4.10.12

Jazz Gitano

Puro Swing

El guitarrista argentino Ariel Ricardo Staubitz, formado en la Escuela Popular de Avellaneda, grabó  dos discos independientes, Gypsy Baires y Zoom Gitano dedicados al género nacido en Francia.  


Diego Oscar Ramos

      Con el influyente Django Reindhardt como modelo siempre vigente, el músico nacido en Buenos Aires en 1985 suele tocar en distintos ámbitos callejeros y en subtes porteños, donde se gana la vida mientras testea la reacción de todo tipo de público frente a una forma del jazz que requiere buena técnica de digitación. Y también una siempre necesaria y generosa dosis de swing. En esta entrevista, el guitarrista que editó ya dos discos de forma independiente habla de las virtudes de un género que lo sedujo y con el cual busca impactar con habilidad y sensibilidad a sus oyentes casuales.

-¿Qué definís como jazz gitano?  ¿Y cuánto del género depende de lo que hizo Reindhart?
- El jazz gitano, jazz manouche o gypsy jazz, es un estilo de jazz proveniente de Francia, que ve sus orígenes en la década del '30 de la mano de Django Reinhardt, es la interpretación que él tiene sobre la música que tanto lo seduce, el jazz, el cual conoce al escuchar a Louis Armstrong. El género gypsy jazz depende enteramente de Django Reinhardt, teniendo en cuenta que el gypsy jazz no solo es el repertorio americano, sino muchísimas composiciones creadas por él, la formación original de tres guitarras, contrabajo y violín; incluso la técnica de mano derecha y los ornamentos que utilizaba en su mano izquierda debido a las graves quemaduras que sufrió, fueron componentes determinantes a la hora de definir el género. Django Reinhardt fue el creador del género, le dio la identidad y su importancia trasciende el género, muchos músicos han sido influenciados por él. 

- Cuánto crees que siguió evolucionando el género en otros músicos que tengas como posibles referencias?
- En cuanto a la evolución del gypsy jazz por otros músicos probablemente podría nombrar uno que se destaca de tantos que siguen la tradición del estilo. Bireli Lagrene lleva un poco más allá al oyente. No ofrece solo gypsy jazz, sino que su concepción armónica en los solos va por más, no se queda en la tradición, busca más, prueba y encuentra, rítmicas, acompañamientos e improvisaciones más complejas que las tradicionales.

-¿Crees que parte del eje del género, además de lo referente a especificidades armónicas y rítmicas, está relacionado con el virtuosismo como intérprete?
- El virtuosismo del intérprete juega un rol importante en el género, pero cada característica tiene su importancia. La rítmica del acompañamiento, las rítmicas de la improvisación, el swing, los ornamentos, los enfoques melódico-armónicos en los solos, todo tiene su importancia. Pero sin dudas es importante el virtuosismo, tocar frases muy veloces, o licks efectistas son características que ayudan a determinar la identidad del género.

-¿Y qué opinás del género en relación a la figura o rol de instrumentista “entretenedor”? (Pensé en el guitarrista argentino Oscar Alemán como posible referencia histórica de ese rol)
- No veo la importancia del "entretenedor" para el género. El jazz es un arte. Oscar Alemán fue entretenedor, pero antes de hacer eso, el principal valor que tenía era su gran capacidad como guitarrista, sus grandes improvisaciones, amplio repertorio y depurada técnica y versatilidad estilística. Yo resaltaría esas cualidades de él, no tanto su parte de showman. Igualmente son puntos de vista quizás, pero mi mirada va dirigida a las cualidades del músico, y a como me transmita su música, no tanto que me entretenga, sino que me conmueva con su arte.

-¿Qué te atrae del género como para que, de alguna manera, te hayas enrolado en él para expresar tu musicalidad?
- Del género me atrapó todo, obviamente la rítmica propia del gypsy jazz fue fundamental, pero la libertad ilimitada a la hora de la improvisación es indispensable. El desafío de tocar a un tempo lento, medio o alto y a la vez tener que crear un solo que tenga significado es todo un reto también. La improvisación es la parte que más me atrae del jazz, porque es libertad, uno puede hacer lo que sea, pero no tan así tampoco, porque hay reglas y contextos armónicos en los cuales uno puede hacer lo que sea. Comparo a la música con la capacidad de hablar. Es un lenguaje que se puede leer y escribir. Hay distintos géneros o idiomas. Hay palabras, frases. Y muchas comparaciones más. En ese lugar, la improvisación es la capacidad de expresarse libremente y apropiadamente, y poder dar un mensaje que impacte o que alguien lo recuerde, como un discurso que perdura en el tiempo. Esa es la búsqueda de quien improvisa.
-¿Qué te brinda como músico tocar en el subte?
- Tocar a diario este género en un lugar como el subte me resulta muy beneficioso dado que puedo estar tocando-estudiando mientras al mismo tiempo estoy viviendo de esto. Poder tocar todos los días es muy importante ya que uno sigue desarrollando y probando nuevas cosas en la improvisación y también generar más repertorio. Y si alguien que lee esta nota ha sido alguien que colaboro con la gorra, o compró el CD, o simplemente se quedo parado escuchando me gustaría agradecerles por su respeto y atención hacia mí.

-¿Qué reacciones has visto como promedio en el público?
- La reacción de la gente del subte es muy buena, tiene buena recepción la música en este ámbito. Creo también que en parte como el gypsy jazz es en promedio general rápido, podes llegar a atrapar al que pasa, porque tu ritmo tiene que ser veloz para poder llegar en un lugar como el subte donde el ritmo de la gente es muy vertiginoso. Quizás el momento de las baladas no llegue tanto porque el ritmo de la gente es muy acelerado, entonces prefieren esos temas en donde hay mucha velocidad. El brillo y la alegría del género, el ritmo, es importante también.

- Además de ganarte la vida, ¿qué has aprendido en tu experiencia tocando en este tipo de ámbitos?
- Aparte de ganarme la vida de esta manera quizá cosas que uno aprende son cosas como la importancia de la perseverancia en la vida, en mi caso para conseguir lugares en el cual tocar y tener que lidiar con vendedores o gente que pide limosna y que se adueñan de los lugares. Ser músico callejero o de subte no es fácil dado que uno está en la calle y si tenés códigos vas a encontrar mucha gente que no los tiene, entonces eso puede hacer que uno pierda esperanzas a la hora de tener que salir a ganarse la vida con la música. Salir todos los días y ni siquiera con un permiso en la mano saber si vas a poder tocar o no, es difícil, por eso la perseverancia es fundamental. También aprendes a ser más responsable, porque no tenés jefe ni un horario obligatorio, por eso uno tiene que ser responsable, porque uno mismo es su propio jefe.




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