17.10.09

Álvaro González Olascuaga


Catador de películas

Desde su blog, el psicólogo junguiano expande la posibilidad de  entender al arte cinematográfico como un espacio donde se ponen en juego los grandes mitos y arquetipos humanos. 


Diego Oscar Ramos - 2009

Como si sus propios textos actuasen como un tráiler de un film que deberemos construir con nuestras propias sensaciones y pensamientos, los textos del blog Cine sin velos que dirige Álvaro González Olascuaga, psicólogo uruguayo especializado en análisis junguiano, suelen sorprender por la forma en que aportan pistas analíticas sobre el contenido simbólico de películas que muchas veces pasamos por alto. Y una de las claves de mayor interés es que evita todo vicio intelectual de manejarse con un cine sólo entendible por expertos, para lanzar con pericia sus herramientas conceptuales sobre todo tipo de películas, incluso aquellas que parecerían estar enfrentadas con el concepto de arte o profundidad. Es que la hondura, como sus delicadas piezas interpretativas nos dejan entrever, está en la condición humana y es a las películas a las que les corresponde mostrar sin timidez esta vastedad de sentidos. Esta entrevista busca develar la forma en que González Olascuaga integra la escritura crítica con la visión psiconalítica y sus conocimientos de filosofía oriental, alquimia y hermetismo occidental, al mismo tiempo que regala pautas de lectura para que hagamos nuestra esa integración. 


- En sus textos hay un gran índice de relatos míticos y arquetípicos, ¿qué influencia tiene su formación en psicología junguiana en sus análisis de films?
- La psicología fundada por Jung sostiene la idea de que la parte desconocida o inconsciente de nuestra alma no sólo tiene pulsiones agresivas o sexuales como manifiesta Freud, sino una suerte de asistencia para con nuestra conciencia al estilo del juego de la gallinita ciega. Es decir, un Self o ser superior en nosotros nos envía vivencias y símbolos –sea en sueños, sea en la vigilia- para ayudarnos a progresar en nuestra vocación personal, lo que fue popularizado por Paulo Coelho en su libro “El alquimista” con conceptos como la “leyenda personal”. Por tanto, el film que yo encuentro más junguiano es “Encuentros cercanos del tercer tipo” de Steven Spielberg. En esta película, su protagonista, Richard Dreyfuss, queda absorto cada vez que contempla la forma de una montañita, sea que se le haya armado con la espuma de afeitar, con el puré, o bien con su propia creatividad mediante barro. Todos piensan que está loco, pero finalmente se da cuenta que su intuición le revelaba que en un monte cercado por los militares habría esa noche una comunicación con naves extraterrestres, una comunión entre cielo y tierra muy mítica, como aparecen en libros sagrados como en el caso de Moisés, o el sermón del monte del Evangelio. El monte representa el lugar en que lo terreno tiene la voluntad de ascender y lo espiritual de descender para ir al encuentro.

- ¿Qué es lo que ve cuando se sienta a ver una película? ¿Qué activa al captar algo que luego se verá transcripto en sus textos?
- Es un mecanismo similar a lo que me sucede cuando atiendo como psicólogo a mis pacientes. Primero asisto a esa nueva realidad con una actitud mental muy virgen, con la capacidad de asombro intacta, dejo impresionarme por esa realidad. Puede que algunas escenas ya queden en el momento subrayadas en mi memoria como si rayase las líneas de un libro con un marcador fluo. Y luego después de que decante el film es que creo poder darle una lectura esotérica, psicoanalítica o entre líneas. Eso siempre y cuando el film ofrezca la profundidad como para extraerle esa mirada aparte.

- ¿Qué recepción suelen tener globalmente sus relatos, qué suelen comentar en cuanto a la presencia de símbolos?
- Me da satisfacción que algunas personas que leen mi blog me comenten que tendrían que volver a ver la película en cuestión porque sienten que nunca la vieron en realidad. Y es que como la realidad misma, las películas pueden tener distintos niveles de comprensión. Por ejemplo, muchas personas detestaron “Hide and seek” por tener un suspenso poco creíble, con un Robert DeNiro encarnando un patético psicópata asusta-niñas. Cuando en realidad, la película es toda ella la alucinación de una niña psicótica internada en un psiquiátrico a cargo de una doctora que es la única persona que le queda en el mundo. Todo en el film parece irreal porque sencillamente pone en escena los personajes destructivos del mundo interior de la mente enferma de la niña: el abandono de sus padres, la competencia edípica figurada en el deseo de la muerte de la madre y de la novia del padre, la cueva primitiva reparadora simbolizando el cariño de la doctora que la cuida: todo es alegórico de los conflictos de su mundo interno. 

