14.5.10

Iniciativas



Música para la unidad

Pájaro Canzani, compositor uruguayo radicado en Francia, puso en marcha un proyecto para recrear la hermandad de la Argentina y el Uruguay, herida por el conflicto de las papeleras. Con un apoyo económico europeo en proceso de obtención, la iniciativa tiene a la cultura y la música como sus ejes de acción.


Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - mayo 2010

       “El juego de intereses de las grandes empresas y la manipulación de todo tipo de rumores e informaciones ha ido deteriorando en parte el tejido socio-económico de la región, pero soy consciente que los lazos de nuestra historia se mantienen intactos y saldremos todos airosos del conflicto, porque se está construyendo un continente con nuevos valores comunes, todos somos habitantes del río”, expresa entusiasmado, desde su casa en París, Carlos Canzani, un creador que viene trabajando hace décadas por encontrar lazos entre culturas diversas del mundo.  Conocido como Pájaro por todo amante de la música popular de raíz latinoamericana, ha sido parte del mítico grupo chileno Los Jaivas, tocó su guitarra con Jaime Roos y recorrió el mundo con sus mezclas propias de murga, candombe, rock, funk en canciones donde la palabra también hermana lo diverso. En ese impulso, el músico radicado en Francia desde hace tres décadas, ideó Puentes sobre el río, una manera de poner en juego lo que la música le dio para sanar los conflictos sociales que se han desarrollado en nuestros países desde la instalación de fábricas de pasta de celulosa en inmediaciones de Fray Bentos, donde nació el artista.

         “Es un proyecto internacional de intercambio y formación cultural basado en el fenómeno de descentralización cultural en la región litoral del Río Uruguay para probar que la cultura, vista como elemento de integración regional, es capaz de crear empleos  en las capas jóvenes de la sociedad”, explica el compositor, que como primer aspecto ideó la reconstrucción del tejido social a través del arte, para ir luego por la reintegración regional. “La idea es permitirle a gente joven que su visión de realizarse a través del ejercicio del mundo del espectáculo no es sólo un delirio de chicos soñadores, sino más bien una manera de construirse una carrera. Porque lograr integrarse al mundo laboral a través de las artes y las profesiones del espectáculo vivo debe ser reconocido como algo tan normal como el aspirar a hacer una carrera convencional”, completa Canzani y avanza hacia el objetivo global: “Al mismo tiempo, el lanzar una dinámica de mercado de trabajo del espectáculo vivo posibilita crear una red de intercambios de oportunidades, en una serie de ciudades litoraleñas, un circuito de escenarios, eventos, con un público regional que tendrá la oportunidad de valorar a sus artistas, técnicos y productores locales”. De esta manera, a través de la reactivación de las fuentes de expresión estética vistas como profesión es que las orillas deshermanadas pueden empezar a recomponer sus vínculos de siempre.

Centro y periferia

         Uno de los primeros puntos  fue revisar la centralización cultural, para que las regiones litoraleñas recuperen primero su presencia como gestadoras de cultura. “Yo, que soy nacido en Fray Bentos, me tuve que ir solo a Montevideo a los 17 años, a hacerme adulto con el desafío de lograr construirme una carrera artística, si no iba a la capital, aún andaría por las calles de mi ciudad intentando encontrar oportunidades, eso es consecuencia del centralismo absoluto  en nuestras sociedades urbanas. Cada vez que volvía de Paris a Uruguay o a otros países de América Latina, veía esos magníficos teatros municipales y diversos escenarios al aire libre en las ciudades, cayéndose a pedazos, mal gestionados y escasamente utilizados y fue en una de mis giras que decidí adaptar las distintas visiones europeas, adaptados a la realidad de la región”, detalla el músico, quien gestó el proyecto para reutilizar esos espacios con el fin de que puedan ser utilizados por toda la red de actores culturales. Así, el emprendimiento se orientó a unir inicialmente ciudades de ambos márgenes del río Uruguay mediante el reacondicionamiento de teatros y salas para espectáculos, además de la formación de técnicos para promover un circuito de espectáculos en la región. Para lograrlo, se está gestionando un apoyo económico por parte de la Unión Europea que llegaría al millón de euros. “Este proyecto fue evaluado positivamente desde Europa, la gestión de desarrollo del proyecto se hará a través de los gobiernos locales de una red de ciudades, originalmente se había establecido un acuerdo con 4 ciudades de cada lado del Río, nos hemos dado cuenta que lanzarlo simultáneamente en 8 ciudades es muy pesado en el manejo. La capacidad de administrarlo localmente es muy desigual entre las ciudades, por lo tanto vamos a replantear ciertos elementos técnicos. Eso significa reducir la cantidad de ciudades socias a dos en Argentina y dos en Uruguay, ya que consideramos que las condiciones óptimas no están reunidas para largarlo”, detalla el gestor del proyecto. 



         Desde hace más de un año, ya se han estado llevando a cabo algunas experiencias, trabajando con jóvenes en varias ciudades. “Me gusta el contacto con la gente, intercambiar con los jóvenes y ellos saben que yo mismo, como cualquier artista del tercer mundo, soy la prueba de que la utopía puede abrir puertas. En Fray Bentos hice una serie de talleres musicales basados en la música afro sudamericana con jóvenes de todo nivel, estilos musicales y edades. Para ello pedí el Teatro Municipal a la intendencia. Se ocupó ese espacio para creación y taller artístico y luego hice un espectáculo para 4 mil personas en el teatro de verano, donde invité a músicos locales a compartir escenario y luego tuve una charla con ellos, donde les sugerí crear una organización independiente de músicos locales para desarrollar proyectos de espectáculos callejeros, en plazas, playas y otros lugares, que funcionara en forma cooperativa. Como consecuencia de ese encuentro, ellos decidieron crear OMI (Organización de músicos independientes) y ya están desarrollando un calendario de actividades en común, cosa que los potencializa y les permite avanzar”, cuenta contento Canzani, seguro de estar también reafirmando algunos lazos internos: “Creo que ser músico y sentirse socialmente útil como ser humano es un doble regalo de la vida, he tenido el privilegio de aprender a conocerme viviendo durante años en comunidad, donde compartir valores, deberes y obligaciones por el placer de construir algo en común con gente que no es de tu familia, abre el espíritu”, dice el artista y cita de inmediato la frase de Todos Juntos, la popular canción de Los Jaivas: “Si este mundo es uno y para todos, todos juntos vamos a vivir". Rápido, lanza una conclusión categórica: “¿Ves? Es eso, o la extinción del género humano”.
         En el medio de ese gran proceso en el que la ecología se empieza a trabajar desde los valores humanos, Canzani recupera su propia historia, dice que su voluntad de hermanar ya estaba presente cuando se hizo músico, cuando descubrió que tenía similitudes espirituales con grupos de Brasil como Os Novos Baianos, en Perú como El Polen, en Chile como Los Jaivas, en su Uruguay como El Kinto y en Argentina La cofradía de la flor solar o Almendra. “Las cosas siguen evolucionando y los encuentros se van haciendo evidentes en el viaje de la vida. Simplemente hay que aprender a hacer la diferencia fundamental, entre mirar y ver”, expresa desde el alma Canzani. Y traza con agudeza su panorama del sentido y las posibilidades de transformación engendradas en Puentes sobre el Río: “Lo que se ha logrado es, fundamentalmente, el contagio de una visión, la necesidad de hacer algo en común por encima de fronteras y puentes momentáneamente cortados, en lo físico y en las mentalidades. A fuerza de compartir mi vida profesional y gran amistad con tantos argentinos, siempre repito lo mismo: No hay dos países en el planeta con tantas razones para querernos y admirarnos mutuamente como lo son Uruguay y Argentina”. 


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