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25.6.13

Brontis Jodorowsky

"El arte reside en la calidad de la atención"


Para el actor francés de origen méxicano, hijo del mítico Alejandro Jodorowsky, el teatro puede impulsar transformaciones de la conciencia. Presente en Buenos Aires para la puesta en escena la obra "El Gorila", basada en un texto de Kafka y concebida junto a su padre, habla en esta entrevista (que se publica en versión audio)  de la forma en que el arte, no sólo provoca con la belleza, sino a través de  potentes preguntas existenciales.



Diego Oscar Ramos


Hay trabajos escénicos que nos hablan directo, con mucha fuerza, a través de las palabras elegidas para ponerse en escena y de una corporalidad que redobla la apuesta de lo que las palabras pueden expresar. Y eso acontece con “El gorila”, monólogo teatral basado en el relato  “Informe para una Academia”, de Franz Kafka, con el que Brontis Jodorowsky impacta al espectador al presentarse, en una sala que por la bendita ilusión teatral se convierte en una academia de científicos (y el mismo espectador en uno de ellos) como un simio transformado en hombre a través de un sometimiento progresivo a un proceso cruento de civilización. “Es la triste historia de un simio capturado que, para evitar ser exhibido en un zoológico, emprende al arduo camino de aprender a hablar un lenguaje humano para así deslizarse en una sociedad que termina por demolerlo. Su único triunfo es ser premiado por una Academia Universitaria que no le reconoce un alma consciente sino que lo admira por ser una bestia capaz de imitar el habla y la conducta de un hombre mediocre”, ha expresado el creador de la Psicomagia, especie de terapia estética psicológica por la cual se buscan curas a traumas a través de un diálogo directo con el inconsciente. Y si bien no hay un planteo directo de cura o transformación del público en la obra, la manera en que el actor, nacido en México en 1962 y establecido en Francia desde hace tres décadas, logra hipnotizar al espectador, tarea en la que se sirve del potente texto tanto como de una entrenada corporalidad, bien puede ligar este trabajo estético en una tradición familiar que tiene muy en claro los poderes del universo estético.

Al poner en debate desafiante los límites entre lo humano y lo simiesco, lo barbárico y lo civilizado, lo absurdo y lo provisto de sentido (dentro de ciertos marcos), la intensidad de “El gorila” está emplazada en este juego pendular, por el que las preguntas existenciales pueden incomodar, con suerte, a quien se expone con valentía y placer a ser movilizado e interpelado directamente. Y más que al asumir como propias ciertas explicaciones de los autores presentes en el programa de la obra, en relación a identificar al mono en crisis de identidad con las maneras en que pueden ser discriminados los inmigrantes en las grandes ciudades, el punto más inquietante se encuentra en la pregunta básica de si cada espectador está siendo fiel a su naturaleza o si su comportamiento más civilizado está en sintonía con deseos o expectativas que no son realmente suyas. Sobre estas intersecciones de arte y exploración de la conciencia, donde su familia suele trabajar con pericia y talento, es que tuvo sus movimientos la entrevista con Brontis Jodorowsky. “Actuar no es nada más que encarnar actitudes, crear un receptáculo para que algo milagroso ocurra, el despertar de la imaginación, tuya y del público, para que pueda ser transmitido y juntos reflexionen sobre lo que es el ser humano”, dirá el protagonista de la obra en el encuentro periodístico (cuyo audio se comparte a continuación) donde expresará que un centro dramático de la obra es “no renunciar a quien se es”, hablará de la forma en que el arte puede ser un espejo que impulse transformaciones, mediante un estado lúcido de atención plena. 

Entrevista:



Fragmentos de la obra




Ficha técnico artística

Autoría: Alejandro Jodorowsky, Brontis Jodorowsky. Sobre textos de Franz Kafka
Adaptación: Alejandro Jodorowsky
Actúan: Brontis Jodorowsky
Vestuario: Elisabeth De Sauverzac
Escenografía: Alejandro Jodorowsky
Iluminación: Arnaud Jung
Música: Alejandro Jodorowsky
Asistencia de puesta: Nina Savary
Coordinación de producción: Julie Boute
Dirección técnica: Jean-michel Bauer
Dirección: Alejandro Jodorowsky

Puesta en Buenos Aires
Funciones: del 6 al 30 de junio. Miércoles a sábados (21 hs) y domingos (20hs). En Teatro Sarmiento, em Av. Sarmiento 2175. 

12.1.13

Hernán Piquín


“El arte cura en cualquiera de sus formas”


A partir de su participación en televisión, se convirtió en uno de los bailarines de formación clásica más populares de nuestro país. En esta entrevista asegura que el escenario es un ámbito sagrado y aclara que es el bailarín quien le da esa dimensión al dedicarse a su trabajo con amor, respeto y dedicación. Y no importa si baila en el mejor teatro del mundo o en un estudio de televisión.



Diego Oscar Ramos - Uno Mismo - Noviembre 2012


                Hay que ver a Hernán Piquín en movimiento, sea cual fuese el ámbito donde su cuerpo trace formas en el aire, para sentir que el ser humano tiene posibilidad de dialogar con lo más sagrado a través de la corporalidad. Y la naturalidad con que hace parecer simples a los más complejos pasos de la danza clásica es la herramienta más eficaz que tiene para provocar entusiasmo en todo tipo de personas, incluso las que nunca han estado relacionadas con espacios de arte. Y si bien su actual popularidad se debe en buena parte a la gran exposición a que lo ha sometido su participación en un certamen del prime time televisivo argentino como Showmatch, ciclo que ganó el año pasado y en el cual sigue participando, fueron virtudes suyas como el talento y el carisma las que se terminaron imponiendo dentro de un esquema de espectáculo comúnmente organizado a base de perseverancia o escándalo.  Claro que para quien ponga aquí un juicio que vea  el trabajo televisivo de quien fuera por años primer bailarín del Colón en la televisión como un oasis dentro de un desierto, se enfrentará con más de una idea central para Piquín.
Es que si alguna vez expandió con éxito y sin prejuicios su radio de acción como bailarín clásico al participar de telenovelas o películas de cineastas míticos como Leonardo Favio, el ingresar al universo de los concursos de baile debe de haberle dado más de un nuevo sentido a su desempeño como artista del cuerpo. Nunca da la sensación al verlo en cámara, ni siquiera cuando se ha intentado que sea parte de la fase escandalosa de estos shows, que esté haciendo algo en lo que no se sienta comprometido. Seguramente haya en esta presencia íntegra en lo que hace, lo mismo que pasa al verlo en vivo en la obra Freddie donde homenajea al cantante inglés fundador del grupo inglés Queen, una clave para comprender parte de su magnetismo. Y en este aspecto de su personalidad, también podrá buscarse razones del éxito que tuvo en televisión junto a su pareja de baile Noelia Pompa, quien por bailar con estética y potencia hace olvidar su tamaño físico pequeño.  De alguna forma, también Piquín combina en su personalidad tanta fortaleza como fragilidad, aspectos que todo arte profundo integra. Y de los que el bailarín sabrá reflexionar en esta entrevista.



- ¿Cuál es el primer recuerdo que tenés sobre percibir con placer al cuerpo en movimiento? 
- Cuando veía en Canal 7 un programa que se llamaba “Noches de Gala”. Ahí comenzó todo, tenía cuatro años y le dije a mi mamá que quería bailar. 

- Solés mencionar que te sentiste acompañado en esa decisión.  Y que tu madre fue importante para impulsar tu vocación. Has contado que se te llevaba muy temprano en tren, desde el gran Buenos Aires, a la escuela del teatro Colón.
- Tal vez algunas personas piensan que cuento esto como un sacrificio. Y en cierto punto lo es, pero no quiero decir eso, porque mis recuerdos no tienen esa carga. Más bien recuerdo que en la mayoría de las veces el que se levantaba antes y despertaba a mi mama era yo. No quería faltar nunca, estaba muy motivado con eso. Ahora, con el tiempo, me doy cuenta que era un chico muy enfocado. Y eso provenía de mi vocación, de la claridad que tenía con lo que quería y me gustaba.  Para mi madre seguramente fue un sacrificio, ella era la que me llevaba. El enfoque mío era bailar y el de ella era verme feliz. Por eso lo hizo.

- ¿Cuándo sentiste que estabas en un camino serio de trabajo con el que te comprometieras?
- A los 10 años, cuando ingresé al teatro Colón. Lo que te puedo decir ahora, viendo todo en retrospectiva, es que nunca perdí el enfoque en mi sueño. Desde esos 4 años que te cuento, hasta cuando ingrese al Colón, supe qué era lo que tenía que hacer. Tenía la sensación de seguridad de estar haciendo lo que quería hacer. Nunca tuve problemas con el compromiso, ni con la disciplina o la responsabilidad. Te puedo decir que el compromiso más importante de mi vida fue el que tuve con mi sueño. Creo que todas las personas deberían comprometerse con sus sueños y estoy seguro que esa clase de enfoque es lo que hace que se manifieste. En este caso estamos hablando de la danza, pero lo podés llevar a cualquier aérea de la vida, incluso a las más insignificantes.

- Isadora Duncan (1877-1927), mítica renovadora de la danza clásica, escribió esta frase: “Ninguna pose, ningún movimiento, ningún gesto es bello en sí. Todo movimiento es solamente bello cuando es expresado con verdad y sinceridad”. ¿Qué sentís con esta idea?
- Estoy totalmente de acuerdo. El movimiento en sí es neutro, es sólo movimiento. Se hace bello cuando lo interpretan. Ahí ya está la calidad del artista y también su don para transmitir.  

-  En tu carrera has protagonizado grandes clásicos del repertorio mundial de la danza. ¿Qué te han ido dejando además del desafío técnico que impliquen?
- Como persona me dejó conocer distintos países, culturas o parteneire. Como artista me dio la posibilidad de viajar por el mundo y compartir escenarios con grandes como Julio Bocca, Cecilia Figaredo, Alessandra Ferri, Ceclia Kerche y otros grandes artistas de todo el mundo. También conocer teatros importantes como el Bolshoi de Moscú, el Opera de París, el Opera de Sidney y muchos otros teatros.

- Y ¿cómo es la preparación intelectual, física y espiritual ante ellas?
- Uno llega a la preparación física, intelectual y espiritual por medios de ensayos, disciplina, enfoque. Y sobre todo amor por lo que uno hace, que es la clave para que un personaje sea rico y uno pueda llegar a la gente. Además de que uno se sienta pleno y completo. En mi caso, los personajes de carácter fueron siempre los que más me llegaron, si bien también hice los roles principales de los ballets clásicos. Si tuviera que elegir, elegiría “El Corsario” y “El lago de los Cisnes”.


Zonas expresivas


- Progresivamente fuiste ampliando tus zonas expresivas, desde actuar en telenovelas a la máxima exposición mediática actual. ¿Qué une y qué separan todas esas formas de manifestarte artísticamente?
- A esto te puedo agregar que también incursioné en el cine con Leonardo Favio (Nota de la Revista: se refiere al film “Aniceto”, de 2008)  y creo que a partir de ello se me abrió el campo laboral en el cine, la televisión y el teatro. Hoy me toca vivir este paso por la popularidad, no quiero decir mediática porque se confunden con el escándalo. Yo soy cero escándalos. Y como  ya lo dije, para mí bailar en Showmatch es como bailar en el Bolshoi de Moscú. Lo hago con el mismo amor, pasión, entrega y enfoque.

-La sacralidad que algunos artistas le dan al escenario, si es que estás de acuerdo con esto, ¿sentís que se da tanto en grandes clásicos del ballet como en un teatro de revistas?
- Yo creo que el escenario de por sí es sagrado. Y no tiene nada que ver si es en un estudio de Ballet, un programa de televisión o un escenario. Pero creo también que es uno el que tiene que hacer de ese lugar algo sagrado, por medio del respeto, la dedicación y el amor a lo que uno hace.

- En su autobiografía, el bailarín  y coreógrafo Maurice Bejart menciona que en muchas etapas de su carrera necesitaba permanecer en un estado de creación constante, para no caer en la angustia. ¿Qué sentís con esto?
- Creo que Maurice fue, es y será uno de los más grandes coreógrafos de la historia. Tuve la suerte de conocerlo personalmente y el privilegio de recibir una propuesta laboral de él mismo en esa reunión, la cual no puede aceptar por la parte económica lamentablemente. Cada uno es único e irrepetible, creo que si Maurice sentía eso, es lo que lo hizo más genio aun, porque era un ser en constante evolución y en constante creación.

- ¿Y cómo opera en vos la creación?, ¿sentís que cura, pospone o anula angustias existenciales?
- Yo no soy  coreógrafo por ahora, me siento un instrumento de ellos. Soy un bailarín que se adecúa a los pedidos de los coreógrafos. Y trato de tener un feedback con cada uno para poder así tener un granito de arena en la creación de la obra. Y para mí el arte cura en cualquiera de sus formas.

- Quiero compartir con vos, para que me digas que sentís, otra frase de Bejart: “La comprensión es siempre más profunda cuando pasa por el cuerpo. El cuerpo está siempre en primer lugar. El cerebro reaccionará enseguida. Es preciso que la carne, las del bailarín y la del espectador, esté inicialmente atenta”.
- Creo que los bailarines tenemos esa posibilidad de poder interpretar, sentir y expresar lo que pide un coreógrafo o lo que te pide la música con el movimiento. Tenemos esa suerte, lo que un actor lo dice con las palabras el bailarín lo dice con el cuerpo.


Razones valiosas


- Con tu trabajo en televisión, se ha remarcado públicamente el hecho de que, como se dijo con otras figuras prestigiosas de la danza en otros momentos, tu acción era un paso importante para popularizar la danza.  
- Estar en un programa popular como “Showmatch”, que te hace llegar a millones de hogares, es poder mostrar lo que es la danza. Y quizás los televidentes, niños, adolescentes y adultos tengan la posibilidad de decidir que lo que quieren hacer es bailar.

- ¿De todas las discusiones de colegas tuyos de la danza con respecto a tu participación en el programa, donde podría decirse que no valorizaban realmente tu trabajo o desestimaban la importancia de este rol nuevo para un bailarín clásico, quedó afuera alguna cuestión esencial por decir? Sospecho que puede haber razones valiosas en el llevar lo que sabés como bailarín formado tradicionalmente al programa. Y también en aprender cosas que vos no sabías sobre otros aspectos que quedan fuera de tu formación.
- No siento que nada quede afuera o que alguien quedó afuera. Es más, siento que muchos dicen que no ven el programa y la realidad es que lo terminan haciendo. Creo que lo que se demostró el año pasado con el triunfo de este trío Anchipi, Noelia y Piquín es sentir y estar convencido de que “Sí se puede” (Piquín usa una frase que se ha utilizado en el ciclo como lema para respaldar la participación de concursantes con capacidades diferentes). Creo que lo que hicimos el año pasado fue demostrarle a la gente que no importa quién, ni dónde ni cuándo hacer las cosas.

- ¿Qué te dejó como aprendizaje el trabajo con Noelia Pompa y tu coach, Mariela Anchipi? 
- Me dejó mucho aprendizaje. Lo que me gustó de Noelia fue su perseverancia, su querer ser reconocida como lo que es y dejar atrás el mote de “la enana”. De Anchipi, ¿qué puedo decir? La conozco desde los 11 años, es una persona hermosa, con una familia hermosa, donde siempre está presente la palabra amor y aceptación.

- ¿Y qué dirías de Marcelo Tinelli como improvisador y conductor de energías divergentes?
- Marcelo tiene un manejo increíble de la energía. Para mi juicio, esa energía surge de una persona clara y completa, que está muy bien consigo misma. Creo que su  carisma está en ser tal cual es. Es una bendición poder trabajar de lo que a uno  le gusta, lo que uno ama y que tu fórmula sea ser tal cual sos. Y que en este caso no sólo sea para tu vida, sino para tu trabajo.

- Sobre Freddie Mercury, he leído que mencionaste como inspiradora a su intensidad. ¿Qué tan importante es ese aspecto en un artista y en cualquier ser humano?
- No sé si es un aspecto tan importante, creo que sólo es una característica. Hay personas que fueron mucho menos intensas en su carácter, pero con una gran intensidad espiritual. Y seguramente debe haber ejemplo para todos. Para mí, el aspecto más importante es el enfoque, la intención clara. Al hablar de lo que me inspiró, me refería específicamente a esta obra, su intensidad para vivir su vida es lo que me inspiró a hacer este papel intenso.

- Y sobre sus posibles excesos, ¿qué sentís que aprendiste de esa faceta suya? 
- No puedo decirte mucho al respecto. Esa fue la experiencia que eligió y él sabrá lo que tuvo que aprender de ella. Si bien no tengo juicios sobre eso, sí te puedo decir que es una experiencia totalmente alejada de mi realidad: nunca estuve ni cerca de ese ambiente y creo que debe ser una experiencia basada en el dolor, donde las personas involucradas no se dan cuenta que desde ese lugar no se puede crear una realidad clara y con luz.

- En Mercury parece haber tenido mucho peso la figura de su madre, algo que está reflejado en la obra. Pero no se habla tanto de su padre. ¿Qué sentís con respecto a la importancia que tiene el buen vínculo con ambas figuras, tanto la madre como el padre?
- Por lo que sé, tuvo un vinculo unido a su madre de chico, pero después no tanto. Lo sé por personas que compartieron  su vida y no sé mucho de su relación con su papá. De todas formas, esos vínculos influyen directamente sobre la personalidad de las personas, de diferentes maneras de acuerdo a la experiencia. Creo que el vínculo más importante es el que tiene uno consigo mismo, con su corazón, con alma, con su Dios o como cada uno quiera llamarle.

- ¿Y creés que el arte ayuda, a quien lo manifiesta y quien lo contempla, a trabajar conflictos anímicos o psicológicos?  
- Sí, como te comenté antes, el arte cura, conecta en las personas, tanto en el artista como en el espectador, un canal directo al corazón de cada uno. Por eso emociona y por lo mismo uno se siente bien.

- Como artista, ¿qué sentís como tu máximo don y tu mayor responsabilidad?
- No sé si tengo máximos dones. Soy una persona sencilla y común que ama y respeta lo que hace. Desde muy chico estuve enfocado en lo que quería hacer y hoy, mirando atrás, estoy muy feliz con lo que fui, con lo que soy y seguramente con lo que voy a hacer. Tengo miles de propuestas y está en uno transformar la propuesta aceptada en el mejor éxito.




BIOGRAFÍA


1973. Nace en Los Polvorines, noroeste del Gran Buenos Aires, el 13 de noviembre.

1983. Ingresa en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.

1985. Es invitado como estudiante de honor por la Escuela del English National Ballet, de Londres, donde se lo nombra bailarín solista y bailarín principal en Le Jeune Ballet de France, en París.

1992. Ingresa al Ballet Estable del Teatro Colón. Dos  años después trabaja como primer bailarín en el Ballet Argentino de Julio Bocca, con quien realiza giras por Europa, Asia, África y América.

2000. Ingresa en el Smuin Ballets/SF, San Francisco Ballet, con el que interpretó “Medea”, “Q a V” y “Homeless.1”. Recibe el premio Clarín Espectáculos como bailarín del año.

2001. Es premiado como bailarín del año por el periódico San Francisco Chronicle, de California. 

2002. Reemplaza a Julio Bocca en el rol principal del espectáculo “Boccatango” que se presentó en el Jackie Glackson Theater, de Miami.

2003. Protagoniza la obra “Septiembre”, creada por la asistente de Julio Bocca Andrea Candela especialmente para él y su compañera de baile Cecilia Figaredo, en el Teatro Ópera de Buenos Aires.

2004. Protagoniza “Orfeo”  en el Teatro Ópera de Buenos Aires. Estrena “Tango,  Aquelarre y Ketiak” en el Centro Cultural Borges, con coreografías de Ana María Stekelman y Oscar Aráiz.

2005. Participa de la “Gala de los ochenta años” del Ballet Estable del Teatro Colón. Recibe los premios María Ruanova por el Consejo Argentino de la Danza y el Clarín Espectáculos como figura de la danza.

2006. Estrena “Hernán Buenosayres, ángel y demonio”.

2007. Es bailarín principal del Ballet del Teatro Colón.

2008. Protagoniza la película “Aniceto”, de Leonardo Favio. Recibe los premios Clarín Espectáculos como actor revelación, Cóndor de Plata como actor revelación y premio Sur como actor revelación en cine.