- ¿Qué siente que hay de igual y de diferente en un relato oral o en un libro que en una película?¿Qué relato podría hacerse en torno a la necesidad humana de escuchar y contar historias pensando en los diferentes soportes?
- Hemos perdido el rito del relato oral, el parroquiano mentiroso del viejo bar o la hazaña del chamán de la tribu quedan casi como postales de una tradición que ya no es. Y sin embargo, para los sufis -la rama mística del islamismo- relatar historias en una rueda es un acto de comunión, un modo de honrar a la divinidad en ese espacio de relatos con lecturas entre líneas, parábolas y símbolos esotéricos. Para ellos, Dios habría creado a los hombres porque gustaba de escuchar historias. ¡Qué importancia tiene entonces el vivir, aprender y luego contar historias! Sin embargo, hoy pocos se toman el trabajo de llevar una vida heroica en busca de sus sueños. Qué decir, si apenas unos pocos cultivan el entregarse a leer una novela. De allí que le dé mucha relevancia al cine como transmisor actual de mitos, valores y moralejas. El cine es de los pocos herederos masivos de lo que fue la función del antiguo teatro griego y su recurso de catarsis emocional. Y por sobre todas las cosas, rescata la narrativa del viaje del héroe, que como diría Joseph Campbell, son las historias que valen la pena contar, porque son ejemplos de la capacidad de superación humana. Sea un triunfo económico como en “La búsqueda de la felicidad” con Will Smith, sea un logro vocacional como en “La sociedad de los poetas muertos”, o bien espiritual o sentimental. El espectador se siente exaltado al identificarse con el protagonista, sea éste Rocky Balboa o Gandhi…

- ¿Cuál fue la primera película que recuerda?
- Recuerdo haberme dormido viendo "El golpe" en un tren que nos conducía a Bariloche. Nada personal con la película, simplemente recuerdo el reproche de mis mayores por mi insolente sueño. De todos modos, su banda de sonido me quedó grabada a fuego para siempre. Luego recuerdo haberme reído mucho con "La fiesta inolvidable" de Peter Sellers en una sala de cine céntrica de Montevideo. Todos aquellos desbordes de agua jabonosa me han quedado en la memoria de una infancia remota. Eran tiempos ingenuos en el cine, con películas de Cantiflas, con ambientes silenciados de plena dictadura. Sin embargo, siempre permaneció el hechizo por la figura de El Zorro, el justiciero oculto. La caballerosidad en oposición a la prepotencia.

-¿Qué películas diría hoy que fueron las más importantes para su propia vida?
- Curiosamente tengo un particular afecto por “El rey león”, de Walt Disney, ya que con ella tuve hace ya casi 15 años la excusa de presentar charlas analizando esta historia heroica que pone en escena al líder de la luz –el padre Mufasa- y su resentido hermano “Scar” - “cicatriz” en inglés - que como su nombre en inglés lo señala, fue derrotado en la contienda física, pero fue creciendo en él un resentimiento envidioso - el león oscuro tiene los ojos verdes, color de la envidia - cargado de venganza que plantea un interjuego de fuerzas que forma parte de este mundo que vivimos a diario. También tengo un cálido recuerdo de “Los sueños”, de Akira Kurosawa, ya que una maestra y colega que tuvo mucha influencia en mi formación, Alondra Mendizábal, lamentablemente ya fallecida, nos decía siempre que la comprenderíamos en cuanto fuésemos aprendiendo simbología. Es un film bellísimo compuesto de 8 sueños, ofrecen alegoría de la sucesión de la infancia a la vejez y sus pruebas e iniciaciones respectivas. Es una secuencia no sólo a escala humana individual, sino de nuestra propia civilización, necesitada del reencuentro con el chamán anciano de la tribu para no caer en el desastre nuclear o ecológico.

