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25.12.23

Notas de archivo: Pomo Lorenzo

La vigilia del guerrero
















En Binario, su segundo disco junto a su banda El Don, el gran baterista sigue aventurándose en un camino de altísima calidad musical. Y espíritu épico.


Diego Oscar Ramos - 2012 . Diario Z

         Cuando más de un creador descansaría en laureles estéticos ganados a lo largo de un buen tiempo, alcanza con verle los ojos a Pomo Lorenzo para sentir la fuerza vital y ética que lo habita y habilita para seguir concibiendo música que se edite indefectiblemente en un soporte físico. En ese acto, que parecería simple, pero él mismo se encargará de dimensionar con palabras épicas, oportunos silencios o risotadas sorpresivas, percibe hoy el sentido de su hacer integral quien fuera el baterista de grupos esenciales del mejor rock hecho en el país. Y si al ser parte de grupos como Invisible o Jade se convirtió en una especie de aliado creativo del gran Luis Alberto Spinetta, hasta el presente el baterista porta un orgulloso rol de guardián de la forma integral en que vivían el arte. Así, este segundo disco junto a su banda El Don, un trabajo multigenérico que lleva la marca del refinamiento rítmico de Pomo, se vuelve para quien fuera integrante de Los Abuelos de la Nada y de bandas solistas de Andrés Calamaro y Fito Páez en una nueva apuesta por una música que sirva de inspiración para búsquedas existenciales, antes que sólo un entretenimiento.


- ¿Qué significó para vos hacer este disco?

- “Binario” implicó trabajar con mucha conciencia. es el disco que completa mi escueto y humilde repertorio. Y el hecho de que la gente tenga menos interés hoy por un disco físico, eso desafía doblemente al guerrero. Como está establecido que no se puede, eso me empuja a hacerlo.

- ¿Cuáles son las herramientas de este guerrero?

- Tal vez la inspiración sea lo único, el contar con un tipo de contenido que me pertenece. Y me siento condenado, porque no puedo dejar de editar discos. El soporte físico es también una forma en que el artista redondea su propuesta, con las letras escritas y el arte. Es lo contrario a escuchar 14 mil temas en un iPod. El hecho de la cantidad sobre la calidad siempre ha sido nocivo. Hacer un disco significa estar a la altura de los que he grabado con mis grandes maestros, sino preferiría no haberlo hecho. Como decía Luis, si un disco no tiene un contenido que te identifique, una marca, hubiese preferido hacer un disco de empanadas. (Se ríe).

- ¿Qué ofrece un arte que se realiza con tanta minuciosidad?

- Sobre todo la identidad. El individuo es el punto de inflexión de cualquier emoción. Lo que te pasa a vos es también lo que me pasa a mí. Y lo que te pasa a vos les pasa a todos. Por eso escribo una letra. Y en mi vida me han marcado muchas cosas. Lo que hago, entonces, es ser muy selectivo. Donde estuve me ha colmado la gira o el disco que grabé con cada artista. Y he puesto la misma energía que con este proyecto.

- ¿No hay una filosofía de vida en tu manera de crear?

- Sí, es el compromiso, el reto, la competencia con uno mismo, es el valor intrínseco de lo que te pertenece. El hecho de ir en pos de algun logro tuyo, personal, en solitario, no en pos de un logro social. Para mí es siempre lo mismo, la selectividad y la marca. Eso hace un combo y al mismo es lo que te condena, porque una vez que estás en ese rumbo, no podés dejar de estar a la altura. De esa competencia no te vas a librar. Los que inventamos este género estamos condenados a la autosuperación. Los condenados abrimos puntas, para que la gente tome ese camino.

- ¿Cuál es la parte más placentera de esa condena?

- La realización, que este disco esté acá. Y que cuando yo no esté, este disco va a seguir estando. Y cuando ya no tengan la oportunidad de oirme y quieran recordar cómo tocaba la batería pueden poner el disco. Con estos soportes físicos hemos llegado a rasguñar la pintura del tiempo.

- En muchos de los discos que participaste se le hablaba al individuo para que tuviera actitudes de liberación...

- Sí, que despertara. Tiene que ver con lo que dice acá (señala el sobre interno de su disco), dedicado al gran maestro Luis Alberto Spinetta: “La característica del guerrero es caminar a ciegas”. Animarse a un cambio significa ponerse a prueba.

- ¿Cómo vinculás la música con la pasión, la responsabilidad y el amor?

- Nombraste el caldo de cultivo de toda canción: la experiencia de vida, las sensaciones, los sentimientos. Lo que te pasa a vos en la vida es lo que hace que te baje una canción. De las canciones de Binario, tres o cuatro hablan del amor. Y al mismo tiempo, el amor encierra el dolor, el compromiso, la responsabilidad. Toda experiencia de vida es un disparador de una canción, para alguien que tenga la antena dispuesta. Pero si la ocupás en Facebook, no creo que haya energía para que eso suceda.

Presentación en vivo

27 de noviembre, a las 21hs. Velma Café, Gorriti 5520. Tel. 4772 4690


Audio completo de la entrevista

17.4.22

Ruben Rada . Sabor Casero

 Artículo de Revista Foodie Numero 14  

Editada por Diario El País (Uruguay) . 2011










11.4.22

Hermanos Fattoruso

Artículo de Revista Foodie Numero 15  

Editada por Diario El País (Uruguay) . 2011





  Portada





 


4.5.15

Leo Maslíah

Sensible y feroz inteligencia
El músico uruguayo tocó en piano su repertorio clásico y adelantó temas del disco Luna sola y relatos del libro El bobo del pueblo, que editará este año. 

Diego Oscar Ramos - Diario z

Sin que su ser íntegro deje de estar en juego en cualquier de las formas en que expresa su arte, de sus canciones a sus libros de relatos, de sus composiciones instrumentales a la manera en que hace de toda entrevista una performance de humor e inteligencia, hay una velocidad mental increíble en Leo Masliah que parece un innegable signo de su identidad. Y es que aún en sus construcciones musicales más sensibles, como la versionadísima “Biromes y servilletas”, hay siempre presente un pulso reflexivo, de cronista de la realidad que tiene como herramientas poderosas tanto a la capacidad narrativa como a un conocimiento musical de gran refinamiento. Es por eso que, en una carrera que incluye más de 40 discos y la misma cantidad de libros, además de obras de teatro y óperas, se lo ha llamado genio en muchas oportunidades, desde expresiones de fans en redes sociales a reseñas periodísticas o gacetillas de prensa. Seguramente haya justicia en usar este adjetivo con un artista que, sin hacer alaraca de su talento, ha sabido contar el mundo a su manera, satírica y lúcida, construyendo con todos sus saberes un lenguaje propio.

