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3.6.09

Boson de Higgs



¿El último misterio de la Física de partículas?


Es la única partícula aún no observada del modelo estándar de la Física de las unidades mínimas. Podría ser detectada, junto a elementos aún ni conjeturados teóricamente, por el Gran Colisionador de Hadrones del CERN. Para especialistas como el doctor en Física Daniel de Florian, estamos frente a un posible cambio de paradigma en las ciencias físicas.





Diego Oscar Ramos - Revista Espacio - 2008




Pocos momentos parecen tan atractivos para la Física de Partículas como este presente donde la investigación teórica se une con las tecnologías de comprobación observacional. Y si bien han recibido todo tipo de críticas de parte de los investigadores por su rol un tanto simplificador, además de una puesta en valor de la antiquísima puja entre la cientificidad y la religiosidad, fueron los medios de comunicación quienes le dieron una escena de masividad instantánea probablemente inédita en la historia de los descubrimientos tecnocientíficos. Por eso, el mismo hecho de que se haya promocionado el experimento de aceleraciones de partículas a velocidades inéditas del Large Hadron Collider (LHC) hablando de esta innovación tecnológica como la Máquina de Dios, le dio ha esta investigación un atractivo popular universal en tiempo real que no debe de tener precedentes. Claro que aportarle un toque de espiritualidad ya había aparecido en la divulgación científica que el Premio Nóbel León Lederman hizo del intrigante Boson de Higgs, llamando divina a esta partícula elemental que aún no ha sido observada por las herramientas existentes para corroborar experimentalmente las teorías de físicos como el argentino Daniel De Florian, doctor en Física especializado en colisiones de protones en muy altas energías y con experiencia en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), realizando cálculos teóricos para llegar a la observación del Boson. Con intención de claridad y un cuidado ante cualquier tipo de misticismo, el científico da - en su oficina del Dpto. de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la prestigiosa Universidad de Buenos Aires - algunas claves para entender a la misteriosa partícula y los cambios que pueden traer los experimentos actuales para darle realidad perceptiva.


- ¿Qué importancia científica tiene el Boson de Higgs?
- Inicialmente explicar eso no es algo extremadamente sencillo. En principio, debe decirse que la Física de Partículas Elementales estudia cuáles son los componentes elementales de la materia y como interactúan entre si. Está basado en un concepto bastante sencillo, el de las simetrías. El concepto está en la base de la Ciencia desde sus comienzos, como por ejemplo la idea de que todos los astros orbitan sobre esferas, ya que la esfera es el objeto más simétrico que se puede encontrar. Y las ecuaciones de esta área de la Física están basadas en conceptos de simetría, lo que las vuelve extremadamente sencillas para el que las entiende, además de elegantes. Claro que el problema es que esta idea no permite entender cuál es el origen de la masa de las partículas, porque las masas rompen básicamente y de forma explícita algunas de las simetrías en las que están basadas las leyes físicas. Por eso no las podemos incorporar de forma sencilla en las ecuaciones. Ahí es donde se tuvo que inventar matemáticamente, la existencia de un nuevo objeto, el Boson de Higgs.


- ¿Cómo podríamos definirlo básicamente?
- Es una especie de campo de partículas que embebe todo el espacio-tiempo. Lo permea como si fuese un nuevo éter. Y en su interacción con las partículas, de acuerdo a cuánto y cómo interactúe con ellas, le otorga propiedad de masa. Desde el punto de vista clásico, si uno imagina la masa como un concepto de inercia, en el sentido de que cuanto más masa tenga un cuerpo más fuerza tengo que hacerle para que alcance la aceleración, se puede definirlo de forma newtoniana. Si un cuerpo es colocado en un fluido viscoso y se le imprime una fuerza, la aceleración será menor y el objeto se comportará, por la resistencia, como si tuviese masa mayor. El Boson, simplificadamente, es una especie de viscosidad que impregna todo el espacio y que, por su especial interacción, se ocupa de frenar a las partículas elementales generando un efecto equivalente a la masa inercial. . El problema más grande es que de todas las partículas que forman los elementos fundamentales de la naturaleza han sido encontrados, salvo el Boson.


- Aquí entra en juego el LHC del CERN.
- Sí, justamente una de las metas principales del LHC es descubrirlo, si es que existe tal como lo predice la teoría. Hay dos posibilidades. Que no exista, lo cual sería un problema tan interesante como todos los de la ciencia, o que en realidad suceda lo que pensamos la mayoría de la comunidad científica, que existe pero es tan pesado que aún no pudo ser detectado. Para poder crear una partícula con mucha masa se necesita mucha energía, lo que ahora se alcanzará con el LHC.


- ¿Y qué siente sobre esta pausa técnica?
- Creo que es un pequeño accidente. Pero todo el mundo esperaba que algo sucediese antes de que funcionara a pleno. Es la máquina más compleja que uno se puede imaginar y cuando se la ve es difícil de creer que funcione y ya ha sido un gran paso adelante que hayan sido exitosos los primeros tests. Ahora este pequeño incidente hace que se frene durante unos meses, pero no creo que sea un problema mayor. Que ocurra una falla en la conexión eléctrica, que fue lo que pasó, no es completamente inesperado. Estuve en el 2006, cuando se colocaban los detectores. Son decenas de metros de alto para detectar las partículas más pequeñas del universo, donde todo tiene que estar muy bien ensamblado para que funcione bien.


- ¿Cómo fue para un físico cuyo trabajo es básicamente teórico estar frente a una máquina de este tipo?
- Fue una cuestión de asombro. Es de una magnitud tan grande y es sorprendente que miles de personas que trabajan en el experimento fueran capaces de construir cada uno una parte, lograr poner todo junto y que funcione. Es un logro importante.




- ¿Qué relevancia tienen estos experimentos para el conocimiento humano?
- La Humanidad está buscando desde los comienzos de la civilización entender de qué está compuesta la materia. Desde la idea de que es aire, tierra, agua y fuego, siempre estuvimos tratando de encontrar los elementos más pequeños, fundamentales e indivisibles a partir de los cuales se construye el resto.


- Esos que por mucho tiempo se creyó que eran los átomos…
- Sí. La historia se ha encargado de demostrarnos a lo largo de los últimos doscientos años una gran cantidad de saltos. Pensábamos que teníamos la respuesta, los átomos en un momento, luego el protón y el electrón, más tarde los quarcks. Y de hecho no pensamos que la descripción actual de los elementos sea la final. Lo más probable es que el LHC encuentre un gran número de nuevas partículas elementales, que van a ser tantas que tendremos que pensar seriamente cuáles son los objetos que probablemente las componen. Si hay algo que aprendimos es que hay que tener cierto grado de humildad, ya pasó tantas veces creer que teníamos la teoría final y la descripción absoluta de las cosas! Por eso realizar este experimento nos trae una gran cantidad de consecuencias científicas desde el punto de vista de la investigación básica: o permitirá confirmar ideas o aparecerán cosas completamente diferentes y totalmente inesperadas. Eso sería lo más divertido.



Dimensiones extras



- ¿Hay cambios posibles implicados en la relación espacio materia?
- Desde el punto de vista casi filosófico más que científico, una de las cosas que sucedieron los últimos diez años en la comunidad científica es la posibilidad creciente de que existieran dimensiones extras en el espacio-tiempo. Se viene pensando desde hace mucho y es una necesidad para la Teoría de Cuerdas. Siempre se hablaba de dimensiones extras extremadamente pequeñas, imposibles de observar, de un tamaño menor al milímetro. Son cosas con las que uno cotidianamente no tiene interacción o no puede observarlas, pero un experimento de altas energías sí podría hacerlo. Claro que en los últimos años se empezó a especular que la posibilidad de que eso sea cierto es ínfima. Igualmente el interés académico es extremo, porque si se encontrase algo así, si descubriéramos que el universo tiene más dimensiones que las tres espaciales y la temporal, cambiaría completamente nuestra forma de ver las cosas. Sería uno de esas crisis…



- ¿Un cambio de paradigma?
- Sí, un cambio de paradigma fuerte en muchos sentidos.



- Y en caso de que existiesen esas otras dimensiones, que no sean perceptibles no quiere decir que no interactúen con nosotros, ¿es así?
- Que no sea perceptible quiere decir que efectivamente seguiríamos viendo tres dimensiones espaciales y el resto no. De hecho tienen sus efectos pero los vemos desde nuestra posición de seres de tamaño mucho más grande que esa dimensión. La Física, precisamente, hoy necesita encontrar el objeto fundamental a partir del cual pueda describir el resto de la materia, así como también hallar la Teoría de Todo, para entender todo lo que observamos a partir de una única fuerza. De tal manera que fuerzas que vemos como distintas, como el electromagnetismo y la gravedad, sean simplemente manifestaciones distintas de una misma interacción. Pero si una de ellas es 10 a la 39 veces más fuerte que la otra y son tan distintas cuando las sentimos cotidianamente, ¿cómo pueden venir las dos de la misma fuerza? Ahí la existencia de dimensiones extras podría servir para explicar esa diferencia tan grande, ya que la gravedad interactuaría con todas la dimensiones del espacio tiempo. Nosotros veríamos una gravedad diluida porque buena parte de su efecto se perdería en las otras dimensiones. Igualmente, la posibilidad de que podamos ver esas otras dimensiones y de que existan son muy bajas.



- ¿Pero no sería una respuesta tranquilizadora para la Teoría del Todo?
- Sería útil. Abriría un camino para poder pensar las cosas de otra forma.



- ¿Cuáles son los caminos teóricos alternativos?
- La candidata principal para que se descubra algo nuevo en el LHC es la Supersimetría, la más grande simetría que puede tener un sistema físico, que predice que por cada una de las partículas que conocemos debería existir una compañera supersimétrica, una especie de partícula espejo. Eso sí, suponemos que si existe no es perfecta, que está rota, por lo que esas partículas deberían ser lo suficientemente pesadas como para que no las hayamos observado. La supersimetría, que viene siendo perseguida desde hace decenas de años, podría servir para explicar cuál es la composición de la materia oscura. Se sabe que buena parte del universo es materia que no da luz y puede estar formada por partículas supersimétricas. Si encontrásemos esas partículas con los aceleradores podríamos tener una forma de explicar fenómenos desde las escalas más chicas de la materia hasta fenómenos físicos a escalas más grandes, como los de la Cosmología. Habría una mayor unión entre esos extremos de la física.


- ¿En que etapa se encuentra esta explicación teórica?
- La idea es que esta es la búsqueda final. Si no se encuentra en el LHC podemos decir que no existe. Ya no se pueden escapar más, no puede ser que los objetos sean tan grandes que el LHC no los pueda generar.



- ¿De dónde surge esa certeza?
- La certeza se basa en que análisis indirectos nos permiten inferir que si partículas como el Boson existen, tienen que tener una masa limitada por un máximo. El LHC puede producir objetos con una masa hasta mucho más grande que esos máximos. Y si no se observan es que no existen. No habría manera de compatibilizar su no observación con las mediciones hechas en otros experimentos con entidades observables. En este caso el salto de energía es lo suficientemente grande como para decir: “Si no está acá hay que pensar otra cosa”.




Elementos excitantes


- Se hicieron conocidos comentarios del físico Stephen Hawkins sobre la imposibilidad de encontrar el Boson.
- Stephen Hawkins lo que hizo fue una apuesta con alguien para ver si aparecía o no. Creo que él, en realidad, decía que no quería que apareciera.



- ¿Por qué?
- Porque la peor cosa que nos podría pasar en el experimento es que aparezca el Boson y nada más, porque sabemos que tiene que haber nuevos fenómenos observables. Pero si no se encuentran aquí significa que son energías mucho más grandes que las que podemos lograr por el momento. Entonces van a pasar muchos años hasta que seamos capaces de observar nuevos fenómenos.


- ¿Nos pondría frente a una situación técnica hoy insalvable?
- Nos pondría frente a la peor situación de la Física: tener una teoría que describe todo lo que podemos observar ahora. Salvo el Boson de Higgs, que aparecería eventualmente. Y sería muy aburrido, porque sabemos que nuestra teoría no es suficiente para describir todo el universo, hay cosas que se escapan. Para poder avanzar necesitamos nuevos experimentos, que nos permitan ver nuevos fenómenos que nos inciten a pensar cómo explicarlos con teorías alternativas.


- ¿Eso que no está es lo que genera una suerte de excitación al científico?
- Tal cual. El motor de la Ciencia son esos cambios de paradigma que cuando unos los estudia le parece que fueron traumáticos, pero si a uno le toca vivirlos, creo que van a ser extremadamente excitantes.


- Por lo tanto esta época debe ser un gran tiempo para un físico…
- Sobre todo para los que trabajamos en el tema, que estamos a la espera de ver lo que ocurre. Creo que lo que piensa Hawkins es que ante la situación de que sólo se encuentre el Boson es preferible que no se encuentre nada. Porque no encontrarlo también significa una crisis teórica complicada. Porque es difícil reemplazarlo, nunca hubo una teoría alternativa que funcionara bien. Igual lo más divertido sería encontrar algo completamente inesperado.


- Suele haber una tendencia a preguntarse por la utilidad práctica de los conocimientos. ¿Qué respuesta habría en relación a estos experimentos?
- Hay varias respuestas. Es Física Básica la idea es entender la composición fundamental de la materia, sin imaginarse que ese entendimiento directo tenga una aplicación en lo cotidiano. Pero uno no puede imaginar qué es lo que va a ocurrir tiempo después con ese conocimiento. Cuando Maxwel descubre las ondas electromagnéticas a nadie se le ocurrió que tenía algún interés y hoy no podemos imaginar nada sin ellas, desde la radio a la televisión o el microondas. Por eso no sabemos qué va a ocurrir en cuanto la aplicación directa. Sí es cierto que hay una gran cantidad de aplicaciones tecnológicas relacionadas con el diseño del acelerador, técnicas nuevas que se diseñaron para construirlo. Y eso suele tener aplicaciones automáticas en la industria. Ya se crearon nuevos paradigmas de comunicación en los que, además de compartir información se comparten recursos, a través de una gran cantidad de computadoras conectadas a altísima velocidad. Si bien ya existía, se está llevado a un nivel extremadamente grande y seguramente va a tener influencia en el público en no demasiado tiempo. Baste recordar que el descubrimiento más grande del CERN para la gente fue la WEB, la forma de comunicarse se creó allí porque había una gran cantidad de científicos de distintas instituciones de Europa que necesitaban comunicarse entre sí. Hoy casi nadie que lea esta revista concibe la vida sin Internet.


