Un palacio para Dante Alighieri
A principios del siglo XX, el místico poeta italiano era homenajeado en Buenos Aires a través de la construcción de un edificio hecho en tributo de su obra cumbre.
La vista
abierta a la ciudad de Buenos Aires, desde los cien metros de altura del
edificio, era la más alta que podía tenerse en las primeras décadas del
siglo pasado.
La vista desde
la planta baja hacia el último piso genera una visión de hipnótica
belleza, con el círculo mandálico como precisa estética filosófica creada
a través de la arquitectura.
El estilo neorrománico del 3º y 4º piso, con notable
presencia del mármol de Carrara, lo vuelven un edificio ecléctico al sumarse a
los detalles neogóticos e hindúes de su diseño.
El camino de ascensión iniciática del palacio cuenta con escaleras de
hierro con 1410 peldaños revestidos con mármol de Carrara, como la Catedral de Florencia, sitio inspirador para Dante.
Sobre las
columnas de las bóvedas transversales, junto a los cuatro cóndores, hay
dos dragones, macho y hembra, representando principios alquímicos,
el mercurio y el azufre, y sus atributos.
Frente a los pronósticos apocalípticos de una devastadora segunda guerra mundial, la propia constitución estilística del Palacio Barolo – ubicado en el 1370 de la Avenida de Mayo - buscó la preservación de diferentes tradiciones arquitectónicas occidentales. Así, su diseño unió al neogótico, el neorrománico con la inspiración india modelada del Rajarani Bhubaneshvar, un templo del siglo XII. Construido con las entonces modernas técnicas norteamericanas, se lo concibió como un rascacielos latino y la actitud arquitectónica está impregnada de valores e ideales heroicos, con un “espíritu de resurgimiento”. Fue el primer edificio argentino construido con hormigón armado y uno de los más altos del mundo hechos con ese material en momentos de su inauguración. Casi un siglo después, el viejo Palacio Barolo sigue siendo un imán poderoso para turistas curiosos, exégetas de la simbología masónica y aficionados al arte arquitectónico del mundo.
Arquitectura simbólica
Diego Oscar Ramos . Revista Uno Mismo
Hubo un tiempo, durante las primeras décadas del siglo, donde América del Sur se sentía como un lugar seguro para empezar una nueva existencia o hasta para darle protección a los restos de un poeta italiano, el padre de todos ellos, el mismísimo Dante Alighieri. Con ese fin y en los tiempos de las grandes guerras el italiano Luis Barolo, productor agropecuario llegado en 1890, pionero en importar máquinas para hilar algodón e instalar las primeras hilanderías de lana peinada del país, quiso construir un edificio inspirado en La divina Comedia. Contrató al arquitecto Mario Palanti y comenzó en 1919 la construcción del palacio en el terreno de 1365 m2 de Avenida de Mayo 1370. Para 1923 el edificio quedó inaugurado, siendo con su mezcla de estilos gótico romántico, veneciano y hasta hindú uno de los edificios más altos y sofisticados de Latinoamérica. Aunque nunca arribaran las reliquias del poeta, hoy sigue causando admiración que un homenaje edilicio de este tipo no exista en Italia. Bisnieto de uno de los primeros inquilinos y hoy cuidadoso guía, Miqueas Thärigen es minucioso en los detalles que debe contar a cada uno de los visitantes. “Este es un edificio de culto y es importante mantenerlo, para que todos puedan apreciarlo”, comenta, como introducción a numerosos detalles de simbolismo esotérico: la planta está construida en base a la sección áurea, la división general del palacio responde a las tres divisiones de la Divina Comedia en infierno, purgatorio y paraíso, las nueve bóvedas de acceso representan los nueve pasos de iniciación y un imponente faro a los nueve coros angelicales. Además, los 100 metros de altura de la construcción coinciden con los cantos de la obra, los 22 pisos remiten al número de estrofas, sobre las columnas de las bóvedas transversales hay cuatro lámparas sostenidas por cuatro cóndores y dos dragones, macho y hembra, que simbolizan principios alquímicos. Atento a cada letra de su relato, Miqueas se da tiempo para que cada visitante pueda contemplar con cuidado de la vista 360º de la ciudad en recinto transparente del faro, justo encima de la cúpula inspirada en un templo hindú para dar forma a la unión del Dante con Beatrice. Unido a un legado familiar al que homenajea con una amabilidad que practica tanto con turistas como con los abogados que suben y bajan del infierno al paraíso de sus tareas legales, la pasión del joven Thärigen está en la Medicina, profesión para la que está formándose. A poco de decidir la especialidad a la que se dedicará, hoy abre los sentidos en todo aquel que quiera saber qué hay por dentro de ese cuerpo de hormigón armado y misteriosa simbología.
Visitas Guiadas
Los días lunes y jueves de 14 a 19, se realizan las visitas guiadas. El itinerario se realiza en un promedio de 40 minutos, mostrándose Planta Baja, pisos 3 y 4, Miradores en torre sobre piso 19 y Faro en piso 22, con vista libre a toda Buenos Aires.






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