3.11.11

Lugares y experiencias


Colegiales y la religión del mantra



Con presencia en nuestro país desde 1973, la comunidad Krishna difunde sus creencias religiosas a través de banquetes vegetarianos y el canto colectivo.


Diego Oscar Ramos - Diario Z


     
      Es cierto que el hecho de que el músico George Harrison haya propugnado el canto de su mantra como vía para la felicidad a finales de los sesenta les dio una visibilidad enorme como comunidad religiosa, pero hasta el menos interesado en temas musicales en nuestra ciudad debe haberse cruzado más de una vez con jóvenes vestidos de naranja, generalmente cantando juntos en sánscrito y ofreciendo libros sobre religión oriental y cocina vegetariana. E invitando a conocer sus creencias religiosas a través de celebraciones abiertas y gratuitas, basadas en banquetes devocionales, danzas y músicas dedicadas a Krishna, a quien llaman "la Suprema Personalidad de Dios".

      "Nuestro rol en la sociedad es el educativo. En este mundo hay muchas universidades e instituciones que enseñan cómo lidiar y explotar el mundo para nuestro placer y comodidad, pero no hay ninguna universidad que enseñe sobre el alma y su propósito en el mundo", comenta Mahahari Das, sacerdote vaisnava del movimiento Hare Krishna, cuya misión es "propagar sistemáticamente el conocimiento espiritual en la sociedad en general y educar en las técnicas de la vida espiritual para obtener verdadera unidad y paz en el mundo". Los devotos en la Argentina se calculan en mil practicantes iniciados y otros mil practicantes formales no bautizados, aunque estiman que existen miles de "amigos de Krishna" que comparten los rituales intermitentemente. 

Uno de los más populares es compartir el alimento vegetariano consagrado cada domingo en el templo, luego de charlas filosóficas y cánticos de mantras devocionales. "El prasadam es una forma muy sabrosa, vibrante y atractiva de practicar una ceremonia espiritual, se agasaja a los invitados que vienen a ver a Krishna", detalla el presidente a nivel nacional de Iskon -la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna, el nombre real de lo que se conoce como Movimiento Hare Krishna- y reconoce que para la comunidad, aunque haya personas que sólo se sientan atraídas por la comida, el sentido religioso es el mismo. "Desde el comienzo de nuestro movimiento, en los 60, la mayoría de los devotos eran hippies que buscaban un plato de comida; con el tiempo el prasadam cambió sus corazones, volvían con ropa limpia y ganas de hacer algún servicio. En estos tiempos todos vienen a comer pero también a servir, estudiar y ayudar", dice Maha Hari Das y explica que parte de la misión del movimiento a nivel mundial está en la caridad, por lo que lo gratifica que personas desprotejidas materialmente los elijan como refugio.
      El templo porteño desde enero de 2009 está en Colegiales, luego de más de dos décadas en Villa Urquiza. "Hay mucha más juventud en Colegiales, los vecinos son muy amables y se cuidan unos a otros, estamos en una calle más transitada y vivimos una linda transición, aunque algunos extrañan la intimidad del templo viejo, porque era más chico", comenta el sacerdote krishna y detalla la historia las sedes: "Nuestro primer templo oficial fue Corrientes y Ecuador, luego nos persiguió el gobierno militar, la mayoría de los devotos tuvieron que viajar al exterior y el movimiento fue preservado en forma underground por el valiente devoto Kaivalya Swarupa, quien mantuvo reuniones y festivales a escondidas en el sótano de su casa en Vicente López. Con el retorno de la democracia pudimos emerger, alquilamos en 1983 nuestra sede en la calle Andonaegui 2054 y luego de mucho tiempo de ahorrar y misionar, con mucho esfuerzo de nuestra comunidad y comunidades de los países limítrofes, pudimos comprar nuestra sede actual". 
     En donde hoy se encuentra el templo funcionaba la Escuela del Sol. Los krishnas parecen adaptarse lentamente a la nueva sede, mucho más grande que el histórico sitio de Villa Urquiza. Se entiende de inmediato en el ingresar al sitio por un antiguo portón de metal que lleva derecho a  un gran playón central que en días de fiesta permite montar puestos de venta de libros, artesanías religiosas, comidas y distintas exposiciones de trabajos sociales que realizan en varios puntos de la ciudad, como comedores escolares y otro tipo de espacios marginados económicamente. 
       Alrededor de esta superficie abierta, en dos construcciones que albergaron aulas y otras dependencias escolares, hoy se emplazan habitaciones donde viven algunos devotos, una gran cocina y comedor popular y, estrella del lugar, un enorme salón cerrado donde se dictan conferencias y se celebran las reuniones religiosas principales. El barrio de Colegiales, si en algo seduce a antiguos concurrentes al templo de Villa Urquiza, es por su mayor facilidad de comunicación con otros puntos de la ciudad, por su cercanía al subte y a las avenidas Cabildo y Lacroze. Además, como al lado del templo la comunidad posee un restaurante vegetariano abierto al público, se vinculan directamente con la tendencia gastronómica verde de la zona, que ya cuenta con comercios históricos de venta de comida naturista y restaurantes no sólo vegetarianos, sino macrobióticos y ayurvédicos.


Datos útiles
Barrio: Colegiales.
Dirección: Ciudad de la Paz 394.
Teléfono: 4555-5654. 
Site: www.iskcon.org.ar

No hay comentarios: