"Tratamos de inventar mundos nuevos"
De Robert Fripp a Gustavo Cerati, han sido parte de
los proyectos más creativos del rock de los últimos 20 años. En Japón
consideran a su propia música solista como “el nuevo sonido” argentino.
Editaron su primer disco en conjunto, una obra instrumental con pulso rocker,
donde los acompaña Tony Levin, bajista de King Crimson.
Diego Oscar Ramos - Diario Z \ Fotos: Fernando
Calzada
Con la
paradoja de hablar de un disco gestado en Ushuaia bajo el calor sofocante de
una estufa palermitana en su cabeza, Fernando Samalea siente que Al
límiti del mondo representa una respuesta musical a la fascinación que
siempre sintió por las atmósferas fantásticos de los aventureros de Julio
Verne. “Había que desafiar qué tanto más podíamos llevar hacia lo misterioso a
nuestra música”, dice el baterista, de un currículum que incluye 9 discos
solistas y participaciones en la obra de artistas como García, Cerati, Sabina,
los Kuryaki o Drexler. “Había una cuestión de ir a lugares nuevos y correr los
límites”, coincide Fernando Kabusacki sobre el trabajo
que acaban de editar, compuesto por 7 paisajes instrumentales con formato de
trío de rock – batería, guitarra y el bajo del ilustre músico de King Crimson
Tony Levin – más el agregado de percusiones y vibráfono. En esa búsqueda, el
pulso rockero ganó presencia ante el talento habitual del dúo para generar
paisajes sonoros. “Es donde siento que vibro más, porque tiene algo de
esencial, genuino, visceral”, dice el guitarrista y menciona tanto a Hendrix
como a Bartok dentro de un universo rocker al que hace culto, donde quedan
fuera referencias actuales como bengalas y violencia extrema: “Es como en el
fútbol, una cuestión social y cultural, estaría bueno retomar los valores del
respeto y el cuidado”. Samalea asiente, le parece obvio apuntar hacia valores
de vida, que nunca son opuestos a lo intenso, como él mismo define el carácter
que los une:”Somos personas apasionadas y siempre tratamos de inventar nuevos
mundos, somos básicamente entusiastas”.
Para
completar ese clima, sumaron a la plástica Renata Schussheim, que aporta sus
clásicas figuras realistas y misteriosas, para el arte de tapa. Se los ve
satisfechos del CD como objeto total. “Nos pareció que sus dibujos podían tener
que ver con esa cosa ilusoria de los climas del disco y como este proyecto no
tiene que ver con la industria discográfica, son gustos que nos damos, somos
los que soñamos esta fantasía”, asegura el baterista. “Los músicos no nos
olvidamos del disco como objeto, sigue siendo importante el arte total”,
enfatiza Kabusacki ante un Samalea que ahora busca sintonizar con otras
visiones: “Puede haber chicos que tengan ganas de escuchar temas
aislados, en sus computadoras y uno no puede obligarlos a dejar ese concepto,
cada época tiene su tendencia”. Ambos coinciden en que estos proyectos, sea
cual sea su formato, les generan felicidad total, sin que haya en ellos ningún
ánimo de querer rescatar o cambiar la industria discrográfica. Lo que saben es
que en agosto lo presentarán donde nació, en la nueva edición del mismo
festival de cine fueguino. Luego tienen marcadas algunas fechas dentro de
varias ciudades del país que hacen nacer una humorada. “Vamos a presentarlo de
Ushuahia a La Plata y con la misma gráfica que el disco de Gieco para los
recitales”, bromea Kabusacki y su amigo de años se ríe. Cuenta que lograron un
disco que lo pone contento porque puede escucharlo con gusto, en su casa, pero
más porque cumplieron con lo que se pautaron, un año atrás, arriba de un
velero. Por eso dice, enérgico: “Sabía que teníamos que hacerlo, es fundamental
el valor de la palabra, es algo que intento llevar a todos los órdenes de la
vida, me gustan las personas que se hacen un planteo y lo cumplen hasta las
máximas consecuencias”.
BONUS TRACK
Textuales
Kabusacki: “Afuera somos llamados el nuevo sonido, en Japón nos
llaman la nueva música. Seguramente habrá gente que hace música
contemporánea que dirá que ellos son lo nuevo, pero nosotros somos una especie
de tribu, de escuela, donde están Santiago Vázquez, Alejandro Franov, Samalea,
Mono Fontana, Juana Molina, yo”.
Samalea: “Estamos muy acostumbrados a escuchar muchas músicas muy distintas,
estamos condenados a ir de aquí para allá, nos gusta escuchar cosas muy
diferentes y podemos disfrutar de músicas tan distintas que es inevitable que
terminemos gustando de tocar con muchas personas a la vez. Lo lindo con Kabu es
que lo hacemos en un estado de libertad total. Es nuestro punto de encuentro
este disco, pero los dos disfrutamos de hacer otras cosas”.
Kabusacki: "El rock es donde siento que vibro más, es lo que más me llega y
entiendo, es más mi mundo y lo que entiendo por rock es algo que tiene
esencia, que es más visceral, más real. Tiene eso de directo, simple, genuino,
verdadero. Siento que es el elemento donde nos sentimos más, es la tradición de
donde los dos venimos. Pienso en Hendrix, Who, Dylan y hasta Bartok. Las arenas
del rock son una de las escuelas donde aprendí".









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