2009. Actúa en la telenovela "Herencia de amor", por la señal Telefé. Es nominado a dos premios Clarín Espectáculos como actor revelación y figura de la danza.

2010. Entrena al boxeador Fabio “La Mole” Moli, para el concurso televisivo “Bailando por un sueño”, del que termina siendo ganador, dentro del programa “Showmatch”.

2011. Participa como bailarín, junto a Noelia Pompa, del mismo certamen televisivo. Y terminan siendo la pareja ganadora.

2012: Recibe el premio Estrella de Mar por el mejor espectáculo de danza, por la obra “Freddie”.

21.3.11

Actividad física y obesidad



El premio de sentirse bien

 En épocas donde muchos quieren bajar rápidamente de peso, el reconocido médico Máximo Ravenna enfatiza la necesidad de realizar un trabajo serio e integral que implique recuperar un cuerpo sano, libre de hábitos destructivos. El proceso completo incluye el movimiento corporal realizado en grupo, al aire libre y con la participación de entrenadores profesionales con gran trayectoria.


Diego Oscar Ramos - Cuerpo y Mente en Deportes 


         “Lo visible, es el cuerpo que habla desde su voluptuosidad, pero hay que ir más allá, a las conductas que llevan al exceso a ese cuerpo por la falta de medida”, asegura Máximo Ravenna, médico clínico y psicoterapeuta, es uno de los más prestigiosos médicos dedicados a lograr  que las personas bajen de peso como signo de una vuelta decidida al cuerpo sano, desprovisto de conductas auto destructivas. Famoso por haber constituido un tratamiento de la obesidad a través de la modificación de hábitos alimentarios y de formas de vida, el ejercicio físico vivido como un placer que puede reemplazar el goce puesto en los excesos es uno de los puntos más potentes de su enfoque holista. Bien temprano, una mañana de domingo porteña, en los lagos de Palermo, conversamos con el médico mientras su equipo de profesionales médicos, deportólogos y preparadores físicos daban comienzo al proceso de cura llevado a cabo mediante rutinas corporales llevadas a cabo con entusiasmo y en un entorno de cuidado.

¿La persona con exceso de peso, en relación al método con el que trabaja,  como llega a la salud integral?
La salud integral la encuentra al cortar los estados alterados, con la comida de más y con los pensamientos obsesivos. También con la actividad física, el cumplimiento estricto de la porción de comida indicada, la presencia constante en el tratamiento y cierto respeto de los valores nutricionales. Debe tener medida en la comida, en la ropa, en lo que expresa, tener moderación, con distancia entre comidas. El paciente así puede comenzar a integrarse, trabajamos holísticamente, porque no hay cuerpo sin mente, ni mente sin cuerpo.
                La imagen que usa de inmediato el médico puede ser fuerte, pero de tan gráfica, es probable que pocos puedan seguir apoyando el registro que nuestra cultura tiene aún sobre la obesidad como algo desligado de la salud. “Por más que uno dice que lo importante es lo de adentro, siempre digo que Cuando una lata está hinchada, lo de adentro está podrido”, asegura con vehemencia y completa la idea: “No puede haber un cuerpo gordo con un interior sano, soy yo quien me hago gordo, por lo tanto, tan sano no estoy, porque rompo normas de higiene, salud y vida”.  Con un movimiento restringido, un colesterol elevado, un hígado que está mal, un corazón que late demasiado y pulmones que respiran la mitad, como detalla Ravenna, el estado de la persona poco puede estar ligado a lo sano. “¿Cómo voy a estarlo si hago esto con mi propio cuerpo? Y aunque puedo pasarle la culpa a la sociedad, la hago yo también, porque me invade sólo si soy fácilmente violable”, revela el médico. Y destaca el trabajo que están haciendo con el entrenador Daniel Tangona, quien se incorporó a su equipo de preparadores físicos, aportando, además de su saber corporal, el talento de la estimulación grupal a través de su entusiasmo contagiante. Es en ese sentido que agrega el médico: “Se necesita credibilidad, carisma, no tanto aparataje, ni tanta cosa sofisticada”.

- ¿Es como una vuelta al trato directo entre seres humanos?
-  Claro, es transmitir la magia que uno puede tener, es actitud de trabajo, intensidad. Y, como dice Daniel, es ser el primero en llegar. Hoy mismo, él estaba en bicicleta a las 8 menos cuarto, yo llegué menos diez, cuando la clase empieza 8 y diez. Fuimos los primeros pacientes que llegamos acá. Y él me dijo: “¿Te das cuenta por qué estamos bien con lo hacemos?, porque damos el ejemplo y nos lo damos a nosotros mismos”.

- Hay pasión en lo que hacen.
- A esta altura de la vida quiero lo que hago más que nunca, lo recreo todo el tiempo. Hago tres horas de gimnasia por día. Estoy siempre acá, mantengo mi peso aunque me cueste. No es que un gordo come más y se mueve menos. Ravenna se mueve mucho más que a los 25 o 30 años, come menos de la mitad de lo que comía y para mantener el peso que siempre mantuvo le cuesta. Tengo más años, más inclusión de grasa natural, tengo que mantener en actividad el músculo para que se sostenga.

