26.7.11

Fernando Samalea y Fernando Kabusacki


"Tratamos de inventar mundos nuevos"

De Robert Fripp a Gustavo Cerati, han sido parte de los proyectos más creativos del rock de los últimos 20 años. En Japón consideran a su propia música solista como “el nuevo sonido” argentino. Editaron su primer disco en conjunto, una obra instrumental con pulso rocker, donde los acompaña Tony Levin, bajista de King Crimson.


Diego Oscar Ramos - Diario Z \ Fotos: Fernando Calzada


Con la paradoja de hablar de un disco gestado en Ushuaia bajo el calor sofocante de una estufa palermitana en su cabeza, Fernando Samalea siente que Al límiti del mondo representa una respuesta musical a la fascinación que siempre sintió por las atmósferas fantásticos de los aventureros de Julio Verne. “Había que desafiar qué tanto más podíamos llevar hacia lo misterioso a nuestra música”, dice el baterista, de un currículum que incluye 9 discos solistas y participaciones en la obra de artistas como García, Cerati, Sabina, los Kuryaki o Drexler. “Había una cuestión de ir a lugares nuevos y correr los límites”, coincide Fernando Kabusacki sobre el trabajo que acaban de editar, compuesto por 7 paisajes instrumentales con formato de trío de rock – batería, guitarra y el bajo del ilustre músico de King Crimson Tony Levin – más el agregado de percusiones y vibráfono. En esa búsqueda, el pulso rockero ganó presencia ante el talento habitual del dúo para generar paisajes sonoros. “Es donde siento que vibro más, porque tiene algo de esencial, genuino, visceral”, dice el guitarrista y menciona tanto a Hendrix como a Bartok dentro de un universo rocker al que hace culto, donde quedan fuera referencias actuales como bengalas y violencia extrema: “Es como en el fútbol, una cuestión social y cultural, estaría bueno retomar los valores del respeto y el cuidado”. Samalea asiente, le parece obvio apuntar hacia valores de vida, que nunca son opuestos a lo intenso, como él mismo define el carácter que los une:”Somos personas apasionadas y siempre tratamos de inventar nuevos mundos, somos básicamente entusiastas”.

Para completar ese clima, sumaron a la plástica Renata Schussheim, que aporta sus clásicas figuras realistas y misteriosas,  para el arte de tapa. Se los ve satisfechos del CD como objeto total. “Nos pareció que sus dibujos podían tener que ver con esa cosa ilusoria de los climas del disco y como este proyecto no tiene que ver con la industria discográfica, son gustos que nos damos, somos los que soñamos esta fantasía”, asegura el baterista. “Los músicos no nos olvidamos del disco como objeto, sigue siendo importante el arte total”, enfatiza Kabusacki ante un Samalea que ahora busca sintonizar con otras visiones: “Puede haber  chicos que tengan ganas de escuchar temas aislados, en sus computadoras y uno no puede obligarlos a dejar ese concepto, cada época tiene su tendencia”. Ambos coinciden en que estos proyectos, sea cual sea su formato, les generan felicidad total, sin que haya en ellos ningún ánimo de querer rescatar o cambiar la industria discrográfica. Lo que saben es que en agosto lo presentarán donde nació, en la nueva edición del mismo festival de cine fueguino. Luego tienen marcadas algunas fechas dentro de varias ciudades del país que hacen nacer una humorada. “Vamos a presentarlo de Ushuahia a La Plata y con la misma gráfica que el disco de Gieco para los recitales”, bromea Kabusacki y su amigo de años se ríe. Cuenta que lograron un disco que lo pone contento porque puede escucharlo con gusto, en su casa, pero más porque cumplieron con lo que se pautaron, un año atrás, arriba de un velero. Por eso dice, enérgico: “Sabía que teníamos que hacerlo, es fundamental el valor de la palabra, es algo que intento llevar a todos los órdenes de la vida, me gustan las personas que se hacen un planteo y lo cumplen hasta las máximas consecuencias”.


BONUS TRACK 
Textuales



 Samalea: “Queríamos hacer algo que no hubiera sido igual a lo que habíamos hecho antes, que no tuviera que ver con el Guitar Craft. Me parecía lindo hacer un disco no de atmosferas extrañas, sino con rock, con muchas guitarras eléctricas, con una batería con sonido rockero y un bajo potente, quería que Kabu se luciera con guitarras muy rockeras. Y el vibráfono le agregaba un toque sutil, personal y un guiño con otras músicas, como la oriental. Es un disco con mucho silencio, despojado, no sobrecargado con muchos instrumentos. Me imaginaba un lugar misterioso y eso está emparentado con la elección de los espacios de instrumentación. Toda esa cosa de silencio le da más lugar a los sonidos que hay”. 

Kabusacki: “Afuera somos llamados el nuevo sonido, en Japón nos llaman la nueva música. Seguramente habrá gente que hace música contemporánea que dirá que ellos son lo nuevo, pero nosotros somos una especie de tribu, de escuela, donde están Santiago Vázquez, Alejandro Franov, Samalea, Mono Fontana, Juana Molina, yo”.

Samalea: “Estamos muy acostumbrados a escuchar muchas músicas muy distintas,  estamos condenados a ir de aquí para allá, nos gusta escuchar cosas muy diferentes y podemos disfrutar de músicas tan distintas que es inevitable que terminemos gustando de tocar con muchas personas a la vez. Lo lindo con Kabu es que lo hacemos en un estado de libertad total. Es nuestro punto de encuentro este disco, pero los dos disfrutamos de hacer otras cosas”.

Kabusacki: "El rock es donde siento que vibro más, es lo que más me llega y  entiendo, es más mi mundo y lo que entiendo por rock es algo que tiene esencia, que es más visceral, más real. Tiene eso de directo, simple, genuino, verdadero. Siento que es el elemento donde nos sentimos más, es la tradición de donde los dos venimos. Pienso en Hendrix, Who, Dylan y hasta Bartok. Las arenas del rock son una de las escuelas donde aprendí".

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