- Quizás la pregunta sobre la aplicación de estos saberes evidencie la fuerte presencia en nuestra cultura de cierto utilitarismo tecnológico. Esa tendencia no debería opacar la dimensión filosófica y científica, ¿es así?
- Por supuesto. De qué está compuesta la materia es una de las preguntas que se hace la Humanidad desde sus comienzos. La Ciencia, más allá de las aplicaciones, se va a seguir haciendo esas preguntas y va a tratar de resolverlas.


- ¿Y qué opina del nombre La partícula de Dios?
- Ese fue un error en realidad. León Lederman, Premio Nóbel en 1988, escribió un libro y no se le ocurrió mejor idea que ponerle de título La partícula divina o La partícula de Dios, creo que con la intención de hacerlo más popular y vender más ejemplares. Es un nombre atractivo, pero no hay ninguna relación entre un experimento científico y la religión. La historia ha demostrado que no es ni siquiera conveniente, por ser generoso.



- ¿Porque así no le aporta nada ni a la ciencia ni a la religión?
- Claro. Porque Ciencia y Religión son cosas totalmente diferentes. El mecanismo de validación es opuesto, el de la Ciencia es la experiencia, uno contrasta sus ideas con la experiencia, la confirma temporariamente o la refuta. La religión no tiene nada que ver con eso, es algo irracional, basado en la creencia, en la fe, errónea desde mi punto de vista.


- Y una lectura muy apresurada de estas denominaciones hasta podría hacer pensar que se encontró una forma experimental de hallar a Dios.
- Es que la existencia de Dios no se puede probar ni desprobar, porque va por otro carril completamente diferente. Pero es verdad que el nombre Máquina de Dios al LHC fue puesto por los medios, no por los científicos. Es extremadamente ganchero, de eso no hay duda.


- Las dudas están aún en la aparición o no del Boson.
- Me dedico a la Física Teórica, a la Fenomenologia, trato de escribir los resultados experimentales de una manera teórica exitosa, tratando de dar la mejor descripción posible. Tengo constante interacción con teoría y experimento. Trabajé en el CERN en la división teórica, hice muchos cálculos relacionados con la posibilidad de observar el Bosón de Higgs, así que estoy a la espera. Me gustaría que se encuentre para confirmar los cálculos que hice. Pero cualquier cosa que pase va a ser divertida.






Gran Colisionador


“El Gran Colisionador Hadrónico es un acelerador de protones, uno de los componentes del núcleo atómico, construido en el laboratorio CERN de Ginebra, Suiza. Haces de protones van a recorrer los 27 kilómetros de circunferencia del LHC casi a la velocidad de la luz, cruzando constantemente la frontera entre Suiza y Francia. Y van a terminar colisionando con una energía total de 14 TeV, la energía que adquiriría una partícula al pasar por una diferencia de potencial de 14 billones de voltios”, explica de Florian en un documento de difusión. Sobre la función y utilidad de los acelereradores explica: “Durante casi un siglo, estas máquinas han sido la herramienta más útil para estudiar la estructura fundamental de la materia y comprender su composición elemental. Utilizando partículas aceleradas a energías que son un millón de veces menores a las que serán alcanzadas en el LHC, no sólo pudo conocerse que los átomos están compuestos por electrones orbitando alrededor de un núcleo, sino que además los núcleos están constituidos por protones y neutrones”. Luego acelera su discurso, da la entrada a los descubrimientos de los quarcks como los más recientes elementales de la Física y se aventura a desestimar las teorías apocalípticas sobre el gran acelerador. “Cuando se hace un experimento que alcanza energías más altas que las logradas anteriormente siempre surge la duda acerca de si esas colisiones podrían crear fenómenos peligrosos”, explica y asegura que no tiene base real el temor a que se estén creando agujeros negros microscópicos: “Estos agujeros negros tienen poca relación con los auténticos agujeros negros cosmológicos ya que su masa es ínfima y de existir se evaporarían rápidamente”. Para dejar a todos más tranquilos, pone a la misma naturaleza como prueba: “los rayos cósmicos, haces de partículas que provienen del espacio exterior, tienen energías tales que se producen colisiones entre ellos por el equivalente a diez billones de LHC por segundo”.


El padre y los tíos


El mecanismo de Higgs, lo que da masa al vector Bosón, fue teorizado en 1964 por Peter Higgs, François Englert y Robert Brout que trabajaban en las ideas de Philip Anderson. También lo hicieron de forma independiente G. S. Guralnik, C. R. Hagen y T. W. B. Kibble. Higgs propuso que la existencia de una partícula escalar masiva podría ser una prueba de la teoría. Steven Weinberg y Abdus Salam fueron los primeros en aplicar el Mecanismo de Higgs a la ruptura espontánea de simetría electrodébil.

8.2.08

Alberto Rojo



Paradigmas integradores


La obra de Alberto Rojo, físico y folclorista, une con naturalidad sus conocimientos científicos con sus saberes musicales.


Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - 2008


“El arte y la ciencia son instrumentos que tienden a descifrar y ejecutar lo mismo”, afirma desde su residencia norteamericana Alberto Rojo, profesor asociado en el Departamento de Física de la Oakland University, con una fuerte presencia de sus investigaciones en prestigiosas revistas científicas y dueño de una capacidad de divulgación popular de la ciencia que expresó en el libro La Física en la Vida Cotidiana, donde explica la forma en que un árbol puede resultar una cámara fotográfica, proporciona tácticas para hamacarse en una plaza y hasta describe físicamente el momento en que Charly García se arrojó a una pileta desde un piso noveno. Que también sea él quien participe de su disco Para mi sombra, producido por Pedro Aznar y recibido con muy buenas críticas especializadas, muestra un gesto integrador que hace que el tucumano le de lugar en sus conciertos a la difusión de curiosidades científicas. “De algún modo nuestro cuerpo y nuestra mente entran en sincronía con un orden y el placer viene de la conexión con ese origen, como cuando una palabra perfecciona su sentido cuando descubrimos su etimología, el arte y la ciencia son para mí esa etimología de lo misterioso”, sentencia como clave unificadora que reconoce también enseñanzas valiosas en figuras como Mercedes Sosa, con quien ha compartido grabaciones y escenarios: “cada vez que hablo o toco con ella aprendo algo nuevo, quizás lo más importante sea el poder que tiene la canción de cambiar vidas, de decir lo más importante desde cierta periferia y cómo tanta música pudo concentrarse en una sola voz es un maravilloso misterio”.
asas
El hombre de las respuestas, que se inició al estudio de la música a los seis años y se formó en el Berklee Collage Of Music, sabe darle su sitio al silencio deslumbrado y reconoce que “la canción es el legislador oculto del destino de los hombres”. En el propio arte confluyen las uniones de los lenguajes: “Aplico cierta disciplina y método que recibí en mi formación como físico, exploro la composición con un sentido de duda perpetua y elijo temas que contienen la esencia poética de la ciencia, como unas teorías sobre el azul del cielo que estoy revisando”. También expresivo pintor, los colores de una infancia en Pennsilvania con un padre filósofo amante de la pintura lo enamoraron a sus ocho años del arte visual y las explicaciones que le daba junto a su madre especialista en Didáctica de las Ciencias lo apasionaron por el pensamiento indagador. “Me infectaron un virus de curiosidad del que nunca me liberé”, cuenta hoy Alberto Rojo, cuya vida cotidiana y científica sigue nutriéndose de la música: “Me siento feliz cuando alguna canción mía se conecta con mi raíz argentina, con mi infancia y con mi sensación de asombro por cómo es el mundo”.





Música de Borges

Amante del lenguaje y la literatura, para el científico Jorge Luis Borges - de quien escribió un ensayo sobre las relaciones de su obra con la Física Cuántica - también puede ser considerado un buen músico: “Gran parte del poder de su literatura deriva del sentido musical que él atribuye a la poesía, el lenguaje es un fenómeno sonoro que existe en el tiempo y sólo alguien con una apreciación exquisita de los ritmos y de las inflexiones melódicas de la palabra puede escribir como escribió Borges”.

18.10.07

Felix Mirabel


Alma espacial

El astrónomo argentino Félix Mirabel es el actual director científico del Observatorio Europeo Austral y representante de toda Europa en ALMA, millonario proyecto de Radioastronomía emplazado en el desierto de Atacama para estudiar el origen de las galaxias y estrellas. Formado en Filosofía además de Astronomía, el científico reconocido y premiado por descubrimientos como los microquasars o la generación de agujeros negros por implosión, aplica en la Ciencia su pasión por llegar a las respuestas fundamentales del universo.