- ¿Cómo son los ejercicios que realizan con las personas con obesidad, al aire libre?
- El eje básico es que todo el mundo puede y debe moverse, tenemos gente hasta en silla de ruedas, que igual puede mover los brazos, puede hacer respiración consciente, renovación de la parte del cuerpo que funciona. El trabajo es muy paulatino, se va haciendo fuerte a medida que la actividad va creciendo. Empieza despacio, con elongación, sigue con movimiento paulatino, intenso, de alto rendimiento. Y luego se da la vuelta a la calma, después de caminar, de hacer body walk. Tenemos un grupo de gente que ha bajado muchísimos kilos, está muy entrenada, ya corren maratones de dos kilómetros, algunos salieron para San Francisco a correr. Otros corren 42 o 21 kilómetros acá, otros caminan o trotan despacio. Los que ya tienen un peso normal, que pueden hacer un esfuerzo aeróbico, sienten una alegría enorme, porque lo que están logrando es algo que era inimaginable un año atrás.

- ¿Y de qué sirve el trabajo al aire libre en los tratamientos?
- Para perder la vergüenza, el temor, sentir que son iguales a cualquier otro que anda caminando, ver que entre todos son mucho más, que pueden mover el cuerpo, que respiran sanamente. Y genera un estado de placer, de saciedad, porque les alcanza lo que hacen para no tener que agregar nada a lo que comieron.

- Hay personas, tal vez no obesas pero con problemas de peso, que directamente van a los gimnasios porque quieren estar en línea. Pero no van al médico antes.
- No es lo mejor.  Tienen que tener un certificado real de aptitud física, no uno hecho por un amigo. Sabemos que pueden pasar cosas imprevistas. El cuerpo no siempre avisa. Hay que hacer un chequeo clínico adecuado, incluyendo un kinesiólogo, un ortopedista y un traumatólogo.

- ¿Cómo se trabaja a este nivel en el país?
- En muchos lugares muy bien, en otros muy mal. En otros no se trabaja sino que se acumula gente, en otros se repite lo que no se sabe y se hace peor, en otros se copia lo bueno.


Suceso progresivo


                El médico explica que uno de los ejes de lo que considera exitoso en su aproximación integral a la recuperación del paciente con obesidad, sea cual sea el grado, tiene que ver con la forma en que organiza los tratamientos en módulos temporales progresivos. “El sistema tiene que ver con intensidad de trabajo, en contraposición con el que se hace cada tanto, con un paciente que está todo el tiempo tentado. Como es una enfermedad crónica, el problema es continuo y hace que parezca lo mismo cuándo se empiece y cuándo se termine un tratamiento”, comenta Ravenna y detalla que su idea para dar solución a esta percepción fue crear módulos de trabajo de 15 días, que incluyen dieta, tareas conductuales cognitivas y objetivos precisos de bajar un peso determinado.


- ¿Así se contrapone a la idea de lo crónico?
 -  Sí, es una cosa acotada. Si me fue bien repito otro módulo. Si me falta bajar 30 kilos, tengo que hacer diez módulos de 3 kilos. Si me va mal en uno, puedo empezar de vuelta a la semana siguiente y hago otros quince días. Entonces ahí tengo la sensación de que me están dando algo puntual. Por más que uno no se cure de nada del todo en la vida, sí se cura la idea de arrastrar ese cuerpo pesado, de no salir nunca del pozo, porque uno se acostumbra con la gordura a caminar como si estuviera dentro del agua, con la mitad de las piernas dentro del barro. Y cree que se mueve libre, pero está atrapado por este fango. Se sale de la concepción de lo crónico, se rompe la idea de la obesidad como una especie de estigma. En vez de ser obeso, que es una definición lógica, tomaremos esto de otra manera, si estamos gordos podemos estar flacos. Y también saber que en lo transitorio de estar flacos podemos de nuevo estar gordos, para volver a estar flacos. Son conceptos de dinámica.

- ¿Se evita la sensación del fracaso?
- No hay fracaso en la obesidad porque es tan grande la tendencia del ser humano, 60 por ciento de la población del mundo está gorda, que es como decirte que si un chico de una villa fracasa en el estudio, eso no es fracaso sino tendencia. Porque si un chico de clase media-alta en Palermo, con todos los medios, va al colegio y le va mal eso es un fracaso porque la tendencia es que, aunque no sea brillante, debería terminar los estudios. Si rompés la idea de este destino estás actuando con eficacia. Si el destino sigue, no es un fracaso, es la línea. Pero, por supuesto, es para volver a empezar y siempre probar salidas.

