28.12.08

Néstor Tomassini


Clarinetista rioplatense

El músico bahiense, uno de los más respetados clarinetistas argentinos, presentó en 2008 su  Tuñón, en base a registros en DVD en vivo de su disco De corte antiguo. Para el 2009 se espera su nueva grabación, New Romantic Tango, donde junto al guitarrista Hernán Reinaudo profundiza en la reintegración musical de la cultura de las dos orillas del Río de la Plata. 




Diego Oscar Ramos


    Néstor Tomassini, uno de los más virtuosos instrumentistas de clarinete de nuestro país, presentó a mitad del 2008 los temas de Tuñón, DVD grabado sobre shows de su disco solista De Corte Antiguo, una vital recreación del tango de los orígenes, cuando el clarinete era el instrumento solista principal, poco antes de la llegada del bandoneón. El músico nacido en Bahía Blanca - y también reconocido por haber compuesto una milonga para el basquetbolista bahiense Manu Ginóbili - hizo la presentación junto al guitarrista Hernán Reinaudo, con quien adelantaron algunos temas del ya esperado New Romantic Tango, trabajo que está en proceso de grabación con composiciones de ambos basadas en una fusión de milonga, candombe, tango, jazz y flamenco. Para completar la matriz sonora de su música, una combinación de la precisión de la música de cámara con la libertad del jazz y la espontaneidad de los géneros populares, el show contó con invitados como Máximo Rodríguez en bajo y José Bale en percusión, dos de sus convidados más permanentes. Esta formación de cuarteto es la que Néstor Tomassini siente como ideal para mostrar en vivo una síntesis creativa en la que actualiza su histórica búsqueda instrumental, presente en su educación académica europea, sus conciertos en decenas de orquestas del mundo o su obra como miembro de Siglotreinta, respetado grupo donde se gestó buena parte de su estilo. Hoy el clarinetista profundiza la mezcla de las tradiciones musicales europeas con el universo sonoro afroamericano. Y si bien incluye en su propuesta hasta juegos estilísticos donde un tango puede transformarse con gracia en choro brasileño, el eje de su música está en una unión musical rioplatense que era natural cuando nacieron el tango, la milonga o el candombe. Por eso en sus conciertos, incluye desde clásicos tangueros de autores como Aieta, Piana, Villoldo, Canaro o Randall a sus nuevas composiciones, definidas por él como una evolución de su música.

Instrumento maravilloso

    “Creo que no se investiga tanto, la gente recibe las cosas como se la dan y los grupos que tocan tango quizás no se toman el trabajo de investigar o de dar a conocer hasta por qué un autor hizo un tema o cómo el bandoneón opacó en su momento a todos los demás instrumentos”, asegura Néstor Tomassini, cuyo virtuosismo se ve seducido por un género como el tango originario: “El clarinete es maravilloso porque tiene cuatro octavas, cada una suena con un timbre particular y el dominio del instrumento me permite hasta usar recursos de la música contemporánea como dobles notas para lograr las suciedades típicas del estilo”. En vivo puede vérselo también como uno de los percusionistas, tocando cajón o bongó junto a sus invitados, en un claro gesto de valorización de lo rítmico. “En los temas que estoy componiendo hay una tendencia de la fusión milonga, tango, candombe, murga, ligadas a la música africana, que siento como origen de todos los ritmos latinoamericanos”, dice el músico, hoy cada vez más interesado en continuar con una fusión con base en los rasgos de identidad musical rioplatense, un camino hasta lógico en las primeras décadas del siglo XX, cuando el eje Buenos Aires - Montevideo era un polo cultural unificado. “El candombe tiene una importancia fundamental y una presencia en el tango y la milonga, eso es el tango completo, con la parte negra bien evidente, África está en el tango, pero es más claro cuando le ponen tambores, en cambio, como lo conocemos, con la orquesta típica, la percusión no está presente, sólo De Caro la usaba golpeando los instrumentos y Astor Piazzolla”, explica Tomassini, haciendo explícita una búsqueda que cobra mayor fuerza por reconocer con claridad sus inicios: “Empecé a tocar el clarinete cuando mi papá escuchaba a Benny Goodman y a Panchito Cao, con el tiempo y la evolución sentí que la música que me identificaba más era la del Río de la Plata, donde el tango tiene un gran porcentaje de creación en Uruguay”.
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Tango de clarinete 




