado, que con una mirada, cierran los ojos y te dicen todo lo que vieron, porque lo recorren.  Aprendes a ver. Yo con un rinconcito que veo del Tarot, te digo que carta es. Porque me lo conozco, mi atención ahí está dirigida.  Pero hay espías, ciertos policías de perfección, que con una mirada sola te graban todo y luego te lo reproducen. Eso existe, no te estoy diciendo nada raro. Depende del entrenamiento. Por eso, donde fijas la atención, está la magia. No es que nace, la ves.

- Pareciera que estamos disponibles a ver la magia, después de tener pérdidas o luego de todo un camino de búsqueda, para llegar a algo que ya estaba acá. ¿Ese es nuestro relato como especie?
- Es la iniciación. Porque tenemos que recorrer toda la escala, desde el mineral. Tenemos todo eso en el cerebro, fuimos minerales, vegetales. Tenemos que recorrer todo ese largo camino para llegar  a lo que vamos a hacer. Porque todavía no somos lo que vamos a ser. Lo seremos.

- ¿Y qué vamos a ser cuando evolucionemos?
- Vamos a ser telépatas todos. Vamos a poder mover objetos con el cerebro, probablemente ayudados por máquinas, que son una prolongación nuestra. Las nuevas técnicas no son extranjeras a nosotros. Ahora las tienes fuera de ti, con la nanotecnología las tendrás dentro de tu cuerpo, introyectadas. Y va a ser un cambio feroz de la humanidad, para bien o para mal. Pero esos aparatos los tendrás en el cerebro, injertadas. Las máquinas son nuestro resultado mental. No son extranjeras a nosotros, son como las telas para la araña, sólo que la araña tiene su tela perfecta ya. Nosotros, en las máquinas, recién estamos desarrollando las telas de la araña. Y lo vamos a lograr, poco a poco.

- En muchos momentos ha hablado del instinto, ahora lo escucho mucho hablar del dar, de la parte más afectiva del ser humano. Y usa la palabra corazón.
- Eso es instinto. Eso es lo que es. Tengo gatos, tengo dos ahora, los adoro. Yo me pongo así, vienen y se ponen aquí (en su pecho), se acuestan en mi lado izquierdo. A veces ni los muevo, estoy escribiendo los twitters, con una mano, porque no quiero molestarlos. Un día me pregunté: “¿Por qué está ahí el gato?, ¿Por qué no se pone en la pierna, en el vientre?”. Me di cuenta que se pone donde está latiendo mi corazón. Se ponen en el centro emocional mío. Ellos sienten el corazón. Entonces, en todo momento estamos  latiendo, respirando y viendo. El feto, cuando está adentro de la madre, desea respirar, el está latiendo, ya lo sabe. Cuando ves por el microscopio la yema de un huevo fecundado, hay un punto rojo que está latiendo, ese será el pollo. Primero está el latido, luego está el ser. Nacemos del latido. El latido lo tenemos, no tenemos la respiración ni tenemos la luz. Entonces ansiamos completar el latido con la luz, por eso se llama “dar a luz”. Y con lo otro, que es la respiración. Nuestra propia respiración, porque estamos respirando por la respiración maternal. En el momento en que cortamos el cordón umbilical entramos en nuestro propio ritmo respiratorio. Y somos nosotros. Es el instinto de respirar, el instinto de ver. Y todo eso basado en el latido del corazón, que tiene que ser el latido del universo. ¿No me digas que no es instintivo amar? ¿Por qué Rolando Toro, que lo citas, inventa la Biodanza? ¿Por qué es muy importante? Porque es muy simple: la Tierra gira alrededor del sol, el sol gira alrededor de una estrella mayor, la estrella mayor gira alrededor de una más grande, la galaxia entera alrededor de otra galaxia. Y todo el universo es una especie de danza de elementos que están girando y moviéndose. Es una danza cósmica. 






