17.9.12

Alberto Muñoz


Hombre de palabra

Es poeta, músico y dramaturgo con una vasta carrera. Este mes aún se puede ver su obra teatral La voz de la sirena en el Centro Cultural de la Cooperación, con puesta de Leonor Manso.

Diego Oscar Ramos   - Foto: Willy Castellanos - Diario Z




Tan misterioso como amable, en su carácter y en su arte, Alberto Muñoz (Bs. As. 1951) es poeta, autor teatral, músico, guionista y psicoanalista. Y en todas sus creaciones -desde sus canciones para el grupo MIA (Músicos Independientes Argentinos) en los ´80 a guiones para los programas Magazine For Fai u Ocupas en los `90, pasando por discos solistas como El gran pez americano, libros como El naturalista o las piezas de teatro musical Misa negra o Los últimos días de Johnny Weismüller-  su marca está en una mezcla única de erudición, ironía, melancolía, humor y una mirada lúcida sobre los temas que escribe.

En su ámbito de creación, una habitación llena de libros y objetos múltiples de innegable aura, Alberto Muñoz respira con fuerza especial cuando habla del momento en que todo artista “encuentra algo”. Y uno de sus últimos hallazgos fue La voz de la sirena, cuya puesta teatral dirigida por Leonor Manso puede verse durante agosto. “Quería componer una obra que tuviera que ver con la ley, pero no sabía qué parte de ella hasta que vi en la calle a una mujer policía y al darme cuenta que nunca decimos hombre policía sentí que había algo en esa diferencia”, cuenta Muñoz. Y revela el origen de un texto inquietante sobre “una mujer vestida de ley” que irá descubriendo quién es realmente, más allá del uniforme, al visitar la tumba de su madre.

- ¿Cómo llega a este tema?
- Los temas están siempre están ocultos. Uno busca los detonantes de esos temas agazapados. Y cuando vi a la mujer con uniforme entendí que tenía que investigar sobre la mujer que trabaja para una fuerza. Y lo que terminó de darle forma al trabajo fue la partitura gestual y de sentimientos que hizo Leonor Manso al adaptarla al escenario.

- Hay un despojo muy dramático del uniforme durante la obra, que coincide con su mayor sensibilidad
- Ese despojamiento hace que pueda entrar cada vez más cercanamente a su madre muerta, de-construye un uniforme que construye la posibilidad de una enorme comunicación. Esta mujer tosca, agresiva, entiende un poco más de su vida. Y en ella el espectador empieza a encontrar un alma que sufre.

-¿Qué le deja como autor el trabajo final sobre esos temas que halla?
- En general,  me desentiendo. Es lo que me sucede. Y no placenteramente. Grabo un disco y no lo escucho nunca más. Termino un libro, lo publico y no lo leo nunca más.

- ¿Y cómo ha sido hasta ahora su relación con los libros en sí?
- Los libros son vidas adentro de las vidas. Uno leyendo encuentra la historia viva de la humanidad. Lo interesante es que está escrita por hombres o mujeres hoy ya muertos. Es un dialogo con muertos que aportan siempre lo mismo, pero de manera cambiante, porque nunca Shakespeare o Baudelaire son los mismos. Y tampoco uno. La lectura es una interrogación, en principio, sobre uno mismo. Para entender cómo me fui modificando leo libros que leí a los 20 años. Los libros son compañeros fieles, a veces traicioneros, pero la mayoría de las veces son amigables de papel.

- ¿Por qué asocia traición y fidelidad a los libros?
- Bueno. Yo leía libros de aventuras marítimas, porque quería ser marino mercante o en realidad pirata. Y esos libros, traicioneros entre comillas, estaban engañando o tapando un deseo enorme: el de ser poeta. Retrasaban esa posibilidad, porque veía más posible ser un marino. Y hoy me convertí en un poeta mercante (se ríe).

- Y también estudió psicología.
- Es que uno de los marinos posibles fue Freud, que era un navegante indiscutible de los infiernos de lo inconsciente. Su lectura no me generaba ningún inconveniente con la poesía ni con la marinería.

- ¿Qué le ha dado el oficio de la palabra?
- Entender que la vida es muy compleja. (Piensa) Este trabajo me ha hecho entender algunos mecanismos de estas complejidades del mundo. Sobre todo en lo artístico y lo creativo. Fuera de esto, es un mar que navego mal o en el que tiendo a hundirme.

- ¿La escritura no ha sido un buen bote?
- Sí. Un bote precario, pero de buen diseño.  (Ríe con ganas).




- Sábados 23 hs y domingos 20.15. En el Centro Cultural de la Cooperación. Av. Corrientes 1543. Tel: 5077-8000/8080. 

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