¿Qué podés adelantar de Luna sola y de El bobo del pueblo?
El bobo del pueblo se iba a publicar en mayo y la edición se demoró hasta julio para que pueda salir al mismo tiempo en Uruguay y en Argentina. Es un libro de cuentos escritos en los últimos años. Luna sola es mi último disco, salió en Uruguay hace pocos meses, y debe su nombre a una de las canciones. También se trata de composiciones de los últimos años, salvo en el caso de un par de cosas que consisten en nuevas interpretaciones de temas que ya existían. Quizá se edite en Argentina próximamente.

¿Qué crees que estás contando, a lo largo del tiempo, tanto en discos como en libros?
En verdad no sé… Me apasiona la actividad artística creativa pero el estudio de las cosas que hice es un tema que me despierta demasiado poco interés. Me dedico a escuchar y leer cosas de otros. Cuando estoy haciendo algo, la cuestión de si ese algo tiene que ver con otras cosas que haya hecho antes se presenta sólo si implica alguna molestia o incomodidad o si, al contrario, ayuda… pero fuera de eso no me influye, no me estoy “observando”.

¿Qué sentís cuando te presentan como músico genial?
Las palabras “genio” y “genial” están demasiado baqueteadas y ahora en la mayoría de los casos sólo expresan agrado o conformidad con las personas o cosas con las que se asocian… a veces puede ser algo más que eso pero el sentido varía según los contextos y según el grado de boquiflojez o dactiloflojez de las personas que las usan. Casi siempre es agradable para alguien ver que otras personas aprueban su trabajo. Pero para poder decir que Fulano o Mengana son genios y pretender que eso tenga algún sentido más allá del de expresar gusto por lo que hacen, habría que definir la palabra y puede haber una gran cantidad de artistas (o gente de otras actividades) que según ciertas definiciones puedan ser considerados geniales y según otras no puedan.

Una vieja canción de Spinetta decía esto: “Mi mente toda es un insecto, al que tolero porque me habla”. ¿Qué te sugiere esa frase en relación a tu propia percepción de tu mente, que parece ser uno de tus instrumentos musicales más poderosos?
Pienso que no sólo yo sino todos los músicos crean o tocan con “la mente”. No hay músicos cuyos dedos o brazos actúen con voluntad propia o recibiendo órdenes directas del hígado… Pero claro que la palabra “mente” tiene varios significados (en tu pregunta parece aludir a una entidad diferenciada del alma o del “yo”, que sería el poseedor de la voluntad) y creo que es ocioso ponerse a hacer afirmaciones cuyo sentido no va a ser claro y va a depender de qué significado atribuya el receptor a esa palabra. En la expresión poética (como es el caso en la letra de Spinetta) las reglas son otras.

L E O M A S L Í A H . RELEODED . ÚNICAS DOS FUNCIONES: VIERNES 1º Y SÁBADO 2 DE MAYO A LAS 21HS . Café Vinilo (Gorriti 3780 – CABA

7.3.15

Gustavo Santaolalla


“Mido el éxito pensando que lo que estoy haciendo conecta con mucha gente”.

Entrevista inédita de 2010, usada en parte como informe para la revista Brando. Si bien el estímulo inicial fue hablar de su por entonces reciente emprendimiento vitivinícola, la conversación tuvo como centro la necesidad de que cada acción creativa sea expresión de la identidad.



Diego Oscar Ramos



        Desde Arco Iris, el legendario grupo con que se adelantara en los ´60 a la incorporación del rock internacional de las músicas folclóricas del mundo, pareciera que todo lo hecho por Gustavo Santaolalla ha sido parte de procesos de aprendizaje y búsqueda. Y donde todo, desde la producción de músicos con los que se volvió un referente como productor internacional a la creación premiadísima de bandas sonoras de películas, está naturalmente en sintonía con la realización de Cielo y Tierra, la línea propia de vinos Malbec que preparó con calma durante media década. No aparecen demasiadas jerarquías en los relatos con que habla de su carrera, donde todo acaba interrelacionándose y potenciándose entre sí.


22.12.14

Horacio Ferrer


Alquimista tanguero


Nacido en Montevideo, sus letras aportaron renovación al lenguaje del tango y hermanaron la música de Piazzolla con el gusto más popular.  El poeta e historiador asegura que dentro de su mayor obra estética hay que incluir a la creación de tres restaurants históricos. Además, comparte el mapa de sus recorridos sibaritas.



Diego Oscar Ramos - Revista Foodie Nro. 21 (2012)


Aunque bien ubicado en el presente, con el entusiasmo de un escritor que publica habitualmente y vive planificando nuevos libros, una sensación de otro tiempo habita en la elegancia de Horacio Ferrer. Y en las palabras de su discurso florido, con formas del lenguaje que usa con el mismo cuidado con que  elige chalecos o sacos para reuniones de la Academia Nacional del Tango que dirige en Buenos Aires o cualquiera de los eventos culturales donde lo invitan con frecuencia. Referencia cultural tanguera, desde la década del 50 el poeta montevideano nacido en 1933 editó e ilustró la revista Tangueando, hizo programas radiales en ambos márgenes del Río de la Plata apoyando la avanzada vanguardista de Horacio Salgán, Aníbal Troilo o Astor Piazzolla y se volvió popular cuando creó con el músico marplatense la ópera María de Buenos Aires y canciones que le dieron otros colores musicales y poéticos al tango, como Balada para un loco o Chiquilín de Bachín. Desde entonces, Ferrer no sólo compuso tangos con próceres como Pugliese o Troilo, sino que se convirtió en uno de sus máximos historiadores del género, con textos míticos como El Libro del Tango, Arte Popular de Buenos Aires: tres volúmenes de más de 2 mil páginas.
Con todo este recorrido artístico, hay que saber escucharlo a Ferrer, cuando dice que en sus obras completas deben contarse los tres restaurantes porteños que creó: Pichuco, La Cátedra y Los Teatros. “Los tres fueron un éxito bárbaro, extraordinario, teníamos rica comida, personalidad y mozos que preparábamos para que fueran amables con la gente”, asegura el escritor, cuenta que Pichuco tenía en su decoración dos niveles, uno con fotos del músico y otro con misceláneas futboleras adoradas por el bandoneonista. “Ahí hicimos más la comida clásica de la noche de Buenos Aires: pastas y parrilla. Pero inventábamos cosas, como la Milanesa rellena de paté, que la había traído del restaurante El águila de Montevideo o la Milanesa con cebolla frita, un invento que habíamos hecho con Piazzolla, a quien le gustaba mucho comer y cocinar, hacía muy buenas mollejas y asados, era un gourmet que comía fino y estaba siempre a la descubierta de platos y manjares”, detalla el escritor y explica cómo diseñó los otros dos lugares: “En Los teatros, donde la decoración la hice en homenaje al teatro del Río de la Plata, teníamos una línea de platos bien elaborados, con salsas e inventos nuestros, como los Fideos a la siciliana, que se hace a través de una sarteneada con fideos largos hechos al dente, pan rallado dorado, queso y aceitunas negras. Fue un éxito brutal. Y La cátedra estaba dedicado al turf, con mercadería de primera, buenos fiambres, quesos y carnes con salsa”.
El atractivo de los locales, asegura, estaba también en la presencia de buenos pianistas. “Ese era un atractivo. A la gente le gusta escuchar un poco de música y sobre todo tango. ¡Estamos en Buenos Aires!”, dice Ferrer y confiesa luego que ganó mucho dinero con estos proyectos, pero por problemas reiterados, como el robo de mercadería por parte de algunos empleados, la aventura llegó a su fin luego de una década y  más allá de algún entristecimiento por tener que haber dejado entrar la desconfianza en su vida, el balance es valioso: “Mucha gente se acuerda en distintos lugares del mundo de los restaurants, especialmente de Pichuco y Los teatros.  Lo que quise darle a Buenos Aires fue algo de categoría, porque desde chico me llevaron a comer a buenos restaurants”. En la rememoración reflexiva, la gesta gastronómica acaba teniendo para Ferrer un gran sentido poético: “Mi cantera es la vida y en un restaurante la vida está presente. ¡Y cómo! La comida es una de las cosas maravillosas de la existencia, alimentarse bien es una cosa estética, que incluye perfumes, ricos olores y buenos aspectos”.

Mapa gastronómico

Esos goces estéticos los continúa viviendo en recorridas habituales por un circuito de restaurants porteños. “Ahora voy a comer a Edelweiss, que está exactamente igual que cuando me llevaban a comer ahí cuando tenía cinco años”, dice Ferrer y recomienda el Champoton con chucrut, el strudel de manzana, los fiambres de lujo, la cerveza alemana tirada o el champagne en copas que allí le sirven habitualmente. El lugar, un clásico de la comunidad teatral porteña, le sirve de modelo para lo que considera la excelencia: “Un lugar tiene que tener personalidad, buena decoración, elegancia y el Edelweiss tiene estilo, con platos de cacería, cuernos de ciervos, todo muy germánico. Las cosas entran por todos los sentidos y además los mozos tienen que saber presentar la comida y poder hablar de ella”. Otro lugar al que llegó gracias a su costumbre de caminar fue The Brighton, un sitio gastronómico emplazado en una antiguo local de ropa de hombres: “Vamos por lo menos una vez por mes, es carito, pero nos atienden muy bien, tienen muy buenos platos, está decorado con las vitrinas de cuando era tienda de hombres, una buena cristalería y hay un buen pianista que toca tangos”. Pronto aclara que la música no debe nunca tapar la charla de los comensales, para disfrutar de tangos melódicos: “son maravillosos los de Troilo, Mariano Mores, Piazzolla, Julio y Francisco De Caro, Fresedo, Lucio De Mare”.
Para conocer un punto más del mapa culinario ferreriano, otro lugar al que suele llegar desde su pequeño departamento propio del prestigioso Hotel Alvear, donde vive hace 36 años, es El Lezama: “un bodegón fino frente al parque, muy grande, con muy buena cocina, donde recomiendo la bondiola española, todo un espectáculo”. La frase se cierra con una sonorísima carcajada, un recurso con el que suele remarcar algunas afirmaciones o darle una especie de punto aparte a sus ideas. Y lo hace con una teatralidad que se vuelve otra marca de ese leve desfasaje temporal que todo su ser emana. Lo mismo que se siente en su departamento, con su superabundancia de libros, carpetas con trabajos editados o por editar, cuadros de artistas como El Bosco o su mujer Lulú, un globo terráqueo que compró recientemente, marionetas orientales o pájaros embalsamados con un origen que ya ni recuerda Todo en una superficie de poco más de 30 metros cuadrados con un ventanal al infinito, como él mismo lo define al mostrar una vista que permite ver la costa norte bonaerense y hasta la otra orilla del Río de la Plata. Podría ser un ámbito propio de un alquimista o un ilustrador bíblico, sensación que no se quiebra ni siquiera por la computadora en la que escribe sus obras. Pero nadie podría hablar de su hogar como un palacio con obras del pasado, ya que el incansable pulso escritor de Ferrer ha gestado en el presente libros dedicados a Shakespeare y Mozart. Y ya está imaginando una operación poética donde Troilo vestirá ropas simbólicas del mismo Dante Alighieri. Además, el poeta proyecta reeditar, actualizado y en cuatro volúmenes, aquel gran libro que a lo largo de los años se lo fue llamando Biblia del Tango, nombre que su autor quiere utilizar oficialmente, luego de haber conseguido el aval espiritual de gente cercana ligada a la ortodoxia católica argentina. “Suena bien, ¿no?”, pregunta. Y lanza una carcajada con tono de valoración de lo propio. Es justo entonces consultarle cómo ha vivido el suceso de una obra poética que hizo historia en el tango, aún torciendo formas poéticas usuales que le dieron una química nueva al género. “Me siento feliz de haberlo podido hacer porque,  aunque tuve éxito, en mi vida nunca hice una concesión comercial a editoriales o grabadoras”, se enorgullece, le resta importancia a cualquier crítica demasiado intelectual que haya recibido desde sus trabajo conjunto con Piazzolla.  “Yo soy un poeta jugado, no me pongo pálido ni me avergüenzo, al contrario, cuanto más escandalice mejor”, se envalentona Ferrer, dice que la palabra le dio todo a su vida desde que asumiera el sueño adolescente de ser un poeta que recitara sus textos. Y después de mencionar influencias poéticas de Homero Manzi, Celedonio Flores, Homero Expósito, Enrique Santos Discépolo, Rubén Darío y Jorge Luis Borges, cuenta que su madre y el mismísimo Troilo fueron modelos en un arte del decir al que fue aportándole sus condimentos: “Tengo muy buen oído y mucha memoria musical, lo que le gustaba a Piazzolla, puedo recitar como si cantara, a veces decoro algunas frases con unas notitas, una invención mía”. Y si fue ese estilo el que festejaron músicos del tango como Pugliese o Piazzolla, seguramente sea el mayor arte del escritor montevideano esa forma suya de estar en el mundo, con estética caballeresca y mirada puesta en el futuro. Por eso es que suelta, antes de lanzar su enésima carcajada festiva: “Uno siempre tiene la ilusión del poema que va a escribir, eso es tener la naturaleza del poeta”.


11.12.13

Manish Vyas


Música para 

la unión



El músico nacido en India presenta este viernes en Buenos Aires su disco reciente, "Shivoham",  mantras y canciones que buscan conectar lo sagrado con lo profano.





Diego Oscar Ramos


Nacido  y criado Gujarat, India, en una familia de músicos, el artista que se iniciara en el estudio del tabla a los 9 años por impulso materno y cuyo primer gran maestro fue el reconocido Ustad Allarakah estará presentando en Buenos Aires su disco más reciente, “Shivoham”, cuyo significado “Yo soy la dicha” es la puerta de entrada fundamental a su espíritu de   devoción, gratitud y meditación.  Su maestro en lo espiritual fue el mismísimo Osho, de cuya energía suele asegurar que permanecen absorbidas y reflejadas en su música. Lo que más le interesa a Manish Vyas es, precisamente trabajar con la música en la conexión natural, justa, delicada, entre lo más mundano y la espiritualidad, por lo que sabe trabajar en la mezcla de música clásica y música actual dentro de su tierra de origen. En lo musical específicamente, Vyas fue colaborador durante 15 años del músico de fusión Prem Joshua y trabajó como músico estable de la comuna de Osho en Pune, India. Con esta experiencia incorporada, cada concierto del músico busca generar espacios meditativos, donde se puedan experimentar la serenidad y la gracia.

- ¿Podría explicar el origen de esta colección de mantras y canciones que dieron lugar a “Shivoham”? Ha mencionado que las compuso a lo largo de giras tanto como en una “Mistery school” en India.
- Los mantras surgieron a través de los años. Muchos de ellos leyendo diversa literatura de origen espiritual, donde me encontré con los versos que inspiraron una composición. Algunos mantras son mas  populares y conocidos en India; pero otros, por ejemplo “In Search” ("En la Búsqueda") llegó a mí a través de mi maestro espiritual, Gurudev. Estos versos se remontan al año 1992 y recién ahora salen en mi música; otros como "Jai Rada Madhav" lo descubrí escuchando la música del cantante tan admirado por mi, Jadgit Singh. Mantengo un diario con anotaciones del que van surgiendo mantras, sutras y versos que deseo volcar en mi música. Pero a veces quedan a la espera por mucho tiempo del momento en que surge la inspiración, la composición, la melodía. En este sentido, la Escuela Espiritual al lado de mi Maestro ("Mystery School") fue una fuente mágica desde el punto de vista inspiracional, si bien, mi principal enfoque y funciones en esa escuela no era precisamente la música. En verdad, es una ironía. Mi maestro nunca me motivó hacia una carrera musical, ya que está relacionada con deseos, expectativas, búsqueda de éxito, lo que es opuesto al camino espiritual, es una interferencia. De todos modos, considero que esta escuela fue la mayor fuente de riqueza en mi música. Asumo que es por el estado mental y espiritual que surge de vivir al lado de un ser iluminado. Así mismo, muchos de los temas del nuevo CD surgieron irónicamente en un periodo de silencio de 21 días que realicé hace 2 años, en el cual estaba prohibido hablar, escribir o escuchar música. Igual la música se manifestó increíblemente en este silencio.

- ¿Qué sentido siente que tienen los mantras, escuchados y cantados, dentro y fuera de las tradiciones religiosas o místicas de donde surgieron?
- La cuestión es el amor y la devoción con la que se recita o se escucha un mantra. No están en absoluto restringidos a una cierta tradición o religión o cultura, sino al sentimiento y a la creencia o fe con la cual la persona se relaciona con ese mantra. Es más, un mantra tendrá mucho más efecto en una persona que lo escucha con amor y una firme intención de crecimiento espiritual, que en una persona que lo escucha solo como ritual religioso. Por eso, como repitió Osho incasablemente, la verdadera religión no tiene fronteras, está dentro de cada uno de nosotros. Eso esta probado para mí. La musica espiritual trae mucha unidad. Yo he compartido mi trabajo con músicos hindúes, cristianos, judíos, budistas o musulmanes y siempre trajo unión y sentimiento de oración interior. Cuando suena la musica y se eleva en una conexión más sutil, nos olvidamos los orígenes culturales y sociales. Es mágico.

- ¿Siente que a través de músicas como las que hace, llenas de devoción, le llega  al oyente alguna forma de gracia mística que pueda despertarle cambios de conciencia? Si es así, me gustaría que cuente el sentido que tiene para usted que esto acontezca.
- La intención es compartir ese espacio, y lo que yo pueda compartir y crear con la música, no depende de mí. Si crea una gracia mística, es la gracias de Dios. En mi caso personal, a través de todos los retiros espirituales y de meditación en los que participé, los que son alrededor de 20, incluidos cinco retiros de 40 días totalmente aislado y 20 días de silencio, la música jugó en mi una parte fundamental en crear el espacio de apertura de conciencia. Sin la música no hubiera sido lo mismo.

- ¿Qué siente que le ha dado la música a su vida?
- ¡Todo!

- ¿Y qué siente que usted le ha dado a la música?
- La música es un océano y creo que no llego a ser ni una gota. ¿Qué puede dar la llama de una vela al sol?



Se presenta el Viernes 13 de diciembre a las 20 hs en Auditorio Casa Sod. Para reservar entradas se puede ingresar a www.tuentrada.com o bien contactarse via e-mail a concierto@naturalwayrecords.com.

3.10.13

Guilherme Kastrup editó "Kastrupismo"


El poderoso interior de la música

Para el percusionista y productor brasilero, quien acaba de editar su primer disco solista, el trabajar con el eje en tramas rítmicas y percusivas permite una forma de exploración musical que enriquece la mirada armónico melódica.   


Diego Oscar Ramos - Fotos: Cristina Sanchez\Gal Opido

Es cierto que la palabra viaje y todas sus probables derivaciones han sido utilizadas de cientos de maneras para asociarlas a la música, pero frente a un disco como “Kastrupismo”, primer trabajo expresamente bajo su nombre del músico brasilero Guilherme Kastrup, no sólo debería permitirse un nuevo abrazo de sentido entre los sonidos organizados y variadas formas del desplazamiento. Y es que moverse con la mente y el cuerpo es lo que permite el entramado sónico diseñado por el percusionista y productor musical, reconocido por su trabajo junto a músicos como Arnaldo Antunes, Adriana Calcanhoto, Chico César, Zeca Baleiro o Tom Zé, es una inmersión muy disfrutable en paisajes sonoros que saben combinarse con cierta estructura de la canción popular brasilera más experimental sin que el flujo llegue nunca a pedir una atención específica a ideas transportadas por la palabra. Es más bien un andar fluido lo que se da a través de las 12 estaciones de este tren hecho a base de capas y capas de sonidos ensambladas con don de collage virtuoso, con tanta pericia que el mismísimo Tom Zé, al trabajar con Kastrup en uno de sus discos, instituyó con fuerza de ley como “kastrupismo” a esa manera de procesar y reprocesar fragmentos de sonido, generalmente de base rítmica percusiva, para crear una tela sonora muy efectiva y seductora. Claro que si ya venía trabajando para muchas producciones esta técnica del cortar y pegar, además de procesar y reprocesar, el tiempo, la madurez y la influencia de músicos como Naná Vasconcelos, Ramiro Musotto o Marcos Suzano lo fueron llevando al diseño progresivo de su propio registro autoral. Así, con la base inicial de trabajar sobre tracks que tomó de producciones hechas para algunos músicos amigos, al reprocesamiento le siguió la invitación de más músicos a su estudio, para que agregaran capas nuevas, muchas de ellas a pura improvisación, que fueron recibiendo también sucesivos tratamientos digitales, cuando el oído de Kastrup lo creyó necesario.

El resultado final es un disco que logra ser tan urbano como tribal, donde la presencia del aspecto percusivo rítmico como eje esencial deja espacio suficiente para que no sólo sean formas de la hipnosis lo que nos lleve de paseo, sino también la aparición de instrumentos tan afectos a la labor armónica como el piano ultra creativo y bien presente de Benjamín Taubkin. Claro que este detalle, que habla menos de cualquier clase de ultra novedad sonora que de la sorpresa agradable de esta combinación específica, habla de una marca de identidad de “Kastrupismo”. Porque tal vez sea lo más notable del disco su justa combinación entre elementos que suenen sorpresivos y otros que generen cierta satisfacción de lo que podemos procesar sin que el cerebro se sobrecargue de estructuras que le sean totalmente desconocidas. En ese sentido, el uso de la voz del sambista Cartola, tomada de una entrevista y vuelta elemento rítmico expresivo, una especie de neo rap sobre base nordestina, bien puede remitir a viejos trabajos de Hermeto Pascoal, pero más como huella de un camino ya recorrido, que siempre se circula con la propia impronta. Por eso, la sensación de lo sabido permite abrirse a nuevas configuraciones, que incluyen ritmos que van mutando, en la naturaleza interna de cada tema, en muchos casos o en el traslado que va proponiendo la grabación por regiones sonoras que pueden remitir a geografías específicas o a géneros, pero más como referencia que nos permite apoyar la escucha, pero nunca clausurarla. Para lograr este efecto, Kastrup se ha acompañado de ases como Paulo Tatit en bajo, Edgard Escandurra en guitarra, Ricardo Herz en violines o Sacha Amback en sintetizadores y sampleos de cuerdas, entre muchas otras participaciones, incluyendo la voz de Arnaldo Antunes. El recorrido integral tiene tanto del Kastrup que toca todo tipo de instrumentos acústicos o electrónicos de percusión, como del que reconoce las leyes de la producción musical. Ese diálogo sutilmente balanceado entre todos los músicos que habitan en él vuelven a este disco un muy buen momento, que se va construyendo del principio hasta el final, donde, como reza el músico al final de esta entrevista, ojalá todos salgamos distintos luego de haberlo escuchado.

- ¿Qué sentís ahora, con el disco en las manos de la gente o con los archivos sonoros en sus computadoras?
- ¡Qué interesante esa pregunta! Porque esa es exactamente la sensación más fuerte ahora: la de comenzar a sentir la música fluyendo para otros lugares, otros oídos, personas de diferentes regiones y países, contándome de las sensaciones que mi música ha provocado. Unos me dijeron “tu música me hace viajar”. Otros: “tu música hace bien para despertar y darle ánimo al día”, “pasé el día ordenando la casa y escuchando tu disco” o hasta “adoro su música para escuchar en el teléfono mientras corro o ando en bicicleta”. ¡Qué sensación deliciosa que trae esto!

- ¿Qué te impulsó a crear un disco autoral en este etapa de tu carrera?
- Este disco viene siendo creado desde hace mucho tiempo. Comenzó como una broma o estudio, cuando empecé a jugar con mis primeros programas de grabación digital y mis samplers. Muchas de ellas comenzaron por bases de percusión que grabé para alguna canción y que separadas de ella tenía muchos aspectos con fuerza propia. Empecé entonces a jugar con eso: samplear, manipular, transformar tambores en melodías. Y todo esto no tenía exactamente la intención de convertirse en un CD autoral. Poco a poco, el material fue creciendo y tomando cuerpo. Fui llamando amigos que pasaban por mi estudio para grabar sobre ese material y ponerle sus colores, que pasaron de nuevo por un proceso de edición. La construcción de este álbum es casi como una construcción de tipo gráfica. Y fue ahora que el álbum quedó listo, como una historia que tiene principio, medio y fin. Fue su tiempo para madurar.