                Con respecto a la alimentación, una de las características de su forma de trabajo es la de brindar a los pacientes comidas fraccionadas, estrictas, donde el paciente debe ir entendiendo que deberá vivir de ahí en más con menos cantidad de comida.  Y el alimento en sí es brindado por su equipo de trabajo, “para que no manipule comida como si fuera droga”, como asegura el médico, para quien el tema fundamental es trabajar sobre la pulsión adictiva puesta sobre los alimentos. “Con el tiempo se fue descubriendo la capacidad adictiva de las comidas, que ciertos alimentos, como las grasas, que eran supuestos enemigos públicos, no lo eran tanto, porque no hay ingreso de comida a través de las grasas si no hay carbohidratos o hidratos de carbono refinados como el azúcar, la harina o el chocolate”, explica Ravenna, antes de aportar un elemento que considera básico para entender el proceso de adicción a ciertas comidas: el índice glicémico de los alimentos, donde está inserta su capacidad para generar hambre. En ese sentido es que comenta cómo funciona el mecanismo fisiológico: “El cuerpo siente hambre porque la insulina que sale del páncreas barre rápidamente, por ejemplo,  la medialuna que comí y me deja vacío de azúcar, entonces quiero volver a comer. Esas comidas tienen enganche a nivel de los neurotransmisores del cerebro, al mismo nivel que las drogas. La harina y el azúcar actúan sobre los neurotrasmisores del estimulo de la energía y la serenidad, si como me sereno, después dejo de comer, me siento como que me caigo y tengo que volver a comer. Esto no tiene que ver con ninguna grasa, sino fundamentalmente con carbohidratos muy refinados y alimentos procesados con mucha sal, con cierto tipo de cocción por la que los alimentos se producen por las mismas tabacaleras, que le dan un nivel de éxtasis a los alimentos, como pasa con los snacks o los chicitos, que luego de llegar a la boca generan un goce que necesito repetir, sin nunca satisfacerme”.  

                Una de las formas de aplicar normas saludables contrapuestas a las conductas adictivas a las comidas está en la regulación precisa de las comidas diarias, las que no incluyen ningún permiso de violar cada tanto las reglas aceptadas para ponerse en buen estado físico. “Tengo tranquilidad – detalla el médico - porque como cuatro veces en lugar de siete u ocho y porque no tengo plato permitido semanal, como tampoco tengo permitido una pitada de cigarrillo semanal en tratamientos contra el tabaco. Se terminó y se terminó. El gordo ya se premió lo suficiente, la desgracia que tiene es que no puede premiarse con un cuerpo adecuado, con actividad física, con sentirse lindo, sano”.

- ¿El mismo trabajo es el premio?
 - El mismo trabajo es el premio. Hay ciertas cosas que uno tiene que aceptar, tomarlo con filosofía, decir, hasta acá pude tener lo que quise, hasta acá ya no puedo seguir, tengo que parar, para encontrar el premio de sentirme como me corresponde. Y ahí hay que ir moviendo ese cuerpo, cada vez más, con el cuidado médico, sin pasarse de rosca, progresando. Hay que saber que ser gordo es una modificación de lo natural, nadie nació para ser gordo. Y si hay carga genética, la estimulé con un entorno tóxico.

- ¿Lo tóxico es lo cultural?
- Lo tóxico es la cultura, las migraciones, Internet, la cantidad de comida, la desconexión emocional, la falta de conexión hacia adentro, la carencia de conexión con el otro, la rapidez de contactos, el stress crónico. Todo eso hace que haya mayor necesidad de droga, café, tabaco, alcohol, juego compulsivo, relaciones efímeras. ¿Todo esto como se suple? Meto mano en la comida, estoy ansioso, tengo la heladera cerca, mi droga es lo que encuentro adentro, tengo placer, como más, me da hambre, libero insulina, tengo ganas de más, estoy atrapado. ¿Cómo rompemos esto? Con menos comida, bajo índice glisémico, pocas comidas adictivas, trabajo grupal e individual intensivo, control médico, movimiento físico permanente, entusiasmo por el proyecto, comparación con pacientes que ya pasaron por la primera etapa y bajaron una cantidad enorme de kilos. Pero nunca dar pastillas para adelgazar, no sirven más que para dañar.

- ¿Qué similitudes y diferencias tienen estos trabajos grupales y el que usted realiza con figuras conocidas, como pudo ser Maradona?
- A la persona la tengo que ver más intensivamente, más personalizadamente, lo tengo que convencer cada tanto para que me acompañe a un grupo, si no quiere no se expone. Hay que seguirlos mucho porque no tienen red, la única red es uno y si se corta no hay otro que lo agarre. Es un trabajo delicadísimo, porque son pacientes muy susceptibles, están muy maltratados y sienten muchas veces que lo quieren trampear. Lo han engañado mucho, incluso médicos, quienes, sin tener idea de lo que hacían, le daban pastillas. Entonces hay que manejarlo con mucho cuidado, nunca con blandura, siempre con firmeza. Porque si ponés blandura te toma el tiempo. Lo que tenés que poner al paciente son límites: “Este es el plato, esta la medida, este sos vos, no expandas, no seas más de lo que debés ser”. Esto es una concepción profunda, de una persona integrada, con un envase que tiene un límite. Si la persona fuese de vidrio, todo lo que se pone de más se volcaría, pero como nuestro envase es elástico, todo se va expandiendo.



El avión integrador

                “La obesidad, como toda enfermedad, puede o no ser una oportunidad según el territorio en que se desarrolle o el estado evolutivo del individuo. Citando un gran libro, La enfermedad como camino, los pacientes no vienen solo a bajar de peso, sino a comprender el sentido de sus síntomas”, asegura el doctor Leonardo Seiref, médico nutricionista, psicólogo y deportólogo, miembro del equipo de trabajo de Ravenna, quien coordina todo el staff profesional y se regala una cita puntual a los trabajos corporales al aire libre. “La vida es movimiento y sensación, el proyecto es despegar y entonces diseñé el  proyecto del avión con dos alas y un piloto: donde funciona un todo como modelo integrativo”, comenta Seiref y muestra un esquema donde a la cabeza está la psicoterapia, como alas están la nutrición y la actividad física, para conformar un circuito final donde vuelven a estar presente estas tres áreas de acción. El esquema muestra el valor que tiene “un enfoque integrador que invite al descubrimiento de las herramientas estratégicas y técnicas que favorecen actitudes de cambio y promueven el desafío de habitar el cuerpo estimulando la creatividad, el intercambio afectivo y el desarrollo personal”.

Trabajo infalible

                “Para mí, salud es un concepto integrador de bienestar, armonía y equilibrio con uno mismo, los otros y el medio externo”, resume Daniel Tangona, personal trainer destacado por su gran capacidad de motivación y con valiosa experiencia en ser parte de equipos que trabajen con personas con dificultades de asumir su propio cuerpo y lograr una percepción del movimiento como disfrute. Actualmente está trabajando con Ravenna, con quien comparte una visión holista de los tratamientos de salida de la obesidad.

- ¿Qué importancia tiene la participación de un profesional como vos para lograr que personas en tratamiento de obesidad?
- Sumar años de experiencia, reconocimiento de la gente por nuestra actitud y aptitud, energía, alegría, optimismo hacia lo que hacemos. Eso los motiva y les crea un compromiso. La vida es motivación en todo aspecto, mi equipo y yo les transmitimos eso sencillamente. El trabajo en equipo es infalible.

- ¿Me podés explicar básicamente cómo es el trabajo físico que realizás con las personas con obesidad?
-  El trabajo está ligado al juego y a la diversión, sin impacto ni rebotes, tratando de ordenar y crear conciencia del movimiento y el esquema corporal. La idea es no tenerle miedo al contacto con el cuerpo, porque cada uno dentro de sus posibilidades es dueño de sus movimientos.

- Tengo entendido que a partir de tu trabajo han aumentado la cantidad de personas que realizan este tipo de trabajos grupales, ¿qué sentís que aplicás como para llegar rápido a estos resultados?
- Energía, Liderazgo, integración y juego. También alegría, optimismo por la vida, mostrar que se puede, que todos somos iguales, con aptitudes diferentes, todas adaptables si nos proponemos lograrlo. Busco que no sientan vergüenza de lo que hacen y del  envase que está en ellos, porque pueden cambiarlo si lo desean. Estas personas precisan alguien que los contenga, que los convenza permanentemente y los motive a explorar el movimiento como un medio para lograr desplazar la adicción a la comida a un estado de mayor sanidad.

- ¿Qué dirías del remplazo del placer que se puede o debe lograr en la persona con obesidad de la comida al trabajo físico?

- No hay un remplazo de la comida por un trabajo físico, hay un mayor conocimiento y capacidad de disfrutar y hacerse cargo del propio cuerpo.

- ¿Qué valor le das vos mismo a estar en estado de salud en cuanto a la relación que se establece con el grupo?
- Si yo no estoy sano, flaco, ágil, saludable, activo, enérgico, no puedo promulgar lo que hablo.

- ¿Y qué sentido de salud le das a la actitud de vivir con pasión tu tarea, digo esto tanto por tu propia salud como por la de las personas que están entrenándose con vos? 
- Trato de ordenar mis tiempos, dentro de mis compromisos  para disfrutar lo que me da paz, tranquilidad, equilibrio. Mi familia es mi único cable a tierra. Me cuesta y mucho, ya que soy un adicto a mi profesión, vivo y pienso en wellness las 24 horas, nací con esto y ya no lo puedo cambiar. Como mi familia está bien constituida, eso me permite seguir creciendo y dedicándole tiempo a lo que amo, mi profesión y la vida.

 - ¿Qué datos de tu biografía sentís fundamentales como para llegar a este presente de trabajo junto a un profesional como Ravenna?
- La experiencia, de años, de ejercicio físico, seriedad, compromiso, ganas de dar, profesionalismo. Y fundamentalmente amar esta profesión, que me dio tanto. Esto no es entrenamiento para gente fashion, sino para personas que te necesitan de verdad. Máximo Ravenna siempre se rodeó de grandes profesionales, es un tipo extremadamente inteligente como para equivocarse en este momento de su vida plena de logros. Y este es un reconocimiento suyo a la seriedad responsable. Me conoce hace años, siempre quiso trabajar conmigo y yo con él. Hoy es el momento.

 - ¿Qué sentís que le ha dado a tu carrera este nuevo desafío?
- En mi carrera de 30 años siempre tuve desafíos permanentemente, tanto buenos como malos. A los buenos los disfruto todo el tiempo, a los malos los vencí siempre. No miro para atrás ni a los costados, siempre hacia adelante. Puntualmente con la clínica siento alegría, compromiso, muchísima responsabilidad, ganas de ir todo el tiempo. La proyección a un futuro incierto me motiva a seguir investigando. Trabajar con pacientes de esta categoría es sublime, Dios sabe por qué me puso ahí.

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