- ¿Qué películas sí recomendaría como básicas si tuviera que darle una breve lista a alguien que nunca vio una película?
- Existe una dimensión estética o artística para clasificar films. Pero mi perspectiva necesariamente psicológica me lleva a evaluarlas según cuánto pueden servir a acompañar a una persona por un trance típico de una etapa de la vida. Por tanto, esa lista debería comprender cada edad y sus aprendizajes. Hay muchos films que hablan de ser fiel a la vocación como “Claroscuro”, “Ratatouille”, “Kung Fu Panda”, “Neverland”. Otros corresponden a ese instinto de iniciación adolescente en que Freddy Kruegger y demás demonios ponen en escena la muerte de la niñez para que nazca el adulto, como en las tribus primitivas. La adaptación del joven a la vida laboral o a su dimensión heroica puede tener sus tentaciones como en “El abogado del diablo” o “El club de la pelea”. Las comedias románticas abarcan todas las vicisitudes de la búsqueda de pareja, e incluso existen films sobre la recuperación después de un divorcio como en “Bajo el sol de Toscana”. Las crisis de la mediana edad se ven bien en “Belleza americana”. Las películas más existenciales o espirituales plantean los misterios que superan la adaptación de la primera mitad de la vida, y allí tenemos “La fuente”, “Más allá de los sueños”, o mismo la argentina “No te mueras sin decirme adónde vas”. En definitiva, cada film es un posible mito que te ofrezca el mapa para la etapa del viaje que estamos recorriendo en la vida, para no sentirnos solos en esa encrucijada que de hecho, miles de hombres y mujeres ya atravesaron antes en la historia humana.  

- ¿Y si tuviese que hacer esa recomendación a un extraterrestre que precisa claves de lo que es la vida humana?
- Quizá le recomendaría ver “Las alas del deseo”, la película alemana del ángel que después de mucho asistir a los seres humanos, decide encarnar en la vida física. Quizá a un extraterrestre le ayudaría ir asimilando los paisajes y las lógicas humanas por medio de un protagonista con quien identificarse, que se va adentrando lentamente en la humanidad. Pero también pueden servir muchas de las películas que yo llamo “sistémicas”, porque ponen en juego muchos personajes que terminan interrelacionándose, como las películas de González Iñarritu – el caso de “Babel”-, “Crash” o “Paris”.

- A la luz de la popularidad global que tiene el cine - ya sea en sus formatos clásicos de sala cinematográfica, video, DVD, o ahora transportado por las redes - ¿qué importancia siente que tiene para la humanidad?
- Si existe radio, televisión, cine, entretenimientos y más esencialmente sueños durante el descanso, es porque tenemos la necesidad psíquica de un desahogo irracional. Imaginemos la “locura” que sería vivir 24 horas al día nuestra pequeña rutina, adaptada, comportándonos, sin misterios ni aventuras. Por eso, volviendo al tema de los relatos de historias, en “Las alas del deseo”, el narrador afirma que no puede renunciar a su tarea, porque sino se acabaría al instante la inocencia en el mundo. Nuestra parte niña necesita seguir siendo alimentada con los recursos de la imaginación y el arte real. Sino, nuestra alma padecería una depresión mayor por anorexia.

-¿Qué siente que tiene que tener una película de calidad?
- Sencillamente que su arte tenga alma. Si alguien te vende una creación sólo para impresionar a los demás, desahogar su resentimiento, ganar plata o hacerse el inteligente, seguro que te vas a ir del cine con la sensación de que te vendieron una caja hueca, más o menos descartable, más o menos tóxica.

- Finalmente,  ¿qué diría que es el cine?
- Cine es para mí embrujo y poesía. Si el escritor Stephen King definía el escribir como telepatía, cine es la sugestión hipnótica de un director que nos conduce por sentimientos, identificaciones y agonías, por historias que probablemente nunca vayamos a vivir en nuestra vida individual. Por lo mismo, creo que necesitamos tener el sentido crítico e incluso la precaución anímica para seleccionar qué películas vamos a dejar ingresar a nuestra alma.

3 comentarios:

pcoppola.ha dijo...

Muy buena nota!
Alvaro, un grande!!!

Hector dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Hector dijo...

me gustó...en realidad veo que no se nada de cine....o quizas la vida misma lo es.
buena Alvaro....un iniciado en el simbolo.....saludos del "manza"