27.10.09

Lucas Santtana




Diversión experimental




El músico bahiano habla de investigaciones estéticas, influencias culturales y el placer de su generación por el trabajo con  planos sonoros. 
   


Diego Oscar Ramos - 2009


    Si solemos buscar referencias anteriores para captar lo que estamos escuchando, cuestión propia de la percepción por estar los sentidos ligados a ese órgano clasificador llamado cerebro, la memoria puede darnos pistas sobre un artista como Lucas Santtana. Y tendrán seguramente tanta realidad como pueden tener para cada uno viejas fotos donde los raros peinados viejos evidencian que el que somos es el que pueda mirarse hoy en el espejo. Pero juguemos un poco con el tiempo y digamos que entre las postales ajadas podremos ver a un flautista bahiano tocando en discos como Tropicalia II, festejando junto a Caetano y Gilberto los 25 años de un  movimiento cultural que había marcado su propia formación como músico en gestación. Y también traigamos a la memoria discos que puedan haber sido significativos para todos los amantes de la más refinada música hecha en Brasil, el Acústico de Gil de esa misma época, la mitad de la década del 90, donde hemos escuchado a Santtana aportando melodías a la relectura desenchufada de los grandes éxitos del hasta hace muy poco ministro de Cultura del Brasil. Gran decisión habrá sido la del sesionista de formación clásica dejar su instrumento insignia y dedicarse a esa forma de hacer filosofía que tienen los brasileros, según Caetano Veloso, al calzarse una guitarra y cantar una canción propia. Santanna aprendió a tocar violao de forma autodidacta y le dio rienda suelta a los placeres de la experimentación sonora, llegando a sus primeros discos, también ayudado por otro amante del área sonora, el argentino bahiano Ramiro Musotto. Con él no sólo llegó a componer una música para su último disco, M´bala, sino que también se entrenó en el aprendizaje del aspecto estrictamente musical del candomblé. La referencia cultural a este mundo y la propensión a la mezcla desinhibida de géneros lo llevarían también a compartir canciones con damas exploradoras como Marisa Monte o Daniela Mercury. Y a crear albumes como Eletro Ben Dodo, Parada de Lucas y los más recientes 3 sessions in a green house (el primero editado en Argentina) y Sem nostalgia. Para ser tributarios de ese goce natural que todos deberíamos sentir por ser hablados bien en presente, digamos que la pesquisa sonora del músico bahiano ha pasado estos dos últimos trabajos por combinar géneros tan diversos como el dub, el samba, el candomblé, el reaggae o el funk, pasándolos por un tamiz electrónico que sabe usar el estudio de grabación como instrumento. Y si nos hace bailar hipnóticos tracks de dub brasilero en 3 sessions con un juego de mezcla que nos mete directamente adentro del estudio junto a los músicos, en Sem nostalgia la apuesta es ciertamente más climática. Y logra deconstruir ese género en sí mismo que acaba siendo en Brasil el grabar sólo voz y guitarra acústica, animándose a crear un disco que, no sólo por el inglés usado en muchas de las letras, podría tranquilamente ser puesto en las bateas junto al más delicado pop anglosajón. Al tiempo que es absolutamente brasilero.   





- En 3 sessions in a greenhouse, tu disco anterior, cada track termina con conversaciones dentro de la sala de grabación. ¿Cómo fue la decisión de mostrar el trabajo en el estudio? ¿Tiene algún valor histórico aquel intercambio de palabras?
- Sólo escuchamos eso en la mezcla, porque durante la grabación estábamos preocupados con lo que estábamos grabando. Eso acabó representando justamente el hecho de estar todos allí juntos, tocando y buscando el mejor resultado para aquellas músicas. Y también muestra como nos estábamos divirtiendo, inmersos en aquella estufa. Fueron días inolvidables para todo el mundo que estuvo allí.


- En ese disco también pareces haber trabajado el sonido como si el oyente estuviese casi dentro de la sala de grabación, sobre todo por cómo aparecen los vientos y por el sonido del bajo. ¿Cuál fue la decisión estética y qué comentarios has recibido sobre esa elección?
- Sí. Fue un disco en vivo dentro del estudio. Da mismo esa sensación de estar allí presente. Fue natural, es un disco de banda, colectivo. Ese disco tiene una linda trayectoria. Todo el mundo lo adora, llego a los lugares y las personas hablan de él con mucha admiración y emoción. Representa mucho en mi trabajo.



- En tu último disco, Sem nostalgia, parece como si estuvieses captando antropofágicamente el indie anglosajón, como en cierta forma lo hiciera antes el pop global con la bossa.
- Ese disco nació de las ganas de hacer un disco que usase apenas voz, guitarra y ambiente. Los discos de voz y guitarra en Brasil repiten la misma fórmula desde hace 50 años. Quería al mismo tiempo divertirme y experimentar con ese formato clásico. Muchas personas, como vos, encuentran ecos del pasado en él, lo que es normal, pues siempre que escuchamos alguna cosa, colocamos nuestro oído, o sea, nuestra formación y vivencia musical a la hora de escuchar. Pero te garantizo que ese disco nació de cero, no me basé en nada existente, apenas fui atrás de maneras de hacer un disco de voz y guitarra sin sonar como un disco de voz y guitarra. El uso do ambiente en el disco es muy importante, es responsable por su originalidad.


- Dentro de tu música se usan ritmos del candomblé y hasta sonoridades de atabaques. ¿Cómo se da esa elección?
- Soy del candomblé desde hace 15 anos. Siempre me interesó esa cultura como un todo. La conversación rítmica está muy presente en mi música. En las letras, en la manera como toco la guitarra eléctrica y la acústica.