- ¿Qué crees que hay en el disco Kastrupismo que no aparezca en tu trabajo con Soukast y en tu historia como productor? ¿Y qué es lo que sí sentís como una continuidad?
- Como productor musical, siempre estoy al servicio de una idea autoral de algún otro. Ayudo a diseñar el proceso de grabación , de registro y creación, pero siempre desde la perspectiva de tener que extraer y mostrar lo mejor de la personalidad del autor. El trabajo del productor, en este sentido, es parecido al trabajo del arquitecto. Nosotros diseñamos, pero la casa es el dueño. En este álbum son mis asuntos, es mi casa la que estoy mostrando. Con Soukast, que es también un trabajo de autor, la diferencia es que se trata de un dúo y toda la dinámica de la creación y el resultado de la música viene de este diálogo con Simone Sou: brillante instrumentista y una mujer con una personalidad fuerte. Creo que al escuchar el CD de Simone y el mío será fácil entender lo que musicalmente viene de cada uno de nosotros.

- Ya desde el título, casi hacés un manifiesto de tu marca o tu manera de hacer las cosas. Pero la palabra, al igual que hicieron Marisa Monte, Arnaldo Antunes y Carlinhos Brown, termina con "ismo", lo que da idea de movimiento, arte de revolución estética. ¿Pensaste estas cosas? ¿Fue una broma? ¿Fue un autovaloración justa de tu obra integral?
- "Ismo" también puede incluir el sufijo para una enfermedad (risas). En este caso se trataría de la enfermedad de quedarse en la computadora, durante horas, cortando y pegando audio, experimentando manipulaciones y viendo dónde puede llevarme cada sonido o cada ruido. Sin dudas, es una broma. Así como quiero hacer el "Kastrupício", derivado de ese. Pero el nombre, con el que algunos amigos ya bromeaban conmigo, "...llega el Gui con sus Kastrupismos...",  se hizo concreto con Tom Zé, cuando al comienzo de la grabación del CD "Estudando a Bossa"  abrió los brazos para recibirme y dijo: "está instaurado el Kastrupismo". Y pensé, listo, bautizó! Se convirtió en padrino sin saberlo.

- En la estética del CD, tu cara aparece detrás de un diseño tribal y alrededor hay naturaleza. También se puede ver una ciudad en otras fotos, pero siempre con la figura tribal superpuesta. ¿Qué sentís que habla su estética de la obra musical?
- Cuando empecé a buscar lo que sería la tapa que representaría este sonido, pensé en algo que tuviese varias capas superpuestas. Algo que tuviese profundidad e instigase a mirar dentro del paisaje, como en mi música. Quería algo que tuviera esa atmósfera bucólica, pero también el lado urbano y además una africanidad, que representase los tambores. Finalmente, es un disco de un percusionista, por sobre todo. Comenzamos a buscar dentro de la técnica de la doble exposición, pero no era fácil agregar todos estos elementos y no conseguía sentirme representado por los caminos que se estaban proponiendo. Fue cuando pasamos por los estudios de Gal Oppido (quien además de gran fotógrafo y diseñador también es baterista del grupo Rumo) para hacer algunas fotos, cuando él me dio de regalo un libro, me lo dedicó haciendo este dibujo, que era casi una caricatura mía, donde al instante me sentí representado. Me pareció increíble su capacidad para, en un dibujo de apenas un trazo, sin levantar la birome de la hoja, me representara tan profundamente y al mismo tiempo tuviera la africanidad de raíz que estaba buscando. A partir de ahí me enloquecí con el dibujo, hice una transparencia con él y salí a fotografiarme por la ciudad. Esa foto de la tapa es un autorretrato con el iPhone, hecha con este proceso, en una plaza al lado de mi casa en São Paulo. De repente, todo estaba allí: lo bucólico, lo urbano y los tambores.

- ¿Cambió en algo tu apreciación de tu papel como productor musical y como percusionista después de haber terminado tu propio disco?
- Creo que ese cambio está siendo más fuerte ahora, al empezar a hacer shows y presentarme como autor, dejando el fondo para ir al frente del escenario.

- ¿Qué discos de percusionistas y productores te gustan  y hasta pueden haber sido modelos?
- “Telling Stories” de Nana Vasconcelos, "Civilização & Barbarye" de Ramiro Mussoto y "Atarashi" de Marcos Suzano. Sin duda, estos tres pilares son muy fuertes. Pero también tiene mucho de Carlinhos Brown, de Caíto Marcondes, de Siri, de Airto Moreira, quienes me gustan mucho, además de haber sido influencias e inspiración.

 - ¿Qué proporciona de bueno, diferente, especial que la base de formación de un compositor sea la percusión?
- Creo que lo más interesante es el ángulo de visión de la creación musical. Por tocar tantas músicas a partir de la base percusiva es como si mirásemos la música desde dentro para fuera, o desde abajo hacia arriba, de los pilares al revestimiento. Siento que con eso terminamos por explorar y exponer otros temas y asuntos musicales, no siempre teniendo a la melodía y la armonía como el foco principal.

- Si tuviera que pensar en una historia, una idea, un par de fotos, para hablar de lo que estás diciendo "Kastrupismo" en su relato casi instrumental, ¿qué dirías?
- Es un disco de paisajes, hecho para escucharse entero y embarcarse en el sonido. Espero que al escucharlo entren en un túnel y salgan diferentes del otro lado.


KASTRUP RESUME AQUI PARTE DE LOS CONTENIDOS DE ESTA ENTREVISTA



    

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  VERSIÓN EN PORTUGUÉS



- O que você sente agora, com o disco nas mãos das pessoas ou com os arquivos sonoros nos seus computadores?
- Que interessante essa pergunta! Porque é essa exatamente a sensação mais forte agora: a de começar a sentir a música fluindo pra outros lugares, outros ouvidos, pessoas de diferentes regiões e países me contando das sensações que minha música tem provocado. Uns me falaram “sua música me fez viajar”. Outros: “sua música faz bem pra acordar e dar ânimo ao dia”,   “passei o dia arrumando a casa e ouvindo teu disco” ou ainda “adoro sua música pra ouvir no fone enquanto corro ou ando de bike”. Que sensação deliciosa é isso!

- O que lhe impulsionou a criar nesta etapa da sua carreira um disco autoral assim?
- Esse disco vem sendo criado a muito tempo. Começou como uma brincadeira ou estudo, logo que comecei a mexer com meus primeiros programas de gravação digital e meus samplers. Muitas delas começaram por bases percussivas que eu gravei pra alguma canção e que separadas da canção tinham muitos assuntos com força própria. Comecei então a brincar com isso: samplear, manipular, tranformar tambores em melodias…E tudo isso não tinha exatamente o intuito de virar um CD autoral. Aos poucos esse material foi crescendo e tomando corpo. Fui chamando ou aproveitando amigos que passavam pelo meu estúdio pra gravar sobre esse material e colocar suas cores, que novamente passaram por um processo de edição. A construção desse disco é quase como uma construção de edição gráfica. E agora é que o  álbum ficou pronto, como uma história que tem início, meio e fim. Foi o seu tempo de maturação.

- O que você acha que tem no disco Kastrupismo e que não pode ser achado no seu trabalho com Soukast e na sua história como produtor? E que coisa, sim, você acha que pode ser uma continuidade?
- Como produtor musical, eu estou sempre servindo a uma ideia autoral de um outro alguém. Ajudo a desenhar o processo de gravação, de registro e criação, mas sempre sob a perspectiva de que tenho que extrair e expor o melhor da personalidade do autor. O trabalho de produtor nesse sentido é parecido com o trabalho do arquiteto. Nós desenhamos, mas a casa é do dono! Nesse álbum são os meus assuntos, é a minha casa que estou mostrando. Com o Soukast, que é um trabalho também autoral, a diferença significativa é que é um duo e toda dinâmica de criação e o resultado da música vêm desse diálogo com a Simone Sou: instrumentista brilhante e mulher de personalidade forte. Acredito que ouvindo o CD da Simone e o meu, vai ser fácil  entender o que musicalmente vem de qual de cada um de nós.

- Já desde o título, você fez quase um manifesto da tua marca, ou de um jeito teu de fazer as coisas. Mas a palavra, como já fizeram Marisa Monte, Antunes e Carlinhos, acaba com "ismo", o que da ideia quase de movimento, arte de revolução estética. Você pensou nestas coisas? Foi uma brincadeira? Foi uma autovaloração justa do teu trabalho integral?
- “Ismo” pode ser também o sufixo para uma doença (risos). Nesse caso seria uma doença de ficar no computador, horas a fio, cortando e colando áudios, experimentando manipulações e vendo aonde cada som ou cada ruído podem me levar. É, sem dúvida, uma brincadeira. Assim como tenho vontade de fazer o “Kastrupício”, derivado desse. Mas esse nome, com o qual alguns amigos já brincavam comigo, “ ...lá vem o Gui com seus Kastrupismos...” se concretizou com Tom Zé, quando no início das gravações do CD “Estudando a Bossa”, ele abriu os braços pra me receber e falou: “está instaurado o Kastrupismo!”. E eu pensei, pronto, batizou! Virou padrinho sem saber.

- Na estética do CD, teu rosto aparece detrás de um desenho tribal e tem natureza ao redor. Também dá para enxergar uma cidade em outras fotos, mas sempre com a figura tribal.  Que é o que você sente que a estética fala do trabalho musical?
- Quando comecei a procurar o que seria a capa que representaria esse som, pensei em algo que tivesse várias camadas sobrepostas. Alguma coisa que tivesse profundidade e instigasse o olhar pra dentro da paisagem, como na minha música. Queria alguma coisa que tivesse essa atmosfera bucólica, mas também o lado urbano e ainda uma africanidade, que representasse os tambores, afinal é um disco de um percussionista acima de tudo. Começamos a procurar pela técnica de dupla exposição, mas não foi fácil agregar todos esses elementos e eu não conseguia me sentir representado pelos caminhos que estavam sendo propostos. Foi quando passamos pelos estúdios do Gal Oppido (que além de grande fotógrafo e designer é também baterista do grupo Rumo) pra fazer umas fotos e ele, ao me presentear com um livro , fez uma dedicatória que foi esse desenho, quase uma caricatura minha, onde instantaneamente me senti representado. Achei incrível a capacidade dele de em um desenho de apenas um traço, sem tirar a caneta da folha, me representar tão profundamente e ao mesmo tempo ter a africanidade da carranca, que estava procurando. A partir daí fiquei maluco com o desenho, fiz eu mesmo uma transparência com ele e saí me fotografando pela cidade. Essa foto da capa é um autorretrato com o iPhone, feita por esse processo, numa praça ao lado da minha casa em São Paulo. De repente estava tudo ali: o bucólico, o urbano e os tambores.

- Mudou algo tua apreciação do teu rol como produtor musical e como percussionista logo de ter acabado o teu próprio disco?
- Acho que essa mudança está sendo mais forte agora, ao começar a fazer shows e me apresentar como autor, saindo do fundo pra frente do palco.

- Quais discos de percussionistas produtores você gosta e até pode chegar a ter tido como modelos antes de fazer o teu?
- “Telling Stories” do Naná Vasconcelos, “Civilização & Barbarye” do Ramiro Mussoto e “Atarashi” do Marcos Suzano. Sem dúvida esses três são pilares muito fortes. Mas tem também muita coisa do Carlinhos Brown, do Caíto Marcondes, do Siri, do Airto Moreira que gosto muito e que  foram  influência e inspiração.

- O que aponta de bom, de diferente, de especial, que a base da formação dum compositor seja a percussão?
- Acho que o interessante é o ângulo de visão da criação musical. Por tocarmos tantas músicas a partir da base percussiva é como se olhássemos a música de dentro pra fora ou de baixo pra cima, a partir do pilar pra cobertura. Sinto que com isso acabamos por explorar e expor outros temas e assuntos musicais, nem sempre tendo a melodia e a harmonia como foco principal.

