Cuentas pendientes
El cortometraje argentino “Las diez preguntas”, que puede verse online, le propone al espectador una reflexión sobre cómo ha vivido su vida hasta ese momento. ¡Ni más ni menos!
Diego Oscar Ramos
“Nadie sabe cuándo se va a morir, pero si nos dieran la
opción de saberlo un día antes, con la condición de enfrentarnos a preguntas
que deberán no sólo ser contestadas, sino también llevadas a cabo, podríamos
cerrar cosas que quedaron pendientes”, indica la sinopsis de un curioso
cortometraje argentino que puede verse online (http://www.morafilms.com.ar), en el que
se relata la manera en que, mediante una asistencia angélica, un joven que está por morir al día siguiente
tiene la oportunidad de revisar cómo ha hecho las cosas hasta ese instante. Y
de hacerse unas preguntas presentadas por este personaje celestial que lo
asiste sobre cuestiones que pueden haber quedado pendientes, como para partir
en paz. Lo más interesante del corto está antes que en su factura técnica en
las reflexiones que estimula al espectador. Para indagar en las condiciones
filosóficas y emotivas de producción del corto hablamos con Güido Simonetti, director y guionista del cortometraje.
- ¿Cuál fue el criterio de selección de las preguntas y cuáles fueron
las fuentes de base para llegar a ellas? ¿Hubo alguna influencia religiosa?
- Sólo son 10 preguntas que yo les
hacía a mis amigos. No hacen referencia alguna a la religión, ya que por más
que vengo de una familia católica, yo no practico ninguna religión. Y Tampoco
leo libros. Así que no fue influido por ninguna lectura en particular. Sólo me
gustaba hacerles esas preguntas un poco más personales a mis amigos, para
conocerlos un poco más en sus sentimientos y para ver cómo de alguna manera
sentían que estaban viviendo sus vidas.
- El formato del corto recuerda a la estructura de las presentaciones de
conferencias. ¿Cómo surgió esa idea?
- El formato fue pensado para que los
espectadores se hagan las preguntas. Por esa razón la dividí en una suerte de
capítulos. Y después necesitaba que se genere una empatía con el protagonista,
por eso quise que recorran su último día.
- ¿Te han sorprendido las opiniones de los espectadores?
- Me han mandado muchísimos mensajes,
mails y llamados, para contarme cómo les había llegado el mensaje. Cada uno me
contaba en cuál de las preguntas había o llorado o se había angustiado. Porque
cada uno ponía su propia vida en el cortometraje y cada uno tiene una historia,
por eso a cada uno le puede llegar a tocar más una que otra. Los comentarios más
fuertes son de gente que tiene algún tipo de enfermedad terminal, por decirlo
de alguna manera, donde yo no sabía cómo podía llegar a afectarles el mensaje.
Y me han dicho que quedaron enamorados de la película. Es muy lindo ver cómo
nos hicieron notas de varias provincias para difundir el cortometraje, porque
les había encantado el mensaje.
- ¿Hubo alguna situación personal o cercana que te llevara a trabajar
con el tema de la muerte cercana como gran despertadora de sensibilidad?
- No en especial. Vivo mi vida
sabiendo que en algún momento me va a llegar el fin. Ojalá sea en muchos años. Y
a veces veo que hay gente que quiere escapar del tema, entonces para hablarlo
hay que hacerlo de una manera especial.
- Una de las escenas trabaja el tema de ejercer violencia contenida
contra alguna persona que podría habernos hecho mal en otros momentos. ¿Por qué
pusieron esa pregunta?
- La hice porque yo soy consciente de
que no todo en la vida es perfección. Todos cometemos errores y esa sensación
existe. No hice el cortometraje para dar una enseñanza ni mucho menos, sólo
compartir emociones que tenemos todos. Y esa es una.
¿No han recibido ninguna reacción del público que se preguntara por esta
inclusión?
- Tuve los dos extremos: gente que me
dijo que no tiene a nadie para esa pregunta y hay gente que me preguntó si
tiene que ser solamente una persona (se ríe).
- ¿Qué circuito está recorriendo el corto y cuál recorrerá próximamente?
- Nos estamos manejando al revés que
la mayoría de los cortometrajes, ya que uno cuando hace un corto tiene dos años
para hacerlo circular por festivales. Me importaba más que la gente lo vea que
un premio de un jurado de tres o cuatro personas. Prefería ver el impacto en la
gente, así que apenas lo terminé lo puse online. Por suerte tuvimos muchísimas reproducciones en los primeros días y nos
hicieron notas de todos lados. Quiere decir que el mensaje gustó, que es lo que
más me interesa. No filmaría nada si no cuento algo concreto o dejo un mensaje.
- ¿Cómo vivís personalmente las ideas de las que habla el corto?
- Vivo como dice la frase del
principio: "El mayor miedo en la vida no es la muerte, es no haber
vivido". Así que vivo con las cosas buenas y malas que pasan. Y soy feliz
por eso.
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