Diego Oscar Ramos - REVISTA ESPACIO – Febrero 2006



En una visita a la Argentina el Dr. Félix Mirabel nos recibe en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, poco antes de emprender el viaje a Roma para reunirse con los 30 especialistas mundiales en agujeros negros, uno de sus temas preferidos y donde más energía ha puesto como investigador astrofísico. Fue el quien publicó con suceso en la revista Science que, en complementación con la reconocida teoría del nacimiento a partir de las supernovas, las implosiones silenciosas y oscuras pueden ser otra forma de hacer nacer estas misteriosas entidades estelares. Gustoso de ser entrevistado para la revista Espacio, sus recuerdos españoles lo llevan rápido a su titulación honorífica en la Universidad de Barcelona como Doctor Honoris Causa por su ejemplar trayectoria científica, al ser descubridor de galaxias infrarrojas ultra luminosas, galaxias enanas de marea y los famosos microquasars, actores principales de su amplio universo. Amable y calmo, el ex director de Investigación de la Comisión Nacional de Energía Atómica de Francia, se mostró como un científico humanista, amplio en su pensamiento y atento a las vinculaciones de la Ciencia con el arte, la religión y esencialmente la vida del ser humano.

- ¿Cuál es su rol exacto en ALMA?
- En ALMA, que es un acrónimo con cuatro palabras en ingles, Atacama Large Millimeter Array, soy uno de los ejecutivos en Chile a cargo de la construcción del observatorio, todas las decisiones de trabajo son discutidas entre el director y mis interlocutores, que son el representante americano y el japonés.



- ¿Puede explicar la importancia del proyecto?
- Es el primer proyecto global de Radioastronomía milimétrica y submilimétrica para ese tipo de longitudes de onda, estará compuesto por 50 antenas de 12 metros cada una instaladas en el norte de Chile, en la planicie de Chajnator en el desierto de Atacama, a una altura de 5.100 metros. Es el observatorio de envergadura más alto, esto es así porque debido a la absorción de la atmósfera se debe ir lo más alto posible en un lugar lo más seco posible por el menor porcentaje presente de vapor de agua y el desierto de Atacama es el desierto más seco del mundo, más que el Sahara.

- ¿Es por eso que se dice que allí están los mejores cielos del mundo?

- Sí, es uno de los cielos mas privilegiados del mundo después de un sitio en la Antártida, a 3400 metros, donde hay una estación de observación científica franco italiana, que es el lugar más propicio desde el punto de vista de la calidad de la atmósfera, porque el vapor de agua está congelado y las ondas submilimétricas atraviesan la atmósfera como en el espacio. Pero los problemas de logística son enormes, los científicos tienen que estar encerrados seis meses y sería imposible construir allí un observatorio como ALMA.


- ¿Cuál es el objetivo científico principal?
- El objetivo cientifico es estudiar las primeras galaxias que se han formado y las protoestrellas, regiones donde estarían formándose estrellas, regiones inmersas en nubes de polvo y gas. Para lograr estudiar los procesos físicos se necesita hacerlo en longitudes de onda para las cuales las nubes de polvo sean transparentes. Y este observatorio va a poder realizar radiografías de las regiones de formación estelar en nuestra galaxia, en galaxias próximas y espiar la formación de galaxias en las épocas mas tempranas de emulsión del universo. Sabemos que las galaxias más masivas albergan en sus centros dinámicos agujeros negros gigantescos. Nuestra galaxia alberga en su centro un agujero negro supermasivo con una masa equivalente a cuatro millones de soles y una de las cuestiones más importantes de la Astronomía en este momento es dilucidar cómo se formas estos agujeros negros supermasivos. Y en ALMA pensamos que se forman en zonas que son opacas para la luz visible e infrarroja, por lo que creemos que vamos a poder estudiar cómo se forman. Justamente vamos a reunirnos pronto los 30 especialistas mundiales en este tema para discutir estas ideas, en Castel Gandolfo, cerca de Roma, donde está la residencia del Papa.


- Me resulta particular el lugar elegido. Se lo comento por las implicaciones hasta religiosas de estas búsquedas científicas, en una época de mayor apertura de la Iglesia hacia la Ciencia.
- Claro, sí. El ultimo Papa, después de casi 500 años reconoció el error que se cometió con Galileo al excomulgarlo. En realidad el Castel Gandolfo es un castillo construido por los jesuitas, una congregación de la Iglesia que tradicionalmente ha impulsado desde su formación a la Ciencia y el castel es administrado por esta congregación.


- Hace años escuché un sacerdote católico que decía que poca Ciencia aleja de Dios pero mucha Ciencia acerca. ¿Qué siente usted?
- Creo que la Ciencia y la Fe son dominios del espíritu, de la inteligencia, que pueden no estar en contradicción, digamos que la Ciencia no habla del dominio de la Fe y tampoco la Fe habla del dominio de la Ciencia. Son como diría Kant dos universos del ser humano motivados por inquietudes distintas.