- Siento que, como Arnaldo Antunes, también tiene cierta facilidad para trabajar con la palabra, con esa facilidad con que aquí saben apropiarse de lo más rico de la poesía concreta.
- No sé, adoro la poesía concreta, la conocí en la adolescencia. Arnaldo la incorpora muy bien en su trabajo, se ella aparece en el mío nunca me di cuenta, fue intuitivo. Las letras no son algo muy importante en mi trabajo, pero sé que para muchas personas algunas de ellas les representan un sentido. Eso me da felicidad.



- ¿Cómo se dio la decisión de tocar guitarra y adoptar el papel de figura principal, de cantor da tus propias composiciones?
- Aprendí a tocar guitarra autodidácticamente, en los cuartos de hotel, cuando tocaba en la banda de Gil. Después comencé a componer mis propias músicas y un tempo después se las mostré al productor Chico Neves, que me invitó a grabar mi primer disco. Fue todo natural, nunca imaginé que eso fuese a pasar un día. Lo único que sabía es que no seguiría tocando la flauta, porque ya no satisfacía mis necesidades y deseos musicales.


- ¿Qué es lo que aprendió de mejor con las figuras de la MPB con las que tocó antes de comenzar su carrera como solista?
- Con Gil aprendí a probar siempre el sonido. El mismo, famoso y consolidado nunca faltó a una prueba de sonido. La vivencia de la ruta, el viajar para muchos lugares del mundo y lidiar con situaciones diversas de producción también me enseñaron mucho. Ya fuera armonías, melodías, batidas, en fin, siempre estamos aprendiendo con cualquier cosa, ¿no? Todo es una cuestión de cuan interesado estás.


- Dentro de ese acerbo inmenso general de la MPB, ¿qué figuras o movimientos musicales fueron los más marcantes para tu iniciación a la música?
- El Tropicalismo me influenció mucho. Hasta porque tiene como característica justamente estar abierto a cualquier tipo de manifestación cultural, sea de cultura erudita o popular, brega (grasa) o folclore. Pero creo que el propio Tropicalismo está ligado a la sigla MPB y todo lo que ella representa. Y creo que esa sigla no es suficiente para comprender, describir y abarcar esa nueva generación de música brasilera de la que formo parte. La obra de ellos es muy rica y servirá siempre de inspiración, pero como dije antes, me siento en un momento posterior al tropicalismo.




 - Junto a músicos como Davi Moraes,  Marcelo D2, Max do Castro o Wilson Simoninha, me parece que ustedes están deconstruyendo ritmos como el samba. ¿Con quién te sentís ligado de la generación actual? Y ¿te sentís parte de algún nuevo movimiento de la MPB?
- No hago MPB. Admiro el trabajo de Cidadão Instigado, Hurtmold, Instituto, Curumin, Wado, Gilberto Monte, Buguinha Dub, João Brasil, Ronei Jorge, Retrofoguetes, en fin, mucha gente buena. Arnaldo Antunes es impresionante desde la época de Titãs.


- Ramiro Musotto, con quien trabajaste, decía admirar el movimiento Mangue Beat, por su enorme poder transformador de la música brasilera. ¿Qué opinas?
Con certeza el disco “Da lama ao caos(de Chico Science, figura ya mítica con la que con quien tocó Lucas Santtana) fue muy importante en la música brasilera e influenció toda una generación.


- Si pareciera que, como pasa en tus discos, el plano sonoro para tu generación tiene un valor tan esencial como el de las letras en otras épocas.
- Eso! Ahora sí! Es lo que llamo textura musical, es lo que da unidad a mis 4 discos, que son bien diferentes entre sí. Las capas de sonido superpuestas, es también es lo primero que me seduce del sonido de otras personas.


- ¿Cuál sentís que es el mayor aporte de la música de Brasil para el mundo?
- Difícil hablar de una contribución apenas. Armónicamente, melódicamente, rítmicamente, en fin, la contribución de Brasil en términos musicales es enorme. Eso sin hablar de las letras, que muchas veces llegan al umbral de la poesía.




Pop nordestino




- He escuchado en Salvador una frase popular: “Baiano quer ser pop” (“El bahiano quiere ser pop”). ¿Qué sentís con esa frase, además de la idea de lo pop dentro de Bahía y la forma en que puede haber influenciado tu música?
- Bahía siempre fue pop, siempre tuvo culturalmente esa vocación estética, sea para ben o para mal, entre comillas. Eso, la verdad, es una herencia africana. La necesidad de pintarse, de vestirse con ropas elegantes, de danzarm en fin, entiendo todo eso como una actitud pop. Pero esa frase que citó, así como otras del tipo “baiano não nasce, estréia” (“el bahiano no nace, estrena”), me parece una mierda. Son apenas síntomas de un proceso horrible que aconteció en Bahía a partir de la consolidación de la industria del Axé music. O sea, las personas comenzaron a transformarse en  caricaturas de ellas mismas. Lo que era natural del bahiano comenzó a ser interpretado por el propio bahiano. ¿Da para entender? Antes el tipo decía “E ai meu rei?” y eso era natural, hoy el tipo dice la misma frase, pero la entonación termina pareciendo como que está haciendo el papel de él mismo en un teatro bizarro.


- ¿Qué importancia le das al ser nordestino? ¿Es un condimento fuerte en tu plato musical y tu formación artística?
- Como persona, me identifico con la cultura en el día a día, cuando como una carne do sol com macaxeira (comida típicamente del Nordeste) lloro. La familia de mi padre es del sertao, cuando mi hijo nasció el primer disco que entró al cuarto de él fue aquella caja de Luiz Gonzaga: 50 anos de chão.




No hay comentarios: