4.6.10

Gabriel O Pensador



Fiesta de la palabra 

Combinando funk, soul y rap con ritmos brasileños, el rapper carioca Gabriel O Pensador refleja con su verba talentosa la realidad urbana de América. 



Diego Oscar Ramos - La contumancia - 1998

     

      Su voz crítica traza una mirada irónica sobre las ciudades modernas y sus suburbios; habla de Brasil pero sólo el idioma atenta contra una identificación con sus imágenes que roza a cualquiera que haya caminado por nuestro conurbano bonaerense. Gabriel O Pensador dibuja a la América más violenta - aunque sea preciso aclarar que no se limita a estas temáticas sociopolíticas - en estructuras musicales que, sin dejar de sonar brasileras, toman las fuentes de la música negra norteamericana: el rap, el soul y el funk. Con un millón y medio de ventas de sus tres discos, y con sólo 24 años, es una de las nuevas figuras de la música brasileña, condición certificada no sólo por las cifras sino por la bendición de Caetano Veloso, que en varias entrevistas se mostró interesado en la lírica combativa del rapper carioca.

Todo no está  dicho

      - ¿La mayoría de tus letras muestran una fuerte preocupación social, te parece una temática suficientemente abordada por la MPB actual?
      - Después de la dictadura, gente como Chico Buarque y otros pararon de criticar tanto y hoy el discurso de protesta o contestación no es tan común. Bob Marley y los rappers es lo que me llamó para la música, por eso aunque hoy puedo hablar sobre "mojar el biscocho" o de la tabla de surf, nunca voy a abandonar el lado de la contestación, que es fuerte y hay siempre cosas que faltan y que siento necesidad de hablar, no está todo aún dicho.
       Una de sus canciones más difundidas, Cachimbo da paz, parece no haberle causado problemas  legales a pesar de su ironía sobre la prohibición de drogas como la marihuana. Nada parecido le sucedió el año pasado a los músicos del grupo Hardcore Planet Hemp, arrestados en Brasilia por apología al consumo. 

- Con esta canción no tuve problemas, solamente una vez alguien dijo: “Mira, en Recife tu show va a ser cancelado y la policía va a intentar prenderte”, todas cosas que no pasaron. No hubo problemas ni con las radios ni con la televisión. Pero es diferente del discurso de Planet Hemp.

      - Ellos son más radicales...
      - No es tanto cuestión de la manera de decir, creo que ellos quieren decir otra cosa. Yo no quiero decir legalicen, quiero apenas hablar de la hipocresía de este asunto, para que las personas juzguen. Creo que es bueno experimentar una buena legislación, porque todos saben que los traficantes continúan con el poder, el dinero y las armas, cada vez con más violencia. Y los usuarios, que son pacíficos, son los que acaban teniendo problemas. Mi canción fue para las familias, las personas que no fuman maconha y creo que fue importante para romper un poco el tabú sobre ese tema.

      El mismo mensaje puesto en una forma musical menos agresiva puede llegar a más gente y ser más discutido.
      - Claro, porque poca gente gusta de otro tipo de canción, pero yo no pensé en nada de eso, pensé más en mi gusto al momento de hacer las bases, no hago las canciones no para ser accesible.

      Más allá de ser o no un efecto pensado de antemano, la combinación de un mensaje crudo con una musicalidad contrastante tiene su mejor ejemplo en La Danza del Desempleado donde el ritmo de samba parece jugar con una característica propia  de la mentalidad brasileña: "Tenemos mucho juego de cintura, una manera diferente de encarar los problemas, las personas gustan de la música porque sienten la gravedad del tema, pero cuando me encuentran en la calle, algunas que están sin empleo me dicen: Oh, esta música es para mí. Y lo hacen sonriendo, con humor, sabiendo de la gravedad del asunto, porque en Brasil se está viviendo una de las situaciones más terribles de desempleo de toda la historia".

Una misma vitalidad

      - Creo que con el funk y cierta música negra americana hay una conexión fuerte con la música brasileña, comparten una festividad del cuerpo.
      - Es bien suelta. No sé explicarlo con adjetivos, pero creo que lo que es fuerte en Brasil y en el funk es el swing. Conozco rappers americanos que no lo tienen tanto, son muy crudos y no me gustan tanto como las músicas que tienen un buen bajo, un buen vocal con ginga, ellos no tienen tanto que ver con la música nuestra.
      Festa da Música, canción que cierra el disco y donde se menciona a una gran cantidad de músicos brasileros de todos los espectros musicales, parece confirmar esa unión y respeto entre músicos que se percibe en la MPB. "Ahora es una época en que hay mucho respeto - confirma Gabriel - una democracia musical, porque no sólo los artistas se respetan, también el público, todos pueden escuchar todo, es una época bien buena porque no hay muchas tribus. Yo nunca quise que mi rap fuese sólo para los fans del rap, eso sería inutil".

      ¿Cómo ubicás tu música en la esfera de la MPB?
      - Cuando comencé fue una novedad para casi todos los brasileños, nadie conocía el rap en portugués principalmente y entonces llegué  con el nuevo estilo y las personas clasifican, porque es rap. Pero con el tiempo lo fui mezclando con una forma brasileña de cantar, de hacer las cosas, en el primer disco hay una canción en la que digo que quiero ser, de una cierta forma, también considerado un MPB. Lo que espero es que me vean como un artista brasileño y nunca como una copia de los rappers americanos. 


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