Unir mundos


- Usted tiene formación filosófica, ¿cuál siente que es el mayor punto en común entre la Filosofía y la Astronomía?
- Estudiando Filosofía me di cuenta que para entender la Filosofía griega y la moderna hay que entender profundamente la Ciencia de la época. La teoría de conocimiento de Kant, la critica de la razón pura, no puede entenderse sin conocer la física de Newton. No se puede entender la Filosofía griega sin entender la geometría de Euclides. Platón usa el teorema de Pitágoras para fundamentar la idea de que el conocimiento es universal. Sócrates usa las matemáticas para mostrar que mismo los esclavos están dotados de este conocimiento innato universal. Cuando quise hacer mi tesis doctoral estábamos en una época muy convulsionada en la Argentina, todos los profesores de Filosofía que yo apreciaba habían sido expulsados de la universidad por la dictadura militar y fui hacia la Ciencia, que me gustaba y como la Astronomía es una ciencia un poco más inocente desde el punto de vista político que la Filosofía pude hacer mi tesis aquí en la Argentina con profesores de Astronomía que habían podido permanecer en la universidad. Creo que la Filosofía lo que me ha dado es una metodología de pensamiento y fundamentalmente el camino para ir hacia lo fundamental. Creo que lo que me ha dado la Filosofía es una metodología y en particular cómo transcurrir el camino hacia las preguntas fundamentales. Y no quitar la atención de esas preguntas, para poner todos los esfuerzos en lo que es fundamental. La Filosofía me ha dotado para hacer Ciencia y justamente puedo ver en comparación con otros colegas que se entretienen y tienen una aproximación hacia la Ciencia como si jugaran al ajedrez.


- ¿Se refiere a especulaciones hechas en el vacío?
- No necesariamente, pero hay mucho de eso. Muchos científicos se han dedicado a la Ciencia como una forma de pasarlo bien, otros se dedican por el interés en cuestiones filosóficas fundamentales. Yo cuando comencé a estudiar Astronomía tenia la ilusión de que podría dar respuestas a preguntas filosóficas fundamentales, por ejemplo de por qué hay un universo y no nada. Luego, a medida que fui madurando me di cuenta de que estas son cuestiones que la Ciencia no puede responder y que quizás son cuestiones que estarán siempre con el ser humano y que nuca las podremos responder. Sirven como motor, como misterios fundamentales. La existencia del universo probablemente permanezca como misterio para siempre.


- Es interesante que la Astronomía, en los comienzos de nuestra civilización, era un conocimiento central, una forma de sabiduría hasta unida a otras formas del conocer como la alquimia.
- La alquimia es interesante. Durante la historia de la humanidad, mismo en la antigüedad hubo la ilusión de que se podría producir oro en el laboratorio. Hoy en día sabemos que eso no es posible en la superficie de la Tierra, en realidad los elementos químicos de la tabla periódica son producidos en el centro de las estrellas. Nuestra constitución física, el calcio de nuestros huesos, el oxígeno que respiramos son producidos en las estrellas a través de procesos de fusión nuclear para lo cual se requieren temperaturas enormes, de muchos millones de grados, que por supuesto no se puede reproducir porque se evaporaría el laboratorio. En este sentido una de las cosas que nos ha dado la Astronomía es la conciencia de que nosotros como seres humanos y nuestro planeta somos polvo de estrellas, somos el producto de una evolución en el universo, esta materia que constituye nuestro cuerpo fue fabricada de algún modo en las estrellas y eso nos da una conciencia de unidad con el universo y también con nuestra tierra, nos llevan a tener que cuidarla un poco más. Desde el punto de vista de preservación del medio ambiente, nuestra atmósfera es el resultado de un equilibrio muy crítico y esta relación del ser humano con el universo es algo para lo que la Astronomía puede ayudar a tomar conciencia de esto. Hoy en día, por la contaminación, los jóvenes tienen poco contacto con el cielo, es muy difícil ver en la ciudad las estrellas y constelaciones. Los astrónomos estamos trabajando para lograr que la contemplación del cielo sea un derecho básico de las generaciones futuras. Intentamos, a través de la UNESCO, que se declare al cielo nocturno como un patrimonio de la humanidad que debe ser respetado. A este paso, dentro de una decena de años quizás nuestros nietos no puedan contemplar el cielo a menos que se alejen muchísimo de centros poblados.


- ¿Qué legislación hay al respecto?
- Hay ya legislaciones en Chile y España, para proteger los observatorios. En Hawai también, hay regulaciones específicas con respecto a la iluminación, por ejemplo utilizar luz de sodio, lámparas que emiten luz en una única línea espectral, no cubre todo el espectro visible, como para poder proteger en este caso a los astrónomos profesionales, pero creo que hay un derecho más fundamental, el de la población en general, de que se pueda observar el cielo.



- ¿Y qué posibilidades tienen las personas de utilizar los observatorios para ver el cielo como los astrónomos?
- Todos los observatorios tienen regímenes de visitas. Nosotros en Chile recibimos visitas los fines de semana, esto es posible. Y hay muchas sociedades amateurs de astrónomos que organizan observaciones.


- ¿Qué importancia le da a la difusión de la Ciencia?, ¿sólo para generar nuevos científicos o va más allá de este objetivo?
- En la Astronomía en particular, la difusión es importante porque la Astronomía cumple un papel de cultura, que nuestros jóvenes sepan que el calcio de sus huesos es producto de la evolución estelar cumple un rol muy importante en los países en vías de desarrollo porque es una forma de estimular el interés de los jóvenes por la Ciencia. A veces se dice para qué sirve la Filosofía y en términos estrictos se puede decir que no sirve para nada. Uno se pregunta para qué sirve el Arte y es un bien a través del cual se puede lograr una experiencia de felicidad.



- ¿A través de la Astronomía también?
- También. La Astronomía es una Ciencia que considero, como la Física y las Matemáticas, que tiene una belleza en sí. Pero a su vez tiene un rol social, cultural, más específico a nivel de la orientación de los estudiantes.



Emoción inesperada

- ¿Cómo vivió personalmente sus grandes descubrimientos con agujeros negros, que sintió cuando alguna entidad teórica comenzaba a tener una realidad de constatación?
- Creo que lo más importante que he experimentado es una emoción muy grande, eso que los griegos llamaban de asombro. Y esto está ligado a una pasión muy grande por el descubrimiento. Pero se siente pocas veces, uno a veces trabaja años para sentirlo una o dos semanas o trabaja años en un proyecto pero eso que se esperaba encontrar no se encuentra. Lo más emocionante fue encontrar incluso lo inesperado, algo que realmente sorprende. Cuando ocurre uno no duerme, me imagino que es como la experiencia de los exploradores cuando ponían sus pies sobre un territorio inexplorado. Cuando con mi colega Luis Felipe Rodríguez descubrimos los movimientos aparentes superlumínicos en la galaxia, objetos que se mueven con velocidades aparentes superiores a la de la luz, eso nos dio una gran emoción. Nos juntamos en Estados Unidos, donde estábamos trabajando y en dos semanas casi no dormimos hasta que no pudimos entender en términos de la Relatividad lo que estábamos observando. Fue una gran felicidad, una gran emoción, es como un gran premio que uno recibe y fuera colocado repentinamente en un nuevo horizonte. Pensaba que los artistas experimentaban esto en forma casi continua y hablando con ellos me han dicho que en el Arte las cosas son parecidas a la Ciencia. Tampoco un pintor o un músico experimenta esta pasión en forma continua, sino que ocurre muy esporádicamente y luego todo lo que se desarrolla es sobre la base de esta experiencia maravillosa de experimentar algo nuevo. Se me ha dicho que Vivaldi es magnifico pero seguramente tuvo el descubrimiento de ciertos movimientos que después repitió y varió en muchas obras. Todos los pintores tienen períodos, que a veces duran varios años, pero están basados en algo que experimentó durante un período de tiempo muy corto, quizás en un día o una noche, donde se produce un salto cualitativo y uno es arrojado hacia un nuevo universo. Luego la actividad es más de perfeccionamiento que de asombro y descubrimiento.

- Me llamó la atención en sus descubrimientos, que alguno va de la extrema luz a la extrema oscuridad, del gran sonido al silencio absoluto.

- Creo que en la Ciencia la poesía tiene un rol y en este caso consiste en elegir palabras para describir el descubrimiento, que sinteticen la naturaleza del descubrimiento y a la vez estimulen la imaginación de los colegas. Por ejemplo cuando propusimos la palabra microquasar apareció como una analogía un poco atrevida, porque era prematura. Tuvimos ciertas críticas, pero lo importante es que produjo un debate. Y luego se confirmó que esta palabra que nosotros inventamos poéticamente estimuló la imaginación para más de una investigación. Hoy en día la palabra está incorporada en el lenguaje científico de la Astronomía y es universalmente aceptada. Creo que en la Astronomía hay una polémica que puede alcanzar niveles poéticos, pero que tiene implicaciones científicas. Es como decía Martín Heiddeger, nosotros vivimos y pensamos en el lenguaje. Y si uno quiere darle más proyección a su descubrimiento es importante elegir las palabras.


- Ya que hablamos de palabras y orígenes, la frase bíblica “En el principio fue el verbo”, ¿puede tener una implicancia científica?
- Lo he pensado, claro, pero a nivel astronómico es difícil decirlo en este momento.
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