Sudamérica y el abrazo del padre

- ¿Hoy siente más cerca las posibilidades de cambios sociales que en la época en la cual estaba realizando sus primeras películas? 
- Sí, porque ahora tengo el regalo de poder manifestar mis ideas, hace unos siglos me hubieran quemado. Es un regalo que una persona como yo pueda hablar de estas cosas, antes estaba prohibido, entonces vamos progresando, lo mido por lo que me sucede. Cuando empecé con la contracultura y todo eso, estaba en mi ombligo, totalmente en el plan de triunfar artísticamente, creía en eso, que triunfar era obtener aplausos y admiración por una obra donde hablaba de mí. Después por enfrentarme al dolor de la pérdida de seres amados, caí en crisis, empecé a preguntarme qué significaba el arte, para qué sirve, era un bufón de la sociedad, sobre todo de una sociedad que tenía el dinero, mientras gran parte de la sociedad se estaba muriendo de hambre y sufriendo, para qué servía el arte. Y llegué a la sensación de que no iba a hacer más un arte personal, quería hacer un arte terapéutico, que sirviera para sanar y ayudar. Entonces di un paso, el ombligo se abrió y entré al mundo. Entré a preocuparme del mundo, lo que es diferente.

- ¿Y las figuras fuertes en su vida fueron apareciendo en simultáneo con esa apertura, o primero fueron apareciendo estas figuras y fue sintiendo luego la apertura?

- Las figuras nunca aparecieron, siempre las busqué. Cuando veía alguien que me podía aportar, yo lo iba a buscar. Nos buscábamos. Es increíble que en esa época de Chile, un país tan alejado, había un Rolando Toro, que después hizo la Biodanza mundial, había yo, que cree la Psicomagia, había poetas y una serie de gente que se andaba encontrando, no es que se andaba buscando. Después cada vez que he visto a alguien interesante para mí lo he buscado, en todos los terrenos, porque el ser humano aporta al otro ser humano si tú crees. Uno no puede medir el mundo con la vara de medida de su ego, no quiero usar mi ego como medida del mundo, hay otras medidas que me gusta conocer y discutir.



- ¿Qué siente que hay en Chile que, en la misma época, surgieron figuras que buscaron este nuevo ser humano, más completo, más integrado? Pienso en Rolando Toro, en Humberto Maturana, en Claudio Naranjo, en usted.

- Es en todos los países. Aquí nació Borges. Él ahondó en la metafísica, también se salió del plano personal. Fue transpersonal en el estudio de lo que es metafísico, en el amor a la literatura fantástica. Aquí tienes a Antonio Porchia, un inmenso poeta metafísico, poco conocido. Pero supongo que en la Argentina lo tienen que venerar. Yo lo venero, con Voces y otras voces. He intentado que lo traduzcan, porque es un fenómeno. Y está en la Argentina. En todos los países hay.



- Mi pregunta no implicaba no ver el mundo, pero me pareció muy particular que salieran buscadores de un paradigma nuevo en una misma época y en un mismo lugar, como de una misma matriz.

- Te voy a explicar porqué.  Tanto (Julio) Cortázar, o los chilenos como Nicanor Parra, había la guerra en los años 40, se estaban matando millones de personas. Y en Argentina y Chile no pasaba nada, Argentina vendiendo su carne se hizo rica, Chile también vendiendo su cobre. Era un momento increíble de fiesta, mientras  mataban 6 millones de judíos nosotros decíamos “¿Qué fiesta hay hoy?”. Veíamos la guerra como un partido de fútbol. No nos tocó la guerra. Toda la libertad del mundo, toda la euforia de vida se concentró aquí.



- ¿Cuando dice aquí piensa también en Brasil, en toda Sudamérica?

- Brasil no lo conocí bastante. Conocí principalmente Chile y Argentina. En Chile en esa época no había televisión, era como una isla cerrada. Lo más cercano era Argentina y ahí arriba, arriba, era Bolivia, con quien estábamos en deuda, porque le habíamos robado las tierras del norte. No había comunicación. No sé si en otros países hubo esa euforia, pero en Argentina y Chile la hubo. Aquí en Argentina estaba el Rico Tipo, era una maravilla esa revista. Y en las revistas infantiles había el Billiken, era una maravilla, cosas que pasaron aquí.