- Se tivesse que pensar em uma história, uma ideia, umas poucas imagens, para falar do que esta dizendo “Kastrupismo” no seu relato quase instrumental, o que diria?

- É um disco de paisagens, feito pra ouvir inteiro e embarcar no som. Espero que ao ouvi-lo as pessoas entrem entrem num túnel e saiam diferentes do outro lado.

4.7.13

12.6.13

8.6.13

Fernando Samalea

Elegancia, baile y sofisticación

En su nuevo disco, el músico puso a jugar al bandoneón en una obra instrumental homogénea, virtuosa y bailable, con referencias al jazz romántico orquestal de principios del siglo XX. 

Diego Oscar Ramos - Diario Z

Por suerte, no sólo genera humor el poner elementos conocidos en un contexto contrastante, sino también un arte amigo de la sorpresa. Eso acontece con “A todas partes”, el disco de Fernando Samalea, un músico cuya obra entera parece estar jugando este mismo efecto. Porque si bien muchos lo siguen conociendo como un baterista histórico del rock argentino, por haber aportado su talento rítmico en distintas etapas  creativas de artistas icónicos como Charly García o Gustavo Cerati, Samalea se las ha arreglado para expandirse hacia caminos siempre diferentes pero todos confluyentes en una identidad musical marcada por la curiosidad poderosa y la mirada viajera. En esa línea, luego de haber desarrollado en ya una decena de discos un género propio donde convive su pasión por el bandoneón con sus investigaciones percusivas de alcance universal, el actual registro sonoro del músico ofrece una alternativa más para marear cualquier intento de ubicarlo en una batea única. Y regala una obra instrumental de gran belleza donde su bandoneón siempre expresivo se vuelve el anfitrión de una celebración musical que tiene el centro compositivo puesto en el jazz orquestal de los años 30.  “Imaginé hacerles un guiño a los discos que mis padres escuchaban en el Winco durante la niñez: Glenn Miller, Benny Goodman, Harry Hames, Liza Minelli, Frank Sinatra. Sin ánimo de compararme, me tentaba jugar con ese halo de jazz de vieja escuela hollywoodense y neoyorkina, de salones elegantes, fracs, vestidos y modales sofisticados”, dice entusiasta Samalea, que compuso las melodías en base al bandoneón y el vibráfono y fue completando, paso a paso, su idea junto a otros talentosos como el pianista Matías Mango, quien perfiló con él los primeros arreglos. Luego llegó Alejandro Terán, amplificando la armonía con sus aportes de saxo y clarinete, parte de la sofisticación llegó con las cuerdas pergeñadas por Herman Ringer y la calidad de músicos como Iride Mockert (oboe), Eduardo Rodriguez (fagot), Miguel Tallarita (trompeta y flugelhorn) y Angeles Eusebi (flauta traversa).

La pequeña orquesta, como la define Samalea, se completó con el aporte esencial del contrabajo de Javier Malosetti y las voces de Rosario Ortega, que aportan melodía y cierto misterio romántico sumamente femenino. Además, se trata de un disco tan atractivo para el oído como para el cuerpo, con su estímulo y homenaje al jazz más bailable. “El baile ha estado y estará muy presente en las grandes composiciones de todos los tiempos. Es una opción diferente a la creación erudita, pero no por eso menos importante. Es una manifestación del pulso de la vida y está muy cercano al amor”, define con gracia el compositor, que realzó el efecto rítmico evocativo de tiempos idos usando una batería inglesa de los años 50. El efecto sonoro global, dulcemente retro pero nunca antiguo, puede extrañar a quien esperara apenas una reformulación de “Primicia”, el disco con el que ganara el Premio Gardel 2010 al Mejor Álbum Instrumental-Fusión. Pero si desde el título el músico pide que su arte sea percibido desde la más libre expansión de sus ideas, así explica su motivación principal: “Me movilizó el darme el gusto, simplemente. Soy roquero desde el vamos pero puedo animarme en otros estilos, que además suelo escuchar a menudo, ya que soy muy abierto a la hora de apretar play o levantar la púa. Me encantan esas músicas de antaño orquestadas en plan romántico y sentí que ésta era la oportunidad de incursionar en ellas con mi bandoneón, en una especie de banda sonora woodyallenizada con tintes porteños”.


Imágenes
Retratos Samalea: Dina Cantoni
Tapa "A todas partes"Marcello Capotosti (foto) & Patricia Curi (collage).


Extended Play 


- ¿Qué fue lo más notable, lo más curioso, lo más emocionante del proceso creativo que llevó al disco?

- Fui buscando a pura pasión y también abandonando el objetivo por momentos, entre muchas otras actividades que me gusta hacer. Pero la emoción estuvo siempre. Escribí las melodías con el bandoneón y el vibráfono y también grabé mis baterías: una antigua Premier inglesa de los 50s, registrada con solo tres micrófonos, como la ocasión ameritaba. El pianista Matías Mango me ayudó muchísimo a perfilar los arreglos primitivos. Se trata de un disco acústico ya que no tiene teclados, guitarras eléctricas ni programaciones. Y pude contar con sonidos nada habituales para mí como el del oboe, fagot, flauta y demás. Aprendí un montón en todo el proceso. Alejandro Terán aportó sus clarinetes y saxos, abriendo las armonías de forma inigualable. Y Herman Ringer organizó pentagramas y grabó cuerdas y maderas para lograr ese carácter de pequeña orquesta que estaba en el plan. Conté además con Javier Malosetti en contrabajo -todo un lujo-, más Miguel Tallarita, Angeles Eusebi, Eduardo Rodriguez e Iride Mockert. El toque particular lo puso Rosario Ortega, con sus magistrales voces armonizadas. Gracias a ella quedó ese aire femenino encantador a lo largo del disco instrumental. Con toda esa información sobre los canales, culminé mezclando el disco con Nelson Pombal en su simpático hábitat duplex de Bernal.

- Sé que fuiste pasando por varias ideas previas antes de llegar al título final, ¿Por qué te decidiste por "A todas partes"?
- Es un deseo que lleva implícito principios de libertad. Ir a todos lados, descubrirlo todo. Lo interpretaría de forma literal, casi...
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