asa Néstor Tomassini recreó en De corte antiguo la belleza de los orígenes del tango, cuando el clarinete era solista y el bandoneón aún no había aparecido en el horizonte del género. El respeto y la vitalidad con la que interpreta a autores como Aieta, Saborido, Piana, Villoldo, Canaro, Santa Cruz, De Gullo, Mores, Tuegols o Randall se nutren de una impronta de investigación que siempre estuvo presente en su carrera. “En un principio, hacia fines del siglo XIX, la palabra tango no se conocía y los instrumentos usados eran los que se disponían en ese momento”, nos explica en el sobre interno de la grabación, donde se agrega que “los primeros grupos estaban formados por clarinete, flauta o violín y dos o más guitarras”. El clarinete predominó inicialmente por sobre flautas o violines en el rol de la voz cantante, mientras que el acompañamiento estuvo siempre a cargo de las guitarras o el piano. Uno de los primeros conjuntos de los que habla la historia es el un clarinetista del que apenas se sabe que se llamó Sinforoso y que junto al violinista Casimiro Alcorta tocaron ritmos entonces de moda como polcas, valses, chotis o habaneras, el predecesor del tango. Usado luego de la llegada del bandoneón como uno más dentro de las orquestas típicas, Horacio Salgan uso el clarinete bajo en sus arreglos y en la década del ´60 el maestro Panchito Cao lo hace pasar nuevamente al frente apenas por dos discos. Tomassini continúa la historia, incluye algunas de las músicas del repertorio de Cao como homenaje y graba su primer trabajo solista con fidelidad digital a un espíritu propio del tango fundacional. El disco contiene canciones como De corte antiguo, Felicia, Palomita Blanca, Milonga del 900, El Choclo, La Tablada, Unión Cívica, Lágrimas y Sonrisas, Taquito Militar, La Gayola, Así se baila el tango o El Esquinazo y tiene en su tapa un retrato del clarinetista hecho por las manos afectivas de Hermenegildo Sábat. El reconocido dibujante fue uno de esos alumnos que supieron ver el cariño profundo que brota del músico cada vez que toca lo que le gusta. Por eso, para delicia de los amantes del baile milonguero sencillo y sin melancolía, el clarinete de Tomassini, la guitarra o guitarrón de Hernán Reinaudo y el contrabajo de Roberto Amerise invitan a un baile popular, de esos que se vivían antes en los clubes y que hoy pueden seguir dando alegría a los cuerpos atentos y sueltos. Esos que no temen entregarse al movimiento.



Palabras


- ¿Cómo describiría su disco De corte antiguo?
- De corte antiguo tiene relación con cómo se tocaba el tango a principios del siglo XX. El bandoneón fue introducido a la Argentina por un inmigrante y se empezó a conocer a partir de la década del ´30 y a partir de los ´40 fue el instrumento del tango. Previamente se tocaba con instrumentos melódicos como la flauta traversa, el clarinete o el violín. Y hubo un pionero que fue el clarinetista Panchito Cao, quien grabó dos discos con su grupo Los muchachos de antes. Con él se terminó esa historia que intento reflotar. La formación clásica era guitarra, clarinete, más un trío, dúo o cuarteto de guitarras y en algunos casos flauta para segundas voces. En mi disco los temas están hechos con clarinete, guitarra o guitarrón y contrabajo, con algunas segundas voces encarnadas por el guitarrón. 


- Hay muchos detalles de respeto del género...
- Sí, hay un respeto del género, de la duración de los temas, que no eran de más de 3 minutos por la difusión radial, respeté la estructura, la melodía, la armonía de las canciones y el ritmo está absolutamente presente. Creo que es un muy buen disco para bailarines. 


- Habiendo tocando tantos estilos, desde música clásica, contemporánea, jazz y fusiones con base en el tango, ¿cómo llega a este respeto minucioso? 
- Es una consecuencia lógica de haber trabajado paralelamente con el grupo Siglotreinta incursionando en la fusión del tango con inclusión de improvisación y armonías disonantes o de estilo jazzero. Lo posterior era volver a las raíces y me interesaba por motivos históricos, porque empecé a tocar el clarinete cuando mi papá escuchaba a Benny Goodman y a Panchito Cao. Con el tiempo y la evolución sentí que la música que me identificaba más era la del Río de la Plata, donde el tango tiene un gran porcentaje de creación en Uruguay. 


- En las primeras décadas del siglo XX, el eje Buenos Aires Montevideo era un polo cultural unificado... 
- Y el candombe tiene una importancia fundamental y una presencia en el tango y la milonga que empecé a investigar e hicimos con Siglotreinta en el disco Inmigrantes. Eso es el tango completo, con la parte negra bien evidente. África está en el tango, pero es más evidente cuando le ponen tambores. En cambio, como lo conocemos, con la orquesta típica, la percusión no está presente, sólo De Caro la usaba golpeando los instrumentos y Astor Piazzolla.


- Aunque no aparece en el disco, la percusión sí tiene presencia en vivo. 
- Sí. En el disco no está porque no forma parte del estilo, pero cuando lo presento muestro lo que va a venir, porque en los temas que estoy componiendo hay una tendencia de la fusión milonga, tango, candombe, murga, ligadas a la música africana, que siento como origen de todos los ritmos latinoamericanos. 