- Se le iluminan los ojos cuando habla de estas revistas.
- Es mi infancia. Me trae recuerdos de mi infancia, me nutrió eso a mí. Mi infancia y adolescencia. Cuando se habla de Argentina y el tango, lo único que me recuerda es que mi madre estaba enamorada de los cantores de tango, me acuerdo de haber ido con ella a un recital de Hugo del Carril, y del doctor Castillo, era admiradora de eso. Yo quería ser cantante de tangos, para seducir a mi mamá, inconscientemente. ¿Y qué me resultó? Tengo un hijo rocker, Adanowsky, que me realizó el ser cantante.  Así que lo admiren.

- Al final del documental Constelaciones, hace un trabajo de psicomagia con el realizador del documental, si tuviese que ponerse ahí con su hijo, con su madre…
- Lo hice muchas veces, el árbol genealógico. Te tendría que hablar horas.

- Se lo propuse en relación al tema que salió, del canto…
- Yo le hice análisis de árboles genealógicos a gays. ¿Y qué hay? Siempre vi que la persona gay tiene padres que reprimieron las pulsiones homosexuales. Los hijos las realizan. Entonces yo reprimí el deseo de ser cantante de moda, de escena, porque mi madre los admiraba. Entonces mi hijo lo realizó.

- ¿Y su padre que reprimió que usted haya realizado?
- Mi padre fue un filósofo fracasado. A los 13 años se encontró con su padre muerto y tuvo que trabajar en un circo, pero él quería ser el gran pensador, era un gran nihilista. No creía en nada. Por eso yo entré en el Zen, que es nihilista. La base de mi pensamiento es no creer en nada. Y de ahí empezar a creer en lo que acepto y vivo como real.

- Ese no creer en nada y entrar en el nihilismo, ¿era como abrazar a su padre?
- Cierto, claro. Tú siempre buscas a tus padres. Siempre creí que no me interesaba que mi  madre me amara. Y en la leyenda familiar, el padre de mi madre se quema vivo cayendo en un tonel de alcohol al prender una lámpara. Y luego una amiga psicoanalista dijo: “¿Cómo que no te interesa y que no tienen ningún complejo de Edipo? ¿Cómo mueres en El Topo?”. En El topo soy un monje que se echa una lámpara de alcohol en la cabeza y se quema vivo, como mi abuelo. Me quemé como mi abuelo porque el ideal de mi madre era su padre quemado. Uno, quiera que no quiera, tiene el amor al padre y la madre, aunque diga que el padre es una mierda. Ese amor está en ti. Y el odio a los padres es solamente amor no realizado. Se convierte en odio, en rabia, en dolor. Pero somos animales y está impresa en nuestra alma el amor materno y el amor paterno.



La danza del conocimiento


    Alejandro Jodorowsky Prullansky, nacido en Chile en 1929, bien podría responder a un esquema de hombre de conocimiento renacentista. Se ha desarrollado como escritor, dramaturgo, cineasta, guionista de comics, escenógrafo, mimo y más tarde tarotista y psicomago, áreas donde ha unido todas sus experiencias y conocimientos. Polémico y explorador desde sus inicios, hizo del mimo un arte performático y con ese impulso trabajó en Francia con Marcel Marceau, a quien le desarrolló algunos de sus actos más reconocidos. Fundó el Grupo Pánico junto a Roland Topor y Fernando Arrabal y filmó películas ultrasimbólicas como El Topo o La Montaña Sagrada, que le valieron la adoración de la contracultura psicodélica a fines de los 60. En este período tuvo contacto con sanadores y chamanes mexicanos, de quienes dice haber recibido un fuerte legado de saber, el que complementó con un prolongado período de práctica de Budismo Zen. Ya en París, donde vive desde 1980, se especializó en el Tarot de Marsella y desarrolló la Psicomagia, como terapia de curación a través de actos autocurativos. El tan reconocido por estas prácticas como por los guiones de historietas místicas realizadas con dibujantes míticos como Moebius y sus numerosos libros, donde su propia historia pasa a ser parte de su trabajo intelectual. Entre sus textos más reconocidos están La danza de la realidadPsicomagia y La vía del Tarot.


Artículo Original
Beglam - Junio 2011






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