- Frente a su estudio profundo de las posibilidades del clarinete, ¿qué lo sedujo como instrumentista el primer tango?
- Me seduce porque es un género muy difícil de tocar, como no está escrito para clarinete tengo que adaptar las partituras, casi todas para piano, para que se presten a su fraseo. Elegí los temas que le queden bien, que no sean imposibles de tocar y que no desvirtúe el estilo. El clarinete es maravilloso porque tiene cuatro octavas, cada una suena con un timbre particular y el dominio del instrumento me permite hasta usar recursos de la música contemporánea como dobles notas para enmugrecer la melodía y lograr las suciedades típicas del estilo. 


- ¿Esos recursos no nos acercarían más al salón de baile que a la sala de conciertos? 
- Exactamente. Es que el clarinete se estudió clásicamente sin vibrato, liso, lo usaban los clarinetistas de jazz, pero para los músicos clásicos es un pecado. Ahora lo empleo exageradamente en ciertas frases, parece hasta otro instrumento, como una flauta traversa.

- ¿Cómo fue la elección de las canciones? 
- Escuché mucho, vi muchas partituras, que tenían que estar en la franja histórica que va de principios de siglo hasta los años ´40. Los que más me apasionaron son los menos conocidos, todos tangos que no se hacían en clarinete, salvo alguno como Instrucción Cívica o El esquinazo, registrados por el maestro Panchito Cao. 


- ¿Hay en este disco cierta mirada arqueológica, de poner en evidencia un pasado musical no muy reconocido? 
- Creo que no se investiga tanto, la gente recibe las cosas como se la dan y los grupos que tocan tango quizás no se toman el trabajo de investigar o de dar a conocer hasta por qué un autor hizo un tema o cómo el bandoneón opacó en su momento a todos los demás instrumentos. 


 - Pensando en su trayectoria, ¿qué siente que le ha dado a la música? 
- Siento que hago cosas de la mejor manera posible, con mucho respeto y honestidad, por la música, por mis colegas, por los músicos que me influenciaron, por mis maestros, del más alto nivel mundial. Y acá estoy, tocando tangos, milongas y choros, un género brasilero riquísimo nacido en la misma época. Me considero un músico que puede tocar todo lo que le gusta, como la música clásica, que aún hoy sigo tocando. 


- ¿Y qué le ha dado la música a su vida? 
- Todo, una razón de vida. Yo no elegí ser músico, si a los ocho años ya estaba tocando y a los 16 era solista de la Orquesta Sinfónica de Bahía Blanca. Fue la música la que me eligió.





Biografía



    Fue en su Bahía Blanca natal donde Néstor Tomassini inició el aprendizaje de las primeras nociones de lenguaje musical con su padre, el director de orquesta Marcelo Tomassini. Pronto, los maestros Teobaldo Rosigno y Filotette Martorella comenzaron su formación instrumental con el clarinete, un impulso que continuaría hasta egresar como profesor de su instrumento en el Conservatorio Provincial de Música de Bahía Blanca y luego a ser becado dos años seguidos por el Mozarteum Argentino para estudiar música de cámara, se formó en Perfeccionamiento e interpretación con maestros como Mariano Frogioni en Buenos Aires y Guy Deplus en París. En Europa se graduó en el prestigioso curso de Virtuosismo a cargo de Robert Gugolz en Ginebra, donde fue profesor de clarinete y saxo en el Conservatorio de Ginebra, donde actuó como solista de su Orquesta y del Ensemble Marignac. Al mismo tiempo que crecía su entrenamiento académico, su afición por la música popular y el Jazz lo llevó a tocar con músicos que estaban en Europa como Horacio Fumero y Paulo Bellinati, además de haber trabajado como sesionista de músicos como Frank Zappa, Celia Cruz o el grupo sinfónico Mandragore, con quienes se presentó en el mítico Montreux Jazz Festival. Continuó su formación buceando en la música experimental contemporánea con el especialista norteamericano Phillip Rehfeldt, entrenándose en un lenguaje técnico que le sería fundamental para trabajos posteriores como intérprete de formaciones camarísticas del argentino Gerardo Gandini. En Argentina fue primer clarinete de la Orquesta Sinfónica Nacional de Buenos Aires, de la Orquesta del Teatro Argentino, fue miembro fundador del Trío Arsis, de Los Músicos de los Lagos de Buenos Aires, del MCP Trío, del grupo Siembra y en 1987 de Siglotreinta junto a Osvaldo Belmonte en piano y Narciso Saúl en guitarras. Con casi una decena de discos y numerosas giras europeas, lograron hacer evidente que las músicas del Río de la Plata comparten una cuna cultural de tintes africanos y mirada europea. Su carrera como docente continúa hasta el día de hoy, además de enseñar en conservatorios nacionales, publicó libros de enseñanza musical y fundó la Escuela de Música de San Telmo. En 2006 editó De Corte antiguo, su primer CD como solista, explorando tangos de la etapa inaugural del género y ha editado Tuñón, el dvd de las presentaciones realizadas en el ya histórico bar cultural Tuñón. 

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